{"id":193057,"date":"2015-05-15T16:08:28","date_gmt":"2015-05-15T19:08:28","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=193057"},"modified":"2015-08-05T16:14:15","modified_gmt":"2015-08-05T19:14:15","slug":"los-banqueros-de-la-trata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-banqueros-de-la-trata\/","title":{"rendered":"Los banqueros de la trata"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_193058\" style=\"max-width: 204px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Escravos_ca-PT-TT-FF-liv48_c0023.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-193058\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Escravos_ca-PT-TT-FF-liv48_c0023-194x300.jpg\" alt=\"La contabilidad de la esclavitud: en la p\u00e1gina de al lado, una cuenta de compra de esclavos en Luanda\" width=\"194\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Torre do Tombo <\/span><\/a> La contabilidad de la esclavitud: en la p\u00e1gina de al lado, una cuenta de compra de esclavos en Luanda<span class=\"media-credits\">Torre do Tombo <\/span><\/p><\/div>\n<p>En 1740, el portugu\u00e9s Domingos Dias da Silva era el capit\u00e1n de un barco que transportaba tejidos, aguardiente, vino y armas de fuego hacia Luanda, el mayor puerto ligado a la trata y tr\u00e1fico de esclavos en Angola, por entonces, una colonia portuguesa. Da Silva vend\u00eda las mercader\u00edas, recib\u00eda parte del pago bajo la forma de papeles denominados letras o en libranzas que funcionaban como pagar\u00e9s, y parte en esclavos. Luego de entregar los esclavos en Brasil, cambiaba las letras por monedas de oro, cargaba las bodegas con az\u00facar y regresaba a Lisboa, cerrando una traves\u00eda que pod\u00eda haber comenzado dos a\u00f1os antes. Da Silva gan\u00f3 dinero suficiente como para participar en la subasta de contratos de esclavos promovida por el gobierno portugu\u00e9s, y ofertar m\u00e1s que los competidores. Luego de 25 a\u00f1os, se convirti\u00f3 en contratista, cobrando impuestos en nombre del rey sobre los negocios con esclavos y acumulando riqueza, poder y prestigio.<\/p>\n<p>Su trayectoria expone la complejidad comercial del tr\u00e1fico de esclavos entre Portugal, Angola y Brasil, que el historiador Maximiliano Menz, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) est\u00e1 reconstruyendo por medio de dos conjuntos de documentos hallados en Torre do Tombo, uno de los archivos hist\u00f3ricos de Lisboa. El primer conjunto, consultado por primera vez en 2011, est\u00e1 constituido por los cuatro libros de contratos de exportaci\u00f3n de esclavos adquiridos en Luanda entre 1763 y 1770. En esa \u00e9poca, un promedio de 9 mil africanos sal\u00edan anualmente de Angola como esclavos. En el transcurso de tres siglos, casi 6 millones de africanos salieron, fundamentalmente de Angola, para trabajar en las minas de oro y en las plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar de Brasil.<\/p>\n<div id=\"attachment_193061\" style=\"max-width: 237px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Escravos_SDC10331.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-193061\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Escravos_SDC10331-227x300.jpg\" alt=\"Una libranza, una especie de pagar\u00e9 com\u00fan en Angola\" width=\"227\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo Hist\u00f3rico de Ultramar<\/span><\/a> Una libranza, una especie de pagar\u00e9 com\u00fan en Angola<span class=\"media-credits\">Archivo Hist\u00f3rico de Ultramar<\/span><\/p><\/div>\n<p>El segundo conjunto de documentos emergi\u00f3 en otro viaje, en enero de este a\u00f1o: se trata de alrededor de 230 libros \u2012cuatro por a\u00f1o, cada uno con 600 p\u00e1ginas\u2012 de los registros de mercader\u00edas que pasaron por la aduana de Lisboa al ser embarcadas hacia Luanda entre 1748 y 1807. En los 28 libros que ya ha analizado, Menz contabiliz\u00f3 alrededor de 2\u00a0 mil asientos con nombres de personas y mercader\u00edas, y determin\u00f3 que, aunque los negocios estaban concentrados en las manos de grandes negociantes como Da Silva, participaban cientos de personas, incluso curas, que pod\u00edan enviar vinos para intercambiarlos por esclavos en Luanda. \u201cS\u00ed, curas\u201d, dice \u00e9l. \u201cNo hab\u00eda ning\u00fan problema. Seg\u00fan el modelo religioso de la \u00e9poca, el tr\u00e1fico de esclavos era un modo de salvar almas del infierno, porque los negros recib\u00edan el bautismo antes de embarcar en los nav\u00edos rumbo a Brasil\u201d.<\/p>\n<p>Con esos documentos, Menz est\u00e1 poniendo de relieve el rol central de los contratistas portugueses y de los contratos de exportaci\u00f3n en la generaci\u00f3n de los mecanismos de cr\u00e9dito y de capitales asociados al tr\u00e1fico de esclavos. \u201cEl contratista funcionaba como un banco, prestando dinero por medio de libranzas que emit\u00edan en Luanda como forma de pago por las mercader\u00edas\u201d, dice. \u201cLos papeles se intercambiaban por dinero en Brasil, cuando se vend\u00edan los esclavos\u201d.<\/p>\n<p>Menz estar\u00eda confirmando una hip\u00f3tesis del historiador Joseph Miller, de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos: \u201cMiller propuso que los mercaderes de Lisboa, gracias al control del contrato de esclavos, monopolizaban la financiaci\u00f3n del negocio, vali\u00e9ndose de una serie de privilegios garantizados por esos contratos y, de esa manera, prove\u00edan la mayor parte de las mercanc\u00edas que se utilizaban para la compra de los esclavos en el interior de Angola\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_193059\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Escravos_Cidade_de_S\u00e3o_Paulo_da_Assump\u00e7\u00e3o_de_Loanda.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-193059\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Escravos_Cidade_de_S\u00e3o_Paulo_da_Assump\u00e7\u00e3o_de_Loanda-300x105.jpg\" alt=\"Una vista panor\u00e1mica de Luanda en 1775, con la catedral, en la ciudad alta (a la izquierda) y el fuerte de S\u00e3o Miguel (a la derecha) \" width=\"300\" height=\"105\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Guilherme Paes de Menezes\/ Wikimedia <\/span><\/a> Una vista panor\u00e1mica de Luanda en 1775, con la catedral, en la ciudad alta (<em>a la izquierda<\/em>) y el fuerte de S\u00e3o Miguel (<em>a la derecha<\/em>)<span class=\"media-credits\">Guilherme Paes de Menezes\/ Wikimedia <\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cEn esa \u00e9poca, los hombres de negocios de Brasil intervendr\u00edan fundamentalmente en el mercado de fletes, ofreciendo el transporte de mercader\u00eda humana que se vender\u00eda en Brasil\u201d, postula Menz, con lo cual brinda una alternativa al enfoque com\u00fan de los historiadores, seg\u00fan el cual los comerciantes brasile\u00f1os eran los que controlaban el tr\u00e1fico negrero. \u201c\u00c9sa era la interpretaci\u00f3n en los trabajos de Luiz Felipe de Alencastro, Manolo Florentino, Roquinaldo Ferreira y Alexandre Vieira Ribeiro, pero hay investigaciones recientes que tambi\u00e9n reconocen el protagonismo de las comunidades mercantiles de Lisboa o de los mercaderes de Luanda y Benguela, como son las tesis de Gustavo Acioli Lopes, Jaime Rodrigues, Daniel Domingues Dias Silva, Mariana C\u00e2ndido y el doctorado, en curso, de Jesus Bohorquez\u201d.<\/p>\n<p>Mientras que en el norte, en las regiones denominadas Guinea y Mina, los europeos anclaban sus buques en los puertos y solamente compraban los esclavos capturados por mercaderes africanos, en Angola, al ser una colonia portuguesa, la participaci\u00f3n de los europeos era m\u00e1s intensa. En Luanda, la capital, la trata de esclavos se hab\u00eda transformado en la principal fuente de ingresos de la poblaci\u00f3n que estaba integrada por portugueses y mestizos, que representaban la mitad de los alrededor de 5 mil habitantes de la ciudad (la otra mitad eran esclavos, parte de ellos a la espera de los barcos que los conducir\u00edan hacia Am\u00e9rica).<\/p>\n<p>Los portugueses financiaban la compra de esclavos en el interior a trav\u00e9s de los tratantes locales, generalmente negros o mulatos, que pod\u00edan dejar de pagar o morir, a causa del paludismo, la fiebre amarilla y otras enfermedades comunes. El mayor riesgo era la p\u00e9rdida de esclavos, que a menudo no resist\u00edan la traves\u00eda del oc\u00e9ano rumbo a Brasil, lo cual reduc\u00eda el lucro. Para evitar ese riesgo, los negociantes prefer\u00edan recibir el pago en libranzas o en letras, que intercambiaban en Brasil por oro o productos coloniales tales como az\u00facar, algod\u00f3n y tabaco, que se enviaban hacia Lisboa.<\/p>\n<p>La corriente de cr\u00e9dito funcion\u00f3 hasta que Domingos Dias da Silva, como contratista, decidi\u00f3 modificar las reglas: dej\u00f3 de prestarles a los otros comerciantes por medio de libranzas y forz\u00f3 la compra de las mercader\u00edas que \u00e9l enviaba desde Lisboa. No dio resultado, pues casi nadie ten\u00eda dinero en efectivo para pagar. Seg\u00fan Menz, el gobernador de Angola, Francisco Inoc\u00eancio Coutinho, presionado por los comerciantes, le escribi\u00f3 a Sebasti\u00e3o Jos\u00e9 de Carvalho e Melo, el marqu\u00e9s de Pombal y secretario de Estado del reino. En 1770, para terminar con el conflicto, Pombal revoc\u00f3 los contratos y estableci\u00f3 que los impuestos sobre la venta de esclavos ser\u00edan administrados directamente por la Hacienda real. A pesar de los imprevistos, Da Silva aparentemente no fracas\u00f3 y, a\u00f1os despu\u00e9s, muri\u00f3 rico. El tr\u00e1fico fue abolido en 1830, pero en los a\u00f1os siguientes hubo muchos esclavos que a\u00fan fueron capturados y enviados ilegalmente desde Angola hacia Brasil.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nUna historia econ\u00f3mica del tr\u00e1fico de esclavos en Angola: financiaci\u00f3n, impuestos, transporte (c. 1730-1807) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/87722\/uma-historia-economica-do-trafico-de-escravos-em-angola-financiamento-fiscalidade-transporte-c-1730-\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2014\/ 14896-9<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Maximiliano Mac Menz (Unifesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> \u200bR$\u00a037.344,11 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nMENZ, M. M. <a href=\"http:\/\/www.revistas.usp.br\/revhistoria\/article\/view\/48557\" target=\"_blank\">As geometrias do tr\u00e1fico: o com\u00e9rcio metropolitano e o tr\u00e1fico de escravos em Angola (1796-1807)<\/a>. <strong>Revista de Hist\u00f3ria<\/strong>. v. 166, p. 185-222. 2012.<br \/>\nMENZ, M. M.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S0002-05912013000200002&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\">A Companhia de Pernambuco e Para\u00edba e o funcionamento do tr\u00e1fico de escravos em Angola (1759-1775\/80)<\/a>.\u00a0<strong>Afro-\u00c1sia<\/strong>. n. 48, p.\u00a045-76. 2013<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Documentos revelan negociantes en las operaciones con esclavos en Angola","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[5968],"class_list":["post-193057","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193057","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=193057"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193057\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=193057"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=193057"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=193057"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=193057"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}