{"id":237087,"date":"2017-04-26T15:54:33","date_gmt":"2017-04-26T18:54:33","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=237087"},"modified":"2017-05-15T12:58:12","modified_gmt":"2017-05-15T15:58:12","slug":"el-futuro-del-acceso-abierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-futuro-del-acceso-abierto\/","title":{"rendered":"El futuro del acceso abierto"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Acesso-aberto_Abre.jpeg\" rel=\"attachment wp-att-237097\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-237097\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Acesso-aberto_Abre-300x133.jpg\" alt=\"Acesso aberto_Abre\" width=\"300\" height=\"133\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Daniel Kondo <\/span><\/a>La decisi\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea de poner a disposici\u00f3n en forma libre y gratuita a partir de 2020 todos los <em>papers<\/em> producidos en sus estados miembros augura dar nuevo vigor al movimiento por el Acceso Abierto, lanzado a comienzos de los a\u00f1os 2000 con el objetivo de liberar el acceso a la producci\u00f3n cient\u00edfica, que avanza lentamente. Se estima que s\u00f3lo uno de cada cuatro nuevos art\u00edculos se publica actualmente en ese r\u00e9gimen: los dem\u00e1s, en el momento en que se los difunde, s\u00f3lo pueden verlos los suscriptores o los usuarios que acepten pagar por su descarga. Las apuestas concernientes al modelo de acceso abierto que cobrar\u00e1 m\u00e1s impulso est\u00e1n divididas.<\/p>\n<p>La experiencia del Reino Unido, que empez\u00f3 a adoptar en 2014 una estrategia de este tipo con la investigaci\u00f3n cient\u00edfica producida en 107 instituciones ligadas a los sus Consejos de Investigaci\u00f3n (RCUK, en ingl\u00e9s), le dio fuerza a la llamada v\u00eda dorada (<em>golden road<\/em>), en la cual las propias revistas cient\u00edficas aseguran el acceso libre al contenido que publican, al cobrarle m\u00e1s caro al autor y eximir al usuario del pago por la descarga. Es cierto que los costos de publicaci\u00f3n han aumentado. Seg\u00fan un estudio dado a conocer en febrero por Adan Tickell, vicerrector de la Universidad de Birmingham, las universidades del Reino Unido gastaron 33 millones de libras esterlinas, el equivalente a 150 millones de reales, con costos asociados \u00fanicamente a la publicaci\u00f3n en acceso abierto en 2015, casi el 20% del gasto general con publicaciones. \u201cSi bien existe un consenso acerca de los beneficios del acceso abierto en el Reino Unido, los desaf\u00edos econ\u00f3micos persisten\u201d, escribe Tickell. \u201cLas universidades est\u00e1n preocupadas con la preferencia por la v\u00eda dorada debido a la presi\u00f3n que esto est\u00e1 provocando sobre sus presupuestos de investigaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>En pa\u00edses como Espa\u00f1a, que empez\u00f3 a crear repositorios a comienzos de los a\u00f1os 2000 y donde 11 de las principales universidades exigen desde 2009 que la producci\u00f3n cient\u00edfica de sus investigadores se d\u00e9 a conocer en acceso abierto, la llamada v\u00eda verde (<em>green road<\/em>) tiene m\u00e1s historial. Se trata un modelo en el cual cada investigador archiva en el banco de datos de su instituci\u00f3n una copia de sus trabajos cient\u00edficos publicados en peri\u00f3dicos, que quedan as\u00ed disponibles para el p\u00fablico. Quien desee leer el art\u00edculo sin pagar puede recurrir a esos repositorios. Muchas editoriales permiten que los autores depositen sus art\u00edculos en repositorios \u00fanicamente despu\u00e9s de un per\u00edodo de embargo, en general de seis meses al menos. Otras cobran un valor extra para dejar sin efecto el embargo. \u201cEl crecimiento de los repositorios institucionales es un mecanismo relativamente barato para ampliar el acceso a la investigaci\u00f3n financiada con recursos p\u00fablicos\u201d, pondera Tickell.<\/p>\n<p>Brasil, en tanto, cuenta con un modelo bastante peculiar, con la oferta de la biblioteca electr\u00f3nica SciELO, que reuni\u00f3 una colecci\u00f3n de m\u00e1s de 200 publicaciones brasile\u00f1as de acceso abierto de todos los campos del conocimiento, cuyos art\u00edculos pueden bajarse de internet en forma libre y gratuita. Creada en 1997, seis a\u00f1os antes del lanzamiento del movimiento por el Acceso Abierto, SciELO constituye un programa especial de la FAPESP creado para incrementar la visibilidad de publicaciones cient\u00edficas brasile\u00f1as que, hasta el siglo pasado, estaban escasamente indexadas en bases de datos internacionales. Otra iniciativa brasile\u00f1a fue la creaci\u00f3n del Repositorio de la Producci\u00f3n Cient\u00edfica del Consejo de Rectores de las Universidades Estaduales Paulistas, el Cruesp (cruesp.sibi.usp.br), en 2013, que contaba a comienzos de julio con m\u00e1s de 400 mil registros de art\u00edculos, tesis y tesinas y otros trabajos cient\u00edficos, siendo 195.242 de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), 116.162 de la Universidad de Campinas (Unicamp) y 89.664 de la Universidade Estadual Paulista (Unesp).<\/p>\n<p>\u201cEse repositorio es la suma de las colecciones depositadas en las tres universidades y puede accederse a \u00e9l mediante el empleo de una herramienta de b\u00fasqueda com\u00fan\u201d, dice Maria Crestana, coordinadora del Sistema Integrado de Bibliotecas (Sibi) de la USP. El repositorio fue creado por iniciativa y con el apoyo de la FAPESP, que instituy\u00f3 una pol\u00edtica de publicaci\u00f3n de resultados de investigaciones cient\u00edficas financiadas con recursos p\u00fablicos en acceso abierto. Los registros disponibles actualmente comprenden fundamentalmente las tesis, tesinas y art\u00edculos cient\u00edficos publicados durante los \u00faltimos 10 a\u00f1os, cuando las universidades empezaron a ofrecer este tipo de producci\u00f3n en formato digital. \u201cEn el caso de la USP, la producci\u00f3n cient\u00edfica recolectada desde mediados de los a\u00f1os 1980 supera los 700 mil registros, muchos m\u00e1s de los que se encuentran disponibles en el repositorio. Pero puede accederse a esa producci\u00f3n a trav\u00e9s de nuestras 48 bibliotecas\u201d, afirma la coordinadora del Sibi.<\/p>\n<p>El debate sobre las tendencias sigue abierto. \u201cTanto la v\u00eda dorada como la verde son aceptables\u201d, sostiene Robert-Jan Smits, director general de investigaci\u00f3n e innovaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Europea. La v\u00eda dorada parece correr con alguna ventaja, a juzgar por la estrategia de Holanda, pa\u00eds que al asumir la presidencia rotativa de la Uni\u00f3n Europea en enero puso sobre el tapete su ambici\u00f3n de instituir el acceso abierto para investigaciones realizadas dentro del bloque y patrocinadas con recursos p\u00fablicos. Desde el 1\u00ba de enero, la Organizaci\u00f3n Holandesa para la Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica (NWO), la principal agencia de fomento del pa\u00eds, exige que los <em>papers<\/em> resultantes de proyectos de investigaci\u00f3n que apoya se publiquen en acceso abierto, y dej\u00f3 claro que prefiere la v\u00eda dorada, con efectos m\u00e1s r\u00e1pidos y m\u00e1s f\u00e1cil de controlar.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, propuso que versiones de art\u00edculos anteriores al proceso de revisi\u00f3n, los llamados <em>preprints<\/em>, queden depositadas en repositorios de acceso abierto. Para Sander Dekker, secretario de educaci\u00f3n, ciencia y cultura de Holanda, la v\u00eda dorada es la soluci\u00f3n m\u00e1s justa, pues reconoce que las editoriales cient\u00edficas suministran un servicio valioso que debe ser remunerado. Seg\u00fan Dekker, uno de los problemas de la v\u00eda verde consiste en que muchas revistas permiten que un art\u00edculo quede disponible en un repositorio de acceso abierto solamente despu\u00e9s de cumplir un embargo de varios meses. \u201cEl acceso postergado es un acceso negado\u201d, declar\u00f3 a la revista <em>Science<\/em>.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Acesso-aberto_Menor.jpeg\" rel=\"attachment wp-att-237098\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-237098\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Acesso-aberto_Menor-300x173.jpg\" alt=\"Acesso aberto_Menor\" width=\"300\" height=\"173\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Daniel Kondo <\/span><\/a>Embates<\/strong><br \/>\nA juicio de Sely Maria de Souza Costa, docente de la Facultad de Ciencia de la Informaci\u00f3n de la Universidad de Brasilia (UnB), la v\u00eda dorada posiblemente avanzar\u00e1 m\u00e1s en la Uni\u00f3n Europea. \u201cEs un camino m\u00e1s seguro, pues no provoca embates entre editores y autores. Y la intenci\u00f3n es implementar el acceso abierto en s\u00f3lo cuatro a\u00f1os, un plazo sumamente corto\u201d, afirma De Souza Costa, quien particip\u00f3 a comienzos de junio en un debate sobre el futuro del acceso abierto en el marco de una conferencia internacional sobre publicaciones acad\u00e9micas en Gotinga, Alemania. \u201cNadie sabe muy bien qu\u00e9 va a pasar. Las publicaciones cient\u00edficas continuar\u00e1n durante mucho tiempo en manos de las grandes editoriales, pero \u00e9stas gradualmente ir\u00e1n buscando una f\u00f3rmula h\u00edbrida de publicaci\u00f3n, pues se dar\u00e1n cuenta de que la cuesti\u00f3n del acceso abierto es irreversible.\u201d<\/p>\n<p>Seg\u00fan De Souza Costa, el movimiento por el Acceso Abierto ha atravesado dificultades para avanzar a mayor velocidad porque dos fuerzas act\u00faan como un contrapeso. \u201cUna de ellas se relaciona con las editoriales, que cobran caro para publicar buenos art\u00edculos cient\u00edficos. Y se han curvado ante las presiones, pero est\u00e1n logrando preservar sus negocios\u201d, dice. \u201cLa otra est\u00e1 constituida por una amplia parte de los autores que a\u00fan prefieren publicar en las revistas de mayor impacto y no les importa si sus art\u00edculos tienen un acceso restringido. Buscan el prestigio de las revistas, aunque el prestigio les pertenezca a ellos. Las revistas no producen conocimiento, s\u00f3lo lo comercializan.\u201d<\/p>\n<p>Otra dificultad en crear un modelo prevalente consiste en que cada campo disciplinario tiene una demanda peculiar con relaci\u00f3n a la publicaci\u00f3n del conocimiento. \u201cEl modelo de la f\u00edsica probablemente no es aplicable a la filosof\u00eda. Hay cuestiones culturales relacionadas al <em>ethos<\/em> de cada disciplina que deber\u00edan tenerse en cuenta\u201d, afirma De Souza Costa. El conocimiento en f\u00edsica, a\u00f1ade, es compartido en repositorios de acceso abierto tales como ArXiv desde los a\u00f1os 1990 y r\u00e1pidamente discutido por investigadores de varios pa\u00edses. \u201cLa generaci\u00f3n del conocimiento en f\u00edsica es de inter\u00e9s universal y debe circular r\u00e1pidamente\u201d. En tanto, en filosof\u00eda y en otras \u00e1reas de las ciencias humanas y sociales, la construcci\u00f3n del conocimiento es m\u00e1s lenta y suele generar inter\u00e9s m\u00e1s bien regional y no universal. \u201cLa demanda en ese caso consiste en poner a disposici\u00f3n el conocimiento en el repositorio de una instituci\u00f3n\u201d, informa.<\/p>\n<p>Mientras intentan preservar sus m\u00e1rgenes de ganancias, las editoriales cient\u00edficas han venido haciendo concesiones. En una reciente negociaci\u00f3n con grandes editoriales referente al precio de las suscripciones, la asociaci\u00f3n de las Universidades de Holanda exigi\u00f3 que los art\u00edculos de sus investigadores quedasen disponibles en acceso abierto. Las editoriales Springer, Wiley y Sage lo aceptaron. En tanto, Elsevier, que es la mayor editorial de literatura m\u00e9dica y cient\u00edfica del mundo, con m\u00e1s de dos mil revistas, coincidi\u00f3 en poner en acceso abierto el 30% de los art\u00edculos de autores holandeses publicados en sus revistas de acceso cerrado a partir de 2018. En 2012, Elsevier fue objeto de una campa\u00f1a adversa por apoyar un proyecto en el Senado de Estados Unidos que apuntaba a revertir la pol\u00edtica creada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), seg\u00fan la cual toda investigaci\u00f3n apoyada por \u00e9stos pas\u00f3 a ofrecerse en acceso abierto. Cient\u00edficos de prestigio, entre ellos tres matem\u00e1ticos ganadores de la Medalla Fields, convocaron a un boicot contra la editorial, que termin\u00f3 desistiendo de apoyar dicho proyecto.<\/p>\n<p><strong>Fuentes de ingresos<\/strong><br \/>\nAhora, la editorial ha resuelto sacar alg\u00fan r\u00e9dito del avance del acceso abierto. En mayo anunci\u00f3 la compra de Social Science Research Network (SSRN), un repositorio de acceso abierto en el cual m\u00e1s de 300 mil investigadores de ciencias sociales y humanidades han divulgaron art\u00edculos y trabajos a\u00fan no publicados en revistas o libros, los <em>preprints<\/em>. Creado en 1994, SSRN no les cobra nada a los autores que depositan sus trabajos ni a los lectores que los descargan. Sus ingresos provienen de universidades que utilizan dicha red para divulgar su producci\u00f3n cient\u00edfica, como as\u00ed tambi\u00e9n de un servicio de suscripci\u00f3n que les avisa a los usuarios sobre la llegada de art\u00edculos relevantes.<\/p>\n<p>Esta adquisici\u00f3n forma parte de una estrategia de Elsevier tendiente a diversificar sus fuentes de ingresos. En 2013, la empresa compr\u00f3 Mendeley, una red social popular en los medios acad\u00e9micos a trav\u00e9s de la cual es posible saber qu\u00e9 art\u00edculos est\u00e1n siendo le\u00eddos por m\u00e1s investigadores de una determinada \u00e1rea, o tambi\u00e9n qu\u00e9 est\u00e1 leyendo un determinado investigador y recomend\u00e1ndoles a sus colegas. En ese momento, se discuti\u00f3 si los usuarios perder\u00edan la confianza en el servicio, bajo el comando de una editorial. Pero no fue eso lo que sucedi\u00f3. La base de usuarios del Mendeley salt\u00f3 de 2,5 millones a 5 millones en tres a\u00f1os, y su planta de personal trep\u00f3 de 50 a 200 empleados, en su mayor\u00eda dedicados al desarrollo de nuevos productos digitales. Ese grupo trabajar\u00e1 junto a SSRN tras su adquisici\u00f3n. Una de las ideas consiste en crear enlaces entre ambas redes. Otro plan consiste en enlazar los <em>preprints<\/em> de SSRN con la base de datos de revistas cient\u00edficas Scopus, que pertenece a Elsevier, con el fin de producir indicadores de desempe\u00f1o de autores de la red.<\/p>\n<p>\u201cElsevier ven\u00eda trabajando en un modelo editorial tradicional que poco se alter\u00f3 hasta la d\u00e9cada de 1990. Con la migraci\u00f3n de las revistas hacia lo digital en los a\u00f1os 2000, pasamos a trabajar para otro estrato de usuarios, que son los gestores, al ofrecer an\u00e1lisis e indicadores disponibles con la producci\u00f3n cient\u00edfica digitalizada. Ahora, con la adquisici\u00f3n de la SSRN, pretendemos conocer mejor la interacci\u00f3n de investigadores con su comunidad y su producci\u00f3n cient\u00edfica. De esta manera, podremos ofrecerles servicios mejores\u201d, dice Dante Cid, vicepresidente de relaciones acad\u00e9micas en Am\u00e9rica Latina de Elsevier. \u201cExiste una riqueza de informaci\u00f3n en los registros de SSRN que podr\u00eda ayudar a orientar a los editores que intentan adquirir buenos manuscritos para la publicaci\u00f3n o ayudar en el desarrollo de negocios\u201d, escribi\u00f3 Roger Schonfeld, experto en comunicaci\u00f3n cient\u00edfica de Estados Unidos, en su blog hospedado en el sitio web The Scholarly Kitchen.<\/p>\n<p>La dificultad para prever el futuro del mercado de las editoriales cient\u00edficas deriva de un <em>impasse<\/em> bastante conocido en otros segmentos del mercado de la comunicaci\u00f3n: no se ha encontrado una forma alternativa de financiaci\u00f3n capaz de compensar la p\u00e9rdida de ingresos con la oferta de informaci\u00f3n gratuita en internet. En el caso de las editoriales universitarias, que dependen de recursos presupuestarios de las instituciones a las cuales est\u00e1n vinculadas, el futuro es a\u00fan m\u00e1s incierto. \u201cResulta inconcebible que el conocimiento generado en una universidad p\u00fablica quede fuera del alcance de la sociedad, pero es necesario encontrar una forma de financiaci\u00f3n que haga posible la supervivencia econ\u00f3mica de las editoriales universitarias, y esto pasa por una discusi\u00f3n sobre la pol\u00edtica institucional\u201d, dice J\u00e9zio Hernani Bonfim Gutierre, director presidente de la Fundaci\u00f3n Editorial de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) y docente del Departamento de Filosof\u00eda de la Facultad de Filosof\u00eda y Ciencias de dicha instituci\u00f3n, en su campus de la ciudad de Mar\u00edlia.<\/p>\n<p>Un camino, afirma Bonfim Gutierre, consiste en invertir en el cambio que representa la llegada avasallante de los medios electr\u00f3nicos a la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica. La editorial de la Unesp lanz\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os m\u00e1s de 300 libros de investigadores de la universidad exclusivamente en formato de <em>e-book<\/em>, que rindieron m\u00e1s de 12 millones de descargas. \u201cLo digital merece ganar importancia en la cartera de las editoriales universitarias, pero queda pendiente el desaf\u00edo de ampliar las fuentes de recursos.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las publicaciones cient\u00edficas buscan nuevos modelos","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[284,289],"coauthors":[98],"class_list":["post-237087","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-cienciometria-es","tag-comunicacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/237087","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=237087"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/237087\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=237087"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=237087"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=237087"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=237087"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}