{"id":188718,"date":"2015-01-19T15:45:37","date_gmt":"2015-01-19T17:45:37","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=188718"},"modified":"2015-06-29T15:57:41","modified_gmt":"2015-06-29T18:57:41","slug":"rios-con-voluntad-propia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/rios-con-voluntad-propia\/","title":{"rendered":"R\u00edos con voluntad propia"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_188720\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-188720\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Pantanal_Vazante-Alta-Nhecolandia-01.jpg\" alt=\"Canales abandonados de r\u00edos drenan las aguas de las crecientes en el Pantanal\" width=\"290\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Pantanal_Vazante-Alta-Nhecolandia-01.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Pantanal_Vazante-Alta-Nhecolandia-01-120x82.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Pantanal_Vazante-Alta-Nhecolandia-01-250x170.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Mario Assine\/ Unesp<\/span>Canales abandonados de r\u00edos drenan las aguas de las crecientes en el Pantanal<span class=\"media-credits\">Mario Assine\/ Unesp<\/span><\/p><\/div>\n<p>En el Pantanal, una de las mayores planicies inundables del planeta, los r\u00edos parecen tener voluntad propia. Nacen en las mesetas y descienden confinados en cauces bien definidos y casi siempre serpenteantes hacia los llanos. Pero luego se rebelan. A medida que avanzan por la llanura, dejan de fluir por el canal excavado en la roca y trazan otros caminos, alzando nuevos m\u00e1rgenes con los sedimentos de la meseta. Esa reconfiguraci\u00f3n es permanente y deja canales impresos en el paisaje que, hoy abandonados, delinean figuras en forma de gigantescos abanicos.<\/p>\n<p>El ge\u00f3logo Mario Luis Assine estudia los r\u00edos del Pantanal desde la d\u00e9cada de 1990 y ahora sabe que tal remodelaci\u00f3n constituye un fen\u00f3meno caracter\u00edstico de la zona. \u201cDataciones efectuadas en algunos de los canales abandonados, los paleocanales, revelaron un sinn\u00famero de edades, desde decenas de a\u00f1os hasta decenas de miles de a\u00f1os\u201d, informa Assine, quien junto a su equipo de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) en Rio Claro, procura reconstruir las transformaciones suscitadas en ese ambiente durante los \u00faltimos 100 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pese a ser algo natural en toda la regi\u00f3n, el nomadismo de los r\u00edos del Pantanal viene acentu\u00e1ndose. Seg\u00fan Assine, es una consecuencia de la alteraci\u00f3n en el uso del suelo en la meseta. \u201cLa ocupaci\u00f3n humana y la producci\u00f3n agropecuaria no constituyen la causa de la alteraci\u00f3n en el trayecto de los r\u00edos\u201d, comenta. \u201cPero la aceleran, pues incrementan el transporte de sedimentos desde la altiplanicie hacia la llanura\u201d.<\/p>\n<p>Las mesetas que moldean esa cuenca sedimentaria, cuyo tapiz vegetal es, en parte sabana o cerrado y en parte selva amaz\u00f3nica, distan de 200 a 300 kil\u00f3metros del coraz\u00f3n del Pantanal, donde se encuentran las tierras que pasan hasta cuatro meses al a\u00f1o sumergidas. Al recoger el agua de lluvia en la meseta, los r\u00edos transportan los sedimentos y los nutrientes que alimentan esa \u00e1rea de casi 150 mil kil\u00f3metros cuadrados. Y las transformaciones que atravesaron la Amazonia y el cerrado durante las \u00faltimas cinco d\u00e9cadas \u2012perdieron, respectivamente, un 13% y un 40% de su vegetaci\u00f3n por cuenta de la agricultura y la ganader\u00eda\u2012 incrementaron el volumen de sedimentos que llegan al Pantanal.<\/p>\n<p>Mientras atraviesan la llanura, los sedimentos m\u00e1s pesados y de mayor tama\u00f1o se acumulan y bloquean el lecho de los r\u00edos. Por consiguiente, las aguas trasponen las barrancas y se esparcen. Ese cambio brusco del curso por la rotura de las m\u00e1rgenes se conoce con el nombre de avulsi\u00f3n fluvial y es com\u00fan en el tramo final de los r\u00edos del Pantanal, donde las tierras pueden hallarse entre 2 y 4 metros por debajo del canal fluvial.<\/p>\n<div id=\"attachment_188721\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-188721\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Pantanal_LE7226073000311450b.jpg\" alt=\"Abanico aluvial del Taquari: la mancha celeste (en el centro) muestra el cambio de curso m\u00e1s reciente del r\u00edo\" width=\"290\" height=\"283\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Pantanal_LE7226073000311450b.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Pantanal_LE7226073000311450b-120x117.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Pantanal_LE7226073000311450b-250x244.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">NASA<\/span>Abanico aluvial del Taquari: la mancha celeste <em>(en el centro)<\/em> muestra el cambio de curso m\u00e1s reciente del r\u00edo<span class=\"media-credits\">NASA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las avulsiones son frecuentes y causan grandes cambios de trayecto en pocas d\u00e9cadas. El primer r\u00edo del Pantanal donde Assine y sus colegas documentaron ese fen\u00f3meno fue el r\u00edo Taquari, que nace en la sierra de Caiap\u00f3, cerca de la ciudad de Coxim, estado de Mato Grosso do Sul. Sus aguas fluyen en sentido oeste hasta llegar al r\u00edo Paraguay, en las cercan\u00edas de la frontera con Bolivia. Con casi 800 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n, el Taquari constituye la segunda cuenca hidrogr\u00e1fica del Pantanal. El constante abandono de cauces dej\u00f3 impreso en el tercio final del r\u00edo un abanico aluvial que se extiende por casi 50 mil kil\u00f3metros cuadrados (un 37% de las tierras que ocupa el Pantanal en Brasil).<\/p>\n<p>\u00c9se y otros abanicos aluviales de la regi\u00f3n son el registro de algo que ocurri\u00f3 en el pasado y a\u00fan sigue sucediendo. Im\u00e1genes satelitales analizadas por Assine revelaron que en 1990 se produjo una importante avulsi\u00f3n en el Taquari, cerca del paraje Z\u00e9 da Costa. En ese punto, el r\u00edo rompi\u00f3 uno de sus m\u00e1rgenes \u2012form\u00f3 un <em>arrombado<\/em>, un canal que une dos r\u00edos, al decir regional\u2012 y se bifurc\u00f3. Seis a\u00f1os m\u00e1s tarde, la mitad del cauce ya flu\u00eda por el nuevo canal y en 2001, el curso anterior hab\u00eda sido abandonado. En una d\u00e9cada, la desembocadura migr\u00f3 casi 30 kil\u00f3metros en direcci\u00f3n a Corumb\u00e1, abandonando el tramo que desaguaba cerca de la localidad de Porto de Manga. Actualmente, el antiguo canal est\u00e1 cubierto por vegetaci\u00f3n y s\u00f3lo recibe agua durante el per\u00edodo de crecientes, que en el sur del Pantanal presenta picos entre los meses de junio y julio.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno que Assine observ\u00f3 en el Taquari, cuyas nacientes se encuentran en una regi\u00f3n del cerrado bastante alterada por la agricultura, tambi\u00e9n fue registrado por \u00e9l y su equipo en otra zona m\u00e1s al norte, en el S\u00e3o Louren\u00e7o, un r\u00edo que nace en la meseta Planalto dos Guimar\u00e3es, en el estado de Mato Grosso, atraviesa Rondon\u00f3polis y desemboca en el r\u00edo Cuiab\u00e1. Luego de estudiar im\u00e1genes satelitales y de haber sobrevolado la regi\u00f3n, Assine, junto a los ge\u00f3grafos Fabiano Pupim y Fabr\u00edcio Corradini, en ese entonces alumnos suyos de doctorado, y al ge\u00f3logo estadounidense Michael McGlue, recogieron sedimentos en diferentes puntos del r\u00edo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/043-045_Pantanal_227.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-188722\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/043-045_Pantanal_227-522x1024.jpg\" alt=\"043-045_Pantanal_227\" width=\"290\" height=\"568\" \/><\/a>La dataci\u00f3n de los sedimentos demostr\u00f3 que las avulsiones vienen modificando el curso del S\u00e3o Louren\u00e7o hace decenas de miles de a\u00f1os, formando un abanico aluvial de 16 mil kil\u00f3metros cuadrados. Una de ellas ocurri\u00f3 al inicio del siglo pasado, bastante antes de que el centro-oeste se convirtiera en una frontera agr\u00edcola. Esa alteraci\u00f3n del curso desplaz\u00f3 el delta algunas decenas de kil\u00f3metros hacia el oeste. Como resultado, el r\u00edo que desembocaba en el Piquiri pas\u00f3 a desaguar en el r\u00edo Cuiab\u00e1. \u201cEso representa una evidencia de que en el Pantanal los r\u00edos modifican su curso por causas naturales, independientemente de la actividad humana\u201d, explica Assine.<\/p>\n<p>\u00c9l y sus colaboradores supon\u00edan que esa alteraci\u00f3n habr\u00eda ocurrido, como m\u00e1ximo, hace cientos de a\u00f1os, pero no atinaban a definirlo con exactitud. Reci\u00e9n descubrieron que ocurri\u00f3 entre 1900 y 1910 luego de hallar un documento hist\u00f3rico. En un art\u00edculo publicado en 1942 en la <em>Revista Brasileira de Geografia<\/em>, el ingeniero Virg\u00edlio Correia Filho brinda informaci\u00f3n sobre el trazado del S\u00e3o Louren\u00e7o desde el siglo XVIII. Pese a su importancia, esa era tan s\u00f3lo una de las transformaciones que hab\u00eda sufrido el r\u00edo. La reconstrucci\u00f3n de la historia del S\u00e3o Louren\u00e7o, que se realiz\u00f3 a partir del an\u00e1lisis del paisaje y de la dataci\u00f3n de los sedimentos, revel\u00f3 un pasado de cambios radicales.<\/p>\n<p>Los investigadores asocian las transformaciones en la morfolog\u00eda y din\u00e1mica del S\u00e3o Louren\u00e7o, que tambi\u00e9n pueden observarse en otros r\u00edos del Pantanal, a las alteraciones del clima en el pasado. Hace 10 mil a\u00f1os, el S\u00e3o Louren\u00e7o no serpenteaba tal como ahora. Su cauce presentaba tramos m\u00e1s rectos, que se bifurcaban y luego conflu\u00edan, formando un dibujo entrelazado similar al de la cuenca del Ganges, en la India. En muchos casos, los canales surgidos de esas bifurcaciones desaparec\u00edan en el paisaje. \u201cEran r\u00edos que manten\u00edan un alto flujo durante algunos per\u00edodos y luego se disipaban, algo t\u00edpico del clima semides\u00e9rtico\u201d, comenta Assine.<\/p>\n<p>Al final del \u00faltimo per\u00edodo glacial se produjo un gran cambio, hace entre 15 mil y 12 mil a\u00f1os, cuando la temperatura se increment\u00f3 en unos 7 grados donde ahora es el centro-sur de Brasil. El ascenso de la temperatura y de la humedad, convirtieron al S\u00e3o Louren\u00e7o en un r\u00edo permanente. Assine, McGlue y otros colaboradores, entre ellos Sidney Kuerten, de la Universidad del Estado de Mato Grosso do Sul, y Aguinaldo Silva, de la Universidad Federal de Mato Grosso, recogieron sedimentos de tres grandes lagunas \u2012Mandior\u00e9, Ga\u00edva y Ba\u00eda Vermelha\u2012 que confirman las oscilaciones clim\u00e1ticas en el Pantanal durante los \u00faltimos 20 mil a\u00f1os, y que configuraron el perfil actual de los r\u00edos locales. \u201cEl paisaje din\u00e1mico del Pantanal es el reflejo de los cambios que vienen ocurriendo desde el final del Pleistoceno\u201d, explica Assine. \u201cEsa percepci\u00f3n resulta fundamental para el uso, ocupaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de un \u00e1rea tan susceptible a los cambios\u201d<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nSistemas deposicionales del cuaternario (Pleistoceno tard\u00edo\/ Holoceno) de la cuenca del Pantanal matogrossense, centro-oeste de Brasil (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/26893\/sistemas-deposicionais-do-quatenario-pleistoceno-tardioholoceno-da-bacia-do-patanal-mato-grossense-c\/\" target=\"_blank\">n. 2007\/ 55987-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Apoyo a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Mario Luis Assine (Unesp\/ Rio Claro); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 262.065,96 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nASSINE, M. L. <em>et al<\/em>.<a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0037073813002182\" target=\"_blank\"> Channel arrangements and depositional styles in the S\u00e3o Louren\u00e7o fluvial megafan, Brazilian Pantanal wetland<\/a>. <strong>Sedimentary Geology<\/strong>. 2014.<br \/>\nKUERTEN, S. <em>et al<\/em>.<a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007%2Fs10933-012-9652-z\" target=\"_blank\"> Sponge spicules indicate Holocene environmental changes on the Nabileque River floodplain, Southern Pantanal<\/a>. <strong>Journal of Paleolimnology<\/strong>. 2013.<br \/>\nMcGLUE, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0033589412000622\" target=\"_blank\">Lacustrine records of Holocene flood pulse dynamics in the Upper Paraguay River watershed (Pantanal wetlands, Brazil)<\/a>. <strong>Quaternary Research<\/strong><em>.<\/em> 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Alteraciones de cauces dejan cicatrices en el paisaje del Pantanal","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309,269],"coauthors":[105],"class_list":["post-188718","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=188718"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188718\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=188718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=188718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=188718"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=188718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}