{"id":228773,"date":"2016-12-20T16:39:45","date_gmt":"2016-12-20T18:39:45","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=228773"},"modified":"2016-12-22T12:03:03","modified_gmt":"2016-12-22T14:03:03","slug":"los-antiguos-volcanes-de-minas-gerais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-antiguos-volcanes-de-minas-gerais\/","title":{"rendered":"Los antiguos volcanes de Minas Gerais"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_228774\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Geo_L152_2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228774\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-228774\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Geo_L152_2-300x225.jpg\" alt=\"Pan de az\u00facar en el interior de Minas Gerais: este bloque rocoso, actualmente expuesto, fue parte de la ra\u00edz del Arco R\u00edo Doce\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Pan de az\u00facar en el interior de Minas Gerais: este bloque rocoso, actualmente expuesto, fue parte de la ra\u00edz del Arco R\u00edo Doce<\/p><\/div>\n<p>Quienes observan el paisaje monta\u00f1oso del sudeste brasile\u00f1o ni siquiera se imaginan que en esa regi\u00f3n, hace alrededor de 600 millones de a\u00f1os, hab\u00eda una larga y alta cadena de volcanes activos. En aquella \u00e9poca, la forma y la posici\u00f3n de los continentes eran distintas a las actuales y esa cordillera se ubicaba a orillas de un golfo, en el extremo de un mar estrecho, y se extend\u00eda a trav\u00e9s de casi 550 kil\u00f3metros, yendo desde donde actualmente queda Te\u00f3filo Otoni, en Minas Gerais, casi hasta el estado de Paran\u00e1. En el apogeo de su existencia, sus picos pueden haber sido tan impresionantes como los de los Andes.<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1 nunca se sepa a ciencia cierta cu\u00e1les eran sus dimensiones. Al igual que el mar estrecho y el antiguo continente, esa cordillera desapareci\u00f3, consumida por la erosi\u00f3n. Lo que resta son fragmentos del lecho de ese mar y de las rocas que formaban la ra\u00edz profunda de la cadena de volcanes y actualmente afloran en Minas Gerais. Estos registros est\u00e1n ayudando a los ge\u00f3logos a entender el origen y la historia evolutiva del llamado Arco Volc\u00e1nico del R\u00edo Doce. \u201cNuestro trabajo apunt\u00f3 a reconstituir la historia y el relieve de ese conjunto de monta\u00f1as\u201d, comenta el ge\u00f3logo Ant\u00f4nio Carlos Pedrosa Soares, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). \u00c9l y otros 14 investigadores describen c\u00f3mo surgi\u00f3 y se molde\u00f3 el Arco R\u00edo Doce en un art\u00edculo publicado en noviembre en <em>Journal of South American Earth Sciences<\/em>.<\/p>\n<p>En ese trabajo, Soares y sus colaboradores recolectaron rocas que afloran en los alrededores de los municipios de Governador Valadares y Te\u00f3filo Otoni, cerca del \u00a0l\u00edmite de Minas Gerais con Esp\u00edrito Santo, y analizaron su composici\u00f3n qu\u00edmica y la edad de los minerales que las forman. A esos datos les a\u00f1adieron informaciones de estudios anteriores acerca de la geolog\u00eda de los bloques remanentes de esa cadena volc\u00e1nica para recomponer la regi\u00f3n, cuyos primeros indicios fueron detectados en los a\u00f1os 1960 por el ge\u00f3logo Fernando de Almeida, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>Los datos compilados ahora confirman que existe una variaci\u00f3n en la edad de las rocas del arco: las rochas situadas m\u00e1s al este, cerca del l\u00edmite de Minas Gerais con Esp\u00edrito Santo, son m\u00e1s antiguas que las ubicadas m\u00e1s al oeste, en la zona que queda entre Te\u00f3filo Otoni y Governador Valadares. Esas edades se determinaron mediante an\u00e1lisis del decaimiento de elementos qu\u00edmicos radioactivos del mineral zirc\u00f3n realizados en laboratorios de la UFMG, de la USP, de la Universidad Federal de Ouro Preto (Ufop), de la Universidad de Brasilia (UnB) y de la Universidad Estadual de R\u00edo de Janeiro (Uerj). \u201cEs un conjunto de datos sumamente consistente\u201d, afirma el ge\u00f3logo. \u201cAn\u00e1lisis de laboratorios diferentes, con m\u00e9todos diferentes, arribaron a las mismas conclusiones.\u201d<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/060-061_Geologia_240.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228775\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-228775\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/060-061_Geologia_240-300x133.jpg\" alt=\"060-061_Geologia_240\" width=\"300\" height=\"133\" \/><\/a>De la determinaci\u00f3n de las edades de las rocas, aliada al estudio de la composici\u00f3n qu\u00edmica y de la estructura de sus minerales, emergi\u00f3 una historia dividida en tres cap\u00edtulos. El Arco R\u00edo Doce se habr\u00eda empezado a formar hace 630 millones de a\u00f1os, cuando los fragmentos de continentes que exist\u00edan estaban reunidos en un supercontinente cercano al polo Sur.<\/p>\n<p>De acuerdo con los an\u00e1lisis, en uno de esos continentes hab\u00eda una larga pen\u00ednsula, formada por un embri\u00f3n continental muy antiguo que comprend\u00eda partes de lo que actualmente es el este de Brasil y el oeste de \u00c1frica. En el interior de esa regi\u00f3n, a la que los ge\u00f3logos denominan crat\u00f3n S\u00e3o Francisco-Congo, hab\u00eda un mar estrecho llamado oc\u00e9ano Adamastor, que era similar al mar Rojo y se extend\u00eda desde donde actualmente queda el estado de S\u00e3o Paulo hasta Bah\u00eda.<\/p>\n<p>Hace entre 630 millones y 605 millones de a\u00f1os, el movimiento de las placas tect\u00f3nicas habr\u00eda hecho que la corteza oce\u00e1nica de la regi\u00f3n del Adamastor se sumergiese bajo el crat\u00f3n del Congo y diera comienzo a la formaci\u00f3n de los volcanes, en un fen\u00f3meno similar al que actualmente contribuye a la formaci\u00f3n de los Andes y la activaci\u00f3n de volcanes en Chile (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/060-061_Geologia_240.jpg\" target=\"_blank\">vea la infograf\u00eda<\/a><\/em>). En los 20 millones de a\u00f1os siguientes, a medida que el Adamastor se cerraba, nuevas monta\u00f1as se formaban y el vulcanismo se expand\u00eda en direcci\u00f3n al litoral de aquel oc\u00e9ano primitivo. Por \u00faltimo, hace entre 585 millones y 575 millones de a\u00f1os, cuando ese oc\u00e9ano pr\u00e1cticamente hab\u00eda desaparecido ya, un gran bloque de la corteza oce\u00e1nica que se hund\u00eda bajo la placa continental se habr\u00eda desprendido y sumergido en el manto terrestre. Como probable consecuencia de ello, se produjo un calentamiento mayor de la corteza continental y un \u00faltimo episodio de vulcanismo, m\u00e1s intenso que los anteriores. \u201c\u00c9se habr\u00eda sido el momento postrero de la evoluci\u00f3n del Arco R\u00edo Doce\u201d, explica Pedrosa Soares, \u201ccuando el mar se cerr\u00f3 y los bordes de los cratones de S\u00e3o Francisco y del Congo Occidental se tocaron\u201d.<\/p>\n<p>Otros grupos ya han identificaron remanentes de cadenas volc\u00e1nicas del mismo per\u00edodo en Brasil y en otros pa\u00edses. Sin embargo, ninguna ellas contaba con una historia tan fascinante como la del Arco R\u00edo Doce, formado entre dos continentes, a orillas de un mar interior. Debido a esa configuraci\u00f3n singular, las rocas del extremo norte del arco tienen una composici\u00f3n poco com\u00fan. Se formaron con base en magma que conten\u00eda m\u00e1s corteza continental derretida que corteza oce\u00e1nica y fueron descritas por el ge\u00f3logo Leonardo Gon\u00e7alves, de la Ufop, uno de los colaboradores de Soares, en un art\u00edculo reciente en la revista <em>Gondwana Research<\/em>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la ge\u00f3loga Mahyra Tedeschi, alumna de doctorado de Pedrosa Soares y primera autora del art\u00edculo publicado en <em>Journal of South American Earth Sciences<\/em>, a\u00fan hay que aclarar muchos detalles de la historia del Arco R\u00edo Doce. \u201cExisten varias formaciones rocosas que pueden integrar ese arco, pero que todav\u00eda debe estudi\u00e1rselas mejor\u201d, dice.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nGON\u00c7ALVES, L. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1342937X15001951\" target=\"_blank\">Granites of the intracontinental termination of a magmatic arc: An example from the Ediacaran Ara\u00e7ua\u00ed orogen, southeastern Brazil<\/a>. <strong>Gondwana Research<\/strong>. 29 ago. 2015.<br \/>\nTEDESCHI, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0895981115300912\" target=\"_blank\">The Ediacaran Rio Doce magmatic arc revisited (Ara\u00e7ua\u00ed-Ribeira orogenic system, SE Brazil).<\/a> <strong>Journal of South American Earth Sciences<\/strong>. 26 nov. 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Erupciones volc\u00e1nicas ba\u00f1aban de lava la cuenca del r\u00edo Doce","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[103],"class_list":["post-228773","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228773","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=228773"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228773\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=228773"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=228773"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=228773"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=228773"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}