{"id":205350,"date":"2015-12-02T12:47:47","date_gmt":"2015-12-02T14:47:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=205350"},"modified":"2016-06-01T12:02:41","modified_gmt":"2016-06-01T15:02:41","slug":"una-larga-maduracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-larga-maduracion\/","title":{"rendered":"Una larga maduraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-205369\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07601.jpg\" alt=\"Cerebro_EDU_0760\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07601.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07601-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07601-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Eran las 10:20 del domingo 17 de mayo cuando Pedro, un adolescente delgado y un tanto t\u00edmido, entr\u00f3 en un aparato de resonancia magn\u00e9tica en el Instituto de Radiolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Acababa de responder a una larga secuencia de preguntas sobre c\u00f3mo andaban sus emociones y su comportamiento en casa, en la escuela y con los amigos, y pasar\u00eda los 40 minutos siguientes acostado en el interior del aparato, que producir\u00eda casi 6 mil im\u00e1genes de su cerebro. Actualmente con 17 a\u00f1os, Pedro integra un grupo de 2.512 ni\u00f1os y adolescentes de S\u00e3o Paulo y Porto Alegre \u2013alrededor del 60% de ellos corre alto riesgo de desarrollar trastornos psiqui\u00e1tricos\u2013 que vienen siendo sometidos desde 2009 a un seguimiento a cargo de investigadores del Instituto Nacional de Psiquiatr\u00eda del Desarrollo para Ni\u00f1os y Adolescentes (INPD). Esos ni\u00f1os y ni\u00f1as participan en un estudio pionero en Am\u00e9rica Latina que apunta a identificar las alteraciones en la estructura y en el funcionamiento del cerebro que caracterizan su maduraci\u00f3n sana y las modificaciones que indican el riesgo de desarrollar trastornos psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n<p>Los resultados m\u00e1s importantes de esta investigaci\u00f3n empezaron a salir a luz en los \u00faltimos meses. Los datos psicol\u00f3gicos, bioqu\u00edmicos y de neuroim\u00e1genes recabados en 2009 y 2010, durante la primera fase del proyecto, sugieren que en la transici\u00f3n de la infancia a la adolescencia los sistemas cerebrales de los j\u00f3venes sanos pasan por transformaciones distintas a las que ocurren en aqu\u00e9llos m\u00e1s propensos a presentar problemas psiqui\u00e1tricos. M\u00e9dicos y otros profesionales del \u00e1rea de salud mental esperan que, una vez conocidas en detalles, las alteraciones indicadoras de una evoluci\u00f3n indeseable puedan utilizarse como marcadores de riesgo de trastornos mentales: se\u00f1ales que surgen antes de que el problema se manifieste. En caso de que se descubran marcadores eficientes, quiz\u00e1 sea posible intervenir precozmente, para proteger el cerebro e intentar evitar que la enfermedad se instale.<\/p>\n<p>\u201cAspiramos a alg\u00fan d\u00eda poder identificar precozmente a los individuos con riesgo elevado de padecer trastornos mentales\u201d, dice Euripedes Constantino Miguel, docente del Departamento de Psiquiatr\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y coordinador de la investigaci\u00f3n. \u201cDe contar con par\u00e1metros para ello, quiz\u00e1 se logre planificar acciones para poner al cerebro nuevamente en su trayectoria normal de desarrollo.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_205366\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-205366\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07291.jpg\" alt=\"Estudio por im\u00e1genes realizado en la USP\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07291.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07291-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07291-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Estudio por im\u00e1genes realizado en la USP<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cSer\u00eda una gran transformaci\u00f3n en el \u00e1rea de salud mental\u201d, afirma el psiquiatra Rodrigo Bressan, coordinador del Laboratorio Interdisciplinario de Neuroim\u00e1genes y Cognici\u00f3n (LiNC) de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), coordinador de investigaci\u00f3n del INPD y responsable de la parte de im\u00e1genes y biomarcadores del proyecto, en el cual toman parte investigadores de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y de la Universidad Federal del ABC (UFABC). \u201cActualmente no es posible prevenir el surgimiento de trastornos mentales.\u00a0 En la mayor\u00eda de los casos, la psiquiatr\u00eda entra en escena despu\u00e9s de que la enfermedad se ha establecido y los tratamientos se concentran en administrar medicamentos y psicoterapia para controlar los s\u00edntomas y reducir los perjuicios que la misma le ocasiona al individuo.\u201d<\/p>\n<p>Por detr\u00e1s de la b\u00fasqueda de marcadores de riesgo de encuentra el reconocimiento cada vez mayor de la naturaleza m\u00e9dica de los trastornos mentales. \u201cLas enfermedades psiqui\u00e1tricas no se entienden actualmente s\u00f3lo como trastornos de la mente o del comportamiento\u201d, explica Bressan. \u201cSon tambi\u00e9n enfermedades del cerebro, un \u00f3rgano complejo y de gran plasticidad, que sufre un gran influjo del ambiente, especialmente como consecuencia de las interacciones sociales\u201d, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p>La propuesta te\u00f3rica m\u00e1s aceptada por la medicina y por la psicolog\u00eda explica los trastornos mentales como el resultado de la interacci\u00f3n entre las condiciones sociales, econ\u00f3micas, psicol\u00f3gicas y culturales en que vive el individuo \u2013son los llamados factores ambientales\u2013 y su propensi\u00f3n a desarrollar el problema, determinada por sus caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas. La evoluci\u00f3n de los estudios por im\u00e1genes permiti\u00f3 observar el cerebro <em>in vivo<\/em> y asociar alteraciones sutiles en sus estructuras \u2013un volumen un poco aumentado o disminuido, o incluso un patr\u00f3n de activaci\u00f3n anormal de una red neuronal\u2013 a variaciones de comportamiento. Son alteraciones mucho m\u00e1s tenues que las verificadas en enfermedades neurodegenerativas tales como el Parkinson y el Alzheimer.<\/p>\n<div id=\"attachment_205365\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-205365\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07081.jpg\" alt=\"Participante en el estudio pasa por simulaci\u00f3n antes de someterse a una resonancia\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07081.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07081-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_EDU_07081-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Participante en el estudio pasa por simulaci\u00f3n antes de someterse a una resonancia<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>En una conferencia TED realizada en 2013 en California, Thomas Insel, director del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, utiliz\u00f3 la infraestructura de tr\u00e1nsito de una ciudad como met\u00e1fora de lo que sucede en el cerebro en el primero y en el segundo caso. Las enfermedades neurodegenerativas causan p\u00e9rdida de c\u00e9lulas y provocan grandes lesiones, que corresponder\u00edan a la inundaci\u00f3n de un \u00e1rea de la ciudad o incluso a la ca\u00edda de un viaducto. En tanto, los trastornos mentales podr\u00edan compararse con un desajuste en la red de sem\u00e1foros. Ambos problemas obstaculizan el tr\u00e1nsito, pero el primer tipo suele causar alteraciones permanentes, en tanto que el segundo puede reajustarse m\u00e1s f\u00e1cilmente, si se lo detecta precozmente.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, estudios epidemiol\u00f3gicos han empezado a dar cuenta de indicios de que los problemas de salud mental, aparte de ser cr\u00f3nicos, costosos y altamente incapacitantes, tambi\u00e9n comienzan temprano. En 2005, el soci\u00f3logo Ronald Kessler, experto en epidemiolog\u00eda de salud mental de la Universidad Harvard, en Estados Unidos, public\u00f3 un estudio en el que muestra que el 50% de los casos empieza antes de los 14 a\u00f1os de edad y el 75% hasta los 24 a\u00f1os. Sumadas, estas evidencias favorecen la idea de que los trastornos psiqui\u00e1tricos son producto de problemas del neurodesarrollo. Situaciones repetidas de malos tratos f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos y otros eventos estresantes vividos durante la infancia y la adolescencia interactuar\u00edan continuamente con genes que determinan la vulnerabilidad a problemas psiqui\u00e1tricos, generando alteraciones en el funcionamiento y en la estructura de las redes cerebrales. \u201cA partir de determinado punto, las alteraciones acumuladas se volver\u00edan suficientes para producir los s\u00edntomas del las enfermedades psiqui\u00e1tricas\u201d, explica Miguel.<\/p>\n<p>En el estudio con los ni\u00f1os y los adolescentes de S\u00e3o Paulo y de Porto Alegre, los investigadores est\u00e1n comparando las trayectorias de desarrollo cerebral tenidas como sanas (participantes sin s\u00edntomas psiqui\u00e1tricos) con las que consideran desviantes (individuos con algunas se\u00f1ales de trastornos mentales o hijos de padres con enfermedad psiqui\u00e1trica diagnosticada). Al confrontar estas trayectorias, esperan encontrar patrones de maduraci\u00f3n espec\u00edficos que indiquen qui\u00e9n en el futuro puede enfermarse. Simult\u00e1neamente, apuntan a detectar en cambios en los niveles de compuestos encontrados en la sangre y alteraciones emocionales y de comportamiento que tambi\u00e9n puedan estar asociadas al surgimiento de trastornos psiqui\u00e1tricos. A largo plazo, se espera obtener un conjunto de marcadores de riesgo confiables para el \u00e1rea de salud mental, algo semejante al que representan los niveles de presi\u00f3n arterial y las tasas sangu\u00edneas de colesterol para las enfermedades card\u00edacas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/046-053_Psi-Cerebro_232-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-205359\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/046-053_Psi-Cerebro_232-01-1024x589.jpg\" alt=\"046-053_Psi Cerebro_232-01\" width=\"290\" height=\"167\" \/><\/a>\u00a0\u201cLa enfermedad card\u00edaca no empieza con la obstrucci\u00f3n arterial y el infarto, sino mucho antes\u201d, recuerda Bressan. \u201cLo propio sucede con las enfermedades psiqui\u00e1tricas\u201d. Por esta raz\u00f3n, psiquiatras y neurocient\u00edficos intentan descubrir algo que represente para los trastornos mentales lo mismo que el colesterol elevado significa para las enfermedades del coraz\u00f3n. Las redes neurales relacionadas con los s\u00edntomas psiqui\u00e1tricos se organizan y se reorganizan m\u00e1s intensamente durante la infancia y la adolescencia y despu\u00e9s se consolidan, lo que hace mucho m\u00e1s dif\u00edcil alterarlas, aun con medicaciones o terapias. \u201cEl objetivo con la detecci\u00f3n precoz e incluso antes de caracteriz\u00e1rselas como enfermedad es aumentar la eficiencia de los tratamientos, que es limitada\u201d, dice el psiquiatra Luis Augusto Rohde, docente de la UFRGS y vicecoordinador del proyecto. \u201cActualmente, las medicaciones funcionan en tan s\u00f3lo el 60% de los casos\u201d, comenta.<\/p>\n<p>Ya existen factores de riesgo mapeados para algunos trastornos mentales. Estudios internacionales con seguimiento de los participantes desde la infancia hasta la edad adulta mostraron que los abusos f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos sufridos durante los primeros a\u00f1os de vida y el uso de drogas en la adolescencia, por ejemplo, aparecen asociados a problemas psiqui\u00e1tricos posteriormente. Al conocer en qu\u00e9 punto el desarrollo del cerebro empieza el camino t\u00edpico, quiz\u00e1 sea posible tentar intervenir \u2013alterando h\u00e1bitos y otros factores ambientales\u2013 para que reanude la trayectoria normal. \u201cSabemos poco a\u00fan acerca de c\u00f3mo transcurre el desarrollo de las estructuras cerebrales\u201d, dice Bressan.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/046-053_Psi-Cerebro_232-02-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-218500\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-218500 size-medium\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/046-053_Psi-Cerebro_232-02-1-300x154.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"154\" \/><\/a>\u201cEstamos empezando a aprender qu\u00e9 es lo que moldea el desarrollo del cerebro con las grandes cohortes [estudios de seguimiento de la salud de una poblaci\u00f3n durante largos per\u00edodos]\u201d, comenta el neurocient\u00edfico Tom\u00e1\u0161 Paus, de la Universidad de Toronto, Canad\u00e1, quien hace 15 a\u00f1os empez\u00f3 uno de los primeros estudios de cohortes en salud mental del mundo. \u201c\u00c9se y otros grandes estudios longitudinales de cohortes proporcionan una oportunidad \u00fanica de examinar la organizaci\u00f3n y el desarrollo del cerebro\u201d, dice Julia Zehr, de la Divisi\u00f3n de Trayectorias del Desarrollo de Enfermedades Psiqui\u00e1tricas del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos. \u201cTodav\u00eda no se conoce mucho sobre el desarrollo cerebral, particularmente sobre los circuitos neurales en desarrollo, y sobre c\u00f3mo influyen las regiones unas sobre otras de manera tal de moldear sus funciones\u201d, explica.<\/p>\n<p>Durante la primera fase del proyecto brasile\u00f1o, los investigadores sometieron a 770 de los 2.512 participantes a ex\u00e1menes de resonancia magn\u00e9tica para evaluar la estructura f\u00edsica del cerebro y mapearon el funcionamiento de algunas redes cerebrales. Con esos datos en manos, el estad\u00edstico y neurocient\u00edfico Jo\u00e3o Ricardo Sato, del Centro de Matem\u00e1tica, Computaci\u00f3n y Cognici\u00f3n de la UFABC, empez\u00f3 a mapear de qu\u00e9 manera el cerebro sano pasa por cambios a lo largo de la infancia y la adolescencia, concentr\u00e1ndose en la evoluci\u00f3n de dos redes cerebrales: la red en modo est\u00e1ndar y la de control cognitivo.<\/p>\n<p><strong>Opuestas y complementarias<br \/>\n<\/strong>M\u00e1s activa cuando se est\u00e1 en reposo, con la mente vagando, la red en modo est\u00e1ndar est\u00e1 asociada con la capacidad de una persona de volcarse a su mundo interior y reflexionar sobre s\u00ed misma (introspecci\u00f3n) y a la capacidad de recordar eventos importantes de la propia vida (memoria autobiogr\u00e1fica), tales como d\u00f3nde estaba cuando dio su primer beso. En tanto, la red de control cognitivo est\u00e1 integrada por \u00e1reas cerebrales accionadas cuando es necesario enfocar la atenci\u00f3n en el mundo externo. Por ejemplo, hacer una prueba o realizar un c\u00e1lculo, o contener e inhibir un comportamiento inadecuado como arrojarle un bollo de papel al profesor que est\u00e1 de espaldas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/046-053_Psi-Cerebro_232-03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-205361\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/046-053_Psi-Cerebro_232-03-300x151.jpg\" alt=\"046-053_Psi Cerebro_232-03\" width=\"290\" height=\"146\" \/><\/a>\u00c9sas dos redes funcionan en oposici\u00f3n: cuando una se encuentra m\u00e1s activa, la otra permanece menos activa, y viceversa. Sato emple\u00f3 herramientas de un \u00e1rea de la matem\u00e1tica llamada teor\u00eda de grafos para evaluar de qu\u00e9 modo las caracter\u00edsticas de esas dos redes cambian con la edad. En este abordaje se trabajan las regiones cerebrales como si fuesen los puntos o nodos de una red, y la simultaneidad de activaci\u00f3n (conectividad funcional) de dos regiones como caminos que unen ambos puntos. Esta estrategia implica una ventaja con relaci\u00f3n a los m\u00e9todos de an\u00e1lisis de datos normalmente utilizados en los estudios del \u00e1rea de salud. Y permite tener una visi\u00f3n global de la organizaci\u00f3n de las redes de conectividad del cerebro.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de im\u00e1genes del cerebro de 447 ni\u00f1os sin se\u00f1ales de trastorno psiqui\u00e1trico con edades entre 7 y 15 a\u00f1os revel\u00f3 que, en general, la conexi\u00f3n entre los puntos de esas redes se vuelve m\u00e1s robusta con la edad. Esto significa que la comunicaci\u00f3n entre las \u00e1reas cerebrales se vuelve m\u00e1s intensa y sincronizada. \u201cEstudios anteriores en los que se evaluaban variaciones en el volumen de las estructuras cerebrales ya indicaban que esto iba a suceder\u201d, comentan Bressan. \u201cAhora captamos esas alteraciones ocurriendo en el cerebro en funcionamiento\u201d, dice.<\/p>\n<p>La jerarqu\u00eda interna de esas redes tambi\u00e9n cambia entre el fin de la infancia y el comienzo de la adolescencia. Algunas \u00e1reas cobran relevancia, mientras que otras la pierden. Sato observ\u00f3, por ejemplo, que la corteza prefrontal medial \u2013el \u00e1rea cerebral asociada a la capacidad de pensamiento abstracto, la planificaci\u00f3n y el control\u2013 exhib\u00eda un papel m\u00e1s destacado en los participantes de mayor edad. Lo propio sucede con dos \u00e1reas del giro del c\u00edngulo, un pliegue m\u00e1s interno de la corteza cerebral ligado al control de las emociones y de la atenci\u00f3n, a la capacidad de establecer lazos sociales y a la de prever y evitar situaciones desagradables. Con la edad, la regi\u00f3n anterior y la regi\u00f3n posterior del c\u00edngulo pasan a mediar la conexi\u00f3n entre muchas \u00e1reas de las dos redes, comport\u00e1ndose como un entroncamiento de v\u00edas de tr\u00e1nsito con mucho movimiento.<\/p>\n<div id=\"attachment_205371\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_Default_Mode_Network_Connectivity.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-205371\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Cerebro_Default_Mode_Network_Connectivity-379x1024.jpg\" alt=\"Vista lateral, frontal e inferior: Red altamente integrada: \u00e1reas cerebrales que forman la red en modo est\u00e1ndar (amarillo) y las fibras que las conectan \" width=\"290\" height=\"783\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Andreas Horn\/ Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano\/ Wikipedia<\/span><\/a> Vista lateral, frontal e inferior: Red altamente integrada: \u00e1reas cerebrales que forman la red en modo est\u00e1ndar (<em>amarillo<\/em>) y las fibras que las conectan<span class=\"media-credits\">Andreas Horn\/ Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano\/ Wikipedia<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las alteraciones en el est\u00e1ndar de actividad de esas redes est\u00e1n en acuerdo con lo que se conoce del desarrollo emocional y cognitivo humano. De la infancia a la adolescencia, caracter\u00edsticas anat\u00f3micas sutiles de algunas \u00e1reas cambian, as\u00ed como la manera en que se comunican entre s\u00ed. Estas transformaciones van acompa\u00f1adas del desarrollo de distintas habilidades. Durante los primeros a\u00f1os de vida, el ni\u00f1o desarrolla la capacidad motora y llega a los 5 \u00f3 6 a\u00f1os en condiciones de empezar a ser alfabetizado. A los 9 ha sofisticado su capacidad de comunicarse verbalmente y empieza a desarrollar a capacidad de hacer abstracciones matem\u00e1ticas m\u00e1s complejas. De all\u00ed hasta la edad adulta controla cada vez mejor los impulsos y las emociones. \u201cEl ni\u00f1o es mucho m\u00e1s impulsivo: predomina en \u00e9l la activaci\u00f3n de \u00e1reas subcorticales [m\u00e1s profundas y evolutivamente primitivas] del cerebro que en el adolescente\u201d, explica la bi\u00f3loga Andrea Jackowski, experta en neuroim\u00e1genes del LiNC y una de las principales participantes en el estudio.<\/p>\n<p>Para contar con una visi\u00f3n general de los cambios en el cerebro, Sato compar\u00f3 al mismo tiempo de qu\u00e9 manera evolucionaba el patr\u00f3n de actividad de 325 regiones cerebrales ya mapeadas por anatomistas. De manera simplificada, lo que cambia entre el ni\u00f1o y el adolescente es que el giro angular \u2013el \u00e1rea de la corteza implicada en tareas importantes, tales como el procesamiento del lenguaje y de los n\u00fameros, el mantenimiento de la atenci\u00f3n y la capacidad de rescatar memorias\u2013 cobra importancia en los adolescentes. Simult\u00e1neamente, algunas estructuras ubicadas en una regi\u00f3n m\u00e1s interna y evolutivamente primitiva \u2013los n\u00facleos de la base, que integran informaciones emocionales y motoras \u2013 pierden relevancia.<\/p>\n<p>Un hallazgo entusiasm\u00f3 a los investigadores debido a sus posibles aplicaciones cl\u00ednicas. Luego de conocer de qu\u00e9 manera madura la red en modo est\u00e1ndar en los participantes sanos, Sato y los otros investigadores decidieron analizar la evoluci\u00f3n de dicha red en el cerebro de ni\u00f1os y adolescentes con s\u00edntomas de problemas psiqui\u00e1tricos. Estudios anteriores ya asociaban alteraciones en el funcionamiento de la misma con la depresi\u00f3n y la ansiedad, signadas por s\u00edntomas m\u00e1s vinculados con la introspecci\u00f3n, tales como la tendencia excesiva a escarbar en problemas.<\/p>\n<p>Si alteraciones en ese funcionamiento estaban asociadas con alteraciones en el comportamiento y trastornos psiqui\u00e1tricos, \u00bflos s\u00edntomas que exhib\u00edan algunos ni\u00f1os no ser\u00edan se\u00f1al de problemas de maduraci\u00f3n de la red? Para dar respuesta a este interrogante era necesario ver de qu\u00e9 modo se modificaba la red con la edad e identificar qu\u00e9 alteraciones hu\u00edan de lo esperado. Esto resulta complicado, pues las variaciones en la actividad cerebral son grandes en personas sanas y pueden volverse imprevisibles en quienes padecen trastornos psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n<p>Sato, quien se gradu\u00f3 en estad\u00edstica y lleg\u00f3 a trabajar en el mercado financiero antes de interesarse en neurociencia, durante su doctorado, decidi\u00f3 abordar el problema desde una \u00f3ptica computacional: mediante el aprendizaje de m\u00e1quina, que se utiliza para desarrollar herramientas capaces de aprender a reconocer patrones autom\u00e1ticamente, luego de expuestos a algunos ejemplos, al modo de los filtros de mensajes indeseables de <em>e-mail<\/em>.<\/p>\n<p>El investigador cre\u00f3 un programa inform\u00e1tico destinado a reconocer el patr\u00f3n de actividad espont\u00e1nea de la red en modo est\u00e1ndar de ni\u00f1os de distintas edades. Luego lo utiliz\u00f3 para evaluar retrasos en la maduraci\u00f3n de la red cerebral en 622 ni\u00f1os y adolescentes que hab\u00edan pasado por resonancia magn\u00e9tica funcional. La combinaci\u00f3n de las herramientas de teor\u00eda de grafos y aprendizaje de m\u00e1quina le permiti\u00f3 crear un \u00edndice de maduraci\u00f3n cerebral, descrito en un art\u00edculo aceptado para su publicaci\u00f3n en <em>Journal of Child and Psychology and Psychiatry<\/em>. Dicho \u00edndice tiene en cuenta el hecho, observado antes por el grupo brasile\u00f1o y en muestras menores por investigadores extranjeros, de que las redes cerebrales cambian con la edad. Al confrontar el \u00edndice de maduraci\u00f3n obtenido mediante el empleo del programa con la informaci\u00f3n sobre s\u00edntomas identificados mediante la aplicaci\u00f3n de cuestionarios respondidos por los padres de los participantes, Sato verific\u00f3 que los ni\u00f1os y los adolescentes con m\u00e1s se\u00f1ales de problemas psiqui\u00e1tricos exhib\u00edan una red m\u00e1s inmadura.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s inmadura? El investigador a\u00fan no ha hecho los c\u00e1lculos, pero estima que el retraso de la maduraci\u00f3n se ubica entre los dos y tres a\u00f1os. Esto puede significar que la red en modo est\u00e1ndar de un ni\u00f1o de 10 a\u00f1os de edad y s\u00edntomas psiqui\u00e1tricos graves podr\u00eda tener la misma madurez que la de un ni\u00f1o sano de 7 u 8 a\u00f1os. Los ni\u00f1os y los adolescentes con la red en modo est\u00e1ndar menos desarrollada, en general exhib\u00edan s\u00edntomas clasificados como internalizantes, frecuentes en la depresi\u00f3n y en la ansiedad. \u201cLas pruebas tradicionalmente utilizadas para analizar informaci\u00f3n de las im\u00e1genes de resonancia no habr\u00edan permitido extraer este tipo de informaci\u00f3n\u201d, dice Euripedes Miguel. \u201cEsto s\u00f3lo fue posible mediante la asociaci\u00f3n de esas estrategias estad\u00edsticas m\u00e1s avanzadas.\u201d<\/p>\n<p>Este hallazgo no es importante \u00fanicamente porque hace posible medir la maduraci\u00f3n de esa red, cuya funci\u00f3n a\u00fan no se conoce bien. Es relevante tambi\u00e9n debido al potencial que representa para la psiquiatr\u00eda. En caso de que se muestre efectivo durante las pr\u00f3ximas etapas del proyecto y en otros estudios, el \u00edndice podr\u00e1 convertirse en una forma de medir el riesgo de problemas psiqui\u00e1tricos. \u201cUn marcador de riesgo de este tipo permitir\u00eda que los ex\u00e1menes por im\u00e1genes adquiriesen una nueva funci\u00f3n en la psiquiatr\u00eda\u201d, comenta el m\u00e9dico Giovanni Salum, de la UFRGS, quien coordin\u00f3 la recolecci\u00f3n de datos en Porto Alegre. \u201cHoy en d\u00eda se los utiliza solamente para eliminar hip\u00f3tesis de problemas tales como tumores y lesiones.\u201d<\/p>\n<p>\u201cEste indicador apunta al desarrollo de un marcador de riesgo; pero, para ser tenido como un marcador, deber\u00eda tener un poder predictivo muy alto\u201d, pondera Sato.<\/p>\n<p>Para Miguel, la salida no ser\u00eda contar con un s\u00f3lo marcador. \u201cProbablemente necesitaremos un conjunto de ellos: de im\u00e1genes, bioqu\u00edmicos y de comportamiento\u201d, dice. Por esta raz\u00f3n, adem\u00e1s de la asociaci\u00f3n entre los datos de im\u00e1genes y los s\u00edntomas, los investigadores tambi\u00e9n buscan una conexi\u00f3n entre los s\u00edntomas cl\u00ednicos psiqui\u00e1tricos y la alteraci\u00f3n en los niveles de compuestos detectada en sangre.<\/p>\n<p>En la Unifesp, la psiquiatra Elisa Brietzke y su equipo analizaron durante los \u00faltimos a\u00f1os muestras de sangre de 600 ni\u00f1os que participaron en los ex\u00e1menes de neuroim\u00e1genes durante la primera etapa de la investigaci\u00f3n. Buscaban compuestos que pudiesen indicar alteraciones cerebrales asociadas con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades psiqui\u00e1tricas y que, al mismo tiempo, funcionasen como marcadores bioqu\u00edmicos de riesgo. Por ahora han hallado dos posibles: la eotaxina, un comunicador qu\u00edmico asociado con la inflamaci\u00f3n, y el receptor 2 del factor de necrosis tumoral o TNFR2, una mol\u00e9cula que parece evitar la muerte de c\u00e9lulas cerebrales.<\/p>\n<p>Los datos presentados en el encuentro anual de la Sociedad de Psiquiatr\u00eda Biol\u00f3gica, realizado en mayo en Canad\u00e1, muestran que, simult\u00e1neamente, los niveles de eotaxina se encontraban m\u00e1s elevados y los de TNFR2 m\u00e1s bajos en la sangre de ni\u00f1os y \u00a0adolescentes con m\u00e1s s\u00edntomas de problemas psiqui\u00e1tricos. Seg\u00fan Brietzke, con esta combinaci\u00f3n se pudo detectar con un buen nivel de precisi\u00f3n a los que eran hijos de mujeres que hab\u00edan consumido alcohol durante la gestaci\u00f3n, un agente agresor del sistema nervioso del feto. Ni\u00f1os y adolescentes hijos de padres con trastornos del humor (depresi\u00f3n o trastorno bipolar) ten\u00edan niveles m\u00e1s elevados de eotaxina en la sangre, en tanto que aqu\u00e9llos cuyos padres padec\u00edan trastornos de ansiedad (fobias, p\u00e1nico o ansiedad) presentaban tasas m\u00e1s bajas del neuroprotector TNFR2.<\/p>\n<p>En simult\u00e1neo al trabajo de Sato y Brietzke, los investigadores del \u00e1rea cl\u00ednica investigan formas de utilizar la informaci\u00f3n recabada mediante la aplicaci\u00f3n de cuestionarios de salud mental en busca de comportamientos que sirvan como indicadores precoces del desv\u00edo de trayectoria del desarrollo cerebral. Un ejemplo de esto es el trabajo del psiquiatra Pedro Pan, investigador del LiNC, quien estudia el trastorno bipolar, signado por episodios alternados de depresi\u00f3n y de man\u00eda, una enfermedad de dif\u00edcil diagn\u00f3stico en ni\u00f1os y adolescentes. Pan separ\u00f3 los 26 s\u00edntomas que exhib\u00edan 479 ni\u00f1os y adolescentes con se\u00f1ales de man\u00eda en dos grandes grupos: el de exuberantes, que incluye a los individuos excesivamente entusiastas, que hablan muy r\u00e1pido y se muestran plenos de energ\u00eda, por ejemplo; y el de escaso control, integrado por personas con se\u00f1ales de exasperaci\u00f3n excesiva, dificultades para controlar los pensamientos y que no se preocupan con el peligro, entre otras. Al comparar ambos tipos de s\u00edntomas con los perjuicios que causaban en la vida de los ni\u00f1os, de acuerdo con el relato de los padres, se verific\u00f3 que los s\u00edntomas de escaso control permit\u00edan identificar los casos m\u00e1s graves, que probablemente requer\u00edan de tratamiento.<\/p>\n<p>Los investigadores esperan reforzar los hallazgos iniciales al analizar los datos de la segunda fase del proyecto, recolectados desde finales de 2013. A mediados de mayo, los casi 30 investigadores que integran las equipos de S\u00e3o Paulo y Porto Alegre hab\u00edan concluido la evaluaci\u00f3n neuropsicol\u00f3gica hecha a domicilio de casi dos mil participantes, alrededor del 80% del total atendido durante la primera fase. De los 770 chicos y chicas que realizaron los ex\u00e1menes de resonancia en 2009 y 2010, alrededor de 300 \u2013entre ellos Pedro\u2013 ya hab\u00edan repetido los estudios hasta mayo. Otros 300 deben hacerlo hasta finales de a\u00f1o. \u201cAl comparar los datos de la primera fase con los que est\u00e1n recab\u00e1ndose ahora\u201d, dice Jo\u00e3o Sato, \u201clograremos una mayor precisi\u00f3n\u201d. Al confrontar estas informaciones, se podr\u00e1 verificar si las personas en riesgo desarrollaron efectivamente trastornos psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1. <\/strong>Instituto Nacional de Psiquiatr\u00eda del Desarrollo: un nuevo abordaje para la psiquiatr\u00eda con enfoque en nuestros ni\u00f1os y su futuro (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/2248\/o-instituto-nacional-da-psiquiatria-do-desenvolvimento-uma-nova-abordagem-para-a-psiquiatria-tendo\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2008\/57896-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico \u2013 INCT; <strong>Investigador responsable<\/strong> Euripedes Constantino Miguel Filho (IPq-FM-USP); Inversi\u00f3n R$ 5.695.960,92 (FAPESP y CNPq).<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Cohorte de alto riesgo para trastornos psiqui\u00e1tricos en la infancia: seguimiento por neuroim\u00e1genes al cabo de tres a\u00f1os (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/87352\/coorte-de-alto-risco-para-transtornos-psiquiatricos-na-infancia-seguimento-de-neuroimagem-apos-3-an\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2013\/08531-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Andrea Parolin Jackowski (Unifesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 316.708,90 (FAPESP).<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Aprendizaje de m\u00e1quina en neuroim\u00e1genes: desarrollo de m\u00e9todos y aplicaciones cl\u00ednicas en trastornos psiqui\u00e1tricos (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/82990\/aprendizado-de-maquina-em-neuroimagem-desenvolvimento-de-metodos-e-aplicacoes-clinicas-em-transtorn\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2013\/10498-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jo\u00e3o Ricardo Sato (UFABC); <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 110.925,07 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nSALUM, G. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/mpr.1459\/abstract;jsessionid=37CF68F9E83F2B0A4C276E9C8A41A584.f03t04\" target=\"_blank\">High risk cohort study for psychiatric disorders in childhood: rationale, design, methods and preliminary results<\/a>.\u00a0<strong>International Journal of Methods in Psychiatric Research<\/strong>. dic. 2014.<br \/>\nSATO, J. R., <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0022395614002015\" target=\"_blank\">Age effects on the default mode and control networks in typically developing children<\/a>. <strong>Journal of Psychiatric Research<\/strong>. nov. 2014.<br \/>\nSATO, J. R., <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1053811914008052\" target=\"_blank\">Decreased centrality of subcortical regions during the transition to adolescence: a functional connectivity study<\/a>. <strong>Neuroimage<\/strong>. ene. 2015.<br \/>\nSATO, J. R., <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/26111611\" target=\"_blank\">Default mode network maturation and psychopathology in children and adolescents<\/a>. <strong>Journal of Child Psychology and Psychiatry<\/strong>. may. 2015.<br \/>\nPAN, P. M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0890856714001841\" target=\"_blank\">Manic symptoms in youth: dimensions, latent classes, and asociations with parental psychopathology<\/a>. <strong>Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry<\/strong>. 22 mar. 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Im\u00e1genes de RMf revelan los patrones de desarrollo de las redes cerebrales","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[319,327],"coauthors":[105],"class_list":["post-205350","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-neurociencia-es","tag-psiquiatria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/205350","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=205350"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/205350\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=205350"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=205350"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=205350"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=205350"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}