{"id":205416,"date":"2015-12-02T14:20:47","date_gmt":"2015-12-02T16:20:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=205416"},"modified":"2015-12-02T14:20:48","modified_gmt":"2015-12-02T16:20:48","slug":"con-los-pies-sobre-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/con-los-pies-sobre-la-historia\/","title":{"rendered":"Con los pies sobre la historia"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_205429\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-205429\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Morro-Seco_EDU_1000.jpg\" alt=\"Una tradici\u00f3n que renace: la cosecha comunitaria de arroz. En la imagen, Leide Miranda Jorge\" width=\"290\" height=\"434\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Morro-Seco_EDU_1000.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Morro-Seco_EDU_1000-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Morro-Seco_EDU_1000-250x374.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Una tradici\u00f3n que renace: la cosecha comunitaria de arroz. En la imagen, Leide Miranda Jorge<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>&#8220;Ac\u00e1 hacemos dos cosas importantes. Salimos del yo para trabajar por el nosotros, y salimos de lo m\u00edo para trabajar por lo nuestro\u201d, sintetiz\u00f3 Benedito Alves da Silva, m\u00e1s conocido por don Dit\u00e3o, sentado sobre una mesa de madera baja y gruesa al frente del altar de la iglesia Nossa Senhora do Ros\u00e1rio dos Homens Pretos, en el coraz\u00f3n del barrio rural de Ivaporunduva, municipio de Eldorado, en medio de la mayor \u00e1rea continua de Bosque Atl\u00e1ntico de Brasil, en el sudoeste paulista. Su voz calma se propagaba por la iglesia de paredes pintadas de blanco, con puertas anchas de madera verde y vigas de madera reforzadas con placas de acero, construida por los esclavos e inaugurada en 1791. Adelante, al comenzar la tarde del d\u00eda 11 de mayo de 2015, se encontraba un grupo de preadolescentes de una escuela de Uberaba, Minas Gerais, rodeados por profesores y preceptores de camiseta anaranjada. \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo m\u00edo? La casa, la ropa\u201d, prosigui\u00f3 el hombre alto de 60 a\u00f1os, canoso, de piel negra lisa como si tuviese 30 a\u00f1os menos. \u201c\u00bfY qu\u00e9 es lo nuestro? La tierra\u201d. Don Dit\u00e3o divide su tiempo entre el cuidado de su plantaci\u00f3n de bananas y hortalizas y el hablar de su pueblo y responder a las preguntas de los grupos escolares que llegan casi todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfUsted viene a ser como un alcalde ac\u00e1?\u201d, le pregunt\u00f3 uno de los chicos, fascinado ante las historias de sufrimiento, sacrificio y resistencia, seguidas por investigadores de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y de la Universidad de Campinas (Unicamp) desde 2003. Don Dit\u00e3o, ahora con una amplia sonrisa, explic\u00f3 que \u00e9l era solamente uno de los l\u00edderes de la comunidad, pero que ya hab\u00eda sido presidente de la asociaci\u00f3n de vecinos, y que administra la hoster\u00eda donde se hab\u00edan hospedado los visitantes para pasar aquel d\u00eda y el siguiente. Tras media hora de charla, todos salieron, caminaron un rato y se detuvieron delante de una casa hecha de bajareque. Don Dit\u00e3o explic\u00f3 c\u00f3mo se la constru\u00eda \u2013con madera y lianas para la estructura, barro para las paredes y paja para el techo\u2013 y luego los chicos se divirtieron amasando el barro con los pies para cubrir una de las paredes.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/074-081__Quilombolas_232.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-205433\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/074-081__Quilombolas_232-300x246.jpg\" alt=\"074-081__Quilombolas_232\" width=\"290\" height=\"238\" \/><\/a>Al lado de la casa de bajareque, hoy en d\u00eda poco usada, hay otra de mamposter\u00eda, con tres antenas parab\u00f3licas de televisi\u00f3n satelital. Las se\u00f1ales de modernidad y confort son recientes. Hace s\u00f3lo 10 a\u00f1os, los habitantes de Ivaporunduva, luego de constantes reivindicaciones, recibieron la luz el\u00e9ctrica, se instal\u00f3 la primera escuela \u2013antes los ni\u00f1os deb\u00edan levantarse a las tres de la ma\u00f1ana para ir en canoa a estudiar a la ciudad\u2012, acceso a internet y un puente de hormig\u00f3n sobre el r\u00edo Ribeira de Iguape. A otros barrios se sigue llegando en barco o en balsa, y a uno de ellos se accede \u00fanicamente a trav\u00e9s de un sendero en el monte y con tres horas de caminata.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s ha cambiado, que a\u00fan genera conflictos y es lo que define las relaciones sociales y el modo de vivir en las 66 comunidades autodenominadas descendientes de palenques, o de <em>quilombolas<\/em>, en Vale do Ribeira, es la forma de apropiaci\u00f3n y uso del territorio. Los <em>quilombolas<\/em> eran esclavos o exesclavos negros refugiados en locales llamados palenques o <em>quilombos<\/em> durante y despu\u00e9s del per\u00edodo de la esclavitud en Brasil, abolida oficialmente en 1888. \u201cEn 200 a\u00f1os, pasamos de la completa ausencia de Estado sobre el territorio a un cuadro complejo, con la participaci\u00f3n de muchos actores p\u00fablicos y privados, con leyes cada vez m\u00e1s restrictivas en cuanto al uso de la tierra\u201d, sostiene C\u00e9lia Futemma, bi\u00f3loga con posgrado en Antropolog\u00eda e investigadora de la Unicamp, quien visit\u00f3 los barrios de palenques de Vale do Ribeira por primera vez en 2008. Con su trabajo, Futemma ampli\u00f3 los estudios iniciados cinco a\u00f1os antes en la zona por el antrop\u00f3logo Rui Murrieta y por la ec\u00f3loga Cristina Adams, quienes entonces desarrollaban proyectos de posdoctorado en el \u00e1rea de Antropolog\u00eda Ecol\u00f3gica, una de las vertientes de trabajo del grupo coordinado por Walter Neves en el Instituto de Biociencias (IB) de la USP.<\/p>\n<div id=\"attachment_205417\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-205417\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0182.jpg\" alt=\"Chontaduro al pie del cerro, pegado al monte: un cultivo comercial, con incentivo del gobierno, que compite con los campos de ma\u00edz y ca\u00f1a de az\u00facar cerca de las viviendas\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0182.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0182-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0182-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Chontaduro al pie del cerro, pegado al monte: un cultivo comercial, con incentivo del gobierno, que compite con los campos de ma\u00edz y ca\u00f1a de az\u00facar cerca de las viviendas<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Cultivos de bajo impacto<\/strong><br \/>\nLos estudios m\u00e1s recientes de ese grupo reforzaron la hip\u00f3tesis de que el m\u00e9todo de plant\u00edo adoptado por los descendientes de cimarrones \u2012a primera vista aparentemente agresivo, pues implica la tala y la quema de \u00e1reas de vegetaci\u00f3n nativa\u2013 tiene bajo impacto sobre el monte y sobre los animales que lo ocupan, tal como los propios agricultores dec\u00edan desde hace tiempo. \u201c\u00bfEl fuego destruye?\u201d, indag\u00f3 el bi\u00f3logo Alexandre Ribeiro Filho durante la ma\u00f1ana del d\u00eda 1\u00ba de abril en el Instituto de Energ\u00eda y Ambiente (IEE) de la USP, al presentar los resultados de su investigaci\u00f3n doctoral, en un debate organizado por Cristina Adams sobre las formas de uso del territorio de los antiguos palenques. \u201cNo siempre\u201d, respondi\u00f3. Mediante sensores enterrados en el piso, Ribeiro Filho verific\u00f3 que el fuego empleado para abrir una \u00e1rea de cultivo hace que la temperatura del suelo suba en promedio 10 grados Celsius. Sus an\u00e1lisis indicaron que las llamas, pese al espect\u00e1culo impresionante, en general queman fundamentalmente las hojas y las ramas finas, de modo tal que el 85% de la vegetaci\u00f3n resiste y los nutrientes permanecen en el suelo. \u201cEn general el fuego no altera la cantidad de materia org\u00e1nica\u201d, concluy\u00f3.<\/p>\n<p>Los campos abiertos para cultivar, antes criticados porque supuestamente perjudicaban la biodiversidad de la selva, pueden incluso servir de fuente de alimento para animales que en all\u00ed viven, de acuerdo con la investigaci\u00f3n doctoral del bi\u00f3logo Herbert Medeiros Prado, dirigido por Murrieta y concluido en 2012 en el IB-USP. En 60 \u00e1reas, empleando c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas nocturnas, Medeiros Prado detect\u00f3 tapires, ocelotes, pecar\u00edes (cerdos salvajes), osos meleros, pacas, corzuelas coloradas, zorros cangrejeros, zarig\u00fceyas y un animal raro, el humayro blanco, un mam\u00edfero de cuerpo alargado, piernas cortas y cola peluda y larga. Los animales eran vistos tanto en los montes en regeneraci\u00f3n o secundarios, utilizados para el plant\u00edo, como en las selvas preservadas.<\/p>\n<div id=\"attachment_205431\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-205431\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Pedro-Cubas_EDU_0486.jpg\" alt=\"El cotidiano en los palenques: Isabel da Costa Moraes hace harina de mandioca\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Pedro-Cubas_EDU_0486.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Pedro-Cubas_EDU_0486-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Pedro-Cubas_EDU_0486-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>El cotidiano en los palenques: Isabel da Costa Moraes hace harina de mandioca<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cA los monos, por ejemplo, les gusta el ma\u00edz\u201d, sostuvo la gestora ambiental Daniela Ianovali durante sus estudios de campo para su investigaci\u00f3n de maestr\u00eda, realizada bajo la direcci\u00f3n de Cristina Adams y presentada a finales de mayo en la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la USP. El bajo impacto de las plantaciones sobre la selva, sugerido por los nuevos argumentos, sumado a las crecientes limitaciones legales para el uso del fuego, ayuda a entender por qu\u00e9 la cobertura forestal representaba entre el 81,3% y el 94,3% del actual territorio de cuatro barrios remanentes de palenques examinados por los investigadores.<\/p>\n<p>De todos modos, los investigadores sostienen que el m\u00e9todo tradicional de cultivo agr\u00edcola adoptado por los descendientes de cimarrones podr\u00eda perfeccionarse. \u201cSi cambia el formato de las rozas de cuadrangulares por rectangulares, la recuperaci\u00f3n del bosque ser\u00e1 m\u00e1s r\u00e1pida\u201d, les dijo Eduardo Gomes, investigador del Instituto de Bot\u00e1nica, a los colegas investigadores reunidos en la USP. Luego de comparar la regeneraci\u00f3n de bosques en 10 \u00e1reas de reposo \u2013el per\u00edodo en que la tierra queda sin sembrados para recuperarse tras el cultivo\u2013 con edades variando entre 2 y 60 a\u00f1os y de formato cuadrado o rectangular, arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que el monte se rehace m\u00e1s r\u00e1pido en las \u00e1reas rectangulares. \u201cLa regeneraci\u00f3n del monte no empieza exactamente desde los bordes hacia el centro, sino a una distancia de entre 10 y 20 metros\u201d, dijo. \u201cTiene su sentido\u201d, coincidi\u00f3 Antonio Jorge, agricultor del barrio de Pedro Cubas, en Eldorado, al conocer la conclusi\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<div id=\"attachment_205418\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-205418\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0556.jpg\" alt=\"Monte preservado en el barrio de Pedro Cubas: entre la sierra y la carretera\" width=\"290\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0556.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0556-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0556-250x375.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Monte preservado en el barrio de Pedro Cubas: entre la sierra y la carretera<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Las carreteras y sus consecuencias<\/strong><br \/>\nA mediados del siglo XIX, cuando empezaron a ocuparla los cimarrones o libertos o\u00a0 abandonados por sus amos, la tierra era de quienes llegasen primero. Los primeros ocupantes explotaban oro y despu\u00e9s cultivaban arroz y criaban cerdos que vend\u00edan en las ciudades. A partir de la d\u00e9cada de 1950, sostuvo Futemma, las carreteras \u2013primeramente el tramo de la BR-116 entre S\u00e3o Paulo y Curitiba, y despu\u00e9s las ramificaciones\u2013 llevaron a otros interesados en tierras y en la explotaci\u00f3n de palmito. Presionados, algunos habitantes antiguos se mudaron fundamentalmente a Curitiba, S\u00e3o Paulo y la zona de Baixada Santista, en ocasiones enviados por sus padres.<\/p>\n<p>\u201cYo sal\u00ed en 1965, a los 13 a\u00f1os, con un grupo de muchachas, para trabajar afuera\u201d, coment\u00f3 Edvina Maria Tie Braz da Silva a los 70 a\u00f1os, en el balc\u00f3n de su casa, en el barrio de Pedro Cubas de Cima, durante una ma\u00f1ana de lluvia fina que anegaba el porche de entrada. \u201cMe fui llorando, a pie. Yo no quer\u00eda irme, pero hab\u00eda muchos hombres llegando para arrebatarnos nuestras tierras y las madres ten\u00edan miedo de lo que pudiera sucederles a sus hijas\u201d. Do\u00f1a Diva, como le dicen, trabaj\u00f3 como empleada dom\u00e9stica y en hospitales municipales de S\u00e3o Paulo. En 2000 se jubil\u00f3, regres\u00f3 y ayud\u00f3 a crear la asociaci\u00f3n vecinal de Pedro Cubas de Cima para intentar recuperar las tierras en manos de los hacendados que est\u00e1n en un territorio de seis mil hect\u00e1reas reconocido como \u00e1rea de palenque.<\/p>\n<p>Maria Sueli Berlanga \u2013o la hermana Sueli, dado que es monja de la Ordem das Pastorinhas\u2013 not\u00f3 aquello que denomina como invisibilidad de los moradores de los entonces llamados barrios negros al llegar a Eldorado en 1986, con el prop\u00f3sito de mediar los conflictos de tierras. La situaci\u00f3n empez\u00f3 a cambiar con la Constituci\u00f3n de 1988, que reconoci\u00f3 el derecho de las comunidades descendientes de cimarrones a la tierra que ocupaban, y la hermana Sueli ayud\u00f3 a los vecinos de los barrios negros en la dif\u00edcil tarea de asumir el pasado, signado por el sufrimiento y el rechazo. \u201cLa identidad cimarrona o <em>quilombola<\/em>, que sali\u00f3 a la luz de la mano de la Iglesia Cat\u00f3lica, ayud\u00f3 a garantizar la posesi\u00f3n de la tierra\u201d, asever\u00f3 Cristina Adams.<\/p>\n<div id=\"attachment_205419\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-205419\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0592.jpg\" alt=\"El cotidiano en los palenques: ; Ana Maria Gal\u00e1cio con su acolchado de retazos\" width=\"290\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0592.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0592-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0592-250x375.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>El cotidiano en los palenques: ; Ana Maria Gal\u00e1cio con su acolchado de retazos<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Con base en estudios hist\u00f3ricos y cartogr\u00e1ficos, los territorios de antiguos palenques empezaron a ser reconocidos a partir de 1997, como un primer paso para recibir el t\u00edtulo de propiedad legal de la tierra. En todo Brasil, alrededor de 2.400 comunidades descendientes de cimarrones han obtenido el reconocimiento de sus tierras, pero menos de 100 han recibido sus t\u00edtulos de propiedad. Ahora la propiedad de la tierra pertenece a la asociaci\u00f3n de vecinos de cada barrio en cuesti\u00f3n, para evitar que sea vendida y sus due\u00f1os deban migrar a las ciudades, como era antes. Seg\u00fan la Fundaci\u00f3n Instituto de Tierras del Estado de S\u00e3o Paulo (Itesp), que apoya a los agricultores en la regularizaci\u00f3n de las propiedades y en la mejora de los cultivos, el barrio remanente de palenque de Ivaporonduva, actualmente con 94 familias, es el \u00fanico de la zona Vale do Ribeira con todo su territorio oficialmente registrado en nombre de la asociaci\u00f3n de vecinos. En general los territorios <em>quilombolas<\/em> incluyen \u00e1reas ocupadas por peque\u00f1os o grandes propietarios particulares, en medio de sitios arqueol\u00f3gicos, cascadas, cavernas y \u00e1reas preservadas de Bosque Atl\u00e1ntico. Un territorio cercano a Eldorado, reconocido hace pocos a\u00f1os, alberga propiedades rurales particulares productoras de banana, una de las bases de la econom\u00eda de la regi\u00f3n. No todos los productores aceptan salir, aun ante propuestas de indemnizaci\u00f3n por parte de los organismos del gobierno, lo cual genera juicios que duran muchos a\u00f1os hasta su desenlace.<\/p>\n<p>\u201cLa historia no se ha resuelto completamente: los prejuicios y las disputas por las tierras siguen\u201d, dijo la hermana Sueli durante la tarde del d\u00eda 12 de mayo en su despacho. La religiosa es tambi\u00e9n abogada y defiende los derechos de los descendientes de cimarrones, en los \u00faltimos a\u00f1os en colaboraci\u00f3n con la Defensor\u00eda P\u00fablica del Estado y con su hom\u00f3loga federal. Sobre uno de sus armarios de metal, ella mantiene un retrato de Carlos da Silva, habitante del barrio de S\u00e3o Pedro asesinado por pistoleros en 1982. En 2011, Laurindo Gomes, l\u00edder de Praia Grande, municipio de Iporanga, desapareci\u00f3 misteriosamente.<\/p>\n<p>\u201cLa abundante legislaci\u00f3n agraria brasile\u00f1a no s\u00f3lo ha servido como garant\u00eda del proceso de reconocimiento, regularizaci\u00f3n y titulaci\u00f3n de tierras ocupadas por los descendientes de las comunidades de palenques, sino tambi\u00e9n como argumento jur\u00eddico para cuestionar la posesi\u00f3n de tierras ya tituladas, tal como es el caso de acciones judiciales populares que fueron presentadas y que se encuentran en curso en el estado de Par\u00e1\u201d, escribi\u00f3 Joaquim Shiraishi Neto, docente de la Universidad Federal de Amazonas, en un art\u00edculo de la revista <em>Cadernos UNDB<\/em>. \u201cA\u00fan hay mucha incertidumbre\u201d, dijo la hermana Sueli. Una de sus preocupaciones, que comparte con los l\u00edderes comunitarios, es una propuesta de enmienda constitucional que, de aprob\u00e1rsela, podr\u00eda permitir la cesi\u00f3n de tierras ocupadas por indios y descendientes de cimarrones para la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica por terceros. Don Dit\u00e3o coment\u00f3 que fue a Brasilia en 2011 y habl\u00f3 con varios senadores para evitar la p\u00e9rdida de derechos adquiridos. \u201cDebemos hacernos presentes e intervenir\u201d, dijo. \u201cSi nos mantenemos al margen es peor.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_205420\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-205420\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0640.jpg\" alt=\"El cotidiano en los palenques: Elvira da Silva Pedroso elabora artesan\u00edas con fibras de banano \" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0640.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0640-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_EDU_0640-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>El cotidiano en los palenques: Elvira da Silva Pedroso elabora artesan\u00edas con fibras de banano<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Cazar, nunca m\u00e1s<\/strong><br \/>\nLos descendientes de cimarrones tuvieron que hacer concesiones, cambiar h\u00e1bitos y aprender a convivir con reglas ambientales que proh\u00edben la caza y el uso del fuego, con el prop\u00f3sito de preservar la fauna y la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona. \u201cCuando yo era chico, iba mucho al monte a cazar y cortar tacuaras\u201d, relat\u00f3 don Dit\u00e3o. \u201cMe gusta la carne de paca, de venado, de armadillo, pero no podemos cazar m\u00e1s, ni tampoco necesitamos vivir de la carne de caza.\u201d<\/p>\n<p>Otra se\u00f1al de transformaci\u00f3n es la expansi\u00f3n del cultivo de chontaduro, una palmera de la cual se aprovecha el meollo de lo alto del tallo, como alternativa al palmito dulce, actualmente raro, tras d\u00e9cadas de intensa exploraci\u00f3n. Daniela Ianovali compar\u00f3 el cultivo comercial de chontaduro, inducido mediante financiaciones de organismos del gobierno, con el cultivo de subsistencia \u2013los sembrad\u00edos o rozas\u2013 de arroz, fr\u00edjol, ma\u00edz y mandioca. \u201cEl cultivo de chontaduro puede ser m\u00e1s eficiente y rentable que un sembrad\u00edo\u201d, concluy\u00f3. Seg\u00fan la investigadora, las rozas son relevantes debido a la autonom\u00eda en la producci\u00f3n de alimentos b\u00e1sicos y tambi\u00e9n a causa del valor simb\u00f3lico, por estar vinculadas a la tradici\u00f3n y a las fiestas.<\/p>\n<p>\u201cAlgunos no tienen m\u00e1s rozas\u201d, se lament\u00f3 Antonio Benedito Jorge, quien no desiste de su independencia. En Pedro Cubas, Jorge mantiene una plantaci\u00f3n de chontaduro, pero no pretende dejar de plantar banana, ca\u00f1a de az\u00facar, arroz, fr\u00edjol, ma\u00edz, mandioca y frutas. \u201cSi falta comida en el campo, tambi\u00e9n faltar\u00e1 en la ciudad\u201d, coment\u00f3 en el balc\u00f3n de su casa de mamposter\u00eda, concluida hace siete a\u00f1os, al lado de una de bajareque, que pretende rehacer a\u00fan durante este a\u00f1o. Seg\u00fan Antonio Jorge, los montes detr\u00e1s de su casa albergan bananos de varios tipos. Su hijo, Carlos Jorge, fue hasta all\u00ed y al ratito apareci\u00f3 con una de las variedades de bananas, llamada <em>costa<\/em> \u2013de m\u00e1s cuerpo, y m\u00e1s amarilla y dulce que la m\u00e1s com\u00fan, llamada <em>prata<\/em>\u2013, que les ofrece a los visitantes, dejando la duda sobre por qu\u00e9 estas bananas tan sabrosas no se ven en los mercados, hoteles y restaurantes de las ciudades aleda\u00f1as.<\/p>\n<div id=\"attachment_205425\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-205425\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Ivaporunduva_EDU_0113.jpg\" alt=\"El cotidiano en los palenques: Benedito Silva explica c\u00f3mo se hace una casa de bajareque\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Ivaporunduva_EDU_0113.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Ivaporunduva_EDU_0113-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Quilombolas_Ivaporunduva_EDU_0113-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>El cotidiano en los palenques: Benedito Silva explica c\u00f3mo se hace una casa de bajareque<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Ahora los descendientes de cimarrones necesitan la autorizaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda Ambiental del Estado de S\u00e3o Paulo (Cetesb) para preparar sus \u00e1reas para cultivo. Como el uso del fuego en la agricultura est\u00e1 actualmente prohibido en S\u00e3o Paulo, se dejaron de emitir los permisos. En 2009, tras dos a\u00f1os sin habilitaci\u00f3n para cultivar, los agricultores protestaron, argumentando que estaba falt\u00e1ndoles comida para sus familias. Uno de los l\u00edderes del barrio de S\u00e3o Pedro, con la mediaci\u00f3n de investigadores de universidades y del Instituto Socioambiental (ISA), logr\u00f3 reunir en Iporanga a los t\u00e9cnicos de la Cetesb para negociar la emisi\u00f3n de los permisos. Los resultados preliminares del equipo de la USP, que indicaban que los cultivos realizados de ese modo ten\u00edan un impacto menor que el esperado sobre la selva, sirvieron de argumento para que la Cetesb emitiera los permisos finalmente en 2013.<\/p>\n<p>\u201cAun con los permisos, al cabo de siete a\u00f1os sin autorizaci\u00f3n para cultivar, muchos no ten\u00edan m\u00e1s semillas, que se pierden cuando no se las planta\u201d, coment\u00f3 Raquel Pasinato, coordinadora del Programa Vale do Ribeira de ISA. El bi\u00f3logo Nelson Novaes Pedroso Junior, durante su doctorado, dirigido por Murrieta y defendido en 2008, hab\u00eda entrevistado a 20 agricultores de 11 barrios remanentes de palenques y hab\u00eda verificado que la mitad de las 142 variedades de 53 especies agr\u00edcolas cultivadas mencionadas \u201322 de arroz, 19 de mandioca, 16 de banana, 13 de fr\u00edjol, 10 de \u00f1ame, 10 de zapallo y 6 de batata, entre otras\u2013 se hab\u00eda perdido.<\/p>\n<p>Pasinato y el equipo del ISA movilizaron a los agricultores y organizaron una feria de intercambio de semillas. La primera, en 2008, en la plaza principal de Eldorado, reuni\u00f3 a 35 productores con 95 variedades de 34 plantas cultivadas en la regi\u00f3n; la segunda creci\u00f3 y eran 84 productores y 199 variedades de 78 especies de fr\u00edjol, mandioca, ca\u00f1a de az\u00facar, arroz, banana, ma\u00edz, batata y otras de la regi\u00f3n. Ahora el equipo del ISA est\u00e1 catalogando las \u00e1reas y la productividad de las variedades de cultivos que utilizan los agricultores. Simult\u00e1neamente, el agr\u00f3nomo Samuel Ferrari, docente de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Registro, comenz\u00f3 a recolectar muestras de arroz criollo (silvestre) de la zona, con el prop\u00f3sito de dimensionar y preservar las variedades en c\u00e1maras fr\u00edas y en canteros. Recolect\u00f3 16 muestras y espera llegar a 40. En mayo, los grupos del ISA y de la Unesp empezaron a conversar sobre los mecanismos legales de protecci\u00f3n del patrimonio gen\u00e9tico.<\/p>\n<p><strong>Las fiestas y las oraciones<\/strong><br \/>\nYa han reaparecido tambi\u00e9n antiguos h\u00e1bitos. Al final de una reuni\u00f3n de planificaci\u00f3n de la pr\u00f3xima feria de semillas, concertada para los d\u00edas 21 y 22 de agosto, Hermes Modesto Pereira, agricultor de 73 a\u00f1os del barrio Morro Seco, en Iguape, expuso ante otros agricultores, investigadores y representantes de \u00f3rganos p\u00fablicos su plan de promover una cosecha colectiva en su plantaci\u00f3n de arroz, el s\u00e1bado 23 de mayo: \u201cEst\u00e1n todos invitados\u201d. Las mujeres empezaron el viernes a preparar la comida para las alrededor de 60 personas que participaron en la cosecha del arroz y a la noche festejaron bailando fandango y <em>forr\u00f3<\/em>. \u201cHace 30 a\u00f1os que no hacemos una cosecha comunitaria completa\u201d, dijo su Hermes. \u201cEs una forma de mostrar c\u00f3mo hac\u00edan antiguamente, y de reforzar la amistad entre los grupos.\u201d<\/p>\n<p>El <em>Invent\u00e1rio cultural de quilombos do Vale do Ribeira<\/em> y las conversaciones con los moradores indican que la cultura popular est\u00e1 a\u00fan viva entre los barrios rurales de la regi\u00f3n. \u201cSi se barrea en cuarto menguante, queda lisito; en cuarto creciente se rompe enseguida\u201d, dijo don Dit\u00e3o ante los estudiantes de Uberaba al explicarles c\u00f3mo aplicar el barro en la pared de la casa de bajareque. \u201cLa luna influye en todo. El fr\u00edjol, si se lo cosecha en cuarto menguante, dura mucho; pero en cuarto creciente viene con gorgojos\u201d. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 es as\u00ed?\u201d, pregunt\u00f3 uno de los chicos. \u201cLa naturaleza es inexplicable\u201d, respondi\u00f3 don Dit\u00e3o. \u201cS\u00e9 que as\u00ed sale bien.\u201d<\/p>\n<p>\u201cLes encanta bailar; les encantan las fiestas\u201d, sostuvo la hermana Sueli. La pr\u00f3xima ser\u00e1 el d\u00eda 4 de julio en el barrio de S\u00e3o Pedro, con unos 150 vecinos que trabajar\u00e1n arduamente para recibir a un p\u00fablico estimado en cinco mil personas. <em>Cobrinha verde<\/em> y <em>m\u00e3o esquerda<\/em> son dos bailes que Antonio Jorge recuerda; el s\u00f3lo tiene una queja: \u201cLa juventud no acompa\u00f1a el ritmo de los mayores\u201d. Antonio Jorge es el capell\u00e1n de las oraciones para encomendar las almas, un ritual realizado durante la noche del Viernes Santo. Los participantes \u2013entre 30 y 70, todos vestidos de blanco\u2013 se re\u00fanen a las diez de la noche en Pedro Cubas, avanzan en silencio por la carretera y a medianoche empiezan a entonar antiguas oraciones en el cementerio de un barrio vecino. Al regresar, suena la matraca para avisar que est\u00e1n llegando a los hogares, y frente a cada casa rezan 15 padrenuestros hasta el amanecer. Antonio Jorge no pretende parar muy pronto: \u201cTengo 70 a\u00f1os, y hasta cuando pueda, lo voy a hacer\u201d. Uno de sus nietos, Maicom dos Santos Jorge, de 20 a\u00f1os, que termin\u00f3 la secundaria y ahora quiere seguir Derecho, dijo que ya los ha acompa\u00f1ado y le gust\u00f3. Raquel, del ISA, quien particip\u00f3 en una de esas caminatas, recuerda que antes de salir tuvo que tomar una bebida que ten\u00eda ajo: \u201cEl gusto era horrible, pero ellos dicen que hay que tomarla para mantener el cuerpo cerrado\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Las poblaciones locales y la conservaci\u00f3n del patrimonio natural (<a href=\"http:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/4261\/populacoes-humanas-locais-e-a-conservacao-do-patrimonio-natural\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2007\/53308-1<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Joven Investigador; <strong>Investigadora responsable<\/strong> C\u00e9lia Regina Tomiko Futemma (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$\u00a076.466,73 (FAPESP).<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Impactos del sistema agr\u00edcola itinerante sobre los suelos de remanentes de Bosque Atl\u00e1ntico con uso y ocupaci\u00f3n por comunidades de palenques en Vale do Ribeira (S\u00e3o Paulo, Brasil) (<a href=\"http:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/58686\/impactos-do-sistema-agricola-itinerante-sobre-os-solos-de-remanescente-de-mata-atlantica-com-uso-e-o\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2012\/17651-1<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Cristina Adams (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$\u00a0262.594,02 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>ADAMS, C.<em> et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007%2Fs10745-012-9529-9\" target=\"_blank\">Diversifying incomes and losing landscape complexity in\u00a0quilombola\u00a0shifting cultivation communities of the Atlantic Rainforest (Brazil).<\/a>\u00a0<strong>Human Ecology<\/strong>. v. 40, p. 1-19. 2013.<br \/>\nGOMES, E.P. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.ipef.br\/publicacoes\/scientia\/nr99\/cap05.pdf\" target=\"_blank\">A sucess\u00e3o florestal em ro\u00e7as em pousio: a natureza est\u00e1 fora da lei?<\/a> <strong>Scientia Florestalis<\/strong>. n. 41, n. 99, p. 343-52. 2013.<br \/>\nRIBEIRO FILHO, A. A.\u00a0<em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S1981-81222013000300013&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\">The impacts of shifting cultivation on tropical forest soil: a review<\/a>. <strong>Boletim do Museu Paraense Em\u00edlio Goeldi<\/strong>. Ciencias Humanas. v. 8, p. 693-727. 2013.<br \/>\nSHIRAISHI NETO, J. <a href=\"http:\/\/www.undb.edu.br\/publicacoes\/arquivos\/11_-_os_quilombos_como_novos.pdf\" target=\"_blank\">Os quilombos como novos sujeitos de direito: processo de reconhecimento e impases<\/a>. <strong>Cadernos UNDB<\/strong>, v. 4, p. 203-23. 2014.<br \/>\nANDRADE, A. M y TATTO, N. (eds.). I<a href=\"http:\/\/www.socioambiental.org\/sites\/blog.socioambiental.org\/files\/publicacoes\/pdf-publicacao-final_inventario.pdf\" target=\"_blank\">nvent\u00e1rio cultural de quilombos do Vale do Ribeira.<\/a> S\u00e3o Paulo: Instituto Socioambiental, 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las comunidades de cimarrones  luchan por sus territorios y sus tradiciones","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[270,310],"coauthors":[5968],"class_list":["post-205416","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-antropologia-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/205416","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=205416"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/205416\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=205416"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=205416"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=205416"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=205416"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}