{"id":202847,"date":"2012-08-22T17:00:48","date_gmt":"2012-08-22T20:00:48","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=202847"},"modified":"2015-11-10T17:26:25","modified_gmt":"2015-11-10T19:26:25","slug":"el-brasil-rural-no-es-solamente-agricola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-brasil-rural-no-es-solamente-agricola\/","title":{"rendered":"El Brasil rural no es solamente agr\u00edcola"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_202853\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Rurbano_rodeio4.083701.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202853\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Rurbano_rodeio4.083701-692x1024.jpg\" alt=\"El sonido del berrante marca la apertura de un rodeo en Ribeir\u00e3o Preto (S\u00e3o Paulo)\" width=\"290\" height=\"429\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">ARCHIVO\/AE<\/span><\/a> El sonido del berrante marca la apertura de un rodeo en Ribeir\u00e3o Preto (S\u00e3o Paulo)<span class=\"media-credits\">ARCHIVO\/AE<\/span><\/p><\/div>\n<p>En 1950, el 64% de los brasile\u00f1os viv\u00eda en \u00e1reas rurales, seg\u00fan cifras del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE). Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, con la modernizaci\u00f3n de la agricultura y la migraci\u00f3n en direcci\u00f3n hacia las ciudades, ese porcentaje se redujo al 44%. Sin embargo, en la d\u00e9cada de 1980 las estad\u00edsticas sorprendieron: pese a la disminuci\u00f3n del empleo agr\u00edcola, la poblaci\u00f3n rural ocupada crec\u00eda, lo que indicaba que un profundo proceso de cambios en el campo se encontraba en marcha. Dos d\u00e9cadas m\u00e1s y ese nuevo escenario qued\u00f3 delineado: la producci\u00f3n agropecuaria moderna y la agricultura de subsistencia estaban dividiendo el espacio con actividades ligadas a la prestaci\u00f3n de servicios, la industria, el turismo y el esparcimiento, con lo cual se tornaban cada vez menos n\u00edtidos los l\u00edmites entre lo rural y lo urbano en el pa\u00eds. Y este proceso se ha tornado inexorable: los \u00faltimos datos disponibles (2009) dan cuenta de que el 44,7% de los brasile\u00f1os que residen en la zona rural cuenta con ingresos provenientes de actividades no agr\u00edcolas; y en S\u00e3o Paulo, dicho porcentaje llega a la impresionante marca del 78,4%.<\/p>\n<p>Este cambio \u2013se\u00f1al inequ\u00edvoca de que Brasil empezaba a reproducir una din\u00e1mica t\u00edpica de los pa\u00edses desarrollados\u2013 comenz\u00f3 a ser analizada a finales de los a\u00f1os 1990, en el marco de la investigaci\u00f3n intitulada <em>Caracterizaci\u00f3n del Nuevo Brasile\u00f1o Rural 1992-1998<\/em>, que fue bautizado con el nombre de Proyecto Rurbano. Apoyado por la FAPESP, el programa de N\u00facleos de Excelencia (Pronex\/ CNPq\/ Finep) y la Secretar\u00eda de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura y Abastecimiento (SDR\/ MMA), este proyecto congregaba a m\u00e1s de 40 investigadores, 11 unidades federales y dos n\u00facleos de la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecuaria (Embrapa). En el a\u00f1o 2000, los resultados de las dos primeras fases de la investigaci\u00f3n fueron objeto del art\u00edculo estampado en la portada de la edici\u00f3n n\u00ba 52 de la revista <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. \u201cEl mundo rural es mayor que el agr\u00edcola\u201d, constataba el entonces coordinador del proyecto, Jos\u00e9 Graziano da Silva, del Instituto de Econom\u00eda de la Universidad de Campinas (Unicamp), actual director general de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci\u00f3n (FAO).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de arrojar luz sobre una perspectiva de an\u00e1lisis hasta ese entonces err\u00f3nea, que reduc\u00eda lo rural a lo agr\u00edcola, los resultados del Proyecto Rurbano, a\u00fan en curso, tuvieron \u2013y siguen teniendo\u2013 un fuerte impacto sobre ciertas pol\u00edticas p\u00fablicas. En 1999 se alteraron las reglas del Programa de Apoyo a la Agricultura Familiar (Pronaf), cuyos cr\u00e9ditos beneficiaban solamente a los productores rurales con el 80% de sus ingresos originados en la producci\u00f3n agr\u00edcola y a los empleadores agr\u00edcolas con hasta dos empleados permanentes, para abrir la posibilidad de financiar otras actividades. \u201cHoy en d\u00eda un productor rural puede obtener un cr\u00e9dito para comprar una moto que utilizar\u00e1 para vender sus productos en la feria\u201d, ejemplifica Walter Belik, del Instituto de Econom\u00eda de la Unicamp, actual coordinador del proyecto.<\/p>\n<div id=\"attachment_202852\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Rurbano_peao200a.102801.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-202852\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Rurbano_peao200a.102801-300x197.jpg\" alt=\"La fiesta de Pe\u00e3o de Barretos (S\u00e3o Paulo), 2003, el mayor evento country de Brasil\" width=\"300\" height=\"197\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">TIAGO QUEIROZ\/AE<\/span><\/a> La fiesta de Pe\u00e3o de Barretos (S\u00e3o Paulo), 2003, el mayor evento country de Brasil<span class=\"media-credits\">TIAGO QUEIROZ\/AE<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>La evoluci\u00f3n del proyecto<\/strong><br \/>\nEl Proyecto Rurbano comenz\u00f3 en 1997, con el objetivo de reconstruir series hist\u00f3ricas con base en los datos de la Investigaci\u00f3n Nacional por Muestra de Hogares (Pnad, sigla en portugu\u00e9s). Se constat\u00f3 por ejemplo, que durante la d\u00e9cada de 1990 la poblaci\u00f3n rural creci\u00f3 en promedio un 0,5% al a\u00f1o, y que tres de cada diez personas ocupadas estaban vinculadas a actividades no agr\u00edcolas. Diez a\u00f1os antes, dicha proporci\u00f3n era de dos por cada diez.<\/p>\n<p>Durante la segunda etapa del estudio, iniciado en 1999, los investigadores observaron que las \u00e1reas de agricultura y ganader\u00eda ced\u00edan lugar a la cr\u00eda de aves nobles y ex\u00f3ticas, vendidas a supermercados, restaurantes y a la agroindustria; a los llamados \u201cpesque y pague\u201d; al turismo ecol\u00f3gico o rural y a los condominios de clase media y alta. Y eso sin mencionar las fiestas de rodeo, que se estima que son m\u00e1s de mil en todo el pa\u00eds. Solamente la de Pe\u00e3o de Boiadeiro, de la localidad de Barretos, en S\u00e3o Paulo, moviliza anualmente alrededor de 20 millones de reales, aparte de generar m\u00e1s de 5 mil empleos directos y 10 mil indirectos, de acuerdo con las cuentas de los organizadores.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n mostr\u00f3 tambi\u00e9n que entre las 7,7 millones de familias radicadas en \u00e1reas rurales, buena parte de ellas ejerc\u00eda varias actividades a la vez, es decir, combinaban el trabajo en el campo con actividades no agr\u00edcolas, con las cuales obten\u00edan invariablemente unos ingresos sustancialmente mayores. La mitad de dichas familias trabajaba por cuenta propia, y 538 mil ya se encontraban ejerciendo exclusivamente actividades no agr\u00edcolas.<\/p>\n<p>Los datos indicaban tambi\u00e9n un significativo crecimiento de la cantidad de desempleados y jubilados residentes en el campo, lo que pone en evidencia que se encontraba en curso una disociaci\u00f3n entre el lugar de residencia y el de trabajo, propio de las ciudades. \u201cEl crecimiento de las ciudades en direcci\u00f3n hacia el campo y la facilidad del transporte ayuda a ello\u201d, subraya Belik al describir un fen\u00f3meno conocido como <em>commuting<\/em>.<\/p>\n<p>Los investigadores analizaron tambi\u00e9n el trabajo femenino. \u201cSe constat\u00f3 un aumento de la cantidad de familias rurales con la mujer inserta en la actividad econ\u00f3mica entre las familias pluriactivas, fundamentalmente en el sudeste y en S\u00e3o Paulo\u201d, recuerda Eug\u00eania Troncoso Leone, del Instituto de Econom\u00eda de la Unicamp. Sin embargo, la participaci\u00f3n de la mujer en los ingresos de las familias rurales agr\u00edcolas era baja, probablemente se hallaba incluida en los ingresos del jefe de familia. Pero era m\u00e1s significativa entre las familias pluriactivas. \u201cEntre las familias no agr\u00edcolas el empleo dom\u00e9stico constitu\u00eda la principal actividad de las mujeres ocupadas\u201d, afirma.<\/p>\n<div id=\"attachment_202849\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Rurbano_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-202849\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Rurbano_1-300x200.jpg\" alt=\"Agricultura Org\u00e1nica en Correias (R\u00edo de Janeiro), 2008\" width=\"290\" height=\"193\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Luciana Whitaker<\/span><\/a> Agricultura Org\u00e1nica en Correias (R\u00edo de Janeiro), 2008<span class=\"media-credits\">Luciana Whitaker<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la tercera etapa del Proyecto Rurbano, iniciada en 2000, los investigadores fueron m\u00e1s a fondo: pasaron a analizar los impactos de esos cambios sobre el medio ambiente y el empleo, entre otros factores, mediante estudios de caso. \u201cFueron en total 20 proyectos, la mitad de ellos con investigaci\u00f3n de campo\u201d, comenta Belik. \u00c9l mismo fue responsable del subproyecto intitulado <em>Industria Rural y Empleo<\/em>, en cuyo marco se estudi\u00f3 pormenorizadamente la situaci\u00f3n de las familias en los municipios paulistas. \u201cDetectamos una nueva industria rural, con fuerte ligaz\u00f3n con el mercado, que produce alimentos, indumentaria y art\u00edculos para el hogar y que forma parte de una verdadera red de producci\u00f3n, explotando nichos y complementando las l\u00edneas de productos de las grandes industrias\u201d, afirma.<\/p>\n<p>En el municipio de Lagoinha, en la zona de Vale do Para\u00edba, por ejemplo, fueron entrevistadas cinco familias, cuatro de ellas productoras de queso y una de aguardiente de ca\u00f1a de az\u00facar. Todas cultivaban ma\u00edz y ca\u00f1a forrajera y ten\u00edan ganado en su establecimiento, adem\u00e1s de producir frijol para el consumo propio. Les faltaba mano de obra especializada y recursos econ\u00f3micos para administrar sus emprendimientos, y afrontaban dificultades para adecuarse a las normas sanitarias aplicadas en el procesamiento y el transporte de sus productos.<\/p>\n<p>Pero los estudios no se restringieron a S\u00e3o Paulo. Un grupo de investigadores encabezado por Alden\u00f4r Gomes da Silva, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), constat\u00f3 que los ingresos de los inactivos son de fundamental importancia para las familias agr\u00edcolas y no agr\u00edcolas. Los resultados apuntaron tambi\u00e9n un rol significativo de las jubilaciones y pensiones en la composici\u00f3n de los ingresos de las familias rurales y la fuerte influencia de las agroindustrias productoras de frutas en la generaci\u00f3n de ocupaciones entre las poblaciones rurales. A medida que se iban apartando del radio de influencia de esas empresas, las poblaciones tend\u00edan a contar con menos opciones de ocupaciones no agr\u00edcolas.<\/p>\n<div id=\"attachment_202850\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/rurbano_170520121905281.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-202850\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/rurbano_170520121905281-300x199.jpg\" alt=\"Las actividades de la agroindustria artesanal, como este alambique tradicional en Guararema (S\u00e3o Paulo), sobreviven en los alrededores de las grandes metr\u00f3polis\" width=\"300\" height=\"199\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span><\/a> Las actividades de la agroindustria artesanal, como este alambique tradicional en Guararema (S\u00e3o Paulo), sobreviven en los alrededores de las grandes metr\u00f3polis<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Pobreza y autoconsumo<\/strong><br \/>\nLa fase 3 del proyecto culmin\u00f3 en 2003. \u201cJos\u00e9 Graziano se convirti\u00f3 en ministro del Ministerio Extraordinario de Seguridad Alimentaria (Mesa), durante el primer mandato del presidente Luiz In\u00e1cio Lula da Silva, y despu\u00e9s fue directamente a trabajar como asesor de la Presidencia y se licenci\u00f3 de la Unicamp\u201d, recuerda Belik. El grupo se disgreg\u00f3, como \u00e9l dice, y un equipo menor dio inicio a la fase 4 del Proyecto Rurbano, que cont\u00f3 con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Agrario (MDA), con enfoque en el an\u00e1lisis de la pobreza rural y el autoconsumo, tambi\u00e9n con base en datos de la Pnad.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n revel\u00f3 que el autoconsumo hac\u00eda las veces de un ingreso invisible y serv\u00eda de apoyo a la seguridad alimentaria, y abarcaba a un 11,1% de los hogares (rurales y urbanos) entre el 10% m\u00e1s pobre de la poblaci\u00f3n, el p\u00fablico objetivo del Plan Brasil sin Miseria. \u201cNo participan en el mercado;\u00a0 producen por cuenta propia solamente para ellos mismos\u201d, dice Belik. En el Plan Brasil sin Miseria se reconoci\u00f3 a ese grupo de productores, y a trav\u00e9s del programa Beca Familia, se destin\u00f3 a aqu\u00e9llos que viven debajo de la l\u00ednea de miseria \u2013con 70 reales mensuales per c\u00e1pita\u2013 un fomento equivalente a 2.400 reales, transferidos en tres cuotas, para comprar semillas e implementos, entre otros insumos destinados a la producci\u00f3n de alimentos.<\/p>\n<p>En esa fase del proyecto, concluida en 2005, el foco estuvo en la seguridad alimentaria de las familias beneficiarias de los programas de transferencia de renta del gobierno federal, adem\u00e1s de la realizaci\u00f3n de una radiograf\u00eda de la pobreza de la poblaci\u00f3n agr\u00edcola residente en el campo o en las ciudades. Se constat\u00f3, por ejemplo, que el mayor contingente de personas en situaci\u00f3n de inseguridad alimentaria se hallaba en \u00e1reas urbanas de peque\u00f1os municipios rurales, y que cuando la ocupaci\u00f3n principal era la agr\u00edcola, el problema era a\u00fan mayor. En cambio, cuando la principal actividad estaba vinculada con la industria, los \u00edndices de inseguridad alimentaria ca\u00edan del 49,4% al 21,3%. \u201cEstos datos muestran una relaci\u00f3n entre la ubicaci\u00f3n del domicilio, la ocupaci\u00f3n principal y la situaci\u00f3n de inseguridad alimentaria\u201d, subraya Belik.<\/p>\n<p>Actualmente, alrededor de 3,4 millones de familias viven debajo de la l\u00ednea de miseria, siendo que 1,1 millones residen en hogares rurales. De \u00e9stas, 367 mil producen para el autoconsumo. Y tienen m\u00e1s suerte que las familias residentes en las zonas metropolitanas o en ciudades ubicadas fuera del eje de las metr\u00f3polis, en donde poco m\u00e1s de 108 mil familias se benefician con esa renta \u201cinvisible\u201d, pero que es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria. Con aliciente de la metodolog\u00eda del Proyecto Rurbano, los investigadores iniciaron una nueva fase de investigaci\u00f3n, denominada <em>Evoluci\u00f3n de la Pobreza en Brasil 2000\u20132010<\/em>, cuyos datos a\u00fan son in\u00e9ditos. Ser\u00e1n presentados al Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). \u201cEn breve publicaremos dos o tres art\u00edculos sobre el tema\u201d, adelanta Belik.<\/p>\n<div id=\"attachment_202851\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Rurbano_fome19.180902.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-202851\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Rurbano_fome19.180902-300x195.jpg\" alt=\"Araioses (Maranh\u00e3o), 2005: los habitantes de las \u00e1reas de agricultura de subsistencia constituyen el p\u00fablico objetivo del  Plan Brasil sin Miseria\" width=\"300\" height=\"195\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">S\u00c9RGIO CASTRO\/AE<\/span><\/a> Araioses (Maranh\u00e3o), 2005: los habitantes de las \u00e1reas de agricultura de subsistencia constituyen el p\u00fablico objetivo del Plan Brasil sin Miseria<span class=\"media-credits\">S\u00c9RGIO CASTRO\/AE<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>La reducci\u00f3n de la desigualdad<\/strong><br \/>\nPese a las pol\u00edticas de transferencia de renta y de apoyo a la agricultura familiar, la desigualdad en la distribuci\u00f3n del ingreso en el sector agr\u00edcola sigue siendo mayor que en los restantes sectores. \u201cEntre 1995 y 2009 se produjo en Brasil una sustancial disminuci\u00f3n de la desigualdad en la distribuci\u00f3n de la renta del trabajo entre todas las personas ocupadas\u201d, comenta Rodolfo Hoffmann, del Instituto de Econom\u00eda de la Unicamp, quien junto a Graziano coordin\u00f3 las dos primeras etapas del Proyecto Rurbano. Durante ese per\u00edodo, el coeficiente de Gini de esa distribuci\u00f3n se redujo de 0,585 a 0,518. Con todo, en el sector agr\u00edcola, dicha disminuci\u00f3n fue ostensiblemente menor, pasando de 0,565 a 0,533.<\/p>\n<p>Algunos factores contribuyen para esa diferencia, entre ellos la baja escolaridad. \u201cCuando se considera a la poblaci\u00f3n ocupada en el sector agr\u00edcola, la escolaridad promedio es sumamente baja (de 4,1 a\u00f1os en 2009, frente a 9,3 a\u00f1os en los restantes sectores) y su dispersi\u00f3n tiende a crecer durante todo el per\u00edodo que va entre 1995 y 2009\u201d, explica. \u201cPor otra parte, para el conjunto de personas ocupadas en la industria y en los servicios, la dispersi\u00f3n de la escolaridad tiende a caer desde 1998, lo que contribuye a reducir la desigualdad en la distribuci\u00f3n de renta.\u201d<\/p>\n<p>El aumento en el valor real del salario m\u00ednimo, que contribuy\u00f3 en la disminuci\u00f3n de la desigualdad, no tuvo impacto uniforme en el trabajo agr\u00edcola. \u201cLos rendimientos agr\u00edcolas son m\u00e1s bajos y, para los empleados no registrados, el salario m\u00ednimo no funciona efectivamente como un piso salarial\u201d. El resultado es que, de acuerdo con la Pnad, no ha habido ninguna reducci\u00f3n de la desigualdad en la distribuci\u00f3n de la renta del trabajo principal para los trabajadores agr\u00edcolas entre 1995 y 2009.<\/p>\n<p>Y no hay se\u00f1ales de cambios sustanciales en la distribuci\u00f3n de la posesi\u00f3n de la tierra. \u201cLa concentraci\u00f3n de la posesi\u00f3n de la tierra est\u00e1 fuertemente asociada con la variable posici\u00f3n en la ocupaci\u00f3n. En 2009, los empleadores del sector primario ocupaban un \u00e1rea promedio de 235,7 hect\u00e1reas, un valor 10,4 veces superior al promedio de 22,7 hect\u00e1reas de los de autoconsumo. Por ocupar \u00e1reas tan grandes, los 86,7 millones de hect\u00e1reas (el 56,6%) apropiados por los casi 368 mil empleadores superan a los 66,4 millones de hect\u00e1reas (el 43,4%) apropiados por los casi 3 millones de autoconsumo\u201d, constataron Hoffmann y Marlon Gomes Ney, de la Universidad Federal del Norte Fluminense (UFNF) en el estudio <em>La agricultura y la reciente ca\u00edda de la desigualdad de renta en Brasil, <\/em>publicado en <em>Pol\u00edticas P\u00fablicas e Desenvolvimento<\/em>, editado por la Universidad Federal de Vi\u00e7osa (UFV).<\/p>\n<p>Debido al hecho de que los ingresos agr\u00edcolas son, en promedio, m\u00e1s bajos,\u00a0 constituyen un componente progresivo de la renta total, es decir que contribuyen para disminuir la desigualdad en la distribuci\u00f3n de renta en el pa\u00eds como un todo.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Caracterizaci\u00f3n del nuevo brasile\u00f1o rural, 1981\/95 (fase II) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-tematicos\/906\/caracterizacao-rural-brasileiro-1981-95\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 1997\/00104-6<\/a>) e Caracterizaci\u00f3n del nuevo brasile\u00f1o rural, 1992-1998 (fase III) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-tematicos\/958\/caracterizacao-rural-brasileiro-1992-98\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 1999\/10890-4<\/a>)\u00a0(2001-2003);\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Jos\u00e9 Graziano da Silva \u2013 Unicamp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 40.683,35 (fase II) y R$ 302.099,00 (fase III)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>SILVA, J. G. da. <a href=\"http:\/\/www.iapar.br\/arquivos\/File\/zip_pdf\/novo_rural_br.pdf\" target=\"_blank\">O novo rural brasileiro<\/a>. <strong>Nova Economia<\/strong>. v. 7, n. 1,\u00a0<span style=\"line-height: 1.5;\">p. 43-81, 1997.<br \/>\n<\/span>SILVA, J. G. da <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.seade.gov.br\/produtos\/spp\/v10n02\/v10n02_09.pdf\" target=\"_blank\">Meio rural paulista: muito al\u00e9m do agr\u00edcola e do agr\u00e1rio<\/a>. <strong>S\u00e3o Paulo em Perspectiva<\/strong>. v. 10, n. 2, p. 60-72, 1996.<br \/>\nSILVA, J. G. da, DEL GROSSI, M. E. <a href=\"http:\/\/www.google.com.br\/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;ved=0CCMQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.eco.unicamp.br%2Fdocprod%2Fdownarq.php%3Fid%3D461%26tp%3Da&amp;ei=mCo1UMisPMTv0gHwxoGYBA&amp;usg=AFQjCNGO84zO0NwKUDOtOhOshWNP-tSheQ\" target=\"_blank\">A mudan\u00e7a do conceito de trabalho nas novas Pnads.<\/a> <strong>Economia e Sociedade<\/strong>, n. 8, p. 1-16, 1997.<\/p>\n<p><strong>De nuestro archivo<br \/>\n<\/strong><em>El nuevo brasile\u00f1o rural &#8211;\u00a0<\/em>Edici\u00f3n n\u00b0 52 \u2013 abril de 2000<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Brasil est\u00e1 reduciendo el abismo entre el campo y la ciudad","protected":false},"author":95,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1575],"tags":[294],"coauthors":[397],"class_list":["post-202847","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-especial","tag-economia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202847","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/95"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=202847"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202847\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=202847"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=202847"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=202847"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=202847"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}