{"id":188489,"date":"2014-12-29T15:45:38","date_gmt":"2014-12-29T17:45:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=188489"},"modified":"2015-06-26T15:50:24","modified_gmt":"2015-06-26T18:50:24","slug":"el-efecto-protector-de-la-biodiversidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-efecto-protector-de-la-biodiversidad\/","title":{"rendered":"El efecto protector de la biodiversidad"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_188490\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-188490\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Bio_Sapos-2.jpg\" alt=\"Algunas de las especies de sapos empleadas en el experimento: la diversidad evita el contagio\" width=\"290\" height=\"279\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Bio_Sapos-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Bio_Sapos-2-120x115.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Bio_Sapos-2-250x241.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">C.G. Becker<\/span>Algunas de las especies de sapos empleadas en el experimento: la diversidad evita el contagio<span class=\"media-credits\">C.G. Becker<\/span><\/p><\/div>\n<p>La intuici\u00f3n, los modelos matem\u00e1ticos y las observaciones de campo suger\u00edan que la p\u00e9rdida de vegetaci\u00f3n nativa junto a todos sus organismos podr\u00eda favorecer la transmisi\u00f3n de virus, bacterias y otros agentes causantes de enfermedades. El problema radica en que tambi\u00e9n hab\u00eda estudios cient\u00edficos que sosten\u00edan lo contrario. Pero ahora, un experimento abon\u00f3 la primera posibilidad \u2012cuanto mayor es el n\u00famero de especies, menor es el \u00edndice de transmisi\u00f3n de una enfermedad\u2012, al indicar que la transmisi\u00f3n de un hongo que ha causado la extinci\u00f3n de anfibios en varios pa\u00edses fue un 66% menor entre grupos de sapos con mayor diversidad de especies en comparaci\u00f3n con los grupos formados por una especie \u00fanica.<\/p>\n<p>\u201cSolamente la diversidad, independientemente de la composici\u00f3n de las especies que intervengan, detiene la transmisi\u00f3n de enfermedades\u201d. \u00c9sta es la conclusi\u00f3n a la que arriba el bi\u00f3logo Carlos Guilherme Becker, investigador de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Rio Claro y principal responsable de ese estudio. De esa manera, la riqueza biol\u00f3gica, medida seg\u00fan la cantidad de especies de plantas y animales, tendr\u00eda un efecto protector, obstaculizando la transmisi\u00f3n de agentes causantes de enfermedades.<\/p>\n<p>A partir de ese razonamiento, podr\u00edan asociarse la p\u00e9rdida de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona, con los organismos que la habitan, y el surgimiento de enfermedades transmitidas por virus, tales como los responsables de la epidemia de Sida en la d\u00e9cada de 1990 y, en la actualidad, por los brotes de \u00c9bola, habida cuenta que los virus causantes de esas enfermedades se identificaron inicialmente en reservorios naturales, los animales silvestres, que las poblaciones m\u00e1s pobres de \u00c1frica abaten para alimentarse. \u201cEn los pa\u00edses donde ahora se registra un mayor n\u00famero de casos de \u00c9bola\u201d, dice Becker, \u201cel desmonte y la caza han sido intensos en los \u00faltimos a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>En el trabajo que condujo a esas conclusiones, Becker emple\u00f3 alrededor de 200 sapos de siete especies con h\u00e1bitos diferentes, donde dos especies viv\u00edan en el agua, tres eran arbor\u00edcolas y dos se reproduc\u00edan exclusivamente en ambientes terrestres. Todos los ejemplares fueron transportados, en octubre de 2012, con las debidas autorizaciones de los organismos ambientales, desde distintas \u00e1reas del Parque Estadual de Serra do Mar, donde abundan. Becker acondicion\u00f3 53 cajas pl\u00e1sticas cubriendo la mitad del fondo con tierra y la otra mitad con agua. En cada una de las cajas coloc\u00f3 cuatro animales, en dos grupos diferentes: 28 cajas albergaban animales de una misma especie y 25, ejemplares de especies diferentes, combinadas aleatoriamente, sin repetirse.<\/p>\n<p>Mientras los batracios se adaptaban al nuevo espacio, Becker cultiv\u00f3 una muestra del hongo <em>Batrachochytrium dendrobatidis<\/em> \u2012o Bd\u2012, responsable del exterminio de poblaciones de anfibios en todo el mundo. Prepar\u00f3 53 soluciones, cada una con alrededor de 1 mill\u00f3n de zoosporas, la fase infecciosa del hongo, y, durante el s\u00e9ptimo d\u00eda posterior al inicio del experimento, las liber\u00f3 en el agua de cada caja, frecuentemente visitada por los animales. Luego de 18 d\u00edas, recogi\u00f3 muestras de la secreci\u00f3n de la piel de \u00e9stos mediante un hisopo, clasific\u00f3 las 212 muestras y determin\u00f3 la carga de infecci\u00f3n por el hongo por medio de an\u00e1lisis de laboratorio en la Universidad Cornell, en Estados Unidos, donde realizaba su doctorado.<\/p>\n<p><strong>Cuanto m\u00e1s lejos, mejor<\/strong><br \/>\nLos an\u00e1lisis moleculares y estad\u00edsticos, descriptos en un art\u00edculo publicado en noviembre en la revista <em>Proceedings of the Royal Society of London B: Biological Sciences<\/em>, indicaron que la contaminaci\u00f3n, en la mayor\u00eda de las especies, era menor cuando los animales estaban mezclados con ejemplares de otras especies. Los animales de h\u00e1bitos acu\u00e1ticos presentaron un \u00edndice m\u00e1s alto de contaminaci\u00f3n que los terrestres, que evitaron el agua, pero tambi\u00e9n se infectaron. En promedio, los animales de las cajas mixtas, con ejemplares de cuatro especies cada una, presentaron una cantidad de hongo un 66% menor en la piel que los de las cajas con ejemplares de una misma especie.<\/p>\n<p>\u201cLas especies con h\u00e1bitos diferentes se evitan y ocupan el espacio en forma m\u00e1s eficiente, lo cual habr\u00eda minimizado la transmisi\u00f3n del hongo\u201d, acot\u00f3 Becker. A su juicio, la composici\u00f3n de especies, a veces, suele influir en la transmisi\u00f3n del hongo. En 14 de las cajas hab\u00eda ejemplares de <em>Brachycephalus pitanga<\/em>, una especie terrestre que los otros cong\u00e9neres evitaban, quiz\u00e1 a causa de su color anaranjado y sus secreciones t\u00f3xicas. Como resultado de ello, sus compa\u00f1eros iban m\u00e1s asiduamente al agua y se infectaron m\u00e1s que ellos con el hongo.<\/p>\n<p>\u201cLa diversidad de especies, de por s\u00ed, es una causa de disminuci\u00f3n de la transmisi\u00f3n del hongo, independientemente de la composici\u00f3n de las mismas\u201d, concluy\u00f3 Becker, instalado desde el mes de octubre en el laboratorio de C\u00e9lio Haddad en la Unesp de Rio Claro. El investigador opina que esa conclusi\u00f3n puede ampliarse: \u201cCuanto mayor sea la diversidad de especies habitando en sus propios espacios, menor ser\u00e1 el riesgo de transmisi\u00f3n de una enfermedad\u201d.<\/p>\n<p>Su argumento se basa en que, en una selva, los espec\u00edmenes como los sapos viven relativamente aislados en espacios distintos, \u00e1rboles y otras plantas, cerca del agua o en madrigueras en tierra firme. \u201cEn los ecosistemas con alto nivel de desmonte, generalmente quedan algunas pocas especies arbor\u00edcolas, otras pocas terrestres y otras pocas acu\u00e1ticas, con alta densidad poblacional\u201d. Y esa confluencia facilita la propagaci\u00f3n de los microorganismos causantes de enfermedades.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n ahora reforzada por los experimentos indica que la preservaci\u00f3n de los ambientes naturales ayudar\u00eda a reducir la transmisi\u00f3n de enfermedades infecciosas, tal como ya hab\u00edan advertido cient\u00edficos de Estados Unidos en un estudio publicado en la revista <em>Nature<\/em> en 2010. Seg\u00fan ese trabajo, la p\u00e9rdida de biodiversidad puede modificar la abundancia o el comportamiento del hu\u00e9sped o del vector. De hecho, el n\u00famero de casos de la enfermedad de Lyme, causada por bacterias y transmitida por una especie de garrapata, ha aumentado en Estados Unidos, posiblemente como consecuencia del aniquilamiento de especies silvestres, como en el caso de ciertas aves, que serv\u00edan como reservorios naturales de algunos virus, conteniendo de tal modo la transmisi\u00f3n, y del aumento de las poblaciones de roedores, transmisores de las bacterias causantes de la enfermedad. \u201cSi conservamos la biodiversidad\u201d, concluye Becker, \u201cel riesgo de problemas para los animales silvestres y para nosotros es menor\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEspeciaci\u00f3n de anfibios anuros en ambientes de altitud (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/2033\/especiacao-de-anfibios-anuros-em-ambientes-de-altitude\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 08\/ 50928-1<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> C\u00e9lio Fernando Baptista Haddad (Unesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 1.407.985,13 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nBECKER, C. G. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/rspb.royalsocietypublishing.org\/content\/281\/1795\/20141796\" target=\"_blank\">Partitioning the net effect of host diversity on an emerging amphibian pathogen<\/a>. <strong>Proceedings of the Royal Society of London B: Biological Sciences<\/strong> v. 281, n. 1.795. 2014.<br \/>\nKEESING, F. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/v468\/n7324\/full\/nature09575.html\" target=\"_blank\">Impacts of biodiversity on the emergence and transmission of infectious diseases<\/a>. <strong>Nature<\/strong> v. 468, n. 7.324, p. 647-52. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Especies de anfibios ayuda a detener la transmisi\u00f3n de una enfermedad fatal","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,293,269],"coauthors":[5968],"class_list":["post-188489","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188489","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=188489"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188489\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=188489"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=188489"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=188489"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=188489"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}