{"id":234754,"date":"2017-03-22T16:09:18","date_gmt":"2017-03-22T19:09:18","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=234754"},"modified":"2017-03-22T16:09:18","modified_gmt":"2017-03-22T19:09:18","slug":"en-el-agua-junto-al-espinosaurio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-el-agua-junto-al-espinosaurio\/","title":{"rendered":"En el agua junto al espinosaurio"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_234756\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Paleo_Figure-5.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234756\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234756\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Paleo_Figure-5-300x161.jpg\" alt=\"Espinosaurio: Ciertas formas del mayor dinosaurio carn\u00edvoro estaban adaptadas al ambiente terrestre...\" width=\"300\" height=\"161\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Renata Cunha <\/span><\/a> Espinosaurio: Ciertas formas del mayor dinosaurio carn\u00edvoro estaban adaptadas al ambiente terrestre&#8230;<span class=\"media-credits\">Renata Cunha <\/span><\/p><\/div>\n<p>Para el imaginario popular, el <em>Tyrannosaurus rex<\/em>, con sus 13 metros de longitud y un peso de siete toneladas, es la representaci\u00f3n m\u00e1xima de la ferocidad de los dinosaurios. Sin embargo, estudios sucesivos en a\u00f1os recientes han caracterizado mejor los atributos anat\u00f3micos y, especialmente, el modo de vida de un grupo de dinosaurios, tambi\u00e9n carn\u00edvoros, cuyos mayores ejemplares rebasaban las dimensiones del \u201crey de los lagartos tiranos\u201d: los espinosaurios, unos gigantes con un esqueleto alargado como el de los cocodrilos, dotados de una hilera de v\u00e9rtebras en el dorso con un formato parecido al de una vela n\u00e1utica. En la pel\u00edcula <em>Jurassik Park III<\/em>, de 2001, uno de esos \u201clagartos espinosos\u201d, que pod\u00edan llegar a alcanzar 15 metros de longitud y pesar acaso 20 toneladas, se impone en un duelo contra un <em>T. rex<\/em>. La rivalidad entre ambos no pasa de ser una ficci\u00f3n. Los dos grupos de dinosaurios no coexistieron en tiempo y espacio.<\/p>\n<p>No fue solamente por sus dimensiones superlativas que los espinosaurios se tornaron recientemente un interesante objeto de estudio. Algunos trabajos de esta d\u00e9cada, como en el caso de un art\u00edculo redactado por investigadores de la Universidad de Chicago que se public\u00f3 en la revista <em>Science<\/em> en septiembre de 2014, indican que ellos parecen ser los \u00fanicos representantes de un linaje de dinosaurios adaptado tanto a la vida terrestre como al medio acu\u00e1tico, en cercan\u00edas de las costas de r\u00edos o lagos. Ciertos rasgos \u00f3seos de la especie <em>Spinosaurus aegyptiacus<\/em>, como su hocico de cocodrilo, los dientes c\u00f3nicos y sus pies con forma de remo, as\u00ed como restos de peces hallados en su intestino, sugieren que esa familia de dinosaurios pod\u00eda nadar y cazar en un ambiente acu\u00e1tico. Un estudio reciente de paleont\u00f3logos de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) corrobora esa sospecha por medio de otro tipo de evidencia.<\/p>\n<div id=\"attachment_234759\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Paleo_Spinosaurus_durbed.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234759\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234759\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Paleo_Spinosaurus_durbed-300x217.jpg\" alt=\"... y al acu\u00e1tico del Cret\u00e1cico\" width=\"300\" height=\"217\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Durbed\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a> &#8230; y al acu\u00e1tico del Cret\u00e1cico<span class=\"media-credits\">Durbed\/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>Seg\u00fan estimaciones estad\u00edsticas, la posibilidad de que un \u201clagarto espinoso\u201d haya habitado en ambientes acu\u00e1ticos era significativamente mayor que en los casos del abelisaurio y del carcharodontosaurio, dos familias de grandes dinosaurios carn\u00edvoros, con h\u00e1bitos comprobadamente terrestres, m\u00e1s o menos contempor\u00e1neos de los espinosaurios. \u201cDe acuerdo con nuestros test estad\u00edsticos, solamente los espinosaurios presentaron una correlaci\u00f3n positiva con ambientes costeros del pasado\u201d, afirma C\u00e9sar Schultz, de la UFRGS, uno de los autores del estudio, cuyos resultados se publicaron el 1\u00ba de febrero en\u00a0 la revista <em>PLOS ONE<\/em>. \u201cPero ellos no habr\u00edan habitado exclusivamente \u00e1reas con agua. Tambi\u00e9n lo habr\u00edan hecho en zonas terrestres, a semejanza de los abelisaurios y los carcharodontosaurios\u201d. Los tres grupos de dinosaurios alcanzaron su apogeo en distintos intervalos de tiempo durante el per\u00edodo Cret\u00e1cico, entre 145 y 66 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, y habitaron las tierras del antiguo supercontinente austral de Gondwana, el equivalente actual al norte de \u00c1frica y toda Am\u00e9rica del Sur, incluyendo el nordeste de Brasil.<\/p>\n<p>Para llevar a cabo ese trabajo, los investigadores recabaron datos sobre los hallazgos de f\u00f3siles de las tres familias de dinosaurios disponibles hasta el final de 2014 en el Paleobiology Database, un banco de datos internacional que contiene m\u00e1s de 58 mil referencias sobre hallazgos paleontol\u00f3gicos. Luego de separar los registros m\u00e1s dudosos, determinaron un total de 198 sitios del globo donde se hallaron vestigios razonablemente confiables de, al menos, un ejemplar de espinosaurio, abelisaurio o carcharodontosaurio. \u201cEsos lugares pod\u00edan presentar desde un s\u00f3lo f\u00f3sil de alguna de las tres familias hasta ejemplares de los tres grupos de dinosaurios\u201d, dice Marcos Sales, el autor principal del trabajo, quien realiza el doctorado bajo la supervisi\u00f3n de Schultz.<\/p>\n<div id=\"attachment_234755\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Paleo_Concavenator_corcovatus_thermo.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234755\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234755\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Paleo_Concavenator_corcovatus_thermo-300x171.jpg\" alt=\"Carcharodontosaurio: Un grupo de carn\u00edvoros con dientes afilados, similares a los del tibur\u00f3n, ten\u00eda h\u00e1bitos terrestres. Debajo, ilustraci\u00f3n de la especie Concavenator corcovatus\" width=\"300\" height=\"171\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Emily Willoughby\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a> Carcharodontosaurio: Un grupo de carn\u00edvoros con dientes afilados, similares a los del tibur\u00f3n, ten\u00eda h\u00e1bitos terrestres. Arriba, ilustraci\u00f3n de la especie <em>Concavenator corcovatus<\/em><span class=\"media-credits\">Emily Willoughby\/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los espinosaurios se impusieron en cuanto al n\u00famero de presencias, con 81 registros. A continuaci\u00f3n, siguen los abelisaurios (72) y los carcharodontosaurios (66). Entre los lugares conocidos con f\u00f3siles de espinosaurios, 16 se hallaban en estratos geol\u00f3gicos que representaban ambientes costeros del Cret\u00e1cico y 65 en registros asociados con h\u00e1bitats terrestres, ubicados en el sector interno de los antiguos continentes. El banco de datos tambi\u00e9n contiene informaci\u00f3n sobre f\u00f3siles de abelisaurios y de carcharodontosaurios hallados en sedimentos de origen costero, aunque en menor cantidad que en el caso de los espinosaurios (tres registros para el primer grupo de dinosaurios y diez para el segundo). \u201cSin embargo, seg\u00fan nuestros registros estad\u00edsticos, la presencia de f\u00f3siles de esas dos familias en paleoambientes costeros probablemente se consecuencia del azar o de alg\u00fan factor aleatorio\u201d, dice Sales.<\/p>\n<p><strong>Prueba de chi cuadrado<\/strong><br \/>\nEl hallazgo de f\u00f3siles de espinosaurios, o de cualquier otro dinosaurio o vertebrado, en sedimentos asociados a antiguos lagos o \u00e1reas costeras no necesariamente significa que dicho h\u00e1bitat fuera uno de sus nichos ecol\u00f3gicos. Los animales podr\u00edan haber habitado y sucumbido en el interior de los continentes y sus f\u00f3siles simplemente haberse desplazado hacia una regi\u00f3n costera. En teor\u00eda, los procesos sedimentarios y el azar \u2012y no la hip\u00f3tesis que estima que realmente vivieron cerca o dentro del agua\u2012, podr\u00edan ser la causa de que haya un cierto n\u00famero de vestigios de espinosaurios en estratos geol\u00f3gicos representativos de la vida acu\u00e1tica en el Cret\u00e1cico. Se espera que haya una cifra bastante mayor de registros f\u00f3siles de dinosaurios asociados a antiguos ambientes terrestres que ligados a \u00e1reas de vida acu\u00e1tica. El proceso de sedimentaci\u00f3n, necesario para la formaci\u00f3n de los f\u00f3siles, es mucho m\u00e1s frecuente en las regiones internas de un continente, alejadas de las grandes masas de agua, que en zonas costeras o fluviales. \u201cHay mucho m\u00e1s espacio en el interior que en la costa y eso, de hecho, configura un sesgo para el registro de muchos grupos de animales terrestres\u201d, dice Sales.<\/p>\n<div id=\"attachment_234758\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Paleo_Majungasaurus_crenatissimus_Japan.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234758\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234758\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Paleo_Majungasaurus_crenatissimus_Japan-300x200.jpg\" alt=\"Abelisaurio: Reconstrucci\u00f3n del esqueleto de un Majungasaurus crenatissimus, una especie de ese grupo de b\u00edpedos carn\u00edvoros terrestres con peque\u00f1os miembros anteriores\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Kumiko\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a> Abelisaurio: Reconstrucci\u00f3n del esqueleto de un <em>Majungasaurus crenatissimus<\/em>, una especie de ese grupo de b\u00edpedos carn\u00edvoros terrestres con peque\u00f1os miembros anteriores<span class=\"media-credits\">Kumiko\/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una forma de soslayar ese inconveniente consiste en la utilizaci\u00f3n de m\u00e9todos estad\u00edsticos que permiten un an\u00e1lisis m\u00e1s criterioso de los datos. En el estudio con los dinosaurios, los paleont\u00f3logos de la UFRGS emplearon una herramienta matem\u00e1tica denominada prueba de ji cuadrado (Distribuci\u00f3n de Pearson \u2013 \u03c7<sup>2<\/sup>). <em>Grosso modo<\/em>, este abordaje intenta determinar si las variables de un conjunto de datos son independientes \u2012es decir, si sus valores var\u00edan aleatoriamente, en forma fortuita\u2012 o presentan alguna asociaci\u00f3n, un nexo causal, entre s\u00ed. En el caso de los dinosaurios, el objetivo consist\u00eda en averiguar si la cantidad de f\u00f3siles de cada grupo hallada en yacimientos que representan ecosistemas costeros (y terrestres) del Cret\u00e1cico podr\u00eda interpretarse como una evidencia de que algunos de esos reptiles habit\u00f3 realmente en tales lugares o si debe tom\u00e1rselo como un capricho de la naturaleza. En el caso de los ambientes costeros, tan s\u00f3lo el conjunto de hallazgos de espinosaurios ostenta una robustez suficiente como para superar ese test. Tanto los abelisaurios como los carcharodontosaurios exhibieron afinidades estad\u00edsticas con h\u00e1bitats exclusivamente terrestres.<\/p>\n<p>El trabajo de Sales y Schultz aporta otro tipo de indicio referente a que los \u201clagartos espinosos\u201d podr\u00edan haber exhibido h\u00e1bitos semiacu\u00e1ticos durante el Cret\u00e1cico. \u201cEl estudio es interesante y corrobora esa idea\u201d, afirma Alexander Kellner, paleont\u00f3logo del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). Pero el tema es extremadamente pol\u00e9mico\u201d. Seg\u00fan Kellner, que descubri\u00f3 variantes de espinosaurios, tales como el <em>Angaturama limae<\/em> y el <em>Oxalaia quilombensis<\/em>, en la cuenca del r\u00edo Araripe, en sedimentos del Cret\u00e1cico, las capas geol\u00f3gicas en donde se han hallado muchos f\u00f3siles de esa familia de dinosaurios, no siempre se encuentran bien delimitadas. Por eso, ser\u00eda dif\u00edcil asociarlas con precisi\u00f3n a ambientes marinos de un pasado remoto.<\/p>\n<div id=\"attachment_234757\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Paleo_Jacar\u00e9-de-papo-amarelo_Caiman_latirostris.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234757\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234757\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Paleo_Jacar\u00e9-de-papo-amarelo_Caiman_latirostris-300x225.jpg\" alt=\"El yacar\u00e9 overo posee un \u201ctap\u00f3n\u201d de tejido blando donde en el pasado posiblemente hubo orejas\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Lauro Sirgado\/ Wikimedia Commons <\/span><\/a> El yacar\u00e9 overo posee un \u201ctap\u00f3n\u201d de tejido blando donde en el pasado posiblemente hubo orejas<span class=\"media-credits\">Lauro Sirgado\/ Wikimedia Commons <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un cocodrilo con orejas<br \/>\n<\/strong><em>Una forma extinta y terrestre de este reptil que habit\u00f3 en el interior paulista pudo haber tenido un gran pabell\u00f3n auditivo externo<\/em><\/p>\n<p>Un grupo extinto de cocodrilos carn\u00edvoros t\u00edpicos de Am\u00e9rica del Sur, los baurus\u00faquidos, probablemente ten\u00eda orejas similares a las de los mam\u00edferos actuales y un sistema auditivo m\u00e1s complejo de lo que imaginaban los cient\u00edficos del \u00e1rea. Se trata de una idea propuesta por investigadores de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) y de la Universidad McGill, de Canad\u00e1, en un trabajo que publicaron el 4 de febrero en el peri\u00f3dico <em>Journal of Anatomy<\/em>. Seg\u00fan los autores del estudio, esos reptiles, que vivieron en ambientes terrestres durante el per\u00edodo Cret\u00e1cico Superior, entre 100 y 66 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, pose\u00edan un o\u00eddo externo amplio, mucho mayor que el de sus antecesores o del que hoy poseen los yacar\u00e9s y cocodrilos. \u201cPara el origen y evoluci\u00f3n de los cocodriliformes, habr\u00eda sido importante contar con la capacidad de o\u00edr los sonidos que se transmiten por el aire\u201d, sostiene el paleont\u00f3logo Felipe Montefeltro, docente del Departamento de Biolog\u00eda y Zootecnia del campus de Ilha Solteira de la Unesp, autor principal del estudio. \u201cEn aquella \u00e9poca, algunos de ellos viv\u00edan fuera del agua\u201d. Una buena audici\u00f3n facilita, por ejemplo, la localizaci\u00f3n de presas en tierra firme.<\/p>\n<p>A medida que los cocodrilos fueron abandonando los ambientes secos, migrando hacia un entorno acu\u00e1tico, su pabell\u00f3n auditivo habr\u00eda sufrido modificaciones anat\u00f3micas, asumiendo otras funciones. \u201cEl surgimiento de nuevas formas de cocodriliformes estuvo asociada a una dram\u00e1tica alteraci\u00f3n en su o\u00eddo externo\u201d, dice el bi\u00f3logo Hans Larsson, de la universidad canadiense. Los reptiles, al evolucionar hacia una forma de vida anfibia, habr\u00edan pasado a disponer de una especie de tap\u00f3n compuesto por tejidos blandos en el lugar ocupado por las antiguas orejas, un rasgo anat\u00f3mico mucho m\u00e1s funcional en su nuevo h\u00e1bitat acu\u00e1tico. Actualmente, todas las especies de cocodrilos y yacar\u00e9s viven cerca del agua. La mayor\u00eda habita en las orillas ribere\u00f1as, aunque tambi\u00e9n existen especies marinas.<\/p>\n<p>Como argumento para las conclusiones del estudio, Montefeltro analiz\u00f3 colecciones de f\u00f3siles de baurus\u00faquidos, abundantes en el estado de S\u00e3o Paulo, y de otras formas extintas de cocodrilos. Tambi\u00e9n disec\u00f3 ejemplares de yacar\u00e9s pertenecientes a especies vivientes, tales como el yacar\u00e9 overo (<em>Caiman latirostris<\/em>). La estructura anat\u00f3mica que los investigadores analizaron en forma m\u00e1s minuciosa fue la c\u00e1mara meatal, que es el nombre t\u00e9cnico de la caja de resonancia que constituye el o\u00eddo externo de esos reptiles. El trabajo se llev\u00f3 a cabo en el \u00e1mbito de un proyecto tem\u00e1tico sobre el origen y evoluci\u00f3n de los dinosaurios y otros reptiles, con la coordinaci\u00f3n de Max Langer, del campus de Ribeir\u00e3o Preto de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nOrigen y distribuci\u00f3n de los dinosaurios en Gondwana (Neotri\u00e1sico \u2013 Eojur\u00e1sico) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/85231\/a-origem-e-irradiacao-dos-dinossauros-no-gondwana-neotriassico-eojurassico\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2014\/03825-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Max Langer (USP-Ribeir\u00e3o Preto); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 1.706.876,45 (para la totalidad del proyecto)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nSALES, M. A. F. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0147031\" target=\"_blank\">The \u201c\u03c7\u201d of the matter: Testing the relationship between paleoenvironments and three theropod clades<\/a>. <strong>PLOS ONE<\/strong>. 1\u00b0 feb. 2016.<br \/>\nMONTEFELTRO, F. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/joa.12439\/pdf\" target=\"_blank\">The evolution of the meatal chamber in crocodyliforms<\/a>. <strong>Journal of Anatomy<\/strong>. 4 feb. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El mayor dinosaurio carn\u00edvoro tambi\u00e9n viv\u00eda en ambientes semiacu\u00e1ticos","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[306,269,324],"coauthors":[101],"class_list":["post-234754","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-genetica-es","tag-ambiente-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=234754"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234754\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=234754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=234754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=234754"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=234754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}