{"id":160684,"date":"2014-10-14T17:50:48","date_gmt":"2014-10-14T20:50:48","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=160684"},"modified":"2015-10-19T15:26:24","modified_gmt":"2015-10-19T17:26:24","slug":"como-explicar-un-corazon-tan-dividido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/como-explicar-un-corazon-tan-dividido\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo explicar un coraz\u00f3n tan dividido"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_160685\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-160685\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_07_2JG9553_1.jpg\" alt=\"Un cardumen de pez cebra: modelo de estudios para la formaci\u00f3n de los atrios y ventr\u00edculos\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_07_2JG9553_1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_07_2JG9553_1-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_07_2JG9553_1-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span>Un cardumen de pez cebra: modelo de estudios para la formaci\u00f3n de los atrios y ventr\u00edculos<span class=\"media-credits\">L\u00c9O RAMOS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Unos peque\u00f1os peces con bandas horizontales criados en un acuario del Laboratorio Nacional de Biociencias (LNBio), en Campinas, est\u00e1 revelando mucho sobre la conformaci\u00f3n y evoluci\u00f3n del coraz\u00f3n humano. Al final del mes de junio, luego de meses de estudiar los mecanismos de activaci\u00f3n de genes en los m\u00fasculos del coraz\u00f3n del diminuto pez cebra (<em>Danio rerio<\/em>), Jos\u00e9 Xavier Neto y su equipo finalizaron una serie de experimentos que reforzaron su hip\u00f3tesis de que la estructura del coraz\u00f3n de los seres humanos, con cuatro c\u00e1maras internas separadas por v\u00e1lvulas que regulan el flujo sangu\u00edneo, podr\u00eda haber surgido hace al menos 500 millones de a\u00f1os, mucho antes del surgimiento de la propia especie humana, hace 2 millones de a\u00f1os. El coraz\u00f3n del hombre, por lo tanto, habr\u00eda surgido incluso antes que el hombre.<\/p>\n<p>Las implicancias de tal conclusi\u00f3n resultan un tanto desconcertantes. \u201cNuestro coraz\u00f3n pr\u00e1cticamente es el mismo, en t\u00e9rminos evolutivos, que el de la lamprea\u201d, asegura Neto. A la luz de la importancia y del significado del coraz\u00f3n humano, no resulta muy agradable pensar en esa similitud, dado que la lamprea es un pez alargado y primitivo, al que f\u00e1cilmente se puede considerar feo, sin aletas ni maxilar, y cuya boca es una ventosa circular del mismo di\u00e1metro del cuerpo. A Xavier Neto no parece importarle esa proximidad. \u201cDesde el punto de vista de la clad\u00edstica\u201d, dice, refiri\u00e9ndose al sistema de clasificaci\u00f3n de los seres vivos basado en la relaci\u00f3n evolutiva entre las especies, \u201cnunca dejamos de ser peces. Somos peces modificados, las aletas se transformaron en brazos y piernas\u201d.<\/p>\n<p>Los peces primitivos como la lamprea ya presentan un coraz\u00f3n con cuatro cavidades, pero organizados en forma secuencial, y no en un bloque \u00fanico, tal como el coraz\u00f3n humano. En otra especie evolutivamente muy antigua, que podr\u00eda haber surgido hace unos 400 millones de a\u00f1os, el pez de barro americano o pez salamandra escamoso [<em>Lepidosiren paradoxa<\/em>], un pez que habita en la Amazonia (tambi\u00e9n hay un ejemplar en el laboratorio de Campinas), alargado como una serpiente y dotado de pulmones, el coraz\u00f3n ya es m\u00e1s evolucionado, con un tabique interno que separa la sangre oxigenada de la sangre carbonatada. En opini\u00f3n de Neto, lo m\u00e1s importante, a despecho de la forma, es que el trayecto del flujo sangu\u00edneo en el coraz\u00f3n ya forma una especie de S, m\u00e1s pronunciada en los peces y m\u00e1s sutil en los seres humanos.<\/p>\n<div id=\"attachment_160688\" style=\"max-width: 209px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-160688\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_19_2JG9605-199x300.jpg\" alt=\"Los colores del coraz\u00f3n: del pez...\" width=\"199\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span>Los colores del coraz\u00f3n: del pez&#8230;<span class=\"media-credits\">L\u00c9O RAMOS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Por medio de experimentos con peces cebra, que en Brasil tambi\u00e9n son denominados <em>paulistinhas<\/em> y resultan bastante m\u00e1s simp\u00e1ticos que la lamprea, en ratones, codornices y gallinas, el equipo de Campinas ha analizado la formaci\u00f3n de las c\u00e1maras internas del coraz\u00f3n, los atrios y ventr\u00edculos, esenciales para el almacenado o distribuci\u00f3n de la sangre que circula por el organismo. Al cabo de casi dos d\u00e9cadas de trabajo se arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que los dos tipos de c\u00e1mara del coraz\u00f3n ser\u00edan el resultado de la actividad del \u00e1cido retinoico. Se trata de un efecto por oleadas, a veces m\u00e1s intensa, a veces menos, en momentos espec\u00edficos del desarrollo embrionario. Seg\u00fan \u00e9l, cuando entran en contacto con el \u00e1cido retinoico, las c\u00e9lulas a\u00fan poco especializadas reciben instrucciones para organizarse bajo la forma de un reservorio de sangre, es decir, un atrio. Cuando no detectan nada, forman una fuerte bomba propulsora de sangre, en este caso, un ventr\u00edculo.<\/p>\n<p>Se trata de estructuras muy diferentes: el atrio, con superficie lisa, funciona como un reservorio que se infla al recibir la sangre. Las prote\u00ednas responsables de su contracci\u00f3n, las miosinas, son lentas. El ventr\u00edculo, de superficie rugosa y paredes m\u00e1s gruesas, de mayor tama\u00f1o que el atrio, con miosinas de acci\u00f3n r\u00e1pida, puede contraerse con fuerza para lograr que la sangre llegue a todas las c\u00e9lulas del cuerpo. El coraz\u00f3n humano \u2012un \u00f3rgano con un tama\u00f1o similar al de un pu\u00f1o cerrado, que pesa 250 gramos (g) en las mujeres adultas y 300 g en los hombres adultos, que late 100 mil veces por d\u00eda, bombeando alrededor de cinco litros de sangre\u2012 posee dos atrios por encima de los ventr\u00edculos.<\/p>\n<p>Los estudios del equipo de Campinas y otros en esa l\u00ednea est\u00e1n colaborando para la comprensi\u00f3n del origen de los problemas card\u00edacos asociados con el \u00e1cido retinoico, un derivado de la vitamina A bastante utilizado en la industria cosm\u00e9tica. \u201cSi una mujer lo utiliza al comienzo de la gestaci\u00f3n, resulta casi inevitable que se produzca una malformaci\u00f3n. Por eso los m\u00e9dicos solicitan un test de embarazo antes de recetar \u00e1cido retinoico para tratamientos de la piel\u201d, dice Xavier Neto, un carioca graduado como m\u00e9dico en la Universidad Federal de Cear\u00e1. \u201cEl ser humano es extremadamente sensible al \u00e1cido retinoico, pero sin \u00e9l no estar\u00edamos aqu\u00ed. Todo depende de la dosis y del lugar donde act\u00fae\u201d. La posibilidad de prevenci\u00f3n y la correcci\u00f3n de los problemas card\u00edacos por ahora son remotas, porque el \u00e1cido retinoico act\u00faa en las primeras semanas de la gestaci\u00f3n, cuando la mujer, generalmente, a\u00fan no sabe que se encuentra embarazada.<\/p>\n<p>Con los experimentos m\u00e1s recientes, ni bien fueron publicados, Neto pretende reforzar su hip\u00f3tesis y refutar los planteos antag\u00f3nicos de otros equipos interesados en dilucidar los mecanismos que definen el tama\u00f1o, la forma y el modo de funcionamiento de cada c\u00e1mara card\u00edaca. En 2008, un art\u00edculo publicado por el equipo de Deborah Yelon, quien actualmente trabaja en la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos, moriger\u00f3 el rol del \u00e1cido retinoico, que tan s\u00f3lo estar\u00eda asociado al tama\u00f1o del coraz\u00f3n, y le asign\u00f3 mayor valor a la prote\u00edna que se produce a partir del gen Hox-B5, que tambi\u00e9n incide en el desarrollo del intestino y de los pulmones, bas\u00e1ndose en experimentos con peces cebra. \u201cCuando le\u00ed ese <em>paper<\/em>\u201d, recuerda Neto, \u201ccasi termin\u00e9 llorando\u201d. \u201cA causa de la instancia en que se hallaba mi trabajo en 2008\u201d, dice Neto, \u201csab\u00eda que demorar\u00eda en refutarlo\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_160692\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-160692\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_23_2JG9607.jpg\" alt=\"...e del rat\u00f3n \" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_23_2JG9607.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_23_2JG9607-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_23_2JG9607-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">l\u00e9o ramos<\/span>&#8230;e del rat\u00f3n<span class=\"media-credits\">l\u00e9o ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>En 2005, como investigador del Instituto del Coraz\u00f3n (InCor) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Neto y su equipo hab\u00edan presentado su hip\u00f3tesis al respecto de la formaci\u00f3n y evoluci\u00f3n de los compartimientos de la sangre en el coraz\u00f3n de los vertebrados. Bas\u00e1ndose en una serie de experimentos con una amplia variedad de organismos, como por ejemplo, la <em>Ciona intestinalis<\/em>, un invertebrado marino cil\u00edndrico que es el pariente vivo m\u00e1s cercano a los vertebrados (la formaci\u00f3n del coraz\u00f3n de ese grupo, los tunicados o urocordados, es similar en sus fases iniciales a la del desarrollo del coraz\u00f3n de los vertebrados), el equipo propon\u00eda que el coraz\u00f3n con c\u00e1maras de los vertebrados podr\u00eda haber surgido a partir de modificaciones en un tubo card\u00edaco equivalente al de la <em>C. intestinalis<\/em>, que es capaz de realizar movimientos similares a los del intestino cuando impulsa al bolo alimenticio durante el proceso de digesti\u00f3n. \u201cCiertos animales, tales como la langosta y otros crust\u00e1ceos constituyen otro modelo para la constituci\u00f3n de las c\u00e1maras card\u00edacas, porque poseen solamente una c\u00e1mara y son mucho m\u00e1s r\u00e1pidos, por ejemplo que los onic\u00f3foros, helmintos dotados tan s\u00f3lo de un tubo perist\u00e1ltico sencillo\u201d, afirma. \u201cLas c\u00e1maras card\u00edacas son un atributo de los vertebrados, presentan contracci\u00f3n simult\u00e1nea y se encuentran separados por v\u00e1lvulas, todo ello dentro de una membrana, el pericardio\u201d. Con todo, no bastaba con una argumentaci\u00f3n coherente. \u201cYo sab\u00eda que a\u00fan tendr\u00eda que probar mis hip\u00f3tesis\u201d, dice. \u201cTuve que aguardar seis a\u00f1os hasta repetir los experimentos y demostrar el papel del \u00e1cido retinoico\u201d.<\/p>\n<p>Incluso ahora, con mayores argumentos, Neto sabe que tendr\u00e1 que bregar bastante para lograr que prevalezca su enfoque; si no lo consigue, podr\u00eda ser desestimado o incluso olvid\u00e1rselo. \u201cLas hip\u00f3tesis evolutivas dif\u00edcilmente pueden probarse\u201d, acota. Adem\u00e1s, el coraz\u00f3n enga\u00f1a f\u00e1cilmente a quien procura comprenderlo. El m\u00e9dico romano Claudio Galeno, uno de los fundadores de la medicina occidental, afirm\u00f3 que el coraz\u00f3n estaba conformado por un tejido especial. Casi 1.500 a\u00f1os despu\u00e9s, Leonardo da Vinci, despu\u00e9s de diseccionar cad\u00e1veres, al igual que Galeno, y realizar varios dibujos de la anatom\u00eda del coraz\u00f3n, sentenci\u00f3: \u201cEl coraz\u00f3n es el principal m\u00fasculo en cuanto a su fortaleza\u201d. Ya constituy\u00f3 un avance, pero otros equ\u00edvocos persistieron. Durante siglos se pens\u00f3 que por las venas flu\u00eda aire, puesto que estaban vac\u00edas en los animales y personas muertas. Un siglo despu\u00e9s de Da Vinci, el m\u00e9dico ingl\u00e9s William Harvey describi\u00f3 la circulaci\u00f3n de la sangre minuciosamente, revelando que las venas, as\u00ed como las arterias, transportaban sangre y no aire.<\/p>\n<div id=\"attachment_160693\" style=\"max-width: 228px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-160693\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_n2000020-218x300.jpg\" alt=\"Las cuatro c\u00e1maras del coraz\u00f3n, representadas por Da Vinci: el artista enmienda el error de Galeno, quien imaginaba tan s\u00f3lo dos c\u00e1maras\" width=\"218\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span>Las cuatro c\u00e1maras del coraz\u00f3n, representadas por Da Vinci: el artista enmienda el error de Galeno, quien imaginaba tan s\u00f3lo dos c\u00e1maras<span class=\"media-credits\">SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/p><\/div>\n<p>Al igual que otros cient\u00edficos contempor\u00e1neos, Xavier Neto tambi\u00e9n tom\u00f3 caminos equivocados. Ni bien arrib\u00f3 a la Universidad Harvard para realizar su posdoctorado, en 1997, se sinti\u00f3 atra\u00eddo, casi inevitablemente, por la idea entonces en boga, de que un \u00fanico gen podr\u00eda ser capaz de definir la formaci\u00f3n del coraz\u00f3n. Hab\u00eda un gen que era considerado candidato, pero los experimentos \u2012incluso sin ese gen, los ratones nac\u00edan con el coraz\u00f3n desarrollado, aunque mor\u00edan inmediatamente despu\u00e9s\u2012indicaban que el coraz\u00f3n depend\u00eda de muchos genes para formarse. Entonces se rindi\u00f3. \u201cEs algo mucho m\u00e1s complicado de lo que pens\u00e1bamos\u201d.<\/p>\n<p>Luego de ello, Neto logr\u00f3 reunir animales transg\u00e9nicos y reactivos apropiados \u2012que poco a poco iban cayendo en manos de la coordinadora del laboratorio, Nadia Rosenthal\u2012 para planificar los experimentos que podr\u00edan arrojar luz acerca de la constituci\u00f3n del coraz\u00f3n. \u201cIncluso si fracaso, pens\u00e9, estar\u00e9 agradecido de observar el desarrollo del embri\u00f3n\u201d, recuerda \u00e9l. \u201cY como estaba dando mis primeros pasos en la biolog\u00eda del desarrollo, podr\u00eda observar con mis propios ojos los procesos de desarrollo de los \u00f3rganos, sin hallarme contaminado por el exceso de lecturas de art\u00edculos cient\u00edficos\u201d.<\/p>\n<p>Neto comenz\u00f3 entonces a analizar c\u00f3mo era que la expresi\u00f3n de la enzima betagalactosidasa pod\u00eda indicar la actividad del \u00e1cido retinoico en diferentes regiones del coraz\u00f3n de embriones de ratones de nueve d\u00edas de gestaci\u00f3n. \u201cCasi se me despega la retina intentando observar lo que no exist\u00eda en los embriones de los ratones\u201d, dice. Poco a poco, \u00e9l fue notando claramente el patr\u00f3n de coloraci\u00f3n definido por la activaci\u00f3n del \u00e1cido retinoico: \u201cDependiendo de la expresi\u00f3n de la enzima, las regiones del coraz\u00f3n se tornaban verdes, indicando que el \u00e1cido retinoico estaba actuando en esa \u00e1rea, como activador o supresor de varios genes\u201d.<\/p>\n<p>\u00c9l se percat\u00f3 de que hasta el s\u00e9ptimo d\u00eda de la gestaci\u00f3n, que demora 21 d\u00edas, el coraz\u00f3n a\u00fan no se hab\u00eda desarrollado, ni hab\u00eda ninguna se\u00f1al de la actividad del \u00e1cido retinoico en los tejidos card\u00edacos. Dos d\u00edas despu\u00e9s, el coraz\u00f3n ya se hab\u00eda delineado como un tubo, se produc\u00eda una descarga de \u00e1cido retinoico y se formaba el atrio. Inmediatamente despu\u00e9s, el \u00e1cido retinoico desaparec\u00eda y se formaba el ventr\u00edculo. Otros experimentos, con codornices, se\u00f1alaron que, sin \u00e1cido retinoico, el atrio no se formaba y, de modo complementario, el exceso de esa sustancia imped\u00eda la formaci\u00f3n del ventr\u00edculo. \u201cEl \u00e1cido retinoico es un actor que ingresa y sale de escena en la misma obra, con roles diferentes\u201d, dice Neto.<\/p>\n<p>\u201cDe hecho, el \u00e1cido retinoico es un actor clave en la formaci\u00f3n de las c\u00e1maras card\u00edacas\u201d, acota Didier Stainier, coordinador de un equipo de la Universidad de California en S\u00e3o Francisco (UCSF), que estudia el desarrollo del coraz\u00f3n en peces cebra. En 2002, Stainier y Deborah Yelon, que trabaj\u00f3 en su laboratorio, estudiaron el papel del \u00e1cido retinoico en una etapa previa del desarrollo: junto a otras mol\u00e9culas, podr\u00eda inducir la formaci\u00f3n de un tejido embrionario primordial denominado endodermis (el coraz\u00f3n se formar\u00e1 a partir de otro tejido, la mesodermis). En su opini\u00f3n, Neto se ha ubicado a la vanguardia de esas investigaciones que, sin duda, conducir\u00e1n a <em>insights <\/em>adicionales con respecto al proceso de desarrollo del coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_160694\" style=\"max-width: 254px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-160694\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_26_BOLETIM-SUB.jpg\" alt=\"Embri\u00f3n de gallina: bajo el efecto del \u00e1cido retinoico\" width=\"244\" height=\"244\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_26_BOLETIM-SUB.jpg 244w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Coracao_26_BOLETIM-SUB-120x120.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 244px) 100vw, 244px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span>Embri\u00f3n de gallina: bajo el efecto del \u00e1cido retinoico<span class=\"media-credits\">L\u00c9O RAMOS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Incluso despu\u00e9s de que se forma el coraz\u00f3n, ese actor vers\u00e1til permanece en escena. En 2011, investigadores de la Universidad Duke, en Estados Unidos, revelaron que el \u00e1cido retinoico, debido a su capacidad de inducci\u00f3n de la multiplicaci\u00f3n celular, facilitaba la regeneraci\u00f3n del endocardio, la capa interna de las paredes card\u00edacas. El modelo experimental era nuevamente el <em>zebrafish<\/em>, una especie que se utiliza desde hace d\u00e9cadas porque las hembras producen muchos huevos, que se recolectan con facilidad, y el embri\u00f3n se forma a partir de una \u00fanica c\u00e9lula, tan s\u00f3lo un d\u00eda despu\u00e9s de la fertilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego de dos a\u00f1os en Harvard, Xavier Neto retorn\u00f3 feliz al InCor, y dispuesto a montar un grupo de investigaci\u00f3n en gen\u00e9tica del desarrollo embrionario y continuar trabajando como en los dos a\u00f1os que permaneci\u00f3 en Harvard. La primera dificultad con la que se top\u00f3, fue conseguir ratones, que no llegaban en la cantidad ni en el plazo esperados. No se resign\u00f3, y pregunt\u00f3 d\u00f3nde podr\u00eda adquirir\u00a0 huevos de gallina fertilizados e incubadora, para que el trabajo no se detuviera. Varios a\u00f1os antes, y con la misma avidez cient\u00edfica, \u00e9l hab\u00eda cazado sapos para realizar los experimentos previstos en su pasant\u00eda del primer a\u00f1o de la carrera de medicina en Fortaleza. \u201cYo ya quer\u00eda ser investigador desde mis d\u00edas en la facultad\u201d, dice, comentando a continuaci\u00f3n, que le gustaban mucho las disciplinas b\u00e1sicas, como por ejemplo la bioqu\u00edmica, mientras que los aspirantes a m\u00e9dicos habitualmente fruncen la nariz con eso. A \u00e9l ya le atra\u00eda el mundo de la ciencia desde antes, cuando acompa\u00f1aba a su padre, que era profesor de bioqu\u00edmica en la universidad, a los laboratorios e invernaderos de plantas. \u201c\u00bfRecuerdan el <em>kit Os cientistas<\/em>, de la d\u00e9cada de 1970? Yo los ten\u00eda todos. Me muevo en ese mundo desde temprano\u201d.<\/p>\n<p>A Neto le demand\u00f3 cinco a\u00f1os montar su propio equipo y el laboratorio que necesitaba para retomar el ritmo de trabajo que anhelaba. \u201cSi me quedo s\u00f3lo, estoy perdido\u201d, concluy\u00f3. \u201c<em>Network <\/em>\u00a0es todo\u201d. Por medio de test en gallinas y codornices, \u00e9l comprob\u00f3 que la actividad del \u00e1cido retinoico, a su vez, estaba regulada por la enzima RALDH2. \u201cDescrib\u00ed qu\u00e9 y cu\u00e1ndo suced\u00eda\u201d, dice. Y ya no ces\u00f3 de comprobarlo en otros animales \u2012gusanos marinos, caracoles, la<\/p>\n<p>ngostas y otros\u2012 para analizar los procesos evolutivos del desarrollo del coraz\u00f3n y, a partir de 2010, cuando se traslad\u00f3 al LNBio, prosigui\u00f3 con la producci\u00f3n de linajes de animales transg\u00e9nicos, en su mayor\u00eda por encargo, para experimentos de otros investigadores y de su propio grupo. Incapaz de detenerse, en agosto recorri\u00f3 nuevamente la Chapada de Araripe, en el estado de Cear\u00e1, en busca de f\u00f3siles de peces con edad promedio de 120 millones de a\u00f1os que, al examinarlos mediante tomograf\u00eda, podr\u00edan revelar algo m\u00e1s con respecto a la evoluci\u00f3n del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEvoluci\u00f3n y desarrollo de las c\u00e1maras card\u00edacas (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/22247\/evolucao-e-desenvolvimento-das-camaras-cardiacas\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 06\/ 50843-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Apoyo a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jos\u00e9 Xavier Neto (LNBio); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 311.558,83 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nSIM\u00d5ES-COSTA M. S.<em> et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0012160604006645\" target=\"_blank\">The evolutionary origin of cardiac chambers<\/a>. <strong>Developmental Biology.<\/strong> v. 277, n. 1, p. 1-15. 2005.<br \/>\nMOSS, J. B. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0012160698989114\" target=\"_blank\">Dynamic patterns of retinoic acid synthesis and response in the developing mammalian heart<\/a>. <strong>Developmental Biology<\/strong>. v. 199, p. 55-71. 1998.<br \/>\nWAXMAN, J. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.cell.com\/developmental-cell\/abstract\/S1534-5807(08)00391-2\" target=\"_blank\">Hoxb5b acts downstream of retinoic acid signaling in the forelimb field to restrict heart field potential in <em>zebrafish<\/em><\/a>. <strong>Developmental Biology.<\/strong> v. 15, n. 6, p. 923-34.<br \/>\nYELON D. e STAINIER, D.Y. <a href=\"http:\/\/www.cell.com\/current-biology\/abstract\/S0960-9822(02)01213-7\" target=\"_blank\">Pattern formation: swimming in retinoic acid<\/a>. <strong>Current Biology.<\/strong> v. 12, n. 20, p. 707-9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"C\u00e1maras card\u00edacas podr\u00edan ser el resultado del \u00e1cido retinoico","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,316],"coauthors":[5968],"class_list":["post-160684","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160684","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=160684"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160684\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=160684"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=160684"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=160684"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=160684"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}