{"id":193164,"date":"2015-04-10T16:20:11","date_gmt":"2015-04-10T19:20:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=193164"},"modified":"2015-08-05T18:40:26","modified_gmt":"2015-08-05T21:40:26","slug":"contaminacion-emergente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/contaminacion-emergente\/","title":{"rendered":"Contaminaci\u00f3n emergente"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/070-071_Cafeina_230.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-193166\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/070-071_Cafeina_230-245x300.jpg\" alt=\"070-071_Cafeina_230\" width=\"245\" height=\"300\" \/><\/a>La escasez y el riesgo de racionamiento no son los \u00fanicos problemas que una parte de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a enfrenta con relaci\u00f3n al agua. El crecimiento de las ciudades y la consiguiente densificaci\u00f3n poblacional, aliados al saneamiento precario y a los nuevos h\u00e1bitos de consumo, han contribuido para arrojar en las reservas de agua dulce (r\u00edos, lagos y dep\u00f3sitos subterr\u00e1neos) centenas de sustancias conocidas como contaminantes emergentes (CE), que constituyen el resultado de las actividades humanas. Una investigaci\u00f3n reciente, realizada en la Universidad de Campinas (Unicamp), ayud\u00f3 a constatar la dimensi\u00f3n de este problema al estudiar la presencia de cafe\u00edna en el agua. Esta sustancia sirve de indicador de la existencia de otras en sistemas de suministro p\u00fablico del l\u00edquido elemento.<\/p>\n<p>El investigador Wilson de Figueiredo Jardim, vicecoordinador del Instituto Nacional de Ciencias y Tecnolog\u00edas Anal\u00edticas Avanzadas (Inctaa) y profesor asociado del Instituto de Qu\u00edmica de la Unicamp, es uno de los autores del libro <em>Cafe\u00edna em \u00e1guas de abastecimento p\u00fablico no Brasil<\/em>, publicado el a\u00f1o pasado. El profesor explica que la noci\u00f3n de \u201ccontaminante emergente\u201d es abarcadora y puede englobar m\u00e1s de mil compuestos. Adem\u00e1s de no estar previstas en la legislaci\u00f3n, estas sustancias presentan en com\u00fan el hecho de que se las detecta en distintos tipos de ambientes, lo que aumenta la exposici\u00f3n humana a ellas. \u201cEstamos hablando de f\u00e1rmacos prescritos o no, drogas il\u00edcitas, nanomateriales, productos de higiene personal, repelentes de insectos, protectores solares, productos de cloraci\u00f3n y ozonizaci\u00f3n de aguas, microorganismos y hormonas naturales y sint\u00e9ticas, entre otros\u201d, enumera. \u201cUna serie de nuevas y de antiguas sustancias que forman parte de nuestra rutina diaria.\u201d<\/p>\n<p>Frente a esta situaci\u00f3n, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) declar\u00f3 que \u00e9ste es un problema real y que merece la atenci\u00f3n de los gobiernos para detectar fuentes, rutas y receptores de CE en la naturaleza. De acuerdo con Figueiredo Jardim, ya existen numerosas evidencias de que animales silvestres \u2012especialmente peces, r\u00e9ptiles y anfibios\u2012 que viven en lugares con gran aporte de desag\u00fces residenciales padecen problemas de feminizaci\u00f3n, infertilidad e indefinici\u00f3n sexual. Esto sucede porque, adem\u00e1s de las hormonas naturales excretadas en los sistemas cloacales, existe una cantidad considerable de similares sint\u00e9ticos provenientes principalmente de las p\u00edldoras anticonceptivas y de las terapias de reposici\u00f3n hormonal. \u201cAsimismo, innumerables mol\u00e9culas tales como el bisfenol A y varios pesticidas clorados, entre otros, pueden confundir a nuestro sistema end\u00f3crino\u201d, dice el investigador.<\/p>\n<p><strong>Altas cargas<br \/>\n<\/strong>El problema se agrava,\u00a0 pues, seg\u00fan Figueiredo Jardim, resulta inviable legislar sobre centenas de compuestos, uno de los grandes desaf\u00edos en t\u00e9rminos de pol\u00edticas p\u00fablicas. Por eso la comunidad cient\u00edfica trabaja en la detecci\u00f3n de posibles sustancias indicadoras, es decir, compuestos que puedan apuntar el riesgo de la exposici\u00f3n a algunos tipos de productos. Y all\u00ed entra en acci\u00f3n la cafe\u00edna, un excelente indicador, ya que se asocia a compuestos con actividad estrog\u00e9nica que pueden alterar el metabolismo hormonal del ser humano.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Figueiredo Jardim, la cafe\u00edna hallada en las reservas de agua proviene casi totalmente de los desag\u00fces domiciliarios, ya que es la bebida m\u00e1s consumida en el mundo despu\u00e9s del agua. \u201cAltas concentraciones en un r\u00edo indican que el mismo recibe altas cargas de desag\u00fces cloacales\u201d, explica. \u201cEn las aguas de abastecimiento, una desinfecci\u00f3n efectiva remueve los indicios de la contaminaci\u00f3n fecal, pero la cafe\u00edna es un compuesto resiliente, por eso constituye una impresi\u00f3n digital qu\u00edmica. Podemos decir que donde hay cafe\u00edna, aunque en las concentraciones encontradas no sea t\u00f3xica, hay tambi\u00e9n una gran variedad de diversos compuestos que no se monitorean, pero que pueden provocar alg\u00fan impacto sobre la salud humana.\u201d<\/p>\n<p>En el trabajo que coordin\u00f3, Figueiredo Jardim recolect\u00f3 100 muestras de agua tratada en 61 puntos dispersos por 22 capitales de estado de Brasil (cinco en Brasilia; cuatro en S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro, Fortaleza y Recife; tres en Porto Alegre, Curitiba, Belo Horizonte, Vit\u00f3ria, Cuiab\u00e1, Manaos, Bel\u00e9m y Salvador; dos en Goi\u00e2nia, Campo Grande, Porto Velho, Natal, S\u00e3o Lu\u00eds, Jo\u00e3o Pessoa y Teresina, y una en Florian\u00f3polis y Palmas). Se concretaron recolecciones durante dos campa\u00f1as realizadas entre julio y septiembre de 2011 y 2012. Porto Velho y Palmas aportaron muestras s\u00f3lo en la primera, en tanto que Campo Grande, Manaos, Bel\u00e9m, S\u00e3o Lu\u00eds, Teresina y Salvador solamente en la segunda. Las restantes capitales se estudiaron durante los dos per\u00edodos de muestreo, y en S\u00e3o Paulo y R\u00edo de Janeiro se alteraron los sitios de recolecci\u00f3n entre la primera y la segunda campa\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Una situaci\u00f3n grave<br \/>\n<\/strong>Seg\u00fan Figueiredo Jardim, los resultados mostraron algo que ya se esperaba en cierta forma. \u201cPero no ten\u00edamos idea de cu\u00e1n grave era la falta de saneamiento y sus consecuencias tanto en la calidad de las reservas de agua como en el agua distribuida a la poblaci\u00f3n\u201d, dice. \u201cPrimeramente, se constat\u00f3 que los espejos de agua (r\u00edos y lagos) presentan concentraciones de cafe\u00edna entre mil y 10 mil veces mayores que las halladas en Europa, Estados Unidos, Canad\u00e1 y Jap\u00f3n. E incluso las aguas subterr\u00e1neas presentaban concentraciones mensurables de cafe\u00edna\u201d. En el \u00e1mbito brasile\u00f1o en general, se verific\u00f3 que las condiciones no eran muy diferentes a las medidas en el estado de S\u00e3o Paulo. Un dato curioso consiste en que las capitales costeras mostraron niveles menores de cafe\u00edna en el agua de suministro cuando se las compar\u00f3 con las capitales mediterr\u00e1neas. Esto se explica, seg\u00fan Figueiredo Jardim, debido a que los emisarios submarinos o el simple descarte en las orillas, de alg\u00fan modo, preservan las reservas de agua.<\/p>\n<p>Entre las capitales estudiadas, Porto Alegre fue la que present\u00f3 la mayor concentraci\u00f3n de cafe\u00edna en el agua tratada para el consumo humano, con un valor promedio de 1.211 nanogramos por litro (ng\/l), seguida de Campo Grande, con 900 ng\/l. Aparte del consumo de mate en Porto Alegre, rico en cafe\u00edna, los reservorios de agua de ambas ciudades han sido muy impactados por los desag\u00fces. Entre las capitales con los menores \u00edndices promedio se ubican Porto Velho (3,0 ng\/l), Fortaleza (4,0 ng\/l), Recife (5,0 ng\/l) y S\u00e3o Lu\u00eds (8,0 ng\/l). Otras cinco ciudades estudiadas registraron concentraci\u00f3n promedio entre 100 y 200 ng\/l: Vit\u00f3ria (101 ng\/l), Cuiab\u00e1 (114 ng\/l), Belo Horizonte (119 ng\/l), S\u00e3o Paulo (121 ng\/l) y Teresina (188 ng\/l).<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nInstituto Nacional de Ciencias y Tecnolog\u00edas Anal\u00edticas Avanzadas \u2013 Inctaa (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/2242\/instituto-nacional-de-ciencias-e-tecnologias-analiticas-avancadas-inctaa\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2008\/ 57808-1<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico \u2013 INCT; <strong>Investigador responsable<\/strong> C\u00e9lio Pasquini (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 375.421,77 y US$ 531.453,87 (FAPESP).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cafe\u00edna en el agua tratada es un indicio de la presencia de sustancias nocivas","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[328],"coauthors":[112],"class_list":["post-193164","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnologia-es","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193164","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=193164"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193164\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=193164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=193164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=193164"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=193164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}