{"id":221067,"date":"2016-07-19T13:02:24","date_gmt":"2016-07-19T16:02:24","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=221067"},"modified":"2016-07-19T13:02:24","modified_gmt":"2016-07-19T16:02:24","slug":"una-nueva-posibilidad-para-el-bosque-atlantico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-nueva-posibilidad-para-el-bosque-atlantico\/","title":{"rendered":"Una nueva posibilidad para el Bosque Atl\u00e1ntico"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_221069\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-221069\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Mata_EDU_0023.jpg\" alt=\"Tira y afloja: cuando los habitantes humanos se van, la vegetaci\u00f3n nativa recupera el terreno\" width=\"290\" height=\"434\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Mata_EDU_0023.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Mata_EDU_0023-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Mata_EDU_0023-250x374.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Tira y afloja: cuando los habitantes humanos se van, la vegetaci\u00f3n nativa recupera el terreno<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cAh\u00ed estaba la casa de mi abuela\u201d, escuch\u00f3 la ec\u00f3loga Camila Rezende en pleno bosque, en la regi\u00f3n serrana del estado de R\u00edo de Janeiro. Sorprendida por no haber notado que se hallaba en un antiguo poblado, poco despu\u00e9s, ella comenz\u00f3 a entrever los restos del pasado. \u201cEn medio del Bosque Atl\u00e1ntico, de repente hab\u00eda un limonero, por ejemplo, y piedras que constituyeron los pilares de una casa\u201d, relata la investigadora, doctoranda en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), bajo la direcci\u00f3n del ec\u00f3logo Fabio Scarano. Este hallazgo fortuito la condujo a investigar la reconstituci\u00f3n espont\u00e1nea de esa selva que otrora ocup\u00f3 m\u00e1s de un mill\u00f3n de kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>), extendi\u00e9ndose por 17 estados brasile\u00f1os, y actualmente se encuentra acotada a poco menos del 12% de esa superficie, la mayor parte en parches boscosos de 50 hect\u00e1reas o menos. Si ese panorama se revirtiera, podr\u00eda resultar crucial para combatir los efectos de los cambios clim\u00e1ticos globales sobre la poblaci\u00f3n humana, tal como lo demuestran los trabajos que integran el fasc\u00edculo especial sobre el Bosque Atl\u00e1ntico de la revista cient\u00edfica <em>Biodiversity and Conservation<\/em> que se public\u00f3 en septiembre de este a\u00f1o.<\/p>\n<p>La ec\u00f3loga analiz\u00f3 lo sucedido desde 1978 en adelante en el municipio de Trajano de Moraes, un \u00e1rea de 600 km<sup>2<\/sup> en el norte de la sierra fluminense. La regi\u00f3n estuvo ocupada (y fue talada) durante los siglos XVIII y XIX, particularmente para la instalaci\u00f3n de cafetales. Con todo, a ra\u00edz de la crisis del caf\u00e9 provocada por la quiebra de la bolsa de valores en 1929, las plantaciones fueron abandonadas y poco a poco la selva volvi\u00f3 a colonizar su espacio. En las fotograf\u00edas a\u00e9reas y satelitales de 1978, 1988, 1999, 2006 y 2014, Rezende observ\u00f3 que all\u00ed hab\u00eda muchas \u00e1reas de selva regener\u00e1ndose. El panorama, sin embargo, se hallaba lejos de mostrarse homog\u00e9neo. \u201cEmpleamos un modelo espacial para entender por qu\u00e9 algunas \u00e1reas se reconstituyen y otras no\u201d, explica. En esos 36 a\u00f1os, la cobertura forestal de all\u00ed se increment\u00f3 en m\u00e1s de tres mil hect\u00e1reas, un crecimiento del 15%.<\/p>\n<p>En el modelo estad\u00edstico que diagram\u00f3, ella calcul\u00f3 la probabilidad de regeneraci\u00f3n de la selva para cada unidad de muestra dadas las condiciones ecol\u00f3gicas. Entre las variables m\u00e1s importantes, Rezende destaca el tipo de relieve: cuanto m\u00e1s accidentado, m\u00e1s dif\u00edcil es la ocupaci\u00f3n y m\u00e1s acentuada la regeneraci\u00f3n, mientras que las zonas planas siguen siendo ocupadas y utilizadas. A continuaci\u00f3n, otros de los factores relevantes fueron la incidencia solar, la distancia en relaci\u00f3n con las \u00e1reas urbanas (las zonas m\u00e1s cercanas a las ciudades ofrecen menos posibilidades de resultar abandonadas), la calidad del suelo y la separaci\u00f3n con otros fragmentos forestales que sirven como fuente de semillas.<\/p>\n<p>Un proyecto de restauraci\u00f3n de esa misma \u00e1rea mediante t\u00e9cnicas tradicionales de plantaci\u00f3n directa, se calcula que costar\u00eda alrededor de 15 millones de d\u00f3lares. Para Rezende, ese costo y el contexto del cambio clim\u00e1tico se tornan importantes para un cambio de enfoque al respecto de los bosques recientes, a los que hist\u00f3ricamente se los clasifica como de segunda categor\u00eda. \u201cLas selvas regeneradoras son cada vez m\u00e1s valoradas por los servicios ambientales que proporcionan, tales como la reserva de carbono, la producci\u00f3n de agua y la multiplicaci\u00f3n de la biodiversidad asociada\u201d, explica.<\/p>\n<p>La investigadora opina que la comprensi\u00f3n del funcionamiento de la regeneraci\u00f3n espont\u00e1nea puede ayudar a planificar la reforestaci\u00f3n, encauzando recursos para las \u00e1reas que, de hecho, carecen de plant\u00edo. En la pr\u00e1ctica, se trata de darle una mano a la naturaleza en virtud de su capacidad para recuperar territorio ni bien la gente se aleja. Esa colaboraci\u00f3n, que debe analizarse caso por caso, podr\u00eda consistir en corredores o islas de vegetaci\u00f3n que sirvan como fuente de semillas para la regeneraci\u00f3n, o bien, aguardar a que la selva se instale para proceder posteriormente a un enriquecimiento de la biodiversidad.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/056-059_mata-atlantica_237.jpg\" rel=\"attachment wp-att-221072\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-221072\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/056-059_mata-atlantica_237-300x290.jpg\" alt=\"056-059_mata atlantica_237\" width=\"300\" height=\"290\" \/><\/a>Esa desconocida<br \/>\n<\/strong>Si se tienen en cuenta las reglas de funcionamiento de la selva, ello podr\u00eda resultar de utilidad cuando se contempla su ampliaci\u00f3n de escala para otras regiones brasile\u00f1as. Y algunas de ellas son muy poco conocidas, seg\u00fan revela el estudio del ec\u00f3logo Renato Lima, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP). El investigador devel\u00f3 que los inventarios forestales efectuados en el Bosque Atl\u00e1ntico se circunscribieron a un \u00e1rea que corresponde al 0,01% de lo que queda de ese tipo de vegetaci\u00f3n. Para arribar a ese c\u00e1lculo, Lima y sus colaboradores reunieron todos los estudios que ya se llevaron a cabo en el Bosque Atl\u00e1ntico <em>lato sensu<\/em>, en el cual se basa la definici\u00f3n legal de esa selva.<\/p>\n<p>En el mosaico que compone esa definici\u00f3n amplia del Bosque Atl\u00e1ntico, que incluye fisonom\u00edas dis\u00edmiles, tales como la arenosa restinga y el peculiar bosque de araucarias de la sierra <em>ga\u00facha<\/em>, algunas regiones se estudiaron m\u00e1s que otras, siendo escaso lo realizado en los estados de Bah\u00eda y Mato Grosso do Sul. \u201cLas implicaciones de un conocimiento tan limitado resultan importantes para las decisiones de conservaci\u00f3n\u201d, analiza Lima. \u201cCuando se habla de proteger especies amenazadas, se necesita saber en cu\u00e1l conocimiento se basan tales decisiones\u201d.<\/p>\n<p>El \u00e1rea registrada en esos estudios se sum\u00f3 y se compar\u00f3 a las de los c\u00e1lculos de la organizaci\u00f3n no gubernamental (ONG) SOS Mata Atl\u00e2ntica sobre el \u00e1rea de los remanentes. Seg\u00fan el ec\u00f3logo, no sorprende que se haya estudiado una proporci\u00f3n tan peque\u00f1a del Bosque Atl\u00e1ntico. \u201cSi hici\u00e9ramos lo mismo con otros biomas, el resultado ser\u00eda similar; pocos biomas cuentan con un gran porcentaje registrado\u201d.<\/p>\n<p>Pese a que no es sorprendente, esta estimaci\u00f3n resulta alarmante cuando se la observa en el contexto del desmonte que se sigue practicando, a raz\u00f3n de 200 mil km<sup>2<\/sup> por a\u00f1o, seg\u00fan el informe de 2014 de SOS Mata Atl\u00e2ntica. \u201cLa tasa de desmonte es cuatro veces mayor que los \u00edndices de registro de las selvas remanentes\u201d, compara el investigador. \u201cA largo plazo, si ese panorama se mantiene, la selva desaparecer\u00e1 antes de que podamos estudiar lo poco que qued\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Por eso, Lima resalta la importancia de encauzar los trabajos futuros hacia las \u00e1reas menos conocidas, adem\u00e1s de reducir el desmonte. Y comenta incluso que el gobierno federal est\u00e1 estimulando a los estados para que realicen inventarios forestales. El estado de Santa Catarina ya lo ha hecho, registrando el 60% de lo que all\u00ed se conoce de Bosque Atl\u00e1ntico. El problema, a juicio del investigador, radica en que el Registro Nacional Federal emplea una metodolog\u00eda algo diferente a la del resto de los estudios realizados, donde registra \u00e1rboles cuyos troncos tengan como m\u00ednimo 10 cent\u00edmetros de di\u00e1metro a la altura del pecho. \u201cEso tiene sentido para la Amazonia, pero los estudios en el Bosque Atl\u00e1ntico contemplan a los \u00e1rboles j\u00f3venes e incluyen di\u00e1metros a partir de los cinco cent\u00edmetros\u201d, explica. \u201cSer\u00e1 dif\u00edcil unificar los datos nuevos con los que ya existen\u201d.<\/p>\n<p>Para racionalizar los estudios y economizar recursos, Lima est\u00e1 coordinando, en un trabajo conjunto con Alexandre Adalardo y Paulo In\u00e1cio Prado, profesores del IB-USP, la construcci\u00f3n de una base de datos cooperativa <em>online<\/em> que unificar\u00e1 los inventarios forestales en Brasil y estar\u00e1 disponible para el uso de la comunidad cient\u00edfica. El proyecto, bautizado con el nombre de TreeCo (abreviatura de Neotropical Tree Communities Database), es una extensi\u00f3n natural del diagn\u00f3stico trazado para el Bosque Atl\u00e1ntico y ya cuenta con datos sobre dos millones de \u00e1rboles.<\/p>\n<div id=\"attachment_221070\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-221070\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Mata_EDU_0159.jpg\" alt=\"Plantaci\u00f3n de palmito disputa el espacio con la selva en Vale do Ribeira, en el interior del estado de S\u00e3o Paulo\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Mata_EDU_0159.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Mata_EDU_0159-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Mata_EDU_0159-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Plantaci\u00f3n de palmito disputa el espacio con la selva en Vale do Ribeira, en el interior del estado de S\u00e3o Paulo<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El futuro<br \/>\n<\/strong>El trabajo de Lima no representa el mero romanticismo de un apasionado por la flora, la fauna y la red de interconexiones entre ellas. \u201cQuiz\u00e1 la especie m\u00e1s amenazada sea la nuestra\u201d, advierte Fabio Scarano, de la Fundaci\u00f3n Brasile\u00f1a para el Desarrollo Sostenible (FBDS) y de la UFRJ. En los dominios del Bosque Atl\u00e1ntico habitan m\u00e1s de 100 millones de brasile\u00f1os y all\u00ed reside el motor econ\u00f3mico del pa\u00eds. Aunque el 90% de la poblaci\u00f3n residente en el bioma est\u00e1 conglomerada en centros urbanos, tales como S\u00e3o Paulo y R\u00edo de Janeiro, m\u00e1s de la mitad de la tierra dedicada a la agricultura del pa\u00eds se encuentra tambi\u00e9n en este bioma. En un art\u00edculo de revisi\u00f3n, Scarano y Paula Ceotto, de la ONG Conservaci\u00f3n Internacional, analizaron los efectos de la alteraci\u00f3n en el uso de la tierra y de los cambios clim\u00e1ticos locales en la selva y en la poblaci\u00f3n humana. \u201cLos ecosistemas que perdieron gran parte de su capacidad para el soporte de sistemas vivos son mucho m\u00e1s vulnerables\u201d, sostiene. \u201cY la gente pobre es todav\u00eda m\u00e1s vulnerable\u201d.<\/p>\n<p>Para Scarano, quien forma parte del grupo de autores del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC), a\u00fan se necesitan realizar muchos estudios al respecto de escenarios futuros. \u201cSe especula que habr\u00e1 especies que migrar\u00e1n hacia el sur a medida que la temperatura se eleve, pero el problema es que ya hay gente viviendo en esa \u00e1rea, no queda mucho espacio de sobra\u201d, advierte.<\/p>\n<p>De cualquier modo, \u00e9l es optimista en cuanto a la posibilidad de una adaptaci\u00f3n basada en ecosistemas, que incluye el pago de servicios ambientales, la recuperaci\u00f3n de la selva y el fortalecimiento y ampliaci\u00f3n de las \u00e1reas protegidas. Para ello, Scarano promueve una integraci\u00f3n cada vez mayor entre investigadores, tomadores de decisi\u00f3n, administradores de pol\u00edticas p\u00fablicas y la poblaci\u00f3n, a la cual debe inform\u00e1rsela y convenc\u00e9rsela de que debe cambiar para beneficio de todos. \u201cLa optimizaci\u00f3n de recursos y la preservaci\u00f3n del ecosistema conlleva a la generaci\u00f3n de ingresos a partir del turismo, a una agricultura m\u00e1s productiva y al descubrimiento de posibles f\u00e1rmacos, por ejemplo\u201d.<\/p>\n<p>Ese enfoque optimista de Scarano se fundamenta en la resiliencia natural de la selva, que se revela en el trabajo de Rezende, y en la noci\u00f3n de que los intereses de la poblaci\u00f3n humana convergen con la preservaci\u00f3n de la naturaleza. \u00c9l piensa que Brasil posee capacidad para dar ese paso, haciendo uso de los ecosistemas como parte de una soluci\u00f3n ante los impactos del calentamiento global sobre el bienestar social. Pero es necesario que sea m\u00e1s r\u00e1pido de lo que ha sido. \u201cTenemos plazo hasta 2030: si para entonces no modificamos nuestros patrones de consumo y del uso de la tierra, llegaremos a 2050 con dos grados Celsius de aumento en la temperatura, cuyos efectos ser\u00e1n perjudiciales para la vida tal como la conocemos\u201d, advierte. Mucho de ello depende de lo que surja de la Conferencia del Clima en Par\u00eds, la COP 21, a realizarse en el mes de diciembre. \u201cSi las metas propuestas por el gobierno brasile\u00f1o se concretan, nos hallamos a 15 a\u00f1os de un para\u00edso ambiental\u201d, exagera el investigador.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEl rol de la diversidad funcional en la constituci\u00f3n de comunidades arb\u00f3reas tropicales: un abordaje basado en modelos (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/145695\/o-papel-da-diversidade-funcional-na-estruturacao-de-comunidades-arboreas-tropicais-uma-abordagem-ba\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2013\/08722-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca en el Pa\u00eds \u2013 Regular \u2013 Posdoctorado; <strong>Investigador responsable<\/strong> Paulo In\u00e1cio Prado (IB-USP); <strong>Becario<\/strong> Renato Augusto Ferreira de Lima (IB-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 131.224,64<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nLIMA, R. A. F. de. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s10531-015-0953-1#page-1\" target=\"_blank\">How much do we know about the endangered Atlantic Forest? Reviewing nearly 70 years of information on tree community surveys<\/a>. <strong>Biodiversity and Conservation<\/strong>. v. 24, n. 9, p. 2135-48. sept. 2015.<br \/>\nREZENDE, C. L. de. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s10531-015-0980-y#page-1\" target=\"_blank\">Atlantic Forest spontaneous regeneration at landscape scale<\/a>. <strong>Biodiversity and Conservation<\/strong>. v. 24, n. 9, p. 2255-72. sept. 2015.<br \/>\nSCARANO, F. R. &amp; CEOTTO, P. <a href=\"http:\/\/download.springer.com\/static\/pdf\/662\/art%253A10.1007%252Fs10531-015-0972-y.pdf?originUrl=http%3A%2F%2Flink.springer.com%2Farticle%2F10.1007%2Fs10531-015-0972-y&amp;token2=exp=1447441876~acl=%2Fstatic%2Fpdf%2F662%2Fart%25253A10.1007%25252Fs10531-015-0972-y.pdf%3ForiginUrl%3Dhttp%253A%252F%252Flink.springer.com%252Farticle%252F10.1007%252Fs10531-015-0972-y*~hmac=82088ab0f87bce29eab4a681aa3f406786833b64b217968f1ddc55fbe5c6988c\" target=\"_blank\">Brazilian Atlantic Forest: impact, vulnerability, and adaptation to climate change.<\/a> <strong>Biodiversity and Conservation<\/strong>. v. 24, n. 9, p. 2319-31. sept. 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudios indican caminos para recuperar el Bosque Atl\u00e1ntico","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293],"coauthors":[1601],"class_list":["post-221067","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/221067","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=221067"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/221067\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=221067"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=221067"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=221067"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=221067"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}