{"id":189000,"date":"2015-02-18T17:28:58","date_gmt":"2015-02-18T19:28:58","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=189000"},"modified":"2015-06-30T17:35:18","modified_gmt":"2015-06-30T20:35:18","slug":"el-historiador-y-su-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-historiador-y-su-tiempo\/","title":{"rendered":"El historiador y su tiempo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-189001\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Historiografia_Abre.jpg\" alt=\"Historiografia_Abre\" width=\"290\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Historiografia_Abre.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Historiografia_Abre-120x165.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Historiografia_Abre-250x344.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ALEXANDRE CAMANHO<\/span>En el taller del historiador, la historia es un arte minucioso. Requiere t\u00e9cnicas, instrumentos, herramientas con rigor cient\u00edfico y refinamiento literario; y una generosa pincelada de conocimiento te\u00f3rico. No en vano se considera que la conciliaci\u00f3n entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica constituye un gran desaf\u00edo. Y en dicha conciliaci\u00f3n reside la propuesta del historiador Jos\u00e9 Jobson de Andrade Arruda en el libro <em>Historiografia: teor\u00eda e pr\u00e1tica <\/em>(Alameda, 2014), en cuyas primeras p\u00e1ginas surge la famosa frase de Goethe: \u201cAmigo m\u00edo, todas las teor\u00edas son grises; solamente est\u00e1 lozano el \u00e1rbol dorado de la vida\u201d. El historiador advierte de ese modo que no hay que esgrimir los principios te\u00f3ricos como \u201cverdades absolutas\u201d, pues la teor\u00eda se deslizar\u00eda hacia la ideolog\u00eda. Para Jobson, es necesario equilibrarse entre la precisi\u00f3n emp\u00edrica y la teorizaci\u00f3n: \u201cNo es cuesti\u00f3n de ejercer la ret\u00f3rica te\u00f3rica en el vac\u00edo; ni lo es \u00fanicamente la pl\u00e9tora de experimentos pr\u00e1cticos sin una costura te\u00f3rica que los ilumine, pues la interpenetraci\u00f3n entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica conduce al\u00a0logos, esto es, a la raz\u00f3n comprensiva\u201d.<\/p>\n<p>Jobson entiende a la historiograf\u00eda como un an\u00e1lisis cr\u00edtico de las obras hist\u00f3ricas, los historiadores y sus tiempos. \u201cHistoria e historiograf\u00eda no son sin\u00f3nimos. De un lado est\u00e1 la historia, y los historiadores procuran captar fragmentos del tiempo de esa historia. Del otro lado est\u00e1 la historiograf\u00eda, que aspira a producir un conocimiento sobre la historia y sus circunstancias\u201d, considera. El autor dedica los cap\u00edtulos iniciales de su nuevo libro a la teor\u00eda, pero ilustra la pr\u00e1ctica en los cap\u00edtulos dedicados al an\u00e1lisis de las obras de intelectuales tales como Alice Canabrava (1911-2003), Fernando Novais y Jos\u00e9 da Silva Lisboa, el vizconde de Cairu (1756-1835). Aparte de los brasile\u00f1os, hay dos historiadores extranjeros: Stuart Schwartz y Christopher Hill (1912-2003). El texto se completa con la aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo historiogr\u00e1fico propuesto en dos temas referentes a la tem\u00e1tica de los imperios ib\u00e9ricos en la modernidad.\u00a0\u201cFrente a esta diversidad de autores de ayer y de hoy, pretendo destacar la posibilidad de aplicar el m\u00e9todo historiogr\u00e1fico a distintas \u00e9pocas, a diferentes int\u00e9rpretes de la realidad. Pretend\u00ed entonces reposicionar cuestiones metodol\u00f3gicas mostrando trabajos emp\u00edricos que le dan sustentaci\u00f3n a la teor\u00eda\u201d, dice Jobson.<\/p>\n<p>Fue un largo camino \u201cde regreso a casa\u201d. Doctor en Historia Moderna por la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP) en 1973, Jobson se dividi\u00f3 en otros tiempos entre Brasilia y S\u00e3o Paulo: mientras compon\u00eda el cuerpo docente de cursillo Objetivo, fue director de Ciencias Humanas y Sociales Aplicadas del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), jefe del Departamento de Historia y del Instituto de Prehistoria de la USP, y promovi\u00f3 la fusi\u00f3n de los museos que actualmente forman el Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de dicha universidad. Durante las vacaciones escrib\u00eda libros did\u00e1cticos, tales como las series <em>Hist\u00f3ria moderna e contempor\u00e2nea <\/em>y<em> Hist\u00f3ria antiga e medieval<\/em>. Posteriormente, el historiador transit\u00f3 entre las ciudades de Bauru, Campinas y S\u00e3o Paulo, en la \u00e9poca en que se convirti\u00f3 en vicepresidente de la FAPESP (1995-1997), en docente del Instituto de Econom\u00eda de la Universidad de Campinas (Unicamp) y en editor de Editora da Universidade do Sagrado Cora\u00e7\u00e3o \u2012 Edusc.<\/p>\n<p>Pese a que nunca se alej\u00f3 oficialmente de la USP, Jobson, ahora con 72 a\u00f1os, est\u00e1 de regreso. Actualmente es profesor s\u00e9nior del Programa de Posgrado en Historia Econ\u00f3mica de la USP y l\u00edder del Grupo de Estudios Historiogr\u00e1ficos Iberoamericanos, junto a la historiadora Laura de Mello e Souza, que se aloja en la c\u00e1tedra Jaime Cortes\u00e3o. El investigador se dedica en estos momentos a la finalizaci\u00f3n de una decena de art\u00edculos y tres libros. <em>Historiografia<\/em>, el primero de esta nueva cosecha, es fruto de Historiograf\u00eda: Teor\u00eda y Pr\u00e1ctica, la materia que dict\u00f3 en 2012, y que le dio marco a su retorno a las aulas de la Ciudad Universitaria de la USP, en S\u00e3o Paulo. \u201cEstaba alejado de la USP desde 1998\u201d, dice. \u201cAl volver me encontr\u00e9 con estudiantes brillantes, como Eduardo Peruzzo, Leandro Villarino, Roberto Pereira Silva y con el profesor Alberto Luiz Schneider, quienes incentivaron la transformaci\u00f3n de ese curso que dict\u00e9 en un libro, que aspira a contribuir con la formaci\u00f3n de j\u00f3venes historiadores.\u201d<\/p>\n<p>Para ese libro, Jobson reuni\u00f3 art\u00edculos antiguos que fueron totalmente reformulados, y tambi\u00e9n in\u00e9ditos. Justific\u00f3 la decisi\u00f3n de publicarlos como libro al considerar que, luego de 50 a\u00f1os de dedicaci\u00f3n acad\u00e9mica ininterrumpida y de investigaci\u00f3n constante, a\u00fan tendr\u00eda algo nuevo que decir, fundamentalmente a las nuevas generaciones.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-189002\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Historiografia_Vinheta.jpg\" alt=\"Historiografia_Vinheta\" width=\"290\" height=\"265\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Historiografia_Vinheta.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Historiografia_Vinheta-120x110.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Historiografia_Vinheta-250x228.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ALEXANDRE CAMANHO<\/span>A los j\u00f3venes historiadores<br \/>\n<\/strong>La novedad que propone el investigador constituye una s\u00edntesis y, al mismo tiempo, una invitaci\u00f3n. \u201cLa historia se encuentra en perpetua renovaci\u00f3n. Y al cabo de un cierto tiempo, se produce una consolidaci\u00f3n y un salto, una actualizaci\u00f3n del conocimiento. Desde la d\u00e9cada de 1950, luego de la publicaci\u00f3n de <em>El Mediterr\u00e1neo, <\/em>de Fernand Braudel, prevaleci\u00f3 un determinado m\u00e9todo, que privilegiaba la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica y social\u201d, explica. \u201cDespu\u00e9s, a finales de la d\u00e9cada de 1970, con <em>Montaillou<\/em>, de Le Roy Ladurie, otro salto gener\u00f3 un nuevo paradigma de interpretaci\u00f3n de la historia, una \u2018nueva\u2019 historia, arraigada en la cultura\u201d. Con todo, Jobson pondera que esas historias no son excluyentes: \u201cAl contrario: dialogan entre s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Jobson vivi\u00f3 emp\u00edricamente, como estudiante y como docente, la efervescencia intelectual de aquellos tiempos. Por una parte, en los a\u00f1os 1960 y 1970, asisti\u00f3 a una cierta hegemon\u00eda de la historia econ\u00f3mica, de fundamentaci\u00f3n marxista. Por otra parte, a partir de los a\u00f1os 1970 y hasta el a\u00f1o 2000, vio la predominancia de la historia cultural. \u201cEs una cuesti\u00f3n de \u00e9nfasis. De un lado prevalece la ideolog\u00eda. Del otro, el imaginario. Pero es necesario estar atentos a los argumentos de sus l\u00edneas que, desde mi perspectiva, no son excluyentes. Es posible dialogar. Esa s\u00edntesis constituye un nuevo salto: en eso estaba pensando al proponer algo nuevo en el libro. \u00bfY qu\u00e9 tengo para decir? Pues bien, que la historia est\u00e1 viva. Y ahora nos invita al di\u00e1logo entre la cultura y la econom\u00eda\u201d, afirma el autor.<\/p>\n<p>Si la historia econ\u00f3mica part\u00eda de una perspectiva de gran angular (la macrohistoria), y la historia cultural de un foco muy espec\u00edfico (la microhistoria), Jobson les propone a los j\u00f3venes historiadores una mirada m\u00e1s atenta hacia ambas cuestiones. \u201cLes queda pues un movimiento complejo a los historiadores, como tarea inagotable: no descuidar los detalles, la filigrana, pero tampoco dejar de inscribirla en la pantalla amplia de la macrohistoria\u201d, recomienda.<\/p>\n<p>El investigador, autor de <em>Uma col\u00f4nia entre dois imp\u00e9rios<\/em>: <em>A abertura dos portos brasileiros 1800-1808 <\/em>(Alameda, 2008), procur\u00f3 privilegiar esos di\u00e1logos. Entre tantas experiencias, una quiz\u00e1 haya contribuido especialmente para culminar en esa s\u00edntesis. En ese momento, en el Instituto de Econom\u00eda de la Unicamp, el historiador tomo parte en el proyecto tem\u00e1tico intitulado \u201cLas dimensiones del Imperio Portugu\u00e9s\u201d, entre 2005 y 2010, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP. Coordinado por Laura de Mello e Souza, trabajaron en dicho proyecto las historiadoras Leila Mezan Algranti y Vera Lucia Amaral Ferlini. El mismo congreg\u00f3 a investigadores con distintas vocaciones, y promovi\u00f3 el intercambio de ideas en el marco de reuniones peri\u00f3dicas. Pensando en la continuidad de ese di\u00e1logo entre la cultura y la econom\u00eda, especialmente con las nuevas generaciones, Jobson dictar\u00e1 un curso de posgrado intitulado Historia Econ\u00f3mica e Historia Cultural: Teor\u00eda y Pr\u00e1ctica, entre marzo y junio de 2015, en colaboraci\u00f3n con la soci\u00f3loga Maria Arminda do Nascimento Arruda, actualmente prorrectora de Cultura y Extensi\u00f3n Universitaria de la USP.<\/p>\n<p>Desde hace tiempo, Maria Arminda, que es la esposa de Jobson, es su principal interlocutora intelectual. Otra interacci\u00f3n intelectual sumamente significativa se concret\u00f3 con el historiador Fernando Novais, profesor em\u00e9rito de la USP, a quien le dedic\u00f3 uno de los cap\u00edtulos de <em>Historiografia<\/em>. \u201cA Novais le encantan los chistes. Y dec\u00eda bromeando, pero con fundamento: \u2018Soy un marxista pascaliano\u2019. La explicitaci\u00f3n de ese fundamento fue mi idea en el cap\u00edtulo\u201d, comenta el investigador. \u201cEl libro de Jobson es sumamente importante, sin lugar a dudas. Tambi\u00e9n escribo sobre historiograf\u00eda, pero partiendo de una l\u00ednea diferente. No son oposiciones, sino distintos abordajes\u201d, comenta Novais, autor de <em>Aproxima\u00e7\u00f5es: Estudos de hist\u00f3ria e historiografia <\/em>(Cosac Naify, 2011) y del cl\u00e1sico <em>Portugal e Brasil na crise do antigo sistema colonial 1777-1808<\/em> (Hucitec, 1979).<\/p>\n<p><strong>Temporalidades entrelazadas<br \/>\n<\/strong>Pensar historiogr\u00e1ficamente es pensar las temporalidades. O mejor dicho, la \u201ctranstemporalidad\u201d. Seg\u00fan el historiador, el tiempo astron\u00f3mico marca la historia que pasa, la sucesi\u00f3n de minutos que se tornan horas, y que se tornan d\u00edas. Pero est\u00e1 tambi\u00e9n el tiempo del historiador, enclavado entre el pasado y el presente, entre temporalidades entrelazadas. \u201cEl historiador mira hacia el pasado, capta fragmentos del pasado y los torna inteligibles en el presente. Pero el historiador es una persona real, implicada en su tiempo y en su contexto, con una formaci\u00f3n intelectual, una familia, una ideolog\u00eda, una religi\u00f3n, una realidad; en definitiva, una vida\u201d, dice Jobson. De este modo, para entender una obra hist\u00f3rica, es necesario entender al autor de esa obra, sus influencias, sus referencias, sus ra\u00edces. \u201cNo existe un ba\u00fal de huesos en la historia. Esos huesos tiene ADN. Y dicen mucho.\u201d<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 a diferencia de la idea com\u00fan, el historiador no se vuelve s\u00f3lo para escrutar el polvo del pasado, entre los pergaminos o las osamentas. Al contrario, ese intelectual ser\u00eda un pensador de un pasado, pero arraigado en el presente, con la mira en un horizonte en el futuro. \u201cEl historiador tiene un futuro en mente, a veces m\u00e1s inmediato, otras veces m\u00e1s lejano. Por ejemplo, con la transformaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds. Un historiador que estudi\u00f3 la formaci\u00f3n econ\u00f3mica de Brasil como Caio Prado J\u00fanior, \u00bfobservaba s\u00f3lo el pasado? No. Ten\u00eda un presente, pero ten\u00eda fundamentalmente un futuro en mente\u201d, asevera. \u201cCelso Furtado, Gilberto Freyre, Florestan Fernandes, S\u00e9rgio Buarque de Holanda, los retratistas, los grandes int\u00e9rpretes de Brasil, todos ten\u00edan la mira puesta en el futuro. En el fondo, quer\u00edan transformar el pa\u00eds. \u00c9sa es la din\u00e1mica dial\u00f3gica de la transtemporalidad que est\u00e1 en la mente del historiador. \u00c9sa es la propia historiograf\u00eda\u201d, concluye.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Historiador concilia teor\u00eda y pr\u00e1ctica para discutir la historiograf\u00eda","protected":false},"author":515,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[1308],"class_list":["post-189000","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/189000","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/515"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=189000"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/189000\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=189000"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=189000"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=189000"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=189000"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}