{"id":188734,"date":"2015-01-19T16:10:46","date_gmt":"2015-01-19T18:10:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=188734"},"modified":"2015-11-18T18:38:51","modified_gmt":"2015-11-18T20:38:51","slug":"otro-peligro-del-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/otro-peligro-del-sol\/","title":{"rendered":"Otro peligro del Sol"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-188735\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Luz_17.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Luz_17.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Luz_17-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Luz_17-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span>Es una mala noticia para aqu\u00e9llos a los que les gusta tomar sol, aunque se unten con protector solar. Los filtros disponibles en el mercado protegen contra los efectos de la radiaci\u00f3n ultravioleta, invisible para el ojo humano, pero no evitan los da\u00f1os causados por la luz visible. Y esos da\u00f1os podr\u00edan ser intensos. Investigadores de S\u00e3o Paulo y del estado de Paran\u00e1 realizaron un estudio que acaba de demostrar que la luz visible tambi\u00e9n puede provocar c\u00e1ncer de piel, el m\u00e1s frecuente en Brasil, que corresponde al 25% de los casos de tumores malignos, seg\u00fan datos difundidos por el Instituto Nacional del C\u00e1ncer.<\/p>\n<p>El bioqu\u00edmico Maur\u00edcio Baptista, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), quien coordin\u00f3 el estudio, no se sorprendi\u00f3 con ese resultado, que se public\u00f3 en noviembre de 2014 en la revista <em>PLOS ONE<\/em>. Sucede que, desde el punto de vista f\u00edsico, la luz que capta el ojo humano y los rayos ultravioletas (UV) poseen la misma naturaleza. Ambos son una misma forma de energ\u00eda, la radiaci\u00f3n electromagn\u00e9tica, que seg\u00fan su intensidad recibe diferentes nombres: rayos gamma, rayos X, luz visible, radiaci\u00f3n infrarroja. \u201cPara la piel, la divisi\u00f3n entre luz vivible e invisible es arbitraria\u201d, sostiene Baptista, quien es docente del Instituto de Qu\u00edmica de la USP e investigador del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda en Procesos Redox en Biomedicina (INCT-Redoxoma).<\/p>\n<p>\u00c9l y su equipo demostraron que la luz visible puede ocasionar da\u00f1os en el material gen\u00e9tico (ADN) de las c\u00e9lulas en forma indirecta al interactuar con la melanina. Este pigmento oscuro, responsable de la coloraci\u00f3n de la piel, absorbe parte de la energ\u00eda de la luz visible y la transfiere a las mol\u00e9culas de ox\u00edgeno, generando formas altamente reactivas, como por ejemplo el denominado ox\u00edgeno singlete o singulete. Esa mol\u00e9cula de ox\u00edgeno excitado, a su vez, reacciona con mol\u00e9culas org\u00e1nicas, como en el caso del ADN, y las deteriora. Cuando este tipo de da\u00f1o afecta a un gen regulador de la proliferaci\u00f3n celular, la c\u00e9lula puede comenzar a multiplicarse descontroladamente originando un c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Ese resultado puede colaborar para una mejor comprensi\u00f3n del origen de algunas formas de c\u00e1ncer de piel. \u201cLa contribuci\u00f3n del grupo, bastante rigurosa en t\u00e9rminos cient\u00edficos, ayuda a comprender los perfiles de las mutaciones que hallamos en los melanomas humanos, en los cuales se observan frecuentemente evidencias de eventos de oxidaci\u00f3n del ADN\u201d, dice Roger Chammas, docente de la Facultad de Medicina de la USP e investigador del Instituto del C\u00e1ncer del Estado de S\u00e3o Paulo. \u201cAnteriormente, esos eventos se atribu\u00edan a la radiaci\u00f3n UVA, pero ahora, tal como se ha revelado, tambi\u00e9n pueden ser efecto de la luz visible\u201d.<\/p>\n<p>El mecanismo productor de esas mol\u00e9culas m\u00e1s reactivas, registrado por el grupo de Baptista, confirma el doble rol que desempe\u00f1a la melanina: ese pigmento protege a la piel contra los da\u00f1os causados por ciertos tipos de luz, pero facilita los provocados por otros. Del mismo modo que el experimento actual, trabajos anteriores ya hab\u00edan revelado que la exposici\u00f3n a los rayos ultravioleta tipo B (UVB), provocaba que los melanocitos, las c\u00e9lulas productoras de melanina, aumenten la s\u00edntesis del pigmento. Tambi\u00e9n hab\u00edan mostrado que un porcentaje mayor de esas c\u00e9lulas sobreviv\u00eda a esa forma de radiaci\u00f3n. Con todo, el \u00edndice de mortalidad era mucho m\u00e1s elevado cuando se somet\u00eda a las c\u00e9lulas m\u00e1s pigmentadas a la acci\u00f3n de la radiaci\u00f3n ultravioleta tipo A (UVA), algo similar a lo que ahora ocurri\u00f3 bajo el influjo de la luz visible.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/050-052_Luz-visivel_227.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-188736\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/050-052_Luz-visivel_227-1024x988.jpg\" alt=\"050-052_Luz visivel_227\" width=\"290\" height=\"280\" \/><\/a>Sin embargo, la protecci\u00f3n que ofrece la melanina contra los rayos UVB no es suficiente como para evitar el c\u00e1ncer de piel. Esa forma de radiaci\u00f3n, asociada a las quemaduras por el Sol, una respuesta inflamatoria aguda a la exposici\u00f3n excesiva a la luz solar, fue la primera en ser reconocida como probable causa de c\u00e1ncer. La misma penetra poco en la piel, pero la parte que no absorbe la melanina afecta directamente al ADN \u2012en especial, el de los melanocitos\u2012, puede da\u00f1arlo y causar una forma rara y muy agresiva de c\u00e1ncer: el melanoma, que es m\u00e1s com\u00fan en adultos con tez clara y representa un 4% de los tumores de piel malignos en Brasil.<\/p>\n<p>En tanto, la radiaci\u00f3n UVA, que del mismo modo que la luz visible causa lesiones en el ADN debido a la producci\u00f3n de formas excitadas y m\u00e1s reactivas de ox\u00edgeno, penetra m\u00e1s profundamente. En la d\u00e9cada de 1980 se descubri\u00f3 que los rayos UVA provocaban otra forma de c\u00e1ncer de piel \u2012denominado no melanoma, m\u00e1s frecuente a partir de los 40 a\u00f1os\u2012, que se origina en las denominadas c\u00e9lulas basales o escamosas. Tiempo despu\u00e9s de comprobar los efectos da\u00f1inos de los rayos UVA y UVB, la industria farmac\u00e9utica desarroll\u00f3 compuestos que bloquean esas dos bandas de radiaci\u00f3n con eficiencia. Pero ahora comienza a constatarse que eso podr\u00eda no ser suficiente. \u201cLos filtros tan s\u00f3lo protegen contra los rayos ultravioleta, por ello, cuando informan que protegen la piel, eso es algo incompleto\u201d, explica Baptista. \u201cUn aspecto importante es la reglamentaci\u00f3n de los envases y de la publicidad, para no suministrar informaci\u00f3n enga\u00f1osa\u201d. \u00c9sta, por cierto, es una cuesti\u00f3n relevante que generalmente tarda en resolverse. Baptista recuerda el caso de la radiaci\u00f3n UVA. Si bien se comprob\u00f3 su efecto da\u00f1ino hace unos 30 a\u00f1os, reci\u00e9n en 2013 se oblig\u00f3 a los fabricantes a especificar en los envases si el producto proteg\u00eda contra uno o los dos tipos de radiaci\u00f3n UV.<\/p>\n<p>Baptista obtuvo los primeros indicios de que la luz visible tambi\u00e9n pod\u00eda ser perjudicial en 2011, en test que revelaron que, al interactuar con la melanina pura o la melanina del vello corporal, surg\u00eda el ox\u00edgeno singlete. \u201cEl descubrimiento del efecto nocivo de los UVA hace algunas d\u00e9cadas derrumb\u00f3 el dogma que planteaba que los UVB eran la \u00fanica banda del espectro solar que ocasionaba da\u00f1os en la piel\u201d, comenta Baptista. \u201cAhora es necesario romper con el dogma de que ese efecto nocivo tan s\u00f3lo aparece a causa de los rayos UV\u201d.<\/p>\n<p>Pero, para arribar a una demostraci\u00f3n integral del efecto carcinog\u00e9nico de la luz visible, a\u00fan resta, al menos, otra etapa. Se debe comprobar que la lesi\u00f3n en el ADN provocada por la luz visible conduce a alteraciones profundas (mutaciones) en los genes. \u201cSe necesitar\u00e1n realizar pruebas en animales y luego ensayos en seres humanos; pero, si se confirma, \u00e9se ser\u00e1 un descubrimiento importante\u201d, dice Jo\u00e3o Duprat Neto, cirujano oncol\u00f3gico y director del N\u00facleo de C\u00e1ncer de Piel del A. C. Camargo Cancer Center. \u201cEs posible que esos datos promuevan el desarrollo de protectores de piel m\u00e1s eficientes\u201d.<\/p>\n<p>Mientras no aparezcan protectores que tambi\u00e9n filtren la luz visible, la mejor forma de protegerse del c\u00e1ncer de piel consiste en evitar una excesiva exposici\u00f3n al Sol. Pero s\u00f3lo si es excesiva, porque se debe considerar otro factor: la luz solar es fundamental para que la piel sintetice la vitamina D, importante para prevenir la osteoporosis y otras enfermedades de los huesos. Seg\u00fan el dermat\u00f3logo Marco Ant\u00f4nio Oliveira, tambi\u00e9n del N\u00facleo de C\u00e1ncer de Piel del A. C. Camargo, aquellos que presentan mayor riesgo de desarrollar c\u00e1ncer de piel deben sustituir la exposici\u00f3n al Sol por el consumo de suplementos de vitamina D, cuya producci\u00f3n decrece luego de los 40 a\u00f1os, con el envejecimiento de la piel. \u201cEs importante recordar que el uso de filtros solares es fundamental\u201d, dice Oliveira. \u201cEntre las nuevas generaciones, mejor informadas acerca de los efectos del Sol y que utilizan m\u00e1s los protectores, la incidencia del c\u00e1ncer ha descendido ostensiblemente\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Fotosensibilizaci\u00f3n en las ciencias de la vida (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/57836\/fotossensibilizacao-nas-ciencias-da-vida\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 12\/ 50680-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Maur\u00edcio da Silva Baptista (Instituto de Qu\u00edmica\/ USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 3.067.571,88 (FAPESP).<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Redoxoma (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/58576\/redoxoma\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 13\/ 07937-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid); <strong>Investigador responsable<\/strong> Ohara Augusto (Instituto de Qu\u00edmica\/ USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 20.674.781,25 (para todo el proyecto) (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nCHIARELLI NETO, O. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0113266\" target=\"_blank\">Melanin photosensitization and the effect of visible light on epithelial cells<\/a>. <strong>PLoS ONE<\/strong>. 18 nov. 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La luz visible tambi\u00e9n puede causar c\u00e1ncer de piel","protected":false},"author":545,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[280,328],"coauthors":[1498],"class_list":["post-188734","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-bioquimica-es","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188734","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/545"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=188734"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188734\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=188734"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=188734"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=188734"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=188734"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}