{"id":223569,"date":"2016-09-06T14:11:28","date_gmt":"2016-09-06T17:11:28","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=223569"},"modified":"2016-09-06T14:11:28","modified_gmt":"2016-09-06T17:11:28","slug":"cuando-el-mar-era-una-selva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cuando-el-mar-era-una-selva\/","title":{"rendered":"Cuando el mar era una selva"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_223571\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-223571\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Mata_Praia-de-Setiba.jpg\" alt=\"Donde hoy hay mar, en la playa de Setiba, en el estado de Esp\u00edrito Santo, un d\u00eda el suelo estuvo expuesto\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Mata_Praia-de-Setiba.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Mata_Praia-de-Setiba-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Mata_Praia-de-Setiba-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Leonardo Mer\u00e7on\/Instituto \u00daltimos Refugios<\/span>Donde hoy hay mar, en la playa de Setiba, en el estado de Esp\u00edrito Santo, un d\u00eda el suelo estuvo expuesto<span class=\"media-credits\">Leonardo Mer\u00e7on\/Instituto \u00daltimos Refugios<\/span><\/p><\/div>\n<p>La plataforma continental brasile\u00f1a, un \u00e1rea actualmente sumergida a lo largo de la costa, podr\u00eda haber albergado hace alrededor de 21 mil a\u00f1os una extensa \u00e1rea de Bosque Atl\u00e1ntico, durante el per\u00edodo al que se conoce como \u00daltimo M\u00e1ximo Glacial. Se trata de una idea propuesta por los bi\u00f3logos Yuri Leite y Leonora Costa, un matrimonio de docentes de la Universidad Federal de Esp\u00edrito Santo (Ufes), y se contrapone a la visi\u00f3n aceptada durante mucho tiempo, que plantea que el fr\u00edo habr\u00eda forzado un retroceso del Bosque Atl\u00e1ntico, aislando peque\u00f1as poblaciones de plantas y animales en fragmentos confinados de la selva, los denominados refugios. \u201cLa plataforma continental figura en Google Maps, pero nadie la concibe como parte del continente\u201d, explica el investigador. Esta idea, postulada por \u00e9l y otros colaboradores en un art\u00edculo que se public\u00f3 en enero en la revista <em>PNAS<\/em>, se basa en el conocimiento de que en la Era del Hielo, el nivel del mar lleg\u00f3 a ser 120 metros m\u00e1s bajo, y por eso se la bautiz\u00f3 como hip\u00f3tesis del Bosque Atlante [<em>Mata Atl\u00e2ntida<\/em>, en portugu\u00e9s], en alusi\u00f3n al legendario continente tragado por el oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>La propuesta surgi\u00f3 de una sumatoria de colaboraciones propiciada por el Laboratorio de Mastozoolog\u00eda y Biogeograf\u00eda, coordinado por Leite y Costa. En el marco de un trabajo con modelos ecol\u00f3gicos para inferir condiciones pret\u00e9ritas, a Carolina Loss, quien realiza una pasant\u00eda de posdoctorado en el laboratorio, se le ocurri\u00f3 la idea de considerar el contorno del continente en la \u00e9poca glacial, cuando el nivel del mar descendi\u00f3 y la costa avanz\u00f3 cientos de kil\u00f3metros hacia el este, dejando expuesta una extensi\u00f3n de 270 kil\u00f3metros cuadrados de la plataforma, una superficie equivalente al triple del territorio que ocupa Portugal. Simult\u00e1neamente, en un proyecto conjunto con la bi\u00f3loga Renata Pardini, de la Universidad de S\u00e3o Paulo, junto a otros colegas, el grupo estaba estudiando la respuesta de los peque\u00f1os mam\u00edferos frente a la fragmentaci\u00f3n del Bosque Atl\u00e1ntico. Eventualmente, se espera que la reducci\u00f3n del h\u00e1bitat disponible y el aislamiento en segmentos alejados provoquen un descenso poblacional y la consiguiente p\u00e9rdida de variedad gen\u00e9tica. Pero eso no era lo que ellos vislumbraban en los modelos demogr\u00e1ficos analizados por la bi\u00f3loga portuguesa Rita Rocha, quien tambi\u00e9n realizaba un posdoctorado en la Ufes: no hab\u00eda firmas gen\u00e9ticas de reducci\u00f3n poblacional y todos los escenarios eran rechazados en los modelos computacionales.<\/p>\n<p>\u201cEntonces unifiqu\u00e9 ambas cosas y resolv\u00ed probar con una hip\u00f3tesis de expansi\u00f3n del Bosque Atl\u00e1ntico\u201d, comenta Leite. El modelo revel\u00f3 que \u00e9sa era la explicaci\u00f3n m\u00e1s razonable para la diversidad gen\u00e9tica detectada en los tramos del ADN de cinco especies de peque\u00f1os mam\u00edferos t\u00edpicos de ese tipo de bosque. Los an\u00e1lisis indicaron que las especies se desplazaron hacia el norte y a menores alturas, donde la temperatura era mayor, en concordancia con lo que otros estudios ya hab\u00edan se\u00f1alado. Lo sorprendente fue descubrir que el \u00e1rea adecuada para esa fauna se hallaba menos fragmentada durante el \u00daltimo M\u00e1ximo Glacial que ahora y que durante el per\u00edodo anterior a la glaciaci\u00f3n, y que la distribuci\u00f3n de dichas especies avanzaba por la plataforma, por entonces expuesta. Estos resultados se oponen a la teor\u00eda de los refugios, la explicaci\u00f3n principal para el desarrollo de la diversidad biol\u00f3gica en las selvas brasile\u00f1as, especialmente en la Amazonia (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2013\/07\/16\/una-mirada-abierta-sobre-la-biodiversidad\/?\" target=\"_blank\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 208<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Los estudios palinol\u00f3gicos efectuados hace m\u00e1s de una d\u00e9cada por la bi\u00f3loga Aline Freitas, que actualmente realiza una pasant\u00eda de posdoctorado en la Universidad de Murcia, en Espa\u00f1a, bajo la supervisi\u00f3n del bot\u00e1nico Jos\u00e9 Carri\u00f3n, corroboran la presencia de Bosque Atl\u00e1ntico en el litoral, expandi\u00e9ndose hacia la plataforma continental durante el \u00daltimo M\u00e1ximo Glacial. Inicialmente en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), donde realiz\u00f3 un posgrado bajo la supervisi\u00f3n del bi\u00f3logo Marcelo Carvalho, Freitas viene analizando un vestigio extra\u00eddo del fondo del mar en la cuenca de Campos, en el sector norte del estado fluminense. Las muestras de polen fosilizado que se extrajeron de ese material indican que all\u00ed proliferaba un mosaico de \u00e1rboles, arbustos, helechos y plantas herb\u00e1ceas t\u00edpico del Bosque Atl\u00e1ntico y de la restinga asociada. \u201cTodo indica que la vegetaci\u00f3n de esa regi\u00f3n no habr\u00eda sufrido grandes alteraciones durante las fases glaciales e interglaciales, sino adaptaciones de acuerdo con las variaciones relativas del nivel del mar\u201d, analiza, al tiempo que subraya que sus datos a\u00fan no le permiten avalar la hip\u00f3tesis del \u201cBosque Atlante\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_223755\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Mata_Mapa-Litoral.jpg\" rel=\"attachment wp-att-223755\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-223755\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Mata_Mapa-Litoral-300x239.jpg\" alt=\"Potencial para expandirse:  La plataforma continental (en celeste), ancha en el sector centro y sur del litoral brasile\u00f1o, se estrecha desde Bah\u00eda hacia el norte\" width=\"300\" height=\"239\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Google Maps<\/span><\/a> Potencial para expandirse:\u00a0La plataforma continental (<em>en celeste<\/em>), ancha en el sector centro y sur del litoral brasile\u00f1o, se estrecha desde Bah\u00eda hacia el norte<span class=\"media-credits\">Google Maps<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Una colcha de retazos<\/strong><br \/>\nNo puede descartarse la idea de que hubiera fragmentos aislados de selva en sitios que les permitieron resistir la glaciaci\u00f3n y preservar, a modo de virtuales arcas de No\u00e9, un patrimonio de flora y fauna que evolucionaron en forma separada y fueron el origen de la diversidad actual. Pero la historia habr\u00eda sido bastante m\u00e1s compleja que eso. \u201cLo principal es la topograf\u00eda como un todo\u201d, explica Leite. Las regiones ubicadas m\u00e1s al norte, donde los mam\u00edferos que se incluyeron en el estudio se refugiaron durante la glaciaci\u00f3n, son menos accidentadas y, en parte por ello, habr\u00edan permitido una distribuci\u00f3n m\u00e1s uniforme. Lo propio vale para la plataforma continental, con un relieve m\u00e1s plano.<\/p>\n<p>El bi\u00f3logo Henrique Batalha-Filho, de la Universidad Federal de Bah\u00eda (Ufba), coautor del art\u00edculo publicado en la revista <em>PNAS<\/em>, no deja de lado la teor\u00eda de los refugios. El mismo d\u00eda en que se conoci\u00f3 el trabajo conjunto con sus colegas de la Ufes, public\u00f3 otro art\u00edculo en el sitio web de la revista <em>Journal of Zoological Systematics and Evolutionary Research<\/em>. En el mismo, el investigador infiere que el hormiguerito garganta estriada (<em>Rhopias gularis<\/em>) seguir\u00eda el patr\u00f3n previsto por la teor\u00eda de los refugios para el Bosque Atl\u00e1ntico, seg\u00fan el modelo propuesto en 2008 por la bi\u00f3loga brasile\u00f1a Ana Carolina Carnaval, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, y por el australiano Craig Moritz, de la Universidad Nacional de Australia. Batalha-Filho comenta que, hacia el sur de su \u00e1rea de distribuci\u00f3n, esas aves habitan a nivel del mar. En el sector norte, en el estado de Bah\u00eda, s\u00f3lo puede hall\u00e1rsela a altitudes mayores que 600 metros, lo cual restringe bastante la expansi\u00f3n de su h\u00e1bitat. El investigador no ve contradicci\u00f3n entre ambos trabajos. \u201cDesde mi punto de vista, el Bosque Atl\u00e1ntico parece ser un mosaico de historias, y cada especie responde en forma diferente a las eventualidades a las que se encuentra sujeta\u201d, propone. \u00c9sa fue una idea que comenz\u00f3 a pensar durante su doctorado (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2013\/09\/18\/conexion-directa\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 210<\/em><\/a>), en el cual detect\u00f3 indicios de que hab\u00eda especies de aves que atravesaron un desarrollo dis\u00edmil durante la era glacial. Si bien \u00e9l hab\u00eda notado que los animales dependientes de la selva parecen haber obedecido con frecuencia al modelo cl\u00e1sico de una distribuci\u00f3n restricta a los refugios, otros permanecieron estables. \u00c9se es el caso del ara\u00f1ero silb\u00f3n (<em>Myiothlypis leucoblephara<\/em>) que \u00e9l estudi\u00f3. El h\u00e1bitat de estas aves, adaptadas a \u00e1reas m\u00e1s altas y, por consiguiente m\u00e1s fr\u00edas, no parece haberse alterado durante la glaciaci\u00f3n. \u201cPor eso empec\u00e9 a pensar que las ecolog\u00edas ocupar\u00edan un lugar importante en esta historia\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_223570\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-223570\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Mata_Mata-Atl\u00e2ntica_Espirito_Santo.jpg\" alt=\"En algunos sitios de la costa del estado de Esp\u00edrito Santo, el Bosque Atl\u00e1ntico avanza casi hasta el agua, tal como ocurre en la regi\u00f3n de Linhares, en las cercan\u00edas del r\u00edo Doce\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Mata_Mata-Atl\u00e2ntica_Espirito_Santo.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Mata_Mata-Atl\u00e2ntica_Espirito_Santo-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Mata_Mata-Atl\u00e2ntica_Espirito_Santo-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Leonardo Mer\u00e7on\/Instituto \u00daltimos Refugios  <\/span>En algunos sitios de la costa del estado de Esp\u00edrito Santo, el Bosque Atl\u00e1ntico avanza casi hasta el agua, tal como ocurre en la regi\u00f3n de Linhares, en las cercan\u00edas del r\u00edo Doce<span class=\"media-credits\">Leonardo Mer\u00e7on\/Instituto \u00daltimos Refugios  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Esta nueva perspectiva hace posible una nueva interpretaci\u00f3n para la divisi\u00f3n que muchos cient\u00edficos detectaron en la regi\u00f3n del r\u00edo Doce, en lo referente a la gen\u00e9tica de las poblaciones de varios tipos de animales. \u201cDesde mi doctorado, me aboqu\u00e9 al estudio del norte y el sur del Bosque Atl\u00e1ntico, concentr\u00e1ndome en los r\u00edos\u201d, comenta Costa. \u201cAs\u00ed fui notando que \u00e9stos no configuran una barrera en el extenso historial del Bosque Atl\u00e1ntico\u201d. Hay otros aspectos que, en apariencia, ser\u00edan m\u00e1s importantes en esa regi\u00f3n. Hacia el sur del r\u00edo Doce, los cerros se encuentran bastante cerca de la costa, mientras que hacia el norte se hallan m\u00e1s alejados. La plataforma continental presenta una reducci\u00f3n al sur de ese mismo r\u00edo y, en el norte, a partir del archipi\u00e9lago de Abrolhos, se torna muy estrecha. De aqu\u00ed en adelante, los an\u00e1lisis deber\u00e1n considerar las particularidades de ese relieve.<\/p>\n<p>\u201cEl art\u00edculo echa m\u00e1s le\u00f1a al fuego e introduce otra hip\u00f3tesis al an\u00e1lisis\u201d, dice la bi\u00f3loga Maria Tereza Thom\u00e9, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), campus de Rio Claro, quien no forma parte de la investigaci\u00f3n. Este nuevo enfoque podr\u00eda hacerla ver sus propios resultados desde otro punto de vista, puesto que, en estudios que efectu\u00f3 con sapos del grupo <em>Rhinella crucifer<\/em>, hall\u00f3 resultados coincidentes con la hip\u00f3tesis del Bosque Atlante: no detect\u00f3 grandes fluctuaciones demogr\u00e1ficas. Al contrario: en el sector sur de la selva, ella deduce que las poblaciones habr\u00edan permanecido estables. En un art\u00edculo publicado en la revista <em>Molecular Ecology<\/em>, en 2014, Thom\u00e9 y sus colaboradores sugieren la necesidad de identificar barreras actualmente invisibles para el desplazamiento de la fauna. La hip\u00f3tesis de la plataforma continental se encaja. \u201cEn el caso de los ejemplares que estudio tiene mucho sentido\u201d, declara.<\/p>\n<p>Thom\u00e9 remarca la importancia de que sea un trabajo proyectado y realizado solamente por cient\u00edficos brasile\u00f1os, publicado en una revista reconocida, tan s\u00f3lo porque es una excelente idea, y est\u00e1 muy bien planteada. \u201cEn nuestra \u00e1rea padecemos la falta de hip\u00f3tesis; pero ahora, todos tendr\u00e1n la obligaci\u00f3n de incluir \u00e9sta\u201d, vaticina. Aunque todav\u00eda deber\u00e1 sortear pruebas para afianzarse.<\/p>\n<p>\u201cLas nuevas hip\u00f3tesis son importantes para que se enriquezca el debate\u201d, pondera el bi\u00f3logo Fabio Raposo do Amaral, del campus de Diadema de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). Seg\u00fan Do Amaral, ser\u00e1n necesarios estudios con mayor cantidad de especies y de un mayor alcance en cuanto al material gen\u00e9tico. \u201cMe pregunto si aquel conjunto de datos tiene valor estad\u00edstico para el estudio de los eventos en cuesti\u00f3n, tales como el grado de precisi\u00f3n necesario para separar per\u00edodos que difieren en pocos miles de a\u00f1os, una exactitud que, probablemente, tan s\u00f3lo los datos gen\u00f3micos podr\u00edan proporcionar\u201d, insin\u00faa. Tambi\u00e9n Batalha-Filho, quien particip\u00f3 en la ejecuci\u00f3n de los test de escenarios hist\u00f3ricos al respecto de c\u00f3mo se mantuvieron las poblaciones, utilizando como base la teor\u00eda de la coalescencia (que deduce las alteraciones en el ADN a partir del presente y en direcci\u00f3n al pasado), coincide en que \u201cesos an\u00e1lisis claman por otros argumentos\u201d. Aunque percibe se\u00f1ales confiables, estipula que el uso de varios fragmentos de ADN le otorgar\u00eda m\u00e1s firmeza a la hip\u00f3tesis planteada en el trabajo que se public\u00f3 en la <em>PNAS<\/em>. \u201cQuiz\u00e1 nunca se sepa lo que sucedi\u00f3 en el Bosque Atl\u00e1ntico, pero vamos agregando otras piezas al rompecabezas\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>BATALHA-FILHO, H. &amp; MIYAKI, C. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jzs.12118\/full\" target=\"_blank\">Late Pleistocene divergence and postglacial expansion in the Brazilian Atlantic Forest: multilocus phylogeography of Rhopias gularis (Aves: Passeriformes)<\/a>. <strong>Journal of Zoological Systematics and Evolutionary Research<\/strong>. Online. 11 ene. 2016.<br \/>\nFREITAS, A. G. de <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0102-33062013000400016\" target=\"_blank\">Pollen grains in quaternary sediments from the Campos Basin, state of Rio de Janeiro, Brazil: Core BU-91-GL-05<\/a>. <strong>Acta Botanica Brasilica<\/strong>. v. 27, n. 4, p. 761-72. oct.\/ dic. 2013.<br \/>\nLEITE, Y. L. R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.pnas.org\/content\/113\/4\/1008.abstract\" target=\"_blank\">Neotropical forest expansion during the last glacial period challenges refuge hypothesis<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. v. 113, n. 4, p. 1008-13. 26 ene. 2016.<br \/>\nTHOM\u00c9, M. T. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/mec.12986\/pdf\" target=\"_blank\">Barriers, rather than refugia, underlie the origin of diversity in toads endemic to the Brazilian Atlantic Forest<\/a>. <strong>Molecular Ecology<\/strong>. v. 23, n. 24, p. 6152-64. 24 nov. 2014.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El Bosque Atl\u00e1ntico podr\u00eda haberse extendido hasta la plataforma continental","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,278,300,308,269,335],"coauthors":[1601],"class_list":["post-223569","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-biologia-es","tag-evolucion","tag-geografia-es","tag-ambiente-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223569","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=223569"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223569\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=223569"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=223569"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=223569"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=223569"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}