{"id":188938,"date":"2015-02-18T15:47:59","date_gmt":"2015-02-18T17:47:59","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=188938"},"modified":"2015-06-30T18:21:44","modified_gmt":"2015-06-30T21:21:44","slug":"un-secreto-de-la-paternidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-secreto-de-la-paternidad\/","title":{"rendered":"Un secreto de la paternidad"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_188939\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-188939\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0032.jpg\" alt=\"Tit\u00ed com\u00fan: caracterizado por gemelos y cuidado paternal\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0032.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0032-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0032-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo C\u00e9sar<\/span>Tit\u00ed com\u00fan: caracterizado por gemelos y cuidado paternal<span class=\"media-credits\">Eduardo C\u00e9sar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una hormona toma parte decisivamente en la contracci\u00f3n uterina en el momento del parto, en la liberaci\u00f3n de la leche durante la lactancia, en la modulaci\u00f3n del comportamiento social y en la formaci\u00f3n de los lazos sociales y afectivos. Se trata de la oxitocina, que hasta hace poco era considerada inmutable en los mam\u00edferos. Y esto no resulta sorprendente, dada la importancia de sus funciones. Pero en los \u00faltimos a\u00f1os, cient\u00edficos detectaron variaciones de la misma en primates, que ahora han sido corroboradas y ampliadas por un grupo coordinado por la genetista Maria C\u00e1tira Bortolini, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS). Es m\u00e1s, los resultados tambi\u00e9n vinculan esas alteraciones a la actividad paterna del cuidado de las cr\u00edas. \u201cEl desaf\u00edo que plantea Bortolini resulta fundamental con respecto al rol del padre\u201d, afirma el fisi\u00f3logo Aldo Lucion, tambi\u00e9n de la UFRGS y colaborador en el trabajo, entusiasmado con los resultados que abren el camino hacia nuevos planteos.<\/p>\n<p>El estudio analiz\u00f3 la composici\u00f3n de la oxitocina y de un receptor para esa hormona en 29 especies de primates, entre los que figuraban 20 monos del Nuevo Mundo (Am\u00e9rica del Sur yCentral), a partir de muestras cedidas por el veterinario Alcides Pissinatti, del Centro de Primatolog\u00eda de R\u00edo de Janeiro. El grupo de Bortolini analiz\u00f3 las secuencias gen\u00e9ticas que proveen las instrucciones para la confecci\u00f3n de las mol\u00e9culas mediante un modelo estad\u00edstico que compara las alteraciones en los linajes con lo que ser\u00eda esperable si la selecci\u00f3n natural no impulsara la evoluci\u00f3n hacia ning\u00fan lado y las mutaciones ocurrieran al azar, una situaci\u00f3n de neutralidad, en la jerga evolutiva. \u201cNotamos que en Cebidae, el patr\u00f3n escapa a la neutralidad\u201d, resume la investigadora, en referencia a la familia que agrupa a buena parte de los monos sudamericanos y 16 de las especies estudiadas. El trabajo fue el resultado de maestr\u00eda del colombiano Pedro Vargas-Pinilla, alumno de Bortolini con la codirecci\u00f3n de la genetista Vanessa Paix\u00e3o C\u00f4rtes, tambi\u00e9n <em>ga\u00facha<\/em>, quien implement\u00f3 este tipo de an\u00e1lisis en la UFRGS y actualmente es docente en la Universidad Federal de Bah\u00eda (Ufba).<\/p>\n<div id=\"attachment_188940\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-188940\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0200.jpg\" alt=\"La oxitocina var\u00eda en los monos americanos, tales como el tit\u00ed le\u00f3n de cara negra (Leontopithecus caissara)...\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0200.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0200-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0200-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo C\u00e9sar<\/span>La oxitocina var\u00eda en los monos americanos, tales como el tit\u00ed le\u00f3n de cara negra (<em>Leontopithecus caissara<\/em>)&#8230;<span class=\"media-credits\">Eduardo C\u00e9sar<\/span><\/p><\/div>\n<p>La detecci\u00f3n de una actividad espec\u00edfica de la selecci\u00f3n natural en una hormona tan esencial de por s\u00ed llama la atenci\u00f3n, puesto que la evoluci\u00f3n adhiere a la m\u00e1xima \u201cequipo que va ganando no se modifica\u201d, en sistemas que no pueden fallar. Hasta ahora, las variaciones en la oxitocina s\u00f3lo han sido halladas en el linaje que surgi\u00f3 hace unos 30 millones de a\u00f1os y dio origen a los monos del Nuevo Mundo. Son cinco tipos distintos, con peque\u00f1as diferencias, que se manifiestan de manera uniforme en los linajes donde se establecieron: cuando el estudio evalu\u00f3 a otros individuos de una misma especie, esa variante se hallaba presente en todos. En tanto, la oxitocina del ser humano, un primate que surgi\u00f3 en el Viejo Mundo (\u00c1frica), es igual a la del rat\u00f3n. Se estima que el ancestro com\u00fan entre ambos animales vivi\u00f3 hace 70 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Este descubrimiento resulta a\u00fan m\u00e1s interesante cuando se\u00a0 cotejan las alteraciones gen\u00e9ticas con el comportamiento de los padres. Entre las 12 especies de calitr\u00edcidos \u2012tit\u00edes o micos\u2012 que intervinieron en el estudio (que forman parte de la familia Cebidae), en casi todas es com\u00fan la gestaci\u00f3n y el nacimiento de gemelos, y en todas ellas, los machos tienen tendencia a cuidar a las cr\u00edas, un comportamiento infrecuente cuando se considera a la totalidad de los mam\u00edferos. Basta con imaginarse a un animal peque\u00f1o como el tit\u00ed brincando de rama en rama y cargando dos cr\u00edas que, al nacer, suman casi un 20% del peso de una hembra. Es obvio que esas madres necesitan ayuda. \u201cEl valor adaptativo de una alteraci\u00f3n es mayor en aquel conjunto de organismos\u201d, explica Bortolini, algo que se refleja en el hecho de que la oxitocina no se mantenga inmutable en ese linaje. Para ella, es cierto que existen variables moleculares detr\u00e1s de ese comportamiento. Pero falta identificarlas. \u201cUn desaf\u00edo para las ciencias biol\u00f3gicas radica en establecer la conexi\u00f3n entre genotipo y fenotipo\u201d, afirma, en referencia a la manifestaci\u00f3n de la informaci\u00f3n gen\u00e9tica en el organismo.<\/p>\n<div id=\"attachment_188941\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-188941\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0134.jpg\" alt=\"...pero no en los africanos, como el chimpanc\u00e9 \" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0134.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0134-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/oxitocina_EDU_0134-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo C\u00e9sar<\/span>&#8230;pero no en los africanos, como el chimpanc\u00e9<span class=\"media-credits\">Eduardo C\u00e9sar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Otros c\u00e9bidos, los marikin\u00e1s o aotus [micos nocturnos], tambi\u00e9n presentan una alteraci\u00f3n en la oxitocina y los padres cumplen un rol activo en el cuidado de las cr\u00edas, aunque no es frecuente que tengan gemelos. En tanto, el saimiri o mono ardilla posee esa alteraci\u00f3n, pero no se caracteriza por el cuidado paterno, siendo uno de los ejemplos de que no existe una relaci\u00f3n absoluta entre la hormona y el comportamiento.<\/p>\n<p>Para comprender el efecto de esas alteraciones, falta averiguar exactamente cu\u00e1l es la diferencia en el funcionamiento de la oxitocina modificada. En un an\u00e1lisis preliminar, el grupo del sur de Brasil compar\u00f3 las mol\u00e9culas alteradas con la estructura tridimensional que estaba disponible para esa hormona y not\u00f3 que las configuraciones principales responsables de las interacciones entre prote\u00ednas, esenciales para el funcionamiento primordial de la oxitocina, se mantienen (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2015\/02\/18\/un-origami-molecular\/?\" target=\"_blank\"><em>lea el reportaje en la p\u00e1gina 54<\/em><\/a>). Pero con sutiles diferencias en las cadenas laterales de la mol\u00e9cula. \u201cSuponemos que esas alteraciones intervienen en la afinidad de la oxitocina con los receptores, o incrementan la cantidad de receptores con que ella es capaz de interactuar\u201d, sospecha Bortolini.<\/p>\n<p>La investigador planea la realizaci\u00f3n de una prueba de afinidad con receptores empleando mol\u00e9culas que ser\u00e1n sintetizadas en laboratorio por el bi\u00f3logo Claudio da Costa Neto, de la Facultad de Medicina del campus de Ribeir\u00e3o Preto de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FMRP-USP). El grupo de Aldo Lucion tambi\u00e9n utilizar\u00e1 esas mismas mol\u00e9culas en experimentos conductuales. \u201cRociaremos esa sustancia sobre las narices de ratas machos y observaremos su comportamiento en el cuidado de las cr\u00edas\u201d, proyecta el fisi\u00f3logo de la UFRGS. El experimento se iniciar\u00e1 pronto, ni bien se obtenga la autorizaci\u00f3n \u00e9tica para el manejo de los animales y \u00e9stos se adapten al ambiente experimental, un proceso que puede demorar alrededor de dos meses.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/050-053_oxitocina_228.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-188942\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/050-053_oxitocina_228-300x185.jpg\" alt=\"050-053_oxitocina_228\" width=\"290\" height=\"179\" \/><\/a>De acuerdo con la experiencia de Lucion, los machos de las ratas de laboratorio no se ocupan directamente de su prole, pero \u201cpermiten que la madre se dedique plenamente al cuidado maternal\u201d. Un ejemplo de ello es cederles los mejores espacios (m\u00e1s protegidos) de sus cubiles artificiales a las hembras y a su prole durante el per\u00edodo de lactancia. \u201cSospechamos que podr\u00edan desarrollar un comportamiento familiar m\u00e1s completo\u201d. Eso es lo que sucede con muchos primates, seg\u00fan revela el estudio de sus colegas genetistas encabezados por Bortolini.<\/p>\n<p>El laboratorio de Lucion desde hace a\u00f1os estudia, por medio de experimentos, el efecto de la oxitocina sobre el comportamiento, principalmente en ratas. \u201cSabemos que esa hormona subyace en la conformaci\u00f3n de los v\u00ednculos afectivos y cumple un rol fundamental desde el nacimiento\u201d, explica. \u201cCuando nace una cr\u00eda de mam\u00edfero, el primer desaf\u00edo radica en ubicar la mama de la madre\u201d, ejemplifica. Cuando existe una deficiencia en la producci\u00f3n de oxitocina, tal como ocurre en las personas que padecen el s\u00edndrome de Prader-Willi, una anomal\u00eda gen\u00e9tica, el beb\u00e9 no busca el pecho. En la naturaleza, un reci\u00e9n nacido con ese problema dif\u00edcilmente sobreviva.<\/p>\n<p>Lucion subraya la importancia del cuidado materno en la evoluci\u00f3n de los mam\u00edferos, que en su mayor\u00eda se concentran en la producci\u00f3n de una menor cantidad de cr\u00edas para dedicarse a la supervivencia de cada uno. Entre los peces, por ejemplo, es distinto, puesto que lanzan cientos de huevos al agua, cada uno por su cuenta. La propia oxitocina, seg\u00fan el investigador, se encargar\u00eda de asegurar la dedicaci\u00f3n materna, que omite malestares y supera enormes demandas energ\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Experimentos anteriores realizados en el grupo tambi\u00e9n revelaron que las experiencias durante el per\u00edodo de gestaci\u00f3n afectan el funcionamiento de la oxitocina. El estr\u00e9s prenatal modifica el n\u00famero de receptores de oxitocina y vasopresina (que tambi\u00e9n interact\u00faan con la oxitocina) en los embriones y causa deficiencias en la memoria social y en las interacciones, seg\u00fan revel\u00f3 el art\u00edculo publicado en 2013 en la revista <em>Neurochemical Research<\/em>.<\/p>\n<p>Estos hallazgos, en conjunto, constituyen meras sugerencias de la complejidad y la importancia de la formaci\u00f3n de los lazos sociales y de la relaci\u00f3n entre los padres y sus proles. La rara confluencia entre un estudio evolutivo, del tipo de los que generalmente quedan entre el laboratorio molecular y la computadora, y experimentos conductuales, marca toda la diferencia para entender algo m\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>VARGAS-PINILLA, P. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.pnas.org\/content\/112\/1\/88.long\" target=\"_blank\">Evolutionary pattern in the OXT-OXTR system in primates: Coevolution and positive selection footprints<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. v. 112, n. 1, p. 88-93. 6 ene. 2015.<br \/>\nSOUZA, M. A. de <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007%2Fs11064-013-1049-5\" target=\"_blank\">Prenatal stress produces social behaviour deficits and alters the number of oxytocin and vasopressin neurons in adult rats<\/a>. <strong>Neurochemical Research<\/strong>. v. 38, n. 7, p. 1479-89. 30 abr. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cuidado paterno son comunes en los monos con alteraciones en la oxitocina","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,280],"coauthors":[95],"class_list":["post-188938","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-bioquimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188938","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=188938"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188938\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=188938"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=188938"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=188938"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=188938"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}