{"id":207935,"date":"2015-12-30T17:41:25","date_gmt":"2015-12-30T19:41:25","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=207935"},"modified":"2016-01-05T14:54:14","modified_gmt":"2016-01-05T16:54:14","slug":"en-la-senda-de-saint-hilaire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-la-senda-de-saint-hilaire\/","title":{"rendered":"En la senda de Saint-Hilaire"},"content":{"rendered":"<p><em>desde Bananal (S\u00e3o Paulo)<\/em><\/p>\n<div id=\"attachment_207937\" style=\"max-width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Saint-Hilaire_mont-e1451503935645.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-207937 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Saint-Hilaire_mont-e1451503935645-1024x435.jpg\" alt=\"Saint Hilaire_mont\" width=\"560\" height=\"238\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Las marcas del tiempo: montes y sierras de Pindamonhangaba en 1827 (<em>izq.<\/em>). Eucaliptos y un cerro erosionado en los alrededores de Bananal en 2015 (<em>dir.<\/em>)<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0<em>\u201cLa zona se vuelve cada vez m\u00e1s monta\u00f1osa. El camino est\u00e1 rodeado de monte virgen muy espeso; en algunos lugares se hace sumamente duro y dif\u00edcil vencerlo\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>&#8211; Saint-Hilaire, 25 de abril de 1822<\/em><\/p>\n<p>A Vilmar da Silva, un comerciante de la ciudad de Bananal (S\u00e3o Paulo) le extra\u00f1\u00f3 al pasar con su coche y ver a un cincuent\u00f3n canoso con pinta de extranjero trep\u00e1ndose a un barranco, agarr\u00e1ndose de un arbusto, en el caminos que va a su chacra, al lado de la carretera de los troperos, la antigua ruta R\u00edo-S\u00e3o Paulo. Pero enseguida esa tensi\u00f3n se evapor\u00f3. El bot\u00e1nico franc\u00e9s Marc Pignal, del Museo Nacional de Historia Natural de Par\u00eds, se hab\u00eda encaramado en el barranco s\u00f3lo para recolectar una muestra de una planta que le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n. Eran las nueve de la ma\u00f1ana del 9 de junio de 2015, el primer d\u00eda de la expedici\u00f3n que reh\u00edzo el tramo paulista de un viaje del naturalista franc\u00e9s Auguste de Saint-Hilaire a esa misma regi\u00f3n entre marzo y abril de 1822.<\/p>\n<div id=\"attachment_207942\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207942\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0255.jpg\" alt=\"En campo: Gaglioti recolecta ramas de un \u00e1rbol \" width=\"290\" height=\"434\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0255.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0255-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0255-250x374.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>En campo: Gaglioti recolecta ramas de un \u00e1rbol&#8230;<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Durante cinco d\u00edas, cuatro bot\u00e1nicos observaron lugares bastante modificados y otros preservados desde la zona de Bananal, en el l\u00edmite de S\u00e3o Paulo con R\u00edo de Janeiro, hasta Mogi das Cruzes, en el Gran S\u00e3o Paulo, eso si se los compara con los registros de Saint-Hilaire, publicados en el libro <em>Segunda viagem do Rio de Janeiro a Minas Gerais e a S\u00e3o Paulo<\/em>. En muchos casos, los cambios eran grandes, pero ni Saint-Hilaire ni los bot\u00e1nicos de la expedici\u00f3n de junio cedieron a la nostalgia. Aunque estaba fascinado por la flora tropical, el naturalista franc\u00e9s preve\u00eda que las selvas podr\u00edan desaparecer para ceder lugar al progreso y la civilizaci\u00f3n. \u201c\u00c9l pensaba en alternativas de desarrollo para Brasil con base en los ideales de la Revoluci\u00f3n Francesa, y ten\u00eda una visi\u00f3n utilitarista del espacio\u201d, dijo S\u00e9rgio Romaniuc Neto, investigador del Instituto de Bot\u00e1nica de S\u00e3o Paulo y coordinador de la expedici\u00f3n.<\/p>\n<p>El viaje, financiado por el instituto y por el gobierno franc\u00e9s, forma parte de un plan de rescate del trabajo de Saint-Hilaire en Brasil, coordinado por Romaniuc y Pignal. Romaniuc conoci\u00f3 los cuadernos de campo y la colecci\u00f3n de plantas brasile\u00f1as de Saint-Hilaire en el Museo de Historia Natural de Par\u00eds, donde hizo su doctorado entre 1996 y 1999. Para repatriar las im\u00e1genes de ese material, formaliz\u00f3 un acuerdo de cooperaci\u00f3n entre el museo, el Instituto de Bot\u00e1nica y el Centro de Referencia en Informaci\u00f3n Ambiental (Cria), de Campinas, y fue uno de los coordinadores del montaje de un <a href=\"http:\/\/hvsh.cria.org.br\/\" target=\"_blank\">herbario virtual<\/a>,\u00a0con los cuadernos y alrededor de nueve mil registros de plantas recolectadas por Saint-Hilaire (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2015\/03\/13\/millones-de-plantas-online\/?\" target=\"_blank\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 229<\/em><\/a>). Cuando el herbario virtual entr\u00f3 en actividad, en 2009, Romaniuc y Pignal, coordinador de las colecciones virtuales del museo, empezaron a planificar los viajes para rehacer los trayectos del naturalista franc\u00e9s. \u00c9ste fue el primero. El pr\u00f3ximo est\u00e1 previsto para octubre partiendo de Franca, en el norte paulista, y yendo hasta Itapeva, en el sur.<\/p>\n<p>Poco antes de llegar a la entrada de la chacra Joana D\u2019Arc, en el comienzo del trabajo de campo, Romaniuc se detuvo al lado de la carretera para examinar el paisaje. \u201cEs un monte bonito, mas ya no es primario\u201d, explic\u00f3 apuntando hacia uno de los bloques de \u00e1rboles situados en medio de pasturas y \u00e1reas de eucaliptos y bamb\u00faes. \u201cNo hay m\u00e1s \u00e1rboles de gran porte. Hay guapuruv\u00faes, \u00e1rboles de gran porte, pero que tambi\u00e9n forman parte de la vegetaci\u00f3n secundaria, porque crecen y mueren r\u00e1pido.\u201d<\/p>\n<p>\u201cParece que no existe ninguna especie nativa m\u00e1s\u201d, dijo Pignal al descender del barranco. \u201cQuiz\u00e1 \u00e9sta no sea introducida\u201d, coment\u00f3 Marc Jeanson, coordinador del herbario nacional franc\u00e9s, mantenido en el museo de Par\u00eds, al recoger una rama de un arbusto del g\u00e9nero <em>Mimosa<\/em>. Dispersas por las m\u00e1rgenes de la carretera y de los montes hab\u00eda muchas flores amarillas de mel\u00f3n amargo o balsamina (<em>Momordica charantia<\/em>), sencillas y poco importantes para los bot\u00e1nicos, \u201cuna se\u00f1al de la globalizaci\u00f3n de las plantas\u201d, tal como las defini\u00f3 Jeanson. El monte que examinaban ocup\u00f3 el \u00e1rea de un hoy en d\u00eda extinto cafetal, inform\u00f3 Silva, el due\u00f1o de la chacra. Seg\u00fan Silva, ese monte tiene al menos 60 a\u00f1os, pues ya exist\u00eda en la d\u00e9cada de 1950, cuando su familia compr\u00f3 las tierras. \u201cLo que hab\u00eda all\u00ed sigue estando preservado\u201d, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<div id=\"attachment_207940\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207940\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0181.jpg\" alt=\"...prensado de muestras...\" width=\"290\" height=\"434\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0181.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0181-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0181-250x374.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>&#8230;prensado de muestras&#8230;<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Diversidad<br \/>\n<\/strong>Antes de seguir rumbo a la ciudad, Silva camin\u00f3 hasta una casa de campo vecina y mostr\u00f3 un r\u00edo transformado en arroyo, que pasaba debajo de la carretera, casi todo cubierto por hierba del g\u00e9nero <em>Brachiaria<\/em>, de una especie ex\u00f3tica adoptada como alimento del ganado a causa de su bajo costo. \u201cEs el r\u00edo Carioca, donde hab\u00eda peces, pero ahora no hay m\u00e1s nada\u201d. Ese d\u00eda y al d\u00eda siguiente, Romaniuc vio r\u00edos que Saint-Hilaire describ\u00eda como generosos transformados en t\u00edmidos arroyos cubiertos por la tierra que desciende de los cerros, m\u00e1s susceptible a la erosi\u00f3n debido a las pasturas.<\/p>\n<p>En 25 de abril de 1822, al acercarse a la entonces aldea de Bananal, proveniente de Minas Gerais y en direcci\u00f3n a R\u00edo, ansioso por regresar a Par\u00eds porque supiera que su madre estaba enferma, Saint-Hilaire anot\u00f3 en su diario: \u201cLa regi\u00f3n se vuelve cada vez m\u00e1s monta\u00f1osa. El camino est\u00e1 rodeado de monte virgen muy espeso\u201d. Casi 200 a\u00f1os despu\u00e9s, los bot\u00e1nicos verificaron que las monta\u00f1as evidentemente siguen all\u00ed, en tanto que los montes m\u00e1s antiguos ralearon, fundamentalmente a los costados de las carreteras.<\/p>\n<p>\u201cPerdimos biodiversidad debido al avance descontrolado de la agricultura y la ganader\u00eda, que dej\u00f3 de lado las preocupaciones con el equilibrio del medio ambiente\u201d, reconoci\u00f3 Romaniuc al final de la ma\u00f1ana del primer d\u00eda. \u201cNo podemos imaginar a Saint-Hilaire en el tiempo cero\u201d, observ\u00f3 Pignal, quien viaja a Brasil desde 1993 y durante la semana anterior estaba en Salvador. \u201cCuando anduvo por aqu\u00ed, ya hab\u00eda desmonte, ca\u00f1a y pasto\u201d. Al llegar a la villa de Areias, actualmente un pueblo de cuatro mil habitantes, Saint-Hilaire not\u00f3 la diversidad del paisaje: \u201cEsta alternativa de cafetales y montes v\u00edrgenes, cultivos de ma\u00edz, arbustos y gram\u00edneas de <em>capoeiras <\/em>luego de talas, valles y monta\u00f1as, estos ranchos, estas tiendas, estas peque\u00f1as viviendas rodeadas por las chozas de los negros y las caravanas que van y vienen, dotan a los aspectos de la regi\u00f3n de una gran variedad\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_207938\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207938\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0153.jpg\" alt=\"...Pignal, en el barranco, y Jeanson...\" width=\"290\" height=\"434\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0153.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0153-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0153-250x374.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>&#8230;Pignal, en el barranco, y Jeanson&#8230;<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Saint-Hilaire lleg\u00f3 a R\u00edo de Janeiro en 1816 acompa\u00f1ando al embajador franc\u00e9s, y antes del viaje a esa regi\u00f3n, ya hab\u00eda viajado por R\u00edo, Minas Gerais, el norte y el sur de S\u00e3o Paulo, Mato Grosso, Esp\u00edrito Santo y los estados del Sur, aparte de Uruguay, Argentina y Paraguay. En esa \u00e9poca tambi\u00e9n otros europeos recorr\u00edan Brasil con sus propias expediciones. El bot\u00e1nico Carl Friedrich von Martius y el zo\u00f3logo Johann von Spix, ambos alemanes, exploraron una vasta \u00e1rea, del estado de S\u00e3o Paulo al de Amazonas, entre 1817 y 1820. Poco despu\u00e9s, entre 1822 y 1829, el bar\u00f3n ruso-alem\u00e1n Georg Heinrich von Langsdorff, con un equipo integrado por 39 personas, que inclu\u00eda a un bot\u00e1nico, un m\u00e9dico, un astr\u00f3nomo y varios artistas, recorri\u00f3 varios estados. Saint-Hilaire anduvo por el interior de Minas Gerais con Langsdorff y posteriormente escribi\u00f3: \u201cEn la compa\u00f1\u00eda de Langsdorff, el hombre m\u00e1s activo y m\u00e1s infatigable que conoc\u00ed en mi vida, aprend\u00ed a viajar sin perder un s\u00f3lo instante, a condenarme a todas las privaciones y a sufrir alegremente todos los g\u00e9neros de molestias\u201d.<\/p>\n<p>Viajando con un equipo compuesto por tan s\u00f3lo siete auxiliares, el naturalista franc\u00e9s se percat\u00f3 de la expansi\u00f3n del cultivo del caf\u00e9 en la regi\u00f3n. Sobre Bananal, en ese entonces con una \u00fanica calle, registr\u00f3: \u201cEs probable que pronto adquiera importancia, pues se ubica en medio de una regi\u00f3n donde se cultiva mucho caf\u00e9 y cuyos habitantes, por consiguiente, poseen ingresos considerables\u201d. Con los cafetales, que ocuparon el espacio de los bosques, Bananal y las ciudades vecinas fueron ricas durante algunas d\u00e9cadas, pero despu\u00e9s se encogieron, cuando los cafetales ocuparon otras \u00e1reas f\u00e9rtiles, y actualmente viven una vida modesta basada en el turismo. Como dijo una habitante de Bananal, los m\u00e1s j\u00f3venes se van a estudiar, los m\u00e1s viejos a trabajar y algunas mujeres todav\u00eda se quedan para darles clases a los ni\u00f1os. De los tiempos del caf\u00e9, quedaron algunas construcciones hist\u00f3ricas (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2015\/12\/03\/detras-de-las-fachadas\/?\" target=\"_blank\"><em>lea<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 232<\/em><\/a>) y raros bosques, una parte de ellos bajo la protecci\u00f3n del Parque Nacional de Serra da Bocaina.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/088-093_Saint-Hilaire_234.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-208171\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/088-093_Saint-Hilaire_234-300x166.jpg\" alt=\"088-093_Saint Hilaire_234\" width=\"290\" height=\"161\" \/><\/a>Una gran <em>Solanum<br \/>\n<\/em><\/strong>El bot\u00e1nico Andr\u00e9 Luiz Gaglioti, que estudia algunos grupos de plantas de la colecci\u00f3n de Saint-Hilaire en su posdoctorado en la Universidade Estadual Paulista (Unesp), aprovech\u00f3 una parada del grupo para investigar unas pasturas situadas detr\u00e1s del hotel hacienda donde se hospedaban. \u201cPor Google Earth vi que hay un bosque m\u00e1s adelante\u201d, dijo. De entrada se decepcion\u00f3 al creer que la mata que hab\u00eda visto era una compuesta esencialmente de bamb\u00faes, sin relevancia cient\u00edfica, pero despu\u00e9s de media hora de caminata llegaron a una franja de bosque que se extend\u00eda desde el margen de un tanque de agua destinado al ganado hasta lo alto de un cerro. \u201cEra \u00e9ste. Es peque\u00f1o, pero debe haber cosas interesantes.\u201d<\/p>\n<p>All\u00ed ellos encontraron un \u00e1rbol de la familia bot\u00e1nica Anacardiaceae, la misma del mango y del anacardo, que parec\u00eda t\u00edpica de la regi\u00f3n \u2013por lo tanto, finalmente aparec\u00eda una probable especie nativa\u2013 y de la cual recolectaron una rama para hacer una identificaci\u00f3n m\u00e1s precisa en el laboratorio. Junto a unas pastos recolectaron partes de un arbusto conocido como <em>lobeira<\/em> (<em>Solanum lycocarpum<\/em>), inexplicablemente mucho m\u00e1s alto y con frutos mayores que los de la misma especie hallados en el Cerrado, la sabana de la regi\u00f3n central de Brasil.<\/p>\n<p>Las plantas recolectadas quedaban organizadas al final de cada d\u00eda entre hojas de peri\u00f3dicos y se las prensaba entre cartones. Posteriormente se las identificar\u00eda en laboratorio y se las comparar\u00eda con las recolectadas por Saint-Hilaire, para tener as\u00ed una visi\u00f3n comparativa de las especies de la regi\u00f3n hace 193 a\u00f1os y ahora. A finales de julio, en un an\u00e1lisis preliminar, los bot\u00e1nicos verificaron que, al igual que el naturalista franc\u00e9s en 1822, encontraron timb\u00f3 colorado (<em>Enterolobium contortisiliquum<\/em>), <em>candeia<\/em> (<em>Moquiniastrum polymorphum<\/em>) e higuer\u00f3n (<em>Ficus guaranitica<\/em>), pero no hallaron jequitib\u00e1 (<em>Cariniana estrellensis<\/em>), guayabo peruano (<em>Psidium cattleianum<\/em>) y canela americana (<em>Ocotea odor\u00edfera<\/em>), especies t\u00edpicas del Bosque Atl\u00e1ntico, de la cuales informara Saint-Hilaire, lo que refuerza la hip\u00f3tesis de p\u00e9rdida de biodiversidad.<\/p>\n<div id=\"attachment_207946\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207946\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0559_1.jpg\" alt=\"Un espacio preservado: la iglesia de Nossa Senhora da Escada, en Guararema\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0559_1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0559_1-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0559_1-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Un espacio preservado: la iglesia de Nossa Senhora da Escada, en Guararema<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Durante los seis a\u00f1os que estuvo en Brasil, el naturalista franc\u00e9s reuni\u00f3 unas dos mil especies de p\u00e1jaros, 16 mil insectos, 120 mam\u00edferos, 35 reptiles y 76 mil plantas, de las cuales cuatro mil a\u00fan no hab\u00edan sido descritas. El naturalista franc\u00e9s fue el primero en describir, en 1816, luego de su llegada a Brasil, la yerba mate (<em>Ilex paraguariensis<\/em>) de una estancia cercana a la ciudad de Curitiba, y el pequi (<em>Caryocar brasiliense<\/em>), en Minas Gerais. De regreso a Francia, public\u00f3 <em>Flora Brasiliae Meredionalis<\/em> en tres tomos, donde describi\u00f3 las plantas que hab\u00eda recolectado en Brasil.<\/p>\n<p><strong>Un monte inesperado<br \/>\n<\/strong>Al final del primer d\u00eda, inesperadamente, los bot\u00e1nicos detectaron una franja de monte preservado en un cerro situado al lado de la carretera que va de Bananal a la ciudad vecina de S\u00e3o Jos\u00e9 do Barreiro. \u201cEs similar a los que cubr\u00edan los cerros y valles de esta regi\u00f3n hace 200 a\u00f1os\u201d, afirm\u00f3 Romaniuc. \u201cAll\u00ed en el medio hay un ambay <em>Cecropia hololeuca<\/em>, un \u00e1rbol que s\u00f3lo crece en bosques ombr\u00f3filos maduros, y ac\u00e1 abajo, cerca de la carretera, hay un ambay <em>Cecropia pachystachya<\/em>, t\u00edpico de \u00e1reas m\u00e1s alteradas\u201d. La primera especie es llamada \u2013debido al color de sus hojas\u2013 en Brasil <em>emba\u00faba-prateada<\/em> \u2013en aquel momento ten\u00eda flores rojas\u2013, y a la otra, <em>emba\u00faba branca<\/em>; ambas sobresalen en el monte debido a sus troncos delgados y a las hojas en forma de mano abierta.<\/p>\n<p>Desde Bananal, Saint-Hilaire parti\u00f3 rumbo a R\u00edo, cuyo paisaje lo deslumbraba. \u201cQuiz\u00e1 nada en el mundo sea tan hermoso como los alrededores de R\u00edo de Janeiro\u201d, escribi\u00f3. \u201cSelvas v\u00edrgenes tan antiguas como el mundo ostentan su majestad en las puertas de la capital brasile\u00f1a\u201d. Por una cuesti\u00f3n de practicidad, los bot\u00e1nicos de la expedici\u00f3n de junio fueron en el sentido opuesto. El mi\u00e9rcoles 10, salieron de Bananal, pasaron por S\u00e3o Jos\u00e9 do Barreiro, Areias y Silveiras, cruzaron la autopista Dutra, llegaron a Cruzeiro y siguieron hasta un valle de Serra da Mantiqueira llamado Garganta do Emba\u00fa, en el l\u00edmite con Minas (<em>v\u00e9ase el mapa<\/em>). M\u00e1s adelante, ya en Minas Gerais, llegaron a los montes bastante preservados del municipio de Pouso Alto, donde Gaglioti encontr\u00f3 una especie rara de \u00e1rbol de la familia Urticacea, <em>Myriocarpa stipitata<\/em>, con flores m\u00e1s simples que las de las especies pr\u00f3ximas.<\/p>\n<div id=\"attachment_207941\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207941\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0228.jpg\" alt=\"flor y fruto de lobeira (Solanum lycocarpum)\" width=\"290\" height=\"434\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0228.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0228-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0228-250x374.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>flor y fruto de lobeira (<em>Solanum lycocarpum<\/em>)<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Saint-Hilaire lleg\u00f3 a Pouso Alto el 12 de marzo de 1822, pero hab\u00eda enviado a un asistente al frente para presentarse ante la autoridad m\u00e1xima de la villa, el comandante, y conseguir un lugar donde dormir aquella noche. Como el comandante no estaba, el vicario examin\u00f3 sus documentos y se apart\u00f3 sin ofrecerle el hospedaje deseado. \u201cEntonces nos vimos obligados a buscar un rinc\u00f3n en una peque\u00f1a tienda: nos dieron una pieza inmunda y llena de pulgas. Por la noche, fuimos testigos de una gran ri\u00f1a entre mulatos\u201d, relat\u00f3. Los ni\u00f1os tampoco escaparon a su mirada etnol\u00f3gica, y al pasar por la villa de Taubat\u00e9, el 26 de marzo, anot\u00f3: \u201cEn casi todas las casas pueden verse ni\u00f1os hermosos, pero los que llegan a los 12 \u00f3 15 a\u00f1os ya han perdido su belleza; son esmirriados, de talante enfermizo y un color cadav\u00e9rico y terroso, cosa que sin dudas es producto de un mal r\u00e9gimen y de la alimentaci\u00f3n insalubre o insuficiente que tuvieron\u201d.<\/p>\n<p>La bot\u00e1nica Renata Scabbia, docente de la Universidad de Mogi das Cruzes, se uni\u00f3 al grupo en Mogi el d\u00eda 11. Juntos exploraron Serra de Itapeti, un \u00e1rea serrana de monte y de 5.300 hect\u00e1reas (53 kil\u00f3metros cuadrados), parcialmente ocupada por agricultores y habitantes de barrios perif\u00e9ricos. A la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente, el \u00faltimo de la viaje, bajo una lluvia fina, recorrieron la periferia de Mogi das Cruzes. \u201cA\u00fan existen ac\u00e1 muchos elementos de la biodiversidad original que van perdi\u00e9ndose con la expansi\u00f3n de los barrios perif\u00e9ricos\u201d, sostuvo Romaniuc.<\/p>\n<div id=\"attachment_207943\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207943\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0535_1.jpg\" alt=\"...y ambay (Cecropia glaziovii)\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0535_1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0535_1-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/SaintHilaire_234_EDU_0535_1-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>&#8230;y ambay (Cecropia glaziovii)<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>La parada siguiente fue en la iglesia Nossa Senhora da Escada, en una plaza de Guararema, que hab\u00eda sido una aldea de indios antes de que Saint-Hilaire la visitara. \u201cExisten tan pocos ahora que no vi ninguno, ni en la ciudad ni en los alrededores\u201d, anot\u00f3, impresionado tambi\u00e9n con la pobreza del lugar: \u201cLa mayor\u00eda de las viviendas se ubica alrededor de una gran plaza, y se puede percibir cu\u00e1n pobre es que in\u00fatilmente ped\u00ed aguardiente de ca\u00f1a en varias tiendas\u201d. La gran plaza a\u00fan est\u00e1 all\u00e1, con su amplia higuera cercada de casas que ya no parecen pobres.<\/p>\n<p>Al llegar, Romaniuc les pregunt\u00f3 a varias personas si conoc\u00edan el r\u00edo que pasa detr\u00e1s de la iglesia. Nadie hab\u00eda escuchado hablar de ese r\u00edo, que hab\u00eda sido cubierto y ocupado por algunas casas. \u201cSaint-Hilaire dijo que sent\u00eda una inmensa dificultad para recabar informaci\u00f3n de los moradores de los lugares que encontraba\u201d, dijo. \u201cY eso no ha cambiado mucho\u201d. Luego los bot\u00e1nicos regresaron a S\u00e3o Paulo por un camino buc\u00f3lico y arborizado en los tiempos de Saint-Hilaire, y hoy en d\u00eda totalmente urbanizado: una larga avenida que atraviesa la periferia de Mogi, Suzano, Po\u00e1 e Itacuaquecetuba, y se abre en una amplia favela situada a la derecha al llegar a Guaianazes, el primer barrio de S\u00e3o Paulo que encuentran quienes llega desde aquella direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Proyecto<br \/>\nHerbario Virtual Saint-Hilaire\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/6529\/herbario-virtual-saint-hilaire\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2006\/57363-4<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad <\/strong>Ayuda a la Investigaci\u00f3n; <strong>Investigador\u00a0responsable<\/strong>\u00a0S\u00e9rgio Romaniuc Neto (Instituto de Bot\u00e1nica-SP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 160.123,56 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Libro<br \/>\n<\/em>SAINT-HILAIRE, A. <strong>Segunda viagem de R\u00edo de Janeiro a Minas Gerais e a S\u00e3o Paulo<em>.<\/em><\/strong> Belo Horizonte: Itatiaia, 1976, o en <a href=\"http:\/\/www.brasiliana.com.br\/\" target=\"_blank\">Brasiliana Eletr\u00f4nica<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bot\u00e1nicos rehacen la expedici\u00f3n de Auguste de Saint-Hilaire","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[275,282,293],"coauthors":[5968],"class_list":["post-207935","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es","tag-biodiversidad","tag-botanica-es","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/207935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=207935"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/207935\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=207935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=207935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=207935"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=207935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}