{"id":202597,"date":"2012-08-22T15:30:17","date_gmt":"2012-08-22T18:30:17","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=202597"},"modified":"2015-11-06T15:38:08","modified_gmt":"2015-11-06T17:38:08","slug":"jardineras-fieles-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/jardineras-fieles-2\/","title":{"rendered":"Jardineras fieles"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_202602\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202602\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Formiga7-884x1024.jpg\" alt=\"Un almuerzo con buena paga: al atacar a las orugas...\" width=\"290\" height=\"336\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">ANDR\u00c9 FREITAS<\/span>Un almuerzo con buena paga: al atacar a las orugas&#8230;<span class=\"media-credits\">ANDR\u00c9 FREITAS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Cuando vio la pulpa de un fruto de guapinol abierto siendo devorada por hormigas en el bosque, a mediados de la d\u00e9cada de 1990, el bi\u00f3logo Paulo Oliveira, de la Universidad de Campinas (Unicamp), empez\u00f3 a dudar de la noci\u00f3n difundida de que estos insectos sociales desempe\u00f1an un papel desde\u00f1able en la ecolog\u00eda de las semillas. Alrededor de 15 a\u00f1os despu\u00e9s, el grupo de investigaci\u00f3n inmerso en la intimidad de las relaciones existentes entre las plantas y las hormigas muestra que estos peque\u00f1os insectos no solamente arrastran semillas hacia sitios m\u00e1s propicios sino que tambi\u00e9n las limpian, y as\u00ed facilitan su germinaci\u00f3n. \u201cLa dispersi\u00f3n de semillas en el tr\u00f3pico es mucho m\u00e1s compleja de lo que se cre\u00eda\u201d, comenta Oliveira.<\/p>\n<p>Casi todos los focos de los estudios sobre la ecolog\u00eda de la dispersi\u00f3n de semillas se dirigen hacia las aves, los monos y otros vertebrados atra\u00eddos por los frutos coloridos y de pulpa sabrosa de nueve de cada diez especies de \u00e1rboles y arbustos de gran porte. Estos animales cargan los frutos a trav\u00e9s de grandes distancias y arrojan las semillas al suelo. Si un fruto cae accidentalmente, puede que a\u00fan se encuentre casi intacto; pero, aun despu\u00e9s de pasar por el aparato digestivo, muchas veces queda todav\u00eda una buena cantidad de pulpa.<\/p>\n<p>No obstante, lo que sucede en el suelo pasaba pr\u00e1cticamente desapercibido, hasta que Oliveira asent\u00f3 all\u00ed uno de los hilos conductores de su grupo de investigaci\u00f3n. Uno de los productos de ello proviene del doctorado de Alexander Christianini, en la actualidad docente en el <em>campus<\/em> de Sorocaba de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar). \u00c9l y Oliveira muestran que en el cerrado de Itirapina, la sabana del interior de S\u00e3o Paulo, hormigas de cinco g\u00e9neros recogen las semillas que llegan al suelo y sugieren, en un art\u00edculo de 2009 publicado en <em>Oecologia<\/em>, un rol importante para las hormigas luego de que las aves han transportado las semillas desde el \u00e1rbol madre hasta un sitio ubicado ya muy lejos: es la hora del servicio m\u00e1s meticuloso de jardiner\u00eda.<\/p>\n<p>Las aves y los monos suelen depositar las semillas debajo de los \u00e1rboles. Los restos de pulpa atraen entonces a las hormigas, que llevan trozos de \u00e9sta hacia dentro del hormiguero. \u201cLas semillas quedan limpias sobre el suelo de la selva\u201d, comenta Oliveira, \u201ce impiden que los hongos se instalen y terminen matando al embri\u00f3n de la planta\u201d. Asimismo, algunas hormigas cargan las semillas hasta el hormiguero, al que el investigador describe como \u201cuna isla de nutrientes\u201d, ya que all\u00ed se encuentran trozos descartados de plantas y restos de hormigas muertas y de otros insectos.<\/p>\n<p>El guapinol (<em>Hymenaea courbaril<\/em>) suscit\u00f3 la curiosidad del investigador. En un experimento con colegas de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Rio Claro y de la Universidad Federal de Mato Grosso, demostr\u00f3 que el 70% de las semillas que las hormigas limpian brotaron, cosa que solamente sucedi\u00f3 con el 20% de aqu\u00e9llas que no fueron objeto del tratamiento a cargo de las peque\u00f1as jardineras. Desde 1995, esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n ha dado origen a seis doctorados, que han revelado que esta relaci\u00f3n est\u00e1 bastante generalizada en el bosque atl\u00e1ntico y en el cerrado.<\/p>\n<div id=\"attachment_202603\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202603\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Formiga8-300x257.jpg\" alt=\"...y transportar los frutos,  terminan por beneficiar a las plantas\" width=\"290\" height=\"248\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">HUMBERTO DUTRA<\/span>&#8230;y transportar los frutos,\u00a0terminan por beneficiar a las plantas<span class=\"media-credits\">HUMBERTO DUTRA<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Presas f\u00e1ciles<\/strong><br \/>\nDurante su estancia en el laboratorio de Oliveira en los a\u00f1os 1990, Marco Pizo se concentr\u00f3 en las interacciones entre plantas y hormigas en el bosque atl\u00e1ntico y mostr\u00f3 que el arilo nutritivo rojo que rodea a las semillas de cancharana (<em>Cabralea canjerana<\/em>) atrae a las hormigas carn\u00edvoras. \u201cPara las hormigas carn\u00edvoras, los frutos ricos en prote\u00ednas y grasas son como insectos que no pelean, no pican, ni salen corriendo\u201d, compara Oliveira. Pizo, ahora en la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Rio Claro, esparci\u00f3 semillas con y sin\u00a0 pulpa por el suelo de la jungla, protegidas con peque\u00f1as jaulas a los efectos de evitar que fuesen recogidas por animales mayores. Qued\u00f3 claro que las hormigas prefieren las semillas con pulpa (un 71% de la parte roja es grasa) y que esas semillas germinan mucho m\u00e1s r\u00e1pido una vez que los peque\u00f1os insectos las siembran, de acuerdo con un art\u00edculo destacado en la tapa del <em>American Journal of Botany<\/em> en 1998.<\/p>\n<p>Una vez comprobado que las hormigas transportan semillas, quedaba por verificar si esa dispersi\u00f3n es orientada o aleatoria. Durante el doctorado con Oliveira, Luciana Passos investig\u00f3 las relaciones entre las plantas y las hormigas en el monte de restinga de Ilha do Cardoso, en el litoral sur paulista. Ese monte, parte del bosque atl\u00e1ntico, es menos exuberante, debido a que crece en un suelo m\u00e1s pobre y arenoso. Passos esparci\u00f3 pedazos de sardinas por la isla para atraer a las hormigas carn\u00edvoras, que la condujeron nuevamente a los nidos, 21 en total.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en 2002 en el <em>Journal of Ecology<\/em>, Passos comenta lo que sucede con los frutos ricos en aceite del \u00e1rbol <em>Clusia criuva<\/em>, conocido como clusia, que produce en una estaci\u00f3n alrededor de 5.800 frutos con un total de 25 mil semillas. Buena parte de \u00e9stas (el 83%) termina en los excrementos de 14 especies distintas de aves. La investigadora vio que las semillas que caen al suelo son transportadas hasta 10 metros por las hormigas <em>Odontomachus y Pachycondyla,<\/em> carn\u00edvoras de la subfamilia de las ponerinas, que \u201ctienen una picadura dolorosa como si fuese de avisp\u00f3n\u201d, comenta Oliveira.<\/p>\n<p>Pero la historia no termina all\u00ed. Passos investig\u00f3 m\u00e1s a fondo y vio que esas hormigas remueven el 98% de las semillas que llegan a los excrementos de las aves a\u00fan no digeridas completamente. La bi\u00f3loga cont\u00f3 entonces los j\u00f3venes brotes de clusias y hall\u00f3 un n\u00famero desproporcionado junto a los hormigueros: el doble que en el resto del monte. Asimismo, mantuvo el censo de plantas j\u00f3venes durante el lapso de un a\u00f1o y vio que alrededor de los hormigueros dichas plantas tienen posibilidades significativamente mayores de sobrevivir. Passos envi\u00f3 muestras de ese suelo para que las analizasen en el Instituto Agron\u00f3mico de Campinas y as\u00ed verific\u00f3 que el mismo es m\u00e1s rico en nitr\u00f3geno y potasio que el resto de la selva, merced a los detritos que acumulan las hormigas.<\/p>\n<p>Lo propio sucede con la <em>maria-faceira<\/em> (<em>Guapira opposita<\/em>), cuyos frutos negros con tallo rojo atraen a aves como el tucancito de pico maculado y la tangara arco iris, y tienen alto tenor de prote\u00ednas (un 28%), de acuerdo con un art\u00edculo de 2004 publicado en <em>Oecologia<\/em>. Las hormigas <em>Odontomachus<\/em> cargan las semillas hasta 4 metros, y alrededor de sus nidos \u2013donde la tierra es mucho m\u00e1s blanda, adem\u00e1s de ser m\u00e1s rica en potasio, f\u00f3sforo y calcio\u2013 se amontonan brotes.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/100-103_jardineirasfieis_esp50.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-202600\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/100-103_jardineirasfieis_esp50-1024x374.jpg\" alt=\"100-103_jardineirasfieis_esp50\" width=\"560\" height=\"204\" \/><\/a><\/p>\n<p>Alexander Christianini dio un paso m\u00e1s y demostr\u00f3 que el desmonte de la sabana invalida el efecto positivo de las hormigas en la ecolog\u00eda de las plantas. Ya se sabe que el meollo de las islas de selva es m\u00e1s fresco y h\u00famedo que la frontera con \u00e1reas deforestadas. El investigador demostr\u00f3 que las hormigas grandes tambi\u00e9n son m\u00e1s comunes en el interior del cerrado, donde el suelo es m\u00e1s rico en nutrientes y m\u00e1s blando. En el transcurso de un a\u00f1o de monitoreo, el 92% de las colonias de hormigas del interior del monte perdura, ante tan s\u00f3lo el 30% de las de la periferia. Como all\u00ed tambi\u00e9n las plantas germinan mejor junto a los hormigueros, las j\u00f3venes plantas de los bordes tienen alrededor del 0,2% de posibilidades de sobrevivir al primer a\u00f1o de vida. Estos resultados dejan claro que el desmonte tiene efectos nocivos\u00a0 tanto para las hormigas como sobre las plantas, y que dichos efectos se acumulan. Con todo, con su talento de jardineras, las hormigas pueden ayudar a recuperar una selva alterada, contribuyendo para la germinaci\u00f3n de las semillas.<\/p>\n<p>Eso cuando las condiciones adversas no impiden su trabajo. En el bosque atl\u00e1ntico, la fragmentaci\u00f3n va en detrimento de los beneficios que la poblaci\u00f3n de hormigas aporta a la regeneraci\u00f3n de la selva, seg\u00fan la tesis de Gabriela Bieber defendida a comienzos de 2012. \u201cLas hormigas grandes son m\u00e1s exigentes y no se ubican en los bordes de los bosques\u201d, explica Oliveira. Asimismo, el trabajo tambi\u00e9n revel\u00f3 que los insectos prefieren frutos ya manipulados o mordidos por animales mayores, cuya presencia se ve sumamente reducida en tramos peque\u00f1os de monte.<\/p>\n<div id=\"attachment_202601\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202601\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/formiga_01-e1446831241929-300x200.jpg\" alt=\"Para la predadora Pachycondyla striata, otras especies, tales como la Odontomachus chelifer, les sirven de alimento\" width=\"290\" height=\"193\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">PAULO OLIVEIRA\/UNICAMP<\/span>Para la predadora <em>Pachycondyla striata<\/em>, otras especies, tales como la <em>Odontomachus chelifer<\/em>, les sirven de alimento<span class=\"media-credits\">PAULO OLIVEIRA\/UNICAMP<\/span><\/p><\/div>\n<p>El grupo de la Unicamp ha descubierto mucho m\u00e1s acerca de las funciones ecol\u00f3gicas de estos soldados y obreros en miniatura. Algunas plantas producen sustancias destinada a atraer hormigas, que les retribuyen haci\u00e9ndoles de tropas de defensa. Tal es el caso del pequi (<em>Caryocar brasiliense<\/em>), una planta t\u00edpica del cerrado que da frutos sumamente apreciados en la cocina de la regi\u00f3n central de Brasil. Las hormigas se deleitan con el n\u00e9ctar que brota de gl\u00e1ndulas ubicada en los botones de las flores del pequi y atacan a otros insectos, tales como las orugas. Sebasti\u00e1n Sendoya, alumno de Oliveira y de Andr\u00e9 Freitas, mostr\u00f3 que las mariposas <em>Eunica bechina<\/em>, especializadas en depositar sus huevos en las hojas del pequi, sobrevuelan las plantas y detectan hormigas predadoras. Este trabajo, publicado en 2009 en <em>American Naturalist,<\/em> apunta que la sofisticaci\u00f3n visual de las mariposas les permite poner huevos en hojas seguras e incluso reconocer hormigas inofensivas.<\/p>\n<p>Pero las hormigas y las orugas no siempre son adversarias. En un ejemplo de la rica diversidad de esas relaciones, las mariposas <em>Parrhasius polibetes<\/em> eligen poner huevos en plantas repletas de hormigas, de acuerdo con un trabajo de Lucas Kaminski \u2013otra codirecci\u00f3n de Oliveira con Andr\u00e9 Freitas\u2013 publicado en 2010 en <em>American Naturalist<\/em>. El trabajo se realiz\u00f3 en un \u00e1rea de cerrado de la zona de Campinas y mostr\u00f3 que las mariposas eligen depositar sus huevos en ramas donde hay hormigas pastoreando membran\u00e1cidos (<em>Guayaquila xiphias<\/em>) productores de una secreci\u00f3n azucarada. Mientras protegen a su precioso reba\u00f1o, las hormigas crean una zona protegida contra otros enemigos, tales como ara\u00f1as o avispas, lo que para las mariposas en formaci\u00f3n puede significar un \u00edndice de supervivencia seis veces mayor.<\/p>\n<p>Buena parte de esta historia, con m\u00e1s detalles, se encuentra en lo que Oliveira considera el trabajo m\u00e1s importante de su vida: el libro <em>The ecology and evolution of ant-plant interactions<\/em>, que escribi\u00f3 junto a su colega mexicano V\u00edctor Rico-Gray. Publicado en 2007 por la Chicago University Press, este libro constituye una amplia revisi\u00f3n de las interacciones ecol\u00f3gicas conocidas entre hormigas y plantas. \u201cLa gente le otorga m\u00e1s importancia a los vertebrados porque son los animales que se ven m\u00e1s f\u00e1cilmente\u201d, protesta el bi\u00f3logo de la Unicamp, \u201cpero en la Amazonia el peso seco de los invertebrados es cuatro veces mayor que el de los vertebrados\u201d. Y las hormigas, cuyas colonias pueden sumar millones de obreras, son los animales m\u00e1s numerosos entre los invertebrados.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.\u00a0<\/strong>Ecolog\u00eda y comportamiento de hormigas neotropicales (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-regulares\/5798\/ecologia-comportamento-formigas-neotropicais\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2008\/54058-1<\/a>) (2008-2011);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Ayuda regular al proyecto de investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Paulo S. Oliveira \u2013 Instituto de Biolog\u00eda, Unicamp; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 113.080,54<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Estudios sobre hormigas neotropicales: interacciones con insectos herb\u00edvoros, ecolog\u00eda comportamental y organizaci\u00f3n social (<span style=\"line-height: 1.5;\"><a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-regulares\/46221\/estudos-formigas-neotropicais-interacoes-insetos\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2011\/18580-8<\/a>) (2012-2013);\u00a0<\/span><strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Ayuda regular al proyecto de investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Paulo S. Oliveira \u2013 Instituto de Biolog\u00eda, Unicamp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 145.747,07<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>KAMINSKI, L. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.jstor.org\/discover\/10.1086\/655427?uid=3737664&amp;uid=2131&amp;uid=2&amp;uid=70&amp;uid=4&amp;sid=21100989596793\" target=\"_blank\">Interaction between mutualisms: Ant-tended butterflies exploit enemy-free space provided by ant-treehopper associations.<\/a> <strong>The American Naturalist<\/strong>. v. 176, n. 3, p. 322-34. sept. 2010.<br \/>\nCHRISTIANINI, A. V. y OLIVEIRA, P. S. <a href=\"http:\/\/www.springerlink.com\/content\/m67146647q0x21mw\/\" target=\"_blank\">The relevance of ants as seed rescuers of a primarily bird-dispersed tree in the Neotropical cerrado savanna<\/a>. <strong>Oecologia<\/strong>. v. 160, n. 4, p. 735-45. jul. 2009.<br \/>\nSENDOYA, S. F. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.jstor.org\/discover\/10.1086\/599302?uid=3737664&amp;uid=2131&amp;uid=2&amp;uid=70&amp;uid=4&amp;sid=21100989596793\" target=\"_blank\">Egg-laying butterflies distinguish predaceous ants by sight<\/a>. <strong>The American Naturalist<\/strong>. v. 174, n. 1, p. 134-39. jul. 2009.<\/p>\n<p><strong>De nuestro archivo<br \/>\n<\/strong><em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/07\/01\/jardineras-fieles\/?\" target=\"_blank\">Jardineras fieles<\/a> &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 161 \u2013 julio de 2009<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las hormigas ayudan a germinar semillas en el bosque atl\u00e1ntico y en el cerrado","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1572],"tags":[293],"coauthors":[95],"class_list":["post-202597","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biologia-es","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202597","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=202597"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202597\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=202597"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=202597"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=202597"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=202597"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}