{"id":234797,"date":"2017-03-22T17:31:46","date_gmt":"2017-03-22T20:31:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=234797"},"modified":"2017-03-22T17:34:00","modified_gmt":"2017-03-22T20:34:00","slug":"la-economia-de-los-palenques","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-economia-de-los-palenques\/","title":{"rendered":"La econom\u00eda de los palenques"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_234802\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Quilombos_Abre.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234802\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234802\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Quilombos_Abre-300x200.jpg\" alt=\"Partida de esclavos desde los barracones hacia la labranza en 1861: la actividad agr\u00edcola servir\u00eda como aprendizaje para el sost\u00e9n econ\u00f3mico de los palenques\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Victor Frond \u2013 litograf\u00eda realizada por los artistas de Par\u00eds, en 1861, Par\u00eds, Lemercier, Imprimeur-Litographe. Biblioteca Brasiliana Guita y Jos\u00e9 Mindlin. Reproducci\u00f3n Renato Parada<\/span><\/a> Partida de esclavos desde los barracones hacia la labranza en 1861: la actividad agr\u00edcola servir\u00eda como aprendizaje para el sost\u00e9n econ\u00f3mico de los palenques<span class=\"media-credits\">Victor Frond \u2013 litograf\u00eda realizada por los artistas de Par\u00eds, en 1861, Par\u00eds, Lemercier, Imprimeur-Litographe. Biblioteca Brasiliana Guita y Jos\u00e9 Mindlin. Reproducci\u00f3n Renato Parada<\/span><\/p><\/div>\n<p>Seg\u00fan un estudio llevado a cabo por el investigador Fl\u00e1vio dos Santos Gomes, en la actualidad existen en Brasil casi 5 mil comunidades rurales negras, remanentes de antiguos palenques o <em>quilombos<\/em> [enclaves remotos donde se agrupaban] de esclavos fugados. Cuando se propuso estudiar el hilo conductor entre la actualidad y el pasado esclavista, Dos Santos Gomes se top\u00f3 con un hiato que abarca desde la abolici\u00f3n de la esclavitud (en 1888) hasta algo menos de 100 a\u00f1os despu\u00e9s, cuando las comunidades de los palenques comenzaron a ganar visibilidad con la oficializaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201cremanente de <em>quilombos<\/em>\u201d en la Constituci\u00f3n Braisle\u00f1a de 1988. El investigador, historiador y docente de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), estudia la esclavitud desde el comienzo de los a\u00f1os 1990. Las fuentes habituales sobre ese tema, tales como procesos penales, registros policiales y noticias en los peri\u00f3dicos, \u201cmencionaban a los palenques y los intentos por destruirlos y capturar a sus moradores\u201d, seg\u00fan refiere el investigador, pero no dec\u00edan nada del modo como sobreviv\u00edan.<\/p>\n<p>\u201cDecid\u00ed partir desde otra perspectiva\u201d, relata Dos Santos Gomes. \u201cMe aboqu\u00e9 al estudio de las comunidades negras rurales de todo el pa\u00eds, sus or\u00edgenes y transformaciones, principalmente durante el per\u00edodo posterior a la abolici\u00f3n. Vislumbr\u00e9 que se pod\u00eda analizar la formaci\u00f3n de un campesinado negro en Brasil\u201d. El resultado de ese trabajo consta en el libro lanzado recientemente, intitulado <em>Mocambos e quilombos \u2013 Uma hist\u00f3ria do campesinato negro no Brasil<\/em> (editorial Companhia das Letras), que se basa principalmente en la investigaci\u00f3n intitulada \u201cCartograf\u00edas de una plantaci\u00f3n: demograf\u00eda, cultura material y arqueolog\u00eda de la esclavitud y del per\u00edodo posterior a la emancipaci\u00f3n de Brasil\u201d, actualmente en curso en el Instituto de Historia de la UFRJ, con el patrocinio de la Fundaci\u00f3n Guggenheim, de Estados Unidos, de la Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica del Estado de R\u00edo de Janeiro (Faperj) y del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). El libro incluye una lista de todos los palenques remanentes en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>El rasgo de continuidad entre pasado y presente qued\u00f3 manifiesto en la actividad comercial. Desde un enfoque tradicional, <em>mocambos <\/em>(choza, tapera) y <em>quilombos<\/em> \u2012denominaciones que, en \u00e9pocas y lugares diferentes, designaron al mismo fen\u00f3meno\u2012 eran reductos aislados de negros fugitivos que solamente produc\u00edan para el consumo propio. \u201cEsas comunidades estaban permanentemente conectadas con comerciantes de la sociedad de su entorno, como por ejemplo, taberneros, almaceneros y redes mercantiles\u201d, afirma Gomes. \u201cEran conglomerados agrarios articulados, y los excedentes de su producci\u00f3n abastec\u00edan a las redes locales, que abarcaban haciendas, villas, ferias y tiendas de intercambio\u201d. A la par de las transacciones comerciales, tambi\u00e9n se produjeron intercambios religiosos y culturales, as\u00ed como un mestizaje \u00e9tnico.<\/p>\n<div id=\"attachment_234799\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Quilombos_09.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234799\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234799\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Quilombos_09-300x230.jpg\" alt=\"Mujeres esclavas preparando la comida durante la cosecha del caf\u00e9 en el siglo XIX\" width=\"300\" height=\"230\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Victor Frond \u2013 litograf\u00eda realizada por los artistas de Par\u00eds, en 1861, Par\u00eds, Lemercier, Imprimeur-Litographe. Biblioteca Brasiliana Guita y Jos\u00e9 Mindlin. Reproducci\u00f3n Renato Parada<\/span><\/a> Mujeres esclavas preparando la comida durante la cosecha del caf\u00e9 en el siglo XIX<span class=\"media-credits\">Victor Frond \u2013 litograf\u00eda realizada por los artistas de Par\u00eds, en 1861, Par\u00eds, Lemercier, Imprimeur-Litographe. Biblioteca Brasiliana Guita y Jos\u00e9 Mindlin. Reproducci\u00f3n Renato Parada<\/span><\/p><\/div>\n<p>La actividad econ\u00f3mica en los palenques, que subsiste, en esencia, en los actuales conglomerados remanentes, tendr\u00eda su origen en una singularidad de la esclavitud en Brasil: el h\u00e1bito de los amos de concederles parcelas de terreno y uno o dos d\u00edas a la semana para que los esclavos cultivaran sus alimentos con los que mantenerse. \u00c9sa era una manera que ten\u00edan los propietarios para eximirse de los gastos para el sustento de los cautivos, al menos en parte, pero tambi\u00e9n hab\u00eda otras razones, como apuntalar el \u201camor a la tierra\u201d como una forma de desalentar las insurrecciones y fugas grupales. En ese aspecto, su efecto fue opuesto: el h\u00e1bito y el dominio de la agricultura, incluyendo la comercializaci\u00f3n de los excedentes, incitaban a los esclavos a huir e iniciar una nueva vida basada en el cultivo de la tierra. \u201cLa econom\u00eda en las fincas de labranza tambi\u00e9n result\u00f3 fundamental para la conformaci\u00f3n de familias y la generaci\u00f3n de un margen de autonom\u00eda financiera, con una l\u00f3gica contrapuesta a la de la plantaci\u00f3n, que era la del monocultivo\u201d, dice Maria Helena Machado, docente del Departamento de Historia de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP) y experta en historia social de la esclavitud.<\/p>\n<p><strong>Ataque y defensa<br \/>\n<\/strong>La experiencia rural en las propiedades de los amos de esclavos brasile\u00f1os ya hab\u00eda sido desmenuzada por el historiador Ciro Flamarion Cardoso (1942-2013) y por el antrop\u00f3logo estadounidense Sidney Mintz (1922-2015), ambos en los a\u00f1os 1970. El primero, acu\u00f1\u00f3 la expresi\u00f3n \u201cprotocampesinado\u201d y emple\u00f3 el concepto de \u201cbrecha campesina\u201d, aludiendo a ese fen\u00f3meno. Para Dos Santos Gomes, que estudi\u00f3 ese tema en el libro <em>A hidra e os p\u00e2ntanos<\/em> (Unesp\/ Polis, 2005), dichos t\u00e9rminos revelan una subestimaci\u00f3n de la importancia del cultivo permitido por los propietarios de esclavos en la formaci\u00f3n de un paisanaje negro aut\u00f3nomo. Esos estudiosos tampoco consideraron la dimensi\u00f3n de continuidad que llegar\u00eda hasta los d\u00edas actuales. \u201cLa importancia de los estudios de Fl\u00e1vio Gomes reside en la conexi\u00f3n que esboza entre la experiencia rural y el quilombo, as\u00ed como \u00e9ste, con la comunidad campesina\u201d, comenta Machado.<\/p>\n<div id=\"attachment_234801\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Quilombos_00061229.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234801\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-234801\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Quilombos_00061229-684x1024.jpg\" alt=\"Trabajadores transportando productos...\" width=\"300\" height=\"449\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span><\/a> Trabajadores transportando productos&#8230;<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los palenques exist\u00edan, por lo menos, desde 1575, cuando se registr\u00f3 la existencia de un primer \u201c<em>mocambo<\/em>\u201d en Bah\u00eda. Esa precocidad, seg\u00fan Dos Santos Gomes, subyace en la idea de que no hab\u00eda forma de protesta m\u00e1s eficaz contra el esclavismo que la fuga. \u201cMuchas de las fugas colectivas fueron precedidas de insurrecciones o motines\u201d, dice el historiador. Los palenques nunca fueron totalmente fijos y se amparaban en lugares de dif\u00edcil acceso, tales como monta\u00f1as, cuevas, selvas y manglares que les serv\u00edan como refugio. Ante los graves perjuicios por la p\u00e9rdida de mano de obra, los hacendados enviaban capataces y tropas tras el rastro de los fugitivos, lo cual no imped\u00eda que las comunidades se multiplicaran. \u201cEl surgimiento de un palenque atra\u00eda la represi\u00f3n, pero tambi\u00e9n otras fugas hacia all\u00ed\u201d, relata Dos Santos Gomes. Adem\u00e1s, sus habitantes, munidos de armas caseras o pistolas y escopetas robadas o cedidas por colaboradores comerciales, realizaban expediciones que induc\u00edan a los cautivos de las <em>senzalas<\/em> [los barracones para el alojamiento de los esclavos en las plantaciones] a escapar, y tambi\u00e9n se produc\u00edan raptos, para aumentar la poblaci\u00f3n de la comunidad fugitiva. La articulaci\u00f3n entre <em>quilombolas<\/em> y esclavos de las <em>senzalas<\/em> de los grandes ingenios provoc\u00f3 una rebeli\u00f3n en el ingenio de Santana, en Bah\u00eda, en 1789. Se produjeron levantamientos sucesivos hasta 1828, per\u00edodo en el cual se form\u00f3, seg\u00fan\u00a0 refiere Dos Santos Gomes, una econom\u00eda rural de negros fugitivos.<\/p>\n<p>Por lo general, cercaban los palenques con vallas y maderas puntiagudas, pero sus moradores no se limitaban a protegerse. \u201cCiertas circunstancias temporales o locales convert\u00edan a algunos palenques en unidades guerrilleras, infundiendo el temor en las plantaciones\u201d, dice el investigador. No obstante, la forma m\u00e1s eficaz y lucrativa de protecci\u00f3n era la conformaci\u00f3n de redes de colaboradores econ\u00f3micos, que inclu\u00edan a otros labradores, <em>garimpeiros <\/em>[buscadores de oro o piedras preciosas), pescadores, vendedores ambulantes y pasteleros, ind\u00edgenas y soldados desertores, adem\u00e1s de esclavos comerciantes liberados, aqu\u00e9llos que compraban la libertad a sus amos. En la d\u00e9cada de 1870, la le\u00f1a que abastec\u00eda a la Corte Imperial, la produc\u00edan los palenqueros del manglar del r\u00edo Igua\u00e7u, en el estado de R\u00edo de Janeiro, y la comercializaban esclavos recientemente liberados.<\/p>\n<div id=\"attachment_234800\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Quilombos_00061040.jpg\" rel=\"attachment wp-att-234800\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-234800\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Quilombos_00061040-300x200.jpg\" alt=\"...y recolectando arroz en el palenque de Morro Seco (S\u00e3o Paulo), en 2015\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span><\/a> &#8230;y recolectando arroz en el palenque de Morro Seco (S\u00e3o Paulo), en 2015<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLos palenques siguieron multiplic\u00e1ndose incluso cuando se aboli\u00f3 la esclavitud, si bien ya no figuraban en los documentos policiales y en las denuncias de los peri\u00f3dicos\u201d, dice Gomes. Durante los primeros tiempos posteriores a la Ley \u00c1urea [que aboli\u00f3 la esclavitud], \u201ccontinuaron migrando, desapareciendo, emergiendo y disolvi\u00e9ndose en el entramado de la vida rural de Brasil\u201d, manteniendo la caracter\u00edstica de interactuar y mezclarse con sus entornos. El investigador atribuye la invisibilidad de los palenques luego de la abolici\u00f3n a los reempadronamientos poblacionales y censos agr\u00edcolas que no pose\u00edan criterios claros y constantes al respecto de la raza o color y no sab\u00edan c\u00f3mo clasificar a las actividades econ\u00f3micas que variaban entre \u201cla agricultura familiar, el trabajo estacional y el extractivismo\u201d. Adem\u00e1s, las comunidades negras rurales de comienzos del siglo XX estaban signadas por desplazamientos determinados por las variaciones de trabajo o residencia. El sost\u00e9n principal continu\u00f3 siendo el comercio de la producci\u00f3n agr\u00edcola. \u201cMuchas comunidades elaboran harina y, tal como lo hac\u00edan en el pasado, venden parte de la producci\u00f3n\u201d, dice Dos Santos Gomes.<\/p>\n<p>La antrop\u00f3loga Neusa Gusm\u00e3o, docente jubilada de la Facultad de Educaci\u00f3n de la Universidad de Campinas (Unicamp), relativiza la estricta continuidad entre los conglomerados de esclavos fugitivos y las actuales comunidades negras rurales. \u201cNo se puede afirmar con certeza que el campesinado negro actual sean descendientes de los antiguos palenque\u201d, dice la profesora, quien estudi\u00f3 y escribi\u00f3 acerca de la cultura negra en el campo. \u201cLa denominaci\u00f3n actual de <em>quilombo<\/em> obedece a una reconfiguraci\u00f3n del t\u00e9rmino que los identifica como ligados a la tierra y a pr\u00e1cticas culturales propias\u201d.<\/p>\n<p>Ella coincide, sin embargo, en que la invisibilidad de estos grupos en los a\u00f1os 1970 y 1980 \u201cera casi absoluta, tanto en el medio social como en el acad\u00e9mico\u201d. El cobro de visibilidad, para lo cual contribuy\u00f3 el perfeccionamiento de los m\u00e9todos de investigaci\u00f3n demogr\u00e1fica, tuvo en la Constituci\u00f3n de 1988 tan s\u00f3lo una de sus etapas. En ese mismo a\u00f1o, el tema de los palenques asociados a la identidad negra sali\u00f3 a la luz debido a los eventos y protestas que se organizaron para conmemorar los 100 a\u00f1os de la abolici\u00f3n. Algo similar ocurri\u00f3 en 1995, en ocasi\u00f3n de conmemorarse los 300 a\u00f1os de la muerte de Zumbi, el l\u00edder de Palmares, el <em>quilombo<\/em> que fuera el m\u00e1s conocido. Seg\u00fan el investigador, la tarea de entidades tales como la Fundaci\u00f3n Cultural Palmares, ligada al Ministerio de Cultura, ha sido importante, porque reconoce y certifica a las comunidades remanentes de los palenques y, principalmente, los estudios acad\u00e9micos en varias \u00e1reas que \u201chan contribuido para articular los movimientos sociales en torno a esas comunidades\u201d.<\/p>\n<p><em>Libro<\/em><br \/>\nGOMES, F. S. <strong>Mocambos e quilombos \u2013 Uma hist\u00f3ria do campesinato negro no Brasil<\/strong>. S\u00e3o Paulo: Companhia das Letras, 2015, 238 p.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El intercambio de excedentes agr\u00edcolas subsiste en las comunidades rurales","protected":false},"author":38,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310,330],"coauthors":[137],"class_list":["post-234797","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234797","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=234797"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234797\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=234797"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=234797"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=234797"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=234797"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}