{"id":160338,"date":"2014-09-13T17:06:34","date_gmt":"2014-09-13T20:06:34","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=160338"},"modified":"2017-04-10T16:52:04","modified_gmt":"2017-04-10T19:52:04","slug":"el-pasado-remoto-de-un-gran-rio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-pasado-remoto-de-un-gran-rio\/","title":{"rendered":"El pasado remoto de un gran r\u00edo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_160339\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-160339\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Amazonas_02-Rio-Amazonas.jpg\" alt=\"El gran r\u00edo del norte de Brasil, el mayor del mundo: ahora fluye hacia el este\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Amazonas_02-Rio-Amazonas.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Amazonas_02-Rio-Amazonas-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Amazonas_02-Rio-Amazonas-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span>El gran r\u00edo del norte de Brasil, el mayor del mundo: ahora fluye hacia el este<span class=\"media-credits\">L\u00c9O RAMOS<\/span><\/p><\/div>\n<p>El debate acerca del origen del r\u00edo Amazonas sigue siendo tan vasto como el propio r\u00edo, el mayor del mundo, con 7 mil kil\u00f3metros (km) de extensi\u00f3n y 20 km de ancho a la altura de Manaos. Luego de que un equipo de investigaci\u00f3n concluyera, bas\u00e1ndose en f\u00f3siles de peces, que hace 2,5 millones de a\u00f1os un esbozo del r\u00edo Amazonas flu\u00eda hacia el oeste y desembocaba en un \u00e1rea hoy \u00e1rida del Caribe (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2014\/02\/12\/un-paso-hacia-el-caribe\/?\" target=\"_blank\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 216<\/em><\/a>), un geof\u00edsico de S\u00e3o Paulo presenta una posible nueva explicaci\u00f3n para la g\u00e9nesis del r\u00edo y la de la cuenca Amaz\u00f3nica, sugiriendo que sus aguas ya corr\u00edan hacia el este desde mucho antes, hace unos 10 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>De acuerdo con esta hip\u00f3tesis, a la cual se arrib\u00f3 mediante una simulaci\u00f3n matem\u00e1tica de la evoluci\u00f3n del terreno y del dep\u00f3sito de sedimentos en la regi\u00f3n, el r\u00edo Amazonas habr\u00eda adquirido su sentido actual, de oeste a este, no s\u00f3lo como consecuencia de alteraciones en el interior de la Tierra que desencadenaron el alzamiento de la porci\u00f3n oeste de la Amazonia, de acuerdo con el abordaje tradicional, sino tambi\u00e9n como resultado del movimiento de la propia superficie terrestre. Un incremento de la erosi\u00f3n en las cordilleras andinas suscitado por la intemperie habr\u00eda generado el declive que se extiende desde los Andes hasta la isla de Maraj\u00f3 y por donde escurre la quinta parte de las aguas fluviales del planeta.<\/p>\n<p>\u201cDemostr\u00e9 que la propia din\u00e1mica de la erosi\u00f3n y la sedimentaci\u00f3n habr\u00eda sido capaz de modificar el drenaje de la regi\u00f3n\u201d, afirma el geof\u00edsico Victor Sacek, docente de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), quien describi\u00f3 dicha hip\u00f3tesis en un art\u00edculo publicado en la versi\u00f3n <em>online <\/em>de julio, de la revista <em>Earth and Planetary Science Letters<\/em>. Sus conclusiones coinciden con las del ge\u00f3logo Paulo Roberto Martini, cuyo equipo determin\u00f3 en 2008, que el Amazonas es el r\u00edo m\u00e1s extenso del mundo (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/08\/01\/para-hallar-la-cabecera-de-un-rio-2\/?\" target=\"_blank\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 150<\/em><\/a>). \u201cLa velocidad con la que crecen los Andes y la erosi\u00f3n que provoca el Amazonas en la cordillera son monumentales\u201d, dice Martini. \u201cEl r\u00edo transporta hacia el mar el equivalente a m\u00e1s de un Pan de Az\u00facar completo de sedimentos por mes\u201d.<\/p>\n<p>Para comprender esta hip\u00f3tesis, es necesario revisar la evoluci\u00f3n del paisaje de la regi\u00f3n. Hace 24 millones de a\u00f1os, al comienzo del per\u00edodo geol\u00f3gico conocido con el nombre de Mioceno, las fuentes de los r\u00edos del norte de Sudam\u00e9rica no se hallaban en los Andes, tal como ahora, sino en relieves bastante menos expresivos situados al oeste, que divid\u00edan las aguas de la regi\u00f3n en dos cuencas hidrogr\u00e1ficas distintas. Hacia el este del divisor de aguas, los r\u00edos descend\u00edan en direcci\u00f3n hacia la actual desembocadura del Amazonas. Al oeste, los r\u00edos flu\u00edan en direcci\u00f3n opuesta, rumbo a las cuencas al pie de los Andes, y alimentaban inmensos lagos y pantanos, que formaban un humedal 20 veces mayor que el actual pantanal matogrossense, conocido como Sistema Pebas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/054-057_Rio-Amazonas_223-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-160343\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/054-057_Rio-Amazonas_223-01-300x147.jpg\" alt=\"054-057_Rio Amazonas_223-01\" width=\"300\" height=\"147\" \/><\/a>La ge\u00f3loga Carina Hoom, de la Universidad de \u00c1msterdam, en Holanda, bas\u00e1ndose en el estudio de las rocas y f\u00f3siles recogidos a orillas de los r\u00edos, argumenta que las cuencas separadas por el Arco de Pur\u00fas hab\u00edan comenzado a unificarse hace 16 millones de a\u00f1os. De modo tal que el r\u00edo Amazonas y su cuenca habr\u00edan alcanzado su extensi\u00f3n actual durante los seis millones de a\u00f1os siguientes, cuando la inclinaci\u00f3n del relieve del norte del continente hizo que el agua de los lagos ubicados entre los Andes y el Arco de Pur\u00fas comenzase a fluir por los r\u00edos preferentemente hacia el este. El equipo del ge\u00f3logo Jorge de Jesus Figueiredo, de Petrobras, luego de recolectar y analizar muestras de rocas extra\u00eddas de pozos de exploraci\u00f3n del fondo del mar en las inmediaciones de la desembocadura del Amazonas, arrib\u00f3 a conclusiones que reforzaron la hip\u00f3tesis de Hoom.<\/p>\n<p>La regi\u00f3n norte de Am\u00e9rica del Sur y el r\u00edo Amazonas adoptaron sus actuales facciones tambi\u00e9n como consecuencia de la interacci\u00f3n de las placas de la lit\u00f3sfera, que Sacek estudia desde su doctorado, que concluy\u00f3 en 2011. En la costa oeste de Am\u00e9rica del Sur, la placa de Nazca, que conforma el lecho del oc\u00e9ano Pac\u00edfico, se topa con la placa continental sudamericana. Como resultado de esa colisi\u00f3n, se produce la subducci\u00f3n o hundimiento de la placa oce\u00e1nica, m\u00e1s delgada y densa que la continental, por debajo del continente en direcci\u00f3n a la denominada asten\u00f3sfera, una capa del interior de la Tierra tan caliente que sus rocas obran como un l\u00edquido espeso, que fluye lentamente en el curso de miles de a\u00f1os. \u201cLa ra\u00edz de los Andes crece, se asienta y, simult\u00e1neamente, sus cumbres se elevan\u201d, dice Sacek. \u201cEsto sucede porque las placas litosf\u00e9ricas flotan sobre la asten\u00f3sfera de manera similar a como flotan los iceberg en el mar, con tan s\u00f3lo una peque\u00f1a punta visible bajo la superficie. La corteza continental posee en promedio, de 30 a 40 km de espesor, mientras que en los Andes puede superar los 70 km, aunque la altura de las monta\u00f1as no sobrepase los 7 km\u201d.<\/p>\n<p>El engrosamiento de la corteza provocado por la colisi\u00f3n de las placas tect\u00f3nicas, aparte de producir la elevaci\u00f3n de los Andes, se\u00f1ala Sacek, produce otro efecto sobre el relieve ubicado al este de la cordillera. El peso de la corteza m\u00e1s espesa contigua presiona sobre las regiones al pie de los Andes, generando el lecho de cuencas sobre las cuales, durante el Mioceno, se depositaban los sedimentos transportados por las aguas que descend\u00edan tanto de los Andes como del interior del continente. Hasta ese punto, los expertos generalmente coinciden. \u201cA medida que la placa de Nazca se sumergi\u00f3 m\u00e1s por debajo de la placa sudamericana, los Andes y sus regiones linderas comenzaron a flotar sobre una asten\u00f3sfera m\u00e1s profunda y viscosa\u201d, dice la geof\u00edsica Grace Shephard, de la Universidad de Oslo, en Noruega. En 2010, junto a colegas de Estados Unidos, ella present\u00f3 una reconstrucci\u00f3n de las alteraciones en la asten\u00f3sfera por debajo del continente, revelando que las corrientes de roca fluida contar\u00edan con la fuerza suficiente para alzar las cuencas vecinas de los Andes, inclinando todo el terreno subandino y amaz\u00f3nico en direcci\u00f3n al este.<\/p>\n<p><strong>Erosi\u00f3n en los Andes<br \/>\n<\/strong>Con un abordaje opuesto, Sacek descart\u00f3 el efecto de la asten\u00f3sfera y emple\u00f3 el modelo matem\u00e1tico que ya hab\u00eda adoptado en su doctorado para simular las transformaciones en el relieve provocadas por el balance entre el alzamiento de los Andes, la erosi\u00f3n de sus rocas por el agua de lluvia y de los r\u00edos y el transporte y dep\u00f3sito de los sedimentos generados por las aguas, que Shephard ignor\u00f3. Como el efecto de todos esos procesos sumados, a escala continental, en el transcurso de millones de a\u00f1os, es sumamente complejo como para calcularlo con detalles realistas, tuvo que hallar un equilibrio entre elaborar un modelo muy complejo, m\u00e1s confuso, o muy simplista, incapaz de representar adecuadamente a la naturaleza. \u201cNo fue sencillo\u201d, dice.<\/p>\n<p>Como a\u00fan existe gran incertidumbre acerca de la rapidez con que los Andes crecieron y con qu\u00e9 eficiencia la erosi\u00f3n desgastaba sus rocas y las aguas transportaban sus sedimentos, Sacek prob\u00f3 con diversos valores num\u00e9ricos en sus simulaciones. No obstente, independientemente de las cifras que cargaba en la computadora, las simulaciones de la historia geol\u00f3gica de los \u00faltimos 35 millones de a\u00f1os reproduc\u00edan una reversi\u00f3n del r\u00edo Amazonas. A medida que los Andes se tornaban una barrera para la humedad que transportaban los vientos que soplaban desde el Atl\u00e1ntico, el incremento de las lluvias en el flanco este de la cordillera tambi\u00e9n elevaba la cantidad de sedimento transportado monta\u00f1a abajo. En alg\u00fan momento, los sedimentos depositados tapaban por completo las cuencas junto a los Andes, creando un suave declive hacia el este que es el que presenta actualmente la Amazonia. Una de las simulaciones indic\u00f3 que la cuenca amaz\u00f3nica se habr\u00eda formado hace alrededor de 10,5 millones de a\u00f1os, tal como sostiene Hoom. No obstante, el modelo matem\u00e1tico fall\u00f3 al simular la evoluci\u00f3n del Sistema Pebas, los lagos y pantanales diseminados entre los Andes y el Arco de Pur\u00fas, se\u00f1alando \u00e9pocas y lugares diferentes a los obtenidos por los ge\u00f3logos.<\/p>\n<p>Shephard reconoce que el trabajo de Sacek es \u201cimpresionante\u201d, pero acota que solamente el modelo que elaboraron ella y otros investigadores, teniendo en cuenta los efectos de la asten\u00f3sfera, logra simular correctamente al Sistema Pebas. \u201cNos queda el desaf\u00edo de combinar mejor los fen\u00f3menos geol\u00f3gicos de la superficie terrestre con los del interior del planeta\u201d, dice. \u201cEstos procesos no son mutuamente exclusivos\u201d. A juicio de la ge\u00f3loga Dilce Rossetti, investigadora del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, el origen del Amazonas a\u00fan ser\u00e1 incierto por muchos a\u00f1os. \u201cLos datos obtenidos hasta ahora son muy escasos y espec\u00edficos como para plantear extrapolaciones\u201d, sostiene. \u201cLa dataci\u00f3n de los sedimentos a\u00fan no es totalmente confiable y las unidades provenientes de diferentes per\u00edodos geol\u00f3gicos deben mapearse mejor\u201d.<\/p>\n<p>Desde Holanda, Hoom duda que los nuevos datos modifiquen sus propias conclusiones al respecto del Amazonas. \u201cLos datos recabados en la desembocadura del Amazonas son bastante precisos y otros registros en Surinam y en Venezuela confirman la existencia de un sistema de r\u00edos que nac\u00edan en los Andes al final del Mioceno\u201d, dice. Rossetti acot\u00f3 que la historia puede ser a\u00fan m\u00e1s complicada. Seg\u00fan ella, los sedimentos andinos de las muestras estudiadas por Figueiredo desaparecen en las muestras colectadas en zonas superiores del pozo sedimentario. \u201cNi \u00e9l ni yo acertamos a explicar por qu\u00e9 ocurre eso\u201d, reconoce. La regi\u00f3n amaz\u00f3nica sigue siendo un misterio, que sorprende y fascina (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2014\/09\/14\/retratos-de-la-selva\/\" target=\"_blank\"><em>lea el reportaje sobre las primeras fotos de la Amazonia<\/em><\/a>).<\/p>\n<p><strong>Un mapa recuperado<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_160344\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-160344\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Amazonas_Sanson-01.jpg\" alt=\"El curso del Amazonas, de Nicolas Sanson: un reconocimiento a su precisi\u00f3n\" width=\"290\" height=\"190\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Amazonas_Sanson-01.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Amazonas_Sanson-01-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Amazonas_Sanson-01-250x164.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">BIBLIOTECA NACIONAL<\/span>El curso del Amazonas, de Nicolas Sanson: un reconocimiento a su precisi\u00f3n<span class=\"media-credits\">BIBLIOTECA NACIONAL<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un trabajo que era considerado tan s\u00f3lo una mera curiosidad, <em>Le cours de la rivi\u00e8re des Amazones<\/em>, elaborado en 1656 por el cart\u00f3grafo franc\u00e9s Nicolas Sanson, finalmente fue reconocido como uno de los primeros mapas cient\u00edficos de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica. Jorge Pimentel Cintra, docente de la Escuela Polit\u00e9cnica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y uno de sus estudiantes, Rafael Henrique de Oliveira, desestimaron la cr\u00edtica del ge\u00f3grafo franc\u00e9s Charles-Marie de La Condamine que consideraba que el mapa se hab\u00eda trazado \u201cbas\u00e1ndose solamente en informaciones hist\u00f3ricas\u201d, al comparar las coordenadas geogr\u00e1ficas adoptadas con las actuales y reconocieron que el mapa estaba construido con exactitud, del mejor modo posible para su \u00e9poca.<\/p>\n<p>\u201cDe acuerdo con nuestra hip\u00f3tesis, ese mapa era un borrador, que Sanson empleaba como base para la elaboraci\u00f3n de atlas mundiales\u201d, dice Cintra. En un art\u00edculo publicado en <em>Acta Amazonica<\/em>, Oliveira y \u00e9l enumeran otros 14 mapas realizados a partir del trabajo de Sanson. El mapa se public\u00f3 reci\u00e9n en 1680, 13 a\u00f1os despu\u00e9s del fallecimiento de Sanson, cart\u00f3grafo real de Francia, y consigna poblaciones, cadenas monta\u00f1osas y escasos afluentes del Amazonas, exponiendo un error frecuente en esa \u00e9poca, que s\u00f3lo se detect\u00f3 en 1707, al ubicarse las fuentes del r\u00edo en los alrededores de Quito, en Ecuador. Otro equ\u00edvoco, asociado al error en su naciente, fue considerar a los r\u00edos Coca y Napo como parte del Amazonas, los cuales, ahora se sabe, son sus afluentes.<\/p>\n<p>Cintra y Oliveira consideran que el mapa de Sanson tiene algo m\u00e1s de precisi\u00f3n que otro, confeccionado un a\u00f1o antes, en 1655, el denominado <em>Magni Amazoni fluvii<\/em>, del ingeniero militar franc\u00e9s Blaise Fran\u00e7ois Pagan, el conde de Pagan. Ambos mapas se basan en la informaci\u00f3n de un relato de Crist\u00f3bal de Acu\u00f1a, un jesuita espa\u00f1ol que descendi\u00f3 por el r\u00edo desde Ecuador, en 1639, acompa\u00f1ando al explorador portugu\u00e9s Pedro Teixeira. \u201cEstudi\u00e9 el relato de Acu\u00f1a, publicado en 1641, reproduje los c\u00e1lculos y determin\u00e9 las latitudes y longitudes de los dos mapas\u201d, afirma Cintra. \u201cTuve dudas con ciertos puntos donde Sanson y Pagan tambi\u00e9n las tuvieron, puesto que las informaciones no eran lo suficientemente claras\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Carlos Fioravanti<\/em><\/p>\n<p><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>Evoluci\u00f3n tect\u00f3nica, clim\u00e1tica y erosiva en orillas convergentes: un abordaje num\u00e9rico (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/128771\/evolucao-tectonica-climatica-e-erosional-em-margens-convergentes-uma-abordagem-numerica\/\" target=\"_blank\">n. 2011\/ 10400-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Posdoctorado; <strong>Investigador responsable<\/strong> Victor Sacek (IAG-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 147.351,39 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>CINTRA, J. P.; OLIVEIRA, R. H. de. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S0044-59672014000300008&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\">Nicolas Sanson e seu mapa: o curso do rio Amazonas<\/a>. <strong>Acta Amazonica<\/strong>. v. 44, n. 3, p. 353-66. 2014.<br \/>\nHOORN, C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencemag.org\/content\/330\/6006\/927\" target=\"_blank\">Amazonia through time: andean uplift, climate change, landscape evolution, and biodiversity<\/a>. <strong>Science<\/strong>. v. 330, p. 927-31. 2010.<br \/>\nSACEK, V. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0012821X14004075\" target=\"_blank\">Drainage reversal of the Amazon River due to the coupling of surface and lithospheric processes<\/a>. <strong>Earth and Planetary Science Letters<\/strong>. v. 401, p. 301-12. 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La erosi\u00f3n de los Andes podr\u00eda haber dieron origen al Amazonas ","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309,269],"coauthors":[103],"class_list":["post-160338","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160338","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=160338"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160338\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=160338"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=160338"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=160338"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=160338"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}