{"id":223562,"date":"2016-09-06T14:05:49","date_gmt":"2016-09-06T17:05:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=223562"},"modified":"2016-09-06T15:12:33","modified_gmt":"2016-09-06T18:12:33","slug":"los-hongos-blancos-y-negros-de-atacama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-hongos-blancos-y-negros-de-atacama\/","title":{"rendered":"Los hongos blancos y negros de Atacama"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_223566\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-223566\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00801.jpg\" alt=\"Vida en condiciones extremas: microorganismos del desierto se adaptaron a la tierra seca y a la radiaci\u00f3n ultravioleta\" width=\"290\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00801.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00801-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00801-250x187.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Vida en condiciones extremas: microorganismos del desierto se adaptaron a la tierra seca y a la radiaci\u00f3n ultravioleta<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>En el mes de agosto de 2012, cuando cursaba la etapa final de la carrera de Biotecnolog\u00eda en el campus de Araras de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos, en el interior paulista, Andr\u00e9 Pulschen estaba a punto de identificar cuatro especies de hongos r\u00fasticos, que hab\u00eda recogido seis meses antes en lo alto de un volc\u00e1n del desierto de Atacama, en el norte de Chile. Mediante el uso de un dispositivo que simula la atm\u00f3sfera de otros planetas, en un laboratorio anexo a la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Pulschen identific\u00f3 dos especies de hongos \u2012<em>Exophiala sp.<\/em>, que forma colonias negras a causa de la acumulaci\u00f3n del pigmento melanina, y <em>Rhodosporidium toruloides<\/em>, que se agrupa en colonias de color anaranjado debido al caroteno\u2012 con una capacidad tan elevada para resistir a la radiaci\u00f3n ultravioleta (UV) del Sol como la de la bacteria <em>Deinococcus radiodurans<\/em>, que se utiliza como organismo modelo para el estudio de las posibilidades de vida en Marte. En el planeta rojo, el ambiente es tan seco y con tanta radiaci\u00f3n UV como en el desierto de Atacama. Normalmente, tal dosis de radiaci\u00f3n resulta tan fatal para los microorganismos como para los seres humanos.<\/p>\n<p>Otras dos especies provenientes de las paredes rocosas del volc\u00e1n Sairecabur \u2012<em>Cryptococcus friedmanii <\/em>y <em>Holtermanniella watticus<\/em>\u2012 presentaban una elevada resistencia a la radiaci\u00f3n UV, lo que result\u00f3 intrigante, puesto que son blancas, desprovistas de los pigmentos a los cuales se les atribuye el efecto protector contra la radiaci\u00f3n ultravioleta. Las cuatro especies ya hab\u00edan revelado una extrema resistencia a las bajas temperaturas, siendo que las dos de color blanco siguieron multiplic\u00e1ndose incluso luego de hallarse expuestas durante algunos d\u00edas a una temperatura de -6,5 grados Celsius (\u00baC). Si bien a\u00fan resulta imposible explicar c\u00f3mo resisten a la variaci\u00f3n de la temperatura y a intensas cargas de radiaci\u00f3n UV, incluso sin contar con pigmento, estos hongos denotan poseer asombrosos mecanismos de adaptaci\u00f3n al desierto m\u00e1s seco del mundo, donde no se pensaba que la diversidad biol\u00f3gica fuese tan variada.<\/p>\n<div id=\"attachment_223563\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-223563\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/048-051_Atacama_240.jpg\" alt=\"Hongos del volc\u00e1n: Exophiala sp., R. toruloides, C. friedmanii y H. watticus.\" width=\"290\" height=\"323\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/048-051_Atacama_240.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/048-051_Atacama_240-120x134.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/048-051_Atacama_240-250x278.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Hongos del volc\u00e1n: <em>Exophiala sp<\/em>., <em>R. toruloides<\/em>, <em>C. friedmanii<\/em> y <em>H. watticus<\/em><span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Cualquiera que aterrice en el aeropuerto de Calama, una ciudad con 150 mil habitantes enclavada en el desierto de Atacama, inmediatamente siente el intenso calor y una luminosidad arrebatadora en medio de un paisaje inmensamente plano y rojizo. Durante el viaje hasta San Pedro de Atacama, un pueblito de tres mil habitantes situado a 2.400 metros de altura que constituye la base para las expediciones a los extra\u00f1os lagos, salinas y volcanes de la regi\u00f3n, resulta dif\u00edcil divisar se\u00f1ales de vida silvestre en la tierra seca y con escasos cerros. Los habitantes de San Pedro refuerzan la idea de que existe poca variedad de vida silvestre, m\u00e1s all\u00e1 de los flamencos rosados en los lagos donde confluyen las aguas del deshielo de los Andes, de las palomas andinas que acosan a los turistas en busca de comida, de los huidizos lagartos o de las vicu\u00f1as que se alimentan de las matas achaparradas de gram\u00edneas sw las regiones m\u00e1s altas.<\/p>\n<p>El desierto, que tiene una extensi\u00f3n de mil kil\u00f3metros, alberga formas notables y a\u00fan poco conocidas de organismos microsc\u00f3picos adaptados a la escasez de agua y a una amplitud t\u00e9rmica que puede oscilar desde los 50 \u00baC durante el d\u00eda hasta los -15 \u00baC por las noches. En 2006, un equipo de la Nasa, la agencia espacial de Estados Unidos, identific\u00f3 12 especies de hongos capaces de sobrevivir en el t\u00f3rrido terreno de Atacama y producir esporas, unas estructuras similares a las semillas de las plantas, que se dispersan con el viento. Ahora, cient\u00edficos brasile\u00f1os y chilenos hallaron en cavidades de las rocas o en las paredes rocosas de un volc\u00e1n, a casi seis mil metros de altitud, variedades de hongos con una inexplicable resistencia a condiciones adversas.<\/p>\n<div id=\"attachment_223565\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-223565\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00625.jpg\" alt=\" Arriba, los g\u00e9iseres de El Tatio con el vapor hirviente emanando de las rocas\" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00625.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00625-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00625-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Los g\u00e9iseres de El Tatio con el vapor hirviente emanando de las rocas<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cEl microh\u00e1bitat en el interior de las rocas puede propiciar la colonizaci\u00f3n, la supervivencia y la dispersi\u00f3n de la vida microbiana\u201d, dijo Luiz Henrique Rosa, docente de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). A partir de las recolecciones realizadas en Atacama a alturas que variaban entre 746 y 5.047 metros, equipos de la UFMG, de la USP, del Laboratorio Nacional de Luz Sincrotr\u00f3n (LNLS) y de la Universidad de Antofagasta, en Chile, identificaron 81 variedades de hongos capaces de vivir en fisuras o cavidades de rocas similares al granito, en las cuales la temperatura puede variar entre -45 \u00baC y 60 \u00baC. \u201cLos hongos producir\u00edan enzimas que les permiten sacar provecho de los minerales, de la humedad proveniente del roc\u00edo y de la materia org\u00e1nica del interior de las rocas\u201d, coment\u00f3. En 2013, un equipo de Estados Unidos y Espa\u00f1a mostr\u00f3 las bacterias que habitan en las cavidades de rocas volc\u00e1nicas denominadas riolitas, que recolectaron en rocas sedimentarias del Valle de la Luna, una depresi\u00f3n de la Cordillera de la Sal, en las cercan\u00edas de San Pedro de Atacama.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la identificaci\u00f3n de los hongos \u2012organismos integrados por c\u00e9lulas dotadas de n\u00facleo y, por lo tanto, m\u00e1s complejos que las bacterias\u2012, el equipo de la UFMG los puso a trabajar. En el laboratorio, V\u00edvian Gon\u00e7alves cultiv\u00f3 los hongos de las rocas del desierto y analiz\u00f3 los extractos que produc\u00edan en el medio de cultivo. Bajo la supervisi\u00f3n de Rosa, reconoci\u00f3 23 extractos que presentaron actividad contra hongos, virus y protozoos causantes de enfermedades en los seres humanos. En 2014, realiz\u00f3 la separaci\u00f3n qu\u00edmica de los extractos en un laboratorio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y aisl\u00f3 dos sustancias: el \u00e1cido \u03b1-linol\u00e9nico y el ergosterol-5,8-endoper\u00f3xido, con actividad contra los microorganismos.<\/p>\n<div id=\"attachment_223564\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-223564\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00419.jpg\" alt=\"El Valle de la Luna: dep\u00f3sitos de sal a la vista\" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00419.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00419-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Atacama_DSC00419-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>El Valle de la Luna: dep\u00f3sitos de sal a la vista<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>\u00bfHongos en marte?<\/strong><br \/>\nEntre las rocas y a cinco alturas diferentes, se encontraron hongos pertenecientes al g\u00e9nero <em>Cladosporium<\/em>, que se destacan por su capacidad de adaptaci\u00f3n a diferentes ambientes, y otros equipos ya hab\u00edan verificado que al menos una de esas especies \u2012<em>C. halotolerans<\/em>\u2012, puede vivir en sitios con alta concentraci\u00f3n de sal. Los <em>Cladosporium<\/em> presentan manchas marrones o negras, debido a la acumulaci\u00f3n de melanina, que los protege contra los efectos nocivos de la radiaci\u00f3n UV del Sol. Sin embargo, las dos especies de hongos blancos provenientes de la cima del volc\u00e1n Sairecabur indican que los pigmentos quiz\u00e1 no sean indispensables. Otros mecanismos moleculares que a\u00fan no han sido identificados podr\u00edan ser tan importantes como la pigmentaci\u00f3n para evitar los efectos perjudiciales de la radiaci\u00f3n UV en la cumbre del volc\u00e1n. \u201cA cinco mil metros de altura, si la piel queda expuesta, puede quemarse f\u00e1cilmente a causa de la radiaci\u00f3n ultravioleta proveniente del Sol\u201d, dijo Pulschen, quien actualmente realiza un doctorado en el Instituto de Qu\u00edmica de la USP.<\/p>\n<p>La aridez extrema y la elevada incidencia de la radiaci\u00f3n UV hacen del desierto de Atacama un \u00e1mbito similar al de Marte. Por eso, los organismos resistentes a tales condiciones atraen el inter\u00e9s de los cient\u00edficos, porque representan formas de vida que podr\u00edan sobrevivir fuera de la Tierra. Como experto en ese campo, Douglas Galante, quien actualmente trabaja en el LNLS, apuesta a que los hongos r\u00fasticos del volc\u00e1n de Atacama podr\u00edan sobrevivir en Marte, puesto que las condiciones ambientales son muy similares. Y opina que la b\u00fasqueda de vestigios actuales o antiguos de organismos m\u00e1s complejos como los hongos, y no s\u00f3lo de seres anucleados, como es el caso de la bacteria <em>Deinococcus radiodurans<\/em>, tal como se proyecta, podr\u00eda considerarse en las pr\u00f3ximas expediciones al planeta rojo, \u201campliando as\u00ed las posibilidades de hallar vida fuera de la Tierra\u201d.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o, el equipo brasile\u00f1o se propone estudiar las bacterias que viven entre las rocas ba\u00f1adas permanentemente por el vapor de los g\u00e9iseres de El Tatio, a 90 kil\u00f3metros de San Pedro de Atacama, a 4.320 metros de altura. El vapor se produce cuando el agua de los r\u00edos subterr\u00e1neos entra en contacto con rocas calientes y fluye por fisuras, a una temperatura cercana a 100 \u00baC, formando columnas de hasta 10 metros de altura. Las bacterias resistentes a temperaturas elevadas parecen alimentarse de materiales inorg\u00e1nicos que liberan las propias rocas, abundantes en azufre.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nGON\u00c7ALVES, V.N. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/1462-2920.13005\/full\" target=\"_blank\">Fungi associated with rocks of the Atacama Desert: taxonomy, distribution, diversity, ecology and bioprospection for bioactive compounds<\/a>. <strong>Environmental Microbiology<\/strong> (online). 2015.<br \/>\nPULSCHEN, A.A.\u00a0<em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/mbo3.262\/full\" target=\"_blank\">UV-resistant yeasts isolated from a high altitude volcanic area on the Atacama Desert as eukaryotics models for astrobiology<\/a>. <strong>Microbiology Open<\/strong>. v. 4, n. 4, p. 574-88. 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Levaduras del desierto chileno exhiben resistencia a radiaci\u00f3n ultravioleta","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,280,308,328],"coauthors":[5968],"class_list":["post-223562","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-bioquimica-es","tag-geografia-es","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223562","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=223562"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223562\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=223562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=223562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=223562"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=223562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}