{"id":190247,"date":"2015-03-13T16:13:45","date_gmt":"2015-03-13T19:13:45","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=190247"},"modified":"2015-07-30T16:17:35","modified_gmt":"2015-07-30T19:17:35","slug":"peligro-en-el-vecindario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/peligro-en-el-vecindario\/","title":{"rendered":"Peligro en el vecindario"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_190248\" style=\"max-width: 305px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides_229.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-190248\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides_229-295x300.jpg\" alt=\"Amenaza vigilada: mapa de la trayectoria de alrededor de 1.400 asteroides de m\u00e1s de 140 metros que cruzan la \u00f3rbita de la Tierra\" width=\"295\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Nasa\/ JPL-Caltech<\/span><\/a> Amenaza vigilada: mapa de la trayectoria de alrededor de 1.400 asteroides de m\u00e1s de 140 metros que cruzan la \u00f3rbita de la Tierra<span class=\"media-credits\">Nasa\/ JPL-Caltech<\/span><\/p><\/div>\n<p>El pasado 26 de enero, los titulares noticiosos estampaban una informaci\u00f3n que se repite casi todos los a\u00f1os: \u201cUn asteroide pasa cerca de la Tierra\u201d. Ese d\u00eda, un cuerpo rocoso llamado de 2004 BL86, de 325 metros de largo, lleg\u00f3 a alrededor de 1.200.000 kil\u00f3metros (km) de distancia de nuestro planeta, para luego alejarse y proseguir su derrotero alrededor del Sol. Los astr\u00f3nomos nunca hab\u00edan observado un asteroide de ese tama\u00f1o que se aproximara tanto, aunque esa distancia fue tres veces mayor que la que separa a \u00a0la Tierra de la Luna. Parece una distancia segura, pero no lo es. Todos los asteroides de m\u00e1s de 150 metros de longitud que llegan a menos de 7,5 millones de km de la \u00f3rbita de la Tierra son catalogados por la Uni\u00f3n Astron\u00f3mica Internacional como \u201cpotencialmente peligrosos\u201d. Este concepto suena alarmante, pero no es motivo de p\u00e1nico. Significa \u00fanicamente que existe alg\u00fan riesgo, si bien que peque\u00f1o, de que esos objetos colisionen con la Tierra durante las pr\u00f3ximas centenas de a\u00f1os. Un equipo de astr\u00f3nomos de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) est\u00e1 realizando c\u00e1lculos y observaciones in\u00e9ditas para descubrir de qu\u00e9 est\u00e1n hechos esos asteroides cercanos y cu\u00e1nto tiempo permanecen en el vecindario de la Tierra.<\/p>\n<p>El impacto de un asteroide con el tama\u00f1o del 2004 BL86 liberar\u00eda una energ\u00eda equivalente a la de decenas de bombas at\u00f3micas. Pero eso no ser\u00eda lo suficiente como para causar la extinci\u00f3n de la vida en la Tierra: para ello, ser\u00eda necesario un asteroide de algunos kil\u00f3metros de extensi\u00f3n, similar al que cay\u00f3 hace 65 millones de a\u00f1os en donde actualmente es el golfo de M\u00e9xico y que habr\u00eda provocado la extinci\u00f3n a los dinosaurios. Sin embargo, y dependiendo de d\u00f3nde cayese, un asteroide podr\u00eda destruir ciudades enteras. Incluso un objeto celeste mucho menor puede causar serios da\u00f1os. En febrero de 2013, un asteroide de tan s\u00f3lo 20 metros de di\u00e1metro explot\u00f3 a 29 km de altura sobre la ciudad de Cheli\u00e1binsk, en Rusia. Nadie muri\u00f3 en la ocasi\u00f3n, pero la onda de choque que se gener\u00f3 con la explosi\u00f3n hiri\u00f3 a unas 1.500 personas y da\u00f1\u00f3 miles de edificaciones. Algunos cient\u00edficos estiman que impactos como el de Cheli\u00e1binsk ocurren entre una y tres veces por siglo, pero el hecho es que todav\u00eda se sabe muy poco sobre los peque\u00f1os objetos (de entre decenas y centenas de metros) como para contar con c\u00e1lculos precisos.<\/p>\n<p><strong>Con la mira puesta en el espacio<br \/>\n<\/strong>Estados Unidos y algunos pa\u00edses europeos han venido invirtiendo durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas en programas de observaci\u00f3n de asteroides potencialmente peligrosos. De acuerdo con un informe publicado por la Nasa en septiembre pasado, se han descubierto hasta ahora 867 de los mil asteroides estimados con m\u00e1s de un 1 km de longitud que pasan cerca de la Tierra. Por fortuna, ninguno de ellos traer\u00eda aparejados riesgos al planeta durante los pr\u00f3ximos siglos. El problema, seg\u00fan el informe, recae sobre los asteroides menores, que miden menos de 150 metros. Teor\u00edas y observaciones astron\u00f3micas sugieren que existen millones de esos cuerpos rocosos en las cercan\u00edas de la Tierra, pero s\u00f3lo ha sido descubierto un 10% de los mismos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Asteroides-INFO_229-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-190249\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Asteroides-INFO_229-02-257x300.jpg\" alt=\"Asteroides INFO_229-02\" width=\"257\" height=\"300\" \/><\/a>As\u00ed y todo, los proyectos de monitoreo tales como los que financia la Nasa no son suficientes. En ellos se barre el cielo completo varias veces por noche para detectar nuevos objetos celestes potencialmente peligrosos, pero no se logra determinar con precisi\u00f3n la trayectoria de dichos cuerpos. S\u00f3lo se logra determinar con rigor la \u00f3rbita de esos asteroides mediante observaciones durante per\u00edodos m\u00e1s largos, como las que vienen haci\u00e9ndose en el marco del proyecto Impacton, la sigla de Iniciativa de Mapeo e Investigaci\u00f3n de Asteroides en las Cercan\u00edas de la Tierra en el Observatorio Nacional. Los cient\u00edficos del Impacton proyectaron y construyeron un observatorio en la localidad de Itacuruba, en el interior del estado de Pernambuco (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/02\/01\/un-vigia-cosmico-en-el-semiarido\/?\" target=\"_blank\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP, <em>edici\u00f3n n\u00ba 156<\/em><\/a>). Con un espejo de 1 metro de di\u00e1metro, el telescopio del Impacton funciona desde 2011 ayudando a determinar la \u00f3rbita, el tama\u00f1o y la forma de asteroides cercanos a la Tierra.<\/p>\n<p>Mientras el equipo del Impacton se ocupa de las observaciones, la especialidad de Othon Winter y sus colegas de la Facultad de Ingenier\u00eda de la Unesp con sede en la localidad de Guaratinguet\u00e1 recae sobre los estudios te\u00f3ricos, basados en simulaciones en computadoras. Winter pretende entender la din\u00e1mica de pares y tr\u00edos de asteroides que circundan peligrosamente la Tierra. Recientemente, \u00e9l y la astr\u00f3noma Rosana de Ara\u00fajo, quien realiza su posdoctorado con el grupo da Unesp, calcularon cu\u00e1nto tiempo pueden permanecer esos sistemas deambulando en el vecindario terrestre sin fragmentarse y terminar en ocasiones entrando en colisi\u00f3n con el planeta.<\/p>\n<p>Grupos internacionales que hab\u00edan estudiado la \u00f3rbita de los asteroides que circulan entre Mercurio, Venus, Tierra y Marte, los planetas m\u00e1s internos del sistema solar, hab\u00edan estimado que ning\u00fan cuerpo peque\u00f1o \u2013ya sea un asteroide o un cometa: los primeros son m\u00e1s densos y se forman m\u00e1s cerca del Sol, en tanto que los \u00faltimos, aparte de ser menos densos, contienen m\u00e1s agua y elementos qu\u00edmicos vol\u00e1tiles\u2013 logra permanecer en una \u00f3rbita estable en esa regi\u00f3n durante m\u00e1s de 10 millones de a\u00f1os. Su \u00f3rbita se desestabiliza en alg\u00fan momento, cuando se acercan a alguno de esos planetas. Como consecuencia de ello, el peque\u00f1o cuerpo celeste puede colisionar con el Sol, con los planetas o con sus lunas, o incluso ser eyectado lejos, en direcci\u00f3n a los confines del sistema solar.<\/p>\n<p>Ese resultado gener\u00f3 una duda. Si los asteroides deber\u00edan permanecer en la vecindad de la Tierra solamente durante algunos millones de a\u00f1os, \u00bfpor qu\u00e9 la mayor\u00eda de ellos no desapareci\u00f3, dado que el sistema solar tiene estimativamente 4.500 millones de a\u00f1os? Una posible explicaci\u00f3n para la existencia de tantos asteroides por ac\u00e1 indica que alg\u00fan proceso estar\u00eda repoblando constantemente el espacio situado alrededor de la Tierra.<\/p>\n<div id=\"attachment_190250\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-190250\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-2_229.jpg\" alt=\"Reconstituci\u00f3n art\u00edstica del primer sistema triple de asteroides  descubierto: Sylvia, el mayor, tiene 270 km\" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-2_229.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-2_229-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-2_229-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Danielle Futselaar\/ instituto SETI<\/span>Reconstituci\u00f3n art\u00edstica del primer sistema triple de asteroides descubierto: Sylvia, el mayor, tiene 270 km<span class=\"media-credits\">Danielle Futselaar\/ instituto SETI<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los astr\u00f3nomos en general creen que la mayor\u00eda de los asteroides que circulan en esa regi\u00f3n del sistema solar tuvo su origen en el llamado cintur\u00f3n de asteroides, una enorme franja situada entre Marte y J\u00fapiter que alberga medio mill\u00f3n de asteroides de m\u00e1s de 500 metros de longitud e incontables asteroides menores. Pero no cualquier asteroide del cintur\u00f3n que es capaz de migrar hacia las cercan\u00edas de la Terra. S\u00f3lo son arrojados hacia la regi\u00f3n m\u00e1s interna del sistema solar los asteroides pertenecientes a ciertos grupos \u2013las llamadas familias de asteroides\u2013 con trayectoria y composici\u00f3n rocosa similar, cuyas \u00f3rbitas sienten de manera m\u00e1s intensa las perturbaciones de los planetas J\u00fapiter y Saturno. Esas perturbaciones, sumadas a la irradiaci\u00f3n del calor que absorben del Sol, hacen que esos cuerpos celestes migren hacia zonas ubicadas m\u00e1s cerca de Marte, y el planeta rojo puede entonces lanzarlos hacia fuera del sistema solar o hacia cerca de la Tierra.<\/p>\n<p>Con base en la composici\u00f3n mineral de la superficie de los asteroides, es posible agrupar a esos cuerpos en familias. La superficie del 2004 BL86, por ejemplo, contiene basalto, una roca rica en hierro y magnesio t\u00edpica de los asteroides que integran la familia de Vesta, el segundo asteroide del cintur\u00f3n en tama\u00f1o. Esa composici\u00f3n, no obstante, no asegura que el 2004 BL86 sea un fragmento de Vesta. Puede haberse originado en otro asteroide mayor que se haya destruido.<\/p>\n<p>Mientras que el tiempo de vida de un asteroide solitario en la vecindad de la Tierra es del orden de los 10 millones de a\u00f1os, el estudio de Ara\u00fajo y Winter publicado en 2014 en la revista <em>Astronomy &amp; Astrophysics<\/em> sugiere que sistemas formados por pares de objetos celestes duran menos a\u00fan. Dependiendo de c\u00f3mo se cruzan sus \u00f3rbitas con la de la Tierra, las parejas de asteroides no existir\u00edan por m\u00e1s de 2,2 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Esos c\u00e1lculos est\u00e1n ayudando a ubicar en el tiempo el origen de uno de los cuerpos celestes m\u00e1s extra\u00f1os que ya se hayan observado en el espacio cercano a la Tierra: el sistema triple de asteroides 2001 SN263. Por ser triple, se habr\u00eda mudado hace mucho menos tiempo hacia las cercan\u00edas de la Tierra.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Asteroides-INFO_229-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-190251\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Asteroides-INFO_229-01-300x198.jpg\" alt=\"Asteroides INFO_229-01\" width=\"300\" height=\"198\" \/><\/a>Un tr\u00edo especial<br \/>\n<\/strong>La historia del 2001 SN263 recuerda la de la nave espacia alien\u00edgena de la novela de ciencia ficci\u00f3n <em>Cita con Rama<\/em>, de Arthur Clarke. Lo que es tan s\u00f3lo un nuevo punto luminoso en el cielo al comienzo del libro se revela como un cuerpo celeste cada vez m\u00e1s intrigante a medida que se aproxima a la Tierra. Cuando se descubri\u00f3 el 2001 SN263, en 2001, en el marco del proyecto de monitoreo Linear, de la Nasa, parec\u00eda tan s\u00f3lo otro asteroide con m\u00e1s de 1 km de longitud que se acercaba a la Tierra lo suficiente como para que se lo clasificara como cuasi peligroso. La sorpresa lleg\u00f3 en 2008, cuando el asteroide se acerc\u00f3 m\u00e1s e im\u00e1genes del radiotelescopio Arecibo, instalado en Puerto Rico, revelaran que se trataba de un sistema de tres objetos muy cercanos: los dos menores \u2013Beta, de 1,1 km de extensi\u00f3n, y Gama, de 400 m\u2013 orbitan alrededor del mayor, Alfa, de 2,8 km de longitud. Aparte de \u00e9ste, s\u00f3lo existe otro sistema triple de asteroides cerca de la Tierra: el 1994CC. Pero el 2001 SN263 es el m\u00e1s peculiar. \u201cA diferencia de la media docena de sistemas triples de asteroides conocidos del sistema solar, el 2001 SN263 es el \u00fanico en el cual los tres cuerpos del sistema poseen tama\u00f1os similares\u201d, explica Winter. \u201cEn los otros casos, un cuerpo del sistema es mucho mayor que los otros dos.\u201d<\/p>\n<p><strong>Un origen enigm\u00e1tico<br \/>\n<\/strong>El origen de la mayor\u00eda de los sistemas triples es una colisi\u00f3n. La misma arranca pedazos de un asteroide mayor, que posteriormente pasan a orbitarlo como si fueran dos peque\u00f1as lunas. \u201cNo existe una teor\u00eda simple que explique c\u00f3mo se forma un sistema triple con asteroides de tama\u00f1os comparables\u201d, dice Winter. \u201cPara romper un asteroide mayor en tres pedazos grandes, el impacto debe haber sido significativo, pero los fragmentos no deber\u00edan estar cerca entre s\u00ed.\u201d<\/p>\n<p>Una posible explicaci\u00f3n apunta que tres asteroides del 2001 SN263 ser\u00edan fragmentos de un asteroide mayor que habr\u00eda sufrido un efecto similar al que sucedi\u00f3 con el cometa Shoemaker-Levy 9. En 1992, el n\u00facleo de hielo y polvo del cometa pas\u00f3 muy cerca de J\u00fapiter y la fuerza gravitacional del planeta gigante hizo que el cuerpo del cometa se despedazara en casi dos docenas de fragmentos. \u201cEs una posibilidad, pero eso s\u00f3lo podr\u00eda haber ocurrido si la estructura del asteroide que origin\u00f3 el sistema 2001 SN263 fuese fr\u00e1gil y porosa, como la de un cometa\u201d, explica Winter. \u201cEs lo que llamamos asteroide tipo \u2018pila de escombros\u2019, un conglomerado de rocas medio sueltas, con mucho espacio vac\u00edo entre ellas.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_190252\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-190252\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-3_229.jpg\" alt=\"Estela en el cielo de Cheli\u00e1binsk, en Rusia, hecha de fragmentos de un asteroide tipo \u201cpila de escombros\u201d\" width=\"290\" height=\"112\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-3_229.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-3_229-250x97.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-3_229-120x46.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">M. AHMETVALEEV<\/span>Estela en el cielo de Cheli\u00e1binsk, en Rusia, hecha de fragmentos de un asteroide tipo \u201cpila de escombros\u201d&#8230;<span class=\"media-credits\">M. AHMETVALEEV<\/span><\/p><\/div>\n<p>El 2001 SN263 es el blanco que escogi\u00f3 Winter para una primera misi\u00f3n espacial interplanetaria totalmente planificada en Brasil. La idea de la Misi\u00f3n Aster, tal como se conoce al proyecto, surgi\u00f3 de un reto informal que Winter le formul\u00f3 a su colega Elbert Macau, ingeniero aeroespacial del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), tras el descubrimiento de que el 2001 SN263 era un sistema triple. El proyecto involucra a alrededor de 50 cient\u00edficos de instituciones brasile\u00f1as, que incluyen a la USP, la Unesp, la Unicamp, la UFABC, el Inpe y la Escuela de Ingenier\u00eda Mau\u00e1, adem\u00e1s de contar con la colaboraci\u00f3n con cient\u00edficos del Instituto Ruso de Investigaciones Espaciales, y tiene el objetivo enviar una peque\u00f1a sonda espacial y aparatos para la realizaci\u00f3n de experimentos adicionales \u2013uno de geof\u00edsica espacial y otro de astrobiolog\u00eda\u2012, todos con tecnolog\u00eda brasile\u00f1a, a los asteroides del sistema 2001 SN263.<\/p>\n<p>La sonda llevar\u00eda a bordo tres instrumentos destinados a investigar la superficie de los asteroides: una c\u00e1mara de alta resoluci\u00f3n, un espectr\u00f3grafo infrarrojo para analizar la composici\u00f3n de sus minerales y un l\u00e1ser para medir distancias. Despu\u00e9s, si todo sale como se espera, la sonda se arrojar\u00eda sobre el asteroide alfa, caer\u00eda sobre su superficie y realizar\u00eda nuevas observaciones. \u201cEs un proyecto concreto, totalmente factible\u201d, afirma Winter. De todos modos, la misi\u00f3n sigue sin contar con la garant\u00eda de los fondos necesarios para su ejecuci\u00f3n, que costar\u00eda unos 40 millones de d\u00f3lares, un valor considerado bajo en comparaci\u00f3n con el de misiones espaciales europeas o estadounidenses. El equipo de la Misi\u00f3n Aster espera obtener esos recursos pronto, para aprovechar la aproximaci\u00f3n m\u00e1xima del 2001 SN263 a la Tierra en 2022. Posteriormente, ser\u00e1 necesario aguardar otros tres a\u00f1os hasta que el asteroide d\u00e9 otra volta alrededor del Sol y se acerque a la Tierra nuevamente.<\/p>\n<p><strong>Materia primordial<br \/>\n<\/strong>Aun cuando la misi\u00f3n no se materialice, Winter ya ha producido bastante ciencia en funci\u00f3n de sus preparativos. En 2010, recibi\u00f3 en \u00a0Guaratinguet\u00e1 al astr\u00f3nomo italiano Davide Perna, del Observatorio de Par\u00eds y experto en asteroides cercanos a la Tierra, y uno de los investigadores implicados en el proyecto NEOShield, financiado por la Comisi\u00f3n Europea para evaluar las opciones que la humanidad tendr\u00eda a la hora de desviar un asteroide en ruta de colisi\u00f3n con la Tierra. Perna encabez\u00f3 el trabajo de un grupo de cient\u00edficos de instituciones europeas, del ON y de la Unesp, en cuyo marco se observ\u00f3 el 2001 SN263 con el telescopio VLT, perteneciente al Observatorio Europeo del Sur y con sede en Cerro Paranal, en Chile. El equipo obtuvo tiempo en el VLT en car\u00e1cter de emergencia, pues los asteroides s\u00f3lo estar\u00edan al alcance del telescopio nuevamente dentro de muchos a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_190253\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-190253\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-4_229.jpg\" alt=\"... como el Itokawa \" width=\"290\" height=\"177\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-4_229.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-4_229-120x73.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/040-045_Asteroides-4_229-250x153.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">JAXA<\/span>&#8230; como el Itokawa<span class=\"media-credits\">JAXA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Y el 2001 SN263 sorprendi\u00f3 una vez m\u00e1s. El an\u00e1lisis de las observaciones, publicado en 2014 en <em>Astronomy &amp; Astrophysics<\/em>, determin\u00f3 que la superficie de los asteroides de ese sistema posee el tono de color azul m\u00e1s oscuro que se ya haya observado en un cuerpo peque\u00f1o del sistema solar. Los cient\u00edficos sugieren que ese color constituye un fuerte indicador de que dichos asteroides son ricos en materia org\u00e1nica y minerales que contienen agua. \u201cEl 2001 SN263 estar\u00eda formado por un material muy antiguo, remanente de la formaci\u00f3n de los primeros cuerpos rocosos del sistema solar, hace 4 mil millones de a\u00f1os\u201d, dice Winter.<\/p>\n<p>Ese trabajo tambi\u00e9n sugiere que los asteroides del sistema 2001 SN263 est\u00e1n hechos de granos de tama\u00f1o y composici\u00f3n variados, lo cual favorece la idea de que ser\u00edan \u201cpilas de escombros\u201d. Estudios del proyecto NEOShield indican que los asteroides de este tipo se ubicar\u00edan entre los m\u00e1s peligrosos, pues incluso un cohete con ojiva nuclear no ser\u00eda capaz de desviarlos si se encontraran en ruta de colisi\u00f3n con la Tierra. Un asteroide de \u00e9stos, menos denso, albergar\u00eda gases que ser\u00edan capaces de absorber la energ\u00eda de la explosi\u00f3n sin despedazarlo o alterar su rota. \u201cEl \u00e9xito de los m\u00e9todos para desviar asteroides en ruta de colisi\u00f3n con la Tierra depende de saber c\u00f3mo est\u00e1n compuestos, de su rigidez y de su porosidad\u201d, explica Winter. De all\u00ed la importancia de misiones tales como la Aster, o la misi\u00f3n Osiris ReX, de la Nasa, que ser\u00e1 lanzada en 2016 para visitar un asteroide potencialmente peligroso: el Bennu, cuya composici\u00f3n parece ser similar a la del 2001 SN263. \u201cSi el 2001 SN263 estuviera compuesto efectivamente por fragmentos de un objeto mayor que se rompi\u00f3, la Misi\u00f3n Aster podr\u00eda obtener informaciones \u00fanicas\u201d, dice Winter. \u201cSer\u00eda como observar el interior de un asteroide mayor, algo que nunca se ha hecho.\u201d<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nDin\u00e1mica orbital de peque\u00f1os cuerpos (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/46800\/dinamica-orbital-de-pequenos-corpos\/\" target=\"_blank\">n. 11\/ 08171-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Othon Cabo Winter (Unesp\/ Guaratinguet\u00e1); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 560.886,80 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>PERNA, D. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.aanda.org\/articles\/aa\/pdf\/2014\/08\/aa24447-14.pdf\" target=\"_blank\">The triple near-Earth asteroid (153591) 2001 SN263: an ultra-blue, primitive target for the Aster space mission<\/a>. <strong>Astronomy &amp; Astrophysics<\/strong>. v. 568. 15 ago. 2014.<br \/>\nARA\u00daJO, R. A. N. y WINTER, O. C. <a href=\"http:\/\/www.aanda.org\/articles\/aa\/abs\/2014\/06\/aa22979-13\/aa22979-13.html\" target=\"_blank\">Near-Earth asteroid binaries in close encounters with the Earth<\/a>. <strong>Astronomy &amp; Astrophysics.<\/strong> v. 566. 2 jun. 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Investigaciones ayudan a estimar el riesgo de colisiones con la Tierra","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[274,304],"coauthors":[103],"class_list":["post-190247","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-astronomia-es","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/190247","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=190247"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/190247\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=190247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=190247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=190247"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=190247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}