{"id":202442,"date":"2012-08-22T12:20:44","date_gmt":"2012-08-22T15:20:44","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=202442"},"modified":"2015-11-05T14:01:09","modified_gmt":"2015-11-05T16:01:09","slug":"cuando-se-destruye-el-organismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cuando-se-destruye-el-organismo\/","title":{"rendered":"Cuando se destruye el organismo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/030-033_sepse_esp50-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-202445\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/030-033_sepse_esp50-01-300x169.jpg\" alt=\"030-033_sepse_esp50-01\" width=\"290\" height=\"164\" \/><\/a>Imag\u00ednese que, para expulsar a un enemigo de su territorio, un ej\u00e9rcito emplee tanta fuerza y salvajismo que termine por arrasar tambi\u00e9n a la propia poblaci\u00f3n que deseaba defender. Esto es b\u00e1sicamente lo que sucede cuando alguien sufre una sepsis. Se trata de una reacci\u00f3n inflamatoria aguda ocasionada por el propio sistema inmunol\u00f3gico al reaccionar ante una infecci\u00f3n. Conocida tambi\u00e9n como septicemia (t\u00e9rmino que ha venido cayendo en desuso), esta enfermedad suele ser fatal y afectar a m\u00faltiples \u00f3rganos, llev\u00e1ndolos al agotamiento al cabo de poco tiempo.<\/p>\n<p>Poco a poco, los cient\u00edficos han ido descifrando qu\u00e9 sucede con el cuerpo cuando se produce esa reacci\u00f3n inmunol\u00f3gica exagerada y desesperada. Esto est\u00e1 llevando al desarrollo de nuevos tratamientos que se han mostrado eficaces para extender la supervivencia de los pacientes. Con todo, sigue siendo muy dif\u00edcil salvarlos una vez que se ha instaurado la sepsis.<\/p>\n<p>\u201cLos pacientes siguen muriendo, pero no en las fases iniciales de la infecci\u00f3n\u201d, afirma Jos\u00e9 Carlos Alves Filho, de la Facultad de Medicina de la USP de Ribeir\u00e3o Preto. \u201cLo que estamos viendo es que la fase tard\u00eda es sumamente distinta a la fase inicial.\u201d<\/p>\n<p>Alves Filho forma parte del grupo encabezado por Fernando de Queir\u00f3z Cunha, quien trabaja desde hace a\u00f1os en el desciframiento de los diversos misterios de la sepsis en escala biomolecular. El equipo se concentra en los mecanismos que se producen en las c\u00e9lulas y en los tejidos para llevar al cuerpo a esa reacci\u00f3n delet\u00e9rea cuando detecta la presencia de un pat\u00f3geno. Y los investigadores han descubrieron que la sepsis, cuando el paciente sobrevive durante el tiempo suficiente, lleva a una desconexi\u00f3n del sistema inmunol\u00f3gico.<\/p>\n<p><strong>Una enfermedad de terapia intensiva<\/strong><br \/>\nNo es que cualquier infecci\u00f3n cause una sepsis. A decir verdad, la mayor\u00eda de las invasiones bacterianas en el organismo es repelida con relativa facilidad por el sistema inmunol\u00f3gico. La infecci\u00f3n y la inflamaci\u00f3n generalizadas solamente suelen suceder cuando algo funciona mal en la red de defensa del cuerpo. Por eso la septicemia acomete normalmente a quien ha sido hospitalizado, sobre todo en las unidades de terapia intensiva (UTI).<\/p>\n<p>\u201cNormalmente es una infecci\u00f3n secundaria lo que lleva a la muerte de los pacientes\u201d, dice Alves Filho. \u201cPrimero la persona es internada con una infecci\u00f3n, es tratada, y entonces contrae una segunda infecci\u00f3n en el propio hospital.\u201d<\/p>\n<p>Cuando el cuadro se instala, el resultado es devastador. En Estados Unidos, por ejemplo, es la segunda causa de muerte en las unidades de cuidados intensivos. Son m\u00e1s de 700 mil casos por a\u00f1o, y alrededor del 30% desemboca en la muerte. A nivel mundial, son 18 millones de casos anuales. Por tal raz\u00f3n el tema se ha vuelto un ejemplo cl\u00e1sico de una nueva rama de investigaci\u00f3n denominada \u201cmedicina traslacional\u201d.<\/p>\n<p>Es el nombre que se le da a una l\u00ednea de estudios que surge de la necesidad inmediata de los m\u00e9dicos, vuelve a los bancos del laboratorio y luego procura regresar al origen para aportar nuevas soluciones. En este caso, Queir\u00f3z Cunha y Alves Filho, al develar los enigmas moleculares de la sepsis, intentan identificar intervenciones medicamentosas eficaces para cortar el proceso antes de que desemboque en la fatalidad.<\/p>\n<p>En el laboratorio, se induce la sepsis en roedores, en un intento por mimetizar en cierta forma lo que sucede en los hospitales. As\u00ed, primeramente se somete a los animales a una perforaci\u00f3n intestinal que causa la infecci\u00f3n primaria. Surge entonces una peritonitis. Posteriormente, los investigadores provocan el ataque secundario, una neumon\u00eda. El resultado es una rata acometida por sepsis. A partir de all\u00ed empiezan las investigaciones sobre de lo que est\u00e1 sucediendo y para contener el problema.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/030-033_sepse_esp50-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-202446\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/030-033_sepse_esp50-02-300x141.jpg\" alt=\"030-033_sepse_esp50-02\" width=\"290\" height=\"137\" \/><\/a>El sistema inmunol\u00f3gico<\/strong><br \/>\nEst\u00e1 claro desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada que el gran problema en la sepsis no es la infecci\u00f3n en s\u00ed, sino la respuesta inmunol\u00f3gica exagerada, que no solamente fracasa al contener a las bacterias invasoras sino que tambi\u00e9n se propaga por el cuerpo de manera generalizada y provoca una falencia m\u00faltiple de \u00f3rganos. Sin embargo,\u00a0 intervenir en ese problema, implica una decisi\u00f3n de Sophie: si los m\u00e9dicos atacan al sistema inmunol\u00f3gico, la infecci\u00f3n cursa sin impedimentos. Si dejan que \u00e9ste act\u00fae, termina por destruir al organismo.<\/p>\n<p>Por ende, se requiere una estrategia m\u00e1s delicada, que manipule de manera m\u00e1s sutil al sistema sin desconectar nada. Y a la b\u00fasqueda de este conocimiento se aboca el grupo de Queir\u00f3z Cunha.<\/p>\n<p>As\u00ed es como descubrieron, por ejemplo, que el \u00f3xido n\u00edtrico es un componente importante en la red de relaciones qu\u00edmicas que desembocan en la sepsis. En circunstancias normales, los leucocitos (en particular un tipo de \u00e9stos, los neutr\u00f3filos) lo usan para atacar y destruir las bacterias. Asimismo, el \u00f3xido n\u00edtrico cumple un rol importante al inducir el relajamiento vascular. Hace posible un incremento del volumen de sangre en circulaci\u00f3n y lleva m\u00e1s c\u00e9lulas de defensa hacia el foco infeccioso.<\/p>\n<p>Con todo, y como muy bien lo conoce el saber m\u00e9dico, la diferencia entre el remedio y el veneno suele estar en la dosis. En un cuadro de sepsis, la producci\u00f3n de \u00f3xido n\u00edtrico se dispara. Llega a ser mil veces mayor que la normal. Entonces la presi\u00f3n arterial cae dr\u00e1sticamente. Y lo que es peor: cualquier tentativa por inhibir la producci\u00f3n de esta sustancia en el cuerpo del paciente anula la principal arma de los leucocitos contra las bacterias invasoras.<\/p>\n<p>Para completar el drama, Queir\u00f3z Cunha y sus colegas descubrieron que el \u00f3xido n\u00edtrico en exceso tambi\u00e9n inhibe la migraci\u00f3n de las c\u00e9lulas de defensa, cosa que ayuda a explicar de qu\u00e9 modo se generaliza el cuadro. Los detalles de este proceso salieron publicados en art\u00edculos de las revistas cient\u00edficas <em>Shock<\/em>, <em>Blood<\/em> y <em>Critical Care Medicine<\/em> en 2006. Al a\u00f1o siguiente, el grupo demostr\u00f3 por qu\u00e9 el \u00f3xido n\u00edtrico inhibe la acci\u00f3n de los neutr\u00f3filos: sucede que \u00e9stos dejan de expresar ciertos receptores que los vuelven sensibles a la inflamaci\u00f3n. La migraci\u00f3n de las c\u00e9lulas se interrumpe, y es como si el ej\u00e9rcito de defensa del organismo declarase unilateralmente un alto el fuego. Mientras tanto, el enemigo sigue avanzando.<\/p>\n<p><strong>Con el coraz\u00f3n fl\u00e1cido<\/strong><br \/>\nUn desarrollo interesante se dio cuando la l\u00ednea de investigaci\u00f3n de Queir\u00f3z Cunha se encontr\u00f3 con la de Marcos Rossi, pat\u00f3logo de la Facultad de Medicina de la USP de Ribeir\u00e3o Preto. Rossi hab\u00eda notado a lo largo de muchos a\u00f1os realizando necropsias en pacientes que murieron de sepsis, que el coraz\u00f3n de \u00e9stos hab\u00eda pasado por cambios radicales. \u201cEstaba distinto, algo fl\u00e1cido, lo que indicaba que en vida hab\u00eda atravesado por problemas de funcionamiento\u201d, dice Rossi, quien trabaj\u00f3 en el marco de un proyecto de equipamientos multiusuarios por valor de 850 mil reales.<\/p>\n<p>Rossi y Cunha investigaron qu\u00e9 era lo que derivaba en esa devastaci\u00f3n del m\u00fasculo card\u00edaco. Echaron mano de ratones como modelos animales para los estudios y constataron que, con la sepsis, se produc\u00eda una disminuci\u00f3n significativa de la cantidad de prote\u00ednas encargadas de mantener fuertemente unidas a las c\u00e9lulas del coraz\u00f3n. Como resultado de ello, las c\u00e9lulas se desconectaban unas de otras.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, el \u00f3xido n\u00edtrico en exceso surgi\u00f3 como el villano. Liberado en exceso durante el proceso inflamatorio, \u00e9ste provoca da\u00f1os en las paredes de las c\u00e9lulas card\u00edacas, raz\u00f3n por la cual \u00e9stas se vuelven m\u00e1s permeables al calcio. Como consecuencia de ello, el exceso de \u00f3xido n\u00edtrico ocasiona la muerte celular. Cuantas m\u00e1s c\u00e9lulas son afectadas, m\u00e1s disminuye la capacidad del coraz\u00f3n para bombear sangre.<\/p>\n<p>Este hallazgo sali\u00f3 publicado en 2010 en la revista cient\u00edfica <em>Shock<\/em> y deriv\u00f3 en una estrategia prometedora. Como diversos medicamentos bloquean la absorci\u00f3n del calcio y se usan para el control de la presi\u00f3n arterial y la regulaci\u00f3n del ritmo card\u00edaco, Rossi y Cunha tuvieron la idea de aplic\u00e1rselos a animales para ver si pod\u00edan protegerlos contra la septicemia. Los resultados, obtenidos en colaboraci\u00f3n con investigadores del Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, fueron sumamente significativos.<\/p>\n<p>El grupo demostr\u00f3 conclusivamente que existe un aumento dram\u00e1tico de calcio en las c\u00e9lulas card\u00edacas cuando el organismo atraviesa un cuadro de sepsis. Tan s\u00f3lo dos minutos despu\u00e9s del <em>shock<\/em> s\u00e9ptico, el calcio aumenta un 60%. Pasadas 24 horas, sigue un 20% m\u00e1s alto. Pero cuando se efect\u00faa el tratamiento, la historia es otra.<\/p>\n<p>\u201cDemostramos que se produce una gran mejor\u00eda cuando se trata a los animales con bloqueadores del calcio\u201d, dice Rossi. Mientras que en el grupo control (ratones sin ning\u00fan tratamiento), al cabo de 72 horas la mortalidad era del 90%, en los tratados, dicho porcentaje cay\u00f3 al 50%. \u201cAlguien puede decir: \u2018de todos modos hubo muchas muertes\u2019. Pero el punto es que mejoramos la sobrevida cinco veces.\u201d<\/p>\n<p>El principal problema radica en que la sepsis es un cuadro generalizado. Afecta dr\u00e1sticamente al coraz\u00f3n, pero tambi\u00e9n a otros \u00f3rganos. Los investigadores desarrollaron un medio para proteger al m\u00fasculo card\u00edaco, pero, de cualquier modo, en buena parte de los casos, los animales siguen muriendo, en estos casos, debido al colapso de otro \u00f3rgano.<\/p>\n<p><strong>De regreso al hospital<\/strong><br \/>\nPara Rossi, a\u00fan queda mucho por aprender sobre los mecanismos de la sepsis. No obstante, \u00e9l eval\u00faa que el trabajo espec\u00edfico con bloqueadores de calcio se encuentra listo para la fase de ensayos cl\u00ednicos. Dado que esas drogas han sido ya aprobadas para algunos usos, ser\u00eda posible acortar bastante el tiempo de ensayos para convertirlas en herramientas \u00fatiles en la protecci\u00f3n del coraz\u00f3n durante un cuadro de sepsis, lo que, de por s\u00ed, llevar\u00eda a una disminuci\u00f3n significativa de la mortalidad, al menos durante la fase inicial de la enfermedad.<\/p>\n<p>Pese a ese potencial, ning\u00fan grupo especializado en investigaci\u00f3n con seres humanos lo ha consultado a los efectos de poner en pr\u00e1ctica esta estrategia. \u201cMucho se habla de esa mentada medicina traslacional, pero no se la ejerce. Uno lleva adelante la cosa en el laboratorio, pero falta alguien que la saque de ac\u00e1 y la introduzca de nuevo al hospital. Y en Brasil son m\u00e1s temerosos todav\u00eda\u201d, critica.<\/p>\n<p>Mientras ese traslado no se concreta, Rossi y Cunha siguen trabajando para develar todos los mecanismos moleculares implicados en ese conflicto del organismo contra s\u00ed mismo. Y sus estudios siguen mostrando potenciales blancos de intervenci\u00f3n m\u00e9dica en el marco de este gran reto: derrotar a la sepsis.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Mediadores implicados en la g\u00e9nesis del dolor, en la migraci\u00f3n de leucocitos y en la sepsis (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1925\/mediadores-envolvidos-na-genese-da-dor-e-migracao-de-leucocitos-e-na-sepse\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2007\/51247-5<\/a>) (2007-2012);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Sergio Henrique Ferreira \u2013 FMRP-USP; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 2.303.227,35<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Sepsis y <em>shock<\/em> s\u00e9ptico: alteraciones funcionales y morfol\u00f3gicas del coraz\u00f3n: estudio experimental en ratones (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/20650\/sepsis-e-choque-septico-alteracoes-funcionais-e-morfologicas-do-coracao-estudo-experimental-em-cam\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2004\/14578-5<\/a>) (2005-2007);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Sergio Henrique Ferreira \u2013 FMRP-USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 153.565,78<br \/>\n3. Evaluaci\u00f3n <em>in vitro <\/em>de la expresi\u00f3n de distrofina en cardiomiocitos sometidos a distintos est\u00edmulos (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/25424\/avaliacao-in-vitro-da-expressao-de-distrofina-em-cardiomiocitos-submetidos-a-diferentes-estimulos\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2009\/53544-2<\/a>) (2010-2012);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Ayuda regular al proyecto de investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Marcos Antonio Rossi \u2013 FMRP-USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 310.920,30<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>ROSSI, M. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.lww.com\/shockjournal\/Fulltext\/2007\/01000\/Myocardial_Structural_Changes_in_Long_Term_Human.3.aspx?WT.mc_id=HPxADx20100319xMP\" target=\"_blank\">Myocardial structural changes in long-term human sepsis\/septic shock may be responsible for cardiac dysfunction<\/a>. <strong>Shock<\/strong>. v. 27, n. 1, p. 1-18, 2007.<br \/>\nCELES, M. R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/labinvest\/journal\/v90\/n4\/full\/labinvest20103a.html\" target=\"_blank\">Disruption of sarcolemmal dystrophin and beta-dystroglycan may be a potential mechanism for myocardial dysfunction in severe sepsis<\/a>. <strong>Laboratory Investigation<\/strong>. v. 90, p. 531-42, 2010.<br \/>\nCELES, M. R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.lww.com\/ccmjournal\/Abstract\/2007\/09000\/Reduction_of_gap_and_adherens_junction_proteins.24.aspx\" target=\"_blank\">Reduction of gap and adherens junction proteins and intercalated\u00a0<\/a><span style=\"line-height: 1.5;\"><a href=\"http:\/\/journals.lww.com\/ccmjournal\/Abstract\/2007\/09000\/Reduction_of_gap_and_adherens_junction_proteins.24.aspx\" target=\"_blank\">disc structural remodeling in the hearts of mice submitted to severe cecal ligation and puncture sepsis<\/a>. <\/span><strong style=\"line-height: 1.5;\">Critical Care Medicine<\/strong><span style=\"line-height: 1.5;\">. v. 9, p. 2176-85, 2007.<br \/>\n<\/span>CELES, M. R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.lww.com\/shockjournal\/Fulltext\/2010\/03000\/Increased_Sarcolemmal_Permeability_As_An_Early.15.aspx\" target=\"_blank\">Increased sarcolemmal permeability as an early event in experimental septic cardiomyopathy: a potential role for oxidative damage to lipids and proteins<\/a>. <strong>Shock<\/strong>. v. 33, n. 3, p. 322-31, 2010.<\/p>\n<p><strong>De nuestro archivo<br \/>\n<\/strong><em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/06\/23\/fora-de-controle\/\" target=\"_blank\">Fuera de control<\/a>\u00a0&#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 172 \u2013 junio de 2010<br \/>\n<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/06\/01\/resposta-controlada\/\" target=\"_blank\"><em>Respuesta controlada<\/em><\/a>\u00a0&#8211; Edici\u00f3n n\u00ba 160 \u2013 junio de 2009<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Se expande el conocimiento de los mecanismos moleculares de la sepsis","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1570],"tags":[316],"coauthors":[111],"class_list":["post-202442","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-medicina-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=202442"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202442\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=202442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=202442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=202442"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=202442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}