{"id":234604,"date":"2017-03-20T18:34:51","date_gmt":"2017-03-20T21:34:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=234604"},"modified":"2017-08-23T13:58:15","modified_gmt":"2017-08-23T16:58:15","slug":"para-entender-el-origen-de-la-selva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/para-entender-el-origen-de-la-selva\/","title":{"rendered":"Para entender el origen de la selva"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_234607\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_13_2JG5890.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234607\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234607\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_13_2JG5890-300x200.jpg\" alt=\"Ramas prensadas y secas se almacenan como registros de especies de plantas, tal como este ejemplar de Pyrostegia venusta\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span><\/a> Ramas prensadas y secas se almacenan como registros de especies de plantas, tal como este ejemplar de <em>Pyrostegia venusta<\/em><span class=\"media-credits\">L\u00c9O RAMOS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Por m\u00e1s que los bi\u00f3logos exploren el suelo, los \u00e1rboles y las corrientes de agua, parecen hallarse lejos a\u00fan de poder estimar o explicar la diversidad biol\u00f3gica de las selvas tropicales. Es m\u00e1s, todav\u00eda no se ha podido explicar c\u00f3mo y cu\u00e1ndo surgieron las monta\u00f1as, r\u00edos y todo lo que se encuentra dentro de la selva. En la actualidad hay proyectos centrados en la Amazonia y en el Bosque Atl\u00e1ntico que indagan en busca de esas respuestas: bi\u00f3logos y ge\u00f3logos est\u00e1n trabajando juntos para intentar descifrar esta historia en el marco de una disciplina que en 2014 fue bautizada como geogen\u00f3mica por el ge\u00f3logo Paul Baker, de la Universidad Duke, en Estados Unidos. Un gran impulso en ese campo provino de la cooperaci\u00f3n entre los programas Biota-FAPESP y Dimensions of Biodiversity, de la National Science Foundation (NSF), la principal agencia estadounidense de fomento de la ciencia. \u201cLos proyectos de esta naturaleza requieren un abordaje participativo a partir de la concepci\u00f3n de los propios planteos\u201d, comenta la bot\u00e1nica L\u00facia Lohmann, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), quien coordina junto al ornit\u00f3logo estadounidense Joel Cracraft, del Museo Americano de Historia Natural, el primer proyecto para concretar la colaboraci\u00f3n, enfocado en la Amazonia.<\/p>\n<p>Para la conformaci\u00f3n de los equipos, fue necesario inicialmente vencer las barreras b\u00e1sicas de comunicaci\u00f3n. \u201cUn ge\u00f3logo brindaba una conferencia y los bi\u00f3logos quedaban perdidos\u201d, relata Lohmann. Y viceversa. \u201cEn el primer encuentro, nos pasamos dos horas explic\u00e1ndoles una sola diapositiva a los ge\u00f3logos\u201d, recuerda la bi\u00f3loga Cristina Miyaki, tambi\u00e9n del IB-USP y coordinadora de un proyecto similar, en este caso, del Bosque Atl\u00e1ntico. Una vez que pudo establecerse un vocabulario en com\u00fan, el intercambio comenz\u00f3 a cobrar forma. \u201cAhora resulta obvio que los proyectos de esa naturaleza deben contar con investigadores de ambas \u00e1reas desde el comienzo, pero anteriormente \u00e9sa no era la perspectiva\u201d, dice Lohmann.<\/p>\n<p>Otro obst\u00e1culo que no es nada trivial para la integraci\u00f3n del conocimiento se basa en la escasez de datos. \u201cNecesitamos contar con todas las filogenias datadas, con bancos de datos georreferenciados para poder elaborar mapas de distribuci\u00f3n antes de poder cruzarlos con los datos geol\u00f3gicos\u201d, comenta Lohmann. Ella y sus colaboradores tienen planes para efectuar este a\u00f1o una expedici\u00f3n a la Amazonia. \u201cVamos a recolectar datos de diferentes organismos para evaluar en qu\u00e9 extensi\u00f3n los r\u00edos Negro y Branco representan barreras para la dispersi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Resulta f\u00e1cil imaginarse que los r\u00edos caudalosos limitan la movilidad de los organismos; pero, cuando los bi\u00f3logos recurren al ADN para recabar informaci\u00f3n de la historia de las especies, no siempre es eso lo que se evidencia. \u201cPara las plantas, los r\u00edos no parecen constituir barreras importantes\u201d, dice Lohmann, que es experta en la familia de las Bignoni\u00e1ceas. En tanto, la circulaci\u00f3n de los primates podr\u00eda hallarse limitada por ellos, tal como muestra el primat\u00f3logo brasile\u00f1o Jean Philippe Boubli, de la Universidad de Salford, en Inglaterra. Boubli tambi\u00e9n es investigador del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa, por sus siglas en portugu\u00e9s), y por ello tiene acceso a un archivo importante de muestras de primates que guarda la instituci\u00f3n. \u201cContamos con una cobertura casi completa de muestras de primates amaz\u00f3nicos y, a partir de los datos que aporta la gen\u00f3mica, vamos a poder estudiar el papel de los grandes r\u00edos en el origen de la diversidad del grupo\u201d, planifica. Luego de la publicaci\u00f3n en marzo de este a\u00f1o de una nueva filogenia de los huicocos, que tambi\u00e9n son denominados socayos o m\u00e1s gen\u00e9ricamente tit\u00edes (<em>Callicebus<\/em>) en la revista <em>Frontiers in Zoology<\/em>, \u00e9l y su alumna de doctorado Hazel Byrne, junto a otros colegas, se\u00f1alan divergencias profundas que justifican la creaci\u00f3n de dos nuevos g\u00e9neros: <em>Cheracebus<\/em>, para las especies de los r\u00edos Negro y Orinoco, y <em>Plecturocebus<\/em>, en el sur del Amazonas. La denominaci\u00f3n <em>Callicebus<\/em> quedar\u00eda reservada para las especies del Bosque Atl\u00e1ntico. \u201cEllos podr\u00edan ser la clave de todo\u201d, dice el investigador. Se trata de un grupo muy antiguo y abundante en especies, por lo cual resulta ideal para testear el rol de factores tales como los r\u00edos y los cambios clim\u00e1ticos en la diversificaci\u00f3n de las especies. \u201cLa cooperaci\u00f3n con los ge\u00f3logos nos est\u00e1 revelando cosas que no conoc\u00edamos de la Amazonia\u201d, dice.<\/p>\n<div id=\"attachment_234610\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_MG_4408-b.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234610\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_MG_4408-b-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ingrid Macedo\/ Inpa  <\/span><\/a> Los grandes r\u00edos limitan la distribuci\u00f3n de especies tales como <em>Psophia crepitans&#8230;<\/em><span class=\"media-credits\">Ingrid Macedo\/ Inpa  <\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLo que va quedando claro es que las hip\u00f3tesis postuladas en las \u00faltimas d\u00e9cadas acaban por ser demasiado simplistas para la complejidad de la Amazonia\u201d, reflexiona la bi\u00f3loga Camila Ribas, del Inpa, quien forma parte del proyecto de Lohmann y tambi\u00e9n del de Baker. \u201cLa Teor\u00eda de los Refugios plantea que las especies actuales habr\u00edan surgido durante los ciclos glaciales, el \u00faltimo de los cuales ocurri\u00f3 hace alrededor de 18 mil a\u00f1os\u201d, cita como ejemplo. Pero las diferentes regiones de la Amazonia parecen haber atravesado procesos distintos y las especies responden en forma diferente a las condiciones locales. Las aves, que son la especialidad de Ribas, constituyen un buen ejemplo de organismos muy heterog\u00e9neos en la batalla con el ambiente: aqu\u00e9llas que logran volar grandes distancias, por ejemplo, resultan menos afectadas por las barreras. En el extremo opuesto, los trompeteros (g\u00e9nero <em>Psophia<\/em>), unas aves amaz\u00f3nicas que casi no vuelan, se convirtieron en el ejemplo por excelencia del modo de funcionamiento de los grandes como las principales barreras entre especies, seg\u00fan el estudio publicado en 2012 en la revista <em>Proceedings of the Royal Society B<\/em> por Ribas y colaboradores.<\/p>\n<p>Uno de los proyectos m\u00e1s recientes de la bi\u00f3loga del Inpa estudia la fauna de aves t\u00edpicas de \u00e1reas de arenas blancas en la Amazonia, tal como relata en un art\u00edculo publicado este a\u00f1o en la revista <em>Biotropica<\/em>, resultado de la maestr\u00eda de su alumna Maysa Matos. \u201cConstituyen motas de arena blanca en medio de un mar de selva, con una vegetaci\u00f3n abierta, que se asemeja m\u00e1s a la de la Caatinga o a la del Cerrado\u201d, explica Ribas. Lo sorprendente, es que los animales hallados en esas \u201cmanchas\u201d de arena distantes son m\u00e1s similares que lo que cabr\u00eda imaginarse, aunque hoy en d\u00eda no logren atravesar la selva. Tales resultados suscitan una serie de preguntas, tales como cu\u00e1nto tiempo hace que existe ese ecosistema y si en el pasado, la selva habr\u00eda sido m\u00e1s permeable para esos animales.<\/p>\n<p>Otro de los alumnos de Ribas, Leandro Moraes, estudi\u00f3 durante su maestr\u00eda el rol de los r\u00edos Tapaj\u00f3s y Jamanxim, en el estado de Par\u00e1, para limitar la distribuci\u00f3n de anfibios y reptiles. Los resultados, que se publicar\u00e1n en breve en la revista <em>Journal of Biogeography<\/em>, revelan que un tercio de las especies de anfibios ven restringido su desplazamiento por los r\u00edos, un porcentaje que desciende a tan s\u00f3lo un 8% para los ofidios y lagartos. Ese trabajo apunta a analizar la importancia de estos r\u00edos en la configuraci\u00f3n del paisaje y de los h\u00e1bitats adecuados para aquellos animales, y por eso Ribas lo considera un ejemplo de c\u00f3mo el proyecto comienza a integrar las \u00e1reas de conocimiento.<\/p>\n<div id=\"attachment_234611\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_S6A2451.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234611\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-234611 size-medium\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_S6A2451-300x221.jpg\" alt=\"Los grandes r\u00edos limitan la distribuci\u00f3n de especies tales como Cebus olivaceus...\" width=\"300\" height=\"221\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Anselmo D\u2019afonseca<\/span><\/a> &#8230; y\u00a0<em>Cebus olivaceus<\/em>&#8230;<span class=\"media-credits\">Anselmo D\u2019afonseca<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un paisaje mutante<br \/>\n<\/strong>En los \u00faltimos a\u00f1os, comenz\u00f3 a consolidarse una noci\u00f3n de que el drenaje de la cuenca amaz\u00f3nica evolucion\u00f3, mayormente, en los \u00faltimos tres millones de a\u00f1os (y no 15 millones, tal como postulaban las estimaciones anteriores), una escala temporal que parece coincidir con lo que indican los datos recabados entre la flora y la fauna. El istmo de Panam\u00e1, otra estructura muy significativa para la biogeograf\u00eda porque posibilit\u00f3 migraciones entre Sudam\u00e9rica, y Am\u00e9rica Central y del Norte, tambi\u00e9n actualiz\u00f3 su edad. Un estudio conducido por el ge\u00f3logo Camilo Montes, de la Universidad de los Andes, en Colombia, publicado en la revista <em>Science<\/em> en el mes de abril de 2015, analiz\u00f3 minerales de origen paname\u00f1o hallados en Am\u00e9rica del Sur y calcul\u00f3 que esa formaci\u00f3n data de hace entre 13 y 15 millones de a\u00f1os, unos 10 millones de a\u00f1os m\u00e1s antigua en comparaci\u00f3n con lo que se cre\u00eda antes. \u201cEsta nueva dataci\u00f3n modifica totalmente el modo de concebir el desplazamiento pasado de la flora y la fauna de la regi\u00f3n, nos obliga a recomponer toda la literatura\u201d, dice L\u00facia Lohmann.<\/p>\n<p>Esta reconstituci\u00f3n se ha revelado mucho m\u00e1s productiva con la uni\u00f3n de expertos. \u201cLos evolucionistas y bioge\u00f3grafos deben conocer la historia geol\u00f3gica para comprender por qu\u00e9 las especies habitan donde lo hacen, e incluso c\u00f3mo es que surgieron\u201d, explica Paul Baker, el inventor del t\u00e9rmino \u201cgeogen\u00f3mica\u201d. Baker tiene un plan ambicioso, que consiste en realizar cinco perforaciones de sondeo en las cercan\u00edas de los grandes r\u00edos amaz\u00f3nicos, con profundidades que podr\u00edan llegar a los dos kil\u00f3metros, para contar con un acceso permanente a muestras de sedimentos de varias edades, hasta alrededor de unos 65 millones de a\u00f1os atr\u00e1s. En el marco de una reuni\u00f3n en el Inpa que se llev\u00f3 a cabo el a\u00f1o pasado, \u00e9l y otros colegas del proyecto de la Amazonia arribaron a un acuerdo sobre qu\u00e9 tipos de datos que se obtengan por medio de ese emprendimiento podr\u00edan ayudar a reconstruir la historia geol\u00f3gica, clim\u00e1tica y bi\u00f3tica. El desaf\u00edo pasa ahora por conseguir la financiaci\u00f3n. \u201cNuestro presupuesto, s\u00f3lo para la perforaci\u00f3n, es de siete millones de d\u00f3lares\u201d, comenta.<\/p>\n<p>El proyecto de Baker parte de la geolog\u00eda, mientras que en el de Lohmann, las indagaciones surgen mayormente de la biolog\u00eda. Con todo, la geogen\u00f3mica pretende erigirse en una v\u00eda de doble mano. \u201cLa idea es que los ge\u00f3logos tambi\u00e9n puedan utilizar datos biol\u00f3gicos para brindar respuesta a planteos geol\u00f3gicos\u201d, dice Baker. Las fechas estimadas para el surgimiento de las especies de trompeteros de Ribas, por ejemplo, podr\u00edan ayudar a realizar un c\u00e1lculo de la edad de los grandes r\u00edos, tales como el Amazonas, el Xing\u00fa, el Tapaj\u00f3s y el Madeira, opina Baker.<\/p>\n<p>\u201cLos datos biol\u00f3gicos aportan un orden de magnitud, que permite generar las hip\u00f3tesis que podemos testear con las edades absolutas provenientes de dataciones geocronol\u00f3gicas\u201d, coincide el sediment\u00f3logo Renato Almeida, del Instituto de Geociencias (IGc) de la USP. Junto a su colega Andr\u00e9 Sawakuchi, \u00e9l estudia la formaci\u00f3n de los dep\u00f3sitos sedimentarios que componen la cuenca amaz\u00f3nica. \u201cSe trata de un \u00e1rea del tama\u00f1o de un continente con una escasez de datos il\u00f3gica\u201d, sostiene. Pero la reducci\u00f3n de tal desconocimiento no es una labor que pueda realizarse dentro de los tiempos del proyecto actual, y la mayor parte de los datos que el grupo viene recabando a\u00fan no se ha publicado. Adem\u00e1s de comenzar a esbozar un cuadro geogr\u00e1fico del pasado, una de las misiones del equipo consiste en ayudar a los bi\u00f3logos a distinguir cu\u00e1les de las hip\u00f3tesis cuentan con mayor fundamento para brindar una explicaci\u00f3n de los modelos biogeogr\u00e1ficos.<\/p>\n<div id=\"attachment_234609\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_45_2JG5948-okok.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234609\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234609\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_45_2JG5948-okok-300x200.jpg\" alt=\"...pero no as\u00ed de plantas cuyas semillas son transportadas por el viento\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/a> &#8230;pero no as\u00ed de plantas cuyas semillas son transportadas por el viento<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>El trabajo est\u00e1 revelando que el alzamiento de la cordillera de los Andes, poco a poco fue desplazando hacia el este el agua de un inmenso lago que hab\u00eda en la regi\u00f3n, lo cual fue formando los drenajes de mayor porte en direcci\u00f3n al oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. Una de las t\u00e9cnicas para develar el pasado de los r\u00edos es la luminiscencia \u00f3pticamente estimulada, que depende de la recolecci\u00f3n, en tubos de aluminio, de sedimentos de las barrancas que contornean los r\u00edos. \u201cDe regreso en el laboratorio, logramos datar la \u00faltima vez que un grano de cuarzo estuvo expuesto a la luz solar\u201d, explica el ge\u00f3grafo Fabiano Pupim, investigador de posdoctorado en el laboratorio de Sawakuchi. El grupo tambi\u00e9n vislumbra abundante informaci\u00f3n en la configuraci\u00f3n de los sedimentos de esos paredones junto a los r\u00edos, que llegan a alcanzar 20 metros de altura. Las estructuras internas permiten inferir la escala y el sentido del r\u00edo al momento de depositarse aqu\u00e9l sedimento, entre otros datos.<\/p>\n<p>Im\u00e1genes registradas mediante la t\u00e9cnica del sonar muestran que el lecho de los r\u00edos como el Amazonas, otro territorio desconocido, presentan dunas de hasta 12 metros de altura. \u201cNecesitamos entender c\u00f3mo funciona un r\u00edo con esas dimensiones para inferir c\u00f3mo eran los grandes r\u00edos del pasado\u201d, dice Almeida. En un trabajo conjunto con el ge\u00f3logo Carlos Grohmann, del Instituto de Energ\u00eda y Ambiente (IEE) de la USP, \u00e9l tambi\u00e9n investiga la din\u00e1mica de los r\u00edos por medio de series temporales de im\u00e1genes por sat\u00e9lite.<\/p>\n<p>La importancia es mayor que la funci\u00f3n de los r\u00edos como barreras. Los cursos de agua y los sedimentos provenientes de los Andes formaron el mosaico de h\u00e1bitats que caracterizan a la Amazonia, con \u00e1reas secas y otras de inundaci\u00f3n peri\u00f3dica. Sawakuchi, junto a Pupim y el resto de su equipo (especialmente los alumnos de maestr\u00eda Dor\u00edlia Cunha y Diego Souza) han estudiado la formaci\u00f3n de los archipi\u00e9lagos de Anavilhanas y de Tabuleiro do Embaubal, en los r\u00edos Negro y Xing\u00fa, respectivamente, en los \u00faltimos 10 mil a\u00f1os. El surgimiento de ese tipo de ambiente y de los r\u00edos propiamente dichos representa escalas distintas de tiempo, cuyo significado el ge\u00f3grafo espera poder complementar con los datos biol\u00f3gicos.<\/p>\n<div id=\"attachment_234605\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_02_2JG5973.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234605\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234605\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_02_2JG5973-300x200.jpg\" alt=\"En un laboratorio solamente iluminado por luz roja puede comprobarse cu\u00e1nto hace que un sedimento estuvo expuesto a la luz solar\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/a> En un laboratorio solamente iluminado por luz roja puede comprobarse cu\u00e1nto hace que un sedimento estuvo expuesto a la luz solar<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Clima fluctuante<br \/>\n<\/strong>Pero las selvas no dependen solamente del agua terrestre. Francisco William da Cruz J\u00fanior, del IGc-USP y uno de los coordinadores de la parte geol\u00f3gica dentro de la geogen\u00f3mica brasile\u00f1a, emplea espeleotemas (formaciones de composici\u00f3n carbon\u00e1tica de las cavernas), principalmente estalagmitas, para deducir el clima del pasado. Los datos obtenidos por su grupo de investigaci\u00f3n indican que la Era Glacial acaecida en Am\u00e9rica del Sur no era \u00e1rida como se cre\u00eda. \u201cParte del continente estaba seco, pero otras \u00e1reas eran h\u00famedas, algo que podr\u00eda haber propiciado incluso la expansi\u00f3n de las selvas, como en el caso de la Amazonia peruana y el segmento sur del Bosque Atl\u00e1ntico\u201d, sostiene.<\/p>\n<p>Con base en el an\u00e1lisis de is\u00f3topos de ox\u00edgeno presentes en el carbonato de calcio del material de las cavernas, \u00e9l observa que diferentes sectores de la Amazonia y regiones adyacentes atravesaron procesos muy distintos, como queda claro en el art\u00edculo en que particip\u00f3, en conjunto con bi\u00f3logos del equipo, bajo la coordinaci\u00f3n del colega chino Hai Cheng, y que fuera publicado en 2013, en la revista <em>Nature Communications<\/em>. Las dataciones se\u00f1alan que, en los \u00faltimos 250 mil a\u00f1os, el clima del oeste de la Amazonia se mantuvo m\u00e1s estable que en la regi\u00f3n oriental, en el estado de Par\u00e1, con un recrudecimiento de las lluvias durante los per\u00edodos glaciales, entre 100 mil y 20 mil a\u00f1os atr\u00e1s. El grupo le adjudica a esa relativa estabilidad la responsabilidad por la alta diversidad que hoy puebla la regi\u00f3n, mientras que el sector del este de la Amazonia, menos abundante en especies, sufri\u00f3 variaciones clim\u00e1ticas dr\u00e1sticas que pueden haber conducido a extinciones. \u201cEstamos desafiando un paradigma\u201d, dice Cruz. \u201cLa estabilidad clim\u00e1tica podr\u00eda haber sido m\u00e1s importante que los refugios para generar el modelo de alta diversidad hoy presente en la selva Amaz\u00f3nica, principalmente en el sector andino\u201d.<\/p>\n<p>Durante el per\u00edodo glacial, el oeste de la Amazonia parece haber sido bastante h\u00famedo, tal como los dominios del Bosque Atl\u00e1ntico en el sur y sudeste brasile\u00f1os. Cruz cuenta con indicios de una banda clim\u00e1tica que une esas dos regiones y presenta caracter\u00edsticas opuestas al \u00e1rea que incluye a Par\u00e1, en el este de la Amazonia, y la regi\u00f3n nordeste, que var\u00eda en ciclos de alrededor de 23 mil a\u00f1os. \u201cEste modelo est\u00e1 siendo testeado tanto en el proyecto de la Amazonia como en el del Bosque Atl\u00e1ntico\u201d. Cruz sostiene que esas correspondencias posibilitaron la formaci\u00f3n de corredores entre los dos biomas, que explican los casos de mayor parentesco entre especies de la Amazonia y del Bosque Atl\u00e1ntico, en relaci\u00f3n con el de especies de un mismo bioma. Y postula que en un per\u00edodo en el cual se supone una alta humedad en el este de la Amazonia y en el nordeste del pa\u00eds, las selvas tropicales se habr\u00edan expandido, formando un puente de selva entre los dos biomas. M\u00e1s adelante, existen indicios de lluvias m\u00e1s abundantes en la regi\u00f3n m\u00e1s pr\u00f3xima a la falda de los Andes y en el sur y sudeste brasile\u00f1os, tambi\u00e9n con posibilidades de expansi\u00f3n de las selvas hasta la confluencia de la Amazonia con el Bosque Atl\u00e1ntico. \u201cActualmente estamos testeando cu\u00e1les ser\u00edan esas fases\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_234606\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_07_2JG5989.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234606\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234606\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_07_2JG5989-300x200.jpg\" alt=\"Las capas de una estalagmita...\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/a> Las capas de una estalagmita&#8230;<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un vestigio de esa din\u00e1mica lo constituyen las hojas fosilizadas recolectadas por Cruz en el valle del r\u00edo S\u00e3o Francisco, una regi\u00f3n hoy cubierta por bosque xer\u00f3filo, la Caatinga. \u201cEllas indican que la regi\u00f3n fue r\u00e1pidamente cubierta por vegetaci\u00f3n h\u00fameda entre 18 mil y 15 mil a\u00f1os atr\u00e1s\u201d, afirma. Incluso en la actualidad, existe una conexi\u00f3n clim\u00e1tica directa entre los dos biomas: en el verano, la humedad procedente de la Amazonia determina lo que sucede en el Bosque Atl\u00e1ntico, por ejemplo. \u201cNo se puede restringir el estudio a un panorama local, ni tampoco resulta interesante\u201d, dice Cruz.<\/p>\n<p>El proyecto del Bosque Atl\u00e1ntico, que se inici\u00f3 un a\u00f1o despu\u00e9s que el de la Amazonia, est\u00e1 coordinado por las bi\u00f3logas Cristina Miyaki, de la USP, y Ana Carolina Carnaval, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York y se encuentra en una etapa m\u00e1s inicial de integraci\u00f3n entre las especialidades. \u201cVarios art\u00edculos en los cuales estamos trabajando en este tercer a\u00f1o incluyen la perspectiva o la hip\u00f3tesis que el equipo de paleoclimat\u00f3logos (o el de monitoreo remoto) aport\u00f3 a nuestro equipo\u201d, dice Carnaval. Un trabajo con datos gen\u00f3micos que testean las hip\u00f3tesis planteadas por Cruz y otros integrantes del equipo geol\u00f3gico, como es el caso de la palin\u00f3loga Marie-Pierre Ledru, del Instituto de Ciencias de la Evoluci\u00f3n de Montpellier, en Francia se encuentra en su fase final para una posterior publicaci\u00f3n. \u201cEs algo muy bueno porque la paleoclimatolog\u00eda indica un camino que la gen\u00f3mica prueba y detecta lo que coincide y lo que no\u201d, comenta. \u201cLuego, retrotraemos el debate para los paleoclimat\u00f3logos, para perfeccionar las ideas\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_234608\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_23_2JG6020-sem-fundo.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234608\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234608\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Geogenomica_23_2JG6020-sem-fundo-300x200.jpg\" alt=\"...y hojas fosilizadas son indicadores del clima del pasado\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/a> &#8230;y hojas fosilizadas son indicadores del clima del pasado<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los resultados est\u00e1n apareciendo y prometen rendir muchos frutos en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, cuando la financiaci\u00f3n actual ya haya sido reemplazada por otros proyectos. El acuerdo de cooperaci\u00f3n, seg\u00fan parece, ser\u00eda el mayor logro. \u201cEstamos comenzando a delimitar lo que a\u00fan no se ha comprendido\u201d, dice Miyaki. Su trabajo siempre incluy\u00f3 supuestos del campo de la geolog\u00eda para comprender la diversificaci\u00f3n de las aves en el Bosque Atl\u00e1ntico. Pero ahora, con este nuevo aprendizaje, queda la sensaci\u00f3n de que los an\u00e1lisis eran muy superficiales y las interpretaciones, pese a ser las mejores posibles en su \u00e9poca, ingenuas.<\/p>\n<p>La geogen\u00f3mica constituye un ejemplo de la mejor ciencia moderna. \u201cDe cierto modo, volvemos a la historia natural antigua, donde los investigadores pose\u00edan conocimientos de biolog\u00eda y geolog\u00eda\u201d, bromea Miyaki. Empero, con t\u00e9cnicas cada vez m\u00e1s especializadas, bancos de datos m\u00e1s y m\u00e1s gigantescos y un nivel creciente de detalles, la \u00fanica manera de confluir en ese conocimiento radica en la congregaci\u00f3n de grandes grupos. Ya pasados los primeros a\u00f1os en los cuales cada especialidad se dedic\u00f3 a producir trabajos similares a los que realizaban antes, de ahora en adelante deber\u00edan comenzar a aparecer los resultados realmente integrados.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Conformaci\u00f3n y evoluci\u00f3n de la biota amaz\u00f3nica y su ambiente: un abordaje integrativo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/55077\/estruturacao-e-evolucao-da-biota-amazonica-e-seu-ambiente-uma-abordagem-integrativa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2012\/50260-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Programa Biota\/ Dimensions-NSF; <strong>Investigadores responsables <\/strong>L\u00facia Lohmann (IB-USP) y Joel Cracraft (AMNH); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 3.752.671,77<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Workshop Dimensions US-Biota S\u00e3o Paulo: integrando disciplinas para una predicci\u00f3n de la biodiversidad del Bosque Atl\u00e1ntico en Brasil (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/82209\/dimensions-us-biota-sao-paulo-integrando-disciplinas-para-a-predicao-da-biodiversidade-da-floresta\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2013\/50297-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Programa Biota\/ Dimensions-NSF; <strong>Investigadoras responsables <\/strong>Cristina Miyaki (IB-USP) y Ana Carolina Carnaval (CUNY); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 3.781.927,16<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>BAKER, P. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0012825214000622\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">The emerging field of Geogenomics: Constraining geological problems with genetic data<\/a>. <strong>Earth-Science Reviews<\/strong>. v. 135, p. 38-47. ago. 2014.<br \/>\nBYRNE, H. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/frontiersinzoology.biomedcentral.com\/articles\/10.1186\/s12983-016-0142-4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Phylogenetic relationships of the New World titi monkeys (Callicebus): First appraisal of taxonomy based on molecular evidence<\/a>. <strong>Frontiers in Zoology<\/strong>. v. 13, n. 10. 1\u00ba mar. 2016.<br \/>\nCHENG, H. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/ncomms\/journal\/v4\/n1\/abs\/ncomms2415.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Climate change patterns in Amazonia and biodiversity<\/a>. <strong>Nature Communications<\/strong>. v. 4, n. 1.411. 29 ene. 2013.<br \/>\nMATOS, M. V. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/btp.12292\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Comparative phylogeography of two bird species, <em>Tachyphonus phoenicius<\/em> (Thraupidae) and <em>Polytmus theresiae<\/em> (Trochilidae), specialized in Amazonian White Sand Vegetation<\/a>. <strong>Biotropica<\/strong>. v. 48, n. 1, p. 110-20. ene. 2016.<br \/>\nMORAES, L. J. C. L. <em>et al<\/em>. The combined influence of riverine barriers and flooding gradients on biogeographical patterns for amphibians and squamates in south-eastern Amazonia. <strong>Journal of Biogeography<\/strong>. En prensa.<br \/>\nRIBAS, C. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/rspb.royalsocietypublishing.org\/content\/early\/2011\/07\/21\/rspb.2011.1120.short\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">A palaeobiogeographical model for biotic diversification within Amazonia over the past three million years<\/a>. <strong>Proceedings of the Royal Society B<\/strong>. v. 279, n. 1.729, p. 681-9. 11 ene. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bi\u00f3logos y ge\u00f3logos a\u00fanan esfuerzos y crean la geogen\u00f3mica","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[275,282,309,269],"coauthors":[1601],"class_list":["post-234604","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-biodiversidad","tag-botanica-es","tag-geologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234604","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=234604"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234604\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=234604"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=234604"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=234604"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=234604"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}