{"id":202459,"date":"2012-08-22T12:50:04","date_gmt":"2012-08-22T15:50:04","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=202459"},"modified":"2015-11-05T15:16:01","modified_gmt":"2015-11-05T17:16:01","slug":"falta-de-armonia-celular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/falta-de-armonia-celular\/","title":{"rendered":"Falta de armon\u00eda celular"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_202462\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/m2450018.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202462\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/m2450018-786x1024.jpg\" alt=\"La fragmentaci\u00f3n mental, uno de los signos de la esquizofrenia\" width=\"290\" height=\"378\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">LOUISE WILLIAMS\/SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/a> La fragmentaci\u00f3n mental, uno de los signos de la esquizofrenia<span class=\"media-credits\">LOUISE WILLIAMS\/SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/p><\/div>\n<p>El psiquiatra suizo Eugen Bleuler hizo tambalear al pensamiento de la \u00e9poca al proponer en 1911 el vocablo esquizofrenia para nombrar a las enfermedades mentales caracterizadas por una intensa dificultad para estructurar el pensamiento y establecer lazos afectivos. Para \u00e9l, las fragilidades emocionales, estar\u00edan en el origen de la esquizofrenia, hasta entonces tenida como un problema de causa exclusivamente biol\u00f3gica. Desde que Bleuler expuso sus ideas, la explicaci\u00f3n acerca de c\u00f3mo y por qu\u00e9 surge la esquizofrenia ha variado en otras ocasiones. Luego de que las opiniones oscilasen entre extremos, en la actualidad, cien a\u00f1os m\u00e1s tarde, se ha arribado aparentemente a un t\u00e9rmino medio, que concilia los enfoques psicol\u00f3gico y\u00a0 biol\u00f3gico. Se cree que esta afecci\u00f3n, que se manifiesta en el 1% de la poblaci\u00f3n, es el resultado del desarrollo \u2013y por consiguiente, del funcionamiento\u2013 inadecuado de las c\u00e9lulas del cerebro, agravado o mitigado por caracter\u00edsticas emocionales del individuo o por factores sociales y ambientales. Y ahora han surgido se\u00f1ales indicativas de que en la esquizofrenia existe una alteraci\u00f3n en el procesamiento de la glucosa. Dicha alteraci\u00f3n es la posible raz\u00f3n por la cual la diabetes es m\u00e1s com\u00fan entre quienes padecen esquizofrenia que en el resto de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Investigadores brasile\u00f1os que trabajan en el pa\u00eds y en el exterior toman parte en esta revisi\u00f3n conceptual, al analizar la actividad de los genes y la producci\u00f3n de prote\u00ednas en distintas \u00e1reas del cerebro y en otras partes del organismo. Y han detectado modificaciones en la estructura y en el funcionamiento de las c\u00e9lulas cerebrales que contribuyen para contar con una comprensi\u00f3n m\u00e1s abarcadora del origen de la esquizofrenia. Sumados a los trabajos de grupos extranjeros, estos resultados dejan cada vez m\u00e1s patente que, al igual que en otras enfermedades mentales, son diversos los factores biol\u00f3gicos que influyen en la susceptibilidad y en el desarrollo de esta afecci\u00f3n que hace que las personas sientan un profundo vac\u00edo emocional y provoca delirios y alucinaciones. Y a medida que las investigaciones avanzan, m\u00e1s elementos aparecen.<\/p>\n<p>El grupo del psiquiatra Wagner Farid Gattaz, de la Universidad de S\u00e3o Paulo, (USP) detect\u00f3 alrededor de 300 alteraciones gen\u00e9ticas que pueden comprometer el desempe\u00f1o del cerebro y caracterizar a la esquizofrenia; el 25% de estos genes se relaciona con la producci\u00f3n de energ\u00eda y el 20% con el crecimiento celular. \u201cEstos datos vuelven m\u00e1s realista la comprensi\u00f3n de la esquizofrenia\u201d, afirma Gattaz.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 fuese esperable encontrar tantos factores biol\u00f3gicos. Existen distintos niveles de gravedad en la esquizofrenia: los signos cl\u00ednicos pueden ir desde la desorganizaci\u00f3n del pensamiento hasta la convicci\u00f3n de que se est\u00e1 siendo perseguido, a las alucinaciones visuales y auditivas y a la completa par\u00e1lisis (catatonia). Muchas cosas pueden salir mal desde que empiezan a formarse en el embri\u00f3n las c\u00e9lulas que posteriormente originar\u00e1n el cerebro hasta el momento en que \u00e9stas se especializan en el transporte y el almacenaje de informaci\u00f3n, que es el caso de las neuronas, por ejemplo. Alteraciones gen\u00e9ticas heredadas de los padres o surgidas por casualidad \u2013sumadas a factores sociales, tales como las migraciones, o ambientales, como por ejemplo la violencia y los abusos sufridos en la infancia\u2013 pueden interferir en la producci\u00f3n de prote\u00ednas esenciales para el funcionamiento adecuado de las neuronas y de otras c\u00e9lulas que forman el cerebro y otros \u00f3rganos del sistema nervioso central.<\/p>\n<p>Una diferencia entre las c\u00e9lulas cerebrales de las personas sanas y las de aqu\u00e9llas con esquizofrenia es la consistencia de la membrana externa de las neuronas, formada por una doble capa de l\u00edpidos. Cuando trabaj\u00f3 en el laboratorio de Gattaz, el investigador alem\u00e1n Gunter Eckert analiz\u00f3 la maleabilidad de la membrana de las neuronas de personas con y sin esquizofrenia, extra\u00eddas luego de su muerte. La superficie de las c\u00e9lulas de la corteza prefrontal, un \u00e1rea que coordina el razonamiento y cuyo funcionamiento est\u00e1 alterado en la esquizofrenia, apareci\u00f3 m\u00e1s fluida que lo normal. \u201cEl aumento de la fluidez de la membrana puede alterar el funcionamiento de la c\u00e9lula\u201d, comenta Evelin Schaeffer, psicofarmac\u00f3loga del equipo de Gattaz.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/038-041_esquizofrenia_esp50.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-202461\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/038-041_esquizofrenia_esp50-534x1024.jpg\" alt=\"038-041_esquizofrenia_esp50\" width=\"290\" height=\"556\" \/><\/a>Este hallazgo ayuda a explicar algunas modificaciones anat\u00f3micas y fisiol\u00f3gicas que se han observado en los \u00faltimos tiempos mediante estudios por im\u00e1genes de cerebros de gente con esquizofrenia. Y parecen ser producto de un efecto que observara Gattaz casi 30 a\u00f1os antes, cuando llevaba adelante su doctorado en la Universidad de Heidelberg, Alemania. En aquella \u00e9poca, \u00e9l verific\u00f3 que la enzima fosfolipasa A2, responsable del reciclaje de l\u00edpidos de la membrana, tiene una actividad mayor que la normal en las neuronas de los que padecen esquizofrenia. Esta hiperactividad de la fosfolipasa puede alterar la composici\u00f3n de la membrana y contribuir a que se vuelva m\u00e1s flexible. Al ser m\u00e1s maleable, esta membrana puede contener una concentraci\u00f3n mayor de receptores D2, la prote\u00edna que extrae del medio extracelular el mensajero qu\u00edmico dopamina.<\/p>\n<p>Este resultado favorece la hip\u00f3tesis m\u00e1s antigua y\u00a0 difundida para explicar los signos cl\u00ednicos de la esquizofrenia. La apat\u00eda y el embotamiento de las emociones, o incluso los brotes de psicosis, ser\u00edan producto de alteraciones en los niveles de dopamina existente en el espacio existente entre las c\u00e9lulas, lo que provocar\u00eda un desajuste en la comunicaci\u00f3n entre las neuronas. El exceso de dopamina en el medio intercelular, que las medicaciones que controlan la esquizofrenia apuntan a revertir, disminuir\u00eda la actividad de regiones cerebrales tales como la corteza prefrontal, situada en la parte anterior de la cabeza, inmediatamente arriba de los ojos, y responsable del razonamiento complejo, la capacidad de expresi\u00f3n y la toma de decisiones.<\/p>\n<p>Est\u00e1n acumul\u00e1ndose evidencias que apuntan que en la esquizofrenia no es solamente la transmisi\u00f3n de informaci\u00f3n de una c\u00e9lula a otra lo que queda perjudicado. El funcionamiento celular tambi\u00e9n parece estar comprometido, de acuerdo con los estudios de prote\u00f3mica que conduce el bi\u00f3logo Daniel Martins-de-Souza, actualmente en el Instituto Max Planck de Psiquiatr\u00eda, de Alemania. Martins-de-Souza compar\u00f3 el funcionamiento de cerebros de personas con y sin esquizofrenia y verific\u00f3 que algunas zonas cerebrales asociadas con la enfermedad parecen no procesar adecuadamente la glucosa, que es la principal fuente de energ\u00eda del cerebro. \u201cLa prote\u00f3mica permite ver no solamente lo que aparece distinto en la producci\u00f3n de prote\u00ednas, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo, juntas, \u00e9stas tienen efectos sobre ciertas rutas bioqu\u00edmicas relacionadas\u201d, dice.<\/p>\n<p>Martins-de-Souza ha descrito potenciales alteraciones en el metabolismo de la glucosa en las c\u00e9lulas de la corteza prefrontal y en el t\u00e1lamo, la regi\u00f3n cerebral que integra informaciones sensoriales con la conciencia, y en el \u00e1rea de Wernicke, ligada a la comprensi\u00f3n del lenguaje escrito. Casi siempre ha encontrado niveles alterados \u2013mayores o menores que lo normal\u2012 de enzimas que participan en el primer estadio de conversi\u00f3n de la glucosa en energ\u00eda. \u201cTodo el metabolismo de estas regiones ser\u00eda m\u00e1s lento\u201d, sospecha Daniel, quien empez\u00f3 sus estudios de prote\u00f3mica durante su doctorado en el laboratorio de Gattaz en 2004, bajo la direcci\u00f3n del bi\u00f3logo Emmanuel Dias-Neto.<\/p>\n<p>Lo que Martins-de-Souza ha visto hasta ahora en las c\u00e9lulas cerebrales puede ser una caracter\u00edstica de la esquizofrenia con repercusi\u00f3n m\u00e1s amplia en el organismo y estar en el origen de un fen\u00f3meno que hace poco m\u00e1s de 90 a\u00f1os intrig\u00f3 al neur\u00f3logo Frans Hieronymus Kooy. En Holanda, Kooy hab\u00eda sometido a an\u00e1lisis de sangre y orina a 10 pacientes esquizofr\u00e9nicos \u2012una enfermedad en esa \u00e9poca m\u00e1s conocida como demencia precoz\u2012 del hospital en que trabajaba. Y not\u00f3 que esas personas presentaban niveles elevados de glucosa en la sangre o hiperglucemia, uno de los signos t\u00edpicos de la diabetes. En un art\u00edculo publicado en la revista <em>Brain<\/em> en 1919, Kooy afirm\u00f3 se sent\u00eda \u201cinclinado a pensar que las emociones eran las responsables del aumento de az\u00facar en la sangre\u201d. Pero qued\u00f3 la duda: no se sab\u00eda si \u00e9sta era la causa o una consecuencia del trastorno mental.<\/p>\n<div id=\"attachment_202463\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/p3500014.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202463\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/p3500014-300x201.jpg\" alt=\"Un oligodendrocito, cuya membrana se expande, envuelve y protege los prolongamientos de neuronas\" width=\"290\" height=\"194\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">FRANCIS LEROY, BIOCOSMOS\/SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/a> Un oligodendrocito, cuya membrana se expande, envuelve y protege los prolongamientos de neuronas<span class=\"media-credits\">FRANCIS LEROY, BIOCOSMOS\/SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/p><\/div>\n<p>La idea de Kooy empieza a reinterpretarse ahora, ante los estudios que investigan las conexiones entre la diabetes y la esquizofrenia en una cantidad mayor de personas. M\u00e1s frecuente en quienes padecen un trastorno psiqui\u00e1trico que en el resto de la poblaci\u00f3n, la diabetes parece no ser la causa. Ni tampoco un efecto colateral de algunas de las medicaciones, que promueven el aumento de peso, toda vez que estudios realizados durante la \u00faltima d\u00e9cada con personas, previos al tratamiento tambi\u00e9n mostraron alteraciones en el procesamiento de la glucosa. Vistos en conjunto, estos datos muestran a la resistencia a la insulina y a la diabetes como una de las manifestaciones de la esquizofrenia.<\/p>\n<p>Luego de verificar las alteraciones en el metabolismo en diferentes regiones del cerebro, Daniel se vale ahora del an\u00e1lisis de las prote\u00ednas para investigar c\u00f3mo transcurre el procesamiento de la glucosa en los distintos tipos de c\u00e9lulas cerebrales. Se sospecha que las neuronas no son las \u00fanicas c\u00e9lulas con problemas en la esquizofrenia. Los astrocitos y los oligodendrocitos, dos de los tres tipos de c\u00e9lulas de la gl\u00eda o neuroglia, tambi\u00e9n parecen no funcionar bien. Daniel lleva adelante test con c\u00e9lulas en cultivo en los cuales agrega el compuesto MK-801, que genera s\u00edntomas similares a los de la esquizofrenia en animales de laboratorio.<\/p>\n<p>Los resultados preliminares indicaron una expresi\u00f3n alterada de prote\u00ednas en los astrocitos, las c\u00e9lulas que nutren a las neuronas y act\u00faan como c\u00e9lulas de defensa, y en los oligodendrocitos, que se enrollan sobre el principal prolongamiento de la neurona y lo a\u00edslan el\u00e9ctricamente. En abril, en un congreso en Italia, \u00e9l se percat\u00f3 de que cobra fuerza la hip\u00f3tesis que apunta que en la esquizofrenia se produce una degeneraci\u00f3n en cierto grado, una idea que hab\u00eda sido dejada de lado, pues los estudios por im\u00e1genes no identifican alteraciones anat\u00f3micas en el cerebro.<\/p>\n<p>\u201cPuede haber alguna p\u00e9rdida, y no necesariamente de neuronas\u201d, comenta Daniel. En ese congreso, la investigadora rusa Natalya Uranova inform\u00f3 acerca de una disminuci\u00f3n de la cantidad de oligodendrocitos en algunas zonas del cerebro de personas con esquizofrenia. Y Martins-de-Souza ha observado en el t\u00e1lamo y en el l\u00edquido cefalorraqu\u00eddeo alteraciones en el nivel de prote\u00ednas que son marcadores cl\u00e1sicos de esclerosis m\u00faltiple, una enfermedad neurodegenerativa asociada con la p\u00e9rdida del aislamiento el\u00e9ctrico que generan los oligodendrocitos. \u201cDe surgir m\u00e1s evidencias de que estas c\u00e9lulas no funcionan bien en la esquizofrenia, podr\u00e1 caracteriz\u00e1rsela como una enfermedad de las c\u00e9lulas de la neuroglia, y no de las neuronas\u201d, dice.<\/p>\n<p>Estos hallazgos pueden ser relevantes para la comprensi\u00f3n de la esquizofrenia; pero, tal como recuerda Gattaz, no ser\u00e1 f\u00e1cil demostrar si son la causa o una consecuencia de esta enfermedad compleja y devastadora.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<br \/>\n<\/strong>1. Metabolismo de los fosfol\u00edpidos en la esquizofrenia y en la enfermedad de Alzheimer (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1489\/metabolismo-dos-fosfolipides-na-esquizofrenia-e-na-doenca-de-alzheimer\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 1997\/11083-0<\/a>) (1998-2002);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto tem\u00e1tico; <strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Wagner Farid Gattaz \u2013 Ipq\/ FMUSP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 1.655.007,34<br \/>\n2. Metabolismo de los fosfol\u00edpidos en enfermedades neuropsiqui\u00e1tricas (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1490\/metabolismo-de-fosfolipides-em-doencas-neuropsiquiatricas\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2002\/13633-7<\/a>)\u00a0(2003-2007);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador <\/strong>\u00a0Wagner Farid Gattaz \u2013 Ipq\/ FMUSP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 1.803.528,52<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>MARTINS-DE-SOUZA, D. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.biomedcentral.com\/1471-244X\/9\/17\" target=\"_blank\">Proteome analysis of schizophrenia patients Wernicke\u2019s area reveals an energy metabolism dysregulation<\/a>.<strong> BMC Psychiatry. <\/strong>v. 9, n. 17, 2009.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/online.liebertpub.com\/doi\/abs\/10.1089\/ars.2010.3459\" target=\"_blank\">MARTINS-DE-SOUZA, D. <em>et al<\/em>. The role of energy metabolism dysfunction\u00a0<\/a><span style=\"line-height: 1.5;\"><a href=\"http:\/\/online.liebertpub.com\/doi\/abs\/10.1089\/ars.2010.3459\" target=\"_blank\">and oxidative stress in schizophrenia revealed by proteomics<\/a>. <strong>Antiox Redox Signal<\/strong>. v. 15, n. 7, p. 2067-79, 2011.<br \/>\n<\/span>ECKERT, G. P. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.thieme-connect.com\/DOI\/DOI?10.1055\/s-0031-1279731\" target=\"_blank\">Increased Brain Membrane Fluidity in Schizophrenia. <\/a><strong>Pharmacopsychiatry<\/strong>. v. 44, n. 4, p. 161-62, 2001.<\/p>\n<p><b>De nuestro archivo<br \/>\n<\/b><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/09\/01\/un-rompecabezas-en-construccion\/?\" target=\"_blank\"><em>Un rompecabezas en construcci\u00f3n<\/em><\/a>\u00a0&#8211; Edici\u00f3n n\u00ba 163 \u2013 septiembre de 2009<br \/>\n<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2004\/01\/01\/el-peso-del-mundo-2\/?\" target=\"_blank\"><em>El peso del mundo<\/em><\/a>\u00a0&#8211; Edici\u00f3n n\u00ba 95 \u2013 enero de 2004<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Se asocia a la esquizofrenia con alteraciones gen\u00e9ticas y funcionales","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1570],"tags":[306,316,327],"coauthors":[105],"class_list":["post-202459","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-medicina-es","tag-genetica-es","tag-medicina-es","tag-psiquiatria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=202459"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202459\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=202459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=202459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=202459"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=202459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}