{"id":188955,"date":"2015-02-18T16:18:38","date_gmt":"2015-02-18T18:18:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=188955"},"modified":"2015-06-30T16:23:00","modified_gmt":"2015-06-30T19:23:00","slug":"convivencia-incierta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/convivencia-incierta\/","title":{"rendered":"Convivencia incierta"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_188957\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-188957\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Preguica_Eremotherium_Rodolfo-Nogueira.jpg\" alt=\"Representaci\u00f3n art\u00edstica del Eremotherium laurillardi, un perezoso gigante terrestre que vivi\u00f3 en Am\u00e9rica hace alrededor de 12 mil a\u00f1os\" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Preguica_Eremotherium_Rodolfo-Nogueira.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Preguica_Eremotherium_Rodolfo-Nogueira-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Preguica_Eremotherium_Rodolfo-Nogueira-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">RODOLFO NOGUEIRA<\/span>Representaci\u00f3n art\u00edstica del <em>Eremotherium laurillardi<\/em>, un perezoso gigante terrestre que vivi\u00f3 en Am\u00e9rica hace alrededor de 12 mil a\u00f1os<span class=\"media-credits\">RODOLFO NOGUEIRA<\/span><\/p><\/div>\n<p>El paleont\u00f3logo M\u00e1rio Dantas era alumno de doctorado en agosto de 2010 cuando hall\u00f3 dos fragmentos de un f\u00f3sil que encajaban perfectamente y formaban un cono puntiagudo. Bajo el sol del nordeste de Brasil, \u00e9l y otros colegas observaban en detalle un amontonamiento de huesos fosilizados de animales prehist\u00f3ricos hallados en la finca S\u00e3o Jos\u00e9, en el municipio de Po\u00e7o Redondo, estado de Sergipe. \u201cPens\u00e9 que ser\u00eda un diente de un tigre dientes de sable, pero me qued\u00f3 la duda\u201d, recuerda Dantas, actualmente profesor del Instituto Multidisciplinario de Salud de la Universidad Federal de Bah\u00eda (Ufba).<\/p>\n<p>Ahora, luego de m\u00faltiples an\u00e1lisis y una dataci\u00f3n m\u00e1s certera, Dantas y sus colaboradores est\u00e1n convencidos de que el f\u00f3sil es un diente de un perezoso gigante que fue tallado por seres humanos. Un paleoaborigen que habit\u00f3 en aquella regi\u00f3n habr\u00eda pulido el diente \u2012que originalmente presentaba la forma de un largo bast\u00f3n rectangular\u2012 hasta transformarlo en una punta, luego de la muerte del animal, hace alrededor de 12.500 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Con ese resultado, aumenta el n\u00famero de evidencias, todas a\u00fan controvertidas, de que las poblaciones prehist\u00f3ricas de Brasil convivieron con la megafauna del Cuaternario, animales de gran porte, tales como los tigres dientes de sable y los perezosos gigantes. Esos animales habr\u00edan vivido en Am\u00e9rica hace entre 2,6 millones de a\u00f1os y 12 mil a\u00f1os. Una parte se extingui\u00f3 cuando los seres humanos comenzaron a poblar el continente. \u201cEn Am\u00e9rica del Norte hay sitios bien documentados con evidencias de que el hombre mataba o manipulaba el cuerpo de animales de la megafauna\u201d, comenta el bi\u00f3logo Alex Hubbe, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), quien recientemente analiz\u00f3 posibles vestigios de la convivencia entre seres humanos y animales de la megafauna en Brasil. En Am\u00e9rica del Sur hay menos sitios, algunos en Argentina y otros en Brasil. \u201cAqu\u00ed, las evidencias son dudosas\u201d, afirma.<\/p>\n<p><strong>Desconfianza<br \/>\n<\/strong>En 2010, Dantas y el arque\u00f3logo Alb\u00e9rico de Queiroz, de la Universidad Federal de Sergipe, ya hab\u00edan notado algo raro en el diente f\u00f3sil. \u201cCon ayuda de lupas, observamos en los costados y en la parte posterior del diente marcas profundas y paralelas, demasiado uniformes como para estar hechas al azar, que indicaban que alguien las hizo con la intenci\u00f3n de tallar el objeto\u201d, dice Dantas. \u201cSi las marcas hubiesen sido producto del arrastre de las aguas o por el pisoteo de animales, ser\u00edan superficiales y tendr\u00edan distintas orientaciones\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/056-057_dentepreguica-228.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-188958\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/056-057_dentepreguica-228-289x300.jpg\" alt=\"056-057_dentepreguica 228\" width=\"289\" height=\"300\" \/><\/a>Dantas not\u00f3 que los extremos de las marcas eran suaves, y suger\u00edan que hab\u00edan sido realizadas antes de que el diente se fosilizara. Algo que llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue que el color del material era el mismo en la superficie y en los surcos, lo cual indica que estos \u00faltimos son tan antiguos como el propio diente.<\/p>\n<p>A\u00f1os atr\u00e1s, el paleont\u00f3logo le mostr\u00f3 su hallazgo a su colega C\u00e1stor Cartelle, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Minas Gerais, uno de los principales expertos en megafauna brasile\u00f1a. Al principio, Cartelle sostuvo que el f\u00f3sil ser\u00eda la punta de un colmillo de tigre dientes de sable. Reci\u00e9n cambi\u00f3 de idea tras la publicaci\u00f3n del art\u00edculo de Dantas en 2012, cuando Jorge Ferigolo, paleont\u00f3logo de la Fundaci\u00f3n Zoobot\u00e1nica de Rio Grande do Sul, le ayud\u00f3 al investigador de la Ufba a confirmar que la estructura interna del diente pertenec\u00eda, sin lugar a duda, a la \u00fanica especie de perezoso gigante que habit\u00f3 en el nordeste brasile\u00f1o, el <em>Eremotherium laurillardi<\/em>. \u201cEl diente de perezoso es cuadrado\u201d, explica el paleont\u00f3logo Mario Cozzuol, de la Universidad Federal de Minas Gerais, quien dirigi\u00f3 el doctorado de Dantas y tambi\u00e9n tard\u00f3 en convencerse. \u201cQueda claro que una lasca de ese diente fue tallada y pulida para que pareciera una punta; la duda radicaba en saber cu\u00e1ndo hab\u00eda ocurrido eso\u201d.<\/p>\n<p>Si utilizase el m\u00e9todo de dataci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan, Dantas necesitar\u00eda extraer 10 gramos de col\u00e1geno del hueso fosilizado, lo cual destruir\u00eda al diente. En lugar de eso, prefiri\u00f3 emplear un m\u00e9todo menos agresivo, al que s\u00f3lo tuvo acceso el a\u00f1o pasado. Esa estrategia, que permite medir el carbono 14 depositado en el mineral apatita, requiere una muestra bastante menor (menos de 3 gramos). Con ese m\u00e9todo, un laboratorio en Estados Unidos determin\u00f3 que el diente tendr\u00eda entre 12.742 y 12.562 a\u00f1os. Esa edad es cercana a la de la evidencia m\u00e1s antigua de asentamientos humanos en Sergipe. Recientemente, los arque\u00f3logos hallaron vestigios de hogueras realizadas hace 11 mil a\u00f1os en Canind\u00e9, una localidad vecina a Po\u00e7o Redondo y famosa por las cer\u00e1micas y herramientas de piedra elaboradas por paleoabor\u00edgenes.<\/p>\n<p>Hubbe acota que el m\u00e9todo de dataci\u00f3n que utiliz\u00f3 Dantas no es aceptado por la mayor\u00eda de los cient\u00edficos, porque es menos preciso. \u201cEl trazado de las marcas en huesos y dientes tambi\u00e9n son evidencias problem\u00e1ticas\u201d, dice. \u201cLos procesos naturales pueden imitar el trabajo humano\u201d. En cuanto a la coloraci\u00f3n, Hubbe recuerda que el diente podr\u00eda haber sido te\u00f1ido completamente en otro color mediante alg\u00fan proceso natural que haya ocurrido despu\u00e9s de que fuera supuestamente pulido y quedara en ese dep\u00f3sito. \u201cTodo lo que ellos [Dantas y sus colaboradores] argumentan podr\u00eda haber ocurrido\u201d, dice Hubbe. \u201cPero es necesario conocer mejor la historia de la formaci\u00f3n del dep\u00f3sito de f\u00f3siles donde se encontr\u00f3 el diente antes de que se puedan emitir conclusiones robustas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn ese mismo sitio hallamos fragmentos de cer\u00e1mica y herramientas de piedra, pero todo fuera de contexto\u201d, reconoce Dantas. El sitio de Po\u00e7o Redondo constituye lo que los sergipanos denominan \u201ctanque\u201d. Son depresiones naturales del terreno llenas de sedimentos acumulados durante miles de a\u00f1os. Y se aloja en \u00e9l un tesoro para los paleont\u00f3logos: esqueletos de animales que murieron en las cercan\u00edas y que las lluvias arrastraron hacia all\u00ed. Dantas y sus colegas hallaron f\u00f3siles de 13 especies distintas, cuyas edades variaban entre 27mil y 11 mil a\u00f1os. \u201cPero el agua revuelve todo, mezclando f\u00f3siles y artefactos con edades distintas\u201d, explica el investigador, quien espera poder mapear un d\u00eda las marcas en el diente del perezoso vali\u00e9ndose de un microscopio electr\u00f3nico, para reconstruir mejor la manera en que se hicieron. \u201cUn estudio as\u00ed, pondr\u00eda punto final a la discusi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nDANTAS, M. A. T. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1040618214006922\" target=\"_blank\">Dated evidence of the interaction between humans and megafauna in the late Pleistocene of Sergipe state, Northeastern Brazil.<\/a> <strong>Quaternary International<\/strong>.\u00a0 v. 352, p. 197-99. oct. 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Paleoabor\u00edgenes convivieron con perezosos gigantes hace 12.500 a\u00f1os","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[324],"coauthors":[103],"class_list":["post-188955","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188955","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=188955"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188955\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=188955"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=188955"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=188955"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=188955"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}