{"id":202663,"date":"2012-08-22T17:00:29","date_gmt":"2012-08-22T20:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=202663"},"modified":"2015-11-06T18:51:08","modified_gmt":"2015-11-06T20:51:08","slug":"nace-un-continente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/nace-un-continente\/","title":{"rendered":"Nace un continente"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_202666\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Capa_188_CHAPADA.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202666\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Capa_188_CHAPADA-300x241.jpg\" alt=\"Chapada dos Veadeiros, norte de Goi\u00e1s\" width=\"290\" height=\"233\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">LALO DE ALMEIDA<\/span><\/a> Chapada dos Veadeiros, norte de Goi\u00e1s<span class=\"media-credits\">LALO DE ALMEIDA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Resulta dif\u00edcil imaginar que los basamentos rocosos que sostienen a los continentes no sean eternos y est\u00e1ticos. Sin embargo, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX se torn\u00f3 claro para los ge\u00f3logos que los continentes se mueven lentamente, abriendo y cerrando oc\u00e9anos en derredor, y que su estructura interna es fruto de una compleja soldadura de inmensos bloques de rocas que fueron creciendo y enmara\u00f1\u00e1ndose en la superficie del planeta durante el transcurso de m\u00e1s de 4 mil millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Impulsados por el calor del interior de la Tierra, estos bloques, en ocasiones, se fragmentaron en unidades menores, y en otras, se fusionaron en supercontinentes, modificando as\u00ed constantemente las facciones del mapamundi. Esta conturbada din\u00e1mica, explicada mediante la denominada teor\u00eda de la tect\u00f3nica de placas, erigi\u00f3 varias cordilleras de monta\u00f1as, hoy en d\u00eda completamente erosionadas, pero que han sido tan altas como las actuales cordilleras de los Andes y del Himalaya. Tambi\u00e9n cre\u00f3 y termin\u00f3 con innumerables oc\u00e9anos ancestrales hasta esculpir el actual contorno de los continentes.<\/p>\n<p>La tarea de dilucidar cada paso de esta historia es literalmente un rompecabezas de proporciones globales cuyas piezas todav\u00eda no se conocen completamente. El Centro de Investigaciones Geocronol\u00f3gicas (CPGeo), dependiente del Instituto de Geociencias (IGc) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), que funciona desde hace casi 50 a\u00f1os, fue la entidad pionera de Am\u00e9rica Latina en el dominio del arte de la geocronolog\u00eda \u2013la determinaci\u00f3n precisa de la edad de eventos geol\u00f3gicos grabados en las rocas\u2013, esencial para reconstruir la evoluci\u00f3n de los continentes.<\/p>\n<p>\u201cTodo lo que se sabe de geocronolog\u00eda sobre Am\u00e9rica del Sur empez\u00f3 con nosotros\u201d, recuerda Umberto Cordani, uno de los fundadores del CPGeo y hasta ahora uno de sus investigadores principales. Mediante sus dataciones de rocas, los investigadores del CPGeo contribuyeron a la consolidaci\u00f3n de la teor\u00eda de la tect\u00f3nica de placas, como as\u00ed tambi\u00e9n ayudaron a esclarecer la historia de los bloques rocosos que se amalgamaron para formar Sudam\u00e9rica.<\/p>\n<p>El centro naci\u00f3 como fruto de una iniciativa del ge\u00f3logo Viktor Leinz, entonces profesor catedr\u00e1tico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), junto al f\u00edsico John Reynolds, de la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos. Reynolds fue uno de los pioneros en el desarrollo de m\u00e9todos de geocronolog\u00eda y el responsable de la instalaci\u00f3n de laboratorios en varios pa\u00edses. Con apoyo de la National Science Foundation, el f\u00edsico estadounidense adquiri\u00f3 los equipos necesarios, mientras que Leinz obtuvo en la FAPESP y el CNPq los recursos necesarios para la instalaci\u00f3n y el mantenimiento del laboratorio de la USP.<\/p>\n<div id=\"attachment_202667\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Chapada-Diamantina-BA-46474ea.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202667\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Chapada-Diamantina-BA-46474ea-300x195.jpg\" alt=\"Chapada Diamantina (Bah\u00eda), 1.400 millones de a\u00f1os\" width=\"290\" height=\"189\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">FABIO COLOMBINI<\/span><\/a> Chapada Diamantina (Bah\u00eda), 1.400 millones de a\u00f1os<span class=\"media-credits\">FABIO COLOMBINI<\/span><\/p><\/div>\n<p>Inaugurado en 1964, el laboratorio fue operado inicialmente por Reynolds, por el f\u00edsico Koji Kawashita y por los entonces noveles ge\u00f3logos Gilberto Amaral y Cordani. Durante la primera dataci\u00f3n que les toc\u00f3 hacer, los investigadores efectuaron un descubrimiento importante, publicado en 1966 en la revista <em>Geochimica et Cosmochimica Acta<\/em>. De acuerdo con sus mediciones, las rocas volc\u00e1nicas de la Formaci\u00f3n Serra Geral, en la cuenca del Paran\u00e1, se habr\u00edan formado durante el per\u00edodo Cret\u00e1cico Inferior (hace entre 100 y 150 millones de a\u00f1os), mucho tiempo despu\u00e9s de lo que supon\u00edan los ge\u00f3logos de la \u00e9poca. Esa investigaci\u00f3n desencaden\u00f3 discusiones acerca de la evoluci\u00f3n de la cuenca del Paran\u00e1, un tema que, seg\u00fan Cordani, sigue erigi\u00e9ndose en uno de los problemas abiertos de la geolog\u00eda brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>En 1967, la revista <em>Science<\/em> public\u00f3 el art\u00edculo cient\u00edfico que Cordani considera como el principal aporte del CPGeo a la ciencia. Aunque la deriva de los continentes ya hab\u00eda sido postulada en 1912 por el geocient\u00edfico alem\u00e1n Alfred Wegener, hasta comienzos de los a\u00f1os 1960 predominaba entre los ge\u00f3logos la teor\u00eda verticalista: la idea de que los continentes siempre estuvieron en el mismo lugar, y la estructura de las rocas, sus pliegues y sus fallas pod\u00edan explicarse exclusivamente debido al hundimiento y el erguimiento de los bloques rocosos. Pero entre 1964 y 1968, sali\u00f3 publicada una serie de art\u00edculos cient\u00edficos que exhib\u00eda las principales evidencias y planteaba por primera vez cu\u00e1les ser\u00edan los mecanismos subyacentes en la teor\u00eda de la tect\u00f3nica de placas.<\/p>\n<p>El art\u00edculo en <em>Science<\/em> fue producto de una colaboraci\u00f3n entre un equipo del Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts (MIT), liderado por el ge\u00f3logo Patrick Hurley, y los investigadores de la USP Fernando de Almeida, Geraldo Melcher, Paul Vandoros, Kawashita y Cordani. En ese trabajo, los investigadores compararon las edades de varias formaciones rocosas del nordeste brasile\u00f1o con formaciones similares en \u00c1frica Occidental, contribuyendo para demostrar que ambos continentes formaban uno solo, antes de que el nacimiento del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico empezara a separarlos, hace poco m\u00e1s de 100 millones de a\u00f1os. \u201cContribuimos para un cambio de paradigma en las geociencias\u201d, dice Cordani.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/132-137_Geologia-America-do-sul_esp501.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-202669\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/132-137_Geologia-America-do-sul_esp501-951x1024.jpg\" alt=\"132-137_Geologia America do sul_esp50\" width=\"290\" height=\"312\" \/><\/a>Cron\u00f3metros geol\u00f3gicos<\/strong><br \/>\nLa geocronolog\u00eda se basa en la medici\u00f3n de cantidades \u00ednfimas de ciertos elementos qu\u00edmicos aprisionados dentro de los minerales en las rocas. Dichos elementos, denominados is\u00f3topos radiactivos, se transforman en otros durante el transcurso de miles de millones de a\u00f1os. Mediante el empleo del primer m\u00e9todo desarrollado en el CPGeo, llamado potasio-arg\u00f3n, por ejemplo, los investigadores saben exactamente cu\u00e1nto tiempo se demora para que una cantidad de is\u00f3topo radiactivo potasio-40 se transforme en is\u00f3topo arg\u00f3n 40. De este modo, la proporci\u00f3n entre las cantidades de potasio 40 y arg\u00f3n 40 funciona como una especie de cron\u00f3metro, marcando el tiempo desde que el arg\u00f3n se form\u00f3 y qued\u00f3 aprisionado en el mineral que contiene potasio.<\/p>\n<p>A tal fin, los geocron\u00f3logos emplean instrumentos denominados espectr\u00f3metros de masa, capaces de separar y medir las cantidades de distintos is\u00f3topos de elementos qu\u00edmicos. Dentro de los espectr\u00f3metros de masa, las muestras se calientan a altas temperaturas y liberan elementos: sus \u00e1tomos pierden electrones y se ionizan. Entonces, los campos magn\u00e9ticos separan esos n\u00facleos ionizados de acuerdo con sus masas y cargas el\u00e9ctricas, conduci\u00e9ndolos hasta\u00a0 los sensores que los contabilizan.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del m\u00e9todo potasio-arg\u00f3n, los laboratorios del centro, en la actualidad aplican casi todas las t\u00e9cnicas de dataci\u00f3n de rocas que se fueron desarrollando a lo largo de los a\u00f1os, a medida que sus investigadores realizaban estudios en el exterior para aprenderlas o recib\u00edan a investigadores visitantes extranjeros que ayudaban a implementarlas, mediante intercambios que fueron posibles merced a las becas de la FAPESP. \u201cEn la actualidad somos uno de los centros de geocronolog\u00eda m\u00e1s completos del mundo\u201d, afirma Benjamin Bley de Brito Neves, investigador del CPGeo. \u201cCada m\u00e9todo tiene sus cualidades, sus defectos y finalidades\u201d, explica.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo potasio-arg\u00f3n data los episodios en los cuales las rocas pasaron por cambios de temperaturas desde su formaci\u00f3n. El m\u00e9todo rubidio-estroncio, implementado a comienzos de los a\u00f1os 1970, suministra la edad de los movimientos que deformaron a las\u00a0 rocas. En tanto, en los a\u00f1os 1990, con la compra de otros equipos financiada por la FAPESP, se implementaron nuevos m\u00e9todos, tales como el samario-neodimio, que determina el momento en que el magma que dio origen a las rocas subi\u00f3 hasta la corteza terrestre, y el m\u00e9todo uranio-plomo, que informa acerca del tiempo en que el magma se enfri\u00f3 y se cristaliz\u00f3 en roca. Existen muchos otros m\u00e9todos (arg\u00f3n-arg\u00f3n, plomo-plomo, renio-osmio, etc.), y cada uno de ellos resulta ideal para determinar la fecha de un determinado evento geol\u00f3gico registrado en cierto tipo de roca.<\/p>\n<p>Cordani explica que los primeros 30 a\u00f1os del CPGeo se dedicaron a un extensivo mapeo de las edades de las rocas de los principales bloques que forman la corteza continental de Sudam\u00e9rica: los antiguos, inmensos y estables bloques de rocas conocidos como cratones, formados en su mayor\u00eda hace entre 500 y 4 mil millones de a\u00f1os, siendo que el m\u00e1s grande es el crat\u00f3n amaz\u00f3nico, que alberga el 52% del territorio brasile\u00f1o, seguido por los cratones de S\u00e3o Francisco y del R\u00edo de La Plata, y fragmentos continentales menores, adem\u00e1s del reciente cintur\u00f3n de la cordillera de los Andes, a\u00fan en constante crecimiento debido al embate entre la placa tect\u00f3nica oce\u00e1nica de Nazca y la placa continental sudamericana.<\/p>\n<p>Este esfuerzo de d\u00e9cadas, que cont\u00f3 siempre con el apoyo de la FAPESP, fundamentalmente en su etapa final, mediante dos proyectos tem\u00e1ticos coordinados por Cordani \u2013\u201cLa evoluci\u00f3n tect\u00f3nica de Sudam\u00e9rica\u201d, entre 1993 y 1996, y \u201cLa evoluci\u00f3n de la corteza de Sudam\u00e9rica\u201d, entre 1996 y 2000\u2013, culmin\u00f3 en la publicaci\u00f3n del libro <em>Evolu\u00e7\u00e3o Tect\u00f4nica da Am\u00e9rica do Sul<\/em>, durante el 31\u00ba Congreso Geol\u00f3gico Internacional, realizado en la ciudad de R\u00edo de Janeiro, en el a\u00f1o 2000. Escrito en colaboraci\u00f3n con decenas de investigadores de distintas universidades de Brasil y del exterior, dicho libro contiene la s\u00edntesis m\u00e1s completa existente hasta aquel momento, de la evoluci\u00f3n de cada n\u00facleo rocoso del continente, y delinea la historia que muestra c\u00f3mo crecieron y se juntaron.<\/p>\n<div id=\"attachment_202671\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/44332-CATODO-A-_001-e1446842324989.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202671\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/44332-CATODO-A-_001-e1446842324989-300x185.jpg\" alt=\"Cristales de circ\u00f3n, empleados para determinar la edad de las rocas\" width=\"290\" height=\"179\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">cpgeo\/usp<\/span><\/a> Cristales de circ\u00f3n, empleados para determinar la edad de las rocas<span class=\"media-credits\">cpgeo\/usp<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un nuevo nivel<\/strong><br \/>\nAunque en l\u00edneas generales la historia de la formaci\u00f3n de Am\u00e9rica del Sur ya se comprende bien, todav\u00eda hay muchos detalles importantes que deben develarse. \u201cLa geolog\u00eda se encarga de interpretar la informaci\u00f3n disponible en determinado momento\u201d, explica Miguel Basei, del CPGeo, quien coordin\u00f3 el m\u00e1s reciente proyecto tem\u00e1tico del centro, \u201cAm\u00e9rica del Sur en el contexto de los supercontinentes\u201d, que se inici\u00f3 en 2005 y concluy\u00f3 en 2011.<\/p>\n<p>Gracias a la refacci\u00f3n y la ampliaci\u00f3n del CP-Geo en el marco del proyecto, sus investigadores obtuvieron una cantidad r\u00e9cord de datos sobre la edad y la composici\u00f3n qu\u00edmica de las rocas. Fueron miles de dataciones realizadas anualmente, que hicieron posible confirmar o refutar una serie de hip\u00f3tesis sobre la evoluci\u00f3n de los bloques que se fusionaron para formar Sudam\u00e9rica, como as\u00ed tambi\u00e9n sus antiguas conexiones con bloques en otros continentes, especialmente en \u00c1frica.<\/p>\n<p>\u201cEl nivel de nuestro conocimiento ha experimentado un salto\u201d, afirma Colombo Tassinari, del CPGeo. Las nuevas perspectivas de la historia geol\u00f3gica salieron publicadas en cap\u00edtulos de libros y en dos centenares de art\u00edculos cient\u00edficos. Entre las publicaciones se destacan las ediciones especiales de 2011 del <em>International Journal of Earth Science<\/em> y del <em>Journal of South American Earth Sciences<\/em>, enteramente dedicadas a las conclusiones del proyecto.<\/p>\n<p>La mayor revoluci\u00f3n lleg\u00f3 con la instalaci\u00f3n del Shrimp \u2013sigla en ingl\u00e9s de Microsonda I\u00f3nica de Alta Resoluci\u00f3n\u2013, un tipo de espectr\u00f3metro de masa proyectado para trabajar fundamentalmente con el m\u00e9todo de uranio-plomo con suma meticulosidad. Solamente existen 16 de estos instrumentos en actividad en el mundo, y el de la USP es el \u00fanico de Latinoam\u00e9rica. Fabricado por Australia Scientific Instruments, fue adquirido en 2005 con financiaci\u00f3n de la FAPESP (un mill\u00f3n y medio de d\u00f3lares) y de Petrobras (id\u00e9ntico monto). En 2010 se inaugur\u00f3 un nuevo edificio al lado del IGc, construido especialmente para albergar al Shrimp y sus equipamientos perif\u00e9ricos.<\/p>\n<p>Uno de ellos es un microscopio de catodoluminiscencia, que obtiene im\u00e1genes de cristales de circ\u00f3n (el mineral que contiene uranio), cuyo tama\u00f1o var\u00eda entre 30 y 300 micrones (mil\u00e9simas de mil\u00edmetro). Las im\u00e1genes revelan la estructura interna del circ\u00f3n, que contiene el registro de los diversos crecimientos y modificaciones por los que pas\u00f3 desde su primera cristalizaci\u00f3n. Al igual que las diversas capas de una cebolla, cada capa externa de la part\u00edcula corresponde a un episodio que fundi\u00f3 y luego recristaliz\u00f3 el mineral. \u201cCada pizca de circ\u00f3n puede, a veces, contar la historia completa de una regi\u00f3n\u201d, explica Tassinari.<\/p>\n<p>El Shrimp funciona disparando un haz de iones de ox\u00edgeno, capaz de acertarle a un punto espec\u00edfico seleccionado por los investigadores en el fragmento de circ\u00f3n, con una precisi\u00f3n de hasta cinco micrones. El haz libera los \u00e1tomos de uranio y plomo aprisionados en ese punto de la part\u00edcula\u00a0 para su an\u00e1lisis en el espectr\u00f3metro de masa. De este modo es posible descubrir la edad de cada evento de recristalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de Petrobras por financiar la compra de Shrimp radica en su utilidad para la b\u00fasqueda de petr\u00f3leo. Por medio de las dataciones minuciosas que se hacen con el instrumento, los ge\u00f3logos descubren c\u00f3mo se formaron las rocas sedimentarias de una cierta regi\u00f3n y cu\u00e1les fueron los cambios de temperatura que sufrieron a lo largo de su historia, datos importantes para determinar la posibilidad de que contengan reservas petrol\u00edferas.<\/p>\n<p>Mientras que cada an\u00e1lisis isot\u00f3pico del Shrimp tarda alrededor de 15 minutos, los investigadores muchas veces optan por realizar esas mediciones con algo menos de precisi\u00f3n, pero en 50 segundos y con un costo de operaci\u00f3n un tercio m\u00e1s barato, usando el Neptune, un espectr\u00f3metro de masa de ablaci\u00f3n por l\u00e1ser adquirido en 2009 con fondos de la Finep e instalado con apoyo de la FAPESP.<\/p>\n<p>Es uno de los cuatro instrumentos de esta \u00edndole que funcionan en el pa\u00eds. En lugar de un haz de ox\u00edgeno, el Neptune emplea un haz de luz l\u00e1ser para arrancarles a los circones trozos de 20 a 30 micrones que ser\u00e1n analizados por el espectr\u00f3metro. Asimismo, los nueve colectores de is\u00f3topos del Neptune permiten medir la cantidad de varios elementos qu\u00edmicos distintos al mismo tiempo. La velocidad del Neptune les permite a los ge\u00f3logos datar m\u00e1s de 60 circones en un d\u00eda, un ritmo ideal para estudios preliminares de reconocimiento y para datar rocas sedimentarias formadas con detritos de otras rocas.<\/p>\n<p>Dentro del proyecto tem\u00e1tico, el CPGeo adquiri\u00f3 tambi\u00e9n un tercer espectr\u00f3metro de masa convencional, el Triton. Es un aparato m\u00e1s sencillo, pero de \u00faltima generaci\u00f3n, que analiza muestras de minerales disueltos al cabo un parsimonioso tratamiento qu\u00edmico. Con todo, el paso lento de siete an\u00e1lisis por d\u00eda vale la pena debido a la alta precisi\u00f3n de la medida.<\/p>\n<div id=\"attachment_202668\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Geologia_Abre.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202668\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Geologia_Abre-300x207.jpg\" alt=\"Ca\u00f1\u00f3n Itaimbezinho (Rio Grande do Sul), una cicatriz geol\u00f3gica de 130 millones de a\u00f1os\" width=\"290\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CARLOS GOLDGRUB\/OP\u00c7\u00c3O BRASIL IMAGENS<\/span><\/a> Ca\u00f1\u00f3n Itaimbezinho (Rio Grande do Sul), una cicatriz geol\u00f3gica de 130 millones de a\u00f1os<span class=\"media-credits\">CARLOS GOLDGRUB\/OP\u00c7\u00c3O BRASIL IMAGENS<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El pasado supercontinental<\/strong><br \/>\nLos cient\u00edficos del GPGeo estudian todas las eras de la Tierra. Pero en el \u00faltimo proyecto tem\u00e1tico sus investigaciones se concentraron en un per\u00edodo cr\u00edtico de la historia de la corteza continental sudamericana, cuando muchos de sus pedazos formaron parte de dos supercontinentes.<\/p>\n<p>Al principio, hace alrededor de 4.500 millones de a\u00f1os, la superficie del planeta estaba cubierta por un mar de lava. \u201cLa Tierra es una bomba t\u00e9rmica y su enfriamiento es lo que produce las rocas\u201d, explica Bley. Hace 4.000 millones de a\u00f1os, el planeta se enfri\u00f3 lo suficiente como para que surgiesen las primeras masas de tierra firme (las rocas m\u00e1s antiguas conocidas fueron descubiertas en 2008, en la provincia de Quebec, Canad\u00e1,\u00a0 con 4.280 millones de a\u00f1os). No obstante, fue reci\u00e9n hace 2.500 millones de a\u00f1os que las masas continentales lograron alcanzar tama\u00f1os considerables, aunque a\u00fan eran menores que los continentes actuales, separadas por enormes oc\u00e9anos.<\/p>\n<p>\u201cAl menos seis veces en la historia de la Tierra, esas masas continentales se reunieron en supercontinentes y luego se fragmentaron\u201d, dice Bley. El proyecto tem\u00e1tico se enfoc\u00f3 fundamentalmente en un per\u00edodo aproximado entre 1.300 y 500 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, cuando todas las masas del planeta, incluyendo terrenos que actualmente constituyen gran parte de Brasil, se amalgamaron en un supercontinente conocido como Rodinia. Bley, junto con Reinhardt Fuck, de la Universidad de Brasilia (UnB), y Carlos Schobbenhaus, del Servicio Geol\u00f3gico Brasile\u00f1o, participaron en una colaboraci\u00f3n internacional que public\u00f3 en 2008, en la revista <em>Precambrian Research<\/em>, la reconstituci\u00f3n m\u00e1s detallada que se haya hecho hasta ahora de la formaci\u00f3n y el desmembramiento de Rodinia.<\/p>\n<p>Los principales continentes formados por la fragmentaci\u00f3n de Rodinia fueron cuatro: B\u00e1ltica, Laurentia, Siberia y Gondwana. Este \u00faltimo incluir\u00eda a lo que hoy en d\u00eda es buena parte de Sudam\u00e9rica, \u00c1frica, la India, Australia y la Ant\u00e1rtida. Los cuatro continentes ancestrales tambi\u00e9n se habr\u00edan fusionado una vez m\u00e1s, formando el famoso Pangea, hace 230 millones de a\u00f1os, que luego se desmembr\u00f3 dando origen a los continentes actuales.<\/p>\n<p>La reconstituci\u00f3n de ese pasado remoto es algo m\u00e1s que una curiosidad intelectual. El descubrimiento de yacimientos minerales en una cierta regi\u00f3n del globo puede sugerir que otras \u00e1reas actualmente distantes, pero que estaban cerca hace millones de a\u00f1os, tambi\u00e9n contengan las mismas riquezas. Igualmente, la determinaci\u00f3n precisa de la edad de las rocas ayuda en la exploraci\u00f3n de esos minerales. Tassinari menciona como ejemplo la dataci\u00f3n de rocas de una mina de oro de la regi\u00f3n conocida como Quadril\u00e1tero Ferr\u00edfero, en Minas Gerais, que revelaron tener 2.000 millones de a\u00f1os. Las compa\u00f1\u00edas mineras ahora buscar\u00e1n rocas de esa misma edad para prospectar posibles nuevos yacimientos.<\/p>\n<p>Otro logro importante del proyecto fue el descubrimiento por Bley, Fuck y Elton Dantas, de la UnB, de las rocas m\u00e1s antiguas de Am\u00e9rica del Sur, con 3.600 millones de a\u00f1os, encontradas en la ciudad de Petrolina, estado de Pernambuco. Con todo, dado lo que todav\u00eda queda por explorarse en Brasil, Bley sospecha que el r\u00e9cord ser\u00e1 superado en breve. \u201cComo la Tierra es muy din\u00e1mica, esas rocas antiguas est\u00e1n sumamente ocultas, hay que tener suerte para encontrarlas\u201d, afirma el ge\u00f3logo. \u201cPero yo creo que incluso vamos a llegar a los 4.000 millones de a\u00f1os.\u201d<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Evoluci\u00f3n tect\u00f3nica de Sudam\u00e9rica (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-tematicos\/1685\/evolucao-tectonica-america-sul\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 1992\/03467-9<\/a>) (1993-1995);\u00a0<strong>Modalidad <\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Umberto Giuseppe Cordani \u2013 IGC\/USP; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 200.000,00 (FAPESP)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Evoluci\u00f3n de la corteza de Sudam\u00e9rica (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-tematicos\/1684\/evolucao-crustal-america-sul\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 1995\/04652-2<\/a>) (1996-2000); <strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Umberto Giuseppe Cordani \u2013 IGC\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 800.000,00 (FAPESP)<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Sudam\u00e9rica en el contexto de los supercontinentes (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-tematicos\/867\/america-sul-contexto-supercontinentes-fusao\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2005\/58688-1<\/a>) (2006-2011); <strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Miguel \u00c2ngelo Stipp Basei \u2013 IGC\/USP; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 3.611.085,27 (FAPESP)<br \/>\n<strong>4.<\/strong> Laboratorio de geocronolog\u00eda con microsonda i\u00f3nica de alta resoluci\u00f3n: soporte para el desarrollo de proyectos de alta tecnolog\u00eda en explotaci\u00f3n de petr\u00f3leo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-pite\/396\/laboratorio-geocronologia-microssonda-ionica-alta\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2003\/09695-0<\/a>) (2005-2008);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Asociaci\u00f3n para la Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (Pite);\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Colombo Celso Gaeta Tassinari \u2013 IGC\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>US$ 1.500.000,00 (FAPESP) y US$ 1.500.000,00 (Petrobras)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>AMARAL, G. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/0016703766901050\" target=\"_blank\">Potassium-Argon dates of basaltic rocks from Southern Brazil.<\/a> <strong>Geochimica et Cosmochimica Acta<\/strong>. v. 30, p. 159-89, 1966.<br \/>\nHURLEY, P. M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencemag.org\/content\/157\/3788\/495.short\" target=\"_blank\">Test of continental drift by means of radiometric ages.<\/a> <strong>Science<\/strong>. v. 144, p. 495-500, 1967.<br \/>\nFUCK, R. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0301926807001593\" target=\"_blank\">Rodinia descendants in South America<\/a>. <strong>Precambrian Research<\/strong>. v. 160, p. 108-26, 2008.<\/p>\n<p><strong>De nuestro archivo<\/strong><br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/10\/21\/e-a-america-do-sul-se-fez\/\" target=\"_blank\">&#8230;Y Sudam\u00e9rica se hizo<\/a> &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 188 \u2013 octubre de 2011<br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/02\/01\/as-idades-da-terra\/\" target=\"_blank\">Las edades de la Tierra <\/a>&#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 108 \u2013 febrero de 2005<br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/1998\/04\/01\/a-historia-do-planeta-contada-pelas-rochas\/\" target=\"_blank\">La historia del planeta contada por las rocas<\/a> &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00ba 30 \u2013 abril de 1998<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un laboratorio ayuda a reconstruir la historia geol\u00f3gica de Sudam\u00e9rica","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1573],"tags":[309,328],"coauthors":[103],"class_list":["post-202663","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencias-exactas-y-de-la-tierra","tag-geologia-es","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202663","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=202663"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202663\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=202663"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=202663"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=202663"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=202663"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}