{"id":189653,"date":"2014-11-18T12:59:45","date_gmt":"2014-11-18T14:59:45","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=189653"},"modified":"2015-07-08T13:44:41","modified_gmt":"2015-07-08T16:44:41","slug":"una-regla-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-regla-universal\/","title":{"rendered":"Una regla universal"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/018-025_Curva-Fetal_225-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-189655\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/018-025_Curva-Fetal_225-01-300x199.jpg\" alt=\"018-025_Curva Fetal_225-01\" width=\"300\" height=\"199\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Foto: Medical Body Scans Photo Researchers, Inc.\/ latinstock \/ Ilustraciones: Elisa Carareto <\/span><\/a>Bajo condiciones ideales, los beb\u00e9s humanos nacen casi siempre del mismo tama\u00f1o. Luego de pasar en promedio 40 semanas muy bien protegidos y alimentados en el \u00fatero materno, llegan al mundo con aproximadamente 50 cent\u00edmetros de longitud. Ese tama\u00f1o puede variar dos o tres cent\u00edmetros m\u00e1s o menos en ese tiempo de gestaci\u00f3n, y parece representar el crecimiento \u00f3ptimo alcanzado por la especie humana en los d\u00edas actuales. Es posible que los padres y los pediatras ya lo sospechasen. Pero, para obtener valores v\u00e1lidos desde el punto de vista cient\u00edfico, fue necesario el trabajo de un batall\u00f3n de gente.<\/p>\n<p>En el transcurso de cuatro a\u00f1os, entre 2009 y 2013, alrededor de 300 m\u00e9dicos y cient\u00edficos de 27 instituciones pesaron y midieron durante las primeras horas de vida a 52.171 reci\u00e9n nacidos de ocho pa\u00edses. De esos beb\u00e9s, seleccionaron a los 20.486 cuyas gestaciones duraron entre 33 y 42 semanas: los que permanecieron menos tiempo en el vientre materno obviamente eran menores, y los que pasaron m\u00e1s tiempo, mayores. Todos los ni\u00f1os gozaban de buena salud, al igual que sus madres, que pertenec\u00edan a las franjas de ingresos m\u00e1s altas y con un nivel educativo m\u00e1s elevado de esas poblaciones. Ninguna de las mujeres fumaba ni ten\u00eda enfermedades que pudiesen llevar a una merma en el crecimiento de los beb\u00e9s.<\/p>\n<p>Hubo una raz\u00f3n para la elecci\u00f3n de un grupo tan selecto. Las mujeres con m\u00e1s a\u00f1os de estudio y un nivel socioecon\u00f3mico m\u00e1s elevado suelen cuidar mejor su propia salud y corren menos riesgos de presentar problemas durante la gestaci\u00f3n. Y los investigadores pretend\u00edan conocer en detalle el perfil corporal y el estado de salud de los reci\u00e9n nacidos gestados en las mejores condiciones posibles. Con esos datos, planeaban crear curvas con miras a establecer las franjas del crecimiento considerado ideal durante el embarazo e inmediatamente despu\u00e9s del parto que pudiesen ser v\u00e1lidas para los casi 140 millones de ni\u00f1os que nacen anualmente en el mundo.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Villar, el obstetra argentino que coordin\u00f3 esa extensa tarea, cree haber por fin logrado generar curvas de uso universal, cumpliendo as\u00ed una recomendaci\u00f3n de hace 20 a\u00f1os de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS). \u201cAhora puede medirse a todos los reci\u00e9n nacidos tomando como por base una misma referencia\u201d, dice Villar, docente de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido.<\/p>\n<p>Villar hab\u00eda integrado el comit\u00e9 de expertos de la OMS que en 1994 detect\u00f3 la necesidad de crear un est\u00e1ndar internacional para saber si los beb\u00e9s estaban naciendo sanos y con el tama\u00f1o adecuado o menores que \u00e9ste, y corr\u00edan por ende m\u00e1s riesgos de enfermarse y morir durante los primeros d\u00edas de vida. Para ello era necesario desarrollar una herramienta de evaluaci\u00f3n del crecimiento, una especie de regla universal de los beb\u00e9s que sirviese para las distintas poblaciones.<\/p>\n<p>Pero no bastaba con tener esa regla. Era necesario saber si los valores que estaban midi\u00e9ndose indicaban salud o problema.<\/p>\n<p>Desde la reuni\u00f3n de la OMS, muchas curvas se han creado: un estudio reciente contabiliz\u00f3 104 publicadas desde 1990. Pero ninguna parec\u00eda reunir los requisitos necesarios como para consider\u00e1rsela v\u00e1lida universalmente. Sucede que las estrategias empleadas para construirlas impon\u00edan de por s\u00ed limitaciones.<\/p>\n<p>La elaboraci\u00f3n de curvas representativas del est\u00e1ndar de crecimiento de una poblaci\u00f3n \u2013m\u00e1s a\u00fan de una poblaci\u00f3n tan grande y tan variada como la humana\u2013 es algo trabajoso y caro. Requiere la movilizaci\u00f3n de muchos profesionales y la evaluaci\u00f3n de una gran cantidad de personas. En raz\u00f3n de estas complicaciones, muchas de las curvas antiguas se hac\u00edan a partir de datos recabados en el pasado, en general menos confiables y m\u00e1s sujetos a imprecisiones, o sin la estandarizaci\u00f3n necesaria de las estrategias de medici\u00f3n. Otro motivo que a menudo jaqueaba la validad internacional de esas curvas era el uso de informaci\u00f3n de embarazadas y de ni\u00f1os de una sola regi\u00f3n, o a lo sumo de un s\u00f3lo pa\u00eds. Esta limitaci\u00f3n hacia que los m\u00e9dicos sospechasen que curvas producidas con mujeres y ni\u00f1os norteamericanos, por ejemplo, no constituyesen una buena referencia para madres y beb\u00e9s de \u00c1frica o de Asia.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/018-025_Curva-Fetal_225-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-189656\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/018-025_Curva-Fetal_225-02-300x253.jpg\" alt=\"018-025_Curva Fetal_225-02\" width=\"300\" height=\"253\" \/><\/a>Las nuevas curvas de reci\u00e9n nacidos, presentadas en un art\u00edculo de la edici\u00f3n del 6 de septiembre de la revista <em>Lancet<\/em>, en principio, suplen esas restricciones. Fueron elaboradas por los cient\u00edficos del Consorcio Internacional de Crecimiento Fetal y del Reci\u00e9n Nacido para el Siglo XXI (Intergrowth-21<sup>st<\/sup>) empleando la misma metodolog\u00eda y el mismo tipo de aparatos destinados a realizar las mediciones, y fundamentalmente, reunieron datos de mujeres y ni\u00f1os de ocho pa\u00edses con variados niveles de desarrollo social y econ\u00f3mico (Estados Unidos, Brasil, Inglaterra, Italia, Kenia, Om\u00e1n, la India y China) dispersos por cuatro continentes.<\/p>\n<p>Aparte de recabar informaci\u00f3n sobre 20.486 ni\u00f1os para la producci\u00f3n de las curvas de crecimiento de los reci\u00e9n nacidos, los investigadores tambi\u00e9n desarrollaron nuevas\u00a0 curvas de crecimiento fetal que exhiben un est\u00e1ndar de crecimiento considerado deseable para los beb\u00e9s durante la gestaci\u00f3n; ambos tipos quedar\u00e1n disponibles en el sitio web del Intergrowth. A diferencia de las curvas de los reci\u00e9n nacidos, elaboradas a partir de mediciones efectuadas inmediatamente despu\u00e9s del parto, las curvas de los fetos son m\u00e1s trabajosas. Requieren la realizaci\u00f3n de una serie de mediciones del ni\u00f1o en el interior del \u00fatero materno, el primer ambiente de vida humana.<\/p>\n<p>A tal fin, los integrantes del Intergrowth realizaron un seguimiento de los embarazos de otras 4.321 mujeres de nivel social, econ\u00f3mico y educativo elevado en los mismos ocho pa\u00edses. Durante la gestaci\u00f3n, esas mujeres se sometieron a ex\u00e1menes regulares de salud, en tanto que sus beb\u00e9s eran evaluados y medidos mediante ex\u00e1menes de ecograf\u00eda realizados cada cinco semanas, y continuar\u00e1n bajo seguimiento mediante estudios f\u00edsicos y test de desarrollo neurol\u00f3gico hasta los dos a\u00f1os de edad. Publicadas en un segundo art\u00edculo de la misma edici\u00f3n de <em>Lancet<\/em>, firmado por el obstetra Aris Papageorghiou, tambi\u00e9n de Oxford, esas curvas de desarrollo fetal, seg\u00fan sus autores, tambi\u00e9n ser\u00edan las primeras en presentar validad universal.<\/p>\n<p>\u201cSabemos exactamente qu\u00e9 sucedi\u00f3 con cada una de las mujeres y con cada uno de los ni\u00f1os\u201d, afirma Villar, uno de los autores principales del estudio, junto a los brasile\u00f1os Fernando Barros y Cesar Victora, ambos de la Universidad Federal de Pelotas (UFPel). \u201cPretend\u00edamos crear curvas que fueran prescriptivas\u201d, comenta Barros, quien coordin\u00f3 la recolecci\u00f3n de datos en Brasil y la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en el proyecto. \u201cCreemos que describen de qu\u00e9 modo debe crecer un ni\u00f1o durante una gestaci\u00f3n que transcurre en condiciones ideales, con buena nutrici\u00f3n, sin infecciones y viviendo en alturas ubicadas por debajo de los 1.600 metros, donde la disponibilidad de ox\u00edgeno es mayor\u201d, dice el cient\u00edfico <em>ga\u00facho<\/em>.<\/p>\n<p>Para asegurar que esas curvas pudiesen servir de est\u00e1ndar para las distintas poblaciones humanas, los cient\u00edficos confrontaron la variaci\u00f3n de tama\u00f1o que presentaban los beb\u00e9s de las ocho poblaciones estudiadas. La comparaci\u00f3n, publicada en julio en <em>Lancet Diabetes and Endocrinology<\/em>, mostr\u00f3 que la diferencia promedio de tama\u00f1o fue siempre inferior a nueve mil\u00edmetros (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/018-025_Curva-Fetal_225-02.jpg?cff4d4\" target=\"_blank\">vea el gr\u00e1fico<\/a><\/em>).<\/p>\n<p>\u201cEsa diferencia es pr\u00e1cticamente despreciable\u201d, comenta el endocrin\u00f3logo Alexander Jorge, de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), quien investiga las causas gen\u00e9ticas de los trastornos del crecimiento. \u201cEstos datos muestran que, en condiciones ideales, las poblaciones nacen con tama\u00f1os muy similares, lo que no significa que no exista una influencia gen\u00e9tica en la longitud de los ni\u00f1os.\u201d<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/018-025_Curva-Fetal_225-031.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-189659 size-medium\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/018-025_Curva-Fetal_225-031-143x300.jpg\" alt=\"018-025_Curva Fetal_225-03\" width=\"143\" height=\"300\" \/><\/a>Por cierto, las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas de cada poblaci\u00f3n parecen haber influido poco en la variaci\u00f3n de tama\u00f1o de los beb\u00e9s, que de por s\u00ed era peque\u00f1a. Las mismas explican a lo sumo un 3% o 0,3 mil\u00edmetro de la diferencia de largo observada entre los ni\u00f1os de los ocho pa\u00edses. Los otros 8,7 mil\u00edmetros son consecuencia de los factores ambientales (salud, nutrici\u00f3n y calidad de vida maternas). No obstante, dentro de una misma poblaci\u00f3n la variaci\u00f3n gen\u00e9tica explic\u00f3 hasta un 20% de la diferencia de tama\u00f1o. El 80% restante se debi\u00f3 al ambiente. Conociendo los datos del Intergrowth y la importancia de la salud materna para el desarrollo del beb\u00e9, un grupo de 50 m\u00e9dicos, economistas y otros l\u00edderes internacionales reunidos en Oxford a comienzos de este a\u00f1o decidi\u00f3 actuar. Envi\u00f3 una carta a los gobiernos de 22 econom\u00edas emergentes \u2013entre ellos los de Brasil y la India\u2013 advirti\u00e9ndoles acerca de la necesidad de mejorar la calidad de vida de las mujeres, \u201cun factor que influye en el desarrollo social y econ\u00f3mico de los pa\u00edses\u201d. \u201cHubo pocas respuestas\u201d, dice Ian Scott, director del grupo. \u201cNo tuvimos noticias de Brasil.\u201d<\/p>\n<p>Parecen existir razones biol\u00f3gicas para que los beb\u00e9s de la misma especie crezcan de un modo muy similar si se los gesta en condiciones casi id\u00e9nticas. A\u00f1os atr\u00e1s, el investigador Jeffrey Baron, del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de Estados Unidos, compar\u00f3 la velocidad de multiplicaci\u00f3n de embriones de ratones, seres humanos y elefantes. Y constat\u00f3 que el ritmo de proliferaci\u00f3n celular durante los primeros estadios de desarrollo del embri\u00f3n es muy similar en las tres especies. Las diferencias empiezan a surgir a partir del momento en que se produce una desaceleraci\u00f3n de la velocidad de multiplicaci\u00f3n de las c\u00e9lulas. Esa velocidad disminuye antes en las especies menores, que tambi\u00e9n tienen gestaciones m\u00e1s cortas: la del rat\u00f3n dura alrededor de 20 d\u00edas, y la del elefante, aproximadamente 20 meses.<\/p>\n<p>En la especie humana, sospecha Alexander Jorge, puede haber habido una presi\u00f3n de selecci\u00f3n importante, a punto tal de que los genes que regulan el crecimiento fetal hayan permanecido estables en poblaciones de distintas regiones del mundo. Curvas de crecimiento distintas indican que la longitud de los ni\u00f1os var\u00eda poco entre poblaciones hasta los dos a\u00f1os de edad. \u201cMutaciones en esos genes pueden haber ejercido una influencia negativa en t\u00e9rminos de perpetuaci\u00f3n de la especie y haber sido eliminadas\u201d, dice Jorge.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda se conocen alrededor de 180 genes y regiones g\u00e9nicas asociados a la determinaci\u00f3n de la estatura. Pero \u00e9stos, juntos, explican solamente el 11% de la diferencia de altura entre los seres humanos. El resto se presume que habr\u00eda sido determinado por el ambiente. \u201cEl potencial de crecimiento de una persona queda determinado por su constituci\u00f3n gen\u00e9tica al momento de la concepci\u00f3n\u201d, explica el pediatra Claudio Leone, de la Facultad de Salud P\u00fablica de la USP, un estudioso del crecimiento y el desarrollo infantil. \u201cUn ambiente desfavorable cercena ese potencial.\u201d<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/018-025_Curva-Fetal_225-041.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-189660\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/018-025_Curva-Fetal_225-041-133x300.jpg\" alt=\"018-025_Curva Fetal_225-04\" width=\"133\" height=\"300\" \/><\/a>Un ni\u00f1o que por razones gen\u00e9ticas o ambientales crece menos que lo deseable \u2013 especialmente durante la gestaci\u00f3n y los primeros a\u00f1os de vida, cuando el ritmo de desarrollo es m\u00e1s acelerado\u2013 puede no alcanzar ese potencial, aunque vuelva a aumentar de estatura m\u00e1s r\u00e1pido posteriormente. Por tal raz\u00f3n, padres y m\u00e9dicos est\u00e1n siempre atentos a la estatura. \u201cCrecer bien es una se\u00f1al f\u00edsica de salud\u201d, dice Leone. Y las curvas como las que se elaboraron en el Intergrowth constituyen una importante herramienta de selecci\u00f3n tanto durante la gestaci\u00f3n como luego del nacimiento.<\/p>\n<p>Durante el embarazo, las curvas ecogr\u00e1ficas de los fetos peque\u00f1os para la edad ayudan a detectar el momento m\u00e1s adecuado para interrumpir la gestaci\u00f3n, explica el obstetra Silvio Martinelli, m\u00e9dico del Hospital de Cl\u00ednicas de la USP. \u201cIntentamos hacer el parto cuando la posibilidad de supervivencia y de calidad de vida fuera del \u00fatero son mayores que si se mantiene al ni\u00f1o dentro del vientre materno\u201d, comenta. En tanto, las curvas de reci\u00e9n nacidos les apuntan a los pediatras posibles problemas que surgir\u00e1n luego. \u201cSuministran una idea acerca de los riesgos que los ni\u00f1os corren y de los cuidados que demandar\u00e1n durante los primeros d\u00edas de vida\u201d, comenta la neonat\u00f3loga Cl\u00e9a Rodrigues Leone, investigadora del Instituto del Ni\u00f1o de la USP.<\/p>\n<p>Ante los ojos de un lego, las curvas parecen una obra de arte minimalista. En general contienen cinco franjas de valores o percentiles por cada caracter\u00edstica \u2013peso o longitud, por ejemplo\u2013 medida en diferentes edades de gestaci\u00f3n. Para elaborar las curvas de crecimiento fetal, los investigadores registraron los valores de cinco par\u00e1metros (tres medidas de la cabeza, longitud del f\u00e9mur y circunferencia del abdomen) en cada ecograf\u00eda. En tanto, las curvas de los reci\u00e9n nacidos contemplan el peso, la circunferencia de la cabeza y la longitud total de los beb\u00e9s por cada edad gestacional (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/018-025_Curva-Fetal_225-041.jpg?a4a752\" target=\"_blank\"><em>vea las curvas<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Las franjas que m\u00e1s preocupan a los m\u00e9dicos son las de los extremos inferior y superior. Las primeras marcan los percentiles 3 y 10 y representan los valores que est\u00e1n respectivamente entre el 3% y el 10% m\u00e1s bajo para esa caracter\u00edstica. En tanto, las dos \u00faltimas, los percentiles 90 y 97, incluyen los valores que corresponden al 10% y al 3% m\u00e1s elevado. Las franjas intermedias incluyen al 90% restante de los valores, aqu\u00e9llos en los cuales los padres y los m\u00e9dicos desear\u00edan de ver a los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Los extremos preocupan pues constituyen se\u00f1ales de problemas. Beb\u00e9s que desde el \u00fatero crecen siguiendo los valores del percentil 90 en general son hijos de mujeres diab\u00e9ticas, que no logran mantener bajo control los niveles de az\u00facar (glucosa) en la sangre. Esos ni\u00f1os son mayores que los dem\u00e1s porque la sangre materna, que posee m\u00e1s glucosa que la deseable, estimula al p\u00e1ncreas a aumentar la producci\u00f3n de insulina, una de las principales hormonas promotoras del crecimiento en esa fase de la vida. Durante las primeras semanas despu\u00e9s de nacer, los beb\u00e9s requieren seguimiento m\u00e9dico para evitar que el tenor sangu\u00edneo de glucosa, la principal fuente de energ\u00eda del cerebro, disminuya mucho y perjudique el desarrollo del sistema nervioso central.<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos tambi\u00e9n dedican atenci\u00f3n especial a los beb\u00e9s que crecen siguiendo el l\u00edmite inferior de esas curvas, el percentil 10. Entre el 50% y el 60% de esos ni\u00f1os corresponde a beb\u00e9s sanos, que se est\u00e1n desarrollando de acuerdo con su\u00a0 constituci\u00f3n gen\u00e9tica. No obstante, el resto presenta aquello que los m\u00e9dicos denominan restricci\u00f3n de crecimiento. Dicho de una manera sencilla, son ni\u00f1os que crecen poco porque no reciben una nutrici\u00f3n adecuada.<\/p>\n<p>\u201cLa restricci\u00f3n de crecimiento es la segunda causa de muerte perinatal\u201d, afirma Martinelli. Aumenta siete veces el riesgo de que un ni\u00f1o muera durante la gestaci\u00f3n. Un estudio reciente realizado por el obstetra h\u00fangaro Jason Gardosi, autor de una curva de crecimiento individualizada, que se basa en caracter\u00edsticas de salud de la madre para proyectar el desarrollo esperado de cada beb\u00e9, evalu\u00f3 la salud de 92.218 ni\u00f1os nacidos entre 2009 y 2011 en Inglaterra. El \u00edndice de mortalidad entre ni\u00f1os sin restricci\u00f3n de crecimiento fue de 2,4 casos por cada mil nacimientos, en tanto que trep\u00f3 a 16,7 por mil entre aqu\u00e9llos que sufrieron privaci\u00f3n de alimentos en el \u00fatero. Seg\u00fan un art\u00edculo publicado en 2013 en <em>British Medical Journal<\/em>, la proporci\u00f3n de muertes fue m\u00e1s elevada a\u00fan (19,8 por mil) cuando no se detectaba la restricci\u00f3n precozmente.<\/p>\n<p>\u201cLos organismos de los ni\u00f1os que sufren restricciones nutricionales durante la vida intrauterina presenta adaptaciones metab\u00f3licas que los llevan a reaccionar de manera distinta ante los est\u00edmulos ambientales luego del nacimiento, con lo cual aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares en el futuro\u201d, explica Cl\u00e9a Leone.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n m\u00e1s frecuente por la cual el feto deja de recibir los niveles adecuados de nutrientes durante la gravidez son las alteraciones en el funcionamiento de la placenta, en general asociadas con la hipertensi\u00f3n materna, para las cuales a\u00fan no existe un tratamiento eficiente.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/018-025_Curva-Fetal_225-051.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-189661\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/018-025_Curva-Fetal_225-051-300x260.jpg\" alt=\"018-025_Curva Fetal_225-05\" width=\"300\" height=\"260\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Foto: Neil Borden\/ Photo Researchers, Inc.\/ latinstock \/ Ilustraciones: Elisa Carareto<\/span><\/a>Hace m\u00e1s de 60 a\u00f1os se confirm\u00f3 la importancia de la nutrici\u00f3n materna para el desarrollo de los hijos. En el invierno de 1944, al final de la Segunda Guerra Mundial, el ej\u00e9rcito de la Alemania nazi invadi\u00f3 Holanda y restringi\u00f3 la circulaci\u00f3n de alimentos. Hubo una gran hambruna, que se vio reflejada en estudios publicados en 1946 y 1947: los beb\u00e9s de las holandesas que hab\u00edan sobrevivido al per\u00edodo de privaci\u00f3n nac\u00edan menores y m\u00e1s delgados que lo normal, un problema que afect\u00f3 fundamentalmente a los varones.<\/p>\n<p>As\u00ed como orientan el trabajo de pediatras y obstetras, al suministrar pistas sobre la salud de cada beb\u00e9, las curvas de crecimiento tambi\u00e9n permiten saber c\u00f3mo anda la salud de una poblaci\u00f3n. \u201cLas curvas constituyen tambi\u00e9n buenos indicadores de bienestar social; mejores incluso que la mortalidad infantil\u201d, dice Claudio Leone. \u201cSi los ni\u00f1os de una poblaci\u00f3n de una comunidad, regi\u00f3n o pa\u00eds est\u00e1n en t\u00e9rmino medio creciendo bien, esto es una se\u00f1al de que las condiciones de vida est\u00e1n mejorando\u201d, explica. Esos valores medios caen cuando el grupo en cuesti\u00f3n atraviesa un per\u00edodo de dificultades econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Leone y los otros investigadores que evaluaron las nuevas curvas fetales y de los reci\u00e9n nacidos a pedido de <em>Pesquisa FAPESP<\/em> consideran que aqu\u00e9llas elaboradas por el Intergrowth son las m\u00e1s rigurosas y mejores desde el punto de vista metodol\u00f3gico. \u201cIndependientemente de la discusi\u00f3n sobre si se las adoptar\u00e1 o no como est\u00e1ndar universal\u201d, dice Leone, \u201cson las mejores curvas de crecimiento existentes actualmente\u201d.<\/p>\n<p>Silvio Martinelli todav\u00eda no sabe decir si las nuevas curvas de ecograf\u00edas se emplear\u00e1n en la maternidad del Hospital de Cl\u00ednicas de la USP en reemplazo de las que se utilizan en la actualidad, elaboradas en los a\u00f1os 1980 y 1990 con base en una poblaci\u00f3n norteamericana. \u201cVamos a discutir las nuevas curvas con el equipo de la maternidad\u201d, dice. \u201cEstamos habituados a trabajar con curvas que presentan una estimaci\u00f3n de peso de los fetos y \u00e9sas no lo tienen\u201d. Asimismo, usando las curvas fetales del Intergrowth, una proporci\u00f3n menor de beb\u00e9s quedar\u00eda clasificada como en restricci\u00f3n de crecimiento. \u201cDebemos cerciorarnos de que no vamos a correr riesgos y que ning\u00fan beb\u00e9 escapar\u00e1 del diagn\u00f3stico\u201d, a\u00f1ade el obstetra.<\/p>\n<p>En la curva de los reci\u00e9n nacidos, Cl\u00e9a Leone observ\u00f3 una limitaci\u00f3n: no hay datos sobre los beb\u00e9s que nacen m\u00e1s prematuros, entre la 22<sup>a<\/sup> y la 32<sup>a<\/sup> semana de gestaci\u00f3n. \u201cSi lo ideal es usar una sola curva en la <em>nursery<\/em>, \u00bfno se hace dif\u00edcil recomendarla para las unidades de riesgo, que trabajan con ni\u00f1os m\u00e1s prematuras?\u201d, dice la neonat\u00f3loga, quien durante varios a\u00f1os fue jefa de la <em>nursery<\/em> contigua a la maternidad del Hospital de Cl\u00ednicas de la USP. \u201cMi posici\u00f3n en este momento es de que debemos probar los dos tipos de curvas del Intergrowth para ver si alteran los indicadores de mortalidad y de prematuridad.\u201d<\/p>\n<p>Al concluir las curvas neonatales, los investigadores del Intergrowth las probaron aplic\u00e1ndolas al universo de casi 140 millones de beb\u00e9s que nacen anualmente en el mundo. Siguiendo los est\u00e1ndares propuestos por el Intergrowth, m\u00e1s r\u00edgidos y obtenidos en gestaciones de muy bajo riesgo, alrededor de 30 millones de reci\u00e9n nacidos estar\u00edan desnutridos y necesitar\u00edan apoyo en salud para recuperar el ritmo de crecimiento y desarrollo adecuado. Es un n\u00famero 2,5 veces mayor que el estimado anteriormente. \u201cLos gobiernos deber\u00e1n actuar\u201d, dice Jos\u00e9 Villar. \u201cDeben entender que es necesario solucionar este problema para mejorar el capital humano de un pa\u00eds. \u00bfPrefieren obrar enseguida y tener mayores posibilidades de obtener mejores resultados a un costo m\u00e1s bajo o esperar y tener que actuar m\u00e1s adelante con menores probabilidades de \u00e9xito?\u201d<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nPAPAGEORGHIOU, A. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lancet\/article\/PIIS0140-6736(14)61490-2\/abstract\" target=\"_blank\">International standards for fetal growth based on serial ultrasound measurements: the fetal growth longitudinal study of the Intergrowth-21<sup>st<\/sup> project<\/a>.<strong> Lancet.<\/strong> 6 sept. 2014.<br \/>\nVILLAR, J. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lancet\/article\/PIIS0140-6736(14)60932-6\/abstract\" target=\"_blank\">International standards for newborn weight, length, and head circumference by gestational age and sex: the newborn cross-sectional study of the Intergrowth-21<sup>st<\/sup> Project.<\/a><strong> Lancet.<\/strong> 6 sept. 2014.<br \/>\nVILLAR, L. O. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.thelancet.com\/journals\/landia\/article\/PIIS2213-8587(14)70121-4\/abstract\" target=\"_blank\">The likeness of fetal growth and newborn size across non-isolated populations in the Intergrowth-21<sup>st<\/sup> project: the fetal growth longitudinal study and newborn cross-sectional study.<\/a><strong> Lancet Diabetes and Endocrinology. <\/strong>6 sept. 2014.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Grupo propone un est\u00e1ndar ideal de crecimiento de los fetos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[278,316,320,329],"coauthors":[105],"class_list":["post-189653","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-biologia-es","tag-medicina-es","tag-nutricion","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/189653","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=189653"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/189653\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=189653"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=189653"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=189653"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=189653"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}