{"id":223616,"date":"2016-09-06T14:37:40","date_gmt":"2016-09-06T17:37:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=223616"},"modified":"2016-09-06T14:37:40","modified_gmt":"2016-09-06T17:37:40","slug":"la-batalla-por-la-abolicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-batalla-por-la-abolicion\/","title":{"rendered":"La batalla por la Abolici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_223621\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Aboli\u00e7\u00e3o_Dupla-Povo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-223621 size-medium\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Aboli\u00e7\u00e3o_Dupla-Povo-300x200.jpg\" alt=\"Misa masiva de festejo por la abolici\u00f3n de la esclavitud e ilustraci\u00f3n que representa a un abolicionista, junto a esclavos, frente al Parlamento\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Divulgaci\u00f3n<\/span><\/a> Misa masiva de festejo por la abolici\u00f3n de la esclavitud e ilustraci\u00f3n que representa a un abolicionista, junto a esclavos, frente al Parlamento<span class=\"media-credits\">Divulgaci\u00f3n<\/span><\/p><\/div>\n<p>La historia de la Abolici\u00f3n no se circunscribe solamente a las iniciativas legales del gobierno imperial, ni a la coyuntura econ\u00f3mica internacional, como as\u00ed tampoco a las rebeliones de los esclavos. \u00c9sos fueron los rasgos predominantes que orientaron las interpretaciones acad\u00e9micas sobre el tema hasta ahora. Un ferviente movimiento abolicionista, con su contrapartida esclavista, tambi\u00e9n cumpli\u00f3 un rol hist\u00f3rico central durante los 20 a\u00f1os (1868-1888) que precedieron a la Ley \u00c1urea. El libro <em>Flores, votos e balas<\/em>, publicado por la editorial Companhia das Letras, abreva en esa perspectiva poco conocida. Su autora es la soci\u00f3loga Angela Alonso, docente del Departamento de Sociolog\u00eda de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP) y presidenta del Centro Brasile\u00f1o de An\u00e1lisis y Planificaci\u00f3n (Cebrap). La investigaci\u00f3n, que incluy\u00f3 una pasant\u00eda de un a\u00f1o en la Universidad Yale (EE.UU.) demand\u00f3 seis a\u00f1os de trabajo.<\/p>\n<p>\u201cComo soy soci\u00f3loga y tengo un enfoque interdisciplinario, prest\u00e9 atenci\u00f3n a la movilizaci\u00f3n en el espacio p\u00fablico, a la cual los historiadores quiz\u00e1 no le hayan concedido la debida trascendencia\u201d, dice Alonso, autora tambi\u00e9n de <em>Joaquim Nabuco <\/em>(2007), una biograf\u00eda del pol\u00edtico abolicionista de Pernambuco. \u201cDadas su estructura y sus caracter\u00edsticas, percib\u00ed que estaba frente a un movimiento social tal cual lo describe la teor\u00eda sociol\u00f3gica, y muy similar estructuralmente a los que surgieron en Inglaterra y Estados Unidos\u201d. No es casual que uno de los puntos que la investigadora pone de relieve en su estudio sea la conexi\u00f3n de parte del movimiento abolicionista brasile\u00f1o con otros activistas de la causa en el exterior. \u201cPocas veces hemos tenido un estudio tan vasto sobre el tema en cuesti\u00f3n\u201d, dice la profesora L\u00edgia Fonseca Ferreira, del Programa de Grado y Posgrado en Letras de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), estudiosa del per\u00edodo y bi\u00f3grafa del abogado, abolicionista y poeta negro Luiz Gama (1830-1882).<\/p>\n<p>Uno de los exponentes de la vertiente internacionalista de la militancia contra la esclavitud fue el educador Ab\u00edlio Borges (1824-1891), quien, pese a que pertenec\u00eda a la elite imperial, manten\u00eda lazos estrechos con asociaciones inglesas y francesas que luchaban contra la esclavitud en ultramar. Seg\u00fan Alonso, Borges \u201capost\u00f3 a la afrenta en el exterior\u201d al promover una petici\u00f3n emancipadora firmada por pol\u00edticos franceses y envi\u00e1rsela al emperador Pedro II a trav\u00e9s del Ministerio de Asuntos Extranjeros de Francia. \u201cEl documento le gener\u00f3 una gran turbaci\u00f3n a don Pedro\u201d, narra Alonso. \u201cEra una ofensa a la reputaci\u00f3n del Imperio figurar como tierra esclavista\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_223617\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Aboli\u00e7\u00e3o_25_23_BX_Digitalizar0585-e1472665815928.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-223617 size-medium\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Aboli\u00e7\u00e3o_25_23_BX_Digitalizar0585-e1472665815928-300x233.jpg\" alt=\"La confederaci\u00f3n abolicionista en 1888, con Jos\u00e9 do Patroc\u00ednio (parado, el primero a la izq.) y Andr\u00e9 Rebou\u00e7as (sentado, el primero a la izq.)\" width=\"300\" height=\"233\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">divulgaci\u00f3n<\/span><\/a> La confederaci\u00f3n abolicionista en 1888, con Jos\u00e9 do Patroc\u00ednio (<em>parado, el primero a la izq<\/em>.) y Andr\u00e9 Rebou\u00e7as (<em>sentado, el primero a la izq<\/em>.)<span class=\"media-credits\">divulgaci\u00f3n<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Personajes<\/strong><br \/>\nEse mismo Borges, quien hasta ahora era m\u00e1s conocido por haber inspirado a Raul Pompeia cuando concibi\u00f3 al personaje del director de la escuela en la novela <em>O ateneu<\/em>, es una de las figuras principales de <em>Flores, votos e balas<\/em>, tanto como el conocido abolicionista Andr\u00e9 Rebou\u00e7as (1838-1898), un ingeniero negro muy requerido como proyectista de obras modernizadoras e interlocutor en los c\u00edrculos del poder. Por el lado de los esclavistas, Alonso destaca la figura de Paulino Soares de Sousa (1834-1901), como el hilo conductor de las t\u00e1cticas y maniobras del ala \u201cemperrada\u201d (es decir, inflexible, obstinada) del Partido Conservador en el Parlamento.<\/p>\n<p>El gobierno (o el Estado), recuerda la soci\u00f3loga, es el v\u00e9rtice necesario de un tri\u00e1ngulo que conformado a su vez por el movimiento abolicionista y sus contramovimientos en la sociedad. \u201cUna clara se\u00f1al de ese juego fue que el Estado, ora introdujo el abolicionismo en el Parlamento, ora lo reprimi\u00f3\u201d, dice Alonso, refiri\u00e9ndose a los sucesivos cambios de orientaci\u00f3n pol\u00edtica durante el per\u00edodo estudiado, donde se alternaron en la jefatura del gobierno, por ejemplo, Manuel de Sousa Dantas, un abolicionista del Partido Liberal (1884-1885), y el Bar\u00f3n de Cotegipe (Jo\u00e3o Maur\u00edcio Wanderley), esclavista del Partido Conservador (1885-1888).<\/p>\n<p>La indecisi\u00f3n pol\u00edtica revela, seg\u00fan la estudiosa, que la idea relativamente difundida de que la abolici\u00f3n fue un proceso consensuado e ineludible, no tiene mucho sentido. La investigaci\u00f3n indica que la idea de la emancipaci\u00f3n de los esclavos acarreaba amenazas considerables al orden establecido. \u201cEl Imperio estaba basado en la esclavitud, no s\u00f3lo en la econom\u00eda\u201d, sostiene Alonso. \u201cLa jerarqu\u00eda social se fundaba en la posesi\u00f3n de bienes, lo cual otorgaba poder y prestigio, y los bienes m\u00e1s importantes eran los esclavos. La esclavitud tambi\u00e9n era el sost\u00e9n del sistema partidario, porque el electorado estaba definido en funci\u00f3n de sus rentas\u201d.<\/p>\n<p>El novelista Jos\u00e9 de Alencar (1829-1877), diputado conservador y uno de los portavoces m\u00e1s activos del antiabolicionismo, advirti\u00f3 en 1867, ante el panorama que se avecinaba: \u201cBastar\u00e1 un soplido para [&#8230;] arrojar al Imperio sobre un volc\u00e1n\u201d. Con todo, no se trataba de una defensa abierta del esclavismo, sino de la ret\u00f3rica del miedo para intentar posponer el proceso. Alonso denomina a eso \u201cesclavismo circunstancial\u201d: algunos sectores del Parlamento eran \u201ccompelidos por la coyuntura a justificar el orden esclavista, sin defender a la instituci\u00f3n en s\u00ed, a la cual, reconoc\u00edan, tanto la civilizaci\u00f3n como la moral condenaban a esa altura del siglo\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_223620\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Aboli\u00e7\u00e3o_47_aurea6-senado.jpg\" rel=\"attachment wp-att-223620\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-223620 size-medium\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Aboli\u00e7\u00e3o_47_aurea6-senado-300x235.jpg\" alt=\"El Parlamento durante la votaci\u00f3n de la Ley \u00c1urea en 1888...\" width=\"300\" height=\"235\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">divulgaci\u00f3n<\/span><\/a> El Parlamento durante la votaci\u00f3n de la Ley \u00c1urea en 1888&#8230;<span class=\"media-credits\">divulgaci\u00f3n<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El escenario mundial<\/strong><br \/>\nA ese tenso estado de cosas se hab\u00eda arribado a trav\u00e9s del proceso al cual se aboc\u00f3 Alonso, integrado por dos din\u00e1micas, una mundial y otra interna. \u201cEn cuanto al marco externo, se hab\u00eda producido un ciclo de aboliciones en todo el mundo y Brasil se manten\u00eda esclavista, concitando la atenci\u00f3n internacional\u201d, dice Alonso. Ese proceso lleg\u00f3 a un pico de mayor tensi\u00f3n en 1850, cuando Inglaterra impone el tratado del fin del tr\u00e1fico de esclavos, aunque Brasil demor\u00f3 en efectivizarlo. Con todo, hasta la d\u00e9cada de 1860, Brasil se manten\u00eda m\u00e1s o menos protegido por el hecho de que en el mundo occidental hab\u00eda otros dos ejemplos esclavistas de gran porte: Espa\u00f1a, con sus colonias en Puerto Rico y Cuba, y Estados Unidos.<\/p>\n<p>No obstante, a medida que esos pa\u00edses avanzaron hacia el fin de la esclavitud, Brasil fue quedando aislado en el escenario mundial. Esto provoc\u00f3 una divisi\u00f3n inevitable en la elite pol\u00edtica. \u201cYa no se trataba de responder o no a la presi\u00f3n internacional, sino, con qu\u00e9 prontitud\u201d, subraya Alonso. El proceso culmina cuando el Parlamento aprueba el tr\u00e1mite de la Ley de Libertad de Vientres, en 1871, como \u201cuna se\u00f1al de que Brasil era civilizado\u201d. Por ese entonces, se\u00f1ala Alonso, ya hab\u00eda una movilizaci\u00f3n articulada en la sociedad. \u201cQuiero destacar que el proceso no se inicia en 1879, cuando Nabuco y Jos\u00e9 do Patroc\u00ednio (1854-1905) surgen en el espacio p\u00fablico, sino en la d\u00e9cada anterior\u201d, dice la investigadora.<\/p>\n<p>A ese recorrido, que devendr\u00e1 en la abolici\u00f3n, Alonso lo divide en las tres etapas que enuncia en el t\u00edtulo de su libro: flores, votos y balas. Las flores se refieren al s\u00edmbolo de las manifestaciones abolicionistas que promov\u00edan, entre otros, Borges y Rebou\u00e7as, quienes, m\u00e1s all\u00e1 de sus actividades de articulaci\u00f3n pol\u00edtica, generaban asociaciones y ceremonias p\u00fablicas. \u201cLa abolici\u00f3n comenz\u00f3 a difundirse en espacios que no eran genuinamente pol\u00edticos\u201d, dice la soci\u00f3loga. En poco tiempo, los teatros comenzaron a cobijar esas manifestaciones, intercaladas con presentaciones art\u00edsticas. A diferencia de lo que ocurri\u00f3 en EE. UU., donde los polos de difusi\u00f3n de las campa\u00f1as abolicionistas civiles fueron las iglesias cu\u00e1queras, en Brasil, el catolicismo no s\u00f3lo era el credo predominante, sino tambi\u00e9n la religi\u00f3n oficial del Estado. Esto propici\u00f3 la conquista de almas para el abolicionismo entre la aristocracia y las capas intelectuales, que ten\u00edan en el teatro su mayor diversi\u00f3n. Los principios y actividades abolicionistas tambi\u00e9n se vieron beneficiados en esa \u00e9poca de avances, que posibilitaron la impresi\u00f3n y circulaci\u00f3n de publicaciones independientes.<\/p>\n<p>Las \u201cconferencias-concierto\u201d, tal como las denominaban los activistas, se propagaron por el pa\u00eds. En 1883, tambi\u00e9n comenzaron a contar con la compa\u00f1\u00eda de una adaptaci\u00f3n de la estrategia estadounidense tendiente a organizar rutas de fuga de los esclavos hacia territorios libres. La diferencia entre Brasil y Estados Unidos radica en que aqu\u00ed no hab\u00eda territorios oficialmente libres, y por eso fueron creados por los abolicionistas en las calles o en los barrios. Poco a poco, los activistas fueron liberando territorios, contando con la aceptaci\u00f3n de los propietarios o recurriendo a campa\u00f1as de recaudaci\u00f3n para pagar la emancipaci\u00f3n de los esclavos.<\/p>\n<div id=\"attachment_223619\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Aboli\u00e7\u00e3o_46_44_ALTA_O-povo-sauda-a-ass.jpg\" rel=\"attachment wp-att-223619\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-223619\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Aboli\u00e7\u00e3o_46_44_ALTA_O-povo-sauda-a-ass-300x225.jpg\" alt=\"...y la multitud aguardando afuera: un texto reducido al m\u00ednimo necesario\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">divulgaci\u00f3n<\/span><\/a> &#8230;y la multitud aguardando afuera: un texto reducido al m\u00ednimo necesario<span class=\"media-credits\">divulgaci\u00f3n<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Activismo jur\u00eddico<\/strong><br \/>\nEsta estrategia se transform\u00f3 en una campa\u00f1a nacional, y tuvo \u00e9xito, principalmente en los estados de Cear\u00e1 y Amazonas, que contaban con relativamente pocos esclavos y donde los presidentes de provincia eran abolicionistas. En el caso de Cear\u00e1, la movilizaci\u00f3n logr\u00f3 la abolici\u00f3n de la esclavitud dentro de los l\u00edmites de esa provincia en 1884, la cual pas\u00f3 a ser el destino de los esclavos fugados y liberados de todo el pa\u00eds. La estrategia de Luiz Gama, tambi\u00e9n de inspiraci\u00f3n extranjera, consisti\u00f3 en la b\u00fasqueda de inconsistencias en la ley para solicitar la liberaci\u00f3n de esclavos en los tribunales. \u201c\u00c9l integraba una facci\u00f3n de los abolicionistas que defend\u00eda el activismo jur\u00eddico, a diferencia de Nabuco, para quien la reforma deb\u00eda concertarse en el Parlamento\u201d, dice L\u00edgia Fonseca. Pero Alonso argumenta que \u201cno hab\u00eda una divergencia expl\u00edcita entre ellos, sino complementariedad de estrategias, donde cada uno recurr\u00eda a un estilo propio de activismo\u201d.<\/p>\n<p>La liberaci\u00f3n de los esclavos en Cear\u00e1 inaugura la etapa de los \u201cvotos\u201d, cuando la clase pol\u00edtica decide reaccionar. A partir de la designaci\u00f3n de Sousa Dantas en la jefatura del gobierno imperial, en 1884, los abolicionistas colaboraron en la redacci\u00f3n del programa de gobierno y lanzaron 51 candidaturas en su apoyo. Sin embargo, perdieron \u201cno tanto en las urnas sino en sus c\u00e1lculos\u201d, opina Alonso. Con la ca\u00edda de Dantas, asume en el gobierno el esclavista Cotegipe y comienza el per\u00edodo de las \u201cbalas\u201d, con represi\u00f3n abierta y feroz de las actividades abolicionistas, a cargo de la polic\u00eda o de milicias civiles. \u201cEs ante esa instancia que el proceso de desobediencia civil cobra escala\u201d, sostiene la investigadora. Jos\u00e9 do Patroc\u00ednio dice que \u201clos abolicionistas sinceros est\u00e1n preparados para morir\u201d. Seg\u00fan el historiador Carlos Castilho, docente de la Universidad Vanderbilt (EE.UU.), \u00e9sa es una evidencia de la importancia de los movimientos sociales en el proceso estudiado. \u201cLas luchas por la participaci\u00f3n pol\u00edtica y c\u00edvica poseen sus propias historias y deben ser repensadas por la historiograf\u00eda\u201d, dice.<\/p>\n<p>La causa, en gran medida gracias al movimiento social abolicionista, gan\u00f3 la adhesi\u00f3n o la tolerancia en la sociedad. \u201cAl final del proceso, el abolicionismo contaba con el apoyo t\u00e1cito de la poblaci\u00f3n urbana, que ocultaba las fugas\u201d, dice Alonso. \u201cLa esclavitud se fue corroyendo por todos lados\u201d. El resultado del proceso, no obstante, fue un empate. Los esclavistas cedieron, pero los abolicionistas no lograron implementar su programa con extensi\u00f3n de derechos a los libertos. Se impuso la voluntad del gabinete de Jo\u00e3o Alfredo que hizo de la Ley \u00c1urea una simple declaraci\u00f3n de dos frases, sin las indemnizaciones a los propietarios, pero tambi\u00e9n sin garant\u00edas de vida digna para los exesclavos.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> La circulaci\u00f3n de ideas y las estrategias de acci\u00f3n en el movimiento abolicionista (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/78189\/circulacao-de-ideias-e-estrategias-de-acao-no-movimento-abolicionista-brasileiro\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2009\/05921-1<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca en el Exterior \u2013 Regular \u2013 Nuevas Fronteras;\u00a0<strong>Investigadora responsable<\/strong> Angela Maria Alonso (FFLCH-USP\/ Cebrap); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 78.689,12<br \/>\n<strong>2.<\/strong> El abolicionismo como movimiento social (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/52965\/o-abolicionismo-como-movimento-social\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2012\/08495-6<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Apoyo a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular;\u00a0<strong>Investigadora responsable<\/strong>\u00a0Angela Maria Alonso (FFLCH-USP\/ Cebrap); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$\u00a0116.566,11<\/p>\n<p><em>Libro<\/em><br \/>\nALONSO, A. <strong>Flores, votos e balas \u2013 O movimento abolicionista brasileiro (1868-88)<\/strong>. S\u00e3o Paulo: Companhia das Letras, 2015, 568 p.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio reconstruye el movimiento abolicionista como fuerza social","protected":false},"author":38,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310,330],"coauthors":[137],"class_list":["post-223616","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223616","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=223616"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223616\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=223616"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=223616"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=223616"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=223616"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}