{"id":192954,"date":"2015-05-15T14:30:06","date_gmt":"2015-05-15T17:30:06","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=192954"},"modified":"2015-08-06T18:39:45","modified_gmt":"2015-08-06T21:39:45","slug":"por-un-futuro-mas-equilibrado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/por-un-futuro-mas-equilibrado\/","title":{"rendered":"Por un futuro m\u00e1s equilibrado"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/042-045_Bioenergia_231-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-192955\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/042-045_Bioenergia_231-01-300x231.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"231\" \/><\/a>Mediante el uso de t\u00e9cnicas sostenibles de producci\u00f3n de bioenerg\u00eda que ya se encuentran disponibles, ser\u00eda posible suministrar hasta un 30% de la energ\u00eda mundial hasta 2050, alrededor de 10 veces m\u00e1s que la cuota actual, sin afectar la biodiversidad ni poner en riesgo la seguridad alimentaria de la poblaci\u00f3n. Ese escenario se present\u00f3 en el informe internacional <em>Bioenergy &amp; sustainability: Bridging the gaps<\/em>, que es el resultado de un trabajo conjunto entre la FAPESP y el Comit\u00e9 Cient\u00edfico para Problemas Ambientales (Scope, por sus siglas en ingl\u00e9s), un organismo independiente que colabora con la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (Unesco). El documento de 700 p\u00e1ginas, que se present\u00f3 el mes pasado en la sede de la FAPESP en S\u00e3o Paulo, se bas\u00f3 en alrededor de 2 mil estudios cient\u00edficos y an\u00e1lisis efectuados por 137 expertos de 24 pa\u00edses, que representan a 80 instituciones de investigaci\u00f3n. El trabajo fue coordinado por cient\u00edficos de los programas FAPESP de Investigaciones en Bioenerg\u00eda (Bioen), de Investigaciones en Caracterizaci\u00f3n, Conservaci\u00f3n, Restauraci\u00f3n y Uso Sostenible de la Biodiversidad (Biota) y de Investigaci\u00f3n en Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG), invitados por el Scope para la confecci\u00f3n del informe. El comit\u00e9 se cre\u00f3 en 1969 con el objetivo de evaluar la producci\u00f3n de conocimientos sobre medio ambiente y suministrar informaci\u00f3n a investigadores y diagramadores de pol\u00edticas p\u00fablicas mediante la realizaci\u00f3n de seminarios y la elaboraci\u00f3n de publicaciones anuales. El documento completo se encuentra disponible en la <a href=\"http:\/\/bioenfapesp.org\/scopebioenergy\/index.php\" target=\"_blank\">direcci\u00f3n electr\u00f3nica<\/a>.<\/p>\n<p>El informe provee datos y resultados de investigaciones combinados con un an\u00e1lisis del panorama actual de la bioenerg\u00eda y una revisi\u00f3n cr\u00edtica de sus impactos. \u201cLa bioenerg\u00eda puede contribuir para el surgimiento de modificaciones geopol\u00edticas, por el hecho de ser flexible y sostenible, y tambi\u00e9n por el rol que cumple en la atenuaci\u00f3n de los cambios clim\u00e1ticos. Las ventajas de una producci\u00f3n adecuada de bioenerg\u00eda tienen respaldo cient\u00edfico\u201d, dice Glaucia Mendes Souza, miembro de la coordinaci\u00f3n del Bioen y coeditora del documento, al referirse, por ejemplo, al car\u00e1cter renovable de los biocombustibles y a los avances recientes en materia de bioenerg\u00eda mediante el desarrollo de variedades de plantas cada vez m\u00e1s productivas. El documento sostiene que el aumento del cultivo de biomasa para la generaci\u00f3n de energ\u00eda no necesitar\u00eda avanzar sobre selvas ni sobre \u00e1reas agr\u00edcolas que hoy se destinan a la producci\u00f3n de alimentos. Hay tierra suficiente para la producci\u00f3n de bioenerg\u00eda, ocupando \u00e1reas de ganader\u00eda extensiva y suelos degradados. El investigador Jon Samseth, del Oslo and Akershus University College of Applied Sciences, en Noruega, y presidente del Scope, puso de relieve la participaci\u00f3n de Brasil en la elaboraci\u00f3n del informe, por ser uno de los pa\u00edses m\u00e1s destacados en cuanto al desarrollo de la bioenerg\u00eda dentro de la comunidad cient\u00edfica global. \u201cLas energ\u00edas renovables proveen el 41% de las necesidades energ\u00e9ticas de Brasil. En los pa\u00edses n\u00f3rdicos, por ejemplo, ese porcentaje es del 30% al 35%\u201d, coment\u00f3 Samseth.<\/p>\n<p>A pesar de los avances tecnol\u00f3gicos y cient\u00edficos, los autores del estudio reconocen que la expansi\u00f3n de los biocombustibles depende del respaldo de pol\u00edticas p\u00fablicas para sostenerse a nivel global. Actualmente, el 87% de la demanda de energ\u00eda en el mundo es cubierta mediante el consumo de combustibles f\u00f3siles y energ\u00eda nuclear. \u201cPara revertir ese panorama se debe triplicar la producci\u00f3n de bioenerg\u00eda moderna para 2030\u201d, estima Souza, en referencia a las formas m\u00e1s eficientes de transformaci\u00f3n de biomasa en combustibles, tales como el etanol de ma\u00edz y de ca\u00f1a de az\u00facar, y el biodi\u00e9sel de soja y de palma.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/042-045_Bioenergia_231-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-192956\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/042-045_Bioenergia_231-02-300x300.jpg\" alt=\"042-045_Bioenergia_231-02\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/a>Para llegar a eso, a juicio de la investigadora, se necesita que el conocimiento cient\u00edfico se traduzca en pol\u00edticas p\u00fablicas, as\u00ed como la confluencia de estrategias enfocadas en la agricultura, la preservaci\u00f3n ambiental y la producci\u00f3n de bioenerg\u00eda, que generalmente trabajan por separado. El informe sugiere que la combinaci\u00f3n de silvicultura, es decir, la implantaci\u00f3n de \u00e1reas de reforestaci\u00f3n, con la producci\u00f3n de bioenerg\u00eda, integrando \u00e1reas de pasturas y de selvas, podr\u00eda atenuar los efectos de los cambios clim\u00e1ticos adem\u00e1s de no comprometer la seguridad alimentaria.<\/p>\n<p>\u201cLos cultivos agr\u00edcolas administrados en forma adecuada podr\u00edan ayudar al mantenimiento de la calidad del suelo e incluso derivar en acumulaci\u00f3n de carbono, reduciendo las emisiones de CO<sub>2<\/sub>\u201d, explica Paulo Artaxo, docente del Instituto de F\u00edsica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y coautor del informe. Una de las recomendaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC, por sus siglas en ingl\u00e9s), por ejemplo, es la adopci\u00f3n de la siembra directa en los cultivos. Esta t\u00e9cnica consiste en la apertura de peque\u00f1os surcos para la implantaci\u00f3n de pl\u00e1ntulas, sin necesidad de arar la tierra. As\u00ed, el suelo estar\u00eda protegido de la erosi\u00f3n y los residuos de las cosechas anteriores colaboran para su fertilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Expansi\u00f3n y cautela<br \/>\n<\/strong>Una de las propuestas que se presentaron en el informe se basa en la expansi\u00f3n de la producci\u00f3n de bioenerg\u00eda en conjunto con la de los alimentos. Seg\u00fan el documento, la disponibilidad de tierra para la agricultura en el planeta est\u00e1 concentrada en Am\u00e9rica Latina y en \u00c1frica Subsahariana, y gran parte de ella se utiliza como pastura de baja intensidad. En opini\u00f3n de Luiz Augusto Horta Nogueira, de la Universidad Federal de Itajub\u00e1, coautor de algunos cap\u00edtulos del informe, Am\u00e9rica Latina y el Caribe disponen de aproximadamente 360 millones de hect\u00e1reas de tierras adecuadas para la agricultura de secano (plant\u00edo en lugares secos), correspondientes a un 37% del total mundial y m\u00e1s de tres veces el \u00e1rea necesaria para suplir las necesidades alimentarias del globo. \u201cCon tan s\u00f3lo un 20% de esa superficie se podr\u00edan producir biocombustibles equivalentes a 11 millones de barriles de petr\u00f3leo por d\u00eda, una cifra mayor a la producci\u00f3n actual de Estados Unidos y Arabia Saudita\u201d, dice.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/042-045_Bioenergia_231-03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-192957\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/042-045_Bioenergia_231-03-245x300.jpg\" alt=\"042-045_Bioenergia_231-03\" width=\"245\" height=\"300\" \/><\/a>El chileno Luiz Felipe Duhart, asesor y ex jefe de la oficina regional de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (FAO) en Am\u00e9rica Latina, invitado para comentar el informe en el marco del evento de su presentaci\u00f3n, afirm\u00f3 que la expansi\u00f3n de la bioenerg\u00eda en la regi\u00f3n necesita tener en cuenta impactos sociales, tales como las distorsiones en el precio de los alimentos y el avance de los monocultivos. \u201cNo podemos descartar el peligro de que el precio de los alimentos se vea afectado por el avance en la producci\u00f3n de biocombustibles\u201d, dice. \u201cEn Estados Unidos se comenz\u00f3 a producir etanol a partir del ma\u00edz y eso contribuy\u00f3 para un incremento en el valor de la <em>commodity<\/em> en Am\u00e9rica Central, donde ese cultivo es la base alimentaria de la poblaci\u00f3n. Eso es algo que debe evitarse\u201d, agreg\u00f3. El informe del Scope sugiere la realizaci\u00f3n de un monitoreo del precio de los alimentos que sirven de materia prima para la producci\u00f3n de bioenerg\u00eda y reconoce que las tierras para su expansi\u00f3n se encuentran, principalmente, en Am\u00e9rica Latina y en \u00c1frica. Tambi\u00e9n sostiene que no se detectaron evidencias cient\u00edficas de que la producci\u00f3n de bioenerg\u00eda ocasione un aumento en el precio de los alimentos.<\/p>\n<p>Durante el evento, se le consult\u00f3 a Duhart sobre la posibilidad de que la bioenerg\u00eda genere condiciones para el avance del monocultivo, al que los ambientalistas consideran una amenaza para la biodiversidad. \u201cEn el caso de Brasil, no consideramos a la ca\u00f1a de az\u00facar como un monocultivo. Existe una gran cantidad de hect\u00e1reas plantadas, pero nada parecido con lo que ocurre en Indonesia, donde en toda la isla predomina el cultivo de palma para la producci\u00f3n de aceite\u201d, dijo. En Brasil, seg\u00fan sostuvo Duhart, se ha invertido en t\u00e9cnicas para elevar el rendimiento de la ca\u00f1amiel. Un ejemplo de ello es el etanol celul\u00f3sico, tambi\u00e9n denominado etanol de segunda generaci\u00f3n, elaborado a partir de residuos agroindustriales, como es el bagazo de ca\u00f1a. Con todo, el informe del Scope es enf\u00e1tico en relaci\u00f3n con esa t\u00e9cnica: el etanol de segunda generaci\u00f3n a\u00fan se produce a escala inicial, en v\u00edas de implantaci\u00f3n comercial en pocos sitios del mundo, y uno de ellos es Brasil. Seg\u00fan el documento, se necesita reducir el costo de las tecnolog\u00edas involucradas en ese proceso.<\/p>\n<p><strong><em>Pellets<\/em><\/strong><strong> y astillas<br \/>\n<\/strong>El informe emitido en la FAPESP presenta otras iniciativas adoptadas en el exterior. Una de ellas es el Akershus, un centro de distribuci\u00f3n de calefacci\u00f3n que se implement\u00f3 en Noruega en 2011. Las principales materias primas que se emplean en el centro son astillas y <em>pellets<\/em> de madera \u2012part\u00edculas deshidratadas y prensadas con alto poder cal\u00f3rico\u2012, que pueden utilizarse como combustible en calderas residenciales, industriales y usinas termoel\u00e9ctricas. Al <em>pellet<\/em> se lo considera un combustible limpio, renovable y que otros pa\u00edses de Europa utilizan para proveer calefacci\u00f3n. El calor se distribuye en forma de agua caliente por medio de tuber\u00edas que conectan casas y edificios a la planta proveedora.<\/p>\n<p>Otro caso que eval\u00faa el Scope es la plantaci\u00f3n del denominado pi\u00f1\u00f3n mexicano \u2012en Brasil <em>pinh\u00e3o-manso<\/em>\u00a0(<em>Jatropha curcas<\/em>) en \u00c1frica, que se utiliza para la producci\u00f3n de biodiesel. Puesto que no sirve como alimento para el ganado, la planta se cultiva predominantemente en hileras alrededor de otros cultivos, sirviendo incluso como barrera contra el viento y la erosi\u00f3n. Seg\u00fan el informe, las organizaciones no gubernamentales est\u00e1n promoviendo el plant\u00edo del pi\u00f1\u00f3n como estrategia de desarrollo rural. El algunos lugares, se crearon cooperativas de peque\u00f1os agricultores, en colaboraci\u00f3n con empresas que aportan equipamientos, infraestructura y compran las semillas. El subproducto resultante de la producci\u00f3n del biodiesel se utiliza como fertilizante, que tambi\u00e9n comercializan los peque\u00f1os productores.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan existen dudas al respecto del futuro de esa estrategia. \u201cLa <em>Jatropha<\/em> es una planta con baja productividad, que sufre varias enfermedades. Por eso, solamente tuvo \u00e9xito en escasas regiones\u201d, dice Glaucia Souza. \u201cEse ejemplo demuestra que la producci\u00f3n de bioenerg\u00eda debe encararse atendiendo diferentes perspectivas. Desde el punto de vista cient\u00edfico, la <em>Jatropha<\/em> a\u00fan debe estudiarse mejor en cuanto a su productividad y adaptaci\u00f3n al ambiente. Desde el punto de vista de las pol\u00edticas p\u00fablicas, depende de la articulaci\u00f3n entre peque\u00f1os productores, empresas y gobierno local. La factibilidad econ\u00f3mica y social de una biomasa depende del contexto local\u201d, explica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Es posible expandir la bioenerg\u00eda sin generar da\u00f1os ambientales","protected":false},"author":475,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[276,269,331],"coauthors":[785],"class_list":["post-192954","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-bioenergia-es","tag-ambiente-es","tag-sostenibilidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/192954","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/475"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=192954"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/192954\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=192954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=192954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=192954"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=192954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}