{"id":223605,"date":"2016-09-06T14:34:26","date_gmt":"2016-09-06T17:34:26","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=223605"},"modified":"2016-09-06T14:34:26","modified_gmt":"2016-09-06T17:34:26","slug":"la-globalizacion-en-el-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-globalizacion-en-el-siglo-xix\/","title":{"rendered":"La globalizaci\u00f3n en el siglo XIX"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-223606\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-1_v1.jpg\" alt=\"cicula\u00e7\u00e3o transatl\u00e2ntica-1_v1\" width=\"290\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-1_v1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-1_v1-120x92.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-1_v1-250x192.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">DANIEL ALMEIDA<\/span>Muchas d\u00e9cadas antes de la difusi\u00f3n de la palabra globalizaci\u00f3n, en el siglo XIX, el mundo letrado ignoraba a menudo las fronteras nacionales, al menos en Occidente. El polo difusor de bienes culturales era Francia y, con ella, el idioma franc\u00e9s, un s\u00edmbolo de refinaci\u00f3n utilizado cotidianamente incluso entre los miembros de la corte de los zares rusos. En un mercado creciente, Francia exportaba en 1840 aproximadamente mil toneladas de libros y revistas, cifra que trep\u00f3 a 4,7 millones en 1890. Muchos de esos impresos en varios idiomas, posteriormente se reexportaban. Incluso cuando eran en franc\u00e9s, pod\u00edan ser traducciones de textos redactados en diversos idiomas, sobre todo en alem\u00e1n e ingl\u00e9s, que atend\u00edan en el extranjero a los \u00e1vidos lectores de elite, entre los que inclu\u00edan los brasile\u00f1os de los grandes centros urbanos. Se imprim\u00eda en Francia pr\u00e1cticamente en todos los idiomas conocidos, pues, dado su enorme parque gr\u00e1fico, era m\u00e1s barato. Asimismo, en el caso brasile\u00f1o<em>, <\/em>se pagaban impuestos por la importaci\u00f3n de papel en blanco, pero no por la importaci\u00f3n de libros.<\/p>\n<p>Este efervescente panorama es reconstituido en un proyecto tem\u00e1tico financiado por la FAPESP, intitulado <em>La circulaci\u00f3n transatl\u00e1ntica de impresos. La globalizaci\u00f3n de la cultura en el siglo XIX<\/em>, que se puso en marcha en 2011 y cuya conclusi\u00f3n est\u00e1 prevista para agosto de este a\u00f1o. Los coordinadores generales del mismo son M\u00e1rcia Abreu, del Instituto de Estudios del Lenguaje, de la Universidad de Campinas (IEL-Unicamp), y el franc\u00e9s Jean Yves-Mollier, de la Universidad de Versailles Saint-Quentin (Francia). La finalidad de dicho proyecto es \u201cconocer los impresos y las ideas en circulaci\u00f3n entre Inglaterra, Francia, Portugal y Brasil\u201d. El per\u00edodo de cobertura toma como pr\u00e9stamo del historiador brit\u00e1nico Eric Hobsbawm (1917-2012) el concepto de \u201clargo siglo XIX\u201d, cuyo hitos inicial y final son la Revoluci\u00f3n Francesa (1789) y el comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914). Para los temas estudiados, la fecha inaugural resulta apropiada, debido al hecho de que la Revoluci\u00f3n Francesa alter\u00f3 la legislaci\u00f3n relativa al comercio de libros en Francia, lo que redund\u00f3 en una profusi\u00f3n de publicaciones, a menudo ef\u00edmeras, que se propagaron por el pa\u00eds y despu\u00e9s por el mundo. Y la fecha de culminaci\u00f3n constituye un moj\u00f3n geopol\u00edtico global que afect\u00f3 directamente a todos los pa\u00edses enfocados. Uno de los resultados del proyecto es el libro intitulado <em>The cultural revolution of the nineteenth century: Theatre, the book-trade and reading in the transatlantic world <\/em>(La revoluci\u00f3n cultural del siglo XIX. El teatro, el comercio de libros y la lectura en el mundo transatl\u00e1ntico), una compilaci\u00f3n de art\u00edculos publicada en diciembre en el Reino Unido por editorial I.B. Taurus y sin previsi\u00f3n de traducci\u00f3n en portugu\u00e9s.<\/p>\n<p>En el per\u00edodo estudiado, los impresos sol\u00edan llegar a Brasil, en promedio, veintiocho d\u00edas despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n en Europa, y se deparaban con un ej\u00e9rcito de traductores dispuestos a atender, entre otras finalidades, la creciente demanda de publicaciones en forma de follet\u00edn al pie de las p\u00e1ginas centrales de los peri\u00f3dicos, en un fen\u00f3meno que no era no muy distinto al que se observa actualmente con relaci\u00f3n a las series de televisi\u00f3n estadounidenses. Un aspecto tambi\u00e9n similar es el que indica que el \u00e9xito de los art\u00edculos extranjeros en el prometedor mercado ubicado debajo del Ecuador estimul\u00f3 la producci\u00f3n local. Editores franceses y de otras nacionalidades europeas se mudaron a Portugal y a Brasil y se afianzaron exitosamente.<\/p>\n<p>De entrada, el mercado brasile\u00f1o fue objeto de disputa entre franceses y portugueses. Los libreros editores instalados en Brasil no s\u00f3lo importaban y vend\u00edan libros producidos en Europa. Tambi\u00e9n publicaban revistas y libros brasile\u00f1os provenientes de imprentas de Francia y Portugal. \u201cAsimismo, con el tiempo apuntaron al p\u00fablico lector portugu\u00e9s, con lo cual se invirti\u00f3 el sentido del flujo secular de libros, a punto tal que la competencia de las obras lusitanas impresas en Brasil se convirti\u00f3 en motivo de inquietud en Portugal\u201d, dice la profesora. La preocupaci\u00f3n se extend\u00eda al fen\u00f3meno de la contrahechura de libros y revistas, que no era otra cosa que la pirater\u00eda de productos culturales, algo tambi\u00e9n com\u00fan en el mundo contempor\u00e1neo. Portugal ya contaba con una poblaci\u00f3n mucho menor (5,5 millones de habitantes en 1900) que la de Brasil (18 millones en ese entonces) y un \u00edndice de analfabetismo equivalente (alrededor del 25%), lo que tornaba al mercado brasile\u00f1o m\u00e1s pujante y comercialmente m\u00e1s atractivo.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-223607\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-2_v1.jpg\" alt=\"cicula\u00e7\u00e3o transatl\u00e2ntica-2_v1\" width=\"290\" height=\"140\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-2_v1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-2_v1-250x121.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-2_v1-120x58.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">daniel almeida<\/span>La urbanizaci\u00f3n<\/strong><br \/>\nUna tendencia de ese per\u00edodo fue la consolidaci\u00f3n de la vida en las ciudades. Es tambi\u00e9n una \u00e9poca de distancias que se acortaron, no s\u00f3lo debido al avance de las v\u00edas f\u00e9rreas, sino tambi\u00e9n a cauda de la invenci\u00f3n y la diseminaci\u00f3n de la prensa a vapor, la mecanizaci\u00f3n de la fabricaci\u00f3n del papel y el surgimiento del tel\u00e9grafo, a comienzos del siglo XIX, hasta desembocar en la impresi\u00f3n rotativa, la linotipia y la fotograf\u00eda, durante sus \u00faltimas d\u00e9cadas. \u201cEl consumo cultural ya podr\u00eda ser el tradicional, basado \u00fanicamente en lo que se difund\u00eda desde los p\u00falpitos de las iglesias\u201d, afirma Tania de Luca, docente del Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias y Letras de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) y encargada de la coordinaci\u00f3n del estudio de los peri\u00f3dicos en el marco del proyecto.<\/p>\n<p>Seg\u00fan M\u00e1rcia Abreu, lo que les permiti\u00f3 a los investigadores analizar en forma in\u00e9dita la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en el circuito de intercambio de productos culturales e ideas fue el hecho de dejar de lado \u201cla tradici\u00f3n centrada en la idea de naci\u00f3n\u201d, tal como se hab\u00eda propuesto en 2010, un a\u00f1o antes del comienzo de los trabajos de la investigaci\u00f3n, durante un encuentro realizado en la Universidad de Versailles y coordinado por Jean-Yves Mollier. El grupo que se congreg\u00f3 en torno del proyecto est\u00e1 constituido por 40 investigadores pertenecientes a 19 instituciones cient\u00edficas de los cuatro pa\u00edses estudiados. Y el n\u00facleo inicial, que incluye al historiador franc\u00e9s Roger Chartier, bastante conocido en Brasil, volvi\u00f3 a encontrarse anualmente. \u201cEn aquel primer encuentro, algunos de los trabajos que se presentaron mostraron que, ya en el siglo XIX, exist\u00eda un anhelo de los pa\u00edses internacionalmente menos relevantes de volverse conocidos en Francia. Cuando nos apartamos de los lindes de los territorios nacionales, empezamos a percatarnos acerca de la existencia de hechos y personajes que antes pr\u00e1cticamente no ten\u00edan visibilidad.\u201d<\/p>\n<p><strong>Traducciones<\/strong><br \/>\nEntre esos actores, cobra relieve la importante figura del traductor, un profesional sumamente requerido en todos los pa\u00edses estudiados y, en su condici\u00f3n de mediador entre ellos, casi un s\u00edmbolo de la globalizaci\u00f3n de la cultura. Los traductores eran profesionales polivalentes, que se ejercitaban en diversas actividades intelectuales y se agrupaban en la categor\u00eda gen\u00e9rica de \u201chombres de letras\u201d. \u201cIncluso en Francia, un pa\u00eds central, una parte de lo que se le\u00eda correspond\u00eda a traducciones\u201d, sostiene Abreu. Un representante paradigm\u00e1tico de esa categor\u00eda profesional en Brasil fue el fluminense Salvador de Mendon\u00e7a (1841-1913), traductor contratado por Casa Garnier, la editorial que public\u00f3 tambi\u00e9n su novela m\u00e1s conocida, <em>Marab\u00e1<\/em> (1875). Era tambi\u00e9n poeta, dramaturgo, cr\u00edtico, periodista y, posteriormente, fue c\u00f3nsul general de Brasil en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Lo curioso es que un traductor como De Mendon\u00e7a, cuando ejerc\u00eda la funci\u00f3n de cr\u00edtico, condenaba la amplia circulaci\u00f3n de obras extranjeras en Brasil. Era una \u00e9poca de construcci\u00f3n de literaturas nacionales \u201ccomo cimiento de las naciones que se formaban\u201d y \u00e9sa era la ambici\u00f3n de los hombres de letras que, as\u00ed y todo, deb\u00edan ejercer como traductores, como una manera de complementar sus ingresos, sostiene Abreu. Incluso Machado de Assis (1839-1908), conocido como el gran autor brasile\u00f1o de novelas del siglo XIX, actu\u00f3 como cr\u00edtico, cronista, dramaturgo y traductor. El \u00fanico autor brasile\u00f1o del per\u00edodo estudiado que vivi\u00f3 exclusivamente de la literatura durante alg\u00fan tiempo fue Alu\u00edsio Azevedo (1857-1913), muy criticado por intelectuales que consideraban que \u00e9ste se somet\u00eda al gusto popular.<\/p>\n<p>La investigadora pone de relieve que los traductores ten\u00edan \u201cuna gran libertad para hacer modificaciones: no hab\u00eda tanto respeto al original como existe actualmente\u201d. De este modo, surge la pregunta acerca de qu\u00e9 \u201cversiones\u201d de las novelas del franc\u00e9s \u00c9mile Zola (1840-1902) se le\u00edan en Brasil, donde el autor gozaba de gran prestigio entre el p\u00fablico, por ejemplo. De manera an\u00e1loga, pr\u00e1cticamente todo lo que se conoc\u00eda en Brasil de las literaturas inglesa y alemana de ese per\u00edodo llegaba traducido de otras traducciones en franc\u00e9s, cosa que ocurr\u00eda tambi\u00e9n con los libros comercializados entre los pa\u00edses europeos.<\/p>\n<p>\u201cEn t\u00e9rminos de g\u00e9neros, la gran novedad de la \u00e9poca fue el surgimiento del follet\u00edn, que se concreta durante la misma d\u00e9cada de 1830 en Brasil y en Francia\u201d, recuerda Abreu. Era un momento de popularizaci\u00f3n de la lectura y de surgimiento de un p\u00fablico que buscaba textos \u00e1giles y tramas con movimiento. La mayor\u00eda de las novelas publicadas en forma de libros ten\u00eda su origen en folletines, aunque no todo follet\u00edn se convert\u00eda en libro. La publicaci\u00f3n en los peri\u00f3dicos, que no les resultaba demasiado costosa a los editores, hac\u00eda las veces de prueba previa a la publicaci\u00f3n en un formato m\u00e1s duradero. \u201cUna historia con buena aceptaci\u00f3n hac\u00eda hasta cuadruplicar la circulaci\u00f3n de un peri\u00f3dico\u201d. Debido a que cada novela, por una cuesti\u00f3n de limitaciones t\u00e9cnicas, sal\u00eda repartida en tres o cuatro tomos, su publicaci\u00f3n en libro pod\u00eda empezar antes de la conclusi\u00f3n del follet\u00edn en las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-223608 alignright\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-3_v2.jpg\" alt=\"cicula\u00e7\u00e3o transatl\u00e2ntica-3_v2\" width=\"290\" height=\"482\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-3_v2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-3_v2-120x199.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/cicula\u00e7\u00e3o-transatl\u00e2ntica-3_v2-250x416.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">daniel almeida<\/span>Indigenismo<\/strong><br \/>\nOtro episodio revelador de las m\u00faltiples direcciones del circuito de bienes culturales del siglo XIX que destaca Abreu es la del poeta Tom\u00e1s Ant\u00f4nio Gonzaga (1744-1810) y su obra m\u00e1s conocida, <em>Mar\u00edlia de Dirceu<\/em>. Por su participaci\u00f3n en la Conspiraci\u00f3n Minera [<em>Inconfid\u00eancia Mineira<\/em>], Gonzaga se encontraba desterrado en Mozambique cuando, probablemente sin su conocimiento, el libro sali\u00f3 publicado en Lisboa en 1792, y tuvo un enorme \u00e9xito de p\u00fablico, lo que gener\u00f3 otras tres ediciones hasta 1800. Esa repercusi\u00f3n en la \u201cmetr\u00f3poli\u201d fue lo que llev\u00f3 probablemente al librero franco-brasile\u00f1o Paulo Martin Filho, radicado en R\u00edo de Janeiro, a reeditar la obra, lo que se concret\u00f3 en 1810 y llev\u00f3 a que ejemplares de la edici\u00f3n brasile\u00f1a circulasen nuevamente en el mercado portugu\u00e9s. En 1825, traducido, el poema sali\u00f3 en franc\u00e9s con el t\u00edtulo de <em>Marilie \u2013 Chants \u00e9l\u00e9giaques de Gonzaga<\/em>. Y a \u00e9sa le siguieron traducciones en otros idiomas, del italiano al lat\u00edn. \u201cUna de las cosas interesantes de esa historia es que nadie sabe qui\u00e9n llev\u00f3 esa obra fuera de Brasil, toda vez que Gonzaga se encontraba aislado en un pa\u00eds lejano, desde donde no volver\u00eda nunca\u201d, dice Abreu.<\/p>\n<p>La lectura indigenista fue sumamente apreciada en Europa, como as\u00ed tambi\u00e9n aqu\u00e9lla a la que despu\u00e9s se le dar\u00eda el nombre de regionalista, representada por <em>Inoc\u00eancia<\/em>, del Vizconde de Taunay (1843-1899), traducida en varios idiomas. \u201cDe las novelas urbanas de Jos\u00e9 de Alencar [1829-1877], como <em>Senhora<\/em>, ambientada en la Corte, no hubo traducciones, probablemente porque los europeos juzgaban que era algo ya muy conocido\u201d, dice Abreu. \u201cPero sus novelas <em>O guarani<\/em>, <em>Ubirajara <\/em>e<em> Iracema <\/em>convirtieron a Alencar en nuestro gran \u00e9xito del siglo XIX en el exterior.\u201d<\/p>\n<p>\u201cContrariando el sentido com\u00fan que indicaba que Brasil era un pa\u00eds culturalmente atrasado y sin lectores, varias familias de libreros llegaron del exterior e instalaron aqu\u00ed sus negocios\u201d, comenta la investigadora. Desde el siglo XVIII, Francia exportaba editores a diversos lugares del mundo. Durante la segunda mitad de aquel siglo, 14 de los 17 libreros de Lisboa eran franceses. Con todo, hasta la mudanza de la familia real portuguesa a Brasil (1808), toda publicaci\u00f3n en Brasil era clandestina. Por ende, se depend\u00eda de la iniciativa o de la autorizaci\u00f3n de la Prensa Regia, o, en algunos casos, de la utilizaci\u00f3n de su tipograf\u00eda en r\u00e9gimen de alquiler. Sin embargo, durante el Segundo Reinado (1840-1889), las editoriales llegaron a contar con la ayuda directa del emperador Pedro II. El primer franc\u00e9s que lleg\u00f3 a Brasil para hacer negocios como editor y librero fue Paulo Martin Filho, cuyo padre, Paul Martin, ejerc\u00eda ese oficio en Lisboa. Fue el m\u00e1s expresivo librero de R\u00edo de Janeiro a comienzos del siglo XIX y casi que no viene: por miedo a la competencia, la Junta Comercial portuguesa hab\u00eda intentado impedir la emisi\u00f3n de su pasaporte.<\/p>\n<p><strong>Ilustraciones<\/strong><br \/>\nEl m\u00e1s importante editor y librero extranjero de Brasil ser\u00eda Baptiste Louis Garnier (1823-1893), cuyos hermanos eran editores en Par\u00eds, y que lleg\u00f3 a R\u00edo en 1844. \u201cGernier fue el responsable de la formaci\u00f3n del canon de la literatura brasile\u00f1a\u201d, dice L\u00facia Granja, docente de literatura y cultura brasile\u00f1a de la Unesp, en su campus de la localidad de S\u00e3o Jos\u00e9 do Rio Preto, responsable de la coordinaci\u00f3n de los estudios del \u00e1rea de libreros y editores del proyecto de cooperaci\u00f3n internacional. \u201cGarnier public\u00f3 a los grandes autores brasile\u00f1os de aquel momento, atendiendo a una aspiraci\u00f3n importante de los intelectuales de la \u00e9poca\u201d, sostiene Granja. Fue el editor franc\u00e9s quien transform\u00f3 a los autores brasile\u00f1os en escritores remunerados, entre ellos a Machado de Assis. El librero publicaba tambi\u00e9n el <em>Jornal das Fam\u00edlias<\/em>, impreso en Francia<em>,<\/em> un peri\u00f3dico en el cual intelectuales de Brasil imprecaban contra la presencia extranjera en las letras nacionales. \u201cHac\u00eda dinero con traducciones del franc\u00e9s y publicaba a los brasile\u00f1os que le daban prestigio\u201d, dice Granja. Garnier tambi\u00e9n editaba libros did\u00e1cticos, religiosos y especializados. \u201cSu producci\u00f3n segu\u00eda el modelo europeo, con dos ediciones simult\u00e1neas de cada libro: una barata y de lujo.\u201d<\/p>\n<p>Antes incluso de esa intensa actividad de circulaci\u00f3n de libros, las revistas y los peri\u00f3dicos ya viv\u00edan un momento pujante y diversificado. \u201cLa prensa del siglo XIX\u00a0 naci\u00f3 internacionalizada, con t\u00edtulos y modelos que se repet\u00edan\u201d, dice Tania de Luca. \u201cLa grande novedad del siglo ser\u00eda la incorporaci\u00f3n de im\u00e1genes\u201d. Una novedad que se ver\u00eda reflejada en publicaciones tales como la revista<em> Ilustrada<\/em>, fundada en R\u00edo por el caricaturista \u00edtalo-brasile\u00f1o Angelo Agostini, que circul\u00f3 de 1876 a 1898. Era un peri\u00f3dico predominantemente de humor sat\u00edrico y comprometido: la l\u00ednea editorial abogaba por la instauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica y la abolici\u00f3n de la esclavitud, en un per\u00edodo en el cual ambas campa\u00f1as estaban sobre el tapete.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca eran comunes las publicaciones en las que se debat\u00edan ideas pol\u00edticas y filos\u00f3ficas. \u201cEn muchas revistas y peri\u00f3dicos se seleccionaban y se traduc\u00edan textos de otras publicaciones, y eso se hac\u00eda en todo el mundo\u201d, comenta Abreu. \u201cCausas tales como la formaci\u00f3n de los estados nacionales y la Rep\u00fablica constitu\u00edan los temas de textos traducidos, reimpresos y asimilados, formando una gran comunidad en sinton\u00eda con las novedades de la \u00e9poca, incluso cient\u00edficas\u201d. Lo propio suced\u00eda con las revistas dedicadas a la moda y al p\u00fablico femenino, que conten\u00edan tambi\u00e9n juegos y charadas, aparte de noticias del mundo del espect\u00e1culo. Algunas revistas de moda publicaban moldes de vestidos creados en Europa, y en el texto figuraban sugerencias de adaptaciones al clima c\u00e1lido del tr\u00f3pico.<\/p>\n<p>Un fil\u00f3n nada desde\u00f1able para las editoriales y las tipograf\u00edas era el relacionado con el teatro. \u201cEn esa \u00e9poca, los textos de obras teatrales constitu\u00edan un g\u00e9nero literario que circulaba en forma de libros\u201d, dice Orna Messer Levin, docente del IEL-Unicamp y responsable del \u00e1rea de teatro del proyecto. Folletos, carteles, libretos y otros subproductos de los espect\u00e1culos teatrales tambi\u00e9n les redituaban dinero a los editores. \u201cEl teatro ten\u00eda una importancia enorme en el siglo XIX para los pa\u00edses europeos, pues constitu\u00eda un instrumento destinado a la afirmaci\u00f3n nacional. Los italianos divulgaban textos en su idioma, pero tambi\u00e9n piezas francesas, as\u00ed como los portugueses tra\u00edan a Brasil obras traducidas del franc\u00e9s.\u201d<\/p>\n<p><strong>Giras por Am\u00e9rica<\/strong><br \/>\nLas compa\u00f1\u00edas teatrales trabajaban con una estructura empresarial y altamente profesionalizada. Los agentes viajaban con antelaci\u00f3n a los pa\u00edses de destino para verificar la adecuaci\u00f3n de las salas de teatro a los espect\u00e1culos que las compa\u00f1\u00edas luego presentar\u00edan. Para sobrevivir en el verano, \u00e9poca en que en Europa no hab\u00eda presentaciones teatrales, los grupos hac\u00edan giras que empezaban en el norte de Brasil, descend\u00edan por la costa, llegaban a Uruguay y a Argentina y no rara vez daban la vuelta por el sur del continente y llegaban a la costa oeste de Am\u00e9rica del Sur<strong> y <\/strong>luego a Estados Unidos. En Brasil, eran el programa principal de la elite de la capital: las compa\u00f1\u00edas llegaron a obtener subsidios del Estado imperial hasta la d\u00e9cada de 1860.<\/p>\n<p>Una cr\u00edtica favorable o una temporada extendida en R\u00edo repercut\u00eda a favor del espect\u00e1culo en otros pa\u00edses, incluso en los pa\u00edses de origen de las compa\u00f1\u00edas. Divas de los escenarios europeos, tales como la italiana Eleonora Duse y la francesa Sarah Bernhardt, vinieron presentarse en Brasil. Seg\u00fan Messer Levin, muchos artistas, y sobre todo actrices, se casaban y se quedaban en el pa\u00eds. El teatro local se benefici\u00f3 debido a ese ambiente en movimiento. El siglo XIX fue la \u00e9poca de los grandes actores, como Jo\u00e3o Caetano dos Santos, y de asimilaciones como las <em>burlettas<\/em>, los espect\u00e1culos sat\u00edrico-musicales de Artur de Azevedo (1855-1908), que constitu\u00edan una \u201crespuesta\u201d a las operetas europeas, un ejemplo de una especie de antropofagia cultural en una \u00e9poca previa al uso de ese t\u00e9rmino, acu\u00f1ado por los modernistas de 1922.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nLa circulaci\u00f3n transatl\u00e1ntica de impresos. La circulaci\u00f3n de la cultura en el siglo XIX (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/45121\/a-circulacao-transatlantica-dos-impressos-a-globalizacao-da-cultura-no-seculo-xix\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2011\/07342-9<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigadora responsable<\/strong> M\u00e1rcia Azevedo de Abreu; <strong>Inversi\u00f3n <\/strong> R$\u00a0741.770,00.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un proyecto revela la intensa circulaci\u00f3n de bienes culturales en el siglo XX","protected":false},"author":38,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[289,310],"coauthors":[137],"class_list":["post-223605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-comunicacion","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=223605"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223605\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=223605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=223605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=223605"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=223605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}