{"id":202555,"date":"2012-08-22T14:40:41","date_gmt":"2012-08-22T17:40:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=202555"},"modified":"2015-11-06T13:20:12","modified_gmt":"2015-11-06T15:20:12","slug":"el-centro-de-las-distrofias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-centro-de-las-distrofias\/","title":{"rendered":"El centro de las distrofias"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_202557\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/c0103078-e1446822821220.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202557\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/c0103078-e1446822821220-300x238.jpg\" alt=\"Microscop\u00eda de fluorescencia de c\u00e9lulas madre embrionarias neuronales formando redes neurales. En rojo, la prote\u00edna tubulina, y en azul, el n\u00facleo celular\" width=\"290\" height=\"230\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">RICCARDO CASSIANI-INGONI\/SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/a> Microscop\u00eda de fluorescencia de c\u00e9lulas madre embrionarias neuronales formando redes neurales. En rojo, la prote\u00edna tubulina, y en azul, el n\u00facleo celular<span class=\"media-credits\">RICCARDO CASSIANI-INGONI\/SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/p><\/div>\n<p>En 1978, la genetista Mayana Zatz regres\u00f3 a Brasil al cabo de un posdoctorado de dos a\u00f1os en la Universidad de California en Los Angeles (Ucla). Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, ingres\u00f3 como docente del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), domicilio profesional del cual nunca m\u00e1s se mud\u00f3. M\u00e1s de tres d\u00e9cadas de exitosas investigaciones en el \u00e1rea de gen\u00e9tica y, m\u00e1s recientemente, en el campo de las c\u00e9lulas madre, transformaron a Zatz en una de las cient\u00edficas brasile\u00f1as de mayor visibilidad tanto en el pa\u00eds como en el exterior. Desde el a\u00f1o 2000, la investigadora encabeza el Centro de Estudios del Genoma Humano (CEGH) de la USP, uno de los Cepids creados con financiaci\u00f3n de la FAPESP. En promedio, cien investigadores y t\u00e9cnicos est\u00e1n vinculados a dicho centro, cuyo servicio de asesor\u00eda gen\u00e9tica atiende anualmente a alrededor de 2 mil personas. La producci\u00f3n cient\u00edfica del equipo de Zatz es grande. \u201cHemos llegado a publicar hasta 50 <em>papers<\/em> (art\u00edculos cient\u00edficos) en un a\u00f1o\u201d, afirma la genetista, quien tambi\u00e9n lidera el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda de C\u00e9lulas Madre en Enfermedades Gen\u00e9ticas Humanas, asociado al CEGH.<\/p>\n<p>Las distrofias musculares fueron (y siguen si\u00e9ndolo) una de las enfermedades m\u00e1s estudiadas por Mayana Zatz y sus colaboradores. Cuando empez\u00f3 sus investigaciones, se conoc\u00edan solamente siete formas de distrofias. Hoy en d\u00eda se sabe que existen m\u00e1s de 30. Hasta los a\u00f1os 1980, su laboratorio trabajaba \u00fanicamente con enzimas, aunque la biolog\u00eda molecular ya hab\u00eda despuntado en el exterior. Pero a finales de aquella d\u00e9cada, con el regreso de Maria Rita Passos-Bueno y Mariz Vainzof, dos alumnas que hab\u00edan ido al exterior a aprender nuevas t\u00e9cnicas, y que se convertir\u00edan en docentes e investigadoras del IB, Zatz estructur\u00f3 un sector de biolog\u00eda molecular abocado a investigar enfermedades neuromusculares. Passos-Bueno mont\u00f3 toda la parte concerniente al estudio de los genes, en tanto que Vainzof hizo lo propio con la de investigaci\u00f3n de prote\u00ednas de m\u00fasculos. Desde entonces, el grupo ha identificado 15 nuevos genes, buena parte vinculados con las distrofias.<\/p>\n<p>Los primeros hallazgos significativos empezaron a surgir a mediados de la d\u00e9cada siguiente. En 1995, el equipo identific\u00f3 un gen ligado a una forma grave de distrofia de cintura, que suele llevar a ni\u00f1os de 10 a\u00f1os de edad a la silla de ruedas, y otro que, cuando es objeto de mutaciones, causa el s\u00edndrome de Knobloch, un tipo raro de ceguera progresiva. Hasta ahora, todas las mutaciones que provocan el s\u00edndrome se producen en las dos copias del gen COL18A1, que fue identificado por el equipo del IB bajo la coordinaci\u00f3n de Passos-Bueno. La historia del descubrimiento de la asociaci\u00f3n de la enfermedad con el COL18A1, un gen ubicado en el cromosoma 21 que codifica a una prote\u00edna llamada col\u00e1geno XVIII, incluy\u00f3 trabajo, paciencia y una cuota de suerte, ingredientes esenciales para el avance de la ciencia.<\/p>\n<div id=\"attachment_202558\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202558\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/EDU_1444-300x201.jpg\" alt=\"Los perros Ringo y Suflair: los canes tienen una mutaci\u00f3n que causa distrofia muscular, pero sorprendentemente no manifiestan la enfermedad\" width=\"290\" height=\"194\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Los perros Ringo y Suflair: los canes tienen una mutaci\u00f3n que causa distrofia muscular, pero sorprendentemente no manifiestan la enfermedad<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Al detectarse la existencia de una familia con distrofia de cintura en el municipio de Euclides da Cunha, en Bah\u00eda, las investigadoras se percataron de que hab\u00eda tambi\u00e9n muchos casos de ceguera entre ese grupo de personas, integrado por parejas consangu\u00edneas. Para saber qu\u00e9 pasaba con estos individuos, Maria Rita Passos-Bueno fue hasta la ciudad bahiana, convers\u00f3 con los familiares y extrajo material para investigar. \u201cUna parte de la familia tiene distrofia y la otra ceguera\u201d, record\u00f3 Maria Rita en 1997 en un reportaje del bolet\u00edn<em> Not\u00edcias FAPESP<\/em>, el embri\u00f3n de esta revista. Tal como es usual en estos casos, a todas las familias implicadas en las investigaciones del equipo de Zatz se les imparte asesor\u00eda gen\u00e9tica a los efectos de que sepan c\u00f3mo lidiar con la enfermedad y de informarles sobre el riesgo de transmitir mutaciones a eventuales nuevos hijos.<\/p>\n<p>En busca de genes asociados con enfermedades neurodegenerativas, el equipo de la USP arrib\u00f3 a algunos resultados sorprendentes. \u00c9se fue el caso de los trabajos con un gen denominado VAP-B, presente en el cromosoma 20. En un art\u00edculo publicado en noviembre de 2004 en la revista<em> American Journal of Human Genetics<\/em>, investigadores del centro paulista demostraron que una mutaci\u00f3n en dicho gen puede causar tres tipos distintos de enfermedades degenerativas en las neuronas motoras: atrofia espinal progresiva tard\u00eda, la forma cl\u00e1sica de esclerosis lateral amiotr\u00f3fica (ELA) y una nueva variante at\u00edpica de esclerosis lateral amiotr\u00f3fica a la que se le dio el nombre de ELA8. La disfunci\u00f3n en el gen apareci\u00f3 en 34 individuos pertenecientes a siete familias: 16 personas padec\u00edan atrofia espinal, 15 ten\u00edan ELA8 y tres manifestaban la forma cl\u00e1sica de ELA. Posteriormente se identificaron centenas de portadores de esta mutaci\u00f3n en Brasil y tambi\u00e9n en el exterior.<\/p>\n<p>Las tres afecciones son parecidas, y en ciertos aspectos se confunden. La semejanza quiz\u00e1 obedezca al descubrimiento de que la mutaci\u00f3n en el gen VAP-B pueda ser la causa de las anomal\u00edas. En forma gen\u00e9rica, se clasifican bajo el gran paraguas de las llamadas enfermedades de las neuronas motoras. Son lesiones que afectan a las c\u00e9lulas del cerebro y\/o de la m\u00e9dula espinal especializadas en enviar impulsos el\u00e9ctricos a los m\u00fasculos. \u00c9stos se contraen o se relajan con base en mandos transmitidos por las neuronas motoras superiores (cerebro) e inferiores (m\u00e9dula espinal). En casos de enfermos de ELA8, los primeros s\u00edntomas suelen aparecer estimativamente durante la cuarta d\u00e9cada de vida, y su supervivencia var\u00eda de cinco a 25 a\u00f1os despu\u00e9s del diagn\u00f3stico. La principal responsable del descubrimiento y la caracterizaci\u00f3n de la nueva forma de esclerosis lateral amiotr\u00f3fica, la investigadora Agnes Nishimura, quien formaba parte del centro de la USP y actualmente se desempe\u00f1a como investigadora del King\u2019s College de Londres, gan\u00f3 el Premio Paulo Gontijo en la categor\u00eda Medicina por sus trabajos con la enfermedad en 2007.<\/p>\n<div id=\"attachment_202560\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202560\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/zebrafish_-ZFIN-and-Oregon-Zebrafish-Laboratories-e1446822015602-300x238.jpg\" alt=\"Cient\u00edficos de la USP est\u00e1n intentando encontrar genes que eviten el surgimiento de la distrofia en el pez cebra \" width=\"290\" height=\"230\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">ZFIN\/OREGON ZEBRAFISH LABORATORIES<\/span>Cient\u00edficos de la USP est\u00e1n intentando encontrar genes que eviten el surgimiento de la distrofia en el pez cebra<span class=\"media-credits\">ZFIN\/OREGON ZEBRAFISH LABORATORIES<\/span><\/p><\/div>\n<p>El equipo de Zatz sigue estudiando hasta ahora el gen VAP-B y la nueva forma de esclerosis lateral amiotr\u00f3fica, y siguen surgiendo resultados interesantes. El a\u00f1o pasado, el mismo grupo de la USP, en colaboraci\u00f3n con colegas brasile\u00f1os y extranjeros de centros de estudios estadounidenses, encontr\u00f3 una pista del mecanismo que parece estar implicado en la destrucci\u00f3n de las neuronas motoras de los enfermos. Los cient\u00edficos lograron generar neuronas motoras de pacientes con ELA8 y constataron que los niveles de la prote\u00edna VAP-B se encontraban m\u00e1s bajos en ese tipo de c\u00e9lulas. \u201cFue la primera vez que se hizo eso con esa forma hereditaria de esclerosis lateral amiotr\u00f3fica\u201d, dice Zatz, quien public\u00f3 un art\u00edculo con los resultados del experimento en la revista cient\u00edfica <em>Human Molecular Genetics<\/em>, en junio del a\u00f1o pasado. Las neuronas motoras fueron derivadas <em>in vitro<\/em> de c\u00e9lulas madre pluripotentes inducidas (iPSC, por sus siglas en ingl\u00e9s) que, a su vez, hab\u00edan sido generadas a partir de un tipo de c\u00e9lulas de la piel, los fibroblastos, provenientes de pacientes con la enfermedad, y se las compar\u00f3 con las de sus parientes normales.<\/p>\n<p><strong>Spoan y golden retriever<br \/>\n<\/strong>En 2005, en un logro cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de obtenerse al hacer investigaci\u00f3n gen\u00e9tica, un equipo del centro y del Hospital de Cl\u00ednicas de la USP descubri\u00f3 una nueva enfermedad neurodegenerativa, denominada s\u00edndrome Spoan (en ingl\u00e9s, este nombre significa <em>spastic paraplegia, optic atrophy and neuropathy<\/em>), en una peque\u00f1a ciudad del interior de Rio Grande do Norte llamada Serrinha dos Pintos, donde se registran muchos casamientos entre personas emparentadas. Tan pronto como tuvieron la certeza de que se trataba de una condici\u00f3n cl\u00ednica in\u00e9dita en la literatura cient\u00edfica, originada en una mutaci\u00f3n gen\u00e9tica que se manifiesta debido a los casamientos consangu\u00edneos entre primos, los investigadores de la USP iniciaron un trabajo de divulgaci\u00f3n sobre la patolog\u00eda y de nociones de gen\u00e9tica entre los 4.300 habitantes del municipio norte\u00f1o. La descripci\u00f3n de la patolog\u00eda hasta entonces desconocida sali\u00f3 en la revista estadounidense <em>Annals of Neurology<\/em>. \u201cExaminamos a pacientes de distintas edades con el s\u00edndrome, de los 10 a los 63 a\u00f1os\u201d, declar\u00f3 en la oportunidad la bi\u00f3loga Silvana Santos, principal responsable del descubrimiento de la in\u00e9dita patolog\u00eda, a la revista <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. \u201cPudimos ver la evoluci\u00f3n de la enfermedad. Con el tiempo, las personas se van cerrando, como una flor.\u201d<\/p>\n<p>Sin cura, la dolencia en s\u00ed no es fatal y mantiene intacta la capacidad cognitiva de los afectados. No provoca retraso mental, dolor o sordera. Pero sus efectos sobre la calidad de vida de los afectados, que se convierten en discapacitados f\u00edsicos, son devastadores, sobre todo en poblaciones rurales y carentes de servicios de salud, tal como es el caso de Serrinha dos Pintos. Antes del trabajo de los investigadores, los pobladores locales adjudicaban el origen de la enfermedad a una s\u00edfilis hereditaria que se habr\u00eda propagado por la sangre de la familia desde un ancestro mujeriego. Los pies se tuercen hacia afuera y la cabeza se cae; y los enfermos terminan en sillas de ruedas.<\/p>\n<div id=\"attachment_202559\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Mayana_Figure-2-2-e1446822097733.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202559\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Mayana_Figure-2-2-e1446822097733-591x1024.jpg\" alt=\"C\u00e9lulas madre del cord\u00f3n umbilical (en azul) se funden con c\u00e9lulas de paciente con distrofia muscular (en gris). La fusi\u00f3n (en la \u00faltima imagen) es necesaria para la formaci\u00f3n de c\u00e9lulas musculares\" width=\"290\" height=\"502\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">C\u00e9lulas madre del cord\u00f3n umbilical (<em>en azul<\/em>) se funden con c\u00e9lulas de paciente con distrofia muscular (<em>en gris<\/em>). La fusi\u00f3n (<em>en la \u00faltima imagen<\/em>) es necesaria para la formaci\u00f3n de c\u00e9lulas musculares<\/p><\/div>\n<p>No se sabe todav\u00eda en qu\u00e9 gen se encuentra la mutaci\u00f3n que causa la enfermedad. Pero los cient\u00edficos analizaron muestras de ADN de decenas de familiares que viven en la localidad, tanto enfermos como sanos, y los resultados de los estudios apuntan que el gen de la Spoan se encuentra en una regi\u00f3n del cromosoma 11. El problema radica en que, siete a\u00f1os despu\u00e9s del descubrimiento de la nueva afecci\u00f3n, los esfuerzos no han redundado a\u00fan en la localizaci\u00f3n del gen responsable del s\u00edndrome.<\/p>\n<p>Pero noticias m\u00e1s alentadoras surgieron de un estudio reciente con dos perros de la raza golden retriever: Ringo, de 9 a\u00f1os, y su hijo Suflair, de 6 a\u00f1os. Los canes parecen portar genes o mecanismos protectores que neutralizan total o parcialmente los efectos negativos de la mutaci\u00f3n causante de la distrofia muscular. Los dos animales cargan la alteraci\u00f3n gen\u00e9tica asociada a la dolencia, que les impide producir distrofina, una prote\u00edna esencial para la manutenci\u00f3n de la integridad de los m\u00fasculos. No obstante y sorprendentemente, ninguno de los dos exhibe los s\u00edntomas cl\u00e1sicos de la distrofia, tales como la dificultad para caminar y deglutir, y actualmente deber\u00edan estar muertos de haber desarrollado la enfermedad. Recientemente, Ringo tuvo un c\u00e1ncer de pr\u00f3stata, algo que no guarda relaci\u00f3n con la falta de distrofina y es normal para un animal de su edad. Suflair tampoco manifiesta se\u00f1ales de distrofia. \u00danicamente arrastra un poco las patas traseras. Pero sus hermanos no corrieron igual suerte: murieron d\u00edas despu\u00e9s de nacer o terminaron desarrollando una distrofia muscular severa.<\/p>\n<p>En el marco de un experimento realizado en colaboraci\u00f3n con el laboratorio de Sergio Verjovski-Almeida, del Instituto de Qu\u00edmica de la USP, los investigadores observaron que algunos genes de los canes asintom\u00e1ticos se expresaban (se activaban) menos que los de los animales enfermos.\u00a0 \u201cNuestra hip\u00f3tesis indica que esa menor expresi\u00f3n de dichos genes puede conferirles alguna forma de protecci\u00f3n a los perros, y esto a lo mejor puede ser importante para hallar una forma de combatir a la enfermedad\u201d, afirma Mayana Zatz. \u201cEstamos rompiendo un paradigma y demostrando que no siempre la falta de esa prote\u00edna desemboca en una distrofia. La cuesti\u00f3n ahora consiste en descubrir qu\u00e9 hacen los genes protectores\u201d. En esta tarea, se ha echado mano tambi\u00e9n del pez cebra, el pez modelo de la biolog\u00eda.<\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada pasada, junto a los estudios gen\u00e9ticos m\u00e1s tradicionales, Zatz aboc\u00f3 una parte de los esfuerzos del CEGH a las investigaciones con c\u00e9lulas madre. \u201cComo somos un Cepid, cont\u00e1bamos en ese momento con una gran agilidad administrativa y financiera como para ingresar muy r\u00e1pidamente en el \u00e1rea\u201d, comenta la genetista, quien tambi\u00e9n tom\u00f3 parte activamente en los \u00faltimos a\u00f1os, en la lucha por la reglamentaci\u00f3n de las investigaciones en ese sector en Brasil. Y no pas\u00f3 mucho tiempo para que aparecieran los primeros resultados. En un trabajo de 2009, investigadores del centro y tambi\u00e9n del equipo de Sergio Verjovski-Almeida, del IQ-USP, reunieron indicios de que las c\u00e9lulas madre presentes en la sangre del cord\u00f3n umbilical y en la pared del cord\u00f3n, tejidos que pueden almacenarse para casos de futuras necesidades terap\u00e9uticas, tienen perfiles gen\u00e9ticos distintos. En 2008, el equipo hab\u00eda demostrado que el cord\u00f3n es mucho m\u00e1s rico que la sangre en c\u00e9lulas madre mesenquimales, un tipo especial de c\u00e9lulas con potencial para formar varios tejidos. La particularidad de cada tipo puede tener efectos sobre el uso m\u00e9dico de esas c\u00e9lulas en caso de que se compruebe que las diferencias gen\u00e9ticas representan una disminuci\u00f3n de su versatilidad.<\/p>\n<p>En abril del a\u00f1o pasado, bi\u00f3logos del CEGH, en el marco de un trabajo coordinado por Oswaldo Keith Okamoto, y neurocient\u00edficos de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), publicaron un estudio en la revista cient\u00edfica<em> Stem Cell Reviews and Reports<\/em> mostrando que, en ratas con Parkinson inducido, la presencia de fibroblastos humanos anula los posibles efectos positivos de un implante de c\u00e9lulas madre mesenquimales extra\u00eddas del tejido del cord\u00f3n umbilical de reci\u00e9n nacidos.<\/p>\n<div id=\"attachment_202561\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202561\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/DSC_0721-681x1024.jpg\" alt=\"En la silla de ruedas va un enfermo del s\u00edndrome Spoan: una nueva enfermedad neurodegenerativa descubierta en la localidad de Serrinha dos Pintos (Rio Grande do Norte) por el equipo del CEGH de la USP  \" width=\"290\" height=\"436\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>En la silla de ruedas va un enfermo del s\u00edndrome Spoan: una nueva enfermedad neurodegenerativa descubierta en la localidad de Serrinha dos Pintos (Rio Grande do Norte) por el equipo del CEGH de la USP<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El Proyecto 80+<br \/>\n<\/strong>\u201cCuando les administramos solamente c\u00e9lulas madre, las ratas mejoraron con respecto a los s\u00edntomas de la enfermedad\u201d, dice Zatz. \u201cPero cuando les inyectamos tambi\u00e9n fibroblastos, los efectos ben\u00e9ficos desaparecieron y se registr\u00f3 incluso una desmejora. Es posible que muchos malos resultados que se desprenden de trabajos cient\u00edficos con terapias celulares obedezcan a este tipo de contaminaci\u00f3n\u201d. Los fibroblastos corresponden a un tipo de c\u00e9lulas de la piel muy parecido a algunas c\u00e9lulas madre, pero con propiedades totalmente distintas. Se los emplea a menudo como fuente de c\u00e9lulas madre pluripotentes inducidas (iPSC), que tienen propiedades parecidas a las de las c\u00e9lulas madre embrionarias.<\/p>\n<p>Aparte de representar un avance en el conocimiento b\u00e1sico sobre los eventuales beneficios de las terapias celulares en un \u00f3rgano tan complejo y delicado como el cerebro, el resultado de este trabajo sirvi\u00f3 como un alerta a los familiares de personas con Parkinson. No existe, en ning\u00fan pa\u00eds del mundo, un tratamiento oficialmente aprobado a base de c\u00e9lulas madre para combatir \u00e9sta u otras enfermedades neurodegenerativas. \u201cHay que observar con cuidado las investigaciones con c\u00e9lulas madre y no crearse falsas expectativas de cura\u201d, afirm\u00f3 otro autor del art\u00edculo, el neurocient\u00edfico Esper Cavalheiro, de la Unifesp, quien encabeza los trabajos del Instituto Nacional de Neurociencia Traslacional, un proyecto conjunto de la FAPESP y el Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n (MCTI). \u201cAntes de proponer terapias debemos entender el mecanismo completo de diferenciaci\u00f3n de las c\u00e9lulas madre en los diversos tejidos del organismo y comprender c\u00f3mo hace el cerebro para \u2018conversar\u2019 y orientar la acci\u00f3n de esas c\u00e9lulas\u201d. Hasta ahora, las \u00fanicas enfermedades que cuentan con tratamiento a base de c\u00e9lulas madre son las de la sangre, especialmente los c\u00e1nceres (leucemias). Contra este tipo de problema, los m\u00e9dicos echan mano desde hace d\u00e9cadas del trasplante de medula \u00f3sea, rica en c\u00e9lulas madre hematopoy\u00e9ticas, las precursoras de la sangre.<\/p>\n<p>Por cierto, el Parkinson es una de las enfermedades que pueden estar en la mira con el m\u00e1s reciente proyecto del CEGH. Se trata de la iniciativa 80+, que comenz\u00f3 el a\u00f1o pasado y tiene como objetivo secuenciar el genoma completo de mil personas con m\u00e1s 80 a\u00f1os que se encuentren bien de salud, a fin de descubrir eventualmente genes u otros factores favorables en el proceso de envejecimiento con buena calidad de vida. En el CEGH se est\u00e1 estructurando un banco de datos con el genoma de los octogenarios. Ya se han extra\u00eddo muestras de ADN de 400 octogenarios sanos que se las confrontar\u00e1 con el material gen\u00e9tico de otras mil personas sanas y enfermas de m\u00e1s de 60 a\u00f1os. Mediante este abordaje, Zatz espera identificar, por ejemplo, mutaciones en genes que puedan ayudar a los m\u00e9dicos en los pron\u00f3sticos sobre el futuro de sus pacientes.<\/p>\n<p>De comprobarse que todos o buena parte de los octogenarios sanos tiene una determinada alteraci\u00f3n gen\u00e9tica que se mostr\u00f3 inocua o de efecto despreciable a largo plazo, por ejemplo, no habr\u00e1 necesidad de que un sexagenario o una persona m\u00e1s joven sana se alarmen si esa misma mutaci\u00f3n se les detectase. Probablemente, la alteraci\u00f3n no ser\u00e1 delet\u00e9rea para esos individuos, como as\u00ed tambi\u00e9n no lo fue para aqu\u00e9llos de 80 a\u00f1os. \u201cLa tecnolog\u00eda de secuenciaci\u00f3n de un genoma se est\u00e1 volviendo cada vez m\u00e1s barata\u201d, comenta Zatz, quien cuenta en calidad de colaboradoras en esta iniciativa con Maria Lucia Lebr\u00e3o y Yeda Duarte, de la Facultad de Salud P\u00fablica de la USP, expertas en envejecimiento. \u201cEste abaratamiento har\u00e1 posible que analicemos una gran cantidad de muestras\u201d. El proyecto 80+ tambi\u00e9n analizar\u00e1 la actividad cerebral de personas de m\u00e1s de 60 a\u00f1os mediante ex\u00e1menes de resonancia magn\u00e9tica, en el marco de un convenio con el Instituto Israelita de Ense\u00f1anza e Investigaci\u00f3n Albert Einstein.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Centro de Estudios do Genoma Humano (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/28975\/centro-de-estudos-do-genoma-humano\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 1998\/14254-2<\/a>) (2000-2012);\u00a0<strong>Modalidad <\/strong>Programa Centros de Investigaci\u00f3n (Cepid);\u00a0<strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>Mayana Zatz \u2013 IB-USP; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 34.412.866,53<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nNIGRO, V. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/ng\/journal\/v14\/n2\/abs\/ng1096-195.html\" target=\"_blank\">Autosomal recessive limbgirdle muscular dystrophy, LGMD2F, is caused by a mutation<\/a>. <strong>Nature Genetics<\/strong>. v. 14, n. 2, p. 195-98, 1996.<br \/>\nNISHIMUARA, A.L. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0002929707637872\" target=\"_blank\">A mutation in the vesicle-trafficking protein VAPB causes late-onset spinal muscular atrophy and amyotrophic lateral sclerosis<\/a>. <strong>Am. J. Human Genet<\/strong>. v. 75, n. 5, p. 822-31, 2004.<br \/>\nSECCO, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1634\/stemcells.2007-0381\/abstract;jsessionid=289082C7C5CF8F2A8FE847C6DDE56CA6.d03t04\" target=\"_blank\">Multipotent stem cells from umbilical cord: cord is richer than blood! <\/a><strong>Stem Cells<\/strong>. v. 26, n. 1, p. 146-50, 2008.<\/p>\n<p><strong>De nuestro archivo<br \/>\n<\/strong><em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/05\/01\/la-fragilidad-de-las-celulas-madre\/?\" target=\"_blank\">La debilidad\u00a0de las c\u00e9lulas madre<\/a> &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 183 \u2013 mayo de 2011<br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/07\/01\/spoan-descubierta-una-nueva-enfermedad\/?\" target=\"_blank\">Spoan: descubierta una nueva enfermedad<\/a> &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 113 \u2013 julio de 2005<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Grupo identifica nuevos genes y formas de enfermedades neuromusculares","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1571],"tags":[306,319],"coauthors":[101],"class_list":["post-202555","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-genomica-es","tag-genetica-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202555","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=202555"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202555\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=202555"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=202555"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=202555"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=202555"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}