{"id":228778,"date":"2016-12-20T16:40:46","date_gmt":"2016-12-20T18:40:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=228778"},"modified":"2016-12-20T16:40:46","modified_gmt":"2016-12-20T18:40:46","slug":"cincuenta-anos-de-calamidades-en-america-del-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cincuenta-anos-de-calamidades-en-america-del-sur\/","title":{"rendered":"Cincuenta a\u00f1os de calamidades en Am\u00e9rica del Sur"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_228780\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-228780\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_ARP2495197.jpg\" alt=\"Efectos del terremoto de 7.7 grados del 31 de mayo de 1970 en Per\u00fa: 66 mil muertos en el desastre con m\u00e1s fatalidades de los \u00faltimos 50 a\u00f1os en Am\u00e9rica del Sur\" width=\"290\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_ARP2495197.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_ARP2495197-120x83.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_ARP2495197-250x172.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Unicef\/ AFP  <\/span>Efectos del terremoto de 7.7 grados del 31 de mayo de 1970 en Per\u00fa: 66 mil muertos en el desastre con m\u00e1s fatalidades de los \u00faltimos 50 a\u00f1os en Am\u00e9rica del Sur<span class=\"media-credits\">Unicef\/ AFP  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Un estudio sobre los impactos de 863 desastres naturales registrados durante las \u00faltimas cinco d\u00e9cadas en Am\u00e9rica del Sur indica que fen\u00f3menos geol\u00f3gicos relativamente raros como los terremotos y el vulcanismo produjeron casi el doble de muertes que eventos clim\u00e1ticos y meteorol\u00f3gicos de ocurrencia m\u00e1s frecuente, tales como inundaciones, deslizamientos de laderas, tempestades y sequ\u00edas. De los estimados de 180 mil muertos como consecuencia de desastres, el 60% fue en raz\u00f3n de temblores de Tierra y de la actividad de volcanes, un tipo de actividad que se concentra en los pa\u00edses andinos como Per\u00fa, Chile, Ecuador y Colombia. Los terremotos y el vulcanismo representaron el 11% y el 3% de los eventos contabilizados en el trabajo respectivamente.<\/p>\n<p>Aproximadamente el 32% de las muertes se produjo en raz\u00f3n de eventos asociados a episodios meteorol\u00f3gicos o clim\u00e1ticos, una categor\u00eda que abarca cuatro de cada cinco desastres naturales registrados en la regi\u00f3n entre 1960 y 2009. Epidemias de enfermedades \u2013un tipo de desastre biol\u00f3gico con datos escasos sobre la regi\u00f3n, de acuerdo con el estudio\u2013 llevaron 15 mil personas a perder la vida, un 8% del total. En Brasil, 10.225 personas murieron a lo largo de esas cinco d\u00e9cadas en raz\u00f3n de desastres naturales, poco m\u00e1s del 5% del total, y la mayor\u00eda en inundaciones y deslizamientos de laderas durante tempestades.<\/p>\n<p>Este trabajo estuvo a cargo de la ge\u00f3grafa Luc\u00ed Hidalgo Nunes, docente del Instituto de Geociencias de la Universidad de Campinas (IG-Unicamp) para su tesis de libre docencia, y result\u00f3 en el libro intitulado <em>Urbaniza\u00e7\u00e3o e desastres naturales \u2013 Abrang\u00eancia Am\u00e9rica do Sur<\/em> (Oficina de Textos), publicado a mediados del a\u00f1o pasado. \u201cDesde las d\u00e9cada de 1960, la poblaci\u00f3n urbana de Am\u00e9rica del Sur es mayor que la rural\u201d, dice Hidalgo Nunes. \u201cEl escenario mayor de las calamidades naturales ha sido el espacio urbano, que crece en \u00e1rea ocupada por las ciudades y en cantidad de habitantes.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_228781\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-228781\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_Folha_408502-high.jpeg\" alt=\"Sequ\u00eda en el nordeste de Brasil...\" width=\"290\" height=\"294\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_Folha_408502-high.jpeg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_Folha_408502-high-120x122.jpeg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_Folha_408502-high-250x253.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ant\u00f4nio Gaud\u00e9rio\/ Folhapress<\/span>Sequ\u00eda en el nordeste de Brasil&#8230;<span class=\"media-credits\">Ant\u00f4nio Gaud\u00e9rio\/ Folhapress<\/span><\/p><\/div>\n<p>La situaci\u00f3n se invirti\u00f3 cuando el par\u00e1metro analizado fue en lugar de la cantidad de muertos, la cantidad de individuos afectados en cada tipo de desastre. De los 138 millones de v\u00edctimas no fatales afectadas por esos eventos, el 1% lo fue de epidemias, el 11% de terremotos y vulcanismo y el 88% de fen\u00f3menos clim\u00e1ticos o meteorol\u00f3gicos. Las sequ\u00edas y las inundaciones fueron los episodios que provocaron impactos en mayor cantidad de individuos. Las grandes sequ\u00edas afectaron a 57 millones de personas (el 41% de todos los afectados), y las inundaciones a 52,5 millones de habitantes (el 38%). Brasil respondi\u00f3 por alrededor del 85% de las v\u00edctimas no fatales de sequ\u00edas, esencialmente los habitantes del nordeste, y por un tercio de los afectados por inundaciones, fundamentalmente habitantes de las grandes ciudades del sur y el sudeste.<\/p>\n<p>Las p\u00e9rdidas materiales asociadas a los casi 900 desastres contabilizados, estimados en 44 mil millones de d\u00f3lares a lo largo de las cinco d\u00e9cadas, fueron producto en el 80% de los casos de fen\u00f3menos de naturaleza clim\u00e1tica o meteorol\u00f3gica. \u201cBrasil tiene casi un 50% del territorio y m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n de Am\u00e9rica del Sur. Pero fue el escenario de tan s\u00f3lo un 20% de los desastres, un 5% de las muertes y el 30% de los p\u00e9rdidas econ\u00f3micas asociadas a esos eventos\u201d, dice Hidalgo Nunes. \u201cSin embargo, la cantidad de personas afectadas ac\u00e1 fue alta: un 53% del total de afectados por desastres en Am\u00e9rica del Sur. A\u00fan tenemos vulnerabilidades, pero no tanto como pa\u00edses tales como Per\u00fa, Colombia y Ecuador.\u201d<\/p>\n<p>Para redactar el estudio, la ge\u00f3grafa compil\u00f3, organiz\u00f3 y analiz\u00f3 los registros de desastres naturales de las \u00faltimas cinco d\u00e9cadas en pa\u00edses de Am\u00e9rica del Sur, aparte de la Guayana Francesa (departamento ultramarino de Francia), que est\u00e1n almacenados en el Em-Dat \u2013 International Disaster Database. Esa base de datos re\u00fane informaci\u00f3n sobre m\u00e1s de 21 mil desastres naturales ocurridos en todo el mundo desde 1900 hasta ahora. Es mantenida por el Centro de Investigaci\u00f3n de Epidemiolog\u00eda de Desastres (Cred, por sus siglas en ingl\u00e9s), que funciona en la Escuela de Salud P\u00fablica de la Universidad Cat\u00f3lica de Lovaina, en Bruselas (B\u00e9lgica). \u201cNo existe base de datos perfecta\u201d, pondera Hidalgo Nunes. \u201cLa del Em-Dat tiene sus fallas, por ejemplo en el registro de desastres biol\u00f3gicos\u201d. Su ventaja radica en que re\u00fane informaci\u00f3n proveniente de distintas fuentes \u2012agencias no gubernamentales, organismos de Naciones Unidas, compa\u00f1\u00edas de seguros, institutos de investigaci\u00f3n y medios de comunicaci\u00f3n\u2012 y las archiva utilizando siempre la misma metodolog\u00eda, un abordaje que permite la realizaci\u00f3n de estudios comparativos.<\/p>\n<div id=\"attachment_228779\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-228779\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_APP2000062727844.jpg\" alt=\"...e inundaci\u00f3n en Caracas, en Venezuela: esos dos tipos de desastres son los que afectan a una mayor cantidad de gente \" width=\"290\" height=\"206\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_APP2000062727844.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_APP2000062727844-120x85.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Clima_APP2000062727844-250x178.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">AFP<\/span>&#8230;e inundaci\u00f3n en Caracas, en Venezuela: esos dos tipos de desastres son los que afectan a una mayor cantidad de gente<span class=\"media-credits\">AFP<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Qu\u00e9 caracteriza a un desastre<br \/>\n<\/strong>Los eventos registrados en el Em-Dat como desastres naturales deben encuadrarse al menos en una de cuatro condiciones: provocar la muerte de un m\u00ednimo de 10 personas, afectar a 100 o m\u00e1s individuos, motivar la declaraci\u00f3n de estado de emergencia o ser la raz\u00f3n de un pedido de ayuda internacional. En el trabajo sobre Am\u00e9rica del Sur, Hidaglo Nunes organiz\u00f3 los desastres en tres grandes categor\u00edas, subdivididas en 10 tipos de eventos. Los fen\u00f3menos de naturaleza geof\u00edsica engloban terremotos, erupciones volc\u00e1nicas y movimientos de masa seca (como la ca\u00edda de una piedra cerro abajo un d\u00eda sin lluvia). Los eventos de car\u00e1cter meteorol\u00f3gico o clim\u00e1tico abarcan tempestades, inundaciones, desplazamientos de tierra en laderas, extremos de temperatura (calor o fr\u00edo fuera de lo normal), sequ\u00edas e incendios. Las epidemias constituyen el \u00fanico tipo de desastre biol\u00f3gico contabilizado (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Las-inundaciones.jpg\" target=\"_blank\">vea el cuadro<\/a><\/em>).<\/p>\n<p>El climat\u00f3logo Jos\u00e9 Marengo, jefe de la divisi\u00f3n de investigaciones del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden), con sede en la localidad de Cachoeira Paulista, interior de S\u00e3o Paulo, afirma que, aparte de eventos naturales, existen desastres considerados tecnol\u00f3gicos y casos h\u00edbridos. La rotura de un represa de desechos de la compa\u00f1\u00eda minera Samarco en la localidad de Mariana (Minas Gerais) en noviembre pasado, que provoc\u00f3 la muerte de 19 personas y liber\u00f3 toneladas de lodo t\u00f3xico en la cuenca hidrogr\u00e1fica del r\u00edo Doce, no tiene relaci\u00f3n con eventos naturales. Puede calific\u00e1rsela como un desastre tecnol\u00f3gico, que es cuando la acci\u00f3n humana est\u00e1 ligada a las causas del episodio. En 2011, un terremoto de 9.0 grados en la escala Richter, seguido de tsunamis, fue el mayor de la historia de Jap\u00f3n. Mat\u00f3 casi a 16 mil personas, hiri\u00f3 a otras seis mil y provoc\u00f3 la desaparici\u00f3n de 2.500 habitantes. Destruy\u00f3 tambi\u00e9n alrededor de 138 mil edificaciones. Una de las construcciones afectadas fue la central nuclear de Fukushima, de cuyos reactores eman\u00f3 radioactividad. \u201cEn ese caso, hubo un desastre tecnol\u00f3gico causado por un desastre natural\u201d, afirma Marengo.<\/p>\n<p>D\u00e9cada tras d\u00e9cada, los registros de desastres naturales han venido aumentando en el continente, siguiendo una tendencia que parece ser global. \u201cLa calidad de la informaci\u00f3n sobre desastres naturales ha mejorado mucho en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Eso ayuda a engrosar las estad\u00edsticas\u201d, dice Hidalgo Nunes. \u201cPero parece que existe un aumento real de la cantidad de eventos ocurridos\u201d. Seg\u00fan el estudio, gran parte de la escalada de eventos tr\u00e1gicos obedeci\u00f3 al creciente n\u00famero de fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos y clim\u00e1ticos de gran intensidad que afectaron a Am\u00e9rica del Sur. En la d\u00e9cada de 1960, hubo 51 eventos de esta \u00edndole. En los a\u00f1os 2000, esa cifra trep\u00f3 a 257. En el transcurso de las cinco d\u00e9cadas, la incidencia de desastres geof\u00edsicos, que provocan muchas muertes, se mantuvo m\u00e1s o menos estable y los casos de epidemias disminuyeron.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Las-inundaciones.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228782\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-228782 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Las-inundaciones-300x265.jpg\" alt=\"Las inundaciones\" width=\"300\" height=\"265\" \/><\/a>Riesgo urbano<br \/>\n<\/strong>La cantidad de muertes ocasionadas por eventos extremos parece estar disminuyendo tras haber llegado un pico de 75 mil fallecimientos en la d\u00e9cada de 1970. En la d\u00e9cada pasada, hubo poco m\u00e1s de seis mil muertes en Am\u00e9rica del Sur causadas por desastres naturales, de acuerdo con el estudio de Hudalgo Nunes. Hist\u00f3ricamente, las v\u00edctimas fatales se concentran en pocos casos de enormes proporciones, especialmente terremotos y erupciones volc\u00e1nicas. Los 20 eventos con m\u00e1s fatalidades (ocho ocurridos en Per\u00fa y cinco en Colombia) respondieron por el 83% de todas las muertes ligadas a fen\u00f3menos naturales entre 1960 y 2009. El peor desastre fue un terremoto en Per\u00fa en mayo de 1970, con 66 mil muertes, seguido de una inundaci\u00f3n en Venezuela en diciembre de 1999 (30 mil muertes) y una erupci\u00f3n volc\u00e1nica en Colombia en noviembre de 1985 (20 mil muertes). Brasil contabiliza el 9\u00ba evento con m\u00e1s fatalidades (la epidemia de meningitis de 1974, con 1.500 muertes) y el 19\u00b0 (un alud, en raz\u00f3n de fuertes lluvias, que mat\u00f3 a 436 personas en marzo de 1967 en Caraguatatuba, litoral de S\u00e3o Paulo).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hubo una declinaci\u00f3n de la cantidad de personas afectadas durante los a\u00f1os m\u00e1s recientes, pero las cifras siguen siendo elevadas. En los a\u00f1os 1980, los desastres produjeron alrededor de 50 millones de v\u00edctimas no fatales en Am\u00e9rica del Sur. Durante la d\u00e9cada pasada y tambi\u00e9n en la anterior, esa cantidad se redujo a alrededor de 20 millones.<\/p>\n<p>Siete de cada 10 latinoamericanos viven actualmente en ciudades, donde la ocupaci\u00f3n del suelo sin criterios y algunas caracter\u00edsticas geoclim\u00e1ticas espec\u00edficas tienden a aumentar la vulnerabilidad de la poblaci\u00f3n local ante desastres naturales. Hidalgo Nunes compar\u00f3 la situaci\u00f3n de 56 conglomerados urbanos con m\u00e1s de 750 mil habitantes de Am\u00e9rica del Sur con relaci\u00f3n a cinco factores que aumentan el riesgo de calamidades: sequ\u00edas, terremotos, inundaciones, deslizamiento de laderas y vulcanismo. Quito, la capital del Ecuador, fue la \u00fanica metr\u00f3polis que estaba expuesta a los cinco factores. Cuatro ciudades colombianas (Bogot\u00e1, Cali, C\u00facuta y Medell\u00edn) y La Paz, en Bolivia, se ubicaban detr\u00e1s, con cuatro vulnerabilidades. Las capitales brasile\u00f1as presentaron a lo sumo dos factores de riesgo: sequ\u00edas e inundaciones (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Vulnerabilidad.jpg\" target=\"_blank\">vea el cuadro<\/a><\/em>). \u201cLos desastres son producto de la uni\u00f3n de amenazas naturales y vulnerabilidades de las \u00e1reas ocupadas\u201d, dice el investigador Victor Marchezini, del Cemaden, soci\u00f3logo que estudia los impactos a largo plazo de estos fen\u00f3menos extremos. \u201cSon eventos socioambientales.\u201d<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Vulnerabilidad.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228783\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-228783\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Vulnerabilidad-240x300.jpg\" alt=\"Vulnerabilidad\" width=\"240\" height=\"300\" \/><\/a>Resulta dif\u00edcil medir los costos de un desastre. Pero con base en datos de la edici\u00f3n de 2013 del <em>Atlas brasileiro de desastres naturais<\/em>, en el cual se emplea una metodolog\u00eda distinta de la de la ge\u00f3grafa de la Unicamp para contabilizar calamidades en Am\u00e9rica del Sur, el grupo de Carlos Eduardo Young, del Instituto de Econom\u00eda de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), realiz\u00f3 a finales del a\u00f1o pasado un estudio. Bas\u00e1ndose en estimaciones del Banco Mundial de p\u00e9rdidas provocadas por desastres en algunos estados brasile\u00f1os, Young calcul\u00f3 que aluviones, inundaciones y movimientos de masa ocurridos entre 2002 y 2012 provocaron p\u00e9rdidas econ\u00f3micas de al menos 180 mil millones de reales en todo el pa\u00eds. En t\u00e9rminos generales, los estados m\u00e1s pobres, como los del nordeste, sufrieron las mayores p\u00e9rdidas econ\u00f3micas con relaci\u00f3n al tama\u00f1o de su PIB. \u201cLa vulnerabilidad a desastres puede ser inversamente proporcional al nivel de desarrollo econ\u00f3mico de los estados\u201d, dice el economista. \u201cLos cambios clim\u00e1ticos pueden agudizar la cuesti\u00f3n de la desigualdad regional en Brasil.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las sequ\u00edas y las inundaciones afectan a una cantidad mayor de personas","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269],"coauthors":[101],"class_list":["post-228778","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228778","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=228778"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228778\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=228778"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=228778"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=228778"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=228778"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}