{"id":234731,"date":"2017-03-22T13:55:18","date_gmt":"2017-03-22T16:55:18","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=234731"},"modified":"2017-03-22T13:55:18","modified_gmt":"2017-03-22T16:55:18","slug":"un-atajo-para-llegar-a-los-papers","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-atajo-para-llegar-a-los-papers\/","title":{"rendered":"Un atajo para llegar a los <em>papers<\/em>"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Acesso-aberto_Scan1314.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234732\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-234732\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Acesso-aberto_Scan1314-300x218.jpg\" alt=\"Acesso aberto_Scan1314\" width=\"300\" height=\"218\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Negreiros<\/span><\/a>Se encuentra a disposici\u00f3n una nueva plataforma <em>online<\/em>, que fue creada para colaborar en la b\u00fasqueda de art\u00edculos cient\u00edficos divulgados en acceso abierto o copias gratuitas de <em>papers<\/em> publicados en peri\u00f3dicos comerciales. El DOAI (siglas en ingl\u00e9s del Identificador Digital de Acceso Abierto), disponible en la direcci\u00f3n electr\u00f3nica doai.io, es un servicio capaz de rastrear la existencia de versiones de trabajos cient\u00edficos disponibles en internet. Se necesita consignar el c\u00f3digo identificador del art\u00edculo deseado, en el modelo al que se conoce como DOI, para que la herramienta muestre, cuando las haya, versiones archivadas en colecciones de universidades o en los perfiles de sus autores. El banco de datos que alimenta al DOAI es el Base, de la Universidad de Bielefeld, en Alemania, que recopila casi 90 millones de registros provenientes de cuatro mil repositorios acad\u00e9micos y otras fuentes de acceso abierto en todo el mundo. \u201cLo que abarca es asombroso\u201d, dijo Roger Schonfeld, director de Ithaca S+R, una empresa de comunicaci\u00f3n cient\u00edfica, en su blog en el portal The Scholarly Kitchen. \u201cY la b\u00fasqueda no parece privilegiar canales oficiales, tales como los grandes repositorios de acceso abierto\u201d, a\u00f1ade Schonfeld, quien encontr\u00f3 en la plataforma textos de su autor\u00eda indexados en el repositorio de una biblioteca de la Universidad del Norte de Texas.<\/p>\n<p>La cantidad de art\u00edculos cient\u00edficos disponibles en internet es creciente. Se calcula que el 40% de los <em>papers<\/em> se publican actualmente en r\u00e9gimen de acceso abierto. Ese porcentaje es mayor cuando se analiza el global de art\u00edculos publicados en el pasado. Lo que sucede es que un conjunto cada vez mayor de manuscritos, con el tiempo, migran del acceso cerrado, donde s\u00f3lo pueden verlos los suscriptores de las revistas que los publicaron, para el acceso abierto, donde se encuentran a disposici\u00f3n en internet. En 2013, la Uni\u00f3n Europea divulg\u00f3 un estudio que revela que el 50% del total de art\u00edculos publicados entre 2004 y 2011 se hallaban, para entonces, disponibles en forma gratuita.<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e9ritos de la herramienta DOAI es la difusi\u00f3n de los art\u00edculos en acceso abierto sin exigirle al usuario que comprenda las reglas y la terminolog\u00eda que rigen ese modelo. El acceso abierto se divide en dos grandes ramas. Una de ellas es la denominada \u201cv\u00eda dorada\u201d (<em>golden road<\/em>), que es aquella en la cual los peri\u00f3dicos son abiertos y ofrecen acceso gratuito a su contenido. Entre los ejemplos de esta estrategia se destacan las revistas de la Public Library of Science (PLOS) o la colecci\u00f3n de peri\u00f3dicos de la biblioteca SciELO Brasil, un programa financiado por la FAPESP. A la segunda vertiente se la conoce como \u201cv\u00eda verde\u201d (<em>green road<\/em>). En esta modalidad, se le permite a un autor que archive en el banco de datos de su instituci\u00f3n o en su perfil profesional, una copia de sus art\u00edculos cient\u00edficos publicados en una revista comercial. Aquellos que deseen leer el art\u00edculo sin pagar pueden recurrir a esos repositorios, y la mayor\u00eda de ellos figuran en el banco de datos del DOAI.<\/p>\n<p>Existen otras diversas variantes. Algunas publicaciones permiten que los autores guarden copias de sus art\u00edculos en repositorios, pero exigen que su difusi\u00f3n se aplace entre seis meses y un a\u00f1o luego de su publicaci\u00f3n original, para preservar sus beneficios en dicho per\u00edodo inicial. Ciertas instituciones de ayuda, tales como la Wellcome Trust, una fundaci\u00f3n brit\u00e1nica de apoyo a la investigaci\u00f3n biom\u00e9dica, y los National Institutes of Health (NIH), de Estados Unidos, exigen que los investigadores a los que financian pongan a disposici\u00f3n sus art\u00edculos en bases de datos de acceso abierto, tales como el PubMed Central, luego de un a\u00f1o de la publicaci\u00f3n original en revistas cient\u00edficas de acceso cerrado. Otras revistas desisten de los impedimentos y divulgan art\u00edculos en internet incluso antes de la publicaci\u00f3n del peri\u00f3dico impreso, pero cobran una tasa adicional al autor para realizar la divulgaci\u00f3n en forma libre y anticipada.<\/p>\n<p><strong>Difusi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>\u201cEl sistema de comunicaci\u00f3n cient\u00edfica es complejo. El DOAI podr\u00eda convertirse en una herramienta de localizaci\u00f3n importante, pero a\u00fan es necesario que se consolide su plataforma\u201d, dice Abel Packer, director del programa SciELO. En su opini\u00f3n, el DOAI todav\u00eda no es muy conocido y es pronto para saber si tendr\u00e1 una aceptaci\u00f3n generalizada. \u201cSu difusi\u00f3n demandar\u00e1 cierto tiempo. Si todo sale bien, la totalidad de los art\u00edculos indexados en el SciELO dispondr\u00e1n de un c\u00f3digo identificatorio\u201d, dice Packer.<\/p>\n<p>El DOAI se erige como una alternativa legal al sitio web Sci-Hub, que fue creado en 2011 por la programadora y estudiante de Kazajist\u00e1n, Alexandra Elbakyan, que tiene su matriz en San Petersburgo, Rusia. Se trata de un repositorio <em>online<\/em> con 48 millones de art\u00edculos, donde la mayor\u00eda cuenta con protecci\u00f3n de derechos autorales, y que en el mes de febrero lleg\u00f3 a registrar 200 mil consultas por d\u00eda. El funcionamiento del Sci-Hub presenta similitudes con el DOAI, adem\u00e1s de una b\u00fasqueda m\u00e1s amplia, que n o se limita al c\u00f3digo DOI. Su gigantesco banco de datos ofrece art\u00edculos que fueron bajados utilizando contrase\u00f1as cedidas por autores y ahora se dispone de ellos libremente. La editorial acad\u00e9mica Elsevier le inici\u00f3 en 2015 una demanda a la ide\u00f3loga del Sci-Hub en una corte de Nueva York, acus\u00e1ndola de violar derechos de autor, pero afronta dificultades para disponer restricciones jur\u00eddicas a una iniciativa afincada en un pa\u00eds distante. \u201cUna sola mujer logr\u00f3 una colosal disponibilidad p\u00fablica de millones de art\u00edculos que previamente se hallaban restrictos\u201d, dice Moreno Barros, bibliotecario y doctor en Historia de la Ciencia por la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, iniciativas tales como el DOAI y el Sci-Hub indican que la comunidad cient\u00edfica est\u00e1 cambiando a un ritmo lento y que el movimiento de Acceso Abierto, fundado en 2002 con el objetivo de franquear el acceso a la producci\u00f3n cient\u00edfica, ha logrado resultados limitados. \u201cUna labor colectiva que ya lleva 14 a\u00f1os para sacar el conocimiento de manos de las editoriales, de a un art\u00edculo por vez, que por ahora, result\u00f3 en un 40% de nuevos art\u00edculos libres\u201d, dice Moreno Barros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una herramienta ayuda a hallar art\u00edculos en acceso abierto","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[284,288,289,333],"coauthors":[98,740],"class_list":["post-234731","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-cienciometria-es","tag-computacion","tag-comunicacion","tag-tecnologia-de-la-informacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234731","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=234731"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234731\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=234731"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=234731"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=234731"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=234731"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}