{"id":237144,"date":"2017-04-26T17:15:15","date_gmt":"2017-04-26T20:15:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=237144"},"modified":"2017-04-26T17:15:15","modified_gmt":"2017-04-26T20:15:15","slug":"rios-de-un-planeta-desierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/rios-de-un-planeta-desierto\/","title":{"rendered":"R\u00edos de un planeta desierto"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_237146\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Rios_brejoes-vista-pai-inacio-tratamento-1-200dpi.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237146\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-237146\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Rios_brejoes-vista-pai-inacio-tratamento-1-200dpi-300x225.jpg\" alt=\"Pared\u00f3n rocoso de Serra dos Brej\u00f5es, observado desde el cerro Pai In\u00e1cio, en Chapada Diamantina: r\u00edos primitivos preservados en la roca\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Renato Paes de Almeida<\/span><\/a> Pared\u00f3n rocoso de Serra dos Brej\u00f5es, observado desde el cerro Pai In\u00e1cio, en Chapada Diamantina: r\u00edos primitivos preservados en la roca<span class=\"media-credits\">Renato Paes de Almeida<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una enorme pared de roca desnuda sobresale en Serra dos Brej\u00f5es, uno de los m\u00e1s hermosos paisajes serranos del Parque Nacional de Chapada Diamantina, en Bah\u00eda. En una franja horizontal de ese pared\u00f3n, que puede verse en la foto de al lado, un equipo encabezado por el ge\u00f3logo Renato Paes de Almeida, docente del Instituto de Geociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IGc-USP), detect\u00f3 vestigios de un r\u00edo caudaloso que hab\u00eda en esa zona hace alrededor de 1.500 millones de a\u00f1os. Ese r\u00edo posiblemente cruz\u00f3 un vasto terreno plano que habr\u00eda all\u00ed y ser\u00eda muy distinto a los grandes r\u00edos de llanura actuales, que tienen canales profundos, son sinuosos y est\u00e1n rodeados de vegetaci\u00f3n. En lugar de esas caracter\u00edsticas, ese antiguo r\u00edo atravesar\u00eda tierras desnudas y estar\u00eda formado por m\u00faltiples canales de poca profundidad, que se entrelazar\u00edan continuamente, siendo interrumpidos por anchos bancos de arena (<em>vea la infograf\u00eda de la p\u00e1gina 55<\/em>).<\/p>\n<p>Paes de Almeida y sus colaboradores usaron un nuevo modelo matem\u00e1tico para reconocer las marcas que el r\u00edo primitivo dej\u00f3 en las rocas. Este modelo, propuesto por el grupo de la USP y publicado este a\u00f1o en la revista <em>Geology<\/em>, permite reconstituir la forma y el comportamiento de r\u00edos que existieron antes de que las plantas crecieran sobre los continentes. \u201cEl modelo ayud\u00f3 a prever las caracter\u00edsticas que esos r\u00edos habr\u00edan tenido\u201d, comenta el investigador. \u201cDespu\u00e9s del trabajo te\u00f3rico, salimos al campo a buscar en afloramientos rocosos las estructuras que sugiere el modelo.\u201d<\/p>\n<p>Uno de los lugares visitados fue Serra dos Brej\u00f5es, un afloramiento serrano muy conocido por los ge\u00f3logos. Teniendo en mente las nuevas caracter\u00edsticas sugeridas por el modelo, los investigadores pasaron a observar detalles que no hab\u00edan notados antes.<\/p>\n<p>Los registros de la actividad de r\u00edos de llanura primitivos, tales como los hallados ahora en Bah\u00eda, son raros. En la mayor\u00eda de los casos, las marcas de los grandes cursos de agua que existieron hace m\u00e1s de 440 millones de a\u00f1os est\u00e1n impresas en rocas que formaron los tramos m\u00e1s escarpados de sus lechos, en regiones monta\u00f1osas y cercanas a las cabeceras. Segmentos de cursos intermedios, o cercanos a las desembocaduras, s\u00f3lo empezaron a dejar registros m\u00e1s abundantes luego del surgimiento de ambientes dominados por una vegetaci\u00f3n capaz de crecer en tierra firme, compuesta por plantas vasculares. Esyta transformaci\u00f3n ocurri\u00f3 hace aproximadamente 434 millones de a\u00f1os, durante el per\u00edodo geol\u00f3gico Sil\u00farico.<\/p>\n<div id=\"attachment_237148\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Rios_Mississipi.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237148\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-237148\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Rios_Mississipi-712x1024.jpg\" alt=\"El sinuoso Misisipi, en Estados Unidos...\" width=\"300\" height=\"432\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">google earth<\/span><\/a> El sinuoso Misisipi, en Estados Unidos&#8230;<span class=\"media-credits\">google earth<\/span><\/p><\/div>\n<p>Antes, los continentes eran pr\u00e1cticamente desiertos, y las formas de vida macrosc\u00f3picas se restring\u00edan a los oc\u00e9anos. El avance inicial de alfombras de una vegetaci\u00f3n similar a los musgos hacia el interior de los continentes pas\u00f3 a modelar el contorno de los r\u00edos. Posteriormente, con el suelo estabilizado por las ra\u00edces de las plantas, los r\u00edos adquirieron orillas m\u00e1s firmes y definidas. Los canales se volvieron m\u00e1s profundos y aument\u00f3 el transporte de arena y grava hacia las zonas costeras. En las grandes llanuras de las regiones de clima h\u00famedo, los r\u00edos adquirieron contornos sinuosos (meandros), como el del actual r\u00edo Misisipi, en Estados Unidos.<\/p>\n<p>El conocimiento referente a las transformaciones por las cuales pasaron los r\u00edos, desde el surgimiento de los musgos, hace alrededor de 460 millones de a\u00f1os, hasta la aparici\u00f3n de los primeros \u00e1rboles, hace 390 millones de a\u00f1os, ha avanzado mucho durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. Una de las motivaciones de ello es econ\u00f3mica, pues se sabe que los r\u00edos antiguos rodeados de vegetaci\u00f3n originaron reservas de petr\u00f3leo. Pero desde la d\u00e9cada de 1970 en adelante, casi nada ha cambiado acerca de lo que se conoc\u00eda sobre el curso de los r\u00edos de la etapa anterior a la vegetaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A\u00fan hoy en d\u00eda, los libros de geolog\u00eda ense\u00f1an que, antes de que existiera la vegetaci\u00f3n, los r\u00edos habr\u00edan sido del tipo trenzado en capas, com\u00fan en \u00e1reas monta\u00f1osas o en regiones glaciales de terreno escarpado. Esos cursos de agua se habr\u00edan parecido a los actuales r\u00edos de Islandia, donde casi no crecen plantas y hay una gran erosi\u00f3n. El agua se escurre desparramada por varios canales, en general de escasa profundidad, que se bifurcan a medida que surgen bancos de arena. \u201cLos r\u00edos de las falda de monta\u00f1as casi no cambiaron de apariencia desde antes del Sil\u00farico\u201d, explica Paes de Almeida. \u201cLos modelos antiguos anteriores a la vegetaci\u00f3n se basaban en r\u00edos peque\u00f1os, escarpados y de clima \u00e1rido. Los investigadores nunca se preguntaron c\u00f3mo habr\u00edan sido esos r\u00edos en los trechos alejados de las monta\u00f1as ni tampoco los de llanuras, en las cuales llov\u00eda tanto como en la Amazonia actual.\u201d<\/p>\n<p>Paes de Almeida y sus colaboradores desarrollaron su modelo matem\u00e1tico modificando otro, propuesto en los a\u00f1os 1990 por el f\u00edsico y ge\u00f3logo Chris Paola, de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos. En el modelo de Paes de Almeida, la ecuaci\u00f3n indica la cantidad de arena y lodo que un r\u00edo sin vegetaci\u00f3n depositar\u00eda en un determinado tramo de su curso, desde las \u00e1reas cercanas a la cabecera, en la falda de una monta\u00f1a, hasta las m\u00e1s alejadas, en el interior de una llanura.<\/p>\n<div id=\"attachment_237147\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Rios_iceland2-menor.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237147\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-237147\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Rios_iceland2-menor-696x1024.jpg\" alt=\"...y un r\u00edo trenzado en el glaciar Vatnaj\u00f6kull, en Islandia\" width=\"300\" height=\"441\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">google earth<\/span><\/a> &#8230;y un r\u00edo trenzado en el glaciar Vatnaj\u00f6kull, en Islandia<span class=\"media-credits\">google earth<\/span><\/p><\/div>\n<p>Con base en las soluciones de esta ecuaci\u00f3n, Paes de Almeida arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que los r\u00edos sin vegetaci\u00f3n ser\u00edan como los entrelazados \u00fanicamente en los tramos m\u00e1s escarpados. Esos r\u00edos se originar\u00edan al pie de las monta\u00f1as con una amplia red de canales playos y cruzados, donde la corriente a\u00fan tendr\u00eda fuerza suficiente como para transportar arena gruesa y gravas. Pero perder\u00edan r\u00e1pidamente la capacidad de transportar sedimentos pesados a medida que se adentrasen en zonas con menor declive. \u201cEn esos tramos, los r\u00edos dejar\u00edan de ser trenzados t\u00edpicos\u201d, dice Paes de Almeida. \u201cTendr\u00edan menos canales, relativamente m\u00e1s anchos, hondos y sinuosos, porque transportar\u00edan y depositar\u00edan \u00fanicamente arena fina y lodo.\u201d<\/p>\n<p>El modelo tambi\u00e9n explica por qu\u00e9 son raros los registros de cursos intermedio de r\u00edos de llanura anteriores al Sil\u00farico. Como esos r\u00edos depositaban pocos sedimentos en las \u00e1reas planas m\u00e1s alejadas, pr\u00e1cticamente se encuentran s\u00f3lo las marcas dejadas por los tramos iniciales de su trayecto, donde la acumulaci\u00f3n de arena y otros sedimentos era mayor.<\/p>\n<p>Esta hip\u00f3tesis plantea ideas importantes que pueden ayudar a entender mejor la evoluci\u00f3n de los ecosistemas en la Tierra. Si el modelo estuviera correcto, el flujo de sedimento desde las monta\u00f1as hacia el mar habr\u00eda sido mucho menor antes del Sil\u00farico de lo que lo es actualmente. Una de las consecuencias de ello es que las playas del planeta deber\u00edan ser entonces de una arena m\u00e1s fina, lo que podr\u00eda afectar la vida de animales y plantas en la zona de reventaz\u00f3n. Otra indica que el agua del mar cerca del litoral habr\u00eda sido menos turbia y permitir\u00eda que la luz del Sol, esencial para la mayor parte de la vida marina, llegara a profundidades mayores que las actuales.<\/p>\n<p>Paes de Almeida y los ge\u00f3logos Andr\u00e9 Marconato, de la USP, Bernardo Tavares Freitas, de la Universidad de Campinas (Unicamp), y Bruno Boito Turra, del Servicio Geol\u00f3gico de Brasil, visitaron los afloramientos de la formaci\u00f3n Tombador, en Chapada Diamantina, en busca de vestigios del lecho medio de un r\u00edo de llanura de antes del Sil\u00farico. La regi\u00f3n est\u00e1 llena de ca\u00f1ones escarpados, en los cuales se pueden ver dep\u00f3sitos de diferentes trayectos de r\u00edos que existieron hace entre 1.600 y 1.000 millones de a\u00f1os y que pertenecieron a una misma cuenca sedimentaria.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Rios-primitivos_245.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237153\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-237153\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Rios-primitivos_245-969x1024.jpg\" alt=\"Rios primitivos_245\" width=\"300\" height=\"317\" \/><\/a>Los ge\u00f3logos midieron las estructuras impresas en las rocas, sacaron fotos en alta resoluci\u00f3n e hicieron dibujos minuciosos de los afloramientos. Al examinar las texturas y las formas de esas estructuras, dedujeron c\u00f3mo eran los canales y los bancos de arena. Tambi\u00e9n infirieron hacia d\u00f3nde flu\u00eda el agua y la cantidad de sedimentos transportados. \u201cNo es intuitivo\u201d, dice Paes de Almeida. \u201cCon base en los cortes verticales, tuvimos que interpretar una estructura en tres dimensiones.\u201d<\/p>\n<p>Sujeto con cuerdas de rapel, Bernardo Freitas descendi\u00f3 por escarpas de la zona de Serra dos Brej\u00f5es y detect\u00f3 all\u00ed el lecho de un r\u00edo que se asemeja mucho a lo previsto por el modelo de Paes de Almeida para los r\u00edos de llanura anteriores al Sil\u00farico. Una franja horizontal de casi 100 metros de ancho por 15 metros de altura preserv\u00f3 la forma de los canales trenzados entre bancos de arena y de las capas de lodo depositadas en las orillas durante las inundaciones de la planicie.<\/p>\n<p>El modelo de Paes de Almeida sugiere que los r\u00edos de llanura que exist\u00edan antes de que surgiera la vegetaci\u00f3n terrestre ser\u00edan m\u00e1s parecidos a tramos del Irawadi, que atraviesa las planicies de Myanmar, en el Sudeste Asi\u00e1tico. \u201cLa verdad es que no existe un an\u00e1logo actual a los r\u00edos anteriores a la vegetaci\u00f3n\u201d, afirma.<\/p>\n<p>El modelo de Paes de Almeida y sus colaboradores prev\u00e9 tambi\u00e9n que esos r\u00edos, despu\u00e9s de atravesar un buen trayecto de llanura, ya cerca del mar, transportar\u00edan \u00fanicamente part\u00edculas de lodo en suspensi\u00f3n muy finas. En esas regiones, esos r\u00edos podr\u00edan adquirir un aspecto m\u00e1s serpenteante. Recientemente, el ge\u00f3logo Maur\u00edcio Martinho dos Santos, exalumno de doctorado de Paes de Almeida y actualmente en una pasant\u00eda posdoctoral en el Instituto de Geociencias y Ciencias Exactas de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Rio Claro, detect\u00f3 una rara existencia de sedimentos finos depositados por un rio serpenteante anterior al C\u00e1mbrico, hace m\u00e1s de 540 millones de a\u00f1os, en un afloramiento de Escocia. Este descubrimiento, realizado en colaboraci\u00f3n con Geraint Owen, de la Universidad de Swansea, en el Reino Unido, sali\u00f3 publicado en enero en la revista <em>Precambrian Research<\/em>. \u201cLos r\u00edos serpenteantes hoy en d\u00eda son la regla, pero en ese entonces eran la excepci\u00f3n\u201d, dice Paes de Almeida.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9sta es una hip\u00f3tesis interesante, que habr\u00e1 que poner a prueba en otras cuencas sedimentarias\u201d, dice el ge\u00f3logo Mario Luis Assine, docente de la Unesp de Rio Claro y experto en sistemas fluviales antiguos y actuales. \u201cEl modelo de Paes de Almeida y sus colaboradores plantea una explicaci\u00f3n acerca de por qu\u00e9 los r\u00edos serpenteantes eran raros antes del Sil\u00farico. Existe la posibilidad de que hayan existido en mayor cantidad y que no los hayamos identificado correctamente a\u00fan\u201d, comenta Assine. Y a\u00f1ade: \u201cNo vemos los r\u00edos. Vemos solamente sus dep\u00f3sitos sedimentarios y efectuamos interpretaciones con base en ellos\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nArquitectura sedimentaria de sistemas aluviales anteriores a la vegetaci\u00f3n de la formaci\u00f3n Tombador (Mesoproterozoico), Chapada Diamantina, Bah\u00eda (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/30579\/arquitetura-deposicional-de-sistemas-aluviais-pre-vegetacao-da-formacao-tombador-mesoproterozoico\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2011\/50280-4<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Renato Paes de Almeida (IGc-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 166.964,99.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nALMEIDA, R. P. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/geology.gsapubs.org\/content\/44\/3\/203\" target=\"_blank\">The ancestors of meandering rivers<\/a>. <strong>Geology<\/strong>. v. 44 (3), p 203-6. mar. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Simulaciones ayudan a entender c\u00f3mo flu\u00edan los grandes cursos de agua","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[103],"class_list":["post-237144","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/237144","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=237144"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/237144\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=237144"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=237144"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=237144"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=237144"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}