{"id":228818,"date":"2016-12-20T17:05:23","date_gmt":"2016-12-20T19:05:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=228818"},"modified":"2016-12-20T17:05:23","modified_gmt":"2016-12-20T19:05:23","slug":"la-figura-poetica-de-la-prostituta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-figura-poetica-de-la-prostituta\/","title":{"rendered":"La figura po\u00e9tica de la prostituta"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_228819\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Er\u00f3tica_mls-0314-e1482178790820.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228819\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-228819\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Er\u00f3tica_mls-0314-e1482178790820-782x1024.jpg\" alt=\"Lasar Segall, 1891, Vilna \u2013 1957, S\u00e3o Paulo, Grupo do Mangue na escada, 1928, grabado a punta seca sobre papel, 24 x 18 cm\" width=\"290\" height=\"380\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Patrimonio del museo Lasar Segall IBRAM\/ MinC<\/span><\/a> Lasar Segall, 1891, Vilna \u2013 1957, S\u00e3o Paulo, Grupo do Mangue na escada, 1928, grabado a punta seca sobre papel, 24 x 18 cm<span class=\"media-credits\">Patrimonio del museo Lasar Segall IBRAM\/ MinC<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas significativas del modernismo brasile\u00f1o fue la b\u00fasqueda de la naturaleza de la identidad nacional, un tema que encauz\u00f3 una vasta tradici\u00f3n de estudios acad\u00e9micos en literatura. No obstante, al analizar el rol de la prostituta en la producci\u00f3n literaria del per\u00edodo, Eliane Robert Moraes, docente de literatura brasile\u00f1a del Departamento de Letras Cl\u00e1sicas y Vern\u00e1culas de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP), propuso una reflexi\u00f3n menos atenta a las cuestiones nacionales, en un intento por privilegiar ciertos sesgos universales. En el proyecto intitulado \u201cRepresentaciones literarias de la prostituta en el modernismo brasile\u00f1o\u201d, desarrollado entre 2012 y 2015, la investigadora verific\u00f3 que el personaje no s\u00f3lo se hace presente en los trabajos de casi todos los autores de la \u00e9poca, sino que tambi\u00e9n aparece como elemento articulador de los propios textos. En el modernismo brasile\u00f1o, tanto como en el europeo, dicha protagonista se impone como el lugar del sexo por excelencia y tambi\u00e9n como un espacio vac\u00edo en el cual pueden confluir toda clase de fantas\u00edas, por m\u00e1s raras e improbables que sean.<\/p>\n<p>En Brasil existe una fuerte tradici\u00f3n de cr\u00edtica literaria que interpela la obra a la luz de la realidad social del pa\u00eds. Tal perspectiva, seg\u00fan Robert Moraes, no siempre resulta favorable para el estudioso de la literatura er\u00f3tica, puesto que \u00e9ste trabaja con lo imaginario y no con lo real. En el curso de la investigaci\u00f3n, ella constat\u00f3 que las representaciones de la prostituta no constituyen \u201cdocumentos sociales\u201d, sino interpretaciones de la realidad surcadas por las fantas\u00edas de sus creadores. De este modo, la figura representada se aparta de las mujeres de \u201ccarne y hueso\u201d para ubicarse en una posici\u00f3n simb\u00f3lica, un recept\u00e1culo de ciertos mitos que, en el mundo real, no siempre pueden concretarse. \u201cEl personaje de la meretriz no es una representaci\u00f3n de s\u00ed misma, sino de un concepto del deseo\u201d, sostiene Robert Moraes. Un claro ejemplo de eso figura en el poema \u201c<em>A puta<\/em>\u201d, de Carlos Drummond de Andrade, que comienza as\u00ed: \u201c<em>Quiero conocer a la puta.\/ La puta de la ciudad. La \u00fanica.\/ La proveedora.\/ en la calle del Bajo\/ Donde est\u00e1 prohibido andar.\/ Donde la atm\u00f3sfera es vidrio candente\/ y las flamas abrasan la lengua\/ De aqu\u00e9l que dice: Yo quiero\/ A la puta\/ Quiero a la puta, quiero a la puta<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Robert Moraes explica que el poema articula un t\u00f3pico geogr\u00e1fico y otro sexual, de tal manera que crea un espacio particular para el surgimiento del deseo, una din\u00e1mica que tambi\u00e9n detecta en otros versos de la \u00e9poca. Pero el acceso a esos dominios \u201cbajos\u201d \u2012como la \u201ccalle del Bajo donde est\u00e1 prohibido andar\u201d\u2012 s\u00f3lo ocurre a trav\u00e9s de la prostituta. Ella es la \u201cguardiana de ese l\u00edmite\u201d, dice Robert Moraes, citando la expresi\u00f3n con la que el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Walter Benjamin califica a la prostituta, por ser una figura sagrada y profana simult\u00e1neamente. \u201cElla es quien guarda el paso entre la ciudad diurna y la nocturna, entre lo alto y lo bajo\u201d, reitera. La investigadora recuerda que ese mismo sitial como l\u00edmite aparece en los grabados del lituano-brasile\u00f1o Lasar Segall sobre Mangue, la zona portuaria y prostibularia de R\u00edo de Janeiro, que siempre representan a las mujeres asom\u00e1ndose a las puertas y ventanas de los lupanares, ofreci\u00e9ndose a los marineros de paso por la ciudad.<\/p>\n<p><strong>Lo impracticable<\/strong><br \/>\nDurante su estudio, que cont\u00f3 con el apoyo del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), Robert Moraes confirm\u00f3 que el meretricio es un tema recurrente en la poes\u00eda modernista del pa\u00eds, tal como ya lo hab\u00eda notado en el estudio para su <em>Antolog\u00eda da poesia er\u00f3tica brasileira<\/em>, publicada el a\u00f1o pasado. Manuel Bandeira escribi\u00f3 uno de los versos m\u00e1s conocidos en <em>Vou-me embora pra Pas\u00e1rgada<\/em> (donde \u201chay lindas prostitutas para enamorarse\u201d); Oswald de Andrade, M\u00e1rio de Andrade y Vinicius de Moraes tambi\u00e9n les dedicaron poemas a las profesionales del sexo.<\/p>\n<div id=\"attachment_228820\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Er\u00f3tica_mls-0349-e1482178836479.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228820\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-228820\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Er\u00f3tica_mls-0349-e1482178836479-300x229.jpg\" alt=\"Lasar Segall, Casa do Mangue, 1929, xilograf\u00eda sobre papel, 31,5 x 42 cm\" width=\"300\" height=\"229\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Patrimonio del museo Lasar Segall IBRAM\/ MinC<\/span><\/a> Lasar Segall, <em>Casa do Mangue<\/em>, 1929, xilograf\u00eda sobre papel, 31,5 x 42 cm<span class=\"media-credits\">Patrimonio del museo Lasar Segall IBRAM\/ MinC<\/span><\/p><\/div>\n<p>Robert Moraes dice que, pese a tal recurrencia, la cr\u00edtica se ha enfocado poco en ese aspecto, algo que ella atribuye a diferentes factores. Uno de ellos es la censura \u2012o autocensura\u2012 de autores y editores, que muchas veces deriv\u00f3 en la publicaci\u00f3n p\u00f3stuma de libros de car\u00e1cter er\u00f3tico, como en el caso de <em>O amor natural <\/em>(1992), de Carlos Drummond de Andrade, o de poemas tales como <em>A morte da puta<\/em>, de Murilo Mendes, que fue recientemente descubierto por el investigador Leandro Garcia entre la correspondencia del poeta cat\u00f3lico con el cr\u00edtico Alceu Amoroso Lima, tambi\u00e9n cat\u00f3lico. \u201cEl erotismo constituye un campo que asusta, tal vez porque remite a nuestro origen as\u00ed como al propio \u2018origen del mundo\u2019\u201d, sostiene Moraes, haciendo referencia al cuadro <em>L\u2019Origine du monde<\/em> (1866), del franc\u00e9s Gustave Courbet, que muestra el sexo de una mujer.<\/p>\n<p>Para ella, la literatura puede trabajar con lo inconfesable, con \u201cnuestro trasfondo oscuro\u201d, sin que ello signifique que los escritores aprueben pr\u00e1cticas ilegales. \u201cLa concepci\u00f3n de lo inconcebible no implica la pr\u00e1ctica de lo impracticable\u201d, dice, al tiempo que considera al debate \u00e9tico como algo fundamental y necesario para encauzar la conducta, pero no as\u00ed la imaginaci\u00f3n. Seg\u00fan ella, la conciencia \u00e9tica no debe impedir (como no impidi\u00f3) el derecho de la novelista y poeta Hilda Hilst de escribir, en <em>O caderno rosa de Lori Lamby<\/em> (1990), las memorias sexuales de una ni\u00f1a de 8 a\u00f1os que se prostituye, y le gusta. Lo cual, en ninguna instancia, avala la pedofilia. \u201cNo podemos anteponer ese juicio a la literatura, tal como ocurri\u00f3 en los a\u00f1os 1990 con el libro de Hilda Hilst\u201d, arguye. \u201cLa literatura debe concebirse como un \u00e1mbito de libertad, en el cual podemos dar rienda suelta a nuestros fantasmas y los tab\u00faes que nos limitan en el plano real\u201d.<\/p>\n<p>Robert Moraes tambi\u00e9n destaca que autores anteriores al modernismo ya se val\u00edan de la figura de la prostituta para construir sus narrativas. Ella cita la novela <em>Luciola <\/em>(1862), de Jos\u00e9 de Alencar, que puede leerse a la luz de las relaciones de poder durante el Imperio. La cortesana brasile\u00f1a presenta singularidades insoslayables, pues, a diferencia de la Dama de las Camelias francesa, ella vive en una sociedad con valores esclavistas. Pese a ello, la perspectiva hist\u00f3rica converge con la interpretaci\u00f3n de las fantas\u00edas sexuales que el libro pone sobre el tapete. \u201cY estas lecturas deben contrastarse puesto que el tema no se agota ni en una ni en otra\u201d, sostiene la profesora.<\/p>\n<p><strong>Mangue<\/strong><br \/>\nSi bien \u201cRepresentaciones literarias de la prostituta\u201d ha sido s\u00f3lo un proyecto, Robert Moraes cont\u00f3 con interlocutores no oficiales, entre los cuales figura Alcir P\u00e9cora, docente de teor\u00eda literaria en la Universidad de Campinas (Unicamp). \u201cHasta hace poco, las investigaciones en las universidades paulistas se centraron en autores del canon modernista; el trabajo con el erotismo literario trajo a colaci\u00f3n a autores posteriores tales como el poeta Roberto Piva e Hilda Hilst, quienes no presentan v\u00ednculos directos con\u00a0 las tendencias de ese movimiento y se expresan abiertamente sobre la sexualidad\u201d, dice la investigadora. Como el n\u00facleo primordial de inter\u00e9s de Robert Moraes se relaciona con la literatura libertina francesa, P\u00e9cora deduce que la investigadora elabora reflexiones singulares, lo cual configura una renovaci\u00f3n para los estudios literarios en Brasil.<\/p>\n<div id=\"attachment_228821\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Er\u00f3tica_mls-0417-e1482178895564.jpg\" rel=\"attachment wp-att-228821\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-228821\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Er\u00f3tica_mls-0417-e1482178895564-583x1024.jpg\" alt=\"Mujer do Mangue sentada, 1942, xilograf\u00eda sobre papel, 20,5 x 10,5 cm\" width=\"290\" height=\"510\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Patrimonio del museo Lasar Segall IBRAM\/ MinC<\/span><\/a> <em>Mujer do Mangue sentada<\/em>, 1942, xilograf\u00eda sobre papel, 20,5 x 10,5 cm<span class=\"media-credits\">Patrimonio del museo Lasar Segall IBRAM\/ MinC<\/span><\/p><\/div>\n<p>Para Camille Dumouli\u00e9, docente de literatura comparada de la Universidad Paris Ouest Nanterre, y uno de los principales interlocutores de Robert Moraes en diferentes frentes de trabajo, el aporte m\u00e1s significativo de la investigaci\u00f3n fue que revela c\u00f3mo la literatura brasile\u00f1a, en su evocaci\u00f3n de la prostituta, presenta relaciones de fondo con la literatura francesa. Otro aspecto importante, fue que torna evidente las singularidades poco conocidas de la representaci\u00f3n de la prostituta en Brasil, algo que ayuda a rever los c\u00e1nones franceses.<\/p>\n<p>Como resultado del proyecto sobre las representaciones de la prostituta, Robert Moraes tambi\u00e9n dict\u00f3 conferencias en pa\u00edses europeos y en Estados Unidos y, en 2014, se desempe\u00f1\u00f3 como docente invitada en la Universidad de Nanterre. La investigaci\u00f3n tambi\u00e9n se despleg\u00f3 en otro proyecto, actualmente en curso, intitulado \u201cMangue: poes\u00eda y erotismo\u201d, que articula relaciones al respecto del tema en las artes pl\u00e1sticas y la literatura a lo largo del siglo XX. La trama central de la investigaci\u00f3n estudia las particularidades del imaginario de la baja prostituci\u00f3n en el contexto brasile\u00f1o. Seg\u00fan Robert Moraes, a ejemplo de lo que ocurr\u00eda en Mangue de los a\u00f1os 1920-30, en la Francia de la <em>Belle \u00c9poque<\/em>, del pintor Toulouse-Lautrec, las prostitutas y los artistas compart\u00edan los mismos ambientes.<\/p>\n<p>Empero, hay una diferencia fundamental en la iconograf\u00eda de esos lugares y de sus personajes. Mientras la francesa es siempre muy blanca y est\u00e1 marcada por las ojeras, es decir, una mujer de la noche, circunscrita a los cabarets sin ver la luz del d\u00eda, en las im\u00e1genes de Mangue las prostitutas son negras y mulatas, con otro tipo de integraci\u00f3n a la calle. \u201cSe trata de un emprendimiento desafiante, que me situar\u00e1 frente a las desigualdades del pa\u00eds. Mi inter\u00e9s, en esta ocasi\u00f3n, radica en conocer las relaciones entre el bajo corporal y el bajo social\u201d, dice.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El significado de la prostituta en el marco del modernismo brasile\u00f1o","protected":false},"author":601,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[273],"coauthors":[1600],"class_list":["post-228818","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-artes-plasticas-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228818","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=228818"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228818\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=228818"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=228818"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=228818"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=228818"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}