{"id":160323,"date":"2014-09-13T16:54:45","date_gmt":"2014-09-13T19:54:45","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=160323"},"modified":"2015-10-16T17:08:05","modified_gmt":"2015-10-16T20:08:05","slug":"con-selva-pero-sin-fauna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/con-selva-pero-sin-fauna\/","title":{"rendered":"Con selva, pero sin fauna"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_160324\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-160324\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Desfaunam_Phasmahyla-cochranae-femea.jpg\" alt=\"Los anfibios, tales como la rana arbor\u00edcola Phasmahyla cochranae, son muy sensibles a las alteraciones ambientales\" width=\"290\" height=\"185\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Desfaunam_Phasmahyla-cochranae-femea.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Desfaunam_Phasmahyla-cochranae-femea-120x77.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Desfaunam_Phasmahyla-cochranae-femea-250x159.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">C\u00e9lio Haddad\/ Unesp<\/span>Los anfibios, tales como la rana arbor\u00edcola <em>Phasmahyla cochranae<\/em>, son muy sensibles a las alteraciones ambientales<span class=\"media-credits\">C\u00e9lio Haddad\/ Unesp<\/span><\/p><\/div>\n<p>La divulgaci\u00f3n anual de las cifras del desmonte resulta crucial para estipular la amenaza que se cierne sobre esos ecosistemas, pero esboza un retrato incompleto de esa coyuntura. Incluso en las \u00e1reas sin desmonte, la defaunaci\u00f3n \u2012tal como se conoce a la disminuci\u00f3n acentuada de las poblaciones de animales\u2012 avanza a paso firme, lo cual representa un problema tan importante y dif\u00edcil de controlar como la tala, seg\u00fan un art\u00edculo publicado en julio de este a\u00f1o en la revista <em>Science<\/em>.<\/p>\n<p>El trabajo, coordinado por el mexicano Rodolfo Dirzo, de la Universidad Stanford, en Estados Unidos, cuenta entre sus coautores con Mauro Galetti, del Departamento de Ecolog\u00eda de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Rio Claro, colaborador de larga data del equipo estadounidense. La revisi\u00f3n en la revista <em>Science<\/em> refuerza lo que Galetti y sus colegas en Brasil vienen demostrando en los \u00faltimos a\u00f1os, especialmente en el caso del bosque atl\u00e1ntico: el creciente empobrecimiento faun\u00edstico de los ecosistemas. \u201cSe trata de \u00e1reas que no han sufrido desmonte pero se encuentran vac\u00edas de animales, inicialmente a causa de la presi\u00f3n provocada por la caza, que sigue siendo algo muy frecuente, pero tambi\u00e9n debido a una serie de otros factores, entre los que se cuentan la extracci\u00f3n del palmito dulce o <em>jussara<\/em> (<em>Euterpe edulis<\/em>), una importante fuente de alimento para la fauna\u201d, afirma Galetti. El grupo liderado por Dirzo calcula que, a nivel global, las especies de vertebrados han perdido, en promedio, algo menos de un tercio de su poblaci\u00f3n desde los a\u00f1os 1970 hasta la actualidad. Algunos vertebrados se ven afectados en forma m\u00e1s severa, a m\u00e1s del 40% de las especies de anfibios, por ejemplo, se las considera amenazadas, frente al 17% de las aves.<\/p>\n<p>Es natural que el declive de los vertebrados sea registrado en forma m\u00e1s asidua tanto por los cient\u00edficos como por el p\u00fablico en general. Esto ocurre porque son, por empezar, mucho m\u00e1s visibles que la mayor\u00eda de los invertebrados, y muchos pertenecen a especies a las que se considera emblem\u00e1ticas, protagonistas de campa\u00f1as conservacionistas que terminan por tornarse conocidas. El estudio publicado en la <em>Science<\/em>, sin embargo, registr\u00f3 tambi\u00e9n datos disponibles sobre invertebrados, arribando a la conclusi\u00f3n de que la situaci\u00f3n de ellos probablemente tambi\u00e9n inspira preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Alrededor de dos tercios de los invertebrados monitoreados perdieron en promedio un 45% de su poblaci\u00f3n. \u201cLo cierto es que necesitamos m\u00e1s datos, pero no creo que esas cifras est\u00e9n sobreestimadas\u201d, dice Galetti. \u201cLo que sucede es que esos declives se refieren, por lo general, a invertebrados que suelen ser abundantes y por eso, eran objeto de estudio en los trabajos de campo. El panorama tal vez sea peor si tenemos en cuenta las especies naturalmente m\u00e1s raras\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_160327\" style=\"max-width: 210px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-160327\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Desfaunam_anta-62194-200x300.jpg\" alt=\"Como el mayor herb\u00edvoro del bosque atl\u00e1ntico, el tapir es un agente importante para la dispersi\u00f3n de semillas\" width=\"200\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">F\u00e1bio Colombini  <\/span>Como el mayor herb\u00edvoro del bosque atl\u00e1ntico, el tapir es un agente importante para la dispersi\u00f3n de semillas<span class=\"media-credits\">F\u00e1bio Colombini  <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El efecto domin\u00f3<br \/>\n<\/strong>M\u00e1s all\u00e1 de las consecuencias m\u00e1s obvias de la escasez de animales, como el riesgo de extinci\u00f3n, la defaunaci\u00f3n resulta preocupante, pues podr\u00eda desencadenar una serie de efectos domin\u00f3 ecol\u00f3gicos: la p\u00e9rdida de especies clave tiende a afectar a otras diversas especies animales y vegetales, con repercusiones que podr\u00edan comprometer tanto el funcionamiento normal de un ecosistema como los servicios ambientales que el mismo proporciona a los seres humanos, tal como la fertilidad del suelo o la abundancia de agua potable.<\/p>\n<p>Este efecto es m\u00e1s obvio en el caso de los predadores ubicados en el tope de la cadena alimentaria, tales como el jaguar. Su presencia impide que predadores menores presionen sobre los dem\u00e1s, dando como resultado una diversidad mayor de esos \u201cs\u00fabditos\u201d de los felinos.<\/p>\n<p>Los herb\u00edvoros de grande y mediano porte, a su vez, son los principales responsables por la dispersi\u00f3n de las semillas de los frutos grandes (los tapires cumplen esa funci\u00f3n de manera ejemplar), adem\u00e1s de intervenir tambi\u00e9n como \u201carquitectos\u201d, abriendo claros y aplastando plantas j\u00f3venes. Incluso la abundancia de anfibios depende, en cierta medida, del chapoteo en las orillas de los cursos de agua de los grandes herb\u00edvoros, puesto que ese proceso abre depresiones donde las ranas y sapos pueden cobijarse.<\/p>\n<p>Para cualquier tipo de fauna, no obstante, la situaci\u00f3n en el bosque atl\u00e1ntico no parece ser muy propicia. En un trabajo publicado en julio del a\u00f1o pasado en la revista <em>Biological Conservation<\/em>, Galetti y otros colegas elaboraron un mapa de la situaci\u00f3n de cuatro especies ic\u00f3nicas del bioma: el mayor predador (el yaguaret\u00e9), el mayor herb\u00edvoro (el tapir), el mayor devorador de semillas (el pecar\u00ed) y el mayor dispersor arb\u00f3reo de semillas (el muriqu\u00ed o mono ara\u00f1a lanudo, el mayor mono americano). Al analizar los datos de casi 100 lugares diferentes, arribaron a la conclusi\u00f3n de que en el 88% de los remanentes de la selva no queda ning\u00fan representante de esas especies, y en el 96% de los casos, al menos una de ellas se encuentra ausente. Lo peor es que, de acuerdo con el grupo de la Unesp, menos de un 20% de los fragmentos remanentes de bosque ser\u00edan adecuados para albergar a ese cuarteto de especies clave.<\/p>\n<p>El contexto no mejora demasiado cuando se analiza un abanico m\u00e1s amplio de especies de mediano y gran tama\u00f1o. En un estudio publicado en 2012 en <em>PLOS ONE<\/em>, en el cual participaron Gustavo Canale, de la Universidad del Estado de Mato Grosso (Unemat), y Carlos Peres, de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), el equipo analiz\u00f3 la presencia de 18 especies de mam\u00edferos (entre las cuales se incluyen, adem\u00e1s de las citadas anteriormente, los osos hormigueros, armadillos y monos aulladores, entre otros) en casi 200 fragmentos de bosque atl\u00e1ntico, distribuidos por tres estados (Minas Gerais, Bah\u00eda y Sergipe). El resultado: s\u00f3lo cuatro de las 18 especies, por t\u00e9rmino pedio, a\u00fan se encuentran presentes en fragmentos de hasta 5 mil hect\u00e1reas. E incluso en segmentos de bosque con un \u00e1rea mayor, s\u00f3lo se puede hallar a siete especies viviendo juntas.<\/p>\n<div id=\"attachment_160331\" style=\"max-width: 294px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-160331\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Desfaunam_Bugio_694575-high.jpeg-284x300.jpg\" alt=\"Los grandes monos, como es el caso de los aulladores, han desaparecido de algunos lugares debido a la caza excesiva\" width=\"284\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Raimundo Pacc\u00f3\/ Folhapress<\/span>Los grandes monos, como es el caso de los aulladores, han desaparecido de algunos lugares debido a la caza excesiva<span class=\"media-credits\">Raimundo Pacc\u00f3\/ Folhapress<\/span><\/p><\/div>\n<p>En los pocos lugares en donde esos animales a\u00fan subsisten, el temor de los bi\u00f3logos radica en que machos y hembras afrontar\u00edan dificultades para hallar pareja. La reducci\u00f3n de la poblaci\u00f3n tambi\u00e9n elevar\u00eda el riesgo de cruzamiento entre parientes pr\u00f3ximos, generando cr\u00edas con problemas cong\u00e9nitos o dificultades para sobrellevar las enfermedades. Los datos disponibles al respecto de los jaguares en el bioma sugieren un escenario de ese tipo, dice el genetista Eduardo Eizirik, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Rio Grande do Sul. \u201cLa reducci\u00f3n de la diversidad es evidente, y los fragmentos tambi\u00e9n se van diferenciando entre s\u00ed, probablemente como resultado de la intensa deriva gen\u00e9tica [p\u00e9rdida aleatoria de variaci\u00f3n]\u201d, sostiene (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2014\/01\/13\/atentos-al-gato\/?\" target=\"_blank\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 215<\/em><\/a>).<\/p>\n<p><strong>Peque\u00f1as pero profundas alteraciones<br \/>\n<\/strong>En el caso de los vertebrados menores y de los invertebrados, los da\u00f1os ecol\u00f3gicos por la p\u00e9rdida de fauna son evidentes. Un ejemplo es el rol de los insectos como polinizadores, en particular, las muchas especies de abejas, donde no es casual que la disminuci\u00f3n de las colmenas en todo el mundo hayan sido fuente preocupaci\u00f3n para los agricultores.<\/p>\n<p>En el caso de los anfibios, muy vulnerables a los cambios ambientales, existen registros de descensos poblacionales dram\u00e1ticos en regiones tales como los Andes y en Am\u00e9rica Central. En esos casos, existen dos factores que podr\u00edan estar propiciando una sinergia perversa: los cambios clim\u00e1ticos, que elevan la temperatura de los ambientes frescos y h\u00famedos preferidos por los anfibios, y el hongo <em>Batrachochytrium dendrobatidis<\/em>, que prolifera en tales condiciones y puede conducir a muchas de esas especies a su extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Buena parte de la diversidad remanente de los anfibios del bosque atl\u00e1ntico se concentra en \u00e1reas monta\u00f1osas y relativamente m\u00e1s fr\u00edas, donde el <em>B. dendrobatidis<\/em> fue identificado durante la d\u00e9cada pasada, algo que produjo temor entre los expertos ante una repetici\u00f3n del escenario de los Andes. No obstante, por ahora la situaci\u00f3n\u00a0 se revela como algo m\u00e1s complejo, dice la zo\u00f3loga Vanessa Kruth Verdade, de la Universidad Federal del ABC.<\/p>\n<p>\u201cLos resultados indican que cada especie responde de un modo distinto ante las alteraciones clim\u00e1ticas. Adem\u00e1s, se descubri\u00f3 que el linaje del hongo en Brasil es antiguo, anterior a la disminuci\u00f3n poblacional, lo cual plantea el debate sobre su importancia como causante de los declives en el territorio nacional\u201d, explica. Si bien hay datos sobre p\u00e9rdidas de poblaci\u00f3n de diversas especies de anfibios en el pa\u00eds, la dimensi\u00f3n real del problema y la comprensi\u00f3n de sus causas a\u00fan constituye un desaf\u00edo debido a la carencia de datos hist\u00f3ricos al respecto de dichas poblaciones y al conocimiento de su variaci\u00f3n natural, sostiene Verdade. De todos modos, lo que queda claro es que la defaunaci\u00f3n acaba apuntalando el c\u00edrculo vicioso de empobrecimiento de la selva. \u201cElla retroalimenta en forma negativa al sistema por medio del debilitamiento de la vegetaci\u00f3n arb\u00f3rea, como consecuencia del desequilibrio de las comunidades ecol\u00f3gicas\u201d, dice.<\/p>\n<p>Un ejemplo rotundo de dicho fen\u00f3meno lo provee un grupo inusitado de invertebrados, popularmente conocidos con el nombre de escarabajos peloteros. Ellos se alimentan de excrementos y emplean las heces producidas por los grandes mam\u00edferos para construir sus nidos. En otra investigaci\u00f3n publicada en la revista <em>\u00a0Biological Conservation<\/em>, en 2013, Galetti y sus colegas revelaron que, en \u00e1reas defaunadas del bosque atl\u00e1ntico, surgen cambios que afectan a los escarabajos copr\u00f3fagos: la diversidad de especies de etsos insectos disminuye, as\u00ed como su tama\u00f1o, mientras que el n\u00famero absoluto de individuos se eleva. No se trata de una mera curiosidad, puesto que tales alteraciones podr\u00edan tener un impacto considerable en el modo en que la materia org\u00e1nica es reciclada en el suelo del bosque y, por ende, incidir\u00eda en el crecimiento de las plantas y en una serie de otros par\u00e1metros.<\/p>\n<p><strong>Reconstruyendo comunidades<br \/>\n<\/strong>Seg\u00fan Galetti, esos resultados ponen de manifiesto que es necesario repensar las acciones de recuperaci\u00f3n ambiental. \u201cHoy en d\u00eda, existen muchos proyectos con miras a la creaci\u00f3n de corredores ecol\u00f3gicos, mediante la plantaci\u00f3n de \u00e1rboles, pero la reconstituci\u00f3n de la fauna resulta imprescindible, si bien mucho m\u00e1s dif\u00edcil\u201d, explica.<\/p>\n<p>El primero y m\u00e1s obvio paso radica en hacer respetar las leyes que proh\u00edben la caza, subraya, aunque quiz\u00e1 sea igualmente importante considerar la reintroducci\u00f3n de animales teniendo en cuenta el papel ecol\u00f3gico de cada uno de ellos en el bioma. \u201cLos proyectos se piensan en t\u00e9rminos de amenaza para una especie en particular. No obstante, dependiendo de cada coyuntura, tal vez otra especie fuese igual de interesante. Queda claro que resulta importante recuperar la poblaci\u00f3n del tit\u00ed leoncito dorado; pero, en algunos casos, a lo mejor la reintroducci\u00f3n de otro frug\u00edvoro surte el mismo efecto\u201d, compara. En otras palabras, \u00bfser\u00edan necesarios\u00a0 \u201cpaquetes ecol\u00f3gicos\u201d, que incluyeran alg\u00fan herb\u00edvoro de gran porte, otro de tama\u00f1o mediano, predadores peque\u00f1os y grandes, por ejemplo? \u201cEn efecto, pero ese proceso deber\u00eda realizarse paso a paso \u2012los herb\u00edvoros primero, por ejemplo\u2012, luego los carn\u00edvoros. Lo que tendremos que hacer es un lento proceso de reconstituci\u00f3n faun\u00edstica\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>Efectos de un gradiente de defaunaci\u00f3n entre los herb\u00edvoros, depredaci\u00f3n y dispersi\u00f3n de semillas: una perspectiva para el bosque atl\u00e1ntico (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/2268\/efeitos-de-um-gradiente-de-defaunacao-na-herbivoria-predacao-e-dispersao-de-sementes-uma-perspectiva\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2007\/ 03392-6<\/a>); <strong>Investigador responsable <\/strong>Mauro Galetti (Unesp);<strong> Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 692.437,03 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>DIRZO, R. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencemag.org\/content\/345\/6195\/401\" target=\"_blank\">Defaunation in the anthropocene<\/a>. <strong>Science<\/strong>. v. 345, n. 6195, p. 401-06, 25 jul. 2014.<br \/>\nCULOT, L. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0006320713000992\" target=\"_blank\">Selective defaunation affects dung beetle communities in continuous Atlantic rainforest.<\/a> <strong>Biological Conservation<\/strong>. v. 163, p. 79-89. jul. 2013.<br \/>\nJORGE, M. L. S. P. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0006320713001213\" target=\"_blank\">Mammal defaunation as surrogate of trophic cascades in a biodiversity hotspot<\/a>. <strong>Biological Conservation<\/strong>. v. 163, p. 49-57. jul. 2013.<br \/>\nCANALE, G. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.plosone.org\/article\/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0041671\" target=\"_blank\">Pervasive defaunation of forest remnants in a tropical biodiversity hotspot<\/a>. <strong>PLOS ONE<\/strong>, v. 7, n. 8, e41671. 14 ago. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La reducci\u00f3n de las poblaciones de animales constituye un problema serio","protected":false},"author":40,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293,269,331],"coauthors":[139],"class_list":["post-160323","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es","tag-sostenibilidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160323","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/40"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=160323"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160323\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=160323"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=160323"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=160323"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=160323"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}