{"id":228694,"date":"2016-12-20T15:59:08","date_gmt":"2016-12-20T17:59:08","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=228694"},"modified":"2016-12-20T15:59:08","modified_gmt":"2016-12-20T17:59:08","slug":"la-incertidumbre-sobre-la-microcefalia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-incertidumbre-sobre-la-microcefalia\/","title":{"rendered":"La incertidumbre sobre la microcefalia"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-228695 size-full\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Zika_GettyImages-139204527.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Zika_GettyImages-139204527.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Zika_GettyImages-139204527-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Zika_GettyImages-139204527-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">RunPhoto\/ Getty Images  <\/span><\/p>\n<p>El virus del Z\u00edka necesit\u00f3 atravesar medio mundo para salir del anonimato. Durante casi 60 a\u00f1os, circul\u00f3 por \u00c1frica y Asia pr\u00e1cticamente imperceptible. Sin embargo, al arribar a Brasil hall\u00f3 las condiciones favorables como para propagarse r\u00e1pidamente y atrajo la atenci\u00f3n internacional al convertirse en el principal sospechoso del aumento de casos de microcefalia, un tipo de malformaci\u00f3n cong\u00e9nita de la cual poco se hab\u00eda escuchado hablar en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Microcefalia es un vocablo de origen griego utilizado por los m\u00e9dicos para hacer referencia a una condici\u00f3n en la cual los ni\u00f1os nacen con la cabeza demasiado peque\u00f1a para el tiempo de gestaci\u00f3n. La mayor\u00eda de ellos son sanos, seg\u00fan los especialistas. S\u00f3lo una peque\u00f1a cantidad nace con microcefalia como consecuencia de problemas de desarrollo que dejan el cerebro menor. En esos casos, no existe una cura. Un beb\u00e9 puede nacer con el cerebro demasiado peque\u00f1o a causa de una serie de defectos gen\u00e9ticos: son al menos 16 genes conocidos asociados con este problema. Pero tambi\u00e9n puede tener microcefalia como consecuencia de razones ambientales, tales como el consumo de alcohol o la exposici\u00f3n a productos t\u00f3xicos en la gestaci\u00f3n, o de una serie de infecciones, tales como las provocadas por el virus de la rubeola y del herpes, por el par\u00e1sito de la toxoplasmosis o por la bacteria de la s\u00edfilis.<\/p>\n<p>La posibilidad de que el virus tambi\u00e9n cause ese problema hizo sonar el alerta general debido a la facilidad con que el mismo se propaga. Considerado inofensivo durante mucho tiempo, el virus del Zika entr\u00f3 en Brasil entre 2014 y 2015, y seg\u00fan el Ministerio de Salud, puede haber infectado ya a 1,4 millones de personas. En ese mismo lapso de tiempo, se detect\u00f3 un aumento de los casos de microcefalia, especialmente en la regi\u00f3n nordeste de Brasil. De 2000 a 2014, el ministerio registr\u00f3 un promedio anual de 164 casos de microcefalia. Pero entre octubre de 2015 y el 20 de febrero de este a\u00f1o, la cantidad de casos confirmados lleg\u00f3 a 583.<\/p>\n<p>En medio del brote, pol\u00edticos y autoridades sanitarias llegaron a afirmar que el pa\u00eds estar\u00eda ante la m\u00e1s terrible epidemia de los \u00faltimos tiempos, y que, de no conten\u00e9rsela, podr\u00eda dejar a toda una generaci\u00f3n de brasile\u00f1os con da\u00f1os neurol\u00f3gicos o, como dijeron, con \u201csecuelas\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, comienzan a surgir evidencias de algo que mucha gente ya sospechaba: la cantidad de casos de microcefalia siempre estuvo subestimada en Brasil. Al no conocerse bien la realidad anterior a la entrada del virus del Zika al pa\u00eds, se hace m\u00e1s dif\u00edcil saber si el problema est\u00e1 aumentando efectivamente, y en caso de que est\u00e9, de cu\u00e1nto es ese aumento y qu\u00e9 proporci\u00f3n del mismo se debe al virus. Con ese panorama, resulta tan importante recabar datos que permitan conocer de qu\u00e9 manera evoluciona el problema en el transcurso del tiempo como estudiar la mejor forma de combatir al virus y al mosquito.<\/p>\n<p>Una indicaci\u00f3n importante de que el sistema de salud brasile\u00f1o no identificaba parte de los casos de microcefalia surge de un estudio reciente realizado por investigadores de Pernambuco y de Para\u00edba, los dos estados que m\u00e1s informaron sobre nacimientos de beb\u00e9s con sospechas de que tengan la cabeza anormalmente peque\u00f1a durante los \u00faltimos meses.<\/p>\n<p>Con la posibilidad de que se est\u00e9 ante un brote del problema, la m\u00e9dica Sandra da Silva Mattos, especializada en cardiolog\u00eda fetal en Recife, le plante\u00f3 un desaf\u00edo a su equipo. La investigadora coordina una red de cardiolog\u00eda que en los \u00faltimos a\u00f1os realiz\u00f3 un seguimiento de 100 mil reci\u00e9n nacidos en el vecino estado de Para\u00edba. Al final de 2015, Da Silva Mattos reclut\u00f3 a 40 enfermeras y auxiliares de enfermer\u00eda de 21 maternidades de Para\u00edba y les pidi\u00f3 que escudri\u00f1asen los registros de las salas de parto para recuperar informaci\u00f3n sobre el 10% de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Y lo lograron con creces. En diciembre, revisaron las mediciones del tama\u00f1o de la cabeza (per\u00edmetro cef\u00e1lico) de 16.208 beb\u00e9s nacidos entre 2012 y 2015 en Para\u00edba. Ese estudio indic\u00f3 que entre el 2% y el 8% de esos ni\u00f1os podr\u00eda clasificarse como de beb\u00e9s microc\u00e9falos, dependiendo del criterio que se adopte para definir el problema. Esto representa 320 y 1.300 reci\u00e9n nacidos respectivamente, y no significa que todos los casos sospechosos de microcefalia necesariamente est\u00e9n asociados con el virus del Z\u00edka.<\/p>\n<p>Lo importante es que aun con una cifra menor, obtenida por el criterio m\u00e1s restrictivo y que representar\u00eda a los casos m\u00e1s graves de microcefalia, ya sumar\u00eda alrededor de la mitad del promedio anual de 164 casos que el Ministerio de Salud registraba para todo el pa\u00eds a trav\u00e9s del Sistema de Informaci\u00f3n sobre Nacidos Vivos (Sinasc), la base de datos nacional que recaba informaci\u00f3n sobre los reci\u00e9n nacidos brasile\u00f1os. En dicha base existe un espacio para insertar las medidas de los cr\u00e1neos, pero, tal como sospechan varios investigadores, muchas veces no se lo completaba, quiz\u00e1 porque la notificaci\u00f3n de microcefalia antes no era obligatoria.<\/p>\n<div id=\"attachment_228699\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Zika_zika-virus-microscope-1000pxCDC.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228699\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-228699\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Zika_zika-virus-microscope-1000pxCDC-300x300.jpg\" alt=\"La facilidad de propagaci\u00f3n del virus del Z\u00edka (en rojo en la imagen) gener\u00f3 el temor de una epidemia\" width=\"300\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CDC<\/span><\/a> La facilidad de propagaci\u00f3n del virus del Z\u00edka (<em>en rojo en la imagen<\/em>) gener\u00f3 el temor de una epidemia<span class=\"media-credits\">CDC<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Aumento at\u00edpico<br \/>\n<\/strong>Durante los \u00faltimos cuatro meses, el Ministerio de Salud registr\u00f3 una cantidad mayor de casos de microcefalia, tras recibir el alerta de m\u00e9dicos de Pernambuco que hab\u00edan detectado un aumento at\u00edpico de nacimiento de ni\u00f1os con la cabeza menor que el considerado normal para el tiempo de gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde el 8 de noviembre de 2015 hasta el 20 de febrero de este a\u00f1o, nacieron en el pa\u00eds al menos 5.640 beb\u00e9s con esas caracter\u00edsticas. Ese n\u00famero corresponde a un promedio de 46 nuevos casos sospechosos de microcefalia por d\u00eda, una proporci\u00f3n impresionantemente m\u00e1s elevada que la conocida anteriormente. De 2000 a 2014, el promedio registrado por el Sinasc era de aproximadamente uno cada dos d\u00edas. El aumento de los posibles casos y la asociaci\u00f3n de los mismos con la infecci\u00f3n por el virus del Z\u00edka durante la gestaci\u00f3n catapultaron a la microcefalia al puesto de principal amenaza contra la salud p\u00fablica nacional.<\/p>\n<p>\u201cEl estudio de Para\u00edba es importante porque muestra, utilizando los criterios de microcefalia que adopta el ministerio, que exist\u00eda una ceguera y el Sinasc no estaba detectando la mayor\u00eda de los casos\u201d, afirma el neur\u00f3logo pedi\u00e1trico Fernando Kok, docente de neurolog\u00eda infantil de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FM-USP).<\/p>\n<p>A decir verdad, la parte identificada anteriormente por el Sinasc era \u00ednfima. Anualmente nacen en Brasil aproximadamente 2,9 millones de ni\u00f1os y los 164 casos de microcefalia notificados por a\u00f1o de 2000 a 2014 representan tan s\u00f3lo un 0,006% de ese universo. Esa cifra es sumamente baja si se la compara con los pocos datos conocidos de otras poblaciones. Estados Unidos, por ejemplo, adopta un criterio similar al brasile\u00f1o para definir la microcefalia y registra una proporci\u00f3n de casos m\u00e1s elevada.<\/p>\n<p>En dicho pa\u00eds nacen alrededor de 3,9 millones de beb\u00e9s por a\u00f1o y, de acuerdo con una revisi\u00f3n publicada en 2009 en la revista <em>Neurology<\/em>, los casos registrados de microcefalia rondaban los 25 mil. Esto significa que aproximadamente el 0,6% de los beb\u00e9s estadounidenses padece microcefalia y que el problema all\u00ed ser\u00eda 100 veces m\u00e1s com\u00fan que en Brasil.<\/p>\n<p>Convertido en una cifra un tanto m\u00e1s concreta, a los efectos de facilitar la comparaci\u00f3n, el \u00edndice de 0,006% medido por el Sinasc indica que tan s\u00f3lo 60 reci\u00e9n nacidos brasile\u00f1os por cada grupo de 100 mil padecer\u00edan microcefalia y deber\u00edan ser derivados para la realizaci\u00f3n de otros estudios. En tanto, la tasa m\u00e1s conservadora (un 2%) registrada ahora en Para\u00edba ser\u00eda de dos mil ni\u00f1os por cada grupo de 100 mil, \u00f3 58 mil en todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00bfEs mucho? Quiz\u00e1 no. Depende del criterio que se utilice para definir microcefalia. A comienzos de diciembre, el ministerio pas\u00f3 a clasificar como casos sospechosos de padecer microcefalia a aquellos ni\u00f1os cuyas cabezas miden menos de 32 cent\u00edmetros (cm) de circunferencia al nacer. M\u00e9dicos, epidemi\u00f3logos y estad\u00edsticos suelen utilizar un gr\u00e1fico bastante sencillo para verificar si determinadas medidas de un individuo escapan mucho al est\u00e1ndar de la poblaci\u00f3n, y en una parte de los casos esa diferencia puede indicar alg\u00fan problema de salud.<\/p>\n<p>El gr\u00e1fico se elabora poniendo en el eje horizontal las medidas de las cabezas de los ni\u00f1os de una poblaci\u00f3n y en el eje vertical la cantidad de ni\u00f1os. En general, el tama\u00f1o de las cabezas de los reci\u00e9n nacidos humanos oscila entre los 30 cm y los 39 cm. Hace casi 20 a\u00f1os, en el marco de un estudio solicitado por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) a un consorcio internacional de cient\u00edficos, se tomaron varias medidas, entre ellas las de las cabezas de 27 mil ni\u00f1os de distintas poblaciones, la brasile\u00f1a inclusive. De ese trabajo result\u00f3 un gr\u00e1fico que muestra c\u00f3mo se distribuye el tama\u00f1o de los cr\u00e1neos en la poblaci\u00f3n humana. Tiene el formato de una campana y es apreciado por los estad\u00edsticos pues exhibe propiedades matem\u00e1ticas muy conocidas.<\/p>\n<p>Una de ellas indica que el promedio \u2012en este caso, la suma total de las medidas de las cabezas dividida por el total de ni\u00f1os\u2013 divide el gr\u00e1fico al medio en dos partes sim\u00e9tricas (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Graf-Grande-pequeno-o-mediano.jpg\" target=\"_blank\">vea el gr\u00e1fico<\/a><\/em>). Los estad\u00edsticos saben que el \u00e1rea total bajo la curva representa a toda la poblaci\u00f3n estudiada y logran f\u00e1cilmente calcular la proporci\u00f3n de gente que se encaja en ciertas franjas de la curva.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Graf-Grande-pequeno-o-mediano.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228696\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-228696\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Graf-Grande-pequeno-o-mediano-300x300.jpg\" alt=\"Graf Grande, pequeno o mediano\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/a>M\u00e9dicos y epidemi\u00f3logos se basan en esta informaci\u00f3n para saber si una determinada medida puede indicar un problema de salud. La idea general por detr\u00e1s de este tipo de herramienta indica que todo lo que se aparta mucho de lo observado en la mayor parte de las gente puede constituir una se\u00f1al de problemas: esas curvas se utilizan por ejemplo para evaluar si un ni\u00f1o tiene baja estatura y presenta problemas de crecimiento, o para saber si la concentraci\u00f3n de determinadas grasas en la sangre alcanz\u00f3 niveles nocivos para la salud.<\/p>\n<p>En el caso del tama\u00f1o del cr\u00e1neo, los 32 cm adoptados por el ministerio representan el punto de corte para definir si un ni\u00f1o queda bajo sospecha de padecer microcefalia. Ese punto probablemente fue seleccionado porque se aparta bastante del tama\u00f1o medio de la cabeza de la mayor\u00eda de los reci\u00e9n nacidos. A partir de las 37 semanas de gestaci\u00f3n, las cabezas de los beb\u00e9s considerados sanos suelen medir alrededor de 34,5 cm, seg\u00fan los datos de la OMS. La diferencia puede parecer peque\u00f1a, pero 2,5 cm es bastante para un beb\u00e9.<\/p>\n<p>Los estad\u00edsticos utilizan una medida llamada desviaci\u00f3n est\u00e1ndar para hacerse una idea de ese grado de dispersi\u00f3n. En el gr\u00e1fico en forma de campana, los 32 cm se ubican aproximadamente dos desviaciones est\u00e1ndar por debajo de la media. Con base en las propiedades de la distribuci\u00f3n normal, se sabe que una parte peque\u00f1a de la muestra, solamente el 2,3%, est\u00e1 m\u00e1s lejos de la media aritm\u00e9tica que dos desviaciones est\u00e1ndar.<\/p>\n<p>Esto significa que el 2,3% de los beb\u00e9s nacidos en Brasil \u2013el correspondiente a 66,7 mil ni\u00f1os\u2013 podr\u00eda encajarse en la definici\u00f3n de microcefalia del ministerio. Una proporci\u00f3n mucho menor de reci\u00e9n nacidos (del 0,1%, \u00f3 2.900 beb\u00e9s) tiene la cabeza menor a\u00fan. El tama\u00f1o del cr\u00e1neo de esos ni\u00f1os se ubica tres desviaciones est\u00e1ndar por debajo del promedio y, en la mayor\u00eda de los casos, esto un indica problema en el desarrollo cerebral.<\/p>\n<p>\u201cLa gran mayor\u00eda de las ni\u00f1os registrados con microcefalia en cualquier pa\u00eds que sigue las recomendaciones de la OMS [es decir, aqu\u00e9llos que se ubican dos desviaciones est\u00e1ndar por debajo de la media] ser\u00e1 normal con la cabeza peque\u00f1a\u201d, explica el epidemi\u00f3logo Cesar Victora, de la Universidad Federal de Pelotas (UFPel). El investigador comenta que los casos patol\u00f3gicos, asociados al zika y a otras infecciones o a problemas gen\u00e9ticos, constituyen una peque\u00f1a minor\u00eda de esos 66,7 mil. \u201cLa gran mayor\u00eda de esos ni\u00f1os es normal y tiene cabeza peque\u00f1a por motivos gen\u00e9ticos no patol\u00f3gicos. Tienen la cabeza y el cuerpo peque\u00f1os porque sus padres son peque\u00f1os, o porque sufrieron alg\u00fan tipo de restricci\u00f3n durante el crecimiento intrauterino, por ejemplo, son hijos de madres que fumaron durante la gestaci\u00f3n\u201d, dice Victora.<\/p>\n<p>\u201cEl hecho de que el tama\u00f1o de la cabeza se ubique por debajo de determinado valor no necesariamente significa que existe una enfermedad\u201d, recuerda Kok, quien realiza el seguimiento de los casos de microcefalia en el Hospital de Cl\u00ednicas de la USP. \u201cEs necesario analizar la medida del cr\u00e1neo junto a otras informaciones. Ahora bien, si dicha medida se aleja demasiado de la media, es mayor la probabilidad de exista alg\u00fan problema.\u201d<\/p>\n<p><strong>La microcefalia invisible<br \/>\n<\/strong>Si bien la medida de los desv\u00edos est\u00e1ndar por debajo de la media constituye efectivamente un buen indicador de microcefalia \u2013en algunos pa\u00edses de Europa emplean tres desviaciones est\u00e1ndar\u2013, tanto en Brasil como en Estados Unidos los sistemas de salud est\u00e1n dejando de evaluar a muchos ni\u00f1os que deber\u00edan ser tratados con mayor atenci\u00f3n. Se sabe que una cantidad corresponde a ni\u00f1os sanos y que no presentar\u00e1n problemas de desarrollo neurol\u00f3gico en el futuro, pero otra parte puede tener alguna enfermedad y merecer\u00eda pasar por una evaluaci\u00f3n m\u00e1s detallada.<\/p>\n<p>En Brasil, el bi\u00f3logo paulista Fernando Reinach fue uno de los primeros que present\u00f3 esas cuentas ante un p\u00fablico m\u00e1s amplio. En su columna en el peri\u00f3dico <em>O Estado de S.Paulo<\/em>, publicada el 6 de febrero, Reinach llama la atenci\u00f3n acerca de la divergencia entre las cifras oficiales de microcefalia en Brasil y las esperables. En el texto intitulado \u201cLa microcefalia que siempre existi\u00f3\u201d, Reinach afirma: \u201cEsos ni\u00f1os deber\u00edan haber sido identificados y examinados con cuidado. Pero no lo fueron, porque la notificaci\u00f3n no era obligatoria. Seguramente siempre existieron, pero no existen en las estad\u00edsticas del Sistema \u00danico de Salud (SUS). Ahora, con la notificaci\u00f3n obligatoria y el p\u00e1nico que gener\u00f3 el zika, est\u00e1n \u2018apareciendo\u2019. Y esta aparici\u00f3n s\u00fabita puede ser real y causada por el zika, pero tambi\u00e9n puede ser una anomal\u00eda provocada por la subnotificaci\u00f3n en Brasil\u201d, escribi\u00f3 el bi\u00f3logo.<\/p>\n<p><strong>Una duda sin respuesta<br \/>\n<\/strong>As\u00ed como Reinach, algunos investigadores ya entrevistados por <em>Pesquisa FAPESP<\/em> se quejaron debido a la falta de datos hist\u00f3ricos confiables sobre microcefalia en Brasil. La carencia de informaci\u00f3n de los a\u00f1os anteriores, dicen, hace dif\u00edcil saber si las cifras actuales est\u00e1n creciendo s\u00f3lo a causa del zika o si existen otros factores implicados.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Graf-La-expansion.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228697\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-228697\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Graf-La-expansion-225x300.jpg\" alt=\"Graf La expansion\" width=\"225\" height=\"300\" \/><\/a>A finales de diciembre, los investigadores del Estudio Colaborativo Latinoamericano de Malformaciones Cong\u00e9nitas (Eclamc), un consorcio internacional que se dedica al seguimiento de los registros de malformaciones en 35 hospitales de siete pa\u00edses, revisaron los datos de microcefalia que hab\u00edan registrado entre 1967 y 2015 en Brasil y cruzaron con la informaci\u00f3n recabada durante los \u00faltimos tres a\u00f1os por el Sinasc.<\/p>\n<p>En un informe de s\u00edntesis disponible en el sitio web del grupo, los investigadores afirman que los n\u00fameros del Sinasc estaban subestimados. Seg\u00fan los c\u00e1lculos del Eclamc, se esperan dos casos de microcefalia por cada grupo de 10 mil beb\u00e9s nacidos en el pa\u00eds, pero ese \u00edndice ser\u00eda m\u00e1s elevado en el nordeste, donde el problema es m\u00e1s com\u00fan que en las otras regiones. Utilizando el \u00edndice de microcefalia observado en Europa, calcularon que habr\u00eda 45 casos entre los 147.597 beb\u00e9s nacidos en Pernambuco en 2015. Sin embargo, hasta final de diciembre, el estado hab\u00eda reportado 1.153 casos sospechosos (26 veces m\u00e1s). Para los investigadores, estos n\u00fameros s\u00f3lo podr\u00edan explicarse si todas las gestantes pernambucanas hubiesen sido infectadas por el virus. En el documento no se aclara qu\u00e9 proporci\u00f3n de mujeres infectadas podr\u00eda transmitirle el virus al feto.<\/p>\n<p>Los investigadores del Eclamc sospechan que buena parte del aumento deriva de la identificaci\u00f3n activa de casos y concluyen que los datos actuales no permiten evaluar si hubo un real aumento de la prevalencia de microcefalia al momento del nacimiento en el nordeste, cu\u00e1l es la magnitud de ese aumento y si obedeci\u00f3 a la exposici\u00f3n al zika o al aumento de otras causas. Se consult\u00f3 al equipo del Eclamc, pero \u00e9ste no quiso dar entrevistas.<\/p>\n<p>Pese a estas consideraciones y a la causalidad a\u00fan no demostrada, a mediados de febrero, el ministro de Salud, Marcelo Castro, dijo que el 40% de los casos sospechosos de microcefalia notificados en los \u00faltimos meses se relaciona con la infecci\u00f3n por el virus del Zika.<\/p>\n<p>El informe epidemiol\u00f3gico n\u00ba 14, dado a conocer por el ministerio a finales de febrero, indica que, de los 5.640 casos notificados entre el 8 de noviembre y el 20 de febrero, 1.533 se investigaron y 583 (el 10,3% de los 5.640) tuvieron la confirmaci\u00f3n de microcefalia. Seg\u00fan el documento, an\u00e1lisis moleculares detectaron el material gen\u00e9tico del Zika en 67 de los 583 casos confirmados. En los 516 restantes, la confirmaci\u00f3n se concret\u00f3 mediante estudios por im\u00e1genes del cerebro, que permitieron observar lesiones anteriormente asociadas al zika. Tambi\u00e9n de acuerdo con el informe, el ministerio sospecha que la mayor parte de las madres de esos ni\u00f1os padec\u00edan zika. Sin embargo, no deja claro si en los 516 casos clasificados mediante ex\u00e1menes por im\u00e1genes se descart\u00f3 la posibilidad de existencia de otras infecciones que provocan microcefalia (toxoplasmosis, rubeola, citomegalovirus, herpes y s\u00edfilis). El ministerio no respondi\u00f3 a las solicitudes de mayores aclaraciones.<\/p>\n<p>En el informe epidemiol\u00f3gico n\u00ba 14 tampoco existen detalles sobre los 950 casos que se excluyeron. El documento sugiere que los ni\u00f1os no tendr\u00edan microcefalia de origen infeccioso, pero podr\u00edan presentar otra forma del problema.<\/p>\n<p>Se sabe que las infecciones no constituyen la \u00fanica causa de microcefalia, y quiz\u00e1 ni siquiera sean la m\u00e1s com\u00fan. En la revisi\u00f3n de 2009 de <em>Neurology<\/em>, se indica que entre un 15% y un 50% de los casos de microcefalia puede ser de origen gen\u00e9tico. Hay al menos 16 genes conocidos que causan el problema cuando sus dos copias se encuentran alteradas. Asimismo, factores ambientales, tales como el consumo de alcohol en la gestaci\u00f3n o la exposici\u00f3n a contaminantes y productos t\u00f3xicos tambi\u00e9n pueden causar microcefalia. \u00bfCu\u00e1nto contribuye cada uno de ellos al total de casos? \u201cNo conozco estudios que muestren eso\u201d, dice Kok.<\/p>\n<p>Un grupo de m\u00e9dicos y epidemi\u00f3logos de Rio Grande do Sul, de S\u00e3o Paulo y de Cear\u00e1 sospecha que la estrategia de considerar a los beb\u00e9s que nacen con un cr\u00e1neo menor que 32 cm como potenciales casos de microcefalia est\u00e1 poniendo en el paquete a muchos beb\u00e9s sanos.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en febrero en la revista <em>Lancet<\/em>, el equipo coordinado por Cesar Victora, de la UFPel, esgrimi\u00f3 varias razones t\u00e9cnicas para ello. La primera indica que adoptar una nota de corte \u00fanica para beb\u00e9s de ambos sexos no es adecuado, toda vez que las ni\u00f1as nacen en promedio menores que los ni\u00f1os. Asimismo, los investigadores argumentan que un 68% de los beb\u00e9s brasile\u00f1os nace antes de completar las 40 semanas de gestaci\u00f3n, en parte debido a las altas tasas de ces\u00e1reas, y pueden ser menores que lo normal.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Graf-Las-conexiones.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228698\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-228698\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Graf-Las-conexiones-1024x676.jpg\" alt=\"Graf Las conexiones\" width=\"580\" height=\"383\" \/><\/a>Para reducir la cifra de beb\u00e9s que no padecen el problema \u2013los llamados falsos positivos\u2013 entre los que pasar\u00e1n por m\u00e1s estudios, el grupo sugiere que se adopten curvas de est\u00e1ndar de crecimiento m\u00e1s adecuadas a la realidad de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a y con mayor poder de detectar los casos verdaderamente positivos, tal como la producida por el consorcio Intergrowth 21<sup>st<\/sup>, que el grupo de Pelotas ayud\u00f3 a desarrollar (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2014\/11\/18\/una-regla-universal\/?\" target=\"_blank\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 225<\/em><\/a>). En la actualidad, aparte de los 32 cm para los beb\u00e9s que nacen a partir de la 37<sup>a<\/sup> semana de gestaci\u00f3n, el ministerio adopta una curva de crecimiento producida con ni\u00f1os de pa\u00edses ricos \u2012la curva de Fenton\u2012 para realizar el triaje de los nacen prematuros.<\/p>\n<p>Para el m\u00e9dico y epidemi\u00f3logo\u00a0 Eduardo Massad, tambi\u00e9n docente de la FM-USP, la infecci\u00f3n por el virus del Z\u00edka puede explicar parte del aumento de los casos de microcefalia. \u201c\u00bfExactamente en qu\u00e9 medida? No se sabe\u201d, afirma. A su juicio, lo importante es que se encontr\u00f3 el virus en 67 de los 583 casos confirmados, lo cual refuerza la conexi\u00f3n del virus con el problema, aunque a\u00fan no demuestre conclusivamente una relaci\u00f3n de causalidad.<\/p>\n<p>\u201cExiste una asociaci\u00f3n inequ\u00edvoca entre la infecci\u00f3n por el virus del Zika durante la gestaci\u00f3n y el nacimiento de beb\u00e9s con microcefalia, y es perfectamente plausible atribuir parte del aumento de casos al virus\u201d, dice Masad. \u201cUna parte de los fetos infectados desarrolla microcefalia, pero a\u00fan no se sabe el tama\u00f1o de esa parte.\u201d<\/p>\n<p><strong>Demasiado r\u00e1pido<br \/>\n<\/strong>En el estudio de Para\u00edba, el grupo de Sandra Mattos detect\u00f3 una elevaci\u00f3n principalmente en los casos graves de microcefalia a partir del tercer trimestre de 2015, que podr\u00eda estar asociada con la circulaci\u00f3n del virus. Sin embargo, ella sospecha que se est\u00e9 llegando demasiado r\u00e1pido a la conclusi\u00f3n de que el zika es el \u00fanico causante del problema. \u201cNo queremos eliminar la influencia del virus sino cuestionarnos si no habr\u00eda otros factores implicados, tales como otras infecciones y la subnutrici\u00f3n, comunes en la poblaci\u00f3n\u201d, dice Mattos, quien es directora de la Unidad de Cardiolog\u00eda Materno-Fetal del Real Hospital Portugu\u00e9s de Beneficencia de Pernambuco. \u201cDebemos conocer bien con qu\u00e9 estamos lidiando.\u201d<\/p>\n<p>Las investigaciones epidemiol\u00f3gicas reci\u00e9n est\u00e1n empezando. En Para\u00edba, el grupo de Mattos participa en un estudio con investigadores de los Centros de Control y Prevenci\u00f3n de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y del Ministerio de Salud que tiene como objetivo verificar el riesgo de que mujeres infectadas tengan hijos con microcefalia. En S\u00e3o Paulo, investigadores de la Red Zika \u2012un consorcio integrado por alrededor de 40 grupos de universidades e institutos de investigaci\u00f3n paulistas financiado por la FAPESP\u2012 realizar\u00e1n un estudio similar.<\/p>\n<p>Los resultados se dar\u00e1n a conocer al cabo de ocho meses. Seg\u00fan Masad, tambi\u00e9n se har\u00e1n necesarias m\u00e1s y m\u00e1s extensas investigaciones, que abarquen a toda la poblaci\u00f3n y en las cuales se verifique qu\u00e9 proporci\u00f3n de gestantes est\u00e1 infectada por el virus y si las mismas tienen hijos sanos o con problemas.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nSOARES DE ARA\u00daJO, J. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.who.int\/bulletin\/online_first\/16-170639.pdf\" target=\"_blank\">Microcephaly in northeast Brazil: a review of 16 208 births between 2012 and 2015<\/a>. <strong>Bulletin of the World Health Organization<\/strong>. 4 feb. 2016.<br \/>\nASHWAL, S. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.neurology.org\/content\/73\/11\/887\" target=\"_blank\">Practice parameter: evaluation of the child with microcephaly (an evidence-based review)<\/a>. <strong>Neurology<\/strong>. v. 73. p. 887-97. 2009.<br \/>\nVICTORA, C. G. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lancet\/article\/PIIS0140-6736(16)00273-7\/abstract\" target=\"_blank\">Microcephaly in Brazil: how to interpret reported numbers? <\/a><strong>Lancet<\/strong>. 13 feb. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Registros a\u00fan no retratan la realidad de microcefalia en Brasil","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[316,329],"coauthors":[105],"class_list":["post-228694","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-medicina-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=228694"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228694\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=228694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=228694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=228694"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=228694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}