{"id":222219,"date":"2016-08-10T16:13:25","date_gmt":"2016-08-10T19:13:25","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=222219"},"modified":"2016-08-19T16:58:15","modified_gmt":"2016-08-19T19:58:15","slug":"los-danos-escondidos-en-el-barro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-danos-escondidos-en-el-barro\/","title":{"rendered":"Los da\u00f1os escondidos en el barro"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-222221\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Rio-Doce_DSC_0526.jpg\" alt=\"Rio Doce_DSC_0526\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Rio-Doce_DSC_0526.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Rio-Doce_DSC_0526-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Rio-Doce_DSC_0526-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Val\u00e9ria Quaresma<\/span>Cuando Val\u00e9ria Quaresma y Alex Bastos, una pareja de expertos en oceanograf\u00eda\u00a0 geol\u00f3gica, empezaron a estudiar los sedimentos de la costa del estado brasile\u00f1o de Esp\u00edrito Santo junto a la desembocadura del r\u00edo Doce, hace alrededor de cinco a\u00f1os, uno de los objetivos consist\u00eda en contar con una base para establecer planes de manejo de esa regi\u00f3n, en la cual dos de las principales fuentes de aporte econ\u00f3mico se ubican en oposici\u00f3n ecol\u00f3gica: la pesca y la extracci\u00f3n de petr\u00f3leo. La primera depende de la salud del ecosistema costero, que puede verse amenazada por eventuales accidentes resultantes de la segunda. El d\u00fao de docentes de la Universidad Federal de Esp\u00edrito Santo (Ufes) no imaginaba que ese conocimiento les ser\u00eda solicitado tan r\u00e1pidamente. A comienzos de noviembre, cuando se rompieron las represas de la compa\u00f1\u00eda minera Samarco, en Minas Gerais, ellos integraron el grupo compuesto por un centenar de investigadores organizado por esa universidad, y enseguida se prepararon para recolectar muestras comparativas. \u201cEl d\u00eda 21 de noviembre, la pluma que baj\u00f3 por el r\u00edo Doce lleg\u00f3 a la desembocadura y ya ten\u00edamos el barco preparado\u201d, comenta Quaresma. Al d\u00eda siguiente, su equipo recababa muestras del agua marina te\u00f1ida de anaranjado.<\/p>\n<p>La primera caracterizaci\u00f3n sobre c\u00f3mo se comportan los sedimentos que el r\u00edo normalmente transporta aparece en un art\u00edculo publicado en diciembre de 2015 por el grupo de Quaresma en la revista <em>Brazilian Journal of Geology<\/em>. Los resultados muestran que los sedimentos m\u00e1s finos pasan por un proceso r\u00e1pido de dep\u00f3sito, conocido como floculaci\u00f3n, que ocurre cuando el agua dulce se encuentra con la salinidad y el pH diferentes del mar. La precipitaci\u00f3n de esos sedimentos, clasificado como barro terr\u00edgena, se concreta principalmente en profundidades de al menos diez metros, al sur de donde desemboca el r\u00edo Doce, hacia donde son empujados por el viento nordeste, que es el que predomina all\u00ed. \u201cLuego ese material puede entrar nuevamente en suspensi\u00f3n y ser redistribuido hacia el norte, seg\u00fan la fuerza y la direcci\u00f3n de los vientos y de las olas\u201d, explica Quaresma, quien mape\u00f3 el dep\u00f3sito de esos sedimentos no s\u00f3lo en el trabajo resultante de las muestras que su grupo recolect\u00f3, sino tambi\u00e9n en datos que aparecen compilados en el art\u00edculo de revisi\u00f3n publicado en noviembre de 2015 en la revista <em>Journal of South American Earth Sciences<\/em>. En la regi\u00f3n situada al norte del r\u00edo Doce, junto a la l\u00ednea costera, predominan part\u00edculas mayores y menos arcillosas.<\/p>\n<p>Aun teniendo conocimiento de la zona y con toda la preparaci\u00f3n para recibir la oleada de barro que recorri\u00f3 parte de Minas Gerais y Esp\u00edrito Santo, provocando grandes da\u00f1os a las ciudades aleda\u00f1as y a la ecolog\u00eda del r\u00edo y sus alrededores, la evaluaci\u00f3n del impacto del material provenientes de los desechos de la miner\u00eda no es inmediata. Lo que se pudo ver desde un principio es que se trata de un volumen impresionante de material arcilloso con part\u00edculas muy finas, que no se depositan f\u00e1cilmente. \u201cNo conocemos este tipo de sedimentos que integra los desechos\u201d, comenta Quaresma, quien a\u00f1ade: \u201cno sabemos c\u00f3mo se comporta\u201d. La investigadora pretende efectuar un seguimiento de su trayectoria en una serie de futuras expediciones de campo. \u201cNecesitamos entre uno y dos meses para ver c\u00f3mo qued\u00f3 el fondo.\u201d<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n que gener\u00f3 el cambio en la din\u00e1mica de transporte de sedimentos se extiende mucho m\u00e1s all\u00e1 de su papel esencial para la estabilidad de la l\u00ednea de costa. En las recolecciones que ya hicieron, los investigadores se sorprendieron con el agua totalmente turbia, que hac\u00eda dif\u00edcil visualizar los aparatos sumergidos. Este cambio en las caracter\u00edsticas f\u00edsicas del agua, seg\u00fan Quaresma, puede alterar completamente el ambiente necesario para la vida de los organismos que viven en el fondo y componen la base de la cadena alimentaria marina: la comunidad bent\u00f3nica.<\/p>\n<div id=\"attachment_222222\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-222222\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Rio-Doce_IMG-20151122-WA0002.jpg\" alt=\"La fina arcilla en suspensi\u00f3n ti\u00f1\u00f3 de anaranjado la desembocadura del r\u00edo Doce, a punto tal de que la botella recolectora de agua (a la derecha) qued\u00f3 casi invisible cuando se la sumergi\u00f3 \" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Rio-Doce_IMG-20151122-WA0002.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Rio-Doce_IMG-20151122-WA0002-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Rio-Doce_IMG-20151122-WA0002-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Marcos Daniel Leite\/UFES<\/span>La fina arcilla en suspensi\u00f3n ti\u00f1\u00f3 de anaranjado la desembocadura del r\u00edo Doce, a punto tal de que la botella recolectora de agua qued\u00f3 casi invisible cuando se la sumergi\u00f3<span class=\"media-credits\">Marcos Daniel Leite\/UFES<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Qu\u00edmica<br \/>\n<\/strong>Aparte de los sedimentos, tambi\u00e9n preocupa a los cient\u00edficos el contenido del lodo en t\u00e9rminos qu\u00edmicos. Un componente cuya abundancia poco sorprende, dada la actividad de extracci\u00f3n de mineral que dio origen al accidente, es el hierro. Quaresma afirma que eso puede constituir un problema, porque su exceso puede causar una proliferaci\u00f3n excesiva de organismos planct\u00f3nicos (seres microsc\u00f3picos que flotan en la columna de agua) y provocar un gran desequilibrio ecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>El qu\u00edmico Renato Rodrigues Neto, coordinador del Laboratorio de Geoqu\u00edmica Ambiental del Departamento de Oceanograf\u00eda y Ecolog\u00eda de la Ufes, est\u00e1 al frente del grupo que viene analizando los elementos presentes en el torrente de desechos. Hasta ahora s\u00f3lo se han analizados muestras recolectadas en cinco puntos de la desembocadura del r\u00edo Doce, pero ya se nota un aumento importante de algunos metales cuando se compara entre antes y despu\u00e9s de la llegada del barro. \u201cAumentaron sobremanera los tenores de vanadio, aluminio, hierro, manganeso y cromo\u201d, comenta el investigador, quien al final del mes de diciembre termin\u00f3 de elaborar un informe preliminar con esos resultados. Aun cuando se sorprendi\u00f3 con el aumento de la concentraci\u00f3n de hierro 50 veces que su grupo detect\u00f3, \u00e9se no es el elemento que lo preocupa, debido a que se trata de un nutriente naturalmente disponible.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s preocupante fue el tenor mucho m\u00e1s alto de cromo, un elemento que puede ser t\u00f3xico seg\u00fan c\u00f3mo aparezca. \u201cEn general aparece de la manera menos t\u00f3xica\u201d, explica Rodrigues Neto, \u201cpero todav\u00eda no lo hemos testeado para saber qu\u00e9 hay ahora\u201d. Son an\u00e1lisis m\u00e1s complejos, que requerir\u00e1n una colaboraci\u00f3n con otros laboratorios. De acuerdo con el qu\u00edmico, tambi\u00e9n falta evaluar si el cromo aparece en una forma biodisponible, que pueda ser absorbida por los organismos.<\/p>\n<p>La gravedad del accidente deriv\u00f3 en una exigencia de respuestas inmediatas y en una r\u00e1pida organizaci\u00f3n de investigadores abocados a hallarlas. De todos modos, la tarea de entender de qu\u00e9 manera el ambiente y los organismos que viven en \u00e9l van a reaccionar y ser afectados requiere tiempo. En los pr\u00f3ximos meses, empezar\u00e1 a delinearse el efecto causado en los animales y en las plantas de la zona.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nBASTOS, A. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0895981115300195\" target=\"_blank\">Shelf morphology las an indicator of sedimentary regimes: a synthesis from a mixed siliciclastic-carbonate shelf on the eastern Brazilian margin<\/a>. <strong>Journal of South American Earth Sciences<\/strong>. v. 63, p. 125-36. nov. 2015.<br \/>\nQUARESMA, V. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/rbg.sbgeo.org.br\/index.php\/rbg\/article\/view\/30274\" target=\"_blank\">Modern sedimentary proceses along the Doce river adjacent continental shelf<\/a>. <strong>Brazilian Journal of Geology<\/strong>. v. 45, n. 4, p. 635-44. dic. 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La rotura de represas pueden alterar la din\u00e1mica del r\u00edo Doce ","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309,269,321,328],"coauthors":[1601],"class_list":["post-222219","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es","tag-ambiente-es","tag-oceanografia-es","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/222219","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=222219"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/222219\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=222219"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=222219"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=222219"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=222219"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}