{"id":208866,"date":"2016-01-12T14:21:03","date_gmt":"2016-01-12T16:21:03","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=208866"},"modified":"2016-01-12T14:21:03","modified_gmt":"2016-01-12T16:21:03","slug":"la-historia-del-paisaje-en-la-arena-de-los-rios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-historia-del-paisaje-en-la-arena-de-los-rios\/","title":{"rendered":"La historia del paisaje en la arena de los r\u00edos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_208867\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-208867\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Relevo-SP_Abre.jpg\" alt=\"Planicie del r\u00edo Beija-Flor, en el estado de Minas Gerais: uno de los lugares estudiados para conocer mejor el clima de los \u00faltimos 20 mil a\u00f1os\" width=\"290\" height=\"261\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Relevo-SP_Abre.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Relevo-SP_Abre-120x108.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Relevo-SP_Abre-250x225.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Equipo Archimedes Perez Filho\/ IG-Unicamp<\/span>Planicie del r\u00edo Beija-Flor, en el estado de Minas Gerais: uno de los lugares estudiados para conocer mejor el clima de los \u00faltimos 20 mil a\u00f1os<span class=\"media-credits\">Equipo Archimedes Perez Filho\/ IG-Unicamp<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los granos de arena extra\u00eddos de la orilla de los r\u00edos est\u00e1n trayendo a la superficie informaci\u00f3n sobre cambios en el relieve y determinando las posibles variaciones del clima en las regiones sudeste y nordeste de Brasil durante los \u00faltimos 20 mil a\u00f1os. Dos estudios que se publicaron en abril en la <em>Revista Brasileira de Geomorfologia<\/em> presentan diferentes edades que se obtuvieron mediante el an\u00e1lisis de cristales de cuarzo de los dep\u00f3sitos de arena en las riberas de dos r\u00edos paulistas, el Mogi Gua\u00e7u y el Corumbata\u00ed, y sugieren que hubo per\u00edodos de lluvias intensas alternados con otros, de lluvias escasas. No se trata de casos aislados. Ge\u00f3grafos de la Universidad de Campinas (Unicamp), los autores de esos trabajos hallaron part\u00edculas de cuarzo con edades variables entre 200 y 3.500 a\u00f1os en nueve r\u00edos de S\u00e3o Paulo y caracterizaron los movimientos de construcci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de las llanuras fluviales, que, al igual que otras formas del relieve, constituyen lo que el ge\u00f3grafo franc\u00e9s Jean Tricart denominaba epidermis de la Tierra.<\/p>\n<p>Las conclusiones de \u00e9ste y otros estudios se obtuvieron mediante el empleo de una t\u00e9cnica de an\u00e1lisis denominada luminiscencia \u00f3pticamente estimulada, que revela cu\u00e1ndo un cristal de cuarzo estuvo expuesto a la luz solar por \u00faltima vez antes de quedar cubierto por sedimentos m\u00e1s recientes. Los resultados avalan las conjeturas acerca de la evoluci\u00f3n del paisaje brasile\u00f1o propuestas hace 50 a\u00f1os por el ge\u00f3grafo Aziz Ab\u2019Saber y por el zo\u00f3logo Paulo Vanzolini. Estos estudiosos sosten\u00edan que la alternancia entre los climas seco y h\u00famedo habr\u00eda sido decisiva para configurar y tallar el relieve y determinar la formaci\u00f3n del suelo y la expansi\u00f3n o retracci\u00f3n de selvas y del Cerrado en todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis de los cristales de cuarzo, que deben ser confirmados o corregidos por otros abordajes, tambi\u00e9n cuestionan conceptos establecidos. \u201cLos datos obtenidos muestran que el ambiente tropical es fr\u00e1gil y reciente, a diferencia de aquello que se sosten\u00eda\u201d, dice el ge\u00f3grafo Archimedes Perez Filho, docente del Instituto de Geociencias de la Unicamp. Junto a su equipo, Perez Filho recorri\u00f3 8.610 kil\u00f3metros y recolect\u00f3 93 muestras de arena de nueve r\u00edos paulistas que desembocan en el Paran\u00e1 (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/052-055_Relevo-SP_235.jpg\" target=\"_blank\">v\u00e9ase el mapa<\/a><\/em>). \u201cLos posibles vaivenes clim\u00e1ticos de los \u00faltimos 20 mil a\u00f1os no son solamente regionales\u201d, dice Perez, con base en observaciones efectuadas tambi\u00e9n a lo largo del r\u00edo Itapicuru y en la desembocadura del r\u00edo Jequitinhonha, en el estado de Bah\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/052-055_Relevo-SP_235.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-208870\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/052-055_Relevo-SP_235-300x127.jpg\" alt=\"052-055_Relevo SP_235\" width=\"290\" height=\"123\" \/><\/a>\u201cLas idea que sostiene que el ambiente, las selvas y el suelo son muy antiguos, con cientos de miles o millones de a\u00f1os, debe revisarse. No es lo que estamos viendo\u201d, reitera el ge\u00f3grafo Antonio Carlos de Barros Correa, docente de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE). Seg\u00fan el profesor, con la t\u00e9cnica de luminiscencia \u00f3pticamente estimulada se pueden efectuar dataciones de hasta un mill\u00f3n de a\u00f1os, pero las edades que se registraron hasta ahora no sobrepasan los 100 mil a\u00f1os. Los datos que \u00e9l mismo recab\u00f3 revelan una edad m\u00e1xima de 40 mil a\u00f1os, en estudios llevados a cabo en los estados de Piau\u00ed, Pernambuco, Para\u00edba, Rio Grande do Norte y Alagoas. \u201cLos sedimentos m\u00e1s antiguos ya fueron arrastrados hacia el mar\u201d, afirma Barros Correa.<\/p>\n<p>Las diferentes edades de los cristales de cuarzo indican que la intensidad de los procesos erosivos podr\u00eda variar seg\u00fan la regi\u00f3n. \u201cCada regi\u00f3n presenta un historial clim\u00e1tico propio, m\u00e1s o menos conectado con la regi\u00f3n vecina, e incluso hasta opuesto. Cuando en el sudeste llov\u00eda, hab\u00eda sequ\u00eda en el nordeste, en forma alternada\u201d, dice Barros Correa, quien ha detectado se\u00f1ales de que el clima en el nordeste fue mucho m\u00e1s din\u00e1mico de lo que se pensaba. \u201cIdentificamos vestigios de lluvias torrenciales a orillas de la meseta de Borborema, en el estado de Pernambuco, hace 17 mil a\u00f1os. Por consiguiente, en una etapa de clima seco en el nordeste, hubo momentos de mucha lluvia, que podr\u00edan haber durado d\u00e9cadas\u201d. El an\u00e1lisis de los movimientos de los sedimentos transportados por las lluvias lo indujo a reflexionar que \u201cel paisaje se transforma enseguida, por medio de pulsos clim\u00e1ticos de gran intensidad, sin ciclos definidos, y no en forma continua\u201d.<\/p>\n<p><strong>La formaci\u00f3n de los r\u00edos<br \/>\n<\/strong>El ge\u00f3grafo Perez Filho detect\u00f3 variaciones del caudal de los r\u00edos al analizar cristales de cuarzo recogidos a profundidades entre 80 cent\u00edmetros y un metro en las barrancas altas y bajas. Los altas terrazas que se alzan entre 30 y 50 metros por encima del nivel actual de los r\u00edos constituyeron las \u00e1reas antes inundadas, con guijarros del lecho del r\u00edo, mientras que las bajas est\u00e1n entre 3 y 5 metros por encima del nivel actual de los r\u00edos. En su opini\u00f3n, el volumen de agua determin\u00f3 la ampliaci\u00f3n de las llanuras en \u00e9pocas m\u00e1s secas, o el recorte de ellas, formando escalones, durante los per\u00edodos m\u00e1s lluviosos, cuando el r\u00edo desbordaba fuera de su cauce. \u201cEl clima debe haber sido c\u00e1lido y seco, con lluvias torrenciales, para que las barrancas se profundicen\u201d, dice, \u201cmientras que la entalladura del cauce de los r\u00edos se produce por medio de lluvias continuas, que predominan en un marco de clima c\u00e1lido y h\u00famedo\u201d.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis de los cristales de cuarzo delinearon cuatro per\u00edodos de acumulaci\u00f3n de sedimentos en las planicies de los r\u00edos \u2012por consiguiente, de probable clima seco\u2012 en los \u00faltimos dos mil a\u00f1os, para los nueve r\u00edos que se estudiaron. El primero ocurri\u00f3 hace unos 200 a 300 a\u00f1os, el segundo, entre 600 y 700 a\u00f1os, el tercero, de 1.100 a 1.200 y el cuarto, entre 1.900 y 2000 a\u00f1os. \u201cEsos vaivenes tambi\u00e9n los est\u00e1 detectando en Argentina un equipo de geomorf\u00f3logos que estudian los procesos glaciales\u201d, dice Perez. Los climat\u00f3logos todav\u00eda no han logrado determinar ciclos con semejante precisi\u00f3n y se\u00f1alan que la formaci\u00f3n de las llanuras no deber\u00eda considerarse un indicador directo de las variaciones clim\u00e1ticas, aunque otros estudios han apuntado una aceleraci\u00f3n en los procesos erosivos durante los \u00faltimos cuatro mil a\u00f1os, como consecuencia de lluvias m\u00e1s intensas y frecuentes.<\/p>\n<p>\u201cCon las informaciones clim\u00e1ticas actuales, muchas de ellas con per\u00edodos de registro menores a 100 a\u00f1os, resulta muy dif\u00edcil la identificaci\u00f3n o evaluaci\u00f3n de ciclos clim\u00e1ticos a escala de cientos de a\u00f1os\u201d, comenta el climat\u00f3logo Jos\u00e9 Marengo, investigador del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta ante Desastres Naturales (Cemaden), quien analiza las variaciones del clima a\u00f1o a a\u00f1o durante el \u00faltimo siglo. \u201cLos indicadores paleoclim\u00e1ticos pueden resultar \u00fatiles para llenar las lagunas en el conocimiento sobre el clima a escala de miles de a\u00f1os y para comparar los mecanismos de variabilidad clim\u00e1tica del presente con los del pasado\u201d.<\/p>\n<p>Cada r\u00edo posee su propia historia. Los per\u00edodos m\u00e1s secos que ocurrieron hace alrededor de 5.060 a\u00f1os, 2.570 y 1.070 a\u00f1os habr\u00edan propiciado la acumulaci\u00f3n de sedimentos en las terrazas altas y bajas del r\u00edo Corumbata\u00ed, mientras que las terrazas bajas del Mogi Gua\u00e7u parecen haberse formado al mismo tiempo, o bien en per\u00edodos secos m\u00e1s recientes, hace 1.900, 1.150 y 630 a\u00f1os. Las dataciones, subraya Perez, presentan un margen de error de alrededor del 10%, en m\u00e1s o en menos.<\/p>\n<p>En 2012, Fred Teixeira Trivellato, integrante del mismo grupo, repiti\u00f3 \u2012y compar\u00f3\u2012 las mediciones efectuadas por los integrantes de la Comisi\u00f3n Geogr\u00e1fica y Geol\u00f3gica del Estado de S\u00e3o Paulo en 1906 en el r\u00edo Peixe, uno de los afluentes del Paran\u00e1. Y verific\u00f3 que, a diferencia de los comentarios de los habitantes de la regi\u00f3n, el ancho, la profundidad del lecho y la velocidad y el caudal del r\u00edo se incrementaron como consecuencia de la expansi\u00f3n de las \u00e1reas urbanas y de la agricultura, como as\u00ed tambi\u00e9n por la tala de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona. \u201cAnteriormente, con las selvas, la infiltraci\u00f3n del agua en el suelo era mayor\u201d, dice Perez. \u201cAhora, cuando llueve, el agua se escurre m\u00e1s r\u00e1pidamente hacia los r\u00edos\u201d. Otro de los cambios consiste en que, como consecuencia de la construcci\u00f3n de las represas de las hidroel\u00e9ctricas, los r\u00e1pidos desaparecieron.<\/p>\n<p><strong>El Cerrado tambi\u00e9n es reciente<br \/>\n<\/strong>Cada regi\u00f3n o tramo en estudio puede ofrecer un mosaico de \u00e1reas con diferentes edades. La ge\u00f3grafa Gizelle Prado da Fonseca, en su doctorado, que defender\u00e1 a fin de a\u00f1o, comprob\u00f3 que la edad de las llanuras de una regi\u00f3n del Pantanal, en el estado de Mato Grosso, var\u00eda entre menos de 10 mil y 70 mil a\u00f1os. \u201cEsos estudios mostraron c\u00f3mo se forma y se esculpe el relieve y c\u00f3mo se instala y se recompone la vegetaci\u00f3n\u201d, coment\u00f3 el ge\u00f3grafo Jurandyr Ross, docente de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) quien supervis\u00f3 el estudio en el Pantanal.<\/p>\n<p>El equipo de la Unicamp comprob\u00f3 que la edad de los terrenos que actualmente ocupa el Cerrado en el interior paulista var\u00eda entre 12 mil y 15 mil a\u00f1os, bastante menos de lo que se esperaba. Por lo tanto, concluy\u00f3 Perez, las diferentes fisonom\u00edas actuales del Cerrado tendr\u00edan aproximadamente esa edad, puesto que la vegetaci\u00f3n depende de la formaci\u00f3n del suelo para mantenerse. Esa conclusi\u00f3n es convergente con otros estudios, como los de Luiz Carlos Pessenda, del Centro de Energ\u00eda Nuclear de la USP, quien identific\u00f3 vestigios del Cerrado de al menos 15 mil a\u00f1os en fragmentos de carb\u00f3n enterrados naturalmente en el suelo de la regi\u00f3n de Jaguari\u00fana y Campinas.<\/p>\n<p>El bi\u00f3logo Marcelo Simon, de Embrapa Recursos Gen\u00e9ticos y Biotecnolog\u00eda (Cenargen), afirma: \u201cLa edad del suelo no est\u00e1 necesariamente relacionada con la vegetaci\u00f3n asociada al mismo. Puede haber floras bastante recientes asentadas en terrenos muy antiguos\u201d. Antes de formarse una vegetaci\u00f3n espec\u00edfica, los \u00e1rboles que hoy caracterizan al Cerrado probablemente se hallaban dispersos en medio de otros, tales como las araucarias, que se adaptan mejor al clima frio que habr\u00eda predominado en la regi\u00f3n sudeste hace unos 20 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>El ge\u00f3logo Francisco Cruz, docente del Instituto de Geociencias de la USP, particip\u00f3 en un estudio que se public\u00f3 en 2012 que indicaba intensas variaciones del clima, que se deducen a partir del an\u00e1lisis de la proporci\u00f3n de las formas de ox\u00edgeno en minerales de cavernas y sedimentos lacustres, de los \u00faltimos 2 mil a\u00f1os en el estado de S\u00e3o Paulo. Ahora es el turno del equipo de la Unicamp para detectar se\u00f1ales de oscilaciones del clima alrededor del a\u00f1o 1100, afianzando la idea de que el hemisferio Sur podr\u00eda haber mantenido un contrapunto de clima c\u00e1lido y h\u00famedo, con muchas lluvias, frente a la denominada peque\u00f1a edad del hielo, verificada en el hemisferio norte durante la misma \u00e9poca. Para ampliar sus conclusiones, Perez Filho comenz\u00f3 a recoger muestras de materiales del suelo en las llanuras de los r\u00edos de la meseta de Uberl\u00e2ndia y Uberaba, en Minas Gerais. \u201cQuerr\u00eda tener 20 a\u00f1os menos y los aparatos con los que ahora cuento\u201d, dice el ge\u00f3grafo, quien actualmente tiene 67 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEvoluci\u00f3n del paisaje y geocronolog\u00eda del relieve en la meseta occidental y en la depresi\u00f3n perif\u00e9rica paulista\/ S\u00e3o Paulo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/46769\/evolucao-da-paisagem-e-geocronologia-do-relevo-no-planalto-ocidental-e-na-depressao-periferica-pauli\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2012\/00145-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Apoyo a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Archimedes Perez Filho (IG\/ Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$\u00a0258.247,58<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nSTORANI, D. L. e PEREZ FILHO, A. <a href=\"https:\/\/www.lsie.unb.br\/rbg\/index.php?journal=rbg&amp;page=article&amp;op=view&amp;path%5B%5D=656\" target=\"_blank\">Novas informa\u00e7\u00f5es sobre geocronologia em n\u00edveis de baixo terra\u00e7o fluvial do rio Mogi Gua\u00e7u, SP, Brasil.<\/a> <strong>Revista Brasileira de Geomorfologia<\/strong>. v. 16, n. 2, p. 191-9. 2015.<br \/>\nDIAS, R. L. e PEREZ FILHO, A. <a href=\"https:\/\/www.lsie.unb.br\/rbg\/index.php?journal=rbg&amp;page=article&amp;op=view&amp;path%5B%5D=644\" target=\"_blank\">Geocronologia de terra\u00e7os fluviais na bacia hidrogr\u00e1fica do rio Corumbata\u00ed-SP a partir de luminesc\u00eancia opticamente estimulada (LOE).<\/a> <strong>Revista Brasileira de Geomorfologia<\/strong>. v. 16, n. 2, p. 341-9. 2015.<br \/>\nVUILLE, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.clim-past.net\/8\/1309\/2012\/cp-8-1309-2012.html\" target=\"_blank\">A review of the South American monsoon history as recorded in stable isotopic proxies over the past two millennia<\/a>. <strong>Climate of the past<\/strong>. v. 8, p. 1309-21. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"An\u00e1lisis revelan procesos recientes de transformaci\u00f3n del relieve","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[5968],"class_list":["post-208866","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/208866","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=208866"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/208866\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=208866"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=208866"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=208866"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=208866"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}