{"id":205718,"date":"2015-12-03T17:29:57","date_gmt":"2015-12-03T19:29:57","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=205718"},"modified":"2015-12-03T17:29:57","modified_gmt":"2015-12-03T19:29:57","slug":"desigualdades-persistentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/desigualdades-persistentes\/","title":{"rendered":"Desigualdades persistentes"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-205720\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Desigualdade_LatinStock-inv.jpg\" alt=\"People segregated into groups by circles or excluded outside\" width=\"290\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Desigualdade_LatinStock-inv.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Desigualdade_LatinStock-inv-120x70.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Desigualdade_LatinStock-inv-250x145.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Trina Dalziel\/ Ikon Images\/ Corbis\/ Latinstock<\/span>Entre 1960 y la primera d\u00e9cada de este siglo, Brasil atraves\u00f3 un importante proceso de reducci\u00f3n de la desigualdad, con un progreso en el acceso a la educaci\u00f3n, al ingreso y a la mayor\u00eda de los servicios p\u00fablicos, entre los que figuran la electricidad y la recolecci\u00f3n de residuos. Sin embargo, subsisten algunas disparidades significativas, tales como la cobertura de redes cloacales, muy acotada a las regiones m\u00e1s ricas, y las diferencias remunerativas entre varones y mujeres y, fundamentalmente, en el acceso al salario y a la educaci\u00f3n entre\u00a0 blancos y no blancos (negros y mulatos).<\/p>\n<p>Esa informaci\u00f3n forma parte de un retrato minucioso y complejo de los cambios que acontecieron en Brasil durante el per\u00edodo mencionado, elaborado con base en los datos de los \u00faltimos seis censos demogr\u00e1ficos que llev\u00f3 a cabo el Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE). Ese trabajo se encuentra compilado en el libro <em>Trajet\u00f3rias das desigualdades \u2013 Como o Brasil mudou nos \u00faltimos 50 anos<\/em> (Editorial Unesp).<\/p>\n<p>El plural del t\u00edtulo indica un aspecto importante del estudio: la preocupaci\u00f3n por no restringir el an\u00e1lisis de la desigualdad a una mera dimensi\u00f3n de las diferencias salariales. El grupo de investigadores ampli\u00f3 el abordaje abarcando otros par\u00e1metros de las asimetr\u00edas, como son las existentes entre distintas regiones del pa\u00eds o entre g\u00e9neros, escindidas en diversos aspectos de la vida social, desde la religi\u00f3n hasta la estructura familiar, de la migraci\u00f3n a la participaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u201cLa desigualdad constituye un fen\u00f3meno multidimensional\u201d, dice la compiladora del libro, Marta Arretche, dicente de Ciencia Pol\u00edtica en la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP) y directora del Centro de Estudios de la Metr\u00f3polis (CEM) \u2013uno de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid) patrocinados por la FAPESP\u2013, el sitio donde surgi\u00f3 la iniciativa de estudiar esos censos. La pluralidad dimensional puede evaluarse gracias a la diversidad de los datos recopilados cada 10 a\u00f1os por el IBGE, que ahora se analizan con la ayuda de las tecnolog\u00edas avanzadas para el tratamiento de grandes vol\u00famenes de informaciones. \u201cAll\u00ed surge una novedad importante: se puede describir una combinaci\u00f3n, a trav\u00e9s del tiempo, de procesos que tienen historias diferentes\u201d, dice Arretche. Ella y otros 24 investigadores firman 14 ensayos agrupados en cinco ejes centrales: participaci\u00f3n pol\u00edtica; educaci\u00f3n e ingresos; pol\u00edticas p\u00fablicas; demograf\u00eda y mercado laboral.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-205719\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Desigualdade_LatinStock.jpg\" alt=\"People segregated into groups by circles or excluded outside\" width=\"290\" height=\"308\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Desigualdade_LatinStock.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Desigualdade_LatinStock-120x127.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Desigualdade_LatinStock-250x266.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Trina Dalziel\/ Ikon Images\/ Corbis\/ Latinstock<\/span>En el amplio an\u00e1lisis de los investigadores, queda claro un fuerte descenso de las desigualdades durante el per\u00edodo que estudiaron. A juicio de Marta Arretche, esto contradice el an\u00e1lisis que surgi\u00f3 en los a\u00f1os 1990, que sosten\u00eda que la democratizaci\u00f3n hab\u00eda fallado en su funci\u00f3n de aportar las soluciones sociales que se esperaban. \u201cEn el pr\u00f3logo de un cl\u00e1sico de las ciencias sociales brasile\u00f1as, <em>Cidadania no Brasil <\/em>[de 2001], Jos\u00e9 Murilo de Carvalho resumi\u00f3 la interpretaci\u00f3n que compart\u00edan en esa \u00e9poca diversos soci\u00f3logos\u201d, escribi\u00f3 la investigadora. \u201cSeg\u00fan Carvalho, el entusiasmo con la democracia demostr\u00f3 que era ingenuo. Las conquistas en el plano pol\u00edtico \u2013elecci\u00f3n directa en todos los niveles, libertad de agrupaci\u00f3n y de expresi\u00f3n, sufragio universal\u2013 no se habr\u00edan traducido en una resoluci\u00f3n de los problemas centrales de nuestra sociedad\u201d.<\/p>\n<p>El estudio del gran volumen de datos de los censos demostr\u00f3, simult\u00e1neamente, que ciertos factores de disminuci\u00f3n de las disparidades como son la democracia y el acceso a la educaci\u00f3n no resultan suficientes para explicar desequilibrios persistentes, como por ejemplo, el existente entre ciudadanos blancos y no blancos. \u201cLa democracia es un instrumento importante para la expresi\u00f3n de las desigualdades, pero no una condici\u00f3n suficiente para subsanarlas\u201d, dice Arretche. Eso tambi\u00e9n qued\u00f3 en evidencia en Europa durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, con el resquebrajamiento del modelo europeo de igualdad entre la clase media, pese a la continuidad de los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos, que antes eran vistos casi mayoritariamente como una garant\u00eda del bienestar para la totalidad de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El acceso a la educaci\u00f3n<\/strong><br \/>\nEn Brasil, si bien desde un comienzo las pol\u00edticas p\u00fablicas del per\u00edodo democr\u00e1tico comenzaron inmediatamente a \u201csaldar la deuda social\u201d, las cifras del Censo de 1990 revelaron que el auge de la disparidad salarial ocurri\u00f3 tambi\u00e9n durante el primer gobierno civil, el del presidente Jos\u00e9 Sarney. En tanto, los datos del Censo de 1960 revelaban escasa desigualdad, aunque \u00e9sta respond\u00eda a una homogeneidad de la pobreza, en un pa\u00eds rural donde tan s\u00f3lo el 20% de los j\u00f3venes menores de 15 a\u00f1os estudiaba hasta cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis del cap\u00edtulo sobre las desigualdades raciales, que se concentr\u00f3 en el acceso a la educaci\u00f3n de blancos y no blancos, debieron estudiar minuciosamente los datos en sucesivos abordajes para arribar a un cuadro m\u00e1s preciso de la situaci\u00f3n de negros y mulatos en cuanto a la escolaridad, y en qu\u00e9 sentido eso podr\u00eda significar o no oportunidades de ascenso social. \u201cUno de los indicadores de que la mejora educativa constituye un factor limitado para explicar la disminuci\u00f3n de la desigualdad racial es que, de manera recurrente, los negros son los que se benefician m\u00e1s tard\u00edamente de cualquier expansi\u00f3n de la escolaridad\u201d, dice M\u00e1rcia Lima, docente del Departamento de Sociolog\u00eda de la FFLCH-USP y autora del cap\u00edtulo en colaboraci\u00f3n con Ian Prates, doctorando en el mismo departamento.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/082-085_Desigualdade_233.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-205721\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/082-085_Desigualdade_233-300x193.jpg\" alt=\"082-085_Desigualdade_233\" width=\"290\" height=\"186\" \/><\/a>El fen\u00f3meno que se verifica en el acceso a la educaci\u00f3n se denomina t\u00e9cnicamente \u201csaturaci\u00f3n\u201d y se manifiesta con un mecanismo en capas mediante el cual, los negros y mulatos s\u00f3lo alcanzan la igualdad con los blancos en un determinado nivel educativo, cuando el acceso se torna pr\u00e1cticamente universal, algo que ocurri\u00f3 con la ense\u00f1anza b\u00e1sica al finalizar el siglo XX (Censo de 2000). Los datos relativos a la ense\u00f1anza media y a la educaci\u00f3n superior siguen la misma tendencia. \u201cLo que ocurre no refleja tanto una disminuci\u00f3n de las desigualdades entre blancos y no blancos, sino una expansi\u00f3n de la educaci\u00f3n para todos los grupos, lo cual tambi\u00e9n representa una menor desigualdad\u201d, dice la investigadora. Seg\u00fan ella, existe una tendencia hacia el desmedro del criterio racial como factor explicativo de las desigualdades, a punto tal de dejar de recabar esa informaci\u00f3n en el censo de 1970. Por eso, y porque se constata que el acceso de los negros a la educaci\u00f3n superior era pr\u00e1cticamente nulo en 1960, los datos analizados por los autores de ese cap\u00edtulo comenzaron por el Censo de 1980.<\/p>\n<p>Seg\u00fan una proyecci\u00f3n que traz\u00f3 durante la primera d\u00e9cada de este siglo el Instituto de Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica Aplicada (Ipea), que M\u00e1rcia Lima e Ian Prates citan en el art\u00edculo, si se mantuviera el mismo ritmo de disminuci\u00f3n de las desigualdades de ingresos raciales verificado entre 2001 y 2007, se necesitar\u00edan tres d\u00e9cadas para que los grupos de blancos y no blancos equipararan, en promedio, su nivel salarial. De todos modos, existen factores que podr\u00edan retrasar ese futuro, de por s\u00ed remoto, tales como crisis econ\u00f3micas duraderas o aumento del desempleo.<\/p>\n<p>Otros an\u00e1lisis de datos de los dos soci\u00f3logos revelan la forma en que la situaci\u00f3n es sensible a variables relacionadas con el prestigio social y estructuras resistentes. Cuanto m\u00e1s se acercan los estudios al tope de la pir\u00e1mide social, m\u00e1s se manifiesta el factor racial como freno del ascenso. Uno de los abordajes de la investigaci\u00f3n adopt\u00f3 como criterio de comparaci\u00f3n dos grupos de formaci\u00f3n acad\u00e9mico-profesional, uno de ellos integrado por las \u201cprofesiones imperiales\u201d, aqu\u00e9llas con los mayores promedios salariales en 1980: medicina, derecho e ingenier\u00edas. Otro grupo congreg\u00f3 a los tres menores promedios salariales durante ese mismo a\u00f1o: letras, historia y ciencias de la educaci\u00f3n. Los datos recabados confirmaron que, adem\u00e1s de un menor n\u00famero de negros ingresantes en el primer conjunto, existen diferencias salariales entre negros y blancos con un mismo t\u00edtulo y en un mismo grupo ocupacional. Otro abordaje revel\u00f3 otro aspecto de la desigualdad racial: los hijos de padres negros con diploma superior tienen menor chance de ingresar en la universidad que los hijos de blancos en la misma condici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Herencia social<\/strong><br \/>\nM\u00e1rcia Lima e Ian Prates adhieren a la l\u00ednea de interpretaci\u00f3n te\u00f3rica que \u201ccuestiona si el argumento de la herencia social es suficiente para justificar las diferencias sociales entre negros y blancos en Brasil\u201d. Los modelos te\u00f3ricos tradicionales consideraban la expansi\u00f3n del acceso al ingreso y a la escolaridad como los \u00fanicos medios necesarios para acabar con la disparidad racial. Los investigadores, no obstante, sostienen que se necesita tener en cuenta la discriminaci\u00f3n, un factor que escasamente pueden registrarlo las investigaciones cuantitativas, como en el caso de los censos. Existen estudios cualitativos relevantes, seg\u00fan M\u00e1rcia Lima, pero ellos escapan del marco de las informaciones recabadas por los sucesivos censos. De cualquier manera, seg\u00fan la soci\u00f3loga, hay cifras que dejan bien en claro la discriminaci\u00f3n, como el hecho de que existen menos negros empleados en el sector privado que en la administraci\u00f3n p\u00fablica, cuya selecci\u00f3n de postulantes generalmente se realiza por concurso (es decir, \u201ca ciegas\u201d). \u201cAunque la discriminaci\u00f3n racial se encuentra prohibida por ley, los criterios de selecci\u00f3n por medio de la entrevista laboral poseen una carga subjetiva mucho mayor\u201d, asevera la investigadora.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nCEM \u2013 Centro de Estudios de la Metr\u00f3polis (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/58568\/cem-centro-de-estudos-da-metropole\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2013\/07616-7<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid); <strong>Investigadora responsable<\/strong> Marta Arretche (FFLCH-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> 7.124.108,20 para la totalidad del proyecto (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nLIMA, M. e PRATES, I. Desigualdades raciais no Brasil: Um desafio persistente. Art\u00edculo del libro <em>Trajet\u00f3rias das desigualdades<\/em>. <strong>Como o Brasil mudou nos \u00faltimos cinquenta anos, de Marta Arretche<\/strong> (org.). Editorial Unesp\/ CEM, 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Crecieron los ingresos y los derechos sociales, todav\u00eda quedan disparidades","protected":false},"author":38,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[330],"coauthors":[137],"class_list":["post-205718","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/205718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=205718"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/205718\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=205718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=205718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=205718"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=205718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}