{"id":192767,"date":"2015-05-15T15:00:26","date_gmt":"2015-05-15T18:00:26","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=192767"},"modified":"2015-08-05T16:52:28","modified_gmt":"2015-08-05T19:52:28","slug":"terreno-fragil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/terreno-fragil\/","title":{"rendered":"Terreno fr\u00e1gil"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_192771\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-192771\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_queimada-no-cerrado-P.N.Emas-GO-35116ea.jpg\" alt=\"Incendio en el Cerrado en 2006, en el Parque Nacional das Emas, en Goi\u00e1s\" width=\"290\" height=\"190\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_queimada-no-cerrado-P.N.Emas-GO-35116ea.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_queimada-no-cerrado-P.N.Emas-GO-35116ea-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_queimada-no-cerrado-P.N.Emas-GO-35116ea-250x164.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">F\u00e1bio Colombini<\/span>Incendio en el Cerrado en 2006, en el Parque Nacional das Emas, en Goi\u00e1s<span class=\"media-credits\">F\u00e1bio Colombini<\/span><\/p><\/div>\n<p>El municipio de Catol\u00e9 do Rocha, ubicado en el sert\u00f3n de Para\u00edba, con casi 30 mil habitantes, cada vez es m\u00e1s c\u00e1lido y seco, a medida que la vegetaci\u00f3n natural desaparece. En ocho a\u00f1os, entre 2005 y 2013, seg\u00fan un estudio efectuado por investigadores de universidades de Para\u00edba y de Rio Grande do Norte, la superficie de caatinga rala disminuy\u00f3 en un 48% y el de la caatinga densa, un 13,5%, mientras que el \u00e1rea sembrada se increment\u00f3 en un 823%, de 2.450 a 22.640 hect\u00e1reas. Los autores de esas mediciones arribaron a la conclusi\u00f3n de que \u201cla vegetaci\u00f3n local fue suprimida indiscriminadamente\u201d, y hubo \u201cun crecimiento exorbitante\u201d de las \u00e1reas dedicadas principalmente a la cr\u00eda intensiva de vacunos.<\/p>\n<p>Al sumar varias situaciones como esa, entre 1990 y 2010, la Caatinga perdi\u00f3 9 millones de hect\u00e1reas \u2012o 90 mil kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>), casi el \u00e1rea que ocupa Portugal\u2012 de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona, como consecuencia del desmonte y de la expansi\u00f3n agropecuaria, y tambi\u00e9n por el uso de madera de \u00e1rboles nativos como fuente de energ\u00eda (le\u00f1a) en hogares y peque\u00f1as industrias, seg\u00fan un estudio m\u00e1s amplio que se public\u00f3 en el mes de marzo en la revista <em>Applied Geography<\/em>. Ese trabajo indica que, en esos 20 a\u00f1os, el \u00edndice de tala de la vegetaci\u00f3n natural se increment\u00f3 en la Caatinga (desde un 0,19% anual entre 1990 y 2000, hasta un 0,44% al a\u00f1o durante la d\u00e9cada posterior), aunque los mapeos efectuados por el Ministerio de Medio Ambiente indiquen un descenso del desmonte en ese ecosistema. Para los autores del art\u00edculo, la divergencia surge de lo que se considera paisaje natural, donde ellos prefirieron no incluir las \u00e1reas cubiertas plenamente por gram\u00edneas, que el gobierno federal consider\u00f3, y de la escala temporal (dos d\u00e9cadas en un caso y casi una d\u00e9cada, en el otro).<\/p>\n<p>La supresi\u00f3n de la flora aut\u00f3ctona \u2012todav\u00eda m\u00e1s perjudicial, en tanto se realiza por medio del fuego, que destruye la materia org\u00e1nica del suelo\u2012 dejando la tierra al descubierto, con mayor capacidad de absorci\u00f3n de la radiaci\u00f3n solar, y de tal modo, elevando la temperatura local, que acelera la evaporaci\u00f3n del agua y disminuye la resistencia ante la erosi\u00f3n provocada por el viento y las lluvias, que arrastran la materia org\u00e1nica y reducen la fertilidad de suelos poco productivos y su capacidad de retenci\u00f3n de agua. Adem\u00e1s, seg\u00fan advierten los expertos, la erosi\u00f3n causada por las lluvias \u2012raras, pero generalmente torrenciales\u2012 fomenta la acumulaci\u00f3n de sedimentos en r\u00edos, aumentando el riesgo de inundaciones, y expone las rocas anteriormente cubiertas por la tierra, dificultando la reforestaci\u00f3n e incluso el uso mismo de la tierra con fines agr\u00edcolas. En Catol\u00e9 do Rocha, el \u00e1rea de rocas expuestas, los denominados afloramientos, creci\u00f3 un 27%, pasando de 578 a 734 hect\u00e1reas, al cabo de ocho a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_192770\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-192770\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_queimada-em-cerrado-RR-96376.jpg\" alt=\"Quema en el cerrado y palmar de Boa Vista, Roraima, en 2014\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_queimada-em-cerrado-RR-96376.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_queimada-em-cerrado-RR-96376-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_queimada-em-cerrado-RR-96376-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">F\u00e1bio Colombini<\/span>Quema en el cerrado y palmar de Boa Vista, Roraima, en 2014<span class=\"media-credits\">F\u00e1bio Colombini<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la Caatinga, otra amenaza que se agrava es la desertificaci\u00f3n. \u201cAquello que contribuye mayormente para desencadenar el proceso de desertificaci\u00f3n es el mal uso de la tierra, que incluye el desmonte y frecuentemente el uso del fuego, profundizado por las condiciones clim\u00e1ticas\u201d, dice I\u00eado Bezerra S\u00e1, investigador de Embrapa Semi\u00e1rido. Junto a su equipo, Bezerra S\u00e1 estudi\u00f3 la regi\u00f3n de Cabrob\u00f3, en el sert\u00f3n de Pernambuco, uno de los dos n\u00facleos de desertificaci\u00f3n del nordeste brasile\u00f1o, distante 400 kil\u00f3metros al sudoeste de Catol\u00e9 do Rocha. All\u00ed, los suelos son arenosos, permeables e incapaces de retener el agua de las lluvias. Sus relevamientos indicaron que el \u00e1rea con grado severo de desertificaci\u00f3n, asociado a la ocupaci\u00f3n agropecuaria, era de 100 mil hect\u00e1reas (1000 km<sup>2<\/sup>) y con alto grado, en tierras ocupadas por la caatinga arb\u00f3rea, de 519 mil hect\u00e1reas (5 mil km<sup>2<\/sup>).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 finalizando un mapeo que indica que 9 de las 12 regiones de Pernambuco \u2012es decir, 122 de las 185 localidades del estado\u2012, principalmente en el sert\u00f3n, est\u00e1n sujetas a un riesgo elevado de desertificaci\u00f3n. Uno de sus estudios recientes indic\u00f3 que casi toda la regi\u00f3n donde se extiende el sert\u00f3n del r\u00edo S\u00e3o Francisco, donde se cultivan frutas mediante riego artificial, afronta el riesgo de transformarse en terreno est\u00e9ril (el 75% del \u00e1rea se encuentra bajo riesgo moderado y un 23% bajo riesgo severo). All\u00ed, seg\u00fan explic\u00f3, el consumo de agua para el riego de las plantaciones excede la capacidad de los r\u00edos, cuyo caudal disminuye, afectando a toda el \u00e1rea que recorren. \u201cLa Caatinga es muy fr\u00e1gil\u201d, dice. \u201cEn algunos casos, lo mejor ser\u00eda no alterarla\u201d.<\/p>\n<p>Los expertos verificaron que el 94% del nordeste brasile\u00f1o, adem\u00e1s del norte de los estados de Minas Gerais y Esp\u00edrito Santo, presenta una tendencia a la desertificaci\u00f3n que var\u00eda de moderada a alta y se\u00f1alaron las \u00e1reas con mayor potencial de tornarse terrenos yermos para el a\u00f1o 2040. En ese mapeo, las \u00e1reas m\u00e1s susceptibles se expandieron casi un 5%, el equivalente a 83 km<sup>2<\/sup>, entre 2000 y 2010. \u201c\u00c9se fue el primer estudio brasile\u00f1o que traz\u00f3 un diagn\u00f3stico a partir del an\u00e1lisis integral de los principales indicadores de la degradaci\u00f3n y la desertificaci\u00f3n\u201d, dice Rita Vieira, investigadora del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y principal autora del estudio, que se public\u00f3 en la revista <em>Solid Earth<\/em>. Seg\u00fan Vieira, los resultados fueron presentados ante la Comisi\u00f3n Nacional de Lucha contra la Desertificaci\u00f3n, que supervisa la implementaci\u00f3n de compromisos internacionales asumidos por el pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u201cLa disminuci\u00f3n del riesgo de desertificaci\u00f3n es un proceso lento. El primer paso consiste en modificar la forma de lidiar con la tierra y detener el desmonte\u201d, dice Carlos Magno, uno de los coordinadores del Centro Sabi\u00e1, una organizaci\u00f3n no gubernamental con sede en Recife. El centro, con financiaci\u00f3n del gobierno federal, est\u00e1 trabajando con 200 familias de peque\u00f1os propietarios rurales del campo y del sert\u00f3n de Pernambuco para recuperar 100 hect\u00e1reas de \u00e1reas sujetas a la desertificaci\u00f3n mediante los sistemas denominados agroforestales, que consisten en la implantaci\u00f3n de especies diferentes tales como ma\u00edz, frijol, calabaza, papa, forrajeras y frutales, como por ejemplo, umb\u00fa (<em>Spondias tuberosa<\/em>) y jobo o caj\u00e1 (<em>Spondias mombin<\/em>) en el \u00e1mbito de la Caatinga.<\/p>\n<p>\u201cEstamos reconstruyendo la idea de que la Caatinga es un bosque que, como tal, debe ser protegido\u201d, dice Magno.<\/p>\n<div id=\"attachment_192768\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-192768\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_caatinga-Caic\u00f3-RN-93822.jpg\" alt=\"Un cactus Xiquexique (Pilosocereus polygonus) en el suelo rocoso de la Caatinga de Caic\u00f3, Rio Grande do Norte: un ambiente fr\u00e1gil \" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_caatinga-Caic\u00f3-RN-93822.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_caatinga-Caic\u00f3-RN-93822-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_caatinga-Caic\u00f3-RN-93822-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">F\u00e1bio Colombini<\/span>Un cactus<em> Xiquexique<\/em> (<em>Pilosocereus polygonus<\/em>) en el suelo rocoso de la Caatinga de Caic\u00f3, Rio Grande do Norte: un ambiente fr\u00e1gil<span class=\"media-credits\">F\u00e1bio Colombini<\/span><\/p><\/div>\n<p>El 16 de abril, \u00e9l sali\u00f3 de su oficina en Caruaru y viaj\u00f3 30 km hasta el municipio de Bezerros, para visitar a Maria Idalvonete Juli\u00e3o da Silva, due\u00f1a de tres hect\u00e1reas, que participa de ese proyecto. Ella, motivada por la perspectiva de aumentar la producci\u00f3n de alimentos incluso en temporadas de sequ\u00eda, separ\u00f3 1 hect\u00e1rea y plant\u00f3 palma forrajera y acacia forrajera (<em>Leucaena<\/em>), que sirven como alimento para el ganado, frijol guand\u00fa, papaya y anan\u00e1. \u201cM\u00e1s all\u00e1 de que sirven para los animales y para la gente\u201d, analiza, \u201clos cultivos conservan el suelo; el agua, cuando llega, se queda en el suelo, abarrotado de ra\u00edces, en lugar de escurrir\u201d. En un estudio realizado con 15 familias que adoptaron esa estrategia desde hace m\u00e1s de 10 a\u00f1os, Magno comprob\u00f3 que \u201cluego de las grandes sequ\u00edas y lluvias, los sistemas agroforestales vuelven a producir alimentos con mayor rapidez que los sistemas agr\u00edcolas convencionales, lo cual implica una explotaci\u00f3n excesiva del suelo de la Caatinga\u201d.<\/p>\n<p><strong>El Cerrado<br \/>\n<\/strong>En el estudio publicado en la revista <em>Applied Geography<\/em>, el equipo coordinado por Ren\u00e9 Beuchle, del Joint Research Centre de la Comisi\u00f3n Europea, en Italia, tambi\u00e9n estudi\u00f3 otro amplio ecosistema brasile\u00f1o, el Cerrado, que perdi\u00f3 incluso m\u00e1s que la Caatinga. En 20 a\u00f1os, el \u00e1rea del Cerrado sufri\u00f3 una reducci\u00f3n de 26 millones de hect\u00e1reas (260 mil km<sup>2<\/sup>), el equivalente al doble de la superficie de Inglaterra, tambi\u00e9n a causa de la expansi\u00f3n agropecuaria. Otra conclusi\u00f3n es que la tasa de destrucci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n natural disminuy\u00f3 en el Cerrado (de un 0,79% anual entre 1990 y 2000, a un 0,44% al a\u00f1o en la d\u00e9cada siguiente), en este caso, en coincidencia con las conclusiones del gobierno al respecto del retroceso del desmonte.<\/p>\n<p>Para establecer lo que estaba ocurriendo en la Caatinga y en el Cerrado, el equipo coordinado por Beuchle analiz\u00f3 974 im\u00e1genes provistas por el sat\u00e9lite Landsat, con una resoluci\u00f3n de 30 metros, que registraron las alteraciones en la cobertura vegetal del suelo en 1990, 2000, 2005 y 2010 en 243 \u00e1reas de muestra, cada una\u00a0 de 10 km por 10 km. Esos dos ecosistemas cubren el 35% del territorio brasile\u00f1o y est\u00e1n entre los ambientes naturales m\u00e1s amenazados del planeta, a causa de la conversi\u00f3n de bosques nativos para su utilizaci\u00f3n agr\u00edcola. Actualmente, la flora aut\u00f3ctona de la Caatinga ocupa un 63% de su \u00e1rea original, y la del Cerrado, un 47%, seg\u00fan indica ese estudio. Los estudios del gobierno federal consideran un \u00e1rea remanente de cobertura vegetal algo mayor, en ambos casos. No obstante, hay consenso de que el \u00e1rea de vegetaci\u00f3n nativa protegida por medio de unidades de conservaci\u00f3n a\u00fan es muy limitada: un 7,5% de la Caatinga y un 8% del Cerrado.<\/p>\n<div id=\"attachment_192769\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-192769\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_estrada-Currais-Novos-RN-93885.jpg\" alt=\"Un s\u00edntoma del avance de la ganader\u00eda en Currais Novos, Rio Grande do Norte\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_estrada-Currais-Novos-RN-93885.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_estrada-Currais-Novos-RN-93885-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cerrado_estrada-Currais-Novos-RN-93885-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">F\u00e1bio Colombini<\/span>Un s\u00edntoma del avance de la ganader\u00eda en Currais Novos, Rio Grande do Norte<span class=\"media-credits\">F\u00e1bio Colombini<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las transformaciones en esos ecosistemas no tienen tanta repercusi\u00f3n como las de otros dos biomas brasile\u00f1os, el Bosque Atl\u00e1ntico y la Amazonia, porque, en parte, no resulta sencillo detectarlas. En las im\u00e1genes satelitales tomadas durante la estaci\u00f3n seca \u2012y la mayor\u00eda de las im\u00e1genes que se utilizan son de dicha \u00e9poca, a causa de la ausencia de nubes de lluvia\u2012, \u201cresulta dif\u00edcil separar los \u00e1rboles sin hojas del Cerrado y de la Caatinga de otras coberturas del terreno, incluyendo a las \u00e1reas agr\u00edcolas\u201d, dice Beuchle. Como contrapartida, las im\u00e1genes del Bosque Atl\u00e1ntico y de la Amazonia exhiben un claro contraste entre la selva alta y densa y las superficies taladas, m\u00e1s bajas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, a diferencia del Bosque Atl\u00e1ntico y de la Amazonia, la Caatinga y el Cerrado no han sido reconocidos como patrimonios naturales. El Ministerio de Medio Ambiente se\u00f1ala, en su sitio web: \u201cDebemos reconocer que la Caatinga todav\u00eda carece de marcos regulatorios, acciones e inversiones para su conservaci\u00f3n y uso sostenible\u201d. Seg\u00fan el ministerio, una de las medidas fundamentales en ese sentido ser\u00eda la aprobaci\u00f3n de la propuesta de enmienda constitucional que eleva a la Caatinga y al Cerrado a la categor\u00eda de patrimonios nacionales, algo que podr\u00eda facilitar la implementaci\u00f3n de medidas a favor de la conservaci\u00f3n de esos biomas.<\/p>\n<p>El investigador Edson Sano, de Embrapa Cerrados, quien trabaj\u00f3 junto a Beuchle en ese an\u00e1lisis, determin\u00f3 que la reducci\u00f3n de las \u00e1reas de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona, principalmente en el Cerrado, refleja la expansi\u00f3n agr\u00edcola del final de la d\u00e9cada de 1990, \u201ccuando la tierra en el centro-oeste era barata y la producci\u00f3n en el sur y en el sudeste ya estaba saturada\u201d. Con todo, a su juicio, a partir del a\u00f1o 2000 esa expansi\u00f3n se desaceler\u00f3 a causa del aumento del costo de la tierra, del incremento de la fiscalizaci\u00f3n (actualmente los hacendados deben obtener autorizaci\u00f3n de organismos federales o estaduales para talar vegetaci\u00f3n nativa, bajo el riesgo de perder su derecho al uso del \u00e1rea) y del aumento de la productividad\u00a0 en funci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas de cultivo. \u201cAhora la tendencia es a la reducci\u00f3n\u201d, dice.<\/p>\n<p>En el estado de S\u00e3o Paulo, seg\u00fan un mapeo reciente, efectuado en 2010, el Cerrado ocupa 847.400 hect\u00e1reas, el equivalente al 8,5% del \u00e1rea original, de 9,9 millones de hect\u00e1reas, y tan s\u00f3lo 25.900 hect\u00e1reas se encuentran protegidas por alg\u00fan tipo de unidad de conservaci\u00f3n. Los bosques de ese tipo de vegetaci\u00f3n a\u00fan pueden detectarse en las regiones de Ribeir\u00e3o Preto, Franca, S\u00e3o Jos\u00e9 do Rio Preto, Bauru, Sorocaba y Campinas, entre otras, acorraladas por las plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2010\/04\/01\/el-verde-clandestino\/?\" target=\"_blank\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 170<\/em><\/a>). \u201cPara alcanzar las metas de recuperaci\u00f3n que establecen los acuerdos internacionales, que proponen la recuperaci\u00f3n del 17% del \u00e1rea original terrestre de cada bioma, deber\u00edamos plantar alrededor de 800 mil hect\u00e1reas de Cerrado en S\u00e3o Paulo\u201d, informa Marco Aur\u00e9lio Nalon, investigador del Instituto Forestal y uno de los coordinadores del Inventario Forestal de la Cobertura Vegetal Nativa del Estado de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Con las cifras y los mapas a mano, Nalon se reuni\u00f3 con otros expertos de organismos ambientales del estado con el prop\u00f3sito de reponer lo que fuera posible de los bosques perdidos. No s\u00f3lo S\u00e3o Paulo se est\u00e1 movilizando. En enero de este a\u00f1o, el Ministerio de Medio Ambiente present\u00f3 para su debate p\u00fablico la versi\u00f3n preliminar del Plan Nacional de Recuperaci\u00f3n de la Vegetaci\u00f3n Nativa, elaborado con base en la Ley de Protecci\u00f3n de la Vegetaci\u00f3n Nativa, de 2012, para fomentar la plantaci\u00f3n de especies aut\u00f3ctonas, la restauraci\u00f3n de \u00e1reas degradadas y las pr\u00e1cticas agropecuarias que promuevan la recuperaci\u00f3n de por lo menos 12,5 millones de hect\u00e1reas de flora nativa en los pr\u00f3ximos 20 a\u00f1os, por medio de la plantaci\u00f3n o restauraci\u00f3n de \u00e1reas degradadas.<\/p>\n<p>Existen t\u00e9cnicas agr\u00edcolas que evitan el agotamiento del suelo y reducen la necesidad de otras tierras para cultivo o pasturas. Sano destaca dos de ellas. La primera es la rotaci\u00f3n del cultivo: una parte del \u00e1rea de pasturas se ocupa con un cultivo agr\u00edcola, que en los a\u00f1os siguientes ocupa otros sectores de la propiedad, en forma alternada. La segunda es el cultivo de \u00e1rboles comerciales en las tierras de pastoreo: los \u00e1rboles ofrecen sombra para el ganado y despu\u00e9s pueden venderse. \u201cNada impide que en una misma finca exista una integraci\u00f3n entre labranza, ganader\u00eda y selva\u201d, dice.<\/p>\n<p>La superficie con vegetaci\u00f3n nativa por recuperarse, de acuerdo con la meta del plan del gobierno federal, corresponde a m\u00e1s de la mitad de las 21 millones de hect\u00e1reas que representan el d\u00e9ficit nacional de flora nativa en el pa\u00eds, dimensionado por la suma de las \u00e1reas de bosques nativos que los propietarios rurales deben, por ley, mantener en sus tierras o en las cercan\u00edas de r\u00edos y arroyos. \u201cLa recuperaci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n nativa es muy importante, fundamentalmente en \u00e1reas de cabeceras de r\u00edos\u201d, subraya Sano. \u201cSi no protegemos los r\u00edos, en algunos a\u00f1os podr\u00edamos no disponer de agua para beber\u201d.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>OLIVEIRA, R. A. N. de <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/150.165.111.246\/ojs-patos\/index.php\/ACSA\/article\/view\/598\" target=\"_blank\">Din\u00e2mica do processo de desmatamento de caatinga no munic\u00edpio de Catol\u00e9 do Rocha-PB<\/a>. <strong>Agropecu\u00e1ria Cient\u00edfica no Semi\u00e1rido.<\/strong> v. 10, n. 4, p. 1-4. 2014.<br \/>\nBEUCHLE, R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0143622815000284\" target=\"_blank\">Land cover changes in the Brazilian Cerrado and Caatinga biomes from 1990 to 2010 based on a systematic remote sensing sampling approach<\/a>.<strong> Applied Geography.<\/strong> v. 58, p.116-27. 2015.<br \/>\nVIEIRA, R.\u00a0M.\u00a0S.\u00a0P.\u00a0<em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.solid-earth.net\/6\/347\/2015\/se-6-347-2015.html\" target=\"_blank\">Identifying areas susceptible to desertification in the Brazilian Northeast<\/a>. <strong>Solid Earth.<\/strong> v. 6, p. 347-60. 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Im\u00e1genes satelitales indican una p\u00e9rdida del Cerrado y de la Caatinga","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[281],"coauthors":[5968],"class_list":["post-192767","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biotecnologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/192767","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=192767"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/192767\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=192767"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=192767"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=192767"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=192767"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}