{"id":16990,"date":"2012-07-05T18:05:05","date_gmt":"2012-07-05T21:05:05","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=16990"},"modified":"2017-03-01T18:21:18","modified_gmt":"2017-03-01T21:21:18","slug":"la-flexibilidad-sexual-de-las-hembras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-flexibilidad-sexual-de-las-hembras\/","title":{"rendered":"La flexibilidad sexual de las hembras"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_17007\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-17007 \" title=\"050-053_Partenogenese_197-4\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/050-053_Partenogenese_197-4.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"242\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/050-053_Partenogenese_197-4.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/050-053_Partenogenese_197-4-120x100.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/050-053_Partenogenese_197-4-250x209.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL RODRIGUES<\/span>Iguana de la restinga: una de las pocas especies brasile\u00f1as de lagartos constituidas solamente por hembras<span class=\"media-credits\">MIGUEL RODRIGUES<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cSi Dios existe y tiene sexo, seguro es mujer\u201d, dice el bi\u00f3logo Rodrigo Marques Lima dos Santos, maravillado al notar lo que los lagartos \u2013o mejor dicho, las lagartas\u2013 logran hacer.<\/p>\n<p>Varias especies de lagartos exhiben formas sorprendentes de reproducci\u00f3n. Las hembras conciben cr\u00edas de manera asexual, sin la participaci\u00f3n de ning\u00fan macho. Son independientes, aunque no absolutamente: en algunas especies, si un macho anda cerca, permiten la c\u00f3pula y pueden ser fecundadas. La autonom\u00eda reproductiva llega a tal extremo que en algunas especies solamente existen hembras, que se reproducen de manera asexual mediante un m\u00e9todo denominado partenog\u00e9nesis, que parece ser m\u00e1s flexible de lo que se pensaba.<\/p>\n<p>Bi\u00f3logos de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) y del Laboratorio Nacional de Biociencias (LNBio), que estudian diferentes aspectos de la partenog\u00e9nesis, llegaron a la conclusi\u00f3n de que las alteraciones en un gen conocido como c-mos, podr\u00edan permitir la transformaci\u00f3n de las c\u00e9lulas reproductoras femeninas (\u00f3vulos) en embriones, incluso sin la confluencia de un espermatozoide.<\/p>\n<p>Rodrigo Santos sigui\u00f3 la pista de ese mecanismo en su doctorado, mientras estudiaba a los lagartos de la familia teiidae, un grupo que incluye especies desde 10 cent\u00edmetros de longitud hasta los tej\u00fas (<em>Tupinambis<\/em>), de hasta un metro y medio de longitud; y sin pausa, comenz\u00f3 a observar mutaciones en el gen c-mos en grupos con especies partenogen\u00e9ticas. En 2008 comenz\u00f3 a trabajar con Andrea Balan, del LNBio, para definir las formas de la prote\u00edna producida por el c-mos en los lagartos y en serpientes y, conjuntamente, identificaron mutaciones en uno de los cuatro sitios activos (los puntos de interacci\u00f3n) de la prote\u00edna, reforzando las hip\u00f3tesis iniciales.<\/p>\n<p>El gen c-mos produce una prote\u00edna que bloquea el final de la divisi\u00f3n celular del \u00f3vulo hasta la llegada del espermatozoide. La c\u00e9lula sexual masculina, al fertilizar al \u00f3vulo, desactiva la prote\u00edna, culmina la divisi\u00f3n celular y se forma un embri\u00f3n. La hip\u00f3tesis de los investigadores sugiere que, cuando sufre alteraciones, el c-mos no funciona correctamente y puede propiciar que el \u00f3vulo contin\u00fae dividi\u00e9ndose, aun sin el espermatozoide. Ellos creen que los defectos en ese gen podr\u00edan atenuar el bloqueo en la divisi\u00f3n del \u00f3vulo y permitir que otros est\u00edmulos, tales como los de las hormonas, reactiven la divisi\u00f3n celular.<\/p>\n<p>Si progresa, este trabajo podr\u00eda dilucidar uno de los mecanismos de la partenog\u00e9nesis. Actualmente se conoce poco al respecto de c\u00f3mo surgieron las especies de lagartos capaces de reproducirse de manera asexual, y menos a\u00fan, c\u00f3mo adquirieron y mantienen esa habilidad. Seg\u00fan la hip\u00f3tesis m\u00e1s aceptada, las serpientes y lagartos partenogen\u00e9ticos pueden ser el resultado de cruzamientos entre especies emparentadas.<\/p>\n<div id=\"attachment_218089\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-218089\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/050-053_Partenogenese_197-2-1.jpg\" alt=\"Externamente iguales, pero gen\u00e9ticamente diferentes: los Leposoma percarinatum pueden ser diploides...\" width=\"290\" height=\"165\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/050-053_Partenogenese_197-2-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/050-053_Partenogenese_197-2-1-250x142.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/050-053_Partenogenese_197-2-1-120x68.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL RODRIGUES<\/span>Externamente iguales, pero gen\u00e9ticamente diferentes: los <em>Leposoma percarinatum<\/em> pueden ser diploides&#8230;<span class=\"media-credits\">MIGUEL RODRIGUES<\/span><\/p><\/div>\n<p>El <em>Leposoma percarinatum<\/em>, una de las especies halladas en Brasil, est\u00e1 revelando el alcance de ese laberinto gen\u00e9tico. Los lagartos de esa especie, reconocida como partenogen\u00e9tica en 1952, alcanzan un m\u00e1ximo de cinco cent\u00edmetros de longitud y viven entre las hojas en las selvas de una amplia regi\u00f3n, que se extiende desde Venezuela hasta el norte del estado de Mato Grosso, y desde los Andes hasta el este del estado de Par\u00e1. Una hip\u00f3tesis planteada en los a\u00f1os 1970 sugiere que el <em>L. percarinatum<\/em> ser\u00eda el resultado del cruzamiento entre dos especies diferentes: <em>Leposoma guianense<\/em> y <em>L. parietale<\/em>, que viven en las selvas h\u00famedas de Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p>Katia Pellegrino, de la Unifesp, y Miguel Rodrigues, de la USP, se toparon con una situaci\u00f3n inusitada: las hembras de <em>Leposoma percarinatum<\/em> eran pr\u00e1cticamente iguales externamente, pero desde el punto de vista gen\u00e9tico presentaban una extra\u00f1a diferencia. Algunas hembras, las diploides, contaban con 44 cromosomas (dos conjuntos iguales de 22 cromosomas) en cada c\u00e9lula, mientras que las triploides ten\u00edan 66 cromosomas (tres conjuntos de 22).<\/p>\n<p>\u201cDentro de lo que aparentaba ser una misma especie hab\u00eda dos familias diferentes, lo cual nos permiti\u00f3 reconstruir su historia y sus mecanismos de origen\u201d, concluy\u00f3 Pellegrino. Seg\u00fan su opini\u00f3n, la variedad triploide habr\u00eda surgido mediante un proceso de hibridaci\u00f3n entre la forma diploide de <em>L. percarinatum<\/em> y <em>L. osvaldoi<\/em>, dado que la <em>L. guianense<\/em> no habita tan al sur del pa\u00eds.<\/p>\n<p>A veces aparecen animales que dan por tierra con las explicaciones en formaci\u00f3n. En ocasi\u00f3n de un viaje al archipi\u00e9lago de Anavilhanas, en el r\u00edo Negro, Rodrigues captur\u00f3 y trajo ejemplares de <em>Leposoma guianense<\/em>, y algunos otros que se revelaron como pertenecientes a un nuevo clon de<em> Leposoma percarinatum<\/em>, adem\u00e1s de otros tan diferentes que representaban una nueva especie, que fue denominada <em>Leposoma ferrerai<\/em>, todos diploides, que conviv\u00edan en un mismo h\u00e1bitat.<\/p>\n<p>La iguana o <em>calango<\/em> de la restinga (<em>Cnemidophorus nativo<\/em>), una de las pocas especies exclusivamente partenogen\u00e9ticas de lagartos brasile\u00f1os\u2013 amenazada de extinci\u00f3n\u2013, solamente es diploide, seg\u00fan los an\u00e1lisis de Santos. Estos animales, que habitan en las selvas del norte de Esp\u00edrito Santo y del sur de Bah\u00eda, pertenecen a una familia hermana de los <em>Leposoma<\/em>, pero pueden alcanzar 30 cent\u00edmetros de longitud. Seg\u00fan Santos, otras especies partenogen\u00e9ticas que habitan en la Amazonia, tales como las <em>Cnemidophorus lemniscatus<\/em> y <em>Gymnophthalmus underwoodi<\/em>, parecen mezclar poblaciones diploides y triploides.<\/p>\n<div id=\"attachment_218090\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-218090\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/050-053_Partenogenese_197-3-1.jpg\" alt=\"...o triploides \" width=\"290\" height=\"183\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/050-053_Partenogenese_197-3-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/050-053_Partenogenese_197-3-1-120x76.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/050-053_Partenogenese_197-3-1-250x158.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL RODRIGUES<\/span>&#8230;o triploides<span class=\"media-credits\">MIGUEL RODRIGUES<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los bi\u00f3logos trabajan con la posibilidad de que la partenog\u00e9nesis no genere tan s\u00f3lo clones de la madre, sino que tambi\u00e9n permitir\u00eda alguna variabilidad gen\u00e9tica, aunque en menor medida que la que ocurre con la reproducci\u00f3n sexual, mediante la recombinaci\u00f3n entre los cromosomas del \u00f3vulo. \u201cUn estudio reciente revel\u00f3 que una serpiente, mediante partenog\u00e9nesis, gener\u00f3 una cr\u00eda albina, lo cual indica que ocurre, obviamente, recombinaci\u00f3n gen\u00e9tica, incluso en la reproducci\u00f3n asexual\u201d, argumenta Santos. \u201cEl origen espont\u00e1neo de la partenog\u00e9nesis, una hip\u00f3tesis alternativa a la de la teor\u00eda de hibridaci\u00f3n, no puede descartarse en las especies <em>Leposoma<\/em> y <em>Cnemidophorus<\/em>, dado que ese mecanismo ya ha sido sugerido para ejemplares de <em>Gymnophthalmus underwoodi<\/em> de Roraima\u201d, agrega Pellegrino.<\/p>\n<p><strong>El abrazo indispensable<br \/>\n<\/strong>Santos piensa que el <em>cnemidophorus nativo<\/em> puede tener un comportamiento similar al de los lagartos del g\u00e9nero <em>Aspidoscelis<\/em>. Hallados en \u00e1reas des\u00e9rticas de Asia y Am\u00e9rica del Norte, los <em>Aspidoscelis<\/em> reci\u00e9n empiezan a formar embriones despu\u00e9s de un abrazo, al que los bi\u00f3logos denominan seudoc\u00f3pula. Uno de ellos, ni bien detecta un toque o un mero roce con otro, activar\u00eda la liberaci\u00f3n de hormonas que desbloquean el c-mos, seg\u00fan creen los bi\u00f3logos de la USP.<\/p>\n<p>\u201cPara que algunas especies partenogen\u00e9ticas del g\u00e9nero <em>Aspidosceles<\/em> se reproduzcan, la c\u00f3pula entre las hembras es obligatoria\u201d, comenta Santos. David Crews y Jon Sakata, de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, revelaron en el a\u00f1o 2000 que las hembras abrazadas presentaban un ciclo hormonal inverso, una con altos niveles de estr\u00f3geno, una hormona m\u00e1s abundante en las hembras, y la otra con altos niveles de testosterona, producida m\u00e1s profusamente por los machos.<\/p>\n<p>En 2011, investigadores de la Universidad de Kansas, Estados Unidos, lograron inducir la hibridaci\u00f3n y confirmar que la reproducci\u00f3n sexual puede inducir la aparici\u00f3n de una especie partenogen\u00e9tica al cruzarse dos especies de <em>Aspidosceles<\/em>. Sin embargo, hacer que una hembra partenogen\u00e9tica se reproduzca en el laboratorio, sola o en compa\u00f1\u00eda de otra hembra, sigue siendo un sue\u00f1o de los bi\u00f3logos.<\/p>\n<p>Entre las 5.634 especies de lagartos identificadas hasta ahora, unas 40 son partenogen\u00e9ticas, y por lo general habitan en \u00e1reas selv\u00e1ticas tropicales o en climas des\u00e9rticos de Asia u Ocean\u00eda. \u201cLa reproducci\u00f3n por partenog\u00e9nesis deviene en una variabilidad gen\u00e9tica menor que con la reproducci\u00f3n sexual, aunque puede constituir una respuesta adaptativa de supervivencia en ambientes extremos\u201d, comenta Yatiyo Yassuda, genetista especializada en gen\u00e9tica de lagartos que sigue de cerca el estudio sobre los posibles or\u00edgenes de la partenog\u00e9nesis.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1980, Yassuda afront\u00f3 una pol\u00e9mica similar y, con gran tes\u00f3n, logr\u00f3 convencer a otros genetistas de que los lagartos del g\u00e9nero <em>Tropidurus<\/em> presentaban diferenciaci\u00f3n sexual, dado que los machos pose\u00edan un cromosoma diferente al de las hembras, pero tan peque\u00f1o que era casi imperceptible. Muchas especies de lagartos presentan el mismo conjunto de cromosomas y se diferencian sexualmente por medio de genes desconocidos o por la variaci\u00f3n de su temperatura cuando se desarrollan, que, de ser mayor, puede favorecer el desarrollo de embriones machos en algunas especies, o hembras en otras.<\/p>\n<p>El despacho de Yassuda, en donde Santos se refiere a su trabajo, exhibe algunos cuadros de flores, algunos figurativos, y otros abstractos. \u201c\u00c9se fue el comienzo. He pintado m\u00e1s de 300 cuadros despu\u00e9s de jubilarme\u201d, dice ella, pensando en el sol que quer\u00eda pintar al d\u00eda siguiente, un s\u00e1bado. \u201cPero todav\u00eda vengo aqu\u00ed todos los d\u00edas\u201d.<\/p>\n<p><strong>Clonaci\u00f3n induzida<br \/>\n<\/strong>\u201cLa partenog\u00e9nesis mei\u00f3tica es una forma de clonaci\u00f3n natural con algunas similitudes con la clonaci\u00f3n inducida en la reproducci\u00f3n de animales de inter\u00e9s comercial\u201d. Informa. En 2004, investigadores de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Jaboticabal se\u00f1alaron que el etanol y el estroncio pueden estimular a los \u00f3vulos de las vacas a continuar la divisi\u00f3n celular, funcionando as\u00ed como un est\u00edmulo externo an\u00e1logo a la c\u00e9lula sexual masculina.<\/p>\n<p>Del mismo modo, los \u00f3vulos de animales experimentales, como fue el caso de la oveja Dolly, s\u00f3lo se desarrollaron luego de recibir una descarga el\u00e9ctrica, que desactiva el c-mos. Santos cree que la partenog\u00e9nesis, si pudiera regularse, podr\u00eda ayudar a la ganader\u00eda o en la conservaci\u00f3n de las especies silvestres en riesgo de extinci\u00f3n. \u201cLos mam\u00edferos cuentan con mecanismos que evitan la partenog\u00e9nesis, tales como la impronta gen\u00e9tica [<em>imprinting<\/em>]\u201d, aclara.\u00a0 Otra aplicaci\u00f3n ser\u00eda de \u00edndole m\u00e9dica, ya que las mutaciones en ese gen podr\u00edan provocar que los \u00f3vulos se dividan sin control, originando tumores.<\/p>\n<p>Si se avanza, tal vez los bi\u00f3logos encuentren nuevas respuestas a dos cuestiones b\u00e1sicas de la biolog\u00eda. La primera: \u00bfpara qu\u00e9 sirve el sexo? La otra: \u00bfcu\u00e1l es la ventaja de la reproducci\u00f3n sexual? Seg\u00fan Santos, la reproducci\u00f3n sexual requiere que dos organismos se unan para engendrar descendencia, mientras que en la partenog\u00e9nesis, tan s\u00f3lo un organismo es suficiente para generar otro. Y no siempre la variabilidad gen\u00e9tica obtenida mediante la reproducci\u00f3n sexual resulta ben\u00e9fica para las especies, argumentan los bi\u00f3logos.<\/p>\n<p>\u201cLa reproducci\u00f3n sexual es mejor en los ambientes en transformaci\u00f3n, con alto riesgo de depredaci\u00f3n y enfermedades, pero no lo es en ambientes estables y con poblaciones sanas, dado que un individuo bien adaptado puede generar cr\u00edas mal adaptadas\u201d, agrega. \u201cEn ambientes estables, la reproducci\u00f3n clonal, tal como se realiza con animales de criadero y plantas, que da como resultado cr\u00edas con rendimiento \u00f3ptimo, es la m\u00e1s indicada\u201d.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Sistem\u00e1tica y evoluci\u00f3n de la herpetofauna neotropical (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-tematicos\/1335\/sistematica-evolucao-herpetofauna-neotropical\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2003\/10335-8<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Miguel Trefaut Rodrigues \u2013 USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 975.589,35<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Diversidad gen\u00e9tica en especies unisexuales y bisexuales de <em>Cnemidophorus<\/em> del grupo Ocellifer (<em>Teiidae<\/em>) y caracterizaci\u00f3n estructural de la prote\u00edna Mos en los Squamata (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/67127\/diversidade-genetica-especies-unissexuais-bissexuais\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2008\/56444-6<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca de Posdoctorado;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Rodrigo Marques Lima dos Santos \u2013 USP; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 277.872,66<br \/>\n<strong>3.\u00a0<\/strong>Estudios citogen\u00e9ticos y moleculares en lagartos microte\u00eddos (<em>Squamata, Gymnophthalmidae<\/em>) con \u00e9nfasis en especies del g\u00e9nero Leposoma de las selvas amaz\u00f3nica y atl\u00e1ntica (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/76552\/estudos-citogeneticos-moleculares-lagartos-microteideos\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 1998\/05289-7<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca de Posdoctorado;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Katia Cristina Machado Pellegrino \u2013 Unifesp; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 37.720,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las lagartas no siempre necesitan un macho para reproducirse","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[300,306],"coauthors":[5968],"class_list":["post-16990","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-evolucion","tag-genetica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16990"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16990\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16990"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=16990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}