{"id":189701,"date":"2014-11-18T14:24:53","date_gmt":"2014-11-18T16:24:53","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=189701"},"modified":"2015-07-06T14:34:02","modified_gmt":"2015-07-06T17:34:02","slug":"libertad-a-los-oligomeros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/libertad-a-los-oligomeros\/","title":{"rendered":"Libertad a los olig\u00f3meros"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_189703\" style=\"max-width: 247px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-189703\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/ALZHEIMER_Neuronios-237x300.jpg\" alt=\"Los enmara\u00f1amientos de la prote\u00edna tau (en verde): comunes en los estadios avanzados del Alzheimer y ahora reproducidos en el cerebro de monos\" width=\"237\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Leticia Forny-Germano\/UFRJ<\/span>Los enmara\u00f1amientos de la prote\u00edna tau (<em>en verde<\/em>): comunes en los estadios avanzados del Alzheimer y ahora reproducidos en el cerebro de monos<span class=\"media-credits\">Leticia Forny-Germano\/UFRJ<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los cient\u00edficos tuvieron una sorpresa cuando inyectaron una sustancia asociada al origen de la enfermedad de Alzheimer de seres humanos en el cerebro de simios. Las mol\u00e9culas migraron y se acumularon en \u00e1reas relacionadas con la formaci\u00f3n de la memoria, produciendo en las c\u00e9lulas las alteraciones t\u00edpicas de los estadios avanzados de ese mal. Esta constataci\u00f3n, importante para comprender el funcionamiento de la enfermedad, constituye un alerta sobre la necesidad de emplear primates como modelo para comprender c\u00f3mo se instala el Alzheimer y probar posibles tratamientos, de acuerdo con la neurocient\u00edfica Fernanda De Felice, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), coordinadora de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En colaboraci\u00f3n con el grupo canadiense de la Queen\u2019s University encabezado por el neurofisi\u00f3logo Douglas Mu\u00f1oz, De Felice y su equipo pretend\u00edan saber de qu\u00e9 modo se instala la enfermedad en un cerebro sano. Para ello inyectaron peque\u00f1os fragmentos (olig\u00f3meros) de la prote\u00edna beta-amiloide, precursores de los da\u00f1os celulares, en el ventr\u00edculo lateral \u2013una de las cavidades naturales del cerebro donde se produce el l\u00edquido cefalorraqu\u00eddeo, que ba\u00f1a al enc\u00e9falo\u2013 del cerebro de los animales. La idea era no determinar un lugar para insertar la sustancia. \u201cPretend\u00edamos darles libertad a los olig\u00f3meros\u201d, explica la investigadora.<\/p>\n<p>Tanto en ratas como en monos cangrejeros (<em>Macaca fascicularis<\/em>), los cient\u00edficos observaron que los olig\u00f3meros se acumulan en la corteza frontal, en el hipocampo y en \u00e1reas asociadas con la memoria y con aspectos cognitivos, seg\u00fan un art\u00edculo publicado en octubre en el <em>Journal of Neuroscience<\/em>, cuya primera autora es la bi\u00f3loga Leticia Forny-Germano, del grupo de la UFRJ. \u201cLas primeras \u00e1reas afectadas en la enfermedad reflejaron lo que sucede en seres humanos\u201d, dice De Felice.<\/p>\n<p>Experimentos realizados con c\u00e9lulas y roedores ya hab\u00edan sugerido que los olig\u00f3meros beta-amiloide desempe\u00f1an un papel central en el desarrollo de la enfermedad, que ocasiona p\u00e9rdida de la memoria y demencia irreversibles (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2013\/02\/05\/comunicaci%C3%B3n-interrumpida\/?\" target=\"_blank\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP, <em>edici\u00f3n n\u00ba 194<\/em><\/a>). Faltaba obtener esa relaci\u00f3n causal en un modelo experimental que se acercase en complejidad al cerebro humano. Hasta ahora no se hab\u00eda logrado reproducir en el cerebro de primates los da\u00f1os que el Alzheimer causa en las personas.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante en el experimento, seg\u00fan De Felice, consisti\u00f3 en observar en los simios da\u00f1os similares a los que ocurren en el cerebro humano, tales como la p\u00e9rdida de conexiones (sinapsis) entre las c\u00e9lulas cerebrales y las alteraciones en la prote\u00edna tau, responsable de la formaci\u00f3n de microt\u00fabulos que estabilizan las prolongaciones de las neuronas. Las prote\u00ednas tau alteradas formaron los enmara\u00f1amientos neurofibrilares, una alteraci\u00f3n t\u00edpica de los estadios avanzados de la enfermedad. Los enmara\u00f1amientos neurofibrilares, comunes en el cerebro humano y observados ahora en el de los monos, no aparecen en el cerebro de roedores, en general empleados como modelo para el estudio del Alzheimer. \u201cNo existen estudios que muestren el surgimiento de los enmara\u00f1amientos s\u00f3lo por la acci\u00f3n de los olig\u00f3meros en roedores\u201d, comenta la investigadora carioca. \u201cPero ahora, sin mutaciones, hemos inducido una condici\u00f3n que tiene una car\u00e1cter central en la enfermedad.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_189704\" style=\"max-width: 234px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-189704\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/ALZHEIMER_foto-inteira-224x300.jpg\" alt=\"Olig\u00f3meros beta-amiloide (en rojo): acumulados alrededor de neuronas en la corteza cerebral de monos cangrejeros\" width=\"224\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Leticia Forny-Germano\/UFRJ<\/span>Olig\u00f3meros beta-amiloide (<em>en rojo<\/em>): acumulados alrededor de neuronas en la corteza cerebral de monos cangrejeros<span class=\"media-credits\">Leticia Forny-Germano\/UFRJ<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Tau y beta<br \/>\n<\/strong>Las alteraciones en la prote\u00edna tau causadas por la prote\u00edna beta-amiloide tambi\u00e9n constituyeron el enfoque de un estudio encabezado por Rudolph Tanzi y Doo Yeon Kim, de la Escuela M\u00e9dica de Harvard, publicado tambi\u00e9n en octubre en la revista <em>Nature<\/em>. \u201cLa beta-amiloide genera efectivamente los enmara\u00f1amientos\u201d, dijo Tanzi en el <em>podcast<\/em> de <em>Nature<\/em>: \u201cesto no se hab\u00eda demostrado anteriormente\u201d. La novedad, en este caso, consisti\u00f3 en alojar neuronas humanas con mutaciones t\u00edpicas de la forma hereditaria del Alzheimer en una matriz gelatinosa tridimensional, en lugar del tradicional cultivo celular en medio l\u00edquido, hecho en placas donde las c\u00e9lulas se disponen en una sola capa. Los investigadores esperan emplear el modelo tridimensional para probar f\u00e1rmacos con potencial para combatir la enfermedad en los estadios iniciales, antes de que surjan los s\u00edntomas. Una de las ventajas de usar c\u00e9lulas aisladas, seg\u00fan explican, radica en que se puede seguir en detalle la acci\u00f3n de los compuestos aspirantes a erigirse en medicamentos e identificar si act\u00faan sobre la producci\u00f3n y la deposici\u00f3n de la beta-amiloide o sobre la formaci\u00f3n de los enmara\u00f1amientos. \u201cLogramos diseccionar esos dos eventos\u201d, dijo Tanzi. Para el investigador, este modelo permitir\u00e1 probar f\u00e1rmacos 10 veces m\u00e1s r\u00e1pido, quiz\u00e1 a una d\u00e9cima parte de los costos de los ensayos con roedores.<\/p>\n<p>Para De Felice, estos resultados no disminuyen la importancia de usar primates en los estudios sobre el Alzheimer. \u201cEl modelo <em>in vitro<\/em> permite probar la acci\u00f3n de diversas sustancias neuroprotectoras, pero no es un sistema complejo como el cerebro\u201d, explica, argumentando que la matriz gelatinosa no incluye todos los tipos de c\u00e9lulas que act\u00faan en el \u00f3rgano real. Asimismo, subraya, todav\u00eda no existen modelos para la forma m\u00e1s com\u00fan de la enfermedad de Alzheimer, conocida como espor\u00e1dica. \u201cEllos se valieron de las mutaciones descritas para la forma familiar, que representa menos del 5% de los casos de la enfermedad.\u201d<\/p>\n<p>De Felice planea seguir con los experimentos con ratas y ratones para entender mejor los detalles de las alteraciones que la enfermedad provoca en el cerebro. Pero cree que los roedores no ayudar\u00e1n en ciertos aspectos de la investigaci\u00f3n. \u201cLa mayor\u00eda de los medicamentos probados en ratones no funcionan para el tratamiento de enfermedades del cerebro humano\u201d, ejemplifica.<\/p>\n<p>El modelo desarrollado por el equipo de R\u00edo de Janeiro y de Canad\u00e1 fue destacado en el foro especializado <a href=\"http:\/\/www.alzforum.org\/\" target=\"_blank\">Alzforum <\/a>y en un comentario de <em>Nature<\/em>, pero no est\u00e1 completo. Falta comprobar que los olig\u00f3meros perjudican la memoria de los animales, por ejemplo. En la universidad canadiense, se ha empezado a entrenar a algunos monos para la segunda etapa de los estudios, en la cual los investigadores evaluar\u00e1n las alteraciones conductuales que pueden surgir como resultado de la inyecci\u00f3n de olig\u00f3meros. Es necesario entrenar a los monos cangrejeros durante seis meses para realizar pruebas de memoria, tales como reconocer im\u00e1genes en un monitor, y para que realicen un determinado movimiento con los ojos. Cuando los monos envejecen, la capacidad de realizar este movimiento se deteriora de manera similar a lo que sucede con las personas que paceden Alzheimer.<\/p>\n<p>De Felice tambi\u00e9n espera probar medicamentos en los primates. El primer aspirante es un remedio contra la diabetes que su grupo demostr\u00f3 que es capaz de bloquear ciertos da\u00f1os neuronales vistos en modelos animales del Alzheimer (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2014\/01\/13\/mentes-que-persisten\/?\" target=\"_blank\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP, <em>edici\u00f3n n\u00ba 215<\/em><\/a>). Aparte de los resultados prometedores para el establecimiento de un nuevo modelo animal, la cient\u00edfica celebra la colaboraci\u00f3n con el laboratorio canadiense. \u201cSon dos grupos con <em>expertises<\/em> complementarias\u201d, eval\u00faa. Una receta de \u00e9xito para avances significativos en ciencia.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nFORNY-GERMANO, L. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.jneurosci.org\/content\/34\/41\/13629.abstract\" target=\"_blank\">Alzheimer\u2019s disease-like pathology induced by amyloid-oligomers in nonhuman primates.<\/a> <strong>Journal of Neuroscience.<\/strong> v. 34, n. 41. 8 oct. 2014.<br \/>\nCHOI, S. H. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/v515\/n7526\/full\/nature13800.html\" target=\"_blank\">A three-dimensional human neural cell culture model of Alzheimer\u2019s disease.<\/a> <strong>Nature.<\/strong> <em>on-line<\/em>. 12 oct. 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Modelo reproduce en monos alteraciones que el Alzheimer causa","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[280,319,329],"coauthors":[95],"class_list":["post-189701","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-bioquimica-es","tag-neurociencia-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/189701","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=189701"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/189701\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=189701"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=189701"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=189701"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=189701"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}