{"id":188590,"date":"2015-01-15T11:41:47","date_gmt":"2015-01-15T13:41:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=188590"},"modified":"2015-08-06T16:33:39","modified_gmt":"2015-08-06T19:33:39","slug":"dos-alertas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/dos-alertas\/","title":{"rendered":"Dos alertas"},"content":{"rendered":"<p>Un grupo de bi\u00f3logos y zo\u00f3logos est\u00e1 realizando un extenso trabajo de campo con la meta ambiciosa de mapear la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica, pasada y presente, de las serpientes brasile\u00f1as. Al contrario de lo que podr\u00eda pensarse, el esfuerzo de los cient\u00edficos por saber d\u00f3nde habitan algunos tipos de ofidios, si bien que por razones indirectas, nos interesa a todos. La informaci\u00f3n que surge de los resultados preliminares indica que hasta un 80% del \u00e1rea de selva ocupada por algunas especies hace 30 a\u00f1os, hoy ha desaparecido. La merma en las poblaciones de serpientes genera un desequilibrio ecol\u00f3gico entre comunidades faun\u00edsticas y dificulta la producci\u00f3n de sueros antiof\u00eddicos.<\/p>\n<p>Brasil posee la mayor diversidad de serpientes del mundo. Hay 380 especies, desde las inofensivas cieguitas a la terror\u00edfica anaconda. Por ahora, se sabe que 22 de esas especies son end\u00e9micas de la zona semi\u00e1rida o caatinga, y otras 80, del bosque atl\u00e1ntico, biomas que est\u00e1n reduci\u00e9ndose. En total, hay 25 expertos brasile\u00f1os y dos argentinos trabajando en el mapeo y sorprendi\u00e9ndose con lo que observan. Desde que comenz\u00f3 el estudio, en 2010, ellos notaron que el desmonte provocado por la agricultura y por el crecimiento de las ciudades ya orilla los l\u00edmites del Parque Ind\u00edgena de Xing\u00fa, en los estados de Mato Grosso do Sul y Par\u00e1, del Parque Nacional das Emas, en Goi\u00e1s, y \u00e1reas protegidas en Alagoas. La advertencia de los investigadores en lo referente a las selvas nativas ya es algo conocido para los brasile\u00f1os: si no se interviene ahora, ya no habr\u00e1 nada que preservar dentro de algunos a\u00f1os, tan s\u00f3lo mucho que lamentar. <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2015\/01\/19\/serpientes-acorraladas\/?\" target=\"_blank\">El editor especial Carlos Fioravanti relata esta historia a partir de la p\u00e1gina 14<\/a>.<\/p>\n<p>La arque\u00f3loga Ni\u00e8de Guidon, de la Fundaci\u00f3n Museo del Hombre Americano, tambi\u00e9n viene dando sus avisos desde la d\u00e9cada de 1970, cuando comenz\u00f3 a trabajar sistem\u00e1ticamente en los sitios arqueol\u00f3gicos de Serra da Capivara, en el estado de Piau\u00ed. Sus estudios revelaron que las dataciones de los restos de hogueras y artefactos de piedra atribuidas al Homo sapiens sugieren la presencia humana en la zona hace entre 30 mil y 100 mil a\u00f1os proveniente de la ruta mar\u00edtima a trav\u00e9s del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. La teor\u00eda tradicional, que sostienen principalmente los cient\u00edficos estadounidenses, postula el arribo del primer grupo de H. sapiens al continente americano hace unos 13 mil a\u00f1os, por v\u00eda del estrecho de Bering. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, nuevas investigaciones han empujado esa fecha m\u00e1s cerca de las conclusiones de Guidon.<\/p>\n<p>Recientemente se analizaron dos dientes de venado desenterrados en los alrededores del Parque Nacional Serra da Capivara en el mismo estrato geol\u00f3gico, cerca de los huesos humanos. La edad estimada de esos dientes \u2012datados en dos laboratorios distintos, uno en Brasil y otro en Estados Unidos\u2012 fue de 29 mil a\u00f1os y 24 mil a\u00f1os, respectivamente. De ese modo, los cient\u00edficos reunieron un conjunto de evidencias indirectas que demuestran la presencia humana en el semi\u00e1rido nordestino hace 20 mil a\u00f1os, por lo menos. Este nuevo cap\u00edtulo referente a la b\u00fasqueda de la fecha aproximada en que los primeros seres humanos arribaron a Am\u00e9rica lo relata el editor especial Marcos Pivetta (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2015\/01\/19\/las-nuevas-piezas-del-rompecabezas\/\" target=\"_blank\">p\u00e1gina 40<\/a>).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Dos alertas","protected":false},"author":420,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[736],"class_list":["post-188590","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/420"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=188590"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188590\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=188590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=188590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=188590"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=188590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}