{"id":193120,"date":"2015-04-10T15:00:05","date_gmt":"2015-04-10T18:00:05","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=193120"},"modified":"2015-08-06T17:54:42","modified_gmt":"2015-08-06T20:54:42","slug":"una-conexion-entre-el-sueno-y-el-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-conexion-entre-el-sueno-y-el-hambre\/","title":{"rendered":"Una conexi\u00f3n entre el sue\u00f1o y el hambre"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-193124\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Melatonina_01-Melatonina.jpg\" alt=\"Melatonina_01 Melatonina\" width=\"290\" height=\"468\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Melatonina_01-Melatonina.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Melatonina_01-Melatonina-120x194.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Melatonina_01-Melatonina-250x403.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span>Desde hace tiempo se conoce el papel de la melatonina \u2012la hormona producida por la gl\u00e1ndula pineal, ubicada en el centro del cerebro\u2012 en la regulaci\u00f3n del sue\u00f1o. Pero ahora est\u00e1n surgiendo evidencias de que la misma tambi\u00e9n ejerce una acci\u00f3n fundamental en el control del hambre, en la acumulaci\u00f3n de grasas y en el consumo de energ\u00eda. \u201cEn ausencia de melatonina, ratas desarrollaron enfermedades metab\u00f3licas y se volvieron obesas. En tanto, la reposici\u00f3n de la hormona favoreci\u00f3 la p\u00e9rdida de peso\u201d, comenta el fisi\u00f3logo Jos\u00e9 Cipolla Neto, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Cipolla coordin\u00f3 una serie de experimentos con animales realizados en colaboraci\u00f3n con otros investigadores de S\u00e3o Paulo, Francia y Estados Unidos que est\u00e1n demostrando de qu\u00e9 modo afecta la ingesti\u00f3n y el gasto de energ\u00eda \u2012el denominado balance energ\u00e9tico del organismo\u2012 la variaci\u00f3n de los niveles de melatonina a lo largo del d\u00eda.<\/p>\n<p>Cipolla y sus colegas empezaron a detectar la influencia de esta hormona sobre el hambre y la acumulaci\u00f3n de energ\u00eda al aplicar una estrategia cl\u00e1sica de la fisiolog\u00eda. De acuerdo con dicha estrategia, para conocer la funci\u00f3n de un determinado componente en un sistema, hay que eliminarlo y observar qu\u00e9 sucede. Entonces, mediante una cirug\u00eda, les extrajeron la gl\u00e1ndula pineal a los animales y extinguieron as\u00ed la producci\u00f3n de la hormona. Luego realizaron un seguimiento de los cambios que surgieron. Posteriormente, como si pusiesen nuevamente la pieza extirpada, los cient\u00edficos revirtieron el efecto mediante la reposici\u00f3n de melatonina por v\u00eda oral, y registraron de qu\u00e9 modo se afectaba el funcionamiento de distintos \u00f3rganos y tejidos sobre los cuales act\u00faa la melatonina. Los experimentos revelaron que el metabolismo energ\u00e9tico tiene una organizaci\u00f3n temporal diaria cuya sincronizaci\u00f3n queda a cargo de la melatonina.<\/p>\n<p>A medida que va oscureciendo, la gl\u00e1ndula pineal pasa a liberar la hormona hasta alcanzar una concentraci\u00f3n m\u00e1xima, e inunda el cuerpo con melatonina. A partir de ese pico, que se produce promediando la madrugada, la concentraci\u00f3n de la hormona disminuye y permanece baja durante la ma\u00f1ana y la tarde: los niveles son entonces 10 veces menores que por la noche. En el caso de los seres humanos y de otros mam\u00edferos de actividad diurna, las concentraciones m\u00e1s bajas coinciden con el per\u00edodo de mayor actividad. Es precisamente durante el d\u00eda cuando esos animales se alimentan \u2013o al menos comen en cantidades m\u00e1s grandes que por la noche\u2013 y almacenan m\u00e1s energ\u00eda que la que gastan.<\/p>\n<p>La energ\u00eda almacenada en forma de grasa o de existencias de az\u00facares durante el d\u00eda le asegura al organismo la posibilidad de funcionando por la noche, que es generalmente el per\u00edodo de descanso, cuando los niveles de melatonina se encuentran altos y el cuerpo pasa horas de ayuno. Una parte significativa de esa energ\u00eda es utilizada por el tejido adiposo pardo o marr\u00f3n \u2013ese tipo de grasa gasta energ\u00eda, en tanto que la grasa blanca la almacena\u2013 para producir calor y mantener el cuerpo caliente durante un per\u00edodo de tiempo en que hay pocas contracciones musculares (otra fuente de calor). El consumo de energ\u00eda a cargo de la grasa marr\u00f3n es tan elevado a la noche que compensa en el balance general lo que se hab\u00eda guardado durante el d\u00eda. Como resultado de ello, el peso pr\u00e1cticamente no cambia.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/044-049_Melatonina_230-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-193122\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/044-049_Melatonina_230-01-237x300.jpg\" alt=\"044-049_Melatonina_230-01\" width=\"237\" height=\"300\" \/><\/a>\u201cDesde el punto de vista evolutivo, esa organizaci\u00f3n temporal del metabolismo energ\u00e9tico habr\u00eda sido fundamental para la supervivencia de los mam\u00edferos\u201d, dice Cipolla, uno de los pioneros en Brasil de los estudios en cronobiolog\u00eda, un \u00e1rea de la ciencia que investiga las variaciones de los fen\u00f3menos biol\u00f3gicos a trav\u00e9s del tiempo. La producci\u00f3n de reservas energ\u00e9ticas durante el per\u00edodo de actividad, comenta Cipolla, puede haber permitido sobrevivir con seguridad a la noche, cuando se est\u00e1 en ayuno y se duerme, en general en un ambiente aislado y menos susceptible a la acci\u00f3n de predadores.<\/p>\n<p>En las pruebas de laboratorio, Cipolla observ\u00f3 que, al cabo de alg\u00fan tiempo, las ratas que no produc\u00edan melatonina exhibieron trastornos metab\u00f3licos asociados con el desarrollo de la obesidad. Los niveles de az\u00facar (glucosa) y de grasa (l\u00edpidos) en sangre estaban m\u00e1s elevados que lo normal, lo que favorec\u00eda a almacenamiento de energ\u00eda en forma de grasa en el tejido adiposo blanco y en el h\u00edgado. Al margen de tener m\u00e1s energ\u00eda disponible para guardar, los animales tambi\u00e9n empezaron a comer m\u00e1s y fuera de hora, aparte de gastar menos energ\u00eda. Seg\u00fan Cipolla, estos cambios constituyen efectos directos de la disminuci\u00f3n de la melatonina, una hormona que, tal como viene demostrando, ayuda en el control del hambre y estimula al tejido adiposo pardo (concentrado alrededor del cuello, bajo las clav\u00edculas y a lo largo de la columna vertebral) a gastar energ\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Cronodisrupci\u00f3n<\/strong><br \/>\nSin la melatonina, los animales pierden el patr\u00f3n de organizaci\u00f3n r\u00edtmica diaria del metabolismo. \u201cSe produce la llamada cronodisrupci\u00f3n o cronorruptura\u201d, explica Cipolla. Como consecuencia de ello, el cerebro deja de percibir la saciedad y aumenta el apetito. Y entonces se come incluso fuera de hora. Para empeorar las cosas, el organismo gasta menos energ\u00eda. Si antes los animales acumulaban energ\u00eda cuando estaban despiertos y la gastaban durante el reposo, alternando los per\u00edodos de almacenamiento con otros de quema de grasas, pasan entonces a acumular energ\u00eda todo el tiempo y engordan.<\/p>\n<p>Cipolla not\u00f3 tambi\u00e9n que era posible revertir los efectos de la cronodisrupci\u00f3n \u2013que tambi\u00e9n puede ocurrir debido a la exposici\u00f3n excesiva a la luz (especialmente a la luz azulada de las pantallas de computadoras, <em>tablets<\/em>, celulares y televisores de LED) y, en los seres humanos, por el trabajo durante el turno de la noche\u2013 al darles melatonina por v\u00eda oral a los animales. \u201cLos roedores que recibieron reposici\u00f3n de la hormona perdieron peso\u201d, comenta el investigador. Los tratados con melatonina tras la remoci\u00f3n de la gl\u00e1ndula pineal no sufrieron alteraciones en su metabolismo energ\u00e9tico.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n de la hormona tambi\u00e9n gener\u00f3 un efecto protector en roedores ancianos y obesos, que producen menos melatonina que los animales m\u00e1s j\u00f3venes y sanos. En una de las pruebas, las ratas que recibieron melatonina durante ocho semanas aumentaron el equivalente al 1,3% de su peso, en tanto que los que recibieron solamente agua y la alimentaci\u00f3n usual engordaron un 4,7%. Cuando el tratamiento se extendi\u00f3 durante m\u00e1s tiempo, las diferencias se acentuaron. El grupo tratado durante 12 semanas con una mezcla de agua y melatonina perdi\u00f3 un 2% de su peso corporal, en tanto que el que tom\u00f3 \u00fanicamente agua pesaba casi un 8% m\u00e1s en promedio al final del per\u00edodo, de acuerdo con un estudio publicado en 2013 en <em>Journal of Pineal Research<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/044-049_Melatonina_230-021.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-193123\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/044-049_Melatonina_230-021-297x300.jpg\" alt=\"044-049_Melatonina_230-02\" width=\"297\" height=\"300\" \/><\/a>Este trabajo \u2012que Cipolla viene desarrollando en colaboraci\u00f3n con colegas de la USP, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), del Instituto Butantan y de Estados Unidos\u2012 apunta que una merma importante en los niveles de melatonina como la que se observ\u00f3 en las ratas aumenta el hambre y favorece el aumento de peso por dos v\u00edas directas y una indirecta. Los niveles m\u00e1s altos de melatonina, como los que se liberan por la noche, act\u00faan directamente sobre una regi\u00f3n cerebral llamada hipot\u00e1lamo, e inhiben el hambre. Por ende, menos melatonina significa un apetito mayor. Otro efecto directo de la disminuci\u00f3n de esa hormona consiste en una disminuci\u00f3n de la quema de energ\u00eda en el tejido adiposo pardo.<\/p>\n<p>De modo indirecto, la disminuci\u00f3n de la melatonina desregula la producci\u00f3n y la acci\u00f3n de la hormona insulina y reduce la producci\u00f3n de leptina en el tejido adiposo; \u00e9stas son dos hormonas que tambi\u00e9n act\u00faan sobre el hipot\u00e1lamo inhibiendo el hambre. Sin melatonina o con sus niveles muy bajos de ella, se pierden dos de los frenos cerebrales del apetito y se gasta menos energ\u00eda. Estudios experimentales tambi\u00e9n indican que, en ausencia de melatonina, el cuerpo produce m\u00e1s grelina, una hormona que induce el hambre.<\/p>\n<p>Existe la sospecha de que la alteraci\u00f3n en la producci\u00f3n y en la acci\u00f3n de la insulina inicia un proceso de retroalimentaci\u00f3n, que genera un c\u00edrculo vicioso. Animales que producen menos insulina tambi\u00e9n secretan menos melatonina, seg\u00fan se demostr\u00f3 en un experimento con ratas con diabetes tipo 1, una enfermedad que provoca una disminuci\u00f3n importante en la producci\u00f3n de insulina. Sin embargo, la merma de los niveles de insulina explic\u00f3 \u00fanicamente el 20% de la ca\u00edda de la producci\u00f3n de melatonina. Lo que m\u00e1s influy\u00f3 en la disminuci\u00f3n de los niveles de la hormona del sue\u00f1o, seg\u00fan constataron Cipolla y sus colegas, fueron las altas concentraciones sangu\u00edneas de glucosa (hiperglucemia), com\u00fan cuando la diabetes no se encuentra bajo control. Ensayos realizados con seres humanos han demostrado que cuanto menor es la producci\u00f3n de melatonina por las noches, mayor es la glucemia en ayunas.<\/p>\n<p>Este resultado tambi\u00e9n plantea la hip\u00f3tesis de que suceda algo similar en la diabetes tipo 2, una forma mucho m\u00e1s frecuente de esta enfermedad: se estima que alrededor del 10% de los adultos desarrolla diabetes tipo 2, una de las consecuencias de la obesidad, ya considerada una epidemia en el mundo occidental. Pruebas realizadas con ratas que ten\u00edan diabetes tipo 1 y con ratas con diabetes tipo 2 indicaron que la suplementaci\u00f3n de melatonina ayud\u00f3 a sincronizar el metabolismo durante las etapas de actividad y de reposo, mejor\u00f3 la acci\u00f3n de la insulina y ayud\u00f3 a regular la ingesti\u00f3n y el metabolismo de los l\u00edpidos.<\/p>\n<p>En estudios que saldr\u00e1n en breve publicados, Cipolla y su equipo demostraron que el tratamiento de animales con diabetes tipo 1 con insulina y melatonina hizo posible regularizar el ritmo de variaci\u00f3n diaria de la temperatura corporal, lo que indica indirectamente la superaci\u00f3n de la cronorruptura y la mejora del cuadro general de los animales. Para Cipolla, ese conjunto de resultados indica que la suplementaci\u00f3n de melatonina puede desempe\u00f1ar en determinados casos un papel importante en la prevenci\u00f3n y la mejora de esos problemas metab\u00f3licos. \u201cEspecialmente si se encuentran en una fase inicial\u201d, dice.<\/p>\n<p>Uno de los aportes fundamentales del grupo se concret\u00f3 al dilucidar de qu\u00e9 manera la melatonina ayuda al organismo a mantener la sincron\u00eda temporal con el ambiente.<br \/>\nYa se sab\u00eda que la retina, el tejido fotosensible que recubre el fondo de los ojos, env\u00eda se\u00f1ales al reloj biol\u00f3gico existente en el hipot\u00e1lamo. \u00c9ste, a su vez, estimula a la gl\u00e1ndula pineal a producir melatonina de noche e inhibe su s\u00edntesis durante el d\u00eda. Pero, \u00bfc\u00f3mo sincroniza el metabolismo la melatonina durante las 24 horas del d\u00eda, si es secretada \u00fanicamente a la noche?<\/p>\n<p>Cipolla y sus colegas verificaron que, una vez arrojada a la sangre, la melatonina activa en las c\u00e9lulas un conjunto de genes de distintas partes del cuerpo \u2013los llamados <em>clock genes<\/em> o genes reloj\u2013 que act\u00faan como sincronizadores perif\u00e9ricos. \u00c9stos transmiten la informaci\u00f3n desde el reloj central hacia todas las c\u00e9lulas del organismo.<\/p>\n<p>En las c\u00e9lulas, dichos genes disparan una cadena de eventos moleculares que duran alrededor de 24 horas y se\u00f1alan el momento en que deben ocurrir las diferentes reacciones metab\u00f3licas. Este mecanismo puede ayudar a entender el patr\u00f3n de funcionamiento de los distintos \u00f3rganos y tejidos del cuerpo.<\/p>\n<p><strong>Para ajustar las agujas<\/strong><br \/>\n\u201cYa se utiliza la melatonina en el tratamiento de trastornos del sue\u00f1o y, quiz\u00e1, pueda emple\u00e1rsela tambi\u00e9n para ayudar a restablecer el patr\u00f3n circadiano de liberaci\u00f3n de otras hormonas\u201d, dice el endocrin\u00f3logo Marcio Mancini, de la Facultad de Medicina de la USP. Sucede que la melatonina regula el ciclo de producci\u00f3n de hormonas tales como el cortisol \u2012que es liberado en situaciones de estr\u00e9s\u2012, la leptina y la grelina, que regulan el hambre, y la hormona del crecimiento, que ayuda en la reparaci\u00f3n de da\u00f1os celulares. \u201cPero todav\u00eda falta demostrar que lo que se ha observado en ratas tambi\u00e9n ocurre en los seres humanos\u201d, enfatiza Mancini.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os han empezado a surgir evidencias de que la melatonina puede ayudar en el control de la glucemia y de los niveles de l\u00edpidos y de colesterol en los seres humanos. Un estudio cl\u00ednico realizado en Estados Unidos y publicado en 2011 en la revista <em>Diabetes, Metabolic Syndrome and Obesity: Targets and Therapy<\/em> indic\u00f3 que, en pacientes con diabetes tipo 2 e insomnio, la melatonina mejor\u00f3 el sue\u00f1o al cabo de tres semanas y ayud\u00f3 al controlar la glucemia despu\u00e9s de cinco meses. Otro ensayo cl\u00ednico, descrito en <em>Journal of Pineal Research<\/em>, tambi\u00e9n en 2011, demostr\u00f3 que luego de dos meses de tratamiento con melatonina, personas con trastornos metab\u00f3licos exhibieron una reducci\u00f3n en la presi\u00f3n sangu\u00ednea y en los niveles de colesterol.<\/p>\n<p>Aun frente a estos esos resultados, Cipolla es cauteloso y hace hincapi\u00e9 en que no existe una soluci\u00f3n f\u00e1cil con relaci\u00f3n a los problemas metab\u00f3licos. \u201cLa melatonina puede convertirse en un coadyuvante en el tratamiento de estos trastornos y quiz\u00e1 cumpla un papel especialmente importante en la prevenci\u00f3n de los mismos\u201d, dice. \u201cTras tantos a\u00f1os de estudios experimentales, llega la hora de realizar estudios cl\u00ednicos adecuadamente planificados y controlados para verificar el papel de la melatonina en la fisiopatolog\u00eda metab\u00f3lica humana.\u201d<\/p>\n<p>Queda mucho trabajo por delante. Primeramente hay que chequear la eficacia y la seguridad de la melatonina para tratar estos problemas en seres humanos. En caso de que funcione efectivamente, tambi\u00e9n ser\u00e1 necesario alterar la reglamentaci\u00f3n sobre la venta de esta hormona en Brasil. A causa de su uso indiscriminado en la d\u00e9cada de 1990, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) prohibi\u00f3 su comercializaci\u00f3n, aunque su uso se encuentre habilitado. El propio Cipolla la importa desde Estados Unidos y la manipula aqu\u00ed para realizar sus experimentos; y compra tambi\u00e9n algunos comprimidos para uso personal.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEl rol de la melatonina en el control del metabolismo energ\u00e9tico: acciones centrales y perif\u00e9ricas y la regulaci\u00f3n circadiana de la funci\u00f3n metab\u00f3lica. Pineal, diabetes, obesidad y envejecimiento (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/6597\/o-papel-da-melatonina-no-controle-do-metabolismo-energetico-acoes-centrais-perifericas-e-a-regulacao\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2009\/ 52920-0<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jos\u00e9 Cipolla Neto (ICB-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 1.849.483,52 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nCIPOLLA-NETO, J. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jpi.12137\/abstract\" target=\"_blank\">Melatonin, energy metabolism and obesity: a review.<\/a> <strong>Journal of Pineal Research<\/strong>. v. 56, p. 371-81. 2014.<br \/>\nAMARAL, F. G. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jne.12144\/abstract\" target=\"_blank\">Environmental control of biological rhythms: effects on debelopment, fertility and metabolism<\/a>. <strong>Journal of Neuroendocrinology.<\/strong> v. 26, p. 603-12. 2014.<br \/>\nAMARAL, F. G. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jpi.12144\/abstract;jsessionid=92B60965AED959712B519E577D1CDD81.f04t04\" target=\"_blank\">Melatonin synthesis impairment las a new deleterious outcome of diabetes-derived hyperglycemia<\/a>. <strong>Journal of Pineal Research.<\/strong> v. 57, p. 67-79. 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Melatonina regula la ingesti\u00f3n de alimentos y la acumulaci\u00f3n grasas ","protected":false},"author":475,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[319],"coauthors":[785],"class_list":["post-193120","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/475"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=193120"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193120\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=193120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=193120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=193120"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=193120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}