{"id":193106,"date":"2015-04-10T13:00:47","date_gmt":"2015-04-10T16:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=193106"},"modified":"2015-08-05T18:36:58","modified_gmt":"2015-08-05T21:36:58","slug":"la-fuerza-de-los-estereotipos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-fuerza-de-los-estereotipos\/","title":{"rendered":"La fuerza de los estereotipos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-193107\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/genero-300x149.jpg\" alt=\"genero\" width=\"300\" height=\"149\" \/><span class=\"media-credits-inline\">NEGREIROS<\/span>En enero de 2005, el entonces rector de la Universidad Harvard, el economista Lawrence Summers, dijo durante una conferencia que la escasa participaci\u00f3n de las mujeres en las ciencias y en la matem\u00e1tica se explicar\u00eda debido a una natural ineptitud femenina para esos campos del conocimiento. Esa declaraci\u00f3n sin asidero cient\u00edfico le reditu\u00f3 a Summers una avalancha de cr\u00edticas que culminaron con su destituci\u00f3n del cargo de rector de una de las m\u00e1s prestigiosas universidades estadounidenses. Un estudio publicado en enero en la revista <em>Science<\/em> ve una relaci\u00f3n entre la baja participaci\u00f3n femenina en ciertas \u00e1reas de la ciencia y la idea de que los talentos innatos determinan trayectorias cient\u00edficas, pero de una forma muy distinta a aquella que Summers plante\u00f3.<\/p>\n<p>En ese trabajo se recabaron evidencias de que ciertos campos del conocimiento, tales como la matem\u00e1tica y la f\u00edsica, combinan una participaci\u00f3n magra de mujeres en el contingente de doctores con una creencia propagada dentro y fuera de sus comunidades de cient\u00edficos de que es necesario contar con un talento natural para seguir dichas carreras. Los autores sugieren que las mujeres, bombardeadas tempranamente con la idea de que les falta aptitud natural, sencillamente tienden a evitar tales carreras, lo que \u2012eso s\u00ed\u2012 explicar\u00eda su participaci\u00f3n restringida. \u201cEse mensaje se combina con estereotipos arraigados en nuestra cultura que llevan a una merma de la diversidad de g\u00e9nero en la ciencia\u201d, dice Sarah-Jane Leslie, docente del Departamento de Filosof\u00eda de la Universidad Princeton y autora principal del art\u00edculo.<\/p>\n<p>Para la investigadora, cuando las mujeres internalizan esos estereotipos, pueden tambi\u00e9n decidir que los campos del conocimiento mencionados no son para ellas. Como resultado de ello, terminan por tener poca representaci\u00f3n en esas \u00e1reas que requerir\u00edan contar con un talento especial. Leslie conjetur\u00f3 esa idea tras participar en una conferencia de la Sociedad para la Filosof\u00eda y la Psicolog\u00eda (SPP, por sus siglas en ingl\u00e9s). \u201cRepar\u00e9 que los fil\u00f3sofos le daban suma importancia a la idea de aptitud innata, en tanto que los psic\u00f3logos enfatizaban m\u00e1s la aplicaci\u00f3n y el esfuerzo\u201d, dice. \u201cAl mismo tiempo, me percat\u00e9 de que hab\u00eda en el lugar m\u00e1s varones fil\u00f3sofos y m\u00e1s mujeres psic\u00f3logas\u201d, a\u00f1ade. Con base en esa observaci\u00f3n, Leslie decidi\u00f3 verificar en la pr\u00e1ctica si esa correlaci\u00f3n entre la cantidad de investigadores en un campo del conocimiento y la creencia en el talento innato aparec\u00eda en otras \u00e1reas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/030-033_Genero-e-ciencia_230-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-193109\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/030-033_Genero-e-ciencia_230-01-923x1024.jpg\" alt=\"030-033_Genero e ciencia_230-01\" width=\"284\" height=\"315\" \/><\/a>Y la respuesta fue positiva. La creencia en alg\u00fan tipo de talento innato o aptitud innata apareci\u00f3 en las llamadas ciencias duras, tales como la f\u00edsica, y las tecnol\u00f3gicas, tales como las ingenier\u00edas y la computaci\u00f3n, campos en los cuales la participaci\u00f3n femenina generalmente es menor, fundamentalmente en la cima de la trayectoria. De acuerdo con el estudio, este fen\u00f3meno explica la variaci\u00f3n de la representaci\u00f3n femenina en algunas disciplinas de las ciencias humanas, campo en donde la frecuencia de mujeres es m\u00e1s acentuada. En Estados Unidos, por ejemplo, hay m\u00e1s doctoras que act\u00faan en historia del arte y psicolog\u00eda (alrededor del 70%) que en econom\u00eda y filosof\u00eda (menos del 35%).<\/p>\n<p>Leslie y su equipo aplicaron 1.820 cuestionarios con estudiantes de posgrado y reci\u00e9n doctores de diversas partes de Estados Unidos, que participaron en un estudio realizado en 2011 por la National Science Foundation (NSF), la principal agencia de fomento de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica de ese pa\u00eds. Los entrevistados pertenec\u00edan a 30 \u00e1reas distintas: 12 de ciencias naturales y tecnol\u00f3gicas, incluidas las ingenier\u00edas y matem\u00e1tica, y 18 de ciencias sociales y humanidades. Se les pidi\u00f3 a los participantes que respondiesen a algunas cuestiones. En una de ellas se preguntaba: \u201c\u00bfSer un cient\u00edfico reconocido en mi \u00e1rea requiere contar con alguna aptitud especial que no puede aprenderse?\u201d. Los participantes tuvieron que decir si coincid\u00edan o no con los enunciados y tambi\u00e9n suponer qu\u00e9 dir\u00edan otras personas de sus \u00e1reas sobre eso.<\/p>\n<p>Para medir el nivel de \u201ccreencia en la importancia del talento innato\u201d, los autores de la investigaci\u00f3n utilizaron un modelo estad\u00edstico seg\u00fan el cual cuanto menor sea el n\u00famero en la escala (de 3,2 a 5,2), menor es el n\u00famero de personas que creen en el talento innato en un \u00e1rea del conocimiento. En filosof\u00eda, por ejemplo, ese \u00edndice llega a casi 5,2, lo que indica el gran \u00e9nfasis que los profesionales del \u00e1rea le otorgan a la idea del talento innato. No por casualidad, dice el estudio, la filosof\u00eda exhibe uno de los menores porcentajes de doctoras en Estados Unidos: aproximadamente el 30% en 2011 (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/030-033_Genero-e-ciencia_230-01.jpg\" target=\"_blank\"><em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico<\/em><\/a>). En tanto, la psicolog\u00eda tiene un \u00edndice de \u201ccreencia\u201d inferior a 3,7% y una representaci\u00f3n femenina superior al 70%.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-193108\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/genero2-300x292.jpg\" alt=\"genero2\" width=\"300\" height=\"292\" \/><span class=\"media-credits-inline\">NEGREIROS<\/span>Los an\u00e1lisis tambi\u00e9n abarcaron a dos grupos de minor\u00edas raciales: afroamericanos y descendientes de asi\u00e1ticos. De acuerdo con el estudio, el mismo fen\u00f3meno que se registra con las mujeres explicar\u00eda la escasez de esos grupos \u00e9tnicos en algunas disciplinas. En el caso de los doctores negros, se observa su escasa inserci\u00f3n (menos del 15%) en todas las \u00e1reas. \u201cInvestigadores que desean diversificar sus \u00e1reas deben minimizar la idea de que los afroamericanos y las mujeres est\u00e1n menos dotados y destacar la importancia del esfuerzo personal\u201d, concluyen los investigadores en el estudio.<\/p>\n<p>Para Maria Concei\u00e7\u00e3o da Costa, investigadora del N\u00facleo de Estudios de G\u00e9nero Pagu, de la Universidad de Campinas (Unicamp), la investigaci\u00f3n publicada en la revista <em>Science<\/em> aborda un problema complejo de una forma que suena simplista. El trabajo, dice Da Costa, carece de un an\u00e1lisis m\u00e1s profundo que relacione distintos factores, tales como g\u00e9nero, raza, condici\u00f3n econ\u00f3mica y condiciones regionales. \u201cEs demasiado gen\u00e9rico hablar \u00fanicamente de mujeres y varones. Existe una diferencia, por ejemplo, entre la mujeres negras del sur de Estados Unidos, con mayor acceso a la universidad que las mujeres negras del norte del pa\u00eds\u201d, dice. Da Costa tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n sobre la falta de comentarios cr\u00edticos en el art\u00edculo. \u201cFunciona m\u00e1s como una declaraci\u00f3n y no como una cr\u00edtica a la creencia en el talento innato. M\u00e1s que gr\u00e1ficos, es necesario mostrar los mecanismos y las condiciones que llevan a la gente a creer que los varones son m\u00e1s capaces que las mujeres\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Frente a los resultados del estudio, es posible cuestionar lo siguiente: \u00bfla presencia masiva de mujeres en \u00e1reas tales como psicolog\u00eda y educaci\u00f3n favorece la valorizaci\u00f3n de la idea del esfuerzo personal? Seg\u00fan la soci\u00f3loga Gilda Olinto, investigadora del Instituto Brasile\u00f1o de Informaci\u00f3n en Ciencia y Tecnolog\u00eda (Ibict) y docente de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), puede ser que est\u00e9 en marcha el desarrollo de una cultura femenina en la ciencia que valora el esfuerzo personal. \u201cEso ser\u00eda un aspecto positivo\u201d, dice. Olinto subraya que los propios autores de la investigaci\u00f3n \u2013al analizar la relaci\u00f3n entre el sexo de los entrevistados y la valoraci\u00f3n del talento innato, en contraposici\u00f3n a la dedicaci\u00f3n al trabajo\u2013 verificaron que las mujeres valoran m\u00e1s la dedicaci\u00f3n que los hombres. \u201cLa menor valorizaci\u00f3n del talento innato es tambi\u00e9n caracter\u00edstica de disciplinas m\u00e1s femeninas. De este modo, la menor valoraci\u00f3n del talento innato puede ser una consecuencia de la cultura acad\u00e9mica caracter\u00edstica de las disciplinas m\u00e1s femeninas\u201d, afirma Gilda Olinto. Por ende, a\u00f1ade la investigadora, la mayor representaci\u00f3n de las mujeres en un \u00e1rea puede no ser consecuencia de la valoraci\u00f3n del esfuerzo, sino al contrario: cuantas m\u00e1s mujeres hay en un \u00e1rea, menor importancia se le da al argumento del talento innato.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/030-033_Genero-e-ciencia_230-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-193110\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/030-033_Genero-e-ciencia_230-02-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>Para la f\u00edsica Marcia Barbosa, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), la idea de un talento innato est\u00e1 asociada con una imagen perimida del cient\u00edfico, que, sin embargo, perdura todav\u00eda en los d\u00edas actuales. \u201cFiguras tales como las de Newton, Einstein y Galileo, entre tantos otros, ganaron el imaginario popular que relaciona a la genialidad y la brillantez con esos hombres\u201d. No obstante, sostiene la investigadora, esa imagen tiende a perder fuerza en el transcurso del siglo XXI. \u201cPara hacer ciencia hay en d\u00eda, se necesita m\u00e1s contar con la uni\u00f3n de talentos que con la genialidad de una sola persona. La investigaci\u00f3n cient\u00edfica es m\u00e1s colaborativa y por eso, casos como el de Einstein ser\u00e1n m\u00e1s raros de ahora en adelante\u201d, dice la investigadora, para quien, en el caso de la comunidad cient\u00edfica de Brasil, la creencia en el talento innato es un factor menos importante a la hora de explicar la escasa representaci\u00f3n de las mujeres en algunos sectores.<\/p>\n<p>Marcia Barbosa es una de las autoras de un estudio en el cual se analiz\u00f3 la participaci\u00f3n femenina en la ciencia brasile\u00f1a. En dicho trabajo, publicado en el libro <em>Trabalhadoras: an\u00e1lise da feminiza\u00e7\u00e3o das profiss\u00f5es e ocupa\u00e7\u00f5es<\/em>, de 2013, se evalu\u00f3 a becarios de Productividad en Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica en Brasil del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) entre 2001 y 2011, en las \u00e1reas de f\u00edsica y medicina. La investigaci\u00f3n muestra que, incluso en el caso de medicina, donde el porcentaje de mujeres llega a casi el 40% en el nivel 2 \u2013el m\u00e1s b\u00e1sico\u2013, a medida que se sube en la carrera, ese \u00edndice disminuye y llega al 20% en el nivel 1A, que se les asigna a investigadores m\u00e1s experimentados en la clasificaci\u00f3n del CNPq. En f\u00edsica, los n\u00fameros son peores (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/030-033_Genero-e-ciencia_230-02.jpg\" target=\"_blank\"><em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico<\/em><\/a>). Aunque las mujeres sean mayor\u00eda entre los estudiantes de las universidades brasile\u00f1as y representen actualmente alrededor del 50% de los docentes de las instituciones p\u00fablicas, seg\u00fan datos del Censo de la Educaci\u00f3n Superior de 2010, el estudio muestra que su acceso a los niveles m\u00e1s altos de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica a\u00fan est\u00e1 restringido.<\/p>\n<p>Un estudio dado a conocer en marzo por la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE), por ejemplo, muestra que en la franja de los 15 a\u00f1os el desempe\u00f1o escolar de las chicas en diversas disciplinas \u2012matem\u00e1tica inclusive\u2012 es superior al de los chicos. En Estados Unidos, entre los alumnos con bajo desempe\u00f1o en la escuela, el 63% corresponde ni\u00f1os y el 36% a ni\u00f1as. En Brasil, la disparidad es menos acentuada: el 52% de ni\u00f1os y el 47% de ni\u00f1as. En total se evalu\u00f3 a 510 mil estudiantes de 64 pa\u00edses que participan en el Programa Internacional para la Evaluaci\u00f3n de los Alumnos (Pisa, por sus siglas en ingl\u00e9s), que eval\u00faa la capacidad de los estudiantes para analizar, razonar y reflexionar sobre sus conocimientos y sus experiencias. La investigaci\u00f3n tambi\u00e9n muestra que los padres son mucho m\u00e1s proclives a esperar que sus hijos varones sigan carreras en \u00e1reas tecnol\u00f3gicas que sus hijas, aunque ellas tengan un buen rendimiento en la escuela. En pa\u00edses tales como Chile, Hungr\u00eda y Portugal, por ejemplo, menos del 20% de los padres entrevistados espera ver a sus hijas actuando en \u00e1reas cient\u00edficas. Una de las conclusiones del estudio de la OCDE indica que las disparidades de g\u00e9nero no constituyen el resultado de diferencias innatas entre ambos sexos, sino de las actitudes de los alumnos con relaci\u00f3n al aprendizaje y al comportamiento que ten\u00edan en la escuela. \u201cDiversos factores contribuyen a moldear tales comportamientos, entre ellos la educaci\u00f3n familiar, el trabajo de los docentes en las aulas y lo que hacen los j\u00f3venes en su tiempo de esparcimiento. Los estudiantes, ya sean chicos o chicas, tienen el mismo potencial\u201d, dice el estudio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las diferencias en las trayectorias de varones y mujeres en la ciencia    ","protected":false},"author":421,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[330],"coauthors":[740],"class_list":["post-193106","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193106","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/421"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=193106"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193106\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=193106"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=193106"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=193106"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=193106"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}