{"id":160257,"date":"2014-02-13T12:53:30","date_gmt":"2014-02-13T14:53:30","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=160257"},"modified":"2015-01-13T13:05:48","modified_gmt":"2015-01-13T15:05:48","slug":"la-justicia-de-la-impunidad-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-justicia-de-la-impunidad-2\/","title":{"rendered":"La justicia de la impunidad"},"content":{"rendered":"<p><i>Publicado en julio de 2013<\/i><\/p>\n<div id=\"attachment_160258\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-160258\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_aep20110125092.154301-ret1.jpg\" alt=\"Polic\u00edas revisan las  celdas en la c\u00e1rcel de  la localidad de Cianorte, en Paran\u00e1, luego de una fuga de presos \" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_aep20110125092.154301-ret1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_aep20110125092.154301-ret1-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_aep20110125092.154301-ret1-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">DIRCEU PORTUGAL\/AE<\/span>Polic\u00edas revisan las\u00a0celdas en la c\u00e1rcel de\u00a0la localidad de Cianorte, en Paran\u00e1, luego de una fuga de presos<span class=\"media-credits\">DIRCEU PORTUGAL\/AE<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una frase de 1764, que consta en el cl\u00e1sico Tratado de los delitos y de las penas, de Cesare Beccaria, tiene una actualidad notable: \u201cLa certidumbre de un castigo, aunque moderado, har\u00e1 siempre mayor impresi\u00f3n que el temor de otro m\u00e1s terrible, unido con la esperanza de la impunidad\u201d. Su preanuncio tambi\u00e9n capt\u00f3 las tendencias en boga. \u201cExiste en Brasil una sensaci\u00f3n fuerte que indica que, independientemente de la clase social, la riqueza y el poder, los delitos han aumentado y se han vuelto m\u00e1s violentos, pero persiste la impunidad. En esos momentos, la gente cree que la soluci\u00f3n consiste en contar con leyes m\u00e1s severas y mayor tiempo en la c\u00e1rcel\u201d, dice el soci\u00f3logo S\u00e9rgio Adorno, coordinador del N\u00facleo de Estudios de la Violencia de la Universidad de S\u00e3o Paulo, uno de los 17 Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n financiados por la FAPESP (NEV-Cepid\/ USP).<\/p>\n<p>\u201cEl sentimiento de impunidad genera descreimiento en las instituciones democr\u00e1ticas encargadas de aplicar la ley y el orden, y de proteger los derechos civiles de los ciudadanos consagrados en la Constituci\u00f3n, especialmente el derecho a la seguridad\u201d, dice el investigador. Pero, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la real dimensi\u00f3n de esa impunidad? Con esa preocupaci\u00f3n se realiz\u00f3 el estudio intitulado La averiguaci\u00f3n policial y el proceso judicial en S\u00e3o Paulo: el caso de los homicidios, en un despliegue del proyecto Estudio de la impunidad penal. La propuesta consisti\u00f3 en analizar el flujo de casos de homicidios, desde su registro policial hasta la sentencia judicial. Aparte de medir la impunidad penal, se pretend\u00eda as\u00ed identificar los factores judiciales y extrajudiciales, como as\u00ed tambi\u00e9n los mecanismos institucionales que favorecen el desistimiento de aplicar penas a estos cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>Las cifras b\u00e1sicas revelan la magnitud de la impunidad: tan s\u00f3lo el 60,13% de los casos de homicidio fue objeto de investigaci\u00f3n. Por ende, para alrededor del 40% de los registros no se han detectado investigaciones policiales. Mientras que los homicidios aumentaron un 15,51%, las investigaciones policiales aumentaron tan s\u00f3lo un 7,48%. \u201cEsto significa que ha crecido la brecha entre el potencial de incremento de la violencia y la capacidad de las autoridades policiales para investigar cr\u00edmenes, cosa que puede haber repercutido en la desconfianza de los habitantes con respecto a las instituciones encargadas de asegurar el orden p\u00fablico y aplicar la ley y el orden\u201d, sostiene soci\u00f3logo.<\/p>\n<p>El dato m\u00e1s notable se refiere a la naturaleza de la autor\u00eda de los cr\u00edmenes. Se conoce la autor\u00eda en tan s\u00f3lo el 19,58% de los registros de homicidios: la gran mayor\u00eda, el 76,65%, es de autor\u00eda desconocida. No obstante, el 90,36% de los casos que se transforman en investigaciones corresponde a homicidios con autor\u00eda conocida. \u201cEn definitiva, todo los registros deber\u00edan convertirse en investigaciones, pero existe una selectividad patente centrada en el 10% conocido, es decir, aqu\u00e9llos cometidos por vecinos, parientes, compa\u00f1eros de trabajo, amigos del bar, etc. Si se trata de casos in fraganti, el porcentaje se eleva al 97,64%. La naturaleza de la autor\u00eda es un criterio de selectividad arraigado en la cultura de la polic\u00eda\u201d, dice Adorno. Si existe la sospecha de que hay alguna relaci\u00f3n con el narcotr\u00e1fico, por ejemplo, aumenta a\u00fan m\u00e1s el riesgo de que el crimen no sea investigado. \u201cLos polic\u00edas dicen que es muy complicado meterse con eso o que existe un grupo especial para tales casos\u201d, comenta el investigador. Por consiguiente, existe un porcentaje peque\u00f1o de homicidios investigados y, tal como se ver\u00e1, se llega a la sentencia en cifras pr\u00e1cticamente irrelevantes en dichos casos. Solamente en casos in fraganti las posibilidades aumentan.<\/p>\n<div id=\"attachment_160109\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-160109\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_nico7.205902-reticula.jpg\" alt=\"Razia realizada  por la Polic\u00eda Militar en la avenida  Rio Branco, en  la zona centro de S\u00e3o Paulo, en 2006 \" width=\"290\" height=\"117\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_nico7.205902-reticula.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_nico7.205902-reticula-250x101.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_nico7.205902-reticula-120x48.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO NICOLAU \/ AE<\/span>Razia realizada\u00a0por la Polic\u00eda Militar en la avenida\u00a0Rio Branco, en\u00a0la zona centro de S\u00e3o Paulo, en 2006<span class=\"media-credits\">EDUARDO NICOLAU \/ AE<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cEl detalle indica que la detecci\u00f3n in fraganti est\u00e1 a cargo de la Polic\u00eda Militar, pero la encargada de la investigaci\u00f3n es la Polic\u00eda Civil. Entonces tenemos casos in fraganti aleatorios, que ser\u00e1n investigados posteriormente por otro grupo. El sistema funciona de manera fr\u00e1gil e irracional\u201d, dice Adorno. El soci\u00f3logo recuerda a su vez que ante la ausencia de un patr\u00f3n investigativo entre las comisar\u00edas, la selectividad es a\u00fan m\u00e1s arbitraria de lo que se imagina. \u201cEl estudio detect\u00f3 siete grupos de desempe\u00f1o, que var\u00edan desde aqu\u00e9llos con bajo registro de homicidios y baja producci\u00f3n de averiguaciones que derivan en investigaci\u00f3n hasta otros con elevado volumen de tales registros y elevada producci\u00f3n de averiguaciones\u201d. La investigaci\u00f3n policial no parece ser una prioridad en la pol\u00edtica institucional del \u00e1rea de seguridad p\u00fablica.<\/p>\n<p>\u201cNo hay que confundir el modelo de averiguaci\u00f3n policial existente en el pa\u00eds con la mera pesquisa policial, porque aqu\u00ed se re\u00fanen incumbencias propias de la polic\u00eda y atribuciones que en otros pa\u00edses se encuentran bajo la \u00f3rbita del Ministerio P\u00fablico\u201d, advierte el soci\u00f3logo Michel Misse, docente del Departamento de Sociolog\u00eda de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro y autor de O inqu\u00e9rito policial no Brasil: uma pesquisa emp\u00edrica (Booklink, 2010). Seg\u00fan el profesor, de este modo, la averiguaci\u00f3n en Brasil pasa a erigirse en un importante dispositivo de poder en manos de los comisarios de polic\u00eda, una pieza que tiende a prevalecer durante todo el proceso legal de imputaci\u00f3n. \u201cEs el n\u00facleo m\u00e1s reticente y problem\u00e1tico de resistencia a la modernizaci\u00f3n del sistema de justicia brasile\u00f1o. Por eso se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en una pieza insustituible, la llave que abre todas las puertas procesales y que les ahorra trabajo a los dem\u00e1s operadores del proceso, que son los fiscales y los jueces\u201d, advierte. Para Misse, la investigaci\u00f3n de averiguaci\u00f3n se transforma en un dispositivo de selectividad en la esfera policial: su instauraci\u00f3n o no puede transformarla en una \u201cmercader\u00eda pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl modelo de investigaci\u00f3n policial adoptado en Brasil contribuye para con la escasa capacidad de resoluci\u00f3n judicial de los conflictos y cr\u00edmenes, y adem\u00e1s tambi\u00e9n funciona para preservar y reproducir un \u2018sistema de archipi\u00e9lago\u2019 en el cual los saberes competidores no se entienden bien\u201d, eval\u00faa Misse. La investigaci\u00f3n, seg\u00fan este estudioso del tema, atraviesa ese archipi\u00e9lago y le otorga la apariencia de un continente, aunque los resultados obtenidos sean nulos y el \u201cdeg\u00fcello\u201d, la ejecuci\u00f3n penal extrajudicial, muchas veces sea la demanda y la soluci\u00f3n de aqu\u00e9llos que, como no conf\u00edan m\u00e1s en la justicia del Estado, salen en busca de justicia por sus propias manos.<\/p>\n<div id=\"attachment_160110\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-160110\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_06349324-reticula.jpg\" alt=\"Un detenido  de la c\u00e1rcel modular de la comisar\u00eda del barrio de Novo Horizonte, municipio de Serra, Esp\u00edrito Santo, en 2006\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_06349324-reticula.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_06349324-reticula-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_06349324-reticula-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CAROL CARQUEJEIRO\/FOLHAPRESS<\/span>Un detenido\u00a0de la c\u00e1rcel modular de la comisar\u00eda del barrio de Novo Horizonte, municipio de Serra, Esp\u00edrito Santo, en 2006<span class=\"media-credits\">CAROL CARQUEJEIRO\/FOLHAPRESS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Para la soci\u00f3loga Joana Domingues Vargas, docente del Instituto Universitario de Investigaciones de R\u00edo de Janeiro (Iuperj), autora de la investigaci\u00f3n intitulada Control y ceremonia: la investigaci\u00f3n policial en un sistema penal flojamente ajustado, el modelo policial actual s\u00f3lo se mantiene porque los comisarios siguen aferr\u00e1ndose a sus viejos instrumentos de investigaci\u00f3n y cuentan con un lobby fuerte en el Congreso para que las cosas as\u00ed permanezcan. \u201cHace m\u00e1s de 10 a\u00f1os se tramitan propuestas de simplificaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n criminal y otros temas similares infructuosamente. El aumento de la delincuencia violenta durante los \u00faltimos 30 a\u00f1os ha desencadenado a su vez una disminuci\u00f3n a\u00fan mayor de la eficacia del sistema de justicia penal\u201d, sostiene Domingues Vargas. Son nuevas modalidades delictivas, un volumen creciente de averiguaciones policiales y una morosidad tambi\u00e9n creciente en lo que hace al procesamiento de las mismas, lo que no hace sino desembocar en la p\u00e9rdida de legitimidad del sistema. \u201cHay que hacerse una idea, imaginar la dificultad que representa la transformaci\u00f3n o la eliminaci\u00f3n de instrumentos que reproducen el orden social en Brasil, que tiene como una de sus marcas principales la distancia entre los dispositivos previstos en la ley por el Estado y las pr\u00e1cticas efectivas que recaen sobre la sociedad, lo que arroja como resultado una desconfianza generalizada con respecto a dichas pr\u00e1cticas.\u201d<\/p>\n<p>El antrop\u00f3logo Luiz Eduardo Soares, ex secretario de Seguridad del estado de R\u00edo de Janeiro y docente de la Universidad Estadual de R\u00edo de Janeiro (Uerj), autor de Viol\u00eancia pol\u00edtica no Rio de Janeiro (1996), sostiene que, con sus 50 mil homicidios dolosos por a\u00f1o, Brasil se ubica en quinto lugar en Latinoam\u00e9rica. \u201cSin embargo, de ese total, solamente se esclarece un 8%, un porcentaje que, con todo, no corresponde a casos que pasan por la Justicia. Queda impune el 92%. \u00bfEsto quiere decir que somos el pa\u00eds de la impunidad? S\u00ed y no. Porque tenemos 540 mil presos, la tercera poblaci\u00f3n carcelaria del mundo y la tasa m\u00e1s veloz de encarcelamiento del planeta\u201d, analiza. \u00bfC\u00f3mo se explica esta contradicci\u00f3n? \u201cM\u00e1s del 65% de los aprisionados durante los \u00faltimos cuatro a\u00f1os se refiere a j\u00f3venes pobres, negros, que no usaban armas, no ten\u00edan v\u00ednculos con organizaciones delictivas y quedaron detenidos in fraganti por negociar sustancias ilegales\u201d, explica el antrop\u00f3logo, quien critica al sistema que encarcela sin brindarles condiciones de retorno a la vida a los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Para Adorno, \u201cen resumen, en la fase policial se encuentra el mayor obst\u00e1culo para que los acusados o sospechosos de haber cometido homicidios puedan ser procesados y juzgados de acuerdo con el debido proceso legal\u201d. Y cuando pasamos a la segunda fase, al sistema de justicia, nos deparamos con otro embudo. \u201cEs pr\u00e1cticamente imposible investigar en la Justicia brasile\u00f1a, porque gastamos a\u00f1os en busca de carpetas de expedientes sin ubicarlas, entre otros problemas. Pero, de lo que encontramos, verificamos que s\u00f3lo una tercera parte de los infractores fueron sentenciados por el crimen de homicidio: los dem\u00e1s destinos son el archivado de la investigaci\u00f3n, la no pronunciaci\u00f3n, la absoluci\u00f3n sumaria y la absoluci\u00f3n\u201d, comenta el soci\u00f3logo. Al contrario de lo que se lee en la literatura especializada, las etapas judiciales se encuentran igualmente sujetas a una pronunciada selectividad, aunque est\u00e1n m\u00e1s restringidas debido a los controles procesales penales.<\/p>\n<div id=\"attachment_160111\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-160111\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_05998825-reticula.jpg\" alt=\"Empleado judicial trabaja entre pilas de expedientes  en una de  las notar\u00edas del Tribunal de Justicia  de S\u00e3o Paulo \" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_05998825-reticula.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_05998825-reticula-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Violencia_05998825-reticula-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">BRUNO MIRANDA \/ FOLHAPRESS<\/span>Empleado judicial trabaja entre pilas de expedientes\u00a0en una de\u00a0las notar\u00edas del Tribunal de Justicia\u00a0de S\u00e3o Paulo<span class=\"media-credits\">BRUNO MIRANDA \/ FOLHAPRESS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una vez m\u00e1s, la no investigaci\u00f3n de los casos de autor\u00eda desconocida constituye el factor central de la impunidad: la falta de esclarecimiento fue responsable del desenlace del 84,5% de las investigaciones archivadas. A todo esto se le suma la morosidad penal: esas investigaciones archivadas tardaron en promedio 25,8 meses para culminarse. En los casos en que hubo denuncias, la fase policial concluy\u00f3 en 4,3 meses. A mayor tiempo durante la etapa inicial de los procedimientos policiales, menores posibilidades de investigaci\u00f3n. \u201cLo notable es que factores extralegales ligados a las caracter\u00edsticas biogr\u00e1ficas de los acusados, tales como el color, no parecen influir sobre los \u00edndices de impunidad. El perfil de los imputados es muy similar entre casos sin pronunciaci\u00f3n, absueltos sumariamente y archivados, en comparaci\u00f3n con los denunciados y los que fueron a jurado. Las razones para ello no son claras. En teor\u00eda, este descubrimiento implica afirmar que los prejuicios y los juicios de valor de los operadores t\u00e9cnicos del derecho no tuvieron influjo sobre las decisiones judiciales o sobre la sentencia judicial. Pero en el an\u00e1lisis cualitativo, fue frecuente la detecci\u00f3n de prejuicios y juicios de valor en los argumentos de los cuales se valen tanto la acusaci\u00f3n como la defensa\u201d, sostiene Adorno.<\/p>\n<p>\u201cLas pruebas t\u00e9cnicas constantemente se encuentran sujetas a errores, y en la mayor\u00eda de los casos todo se centra en evidencias y testimonios orales, aunque prevalezca en los documentos la ley del silencio, as\u00ed como en el transcurso de un proceso, que llega a extenderse hasta cinco a\u00f1os, muchos testigos no son localizados, cosa que acent\u00faa la producci\u00f3n de pruebas inconsistentes\u201d, dice el investigador. Tampoco existe una previsibilidad esperable incluso en sistemas de justicia que funcionan. \u201cSuele suceder que se hagan retratos morales de los involucrados, algo de naturaleza extrajudicial, que son usados tanto por la defensa como la acusaci\u00f3n para intentar influir en las decisiones y sentencias. Tambi\u00e9n es com\u00fan que se invierta la carga de la prueba: seg\u00fan la ley brasile\u00f1a, le compete al Estado probar la culpabilidad de los acusados, reuniendo material probatorio s\u00f3lido. Muchas veces se le atribuye al reo la carga de la prueba de su inocencia, pero \u00e9ste no cuenta con los mismos recursos que el Estado.\u201d<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/077_Violencia-209_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-160259 alignright\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/077_Violencia-209_1-300x143.jpg\" alt=\"077_Violencia-209_1\" width=\"300\" height=\"143\" \/><\/a>Para el soci\u00f3logo, se hace dif\u00edcil saber si la creencia en las instituciones de seguridad se ha visto quebrantada, ya que, seg\u00fan afirma, las creencias en todas las instituciones parecen estar debilitadas. \u201cPor eso, en el centro de la seguridad debe ubicarse como objetivo la disminuci\u00f3n de la impunidad. Y esto no pasa por el aumento del rigor en el castigo a los delincuentes, tal como en general pretende la gente, sino por el aumento de la certeza del castigo. No hay necesidad de aplicar penas m\u00e1s duras ni tampoco de una ampliaci\u00f3n de la tipolog\u00eda de los cr\u00edmenes aberrantes. Debemos expandir las posibilidades de que un individuo que haya cometido un acto criminal sea identificado, detenido, procesado y sentenciado. Una vez condenado, debe efectivamente ir al sistema carcelario\u201d, analiza el soci\u00f3logo Flavio Sapori, del Centro de Estudios e Investigaciones en Seguridad P\u00fablica de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Minas Gerais (Cepesp-PUC Minas), autor de Seguran\u00e7a p\u00fablica no Brasil: desafios e perspectivas (2007).<\/p>\n<p>Para el investigador, la impunidad constituye la gran fragilidad del sistema de justicia penal en la sociedad brasile\u00f1a. \u201cLos blancos aumentaron, como as\u00ed tambi\u00e9n la disponibilidad de armas de fuego, pero la capacidad preventiva del sistema no ha acompa\u00f1ado esos incrementos. Los niveles de impunidad, si bien no han aumentado, han permanecido iguales, en niveles elevados. Impunidad entendida como bajo grado de certeza del castigo y no propiamente como baja severidad de la punici\u00f3n\u201d, sostiene Sapori. De all\u00ed que sigan oy\u00e9ndose voces que demandan mayor rigidez y aumento en las penas, tal como sucede con el debate sobre la disminuci\u00f3n de la mayor\u00eda de edad penal.<\/p>\n<p>\u201cCada sociedad debe decidir qu\u00e9 son sus j\u00f3venes, y si quienes se encuentran aptos para conducir pueden o no ir a una c\u00e1rcel, pero existen muchos equ\u00edvocos que deben deshacerse antes de tomar una decisi\u00f3n\u201d, dice Adorno. Uno de ellos es el supuesto crecimiento de la delincuencia entre los menores. \u201cLo que existe a decir verdad es una disminuci\u00f3n. Lo que s\u00ed ha aumentado es la crueldad en los delitos cometidos por j\u00f3venes, y es un factor que debe investigarse\u201d. Otro punto es el siguiente: \u00bfa qu\u00e9 c\u00e1rceles ser\u00e1n llevados esos adolescentes? \u201cActualmente el [la organizaci\u00f3n] Primer Comando de la Capital (PCC) domina las c\u00e1rceles y el comportamiento de los presos minuciosamente. Hasta los presos homosexuales son discriminados all\u00e1 dentro. Cuanto m\u00e1s prisiones construye el gobierno, m\u00e1s r\u00e9ditos obtiene el PCC con las pensiones, los kioscos y con el comercio interno y en el ambiente ligado a esas unidades penitenciarias. De nada sirve arrojar gente en la c\u00e1rcel sin pensar c\u00f3mo saldr\u00e1 al cabo de algunos a\u00f1os: \u2018soldados\u2019 entrenados por el PCC\u201d, advierte Adorno.<\/p>\n<p>Para el investigador, ha cambiado la naturaleza de los delitos, pero se insiste en d\u00e1rseles las mismas respuestas, sin tener en cuenta que existe una nueva \u201ceconom\u00eda delictiva\u201d que opera en colectivos organizados en forma de red, cuya respuesta no se puede dar meramente a trav\u00e9s del deseo obsesivo de la ley y el orden punitivo, mediante la instalaci\u00f3n de nuevas c\u00e1rceles. \u201cNi la Justicia ni la gente est\u00e1n preparadas para este tipo de delincuencia. No se trata ya \u00fanicamente de la cuesti\u00f3n de la arbitrariedad, a la cual debe combat\u00edrsela, por supuesto, sino de aquello que funciona o deja de funcionar para darles seguridad a los ciudadanos\u201d, dice el investigador.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/077_Violencia-209_2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-160260\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/077_Violencia-209_2-64x300.jpg\" alt=\"077_Violencia-209_2\" width=\"64\" height=\"300\" \/><\/a>En PCC: hegemonia nas pris\u00f5es e monop\u00f3lio da viol\u00eancia, presentado el mes pasado, la soci\u00f3loga Camila Nunes Dias, de la Universidad Federal del ABC [S\u00e3o Paulo], publicaci\u00f3n fruto de su doctorado, dirigido por Adorno, muestra que en el estado de S\u00e3o Paulo, el 90% de los encarcelados, sobre un total de 200 mil presos, se encuentra bajo el control de esa facci\u00f3n delictiva. Pero su comando atraviesa ahora un proceso de nacionalizaci\u00f3n, con tent\u00e1culos en Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Paran\u00e1, Sergipe y Pernambuco. Un detalle importante indica que el PCC crece simult\u00e1neamente con el incremento de la violencia, de los encarcelamientos y, por encima de todo, de la impunidad. \u201cSe detecta una notable ca\u00edda en el \u00edndice de homicidios en el estado a partir de la d\u00e9cada de 2000, un movimiento que empieza en 2001 y se acent\u00faa a partir de 2005, cuando el PCC se expande m\u00e1s all\u00e1 de las c\u00e1rceles, estableci\u00e9ndose en los barrios perif\u00e9ricos, en lo que constituye una verdadera hegemon\u00eda por fuera del sistema carcelario\u201d, explica Nunes Dias.<\/p>\n<p>Para la investigadora, una reducci\u00f3n del 80% en el \u00edndice de homicidios no se explicar\u00eda \u00fanicamente a trav\u00e9s de factores tales como la expansi\u00f3n del sistema carcelario o el aumento de la presencia de ONGs en la periferia, factores com\u00fanmente esgrimidos para explicar este fen\u00f3meno. \u201cEn el momento en que el PCC pasa a mediar y regular disputas en el mundo del delito, especialmente en el mercado de las drogas, el proceso de venganza y violencia an\u00e1rquico de antes pasa quedar bajo el control del PCC\u201d, sostiene. El PCC se transforma en la instancia de mediaci\u00f3n que rompe los ciclos de venganza. Lo propio estar\u00eda ocurriendo dentro de las c\u00e1rceles, en donde cada vez hay menos motines, lo que no significa que haya habido mejoras en las condiciones de vida, sino que lo que se detecta es el mantenimiento del orden para evitar problemas con el Estado, prueba de la hegemon\u00eda del PCC, raz\u00f3n por la cual no se escucha m\u00e1s hablar de rebeliones.<\/p>\n<p>\u201cEl mundo del delito tuvo la capacidad de implementar un dispositivo capaz de suministrar par\u00e1metros de comportamiento y de establecer operadores de inspecci\u00f3n e instancias, que se probaron leg\u00edtimas, para juzgar y castigar los desv\u00edos y a los desviantes\u201d, analiza Nunes Dias. Todo en nombre del poder, los negocios y de una ideolog\u00eda de oposici\u00f3n al Estado, por supuesto. El esfuerzo por bloquear la l\u00f3gica de los llamados \u201cmata-mata\u201d, que asolaron a la periferia durante la d\u00e9cada de 1990, y la interrupci\u00f3n de las cadenas de venganzas privadas, motivo de la mayor\u00eda de los homicidios, constituyen uno de los significados m\u00e1s importantes del sentido de justicia impl\u00edcito en los debates promovidos para solucionar los conflictos interpersonales en el \u00e1mbito del poder del PCC, lo cual tuvo efectos directos en la disminuci\u00f3n de los \u00edndices de homicidios en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Claro que el orden social debido a la imposici\u00f3n de la paz por parte del PCC tiene como contracara las zonas de exclusi\u00f3n, en las cuales se encuentran los \u201cparias\u201d que no caben en la unidad constituida por la consolidaci\u00f3n del poder, sostiene Nunes Dias. Al mismo tiempo, no se sabe durante cu\u00e1nto tiempo y en qu\u00e9 condiciones se extender\u00e1 esa \u201cpaz\u201d, totalmente en manos de los delincuentes. \u201cLa percepci\u00f3n de la ineficiencia de las entidades estatales en la promoci\u00f3n de la democracia, debido a la impunidad penal, ha estimulado la adopci\u00f3n de soluciones privadas extremadamente violentas, que contribuyen para el aumento de los sentimientos de inseguridad colectiva y para la emergencia de un poder capaz de controlar los conflictos de manera espuria, autoritaria y delictiva\u201d, dice Adorno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La ineficiencia de la polic\u00eda y de la Justicia quebranta las instituciones ","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[330],"coauthors":[117],"class_list":["post-160257","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160257","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=160257"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160257\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=160257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=160257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=160257"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=160257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}