{"id":202640,"date":"2012-08-22T16:30:31","date_gmt":"2012-08-22T19:30:31","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=202640"},"modified":"2015-11-06T17:59:57","modified_gmt":"2015-11-06T19:59:57","slug":"los-rayos-cosmicos-siguen-siendo-un-enigma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-rayos-cosmicos-siguen-siendo-un-enigma\/","title":{"rendered":"Los rayos c\u00f3smicos siguen siendo un enigma"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_202645\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202645\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Pierre-Auger-pag-34_35-300x254.jpg\" alt=\"Una llanura al pie de los Andes: el espacio ideal para la captura de part\u00edculas que provienen del espacio\" width=\"290\" height=\"245\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL BOYAYAN<\/span>Una llanura al pie de los Andes: el espacio ideal para la captura de part\u00edculas que provienen del espacio<span class=\"media-credits\">MIGUEL BOYAYAN<\/span><\/p><\/div>\n<p>Entre las noticias difundidas por la agencia internacional Reuters el 8 de noviembre de 2007 pod\u00eda leerse la siguiente: \u201cCosmic rays believed to start in black holes\u201d (lo que ser\u00eda, en una traducci\u00f3n libre, \u201cLos rayos c\u00f3smicos se originar\u00edan en los agujeros negros\u201d). La revista inglesa <em>The Economist<\/em> abdic\u00f3 de su habitual cautela y, ese mismo d\u00eda, estamp\u00f3: \u201cEllos vienen del espacio exterior: un misterio de 40 a\u00f1os est\u00e1 resuelto\u201d, en referencia al posible origen de dichas part\u00edculas. Los resultados del trabajo de un equipo internacional de f\u00edsicos e ingenieros del Observatorio Pierre Auger, en Argentina, cobraron una enorme repercusi\u00f3n \u2013el sitio <em>web<\/em> del mentado observatorio seleccion\u00f3 65 art\u00edculos period\u00edsticos de diarios y revistas de todo el mundo que noticiaron la novedad, detallada en el principal art\u00edculo publicado en la revista cient\u00edfica <em>Science<\/em> al d\u00eda siguiente\u2013, pero el misterio a\u00fan no ha sido develado.<\/p>\n<p>Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, persisten todav\u00eda las se\u00f1ales de que los n\u00facleos activos de galaxias, en donde se forman los agujeros negros, pueden, efectivamente, constituir los nidos de los rayos c\u00f3smicos de ultra alta energ\u00eda, por encima de los 10<sup>19<\/sup> electronvoltios (eV).\u00a0 \u201cLa se\u00f1al se mantiene, aunque en menor intensidad\u201d, dice la f\u00edsica Carola Dobrigkeit Chinellato, docente de la Universidad de Campinas (Unicamp) y coordinadora del equipo paulista. De los alrededor de 450 autores de los art\u00edculos cient\u00edficos con datos del observatorio, 30 son brasile\u00f1os, y entre ellos, 19 son paulistas. El observatorio, producto de una colaboraci\u00f3n internacional que re\u00fane actualmente a alrededor de 500 f\u00edsicos de 90 instituciones, provenientes de 19 pa\u00edses, comenz\u00f3 a construirse hace diez a\u00f1os al pie de los Andes, en una llanura semides\u00e9rtica en las cercan\u00edas de Malarg\u00fce, en el noroeste de Argentina. Los f\u00edsicos empezaron a recabar datos en enero de 2004, mientras la construcci\u00f3n segu\u00eda su marcha, hasta culminar, en el a\u00f1o 2008.<\/p>\n<p>El \u00edndice de correlaci\u00f3n entre los rayos c\u00f3smicos y los n\u00facleos activos de galaxias, que era del 69% en 2007, disminuy\u00f3 a aproximadamente un 40%, estabiliz\u00e1ndose en ese nivel durante los siguientes a\u00f1os, a medida que los detectores de superficie y los telescopios detectaban m\u00e1s part\u00edculas; pero todav\u00eda se ubica por encima del 21% que apunta que esta relaci\u00f3n es pura casualidad. A diferencia de los f\u00edsicos que trabajan en los aceleradores de part\u00edculas, que pueden producir colisiones entre protones cuando lo desean, los del Pierre Auger deben esperar que lleguen desde el cielo. Anualmente, tan s\u00f3lo unas pocas decenas de rayos c\u00f3smicos de alt\u00edsima energ\u00eda llegan a la cima de la atm\u00f3sfera terrestre. Cada uno de \u00e9stos atraviesa la atm\u00f3sfera e interact\u00faa con los n\u00facleos de \u00e1tomos y mol\u00e9culas del aire produciendo una lluvia atmosf\u00e9rica formada por miles de millones de part\u00edculas. Parte de las mismas llega a los 1.660 detectores de superficie, los denominados tanques Cerenkov: cada uno de \u00e9stos contiene 12 mil litros de agua pur\u00edsima. Los sensores de estos tanques detectan la luz azulada que se emite en el agua cuando las part\u00edculas electromagn\u00e9ticas atraviesan los tanques. (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/120-126_pierreauger_esp50-021.jpg\" target=\"_blank\">Vea la ilustraci\u00f3n<\/a><\/em>)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/120-126_pierreauger_esp50-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-202646\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/120-126_pierreauger_esp50-01-300x270.jpg\" alt=\"120-126_pierreauger_esp50-01\" width=\"290\" height=\"261\" \/><\/a>Dispersos en un \u00e1rea de 3.300 kil\u00f3metros cuadrados \u2013el doble de la superficie de la ciudad de S\u00e3o Paulo\u2013, los detectores de superficie funcionan en forma integrada con los 27 telescopios de fluorescencia, los denominados ojos de mosca, capaces de registrar la tenue luz que emiten las mol\u00e9culas de nitr\u00f3geno de la alta atm\u00f3sfera cuando son excitadas por las part\u00edculas de la lluvia iniciada por el rayo c\u00f3smico que llega a la Tierra. Al ser tan sensibles, los detectores de fluorescencia, instalados en cuatro edificaciones, funcionan \u00fanicamente a oscuras, durante noches sin luna, mientras que los tanques captan las part\u00edculas de la lluvia constantemente.<\/p>\n<p>El Pierre Auger fue el experimento pionero en lo que hace a la integraci\u00f3n de ambos m\u00e9todos independientes de observaci\u00f3n, hasta entonces utilizados por separado en observatorios menores tales como el Fly\u2019s Eye, que funcion\u00f3 entre 1981 y 1992 en Estados Unidos, con 67 telescopios, y el Akeno Giant Air Shower Array (Agasa), de Jap\u00f3n, con 111 detectores de superficie. \u201cVarios detalles innovadores del proyecto original ahora est\u00e1n mostrando su val\u00eda\u201d, sostiene el f\u00edsico Carlos Escobar, docente de la Unicamp, quien coordin\u00f3 el equipo brasile\u00f1o y la negociaci\u00f3n con las empresas durante la construcci\u00f3n del observatorio en Argentina desde las primeras reuniones de planificaci\u00f3n, participando como uno de los dos representantes brasile\u00f1os, junto a Ronald Shellard, investigador del Centro Brasile\u00f1o de Investigaciones F\u00edsicas (CBPF) de R\u00edo de Janeiro, y actual coordinador de la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en el Auger. Desde abril de 2011, Escobar trabaja como investigador invitado en el Fermilab, en Chicago, Estados Unidos.<\/p>\n<p><strong>Rayos raros<br \/>\n<\/strong>El f\u00edsico franc\u00e9s Pierre Victor Auger detect\u00f3 las lluvias de part\u00edculas en el marco de un experimento hist\u00f3rico realizado en los Alpes en 1938. Pasados tantos a\u00f1os, todav\u00eda no se conoce la composici\u00f3n de los rayos c\u00f3smicos de alt\u00edsima energ\u00eda. La principal raz\u00f3n de ello es que son bastante raros. Cuanto mayor es la energ\u00eda, m\u00e1s raras son las part\u00edculas. \u201cCuando la energ\u00eda aumenta diez veces, la cantidad de rayos c\u00f3smicos que llegan a la Tierra con energ\u00eda arriba de ese valor es cien veces menor\u201d, dice Dobrigkeit Chinellato. \u201cLos rayos c\u00f3smicos m\u00e1s energ\u00e9ticos alcanzan m\u00e1s de 10<sup>19<\/sup> eV y solamente unos pocos llegan a la Terra, por kil\u00f3metro cuadrado, anualmente. Para las part\u00edculas con energ\u00eda superior a 10<sup>20<\/sup> eV, esa tasa se reduce a una part\u00edcula por kil\u00f3metro cuadrado y por siglo\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/120-126_pierreauger_esp50-021.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-202647\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/120-126_pierreauger_esp50-021-300x178.jpg\" alt=\"120-126_pierreauger_esp50-02\" width=\"290\" height=\"172\" \/><\/a>Seg\u00fan la investigadora, en los an\u00e1lisis de los rayos c\u00f3smicos ultraenerg\u00e9ticos detectados en el Observatorio Auger, el resultado de la correlaci\u00f3n con los n\u00facleos activos de galaxias refuerza la hip\u00f3tesis de que dichos rayos c\u00f3smicos ser\u00edan protones, es decir, n\u00facleos de hidr\u00f3geno. \u201cEl razonamiento que subyace en esa interpretaci\u00f3n apunta que los rayos c\u00f3smicos habr\u00edan sido poco desviados por los campos magn\u00e9ticos que atravesaron, y as\u00ed resguardaron la cercan\u00eda angular con sus posibles fuentes\u201d, dice. \u201cSi fuesen n\u00facleos de elementos m\u00e1s pesados como el hierro, por ejemplo, habr\u00edan sufrido deflexiones mayores en los campos magn\u00e9ticos, lo cual acabar\u00eda con esa correlaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Pero la cosa no es tan sencilla. Las observaciones del desarrollo de las lluvias de part\u00edculas con los telescopios de fluorescencia y las comparaciones con los pron\u00f3sticos te\u00f3ricos indican que los rayos c\u00f3smicos podr\u00edan ser \u2013al menos algunos de ellos\u2013 n\u00facleos m\u00e1s pesados como el hierro, es decir, bloques de 26 protones y 30 neutrones. \u201cEsa interpretaci\u00f3n depende en demas\u00eda de la validez de los modelos te\u00f3ricos en la descripci\u00f3n del desarrollo de las lluvias\u201d, sostiene Dobrigkeit Chinellato. \u201cLos modelos te\u00f3ricos se basan en parte en la extrapolaci\u00f3n de observaciones realizadas en experimentos, en aceleradores de part\u00edculas y con energ\u00edas bastante inferiores\u201d. En la pr\u00e1ctica, por ahora no surge un modo de optar sencillamente por una conclusi\u00f3n u otra.<\/p>\n<p>Para arribar a una respuesta menos incierta, los f\u00edsicos deber\u00e1n ajustar, corregir o ampliar esos abordajes te\u00f3ricos para dilucidar la identidad de los rayos c\u00f3smicos. La f\u00edsica te\u00f3rica no explica c\u00f3mo pueden adquirir una energ\u00eda 100 millones de veces superior a la de las part\u00edculas del mismo tipo producidas en el Tevatr\u00f3n, el m\u00e1s poderoso acelerador de part\u00edculas del mundo, ubicado en el Fermilab. Esto quiere decir que las herramientas conceptuales son limitadas, y las alternativas son endebles todav\u00eda. \u201cNuestros datos de 2007 debilitan m\u00e1s a\u00fan los modelos <em>top down<\/em>\u201d, dice Escobar. Defendidos por otros grupos de f\u00edsicos, los modelos <em>top down<\/em> suponen la existencia de part\u00edculas con energ\u00edas todav\u00eda m\u00e1s altas que las detectadas, superiores a 10<sup>20<\/sup> eV. En los ocho o diez art\u00edculos cient\u00edficos publicados anualmente, los f\u00edsicos del Auger han detallado \u00e9stas y otras conclusiones, aparte de plantear las nuevas posibilidades de uso de los equipamientos, tales como el monitoreo del clima o del movimiento de las placas tect\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Los niveles de energ\u00edas totales que est\u00e1n analizando en las colisiones de part\u00edculas son entre 100 y 200 veces m\u00e1s altos que los de las producidas en el Large Hadron Collider (LHC), el mayor acelerador de part\u00edculas del mundo, situado en el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (Cern), en Ginebra. Los grupos del LHC tambi\u00e9n experimentan avances, retrocesos y desv\u00edos con miras a confirmar la existencia del llamado bos\u00f3n de Higgs, una part\u00edcula hipot\u00e9tica que les conferir\u00eda masa a las dem\u00e1s part\u00edculas y confirmar\u00eda las f\u00f3rmulas con las que los f\u00edsicos trabajan desde hace 50 a\u00f1os. \u201cHer\u00e1clito ya dec\u00eda que a la naturaleza le encanta esconderse\u201d, dice Escobar. \u201cPara saber con precisi\u00f3n si los rayos c\u00f3smicos son protones o n\u00facleos de hierro, necesitaremos otros 15 a\u00f1os recabando datos\u201d, a\u00f1ade. \u201cEn la \u00e9poca en que construimos el observatorio no parec\u00eda que fuese as\u00ed, pero 3 mil kil\u00f3metros cuadrados, que es el \u00e1rea actual ocupada por el observatorio, resultan pocos.\u201d<\/p>\n<table class=\"tabela_interna\" border=\"0\" align=\"left\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><strong>La participaci\u00f3n brasile\u00f1a en el Observatorio Pierre Auger<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Inversiones<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Centro Brasile\u00f1o de Investigaciones F\u00edsicas (CBPF); Pontificia Universidad Cat\u00f3lica \u2013 R\u00edo de Janeiro (PUC-RJ); Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Instituto de F\u00edsica, S\u00e3o Paulo; Universidad de Campinas (Unicamp); Universidad Estadual de Feira de Santana (UEFS); Universidad Estadual del Sudoeste de Bah\u00eda (Uesb); Universidad Federal de Bah\u00eda; Universidad Federal del ABC (UFABC) y Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Empresas<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Alpina Termopl\u00e1sticos; Rotoplastyc Ind\u00fastria de Rotomoldados; Equatorial Sistemas; Schwantz Ferramentas Diamantadas y Acumuladores Moura<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Construido entre 2002 y 2008, el Pierre Auger es el mayor observatorio de rayos c\u00f3smicos en actividad. El \u00e1rea que ocupa es tan grande que hasta el m\u00e1s alucinado de los motoqueros que \u201cvuelan\u201d entre los autom\u00f3viles en la ciudad de S\u00e3o Paulo dif\u00edcilmente lograr\u00eda ver en un solo d\u00eda los 1.660 tanques cil\u00edndricos de 3,7 metros de di\u00e1metro por 1 de altura, cada uno ubicado a una distancia de un kil\u00f3metro y medio del otro, formando una malla triangular. Desde hace dos a\u00f1os, comenta Escobar, los tanques cuentan con nuevos dispositivos electr\u00f3nicos, y aparte de registrar la luz que se produce en la colisi\u00f3n con el agua, se los emplea para registrar la llegada de las part\u00edculas que se forman cuando los rayos c\u00f3smicos se fragmentan al chocar contra la atm\u00f3sfera terrestre, reforzando la argumentaci\u00f3n destinada a develar la identidad de los rayos c\u00f3smicos.<\/p>\n<p>Los lectores electr\u00f3nicos de los tanques del Observatorio Pierre Auger son capaces ahora de detectar lluvias iniciadas por neutrinos y fotones en la alta atm\u00f3sfera. Los neutrinos son part\u00edculas con una cantidad \u00ednfima de masa y sumamente abundantes: \u00fanicamente menos abundantes que las part\u00edculas de luz, los llamados fotones. \u201cExisten en la actualidad modelos te\u00f3ricos que prev\u00e9n la producci\u00f3n de neutrinos y fotones en las mismas fuentes de rayos c\u00f3smicos o incluso durante la propagaci\u00f3n de los rayos c\u00f3smicos por el espacio, pero hasta ahora todav\u00eda no hemos detectados ninguno llegando a la Tierra\u201d, dice Dobrigkeit Chinellato. \u201cEl hecho de no haberlos detectado tambi\u00e9n es importante.\u201d<\/p>\n<p>Como actual coordinadora del proyecto tem\u00e1tico vinculado al Auger (los proyectos anteriores contaban con la coordinaci\u00f3n de Escobar), la investigadora lleva adelante el seguimiento del cambio de las bater\u00edas de los tanques Cerenkov. Las bater\u00edas almacenan la energ\u00eda producida por los paneles solares que es utilizada por un miniprocesador que detecta las se\u00f1ales de los rayos c\u00f3smicos y las transmite a la computadora central, situada a kil\u00f3metros de distancia.<\/p>\n<p>\u201cEl trabajo de cambiar las dos bater\u00edas de cada uno de los 1.600 tanques, a medida que se agota su vida \u00fatil, es constante, y la reposici\u00f3n durante los pr\u00f3ximos cuatro a\u00f1os se encuentra asegurada debido al apoyo de la FAPESP\u201d, dice Dobrigkeit Chinellato. Son en promedio 600 bater\u00edas por a\u00f1o, o dos por d\u00eda, las que se cambian. La cient\u00edfica comenta que sigue de cerca los ensayos en Estados Unidos con diez tanques experimentales, que tienen un nuevo formato y nueva electr\u00f3nica, \u201ctambi\u00e9n adquiridos con apoyo de la FAPESP\u201d, subraya. Los nuevos tanques llevan tan s\u00f3lo un lector de luz en lugar de tres, como los actuales.<\/p>\n<p>El trabajo en estos momentos es relativamente simple, ante la cantidad de imprevistos que ya tuvieron que afrontar. Al principio, los tanques Cerenkov no funcionaban, por una sencilla raz\u00f3n: las vacas que pastaban por la llanura se interesaron en ellos, sus nuevos vecinos; y algunas empezaron a masticar los cables de transmisi\u00f3n de datos. Fue el argentino Ricardo P\u00e9rez, encargado del mantenimiento de los tanques, quien se vali\u00f3 de sus conocimientos como ex t\u00e9cnico en miner\u00eda e ide\u00f3 una caja de protecci\u00f3n para los cables, y entonces las vacas nunca m\u00e1s se erigieron como obst\u00e1culo para la ciencia.<\/p>\n<p>\u201cCuando este proyecto comenz\u00f3\u201d, recuerda Dobrigkeit Chinellato, \u201ctodo parec\u00eda un sue\u00f1o inalcanzable\u201d. Al mayor observatorio de rayos c\u00f3smicos del mundo lo empez\u00f3 a planificar en 1992 el f\u00edsico estadounidense James Cronin, docente de la Universidad de Chicago galardonado con el Nobel de F\u00edsica en 1980, junto al escoc\u00e9s Alan Watson, de la Universidad de Leeds, Inglaterra. Como la necesidad de cooperaci\u00f3n internacional quedaba clara en vista de las proporciones que asum\u00eda el proyecto original, ambos extendieron una invitaci\u00f3n a unos pocos pares interesados y experimentados en el \u00e1rea de f\u00edsica de part\u00edculas para mantener una primera conversaci\u00f3n, en junio de 1995. Uno de los participantes en ese di\u00e1logo era Escobar, en ese entonces docente de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<div id=\"attachment_202643\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202643\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Pierre-Auger-pag-32a-300x196.jpg\" alt=\"La ciencia en acci\u00f3n: el estadounidense Patrick Allison y el franc\u00e9s Xavier Bertou trabajando en las instalaciones electr\u00f3nicas de un detector de superficie. A la izquierda, uno de los fotodetectores de rayos c\u00f3smicos    \" width=\"290\" height=\"189\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL BOYAYAN<\/span>La ciencia en acci\u00f3n: el estadounidense Patrick Allison y el franc\u00e9s Xavier Bertou trabajando en las instalaciones electr\u00f3nicas de un detector de superficie. A la izquierda, uno de los fotodetectores de rayos c\u00f3smicos<span class=\"media-credits\">MIGUEL BOYAYAN<\/span><\/p><\/div>\n<p>En una reuni\u00f3n realizada en la sede de la Unesco en Par\u00eds, en noviembre de 1995, Escobar, Ronald Shellard, del Centro Brasile\u00f1o de Investigaciones F\u00edsicas (CBPF), y Armando Turtelli, de la Unicamp, junto a los colegas argentinos Alberto Etchegoyen y Alberto Filevich, defendieron arduamente la posibilidad de que el nuevo observatorio se construyese en Argentina. \u201cFue un momento crucial\u201d, comenta el f\u00edsico Marcelo Leigui, quien particip\u00f3 en esa investigaci\u00f3n como posdoctor por la Unicamp y ahora la sigue como docente de la Universidad Federal del ABC Paulista. \u201cLa participaci\u00f3n brasile\u00f1a podr\u00eda haber sido menor si se hubiese optado por uno de los otros dos pa\u00edses posibles, Sud\u00e1frica o Australia\u201d. Dicha participaci\u00f3n brasile\u00f1a, oficializada el 17 de julio de 2000 en la Unicamp, se tradujo en inversiones por alrededor de 4 millones de d\u00f3lares bajo la forma de equipamientos adquiridos a industrias nacionales y en el costeo de becas de posgrado y de vi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Malarg\u00fce, una localidad con 23 mil habitantes y dos cruces con sem\u00e1foro, ubicada a 420 kil\u00f3metros de Mendoza, el centro urbano m\u00e1s cercano dotado de l\u00edneas a\u00e9reas regulares, comenz\u00f3 a cambiar con el comienzo de las obras, a mediados de 1999. Empezaron a llegar los investigadores extranjeros provenientes de Estados Unidos, Italia, Alemania, Polonia, Eslovenia y muchos otros pa\u00edses. Luego de sortear la extra\u00f1eza inicial, los malarg\u00fcinos corrieron a aprender ingl\u00e9s y acudieron a visitar la sede del observatorio, una hermosa edificaci\u00f3n con anchos vidrios en lugar de paredes, como parte de sus paseos de fin de semana. Mendoza, conocida como la principal regi\u00f3n productora de vinos de Argentina, avanzaba as\u00ed tambi\u00e9n en el campo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Enseguida empezaron a llegar los camiones \u2013y muchos\u2013 con equipamientos. Desde comienzos de 2001, Alpina, una empresa de S\u00e3o Paulo, fabric\u00f3 y envi\u00f3 los tanques Cerenkov, en viajes que no demoraban menos que dos semanas y estaban sujetos a todo tipo de imprevistos, desde baches en estrechas carreteras hasta inspectores viales que pretend\u00edan efectuar la fiscalizaci\u00f3n interna de los tanques. Rotoplastyc, una empresa de Rio Grande do Sul, fabric\u00f3 parte de los tanques en actividad y particip\u00f3 en el desarrollo y la producci\u00f3n de los tanques en su nuevo formato.<\/p>\n<p>Schwantz, de la localidad de Indaiatuba (S\u00e3o Paulo), elabor\u00f3 y envi\u00f3 las lentes correctoras de los telescopios de fluorescencia; elaboradas con vidrio alem\u00e1n, estas lentes convergentes en formato trapezoidal, de 25 cent\u00edmetros de altura, forman un anillo corrector a lo largo de los bordes del diafragma, que regula la entrada de luz al igual que el diafragma en una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica, y aumenta el radio de la lente de 85 a 110 cent\u00edmetros, sin perder la calidad de la imagen. Equatorial, de la localidad paulista de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, fabric\u00f3 el prototipo de un dispositivo de 2,5 metros de di\u00e1metro que permite la regulaci\u00f3n autom\u00e1tica de las lentes de los telescopios y los <em>shutters<\/em> (obturadores), que exponen al telescopio para efectuar la observaci\u00f3n nocturna. Moura, de la ciudad de Recife (Pernambuco), fabric\u00f3 las bater\u00edas destinadas a los paneles solares de los detectores de superficie.<\/p>\n<p>Cada uno de los 17 pa\u00edses participantes contribuy\u00f3 con el env\u00edo de aparatos y de investigadores, de modo tal que el observatorio contiene un poco de la mejor tecnolog\u00eda del mundo. Argentina se encarg\u00f3 de la infraestructura, con las m\u00e1quinas destinadas a la purificaci\u00f3n del agua de los tanques y una parte de los tanques y las bater\u00edas de los paneles solares que alimentan a los detectores de superficie, en una divisi\u00f3n de tareas con los mexicanos y los estadounidenses. De Australia salieron los detectores de nubes, y de Francia, los dispositivos electr\u00f3nicos para los detectores de superficie. Los checos enviaron los espejos de los telescopios, y los espa\u00f1oles, los paneles solares de los tanques. Los detectores de luz fluorescente de los telescopios se sumaron a las c\u00e1maras italianas y a los mandos electr\u00f3nicos elaborados por ingleses y alemanes.<\/p>\n<div id=\"attachment_202644\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202644\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Pierre-Auger-pag-33b-300x196.jpg\" alt=\"El f\u00edsico indonesio Richard Randria analiza las lluvias de part\u00edculas en la central  de registro de datos\" width=\"290\" height=\"190\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL BOYAYAN<\/span>El f\u00edsico indonesio Richard Randria analiza las lluvias de part\u00edculas en la central<br \/> de registro de datos<span class=\"media-credits\">MIGUEL BOYAYAN<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los lectores de esta revista siguieron de cerca la construcci\u00f3n del Pierre Auger. En agosto de 2000, el art\u00edculo estampado en la portada de <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, escrito por Mariluce Moura, narraba los entretelones de las negociaciones y del comienzo de la construcci\u00f3n. En abril de 2002, otro reportaje describ\u00eda el ritmo de las obras: \u201cEn este momento, en un espacio que a veces recuerda el refinamiento de una nave espacial y en otras a las obras robustas de una hidroel\u00e9ctrica, decenas de obreros, t\u00e9cnicos e investigadores trabajan intensamente en el montaje de los instrumentos de medici\u00f3n de los rayos c\u00f3smicos\u201d. En esa \u00e9poca, Jos\u00e9 Fernando Perez, en ese entonces director cient\u00edfico de la FAPESP y presidente del comit\u00e9 econ\u00f3mico del Observatorio Auger, visit\u00f3 las obras de Malarg\u00fce. Con \u00e9l se encontraba Jos\u00e9 Roberto Leite, f\u00edsico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y director de la Sociedad Brasile\u00f1a de F\u00edsica (SBF), quien falleci\u00f3 inesperadamente al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p>El proceso de construcci\u00f3n contempl\u00f3 algunas curiosidades notables. La primera se\u00f1ala que los datos ya se recababan a medida que los equipamientos iban instal\u00e1ndose. Otra indica que los f\u00edsicos e ingenieros no dudaban en hacer cualquier trabajo que fuese necesario. \u201cDebemos hacer lo que se necesite\u201d, me dijo en 2003 el franc\u00e9s Xavier Bertou, coordinador de operaciones cient\u00edficas. Bertou hab\u00eda dejado Par\u00eds el a\u00f1o anterior para instalarse en Malarg\u00fce y ya no rechazaba el mate cebado al caer la tarde. \u00c9l y otros f\u00edsicos, en su mayor\u00eda posdoctores de alrededor de 30 a\u00f1os, montaban aparatos durante el d\u00eda en los tanques o en las edificaciones para los telescopios; y por las noches, muchas veces hasta las 3 de la ma\u00f1ana, en los talleres del complejo en la ciudad.<\/p>\n<p>\u201cDemostramos que es posible ejecutar un proyecto de gran porte con un presupuesto inferior al estipulado\u201d, dijo Escobar en 2007. Los gastos totales ascendieron a 54 millones de d\u00f3lares, 6 millones de d\u00f3lares por debajo de lo previsto. \u00bfC\u00f3mo lo lograron, si la mayor\u00eda de los proyectos sobrepasa los presupuestos? Negociando precios con los proveedores de equipamientos y ahorrando lo m\u00e1ximo posible. En 2005, al ver que estaban gastando mucho, Escobar decidi\u00f3 que los integrantes del equipo brasile\u00f1o dejar\u00edan de viajar al Observatorio Pierre Auger por v\u00eda a\u00e9rea y empezar\u00edan a ir en avi\u00f3n \u00fanicamente hasta Buenos Aires, desde donde podr\u00edan tomar \u00f3mnibus para llegar a Malarg\u00fce al cabo de 16 horas de viaje. Nadie lo cuestion\u00f3. Despu\u00e9s de un a\u00f1o, S\u00e9rgio Carmelo Barroso, como posdoctor de la Unicamp, tuvo que ir diez veces a Malarg\u00fce para montar y probar equipos. Y sigue participando en este trabajo, ahora como docente de la Universidad Estadual del Sudoeste de Bah\u00eda (Uesb).<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Estudio de los rayos c\u00f3smicos de m\u00e1s altas energ\u00edas en el Observatorio Pierre Auger (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-tematicos\/28649\/estudo-raios-cosmicos-altas-energias\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2010\/07359-6<\/a>) (2010-2014);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto tem\u00e1tico; <strong>Coordinadora <\/strong>Carola Dobrigkeit Chinellato \u2013 Unicamp; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 3.064.952,43<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Observatorio Pierre Auger (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-tematicos\/1299\/observatorio-pierre-auger\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 1999\/05404-3<\/a>) (2000-2007); <strong>Modalidad <\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Carlos Our\u00edvio Escobar;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 6.034.341,71<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>The Pierre Auger Collaboration. <a href=\"http:\/\/www.sciencemag.org\/content\/318\/5852\/938.full\" target=\"_blank\">Correlation of the Highest-Energy Cosmic Rays with Nearby Extragalactic Objects<\/a>.\u00a0<strong>Science<\/strong>. v. 318, n. 5852, p. 938-43, 2007.<\/p>\n<p><strong>De nuestro archivo<\/strong><br \/>\n<em>M\u00e1s masa para los rayos c\u00f3smicos &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 170 \u2013 abril de 2010<br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2010\/01\/01\/los-enigmas-del-espacio\/?\" target=\"_blank\">Los enigmas del espacio<\/a> &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 167 \u2013 enero de 2010<br \/>\n<em>Inauguran el observatorio Pierre Auger &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 154 \u2013 diciembre de 2008<br \/>\n<em>El Pierre Auger ahora est\u00e1 listo &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 149 \u2013 julio de 2008<br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2007\/12\/01\/el-largo-periplo-de-los-rayos-cosmicos-y-de-los-cientificos-que-quisieron-saber-de-donde-podrian-venir\/?\" target=\"_blank\">El largo periplo de los rayos c\u00f3smicos&#8230;<\/a> &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 142 \u2013 diciembre de 2007<br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/10\/01\/lluvia-de-particulas\/?\" target=\"_blank\">Lluvia de part\u00edculas<\/a> &#8211; <\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 116 \u2013 octubre de 2005<br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/08\/01\/los-ojos-del-desierto-2\/?\" target=\"_blank\">Los ojos del desierto<\/a> &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 90 \u2013 agosto de 2003<br \/>\n<em>Llegan los rayos c\u00f3smicos &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 74 \u2013 abril de 2002<br \/>\n<em>Cerco en el aire, captura en tierra &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 56 \u2013 agosto de 2000<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El an\u00e1lisis de las part\u00edculas de alt\u00edsima energ\u00eda avanza","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1573],"tags":[274,304],"coauthors":[5968],"class_list":["post-202640","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencias-exactas-y-de-la-tierra","tag-astronomia-es","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202640","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=202640"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202640\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=202640"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=202640"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=202640"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=202640"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}