{"id":16919,"date":"2012-07-05T15:13:35","date_gmt":"2012-07-05T18:13:35","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=16919"},"modified":"2015-08-20T18:57:32","modified_gmt":"2015-08-20T21:57:32","slug":"mucho-m%c3%a1s-que-patentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mucho-m%c3%a1s-que-patentes\/","title":{"rendered":"Mucho m\u00e1s que patentes"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_16920\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16920 \" title=\"020-027_CAPA_Patentes_197-3\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-3.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"361\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-3-120x149.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-3-250x311.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">SEE-MING LEE \/ WIKICOMMONS<\/span>Edificio de la Harvard Medical School: asociados en la b\u00fasqueda de nuevos medicamentos<span class=\"media-credits\">SEE-MING LEE \/ WIKICOMMONS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Durante los \u00faltimos seis a\u00f1os, la Universidad Harvard logr\u00f3 mejorar sus indicadores relacionados con la transferencia de tecnolog\u00eda, que representaban un punto d\u00e9bil en el desempe\u00f1o de la l\u00edder de varios <em>rankings<\/em> internacionales entre las instituciones de educaci\u00f3n superior. El n\u00famero de <em>invention disclosures<\/em>, que son los documentos que contienen la descripci\u00f3n de los resultados de investigaciones para evaluar la posibilidad de protegerlos mediante derechos de propiedad intelectual, aument\u00f3 desde 180, en el a\u00f1o 2006, hasta 351, en 2011. Durante igual per\u00edodo, la cantidad de patentes concedidas en la oficina de marcas y patentes de Estados Unidos (Uspto, seg\u00fan su sigla en ingl\u00e9s) trep\u00f3 de 35 a 60, mientras que la de las tecnolog\u00edas licenciadas aument\u00f3 de 11 hasta 45. El motor de este cambio fue una reforma en la estructura y en las pr\u00e1cticas de la Oficina de Desarrollo Tecnol\u00f3gico (OTD) de Harvard, enfocada en multiplicar la cooperaci\u00f3n entre la universidad y el sector privado. No es casualidad que el n\u00famero de convenios entre Harvard y las empresas haya crecido de 12 a 75, abarcando a la denominada investigaci\u00f3n patrocinada, una modalidad en la que las compa\u00f1\u00edas financian el trabajo realizado en un laboratorio de la universidad, a cambio, generalmente, del privilegio de licencia sobre los descubrimientos resultantes. La inversi\u00f3n realizada mediante esos acuerdos lleg\u00f3 a los 37,2 millones de d\u00f3lares en 2011, cuatro veces m\u00e1s que el total de 2006. Entre las empresas que acordaron convenios estrat\u00e9gicos recientes con Harvard se destaca, por ejemplo, Novartis, para el desarrollo de f\u00e1rmacos a partir de c\u00e9lulas madre junto con Lee Rubin, del Instituto de C\u00e9lulas Madre de Harvard.<\/p>\n<p>El movimiento hecho por Harvard constituye un ejemplo manifiesto de un fen\u00f3meno que se vislumbra en las oficinas de transferencia tecnol\u00f3gica de las universidades, y no s\u00f3lo en las que ostentan categor\u00eda mundial. M\u00e1s all\u00e1 de las tareas de rutina, consistentes en la identificaci\u00f3n de descubrimientos con potencial econ\u00f3mico y su protecci\u00f3n por medio de patentes, estas oficinas se ocupan de otras diversas actividades, tales como el fomento de convenios de investigaci\u00f3n a largo plazo entre empresas y laboratorios, la ayuda en la creaci\u00f3n de empresas basadas en tecnolog\u00edas nacientes, el reclutamiento de inversionistas privados que las financien, la oferta de consultor\u00eda de investigadores para la industria y el estimulo al esp\u00edritu emprendedor, incluso entre los propios estudiantes de carrera de grado. \u201cLa experiencia demuestra que pueden lograrse resultados altamente positivos cuando empresas y universidades, m\u00e1s all\u00e1 de sus diferencias culturales, se comprometen en un trabajo conjunto en el que ambas obtienen beneficios\u201d, dice Todd Sherer, presidente de la Asociaci\u00f3n de Gestores de Tecnolog\u00eda de las Universidades (AUTM), una entidad que agrupa a 3.500 profesionales vinculados con 350 universidades, instituciones y hospitales de investigaci\u00f3n de varios pa\u00edses, ofreci\u00e9ndoles capacitaci\u00f3n y ayuda referente a los mecanismos de transferencia de tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>En Harvard, el cambio fue liderado por Isaac Kohlberg, quien desde 2005 es el jefe del OTD. Luego de trabajar en la Universidad de Tel-Aviv, en Israel, donde fund\u00f3 una empresa con fines de lucro para comercializar las patentes de investigadores, Kohlberg ayud\u00f3 en los a\u00f1os 1990 a la New York University en la construcci\u00f3n de una activa oficina de licenciamiento de patentes. En Harvard, fund\u00f3 las dos oficinas existentes, elev\u00f3 el n\u00famero de personal de 12 a 35 y renombr\u00f3 a los antiguos agentes de licenciamiento de tecnolog\u00eda como \u201cdirectores de desarrollo de negocios\u201d. Uno de los \u00e9xitos de su gesti\u00f3n fue la creaci\u00f3n del Fondo Acelerador de Desarrollo Tecnol\u00f3gico, con recursos provistos por donantes privados, con la premisa de promover el desarrollo de tecnolog\u00edas todav\u00eda en fase embrionaria y facilitar el camino para su licenciamiento y comercializaci\u00f3n. Ese fondo provee a los cient\u00edficos de Harvard los recursos necesarios como para realizar investigaciones en la fase posterior al descubrimiento y previa a la comercializaci\u00f3n, tales como los experimentos para generar pruebas de concepto, los modelos pr\u00e1cticos capaces de testear los descubrimientos. \u201cLas pruebas de concepto elevan bastante la posibilidad de atraer a la industria para el licenciamiento de una tecnolog\u00eda prometedora\u201d, dijo Curtis Keith, director cient\u00edfico del fondo. Los profesionales de la industria participan en el proceso de toma de decisiones del fondo, que ya lleva invertidos 5,2 millones de d\u00f3lares en 33 proyectos. Doce de ellos se tradujeron en convenios de investigaci\u00f3n con la industria y licencias de transferencia de tecnolog\u00eda, que captaron m\u00e1s de 10 millones de d\u00f3lares en colaboraciones para la universidad. Una investigaci\u00f3n conducida por Tobias Ritter, profesor en Harvard, sobre el agregado de fl\u00faor en medicamentos para hacerlos m\u00e1s estables, potentes y capaces de penetrar en el cerebro, fue apoyada parcialmente por el fondo acelerador. El proyecto sirvi\u00f3 de base para la fundaci\u00f3n de una empresa en Boston, SciFluor Life Sciences.<\/p>\n<div id=\"attachment_16923\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16923  \" title=\"020-027_CAPA_Patentes_197-4\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-4.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-4.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-4-250x136.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-4-120x65.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CARLOS FIORAVANTI<\/span>La Universidad de Oxford, en el Reino Unido: una empresa comercializa la propiedad intelectual, ofrece consultor\u00eda y brinda capacitaci\u00f3n para instituciones de otros pa\u00edses<span class=\"media-credits\">CARLOS FIORAVANTI<\/span><\/p><\/div>\n<p>La Universidad de California en Berkeley cre\u00f3 su Oficina de Licenciamiento de Tecnolog\u00eda en 1990, bajo la influencia de la Ley Bayh-Dole, de 1980, que garantiz\u00f3 a las instituciones de investigaci\u00f3n estadounidenses el derecho de patentar los descubrimientos realizados mediante inversiones federales en investigaci\u00f3n y otorgar licencias a empresas. Inicialmente, la estructura de la oficina separaba el trabajo de protecci\u00f3n de la propiedad intelectual y la misi\u00f3n de b\u00fasqueda de colaboradores privados para la investigaci\u00f3n en la instituci\u00f3n. En 2004 se unific\u00f3 la oficina de proyectos patrocinados con la de licenciamiento de tecnolog\u00eda, originando el Ipira, la sigla de Oficina de Propiedad Intelectual y Alianzas de Investigaci\u00f3n con la Industria. Seg\u00fan Michael Cohen, experto en licenciamiento y empresas <em>start-up<\/em> del Ipira, la oficina no s\u00f3lo se ocupa actualmente de brindar apoyo a los investigadores, sino tambi\u00e9n de establecer relaciones de m\u00faltiples aspectos y a largo plazo con las empresas. En 2009, Berkeley suscribi\u00f3 97 acuerdos de investigaci\u00f3n patrocinada con el sector privado, un 25% m\u00e1s que en 2008. El Ipira apunta a atraer a empresas de todo tipo hacia los 13 centros de investigaci\u00f3n de Berkeley que crearon programas de interacci\u00f3n con el sector privado. Un ejemplo de ello es el Center for the Built Environment de Berkeley, que investiga tecnolog\u00edas destinadas a aumentar la calidad ambiental y la eficiencia del uso de la energ\u00eda en construcciones. M\u00e1s de 40 empresas de ingenier\u00eda y arquitectura se afiliaron al centro. Con ello, ganaron el derecho de promover la elecci\u00f3n de l\u00edneas investigativas de corto y largo plazo que sean de su inter\u00e9s, aparte de tener acceso a datos e investigaciones. En tanto, el centro de investigaci\u00f3n Impact, enfocado en las ciencias de la computaci\u00f3n y modelado, ofrece a las empresas asociadas el trabajo de nuevos profesionales \u201ccon formaci\u00f3n multidisciplinaria y habilidades requeridas por la industria\u201d y prioridad en los contratos de licenciamiento de la propiedad intelectual.<\/p>\n<p>El modelo de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, presenta dos peculiaridades: cre\u00f3 una empresa para ocuparse del tema y ofrece su <em>expertise<\/em> para universidades y empresas de diversos pa\u00edses bajo la modalidad de servicios y asesor\u00eda. Oxford destin\u00f3 a la empresa, bautizada Isis Innovation, 2,5 millones de libras esterlinas durante el a\u00f1o pasado. El retorno de esa inversi\u00f3n lleg\u00f3 a 4 mil millones de libras esterlinas, bajo la forma de <em>royalties<\/em> y venta de participaciones en empresas. La empresa de Oxford act\u00faa en tres frentes. Uno de ellos es la comercializaci\u00f3n de la propiedad intelectual generada por la universidad. En promedio, Isis registra una patente por semana. Actualmente administra alrededor de 400 patentes y una cartera de 200 licencias de comercializaci\u00f3n de tecnolog\u00edas. \u201cLas ideas surgen en la cabeza de los investigadores y la transferencia de tecnolog\u00eda no existe sin ellos\u201d, dice Tom Hockaday, director de Isis Innovation. \u201cNuestra funci\u00f3n consiste en ayudarlos y tambi\u00e9n recordarle a la universidad los beneficios que puede aportar a la sociedad\u201d. Un segundo frente consiste en ofrecer consultor\u00eda de investigadores de Oxford a empresas y organismos p\u00fablicos. Y el tercer frente se dedica a ayudar a instituciones de 30 pa\u00edses para comercializar sus invenciones. Recientemente se firmaron acuerdos con instituciones de investigaci\u00f3n de Rusia y se abri\u00f3 una oficina en el parque cient\u00edfico de Madrid, para ayudar a sus empresas a comercializar tecnolog\u00edas.<\/p>\n<div id=\"attachment_16924\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16924 \" title=\"020-027_CAPA_Patentes_197-5\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-5.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-5.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-5-120x88.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-5-250x183.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">PATRICK GILOOLY \/ MIT<\/span>Robot pez&#8230;<span class=\"media-credits\">PATRICK GILOOLY \/ MIT<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un factor extra para impulsar la transferencia de tecnolog\u00eda y los convenios con la industria es la crisis de financiaci\u00f3n que atraviesan las universidades de investigaci\u00f3n, que han visto disminuir las inversiones de los gobiernos y las donaciones empresarias desde 2008, el a\u00f1o que marc\u00f3 el comienzo de un per\u00edodo de retracci\u00f3n econ\u00f3mica mundial. \u201cNuestra principal preocupaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la crisis econ\u00f3mica reside en su impacto en la financiaci\u00f3n federal para investigaci\u00f3n\u201d, dice Todd Sherer, de la AUTM. \u201cEl nivel de inversi\u00f3n federal determina el ritmo de las invenciones en las universidades, hospitales e instituciones de investigaci\u00f3n. Si el n\u00famero de invenciones crece, tambi\u00e9n lo hacen las patentes, los licenciamientos, las <em>start-up<\/em> y los empleos\u201d. Seg\u00fan un estudio de la AUTM, sus afiliados registraron cifras del orden de los 2.400 millones de d\u00f3lares por licenciamiento de tecnolog\u00edas durante el ejercicio fiscal 2010. Ese monto es un 3% superior al de 2009, pero un 30% menor que los 3.400 millones contabilizados en 2008. El inter\u00e9s, naturalmente, es de doble mano. Para las empresas, las asociaciones con las universidades constituyen una forma de deducir costos de investigaci\u00f3n y desarrollo en tiempos de crisis; lo cual ha sido una necesidad, fundamentalmente para las industrias farmac\u00e9uticas, ante la falta de lanzamientos de f\u00e1rmacos innovadores. De acuerdo con el estudio de la AUTM, realizado con universidades afiliadas, la investigaci\u00f3n patrocinada por empresas se mantuvo estable entre 2009 y 2010, con inversiones del orden de los 4 mil millones de d\u00f3lares, mientras que los fondos federales treparon de 33 mil millones a 39 mil millones de d\u00f3lares. En Brasil, la misi\u00f3n de b\u00fasqueda de asociaciones estrat\u00e9gicas con empresas a\u00fan es incipiente. La Agencia de Innovaci\u00f3n de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) reci\u00e9n ahora ha comenzado a crear iniciativas concretas para desarrollar colaboraciones. \u201cEstamos buscando sectores de la econom\u00eda carentes de innovaci\u00f3n y proponiendo convenios org\u00e1nicos\u201d, dice Vanderlei Salvador Bagnato, director de la agencia. En diciembre de 2011, la agencia lanz\u00f3 un programa conjunto con la Asociaci\u00f3n Brasile\u00f1a de Industrias Textiles (Abit) para impulsar convenios entre investigadores de la USP y empresas. \u201cNuestra industria textil est\u00e1 perdiendo competitividad\u201d, afirma Bagnato. \u201cLa investigaci\u00f3n de la USP puede ayudar a las empresas de diversas maneras para v\u00e9rselas con la competencia\u201d, sostiene. La agencia monitorea a otros sectores para interactuar en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, tales como el de las industrias electromec\u00e1nica y de cosm\u00e9ticos. Seg\u00fan Bagnato, una dificultad para las agencias de innovaci\u00f3n del pa\u00eds reside en hallar clientela para sus tecnolog\u00edas. \u201cDebemos captar clientes y mostrarles c\u00f3mo podemos ayudarlos. Somos una universidad p\u00fablica que tiene entre sus misiones transformar el conocimiento en bienestar para la sociedad\u201d, afirma. Otra preocupaci\u00f3n de la agencia de la USP consiste en aceitar los convenios entre universidades y empresas. \u201cTenemos al menos dos centenares de proyectos de ese tipo en la universidad y hemos logrados avances en la lucha contra la burocracia. Por disposici\u00f3n de la rector\u00eda, el tr\u00e1mite de un convenio, luego de que la empresa demuestra inter\u00e9s pr\u00e1ctico en colaborar con la USP, no puede tardar m\u00e1s de 30 d\u00edas\u201d, informa Bagnato.<\/p>\n<p>En el caso de la Agencia de Innovaci\u00f3n de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), el trabajo de acercamiento a las empresas se ha basado en rondas de interacciones tecnol\u00f3gicas, encuentros entre investigadores de la instituci\u00f3n y representantes de empresas con las cuales podr\u00edan colaborar. \u201cAunque no susciten convenios inmediatos, esas rondas son importantes para mostrarles a las empresas c\u00f3mo podr\u00edamos ayudarlas y, a los investigadores, c\u00f3mo pueden interactuar con el sector privado\u201d, dice Vanderlan Bolzani, directora de la agencia. Entre las compa\u00f1\u00edas\u00a0 que participaron en esos encuentros, que comenzaron en 2009, se destacan Natura, Whirlpool, Crist\u00e1lia, AstraZeneca, Biolab, Sabesp y Sadia. Las universidades brasile\u00f1as se han destacado por su producci\u00f3n cient\u00edfica, a\u00f1ade Bolzani, aunque todav\u00eda subsisten dificultades para aplicar ese conocimiento en proyectos de inter\u00e9s para el sector industrial, as\u00ed como para atraer a las empresas para que realicen inversiones en investigaci\u00f3n b\u00e1sica que pueda resultar en un posterior desarrollo. \u201cPese a que se implement\u00f3 la Ley de Innovaci\u00f3n para agilizar los convenios entre universidades y empresas, todav\u00eda existen dificultades de naturaleza burocr\u00e1tica\u201d, afirma. Con la esperanza de amplificar la interacci\u00f3n, la agencia de la Unesp planea emitir un listado de investigadores reconocidos por la agencia por su vocaci\u00f3n para acordar cooperaciones con industrias. \u201cEsperamos que muchos investigadores no citados tomen la iniciativa de registrarse\u201d, afirma Bolzani. La Agencia Unesp de Investigaci\u00f3n, fundada en 2007 y reglamentada en 2009, registr\u00f3, durante los \u00faltimos dos a\u00f1os, 133 patentes, 53 contratos de innovaci\u00f3n con empresas y 2 licenciamientos de tecnolog\u00eda, uno de ellos con una empresa estadounidense.<\/p>\n<div id=\"attachment_16925\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16925  \" title=\"020-027_CAPA_Patentes_197-6\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-6.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-6.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-6-120x83.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-6-250x172.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">JASON DORFMAN \/ CSAIL<\/span>&#8230; guantes que pueden sustituir al mouse&#8230;<span class=\"media-credits\">JASON DORFMAN \/ CSAIL<\/span><\/p><\/div>\n<p>La idea de asociar el trabajo de protecci\u00f3n de la propiedad intelectual con la prospecci\u00f3n de asociaciones con empresas no es una novedad en Brasil, seg\u00fan sostiene Roberto de Alencar Lotufo, director de la Agencia de Innovaci\u00f3n Inova Unicamp, de la Universidad Estadual de Campinas. \u201cNuestra agencia fue creada en 2003 y ya reun\u00eda esas tres actividades que en muchas universidades se realizan en organismos separados\u201d, dice Lotufo, quien participa en la Asociaci\u00f3n de Gestores de Tecnolog\u00eda de las Universidades (AUTM). La gran diferencia entre Brasil y Estados Unidos, apunta, radica en la capacidad y experiencia en innovaci\u00f3n, tanto en el medio empresarial como en el acad\u00e9mico. \u201cEn Brasil, todav\u00eda son pocas las empresas que invierten en investigaci\u00f3n y desarrollo. En tanto, en Estados Unidos el acento en la innovaci\u00f3n por parte de las empresas es mucho mayor que aqu\u00ed, y buena parte de la comunidad acad\u00e9mica de all\u00e1 se encuentra comprometida con la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Eso marca la diferencia\u201d, sostiene. Entre 1980 y 2005, la Unicamp fue la segunda del pa\u00eds en patentes, con 405 dep\u00f3sitos en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), solamente detr\u00e1s de Petrobras, que registr\u00f3 804 dep\u00f3sitos. Entre 2000 y 2011, celebr\u00f3 53 contratos de licenciamiento de tecnolog\u00eda, de los cuales 10, ocurrieron durante el a\u00f1o pasado, generando desde 2005, 2 millones de reales en <em>royalties<\/em>. Contribuy\u00f3 a establecer m\u00e1s de 300 proyectos cooperativos con empresas, por un total de 65 millones de reales. Tambi\u00e9n mantiene una red de v\u00ednculos, denominada Unicamp Ventures, compuesta por empresarios, en su mayor\u00eda ex alumnos, fundadores de m\u00e1s de 220 empresas ligadas a la universidad. \u201cEsos emprendedores son actores imprescindibles del ecosistema de innovaci\u00f3n de la regi\u00f3n, aportando oportunidades, orientaci\u00f3n y financiaci\u00f3n que ayuda en la creaci\u00f3n de empresas <em>start-up<\/em>\u201d, a\u00f1ade Lotufo. La FAPESP mantiene desde el a\u00f1o 2000, el Programa de Apoyo a la Propiedad Intelectual (Papi), creado para promover la protecci\u00f3n de la propiedad intelectual y el licenciamiento de derechos sobre los resultados de investigaciones financiadas por la Fundaci\u00f3n. El programa apoya a investigadores e instituciones, y tambi\u00e9n est\u00e1 orientado al perfeccionamiento de los N\u00facleos de Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (NIT) de las universidades e instituciones de investigaci\u00f3n paulistas.<\/p>\n<p>Algunas instituciones fueron pioneras en la creaci\u00f3n de nuevas estrategias para la transferencia de tecnolog\u00eda. La Universidad Stanford es una de ellas. Enclavada en el Valle del Silicio, cuna de empresas innovadoras desde la d\u00e9cada de 1950, Stanford fue especialmente exitosa en la creaci\u00f3n de lo que se convino en llamar \u201cecosistema de innovaci\u00f3n\u201d. En el curso del ejercicio fiscal que termin\u00f3 en agosto de 2011, obtuvo ingresos por regal\u00edas por valor de 66,8 millones de d\u00f3lares, monto del cual el 98% provino de tecnolog\u00edas licenciadas hace varios a\u00f1os. Las 501 invenciones presentadas a la oficina, un 60% de ellas en ciencias f\u00edsicas y un 40% en ciencias de la vida, se tradujeron en 101 licencias. Al finalizar 2011, Stanford contaba con participaci\u00f3n en 109 empresas originadas en tecnolog\u00edas creadas en la instituci\u00f3n. La venta de la participaci\u00f3n en cinco empresas durante el ejercicio fiscal le rindi\u00f3 2,4 millones de d\u00f3lares. Su Oficina de Licenciamiento de Tecnolog\u00edas (OTL) estableci\u00f3 1.100 acuerdos con instituciones con y sin fines de lucro durante 2011. De ellos, 120 son contratos de investigaciones patrocinadas por empresas. Un fondo de capital semilla de la OTL ofrece partidas por valor de unos 25 mil d\u00f3lares para patrocinar prototipos y experimentos en tecnolog\u00edas no licenciadas. Ochenta y siete proyectos ya han utilizado esa modalidad de financiaci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_16926\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16926 \" title=\"020-027_CAPA_Patentes_197-7\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-7.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"247\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-7.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-7-120x102.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-7-250x213.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIT \/ AURORA FLIGHT SCIENCES<\/span>&#8230; y avi\u00f3n consume menos combustible: ejemplos de investigaciones del MIT que originan nuevas empresas y crean nuevos padrones para la ind\u00fastria<span class=\"media-credits\">MIT \/ AURORA FLIGHT SCIENCES<\/span><\/p><\/div>\n<p>Stanford cre\u00f3 en 1970 una oficina de patentes que se erigir\u00eda en referente para las dem\u00e1s instituciones. Su creador fue el ingeniero Niels J. Reimers, contratado en 1968 para ampliar el apoyo de empresas y del gobierno a los proyectos de la instituci\u00f3n. Reimers constat\u00f3 el inter\u00e9s comercial por muchas de las invenciones presentadas por los investigadores de esa universidad. Pero, si bien la universidad manten\u00eda convenios con empresas desde la d\u00e9cada de 1950, el retorno obtenido por licenciamiento durante los 15 a\u00f1os anteriores hab\u00eda sido escaso. Entonces estudi\u00f3 los modelos de otras instituciones, tales como las oficinas de las universidades de California y del Massachusetts Institute of Technology (MIT), y observ\u00f3 que no le serv\u00edan para sus prop\u00f3sitos, pues albergaban abogados especialmente interesados en proteger las invenciones patent\u00e1ndolas, para reci\u00e9n despu\u00e9s pensar en transfer\u00edrselas a la sociedad. As\u00ed fue propuso un programa piloto que creaba una oficina con empleados encargados de comercializar las invenciones y con autonom\u00eda para trabajar, tercerizando la actividad de los abogados y ofreciendo algunas ventajas a los inventores. Cuando se evalu\u00f3 el programa en su primer aniversario, hab\u00eda producido una renta por valor de 55 mil d\u00f3lares, m\u00e1s de 10 veces el valor obtenido durante 15 a\u00f1os de licenciamientos. En 1974, Reimers ley\u00f3 en el peri\u00f3dico <em>The New York Times<\/em> el anuncio de una t\u00e9cnica denominada <em>gene splicing<\/em>, creada por los profesores Stanley Cohen, de Stanford, y Herbert Boyer, de la Universidad de California. En 1981 ofreci\u00f3 licencias para el uso de esa tecnolog\u00eda. Se presentaron setenta y tres empresas y, hasta 1997, cuando caducaron las patentes, le hab\u00edan aportado a Stanford 30 millones de d\u00f3lares anuales.<\/p>\n<div id=\"attachment_16928\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16928  \" title=\"020-027_CAPA_Patentes_197-9\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-9.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"190\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-9.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-9-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-9-250x164.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">STANFORD UNIVERSITY<\/span>Alumnos de Stanford en 2012<span class=\"media-credits\">STANFORD UNIVERSITY<\/span><\/p><\/div>\n<p>Esa experiencia influy\u00f3 en la filosof\u00eda de la oficina de Stanford, que se esmera en una estrategia conocida como <em>home run<\/em>, en referencia a la jugada m\u00e1s codiciada en el b\u00e9isbol. \u201cEstamos m\u00e1s interesados en las patentes de concepto amplio que en las de inter\u00e9s restringido\u201d, escribe Katherine Ku, directora de la oficina de Stanford, en un art\u00edculo de reciente difusi\u00f3n. Intentar adivinar cu\u00e1l ser\u00e1 la tecnolog\u00eda m\u00e1s apropiada para un licenciamiento es una tarea con resultado siempre incierto. Stanford produce una <em>invention disclosure<\/em> por cada 2,5 millones de financiaci\u00f3n a la investigaci\u00f3n. Solamente 32 de las 600 tecnolog\u00edas actualmente licenciadas generan m\u00e1s de 100 mil d\u00f3lares en regal\u00edas. Y tan s\u00f3lo seis generan m\u00e1s de 1 mill\u00f3n de d\u00f3lares. Por cada caso exitoso, como lo fue Google (que rindi\u00f3 a Stanford m\u00e1s de 300 millones de d\u00f3lares),\u00a0 hay un pu\u00f1ado de tecnolog\u00edas que terminan costando m\u00e1s de lo que se invirti\u00f3 en ellas. Un punto fuerte de Stanford es la creaci\u00f3n de empresas <em>start-up<\/em> \u2013desarrolladas a partir de la propiedad intelectual de la instituci\u00f3n\u2013, aunque 2011, debido a la crisis, fue un a\u00f1o de escasos resultados: se crearon 8 empresas, comparando con las 10 creadas en 2010, 9 en 2009 y 14 en 2008.<\/p>\n<p>Stanford obtiene m\u00e1s por <em>royalties<\/em> que por su participaci\u00f3n en j\u00f3venes empresas. Pero la decisi\u00f3n de promover la creaci\u00f3n de <em>start-up<\/em> resulta estrat\u00e9gica para ampliar la transferencia de tecnolog\u00eda a la sociedad. \u201cEntre las grandes empresas, muchas se encuentran satisfechas con su propio esfuerzo de investigaci\u00f3n y desarrollo. La mayor\u00eda de nuestra actividad de licenciamiento ocurre con las peque\u00f1as empresas, que no pueden darse el lujo de gastar demasiado dinero en I&amp;D\u201d, dijo Katherine Ku.<\/p>\n<p>Para otra instituci\u00f3n con un gran historial en transferencia de tecnolog\u00eda, el MIT, un punto de inflexi\u00f3n se remonta al a\u00f1o 1986, cuando Lita Nelsen, ingeniera qu\u00edmica graduada en la instituci\u00f3n 20 a\u00f1os antes, asumi\u00f3 la direcci\u00f3n de la Oficina de Licenciamiento de Tecnolog\u00edas (TLO) y modific\u00f3 sus m\u00e9todos. Antes de la TLO, Lita hab\u00eda actuado en empresas de biotecnolog\u00eda. Su primera medida fue excluir a los abogados, subcontratando su trabajo. El equipo dispone actualmente de 34 empleados, entre los cuales hay 10 gerentes y 8 asesores de transferencia de tecnolog\u00eda. Para desempe\u00f1arse como gerente en la TLO es necesario contar con formaci\u00f3n cient\u00edfica y experiencia de al menos 10 a\u00f1os en la industria. La brasile\u00f1a Ana Lopes, con 30 a\u00f1os, quien se desempe\u00f1\u00f3 durante cuatro a\u00f1os como asesora de transferencia de tecnolog\u00eda, sab\u00eda que dif\u00edcilmente se convertir\u00eda en gerente, el siguiente cargo en la jerarqu\u00eda. \u201cMe gradu\u00e9 en astronom\u00eda y me inclin\u00e9 por trabajar con transferencia de tecnolog\u00eda. Pero me faltaba la experiencia en la industria\u201d, dice. Ella dej\u00f3 la TLO en 2011 para trabajar en E-Ink, una empresa <em>spin-off<\/em> del MIT, que fabrica papel digital flexible.<\/p>\n<div id=\"attachment_16929\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16929 \" title=\"020-027_CAPA_Patentes_197-10\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-10.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-10.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-10-120x88.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/020-027_CAPA_Patentes_197-10-250x183.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">WIKICOMMONS<\/span>Universidad de California, en Berkeley: fusi\u00f3n de las oficinas de patentes e investigaci\u00f3n patrocinada<span class=\"media-credits\">WIKICOMMONS<\/span><\/p><\/div>\n<p>La TLO se ocupa de las relaciones con la industria en lo referente a licencias. Existen otras estructuras que se encargan de la cooperaci\u00f3n con el sector industrial, tales como la Oficina de Programas Patrocinados (OSP) y el Programa de Conexi\u00f3n Industrial (ILP). El ecosistema innovador es alimentado por otra serie de iniciativas. El Centro Deshpande para la Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica, creado en 2002, financia investigaciones en su fase inicial, con potencial de transferencia, y ofrece a los emprendedores el asesoramiento de expertos de la industria. Una competencia organizada por los estudiantes ofrece 100 mil d\u00f3lares para el mejor plan de negocios. Los clubes de emprendedores se difunden por todas las divisiones de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>El modelo del MIT es distinto al de Stanford y adopta la denominada \u201cestrategia de volumen\u201d. Como opera con tecnolog\u00edas de las ciencias f\u00edsicas, el MIT considera que es mejor negociar muchos contratos que quedarse solamente con los contratos con las mejores ofertas, con el objetivo de asegurar su transferencia a la sociedad. Seg\u00fan Lita Nelsen, la estrategia de volumen maximiza tanto la participaci\u00f3n de estudiantes e investigadores en el proceso de transferencia tecnol\u00f3gica como la posibilidad de obtener un <em>home run<\/em> que le rindi\u00f3 3 millones de d\u00f3lares y 120 divulgaciones de invenci\u00f3n. En 2010 hubo 100 licenciamientos, que rindieron 75 millones de d\u00f3lares, y 600 divulgaciones de invenci\u00f3n por a\u00f1o. Seg\u00fan Nelsen, el objetivo es lograr que las tecnolog\u00edas lleguen a la sociedad. \u201cLa generaci\u00f3n de ingresos es el resultado de ello, no la raz\u00f3n principal\u201d, repite siempre. Desde 1984, ya se han generado alrededor de 300 empresas a partir de las tecnolog\u00edas creadas por el MIT, de las cuales el 80% sigue en funcionamiento. Un ejemplo reciente es el caso de 3Gear Systems, que desarrolla aplicaciones para un guante de colores y un sistema de algoritmos destinado a sustituir al <em>mouse<\/em>.<\/p>\n<p>M\u00e1s de 700 empresas se encuentran comprometidas financieramente con el MIT, ya sea por participaci\u00f3n en consorcios, en los cuales las industrias financian investigaciones sobre un tema espec\u00edfico, o por las denominadas inversiones de cartera, cuando financian un conjunto de proyectos como parte de un compromiso amplio. Tambi\u00e9n es com\u00fan que las empresas inviertan en proyectos que est\u00e1n lejos de llegar al mercado. La compa\u00f1\u00eda Schlumberger, que ofrece tecnolog\u00edas y servicios en explotaci\u00f3n de petr\u00f3leo y gas, patrocin\u00f3 la investigaci\u00f3n del robot pez del MIT, creado para auxiliar en la inspecci\u00f3n de las prospecciones submarinas. Un modelo conceptual de avi\u00f3n desarrollado mediante un convenio con la Nasa promete volar con tan s\u00f3lo un 30% del combustible utilizado actualmente por un avi\u00f3n de gran porte. El Laboratorio de Medios del MIT agrupa a empresas y acad\u00e9micos para la investigaci\u00f3n interdisciplinaria en tecnolog\u00edas de medios digitales, y comparte los resultados con todos los miembros asociados. Consorcios del MIT ya han desempe\u00f1ado un rol clave en la definici\u00f3n de modelos de la industria, tales como los producidos por el World Wide Web Consortium (W3C), que gener\u00f3 nuevos protocolos para servicios de la <em>web<\/em>, buscando una versi\u00f3n m\u00e1s cooperativa de la misma. En opini\u00f3n de Todd Sherer, de la AUTM, la experiencia de las universidades de categor\u00eda mundial puede inspirar cambios en otros pa\u00edses. Seg\u00fan \u00e9l, la AUTM mantiene un intercambio para ayudar a construir conocimiento y capacidad de transferencia de tecnolog\u00eda con pa\u00edses colaboradores. \u201cDe cualquier manera, es necesario reconocer que cada pa\u00eds tiene necesidades y oportunidades diferentes, y que a menudo se tarda un buen tiempo hasta que se notan los beneficios de la transferencia de tecnolog\u00eda\u201d, afirma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Universidades profundizan colaboraci\u00f3n con empresas","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[312],"coauthors":[98],"class_list":["post-16919","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-innovacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16919","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16919"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16919\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16919"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16919"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16919"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=16919"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}